Nota: tuve complicaciones de la vida real, esta semana pasada, así que no pude actualizar. Sin embargo, ya debería estar todo de vuelta a la normalidad. Feliz año nuevo y esas cosas divertidas, ¿sí?
Desenmascarada - Parte 4: Reunión - Capítulo 30: Sonidos del Silencio
Tiene que haber algo de belleza en la molestia incesante de los pensamientos.
La meditación es una cosa buena, decían. Te ayudará a relajarte, decían.
Sakura está muy tentada a decir lo contrario, pero es probable que eso se deba a que las voces en su cabeza se niegan a callarse de una maldita vez. Su concentración tiene límites, especialmente cuando se trata de algo como esto. Tras su último encuentro con el caótico lado de Sasuke en su conexión, su paisaje mental ha caído en un estado de desarreglo. Las manchas de páramo desolado tardaron un día entero en desaparecer, como si hubieran atravesado su mismísima alma.
En cierto modo, la chica sabe que esta infección siempre es latente, burbujeando justo por debajo de su piel, sus pensamientos conscientes… Se siente manchada, sucia; incompleta. Sólo un puzle al que le faltan piezas. Tal vez incluso su personalidad ha cambiado, y no podría saberlo si este fuera el caso. Se siente normal, incluso si está claro que no lo es.
—¿Quieres que los tire? —inquiere Sachi, sentada junto a ella con una mueca que esconde una media sonrisa. Hablar con ella ya no es lo que era: sabiendo lo que podría convertirse, lo que es. Va más allá de conversaciones en su cabeza. Es su propio espíritu, desplegado, tratando de tomar forma. Es siniestro de una manera que da miedo—. Puedo hacer que cierren el pico por un ratito.
Hay gritos de horror mezclados con cháchara: los espíritus están agitados. Y no se callan ni un segundo. La imagen de su paisaje mental tiembla un poco cuando oye a alguien describiendo con orgullo su dolorosa muerte, en detalle. Sakura pone mucho esfuerzo en intentar no recordar, porque entonces estaría asomándose de nuevo a esas memorias que no le pertenecen.
—No. No quiero que todas esas emociones se acumulen. —La kunoichi recuerda a Sasuke, empujado hacia la locura por el coro constante de voces llenas de ira y odio. No quiere que eso le pase a ella. Sakura se frota la frente, sufriendo de un dolor de cabeza que se refleja en su cuerpo físico—. Estoy tratando de entender cómo evitar colarme en su mente.
—Entiendo que recibir un Tsukuyomi por la molestia apesta, pero la verdad es que no puedes hacer mucho al respecto —ofrece Sachi, tan franca como siempre, arrancando briznas de hierba del suelo. Sakura parpadea, mirándola. Es aún extraño que, incluso si la otra Sakura sigue siendo ella, la rotura de su alma las ha separado tanto que ya no posee entendimiento consciente de lo que Sachi sabe. Comprendiendo, su otro Yo habla de nuevo—. Lo que te ata a él es el fragmento de tu alma que perdiste.
El clon.
—Así que o se lo devuelves, o mueres. —No puedes separar almas del todo, los vínculos que las unen son más fuertes que nada en este mundo. Incluso si las piezas son separadas, seguirán siendo parte del mismo espíritu, sin importar cómo sean retorcidas.
—Maldición… —gruñe Sakura, pasando una mano por su pelo tantas veces que queda completamente despeinado—. Eso significa que… estamos irreversiblemente atraídos el uno hacia el otro. —Porque las almas intentarán volver a ser una sola pieza si son separadas en varias—. No hay escape, ¿verdad? —Sachi sacude la cabeza, y luego se encoge de hombros con una sonrisa.
—Podrías infiltrarte en sus pensamientos más íntimos~ —silba sugestivamente, ganándose una mirada perpleja y horrorizada—. ¿Qué? ¡Aprovecha lo que tienes! Estoy intentando animarte.
Sakura puede entender lo que Sachi quiere y lo que sus palabras significan, pero tener una conversación en voz alta sigue siendo mucho mejor. Y sin embargo, este sentimiento de humor tan extraño hace que se pregunte si sus más profundos y avergonzantes pensamientos se han reflejado en Sachi. O, más bien, si aparecen más fácilmente debido a su naturaleza directa. Tendría mucho sentido.
La pelirrosa considera cómo, normalmente, solía retraer sus reacciones más violentas y las reflejaba en su otro Yo; como si estuviera doblando esas piezas sobrantes de alma y manteniéndolas dentro de sí. Por fuera, parecería tímida o reservada; por dentro, la bestia rugiría. Y así fue, hasta que su entrenamiento con Tsunade comenzó.
—¿...Qué pasaría si yo muriera? —se pregunta en voz alta, tratando de ignorar esas ideas. Especialmente, las memorias—. La otra Interna parece ser la única cosa que mantiene a Sasuke de una pieza.
—El alma de este cuerpo arrastraría el resto consigo, más allá de las puertas de la muerte… No somos como los fantasmas: ellos son sólo fragmentos esparcidos, meras marcas de chakra. Nosotras somos fuertes, mucho más fuertes, así que lo destrozaría. Y si lo matamos, lo mismo nos sucedería. Nuestras almas están profundamente entrelazadas… lo que se traduce en: estamos hasta el cuello de mierda.
De veras no hay salida.
Sakura abre los ojos y parpadea, mirando a la distracción con mal humor. Takigakure es normalmente un sitio silencioso, pero decidió tomarse la medida de ir al bosque para meditar. Y aún así, no ayudó en absoluto con la cacofonía en su cabeza. No está de buena gana, y Lee no ha perdido un sólo gramo de su abrumante personalidad en el último año.
—Espera, ¿qué? —lo detiene, porque no tiene ni idea de lo que está diciendo.
—¡Entrena conmigo! —repite él, entusiasta como siempre. Bueno, es cierto que está muy dedicado a su entrenamiento, pero, ¿por qué ahora? Sakura lo mira inquisitivamente, arrancada de su trance demasiado abruptamente. Puede casi oír el chirrido de los engranajes en su cerebro, tratando de funcionar—. Pareces estar inquieta. ¡Entrenar es la mejor distracción!
¿Tan obvio es?
—Sí, lo es —replica una voz a su izquierda. La pelirrosa vuelve la cabeza, encontrándose a su clon, apoyada contra un árbol con aire casual—. Piensa en esto como un desahogo —ofrece, servicial. Sakura no está segura de si se refiere a la proposición de Lee o su súbita aparición. ¿Acaso está su paisaje mental en tan mal estado, que algunas cosas se están filtrando hasta el mundo exterior?
En su defensa, ser expuesta al Tsukuyomi (incluso si fue en un nivel totalmente espiritual) no ayuda en absoluto a la víctima. Sólo puede rogar que no perderá el contacto con la realidad tanto como Sasuke.
—Yo… Gracias por la preocupación, Lee, pero no estoy segura de que pueda hacer mucho en este momento —responde, sacudiendo la cabeza abatidamente—. Mis pensamientos están desorganizados.
—¿Como entonces? —inquiere Lee, conversacionalmente, aunque con una nota de preocupación en la voz. Sakura recuerda entrenar con él para mejorar su taijutsu, hace años. Durante los Exámenes acabó por admirar a Lee, pero durante esas sesiones descubrió que su actitud férrea se extiende a casi todo. Era extrañamente motivador.
—¿Supongo? —ofrece ella, desamparada—. No puedo parar de pensar en ello… en él. Así que supongo que es lo mismo.
—¡Más razón para entrenar! —ofrece, posicionándose como si la solución al argumento fuera demasiado fácil.
—Sácate ese palo del culo y hazlo —añade Sachi, imitando su juego de pulgares y sonrisa deslumbrante.
Estáis aliándoos contra mí, eso no es justo.
Eventualmente, Sakura accede, aunque sea simplemente porque no sabe qué más hacer.
—Es probable que consiga plantarte cara, a este ritmo —musita el clon, haciendo una mueca y en profunda concentración. Sasuke no se molesta en mirarla, leyendo el montón diario de documentos que tiene que ver, escribir y, o, firmar; es todo parte de los deberes de un Hokage. Y aunque intente tener tantas reuniones directas como le es posible, es inevitable.
A veces se pregunta cómo es posible que, a pesar de todo, siga siendo capaz de mantenerse al día.
—Soy lo suficientemente lista como para ver que esto va a acabar con ella aprendiendo cómo manipular energía natural a través de las babosas, y entonces vas a estar en problemas —añade, conversacional—. Si es que pueden arreglar su sello… sin él, no tendrá resistencia alguna. Al menos eso haría las cosas un poco más divertidas.
El clon pone mala cara ante la falta de respuesta; lo cual le recuerda a Sasuke a un niño mimado tratando de ser reconocido por un ídolo. Irónico. Ignorar es algo que puede hacer decentemente bien, pero normalmente acaba causando que ella haga cosas más drásticas para ganarse su atención. Un lado extremo de Sakura que ha tenido el placer de experimentar de primera mano en los últimos meses. Frunciendo el ceño, Sasuke decide que es probablemente mejor si responde.
¿Sería Sakura capaz de alcanzar su nivel de poder? Sin ese sello… ¿sería capaz de lograr unas reservas de chakra tan grandes? En su mente, Sasuke pasa lista de las habilidades de Sakura que puede recordar: control de chakra remarcable, habilidades médicas, fuerza…
—También es inteligente —comenta el clon, contenta con su obediencia, incluso si es en silencio—. Podría contar con ella en la tarea de analizar cada una de tus habilidades, para poder usarlas tácticamente contra ti. Lo hizo contra Akasuna no Sasori.
—Sigue siendo débil —ofrece él, neutral. En ninguno de sus encuentros, a excepción de uno, intentó Sakura atacarlo—. Si no puede luchar, es una causa perdida.
—¡Oooh~! ¡Eso casi suena a que quieres que sea útil! —canturrea el clon, dando palmaditas excitadas. Como siempre, sus ojos no comparten el tono alegre de sus palabras. Sasuke no se molesta en mirarla de mala manera: la razón por la que aceptó el desafío de Sakura es precisamente que cree que ella es capaz de luchar.
—Eres un Uchiha… el hombre más fuerte de este mundo. Su familia no es nada, y sin embargo es la mujer con más potencial para plantarte cara —continúa el clon—. Ahora, la pregunta es: ¿será capaz de utilizar sus recursos y habilidades?
Si no ha cambiado lo suficiente desde la guerra, la respuesta será un no sólido que confirmaría la caída inevitable de Sakura. Pero las memorias que conserva de sus encuentros ya indican algo distinto: Sakura no se va a limitar a quedarse quieta y rogar, aunque sea sólo porque se siente como una presa arrinconada por un depredador. Ella parece saber muy bien qué posición ocupa, y es tal vez debido a la influencia de Naruto, que se ha vuelto más audaz.
—Húndete con honor, cariño —comenta el clon, sus dedos martilleando contra el escritorio distraídamente. No, el ritmo pertenece al latido de un corazón, uno que no es el suyo. Sasuke puede sentir una extraña emoción cuando se concentra en el sonido. Sabe lo que es.
—Creo que lo hará… si no ha dado mi causa por perdida —gruñe el Uchiha, apartando bruscamente la mirada de esas manos temibles. Lo que sea para llenar el silencio, para pretender que no existe; no quiere caer en ese sitio de nuevo.
—¿Crees que vendrá a ti con intención de matarte? —se pregunta la falsa Sakura, enunciando la última palabra con cada gramo de malicia que puede reunir. Lo cual es bastante.
Y a decir verdad, Sasuke no lo sabe.
Lee es un monstruo en taijutsu. Le ha costado meses lograr poner su cuerpo en balance de nuevo, pero parece que eso no lo detiene en absoluto. Balanceando sus patadas y puñetazos con posturas que hacen que a Sakura le duelan los ojos, moviéndose dentro y fuera de su rango. No ha aprendido a encadenar sus golpes del todo, pero su velocidad le ayuda con eso. Con o sin talento para genjutsu y ninjutsu, parece haber encontrado un modo de lidiar con ello mediante chakra.
Sakura está retrocediendo al borde del claro de inmediato. Ella también ha aprendido a distribuir su chakra para mejorar sus movimientos; es una habilidad ninja básica. Su estilo, sin embargo, lleva este arte hasta el mayor nivel de control. Cada movimiento es calculado y eficiente, porque ahora tiene que tener en cuenta la restricción del Ningyo. Es casi peor que tener poco chakra. Maru fue útil, al menos, recordándole que no tiene la fuente de energía de su sello, así que tiene que ser extra eficiente.
El estilo de Lee es… inesperado; el suyo propio es mucho más metódico. Sakura pasa mucho tiempo esquivándolo, esperando a ver un hueco; sólo necesita un buen golpe. Pero es demasiado lenta en comparación, incluso si sus reacciones son ejecutadas en los momentos precisos.
Le recuerda demasiado dolorosamente a lo mucho que le falta en algunos aspectos del mundo shinobi. Su entrenamiento ha ayudado, pero no es suficiente como para estar a la par con alguien como Lee. Y menos aún, Sasuke. Su frustración hace que acabe agarrando un pedazo de tierra endurecida para usarlo como escudo. Y sin embargo, Lee no se detiene. Su confusión momentánea casi le cuesta un puñetazo en el estómago.
—¡Usa lo que quieras para avivar las llamas de tu juventud! —exclama él, en algún lugar por debajo de sus rodillas, no muy lejos.
Lo sabe.
Agradecida, Sakura trata de incluir la manipulación de la tierra en sus movimientos. Es difícil hacerlos fluidos, y tarda unos segundos preciosos cada vez. Incluso si es uno de los elementos que puede utilizar con facilidad, la tierra es algo que sigue siendo sólido y se niega a cambiar de forma sin el chakra extra para amoldarlo. Si puede aumentar su velocidad, al menos sería un buen proyectil o barrera. Simplemente pesa tanto… necesita un tiempo muy valioso para infundir el chakra que le permite manipular cantidades mayores de material.
Sakura no puede sobrecargar sus movimientos y golpes como antes. Lo suficiente, sin embargo, como para tener algo medio útil. Aún así, sigue sin poder usar mucho chakra para mover una cantidad grande, haciendo que dependa de técnicas de agua. Al final de su lucha, no ha logrado controlar un pedazo de tierra mayor que un cuerpo humano. Más que eso y su flujo se vuelve demasiado inestable.
—¡Es inútil! —resopla, respirando con dificultad—. No voy a mejorar en absoluto de esta manera. —Lee ha aceptado un descanso, y se limita a mirarla. Su respuesta a no ser lo suficientemente bueno es entrenar hasta que lo sea; pero ese no es el estilo de ella, en absoluto. Está chocando contra el muro del Ningyo: una estrategia es lo que necesita, o si no todo su trabajo será en vano. Tiene que haber otra cosa que pueda hacer.
—¡No te olvides de hacer geodas! —ofrece Sachi. Sakura la fulmina con la mirada, muy consciente de lo raro que debe parecer.
Su frustración no se desvanece en los siguientes días, mientras que su grupo se prepara para la búsqueda del Bosque Shikkotsu. Sakura se siente como si chocara contra algo que es imposible de superar con los métodos que posee; y sin embargo, su talento suele consistir en encontrar una solución más lógica. Es como tratar de entender el funcionamiento de un veneno y el modo de contrarrestarlo; sin importar cómo de duro trabaje, sin el método adecuado es inútil.
Y sin embargo, no puede encontrar la solución al casi-literal veneno que es el Ningyo.
Sakura no entiende del todo lo que la rata podría haber estado diciéndole con sus palabras, aunque su subconsciente parece haberlo comprendido, y se burla de ella con la idea cada día.
Las geodas típicas están hechas de piedra y cristal; puede dar forma a la tierra con facilidad, pero, ¿cristal? Sakura conoce exactamente una persona capaz de manipular ese elemento, y esas habilidades debieron ser un kekkei genkai. Una combinación de elementos, que es casi imposible de producir sin los genes específicos para la habilidad.
—¿Qué tienes que hacer para entender el proceso que nos lleva a un suceso, Sakura? —inquiere Sachi, durante una de las meditaciones.
—Separarlo hasta obtener los pasos que llevan a la solución final —responde la chica, automáticamente. Sachi la invita a continuar, y Sakura obedece—. El problema es que no puedo superar la barrera del Ningyo; puedo comprimir mi chakra para forzarlo a habitar una sustancia o potenciar un golpe, pero al final del día mis reservas son demasiado pequeñas debido a su presencia. Sólo puedo usarlo como los hilos de un marionetista, y eso no puede llevarme hasta la cima. No tengo suficiente.
De ahí que esté poniendo toda su fe en la habilidad de Katsuyu para reparar el Sello Yin: está conectado a las mismas babosas, como un contrato. Su control sólo la llevará hasta cierto punto, incluso si por ahora podría patear varios traseros, en caso de una pelea con la mayoría de sus oponentes potenciales.
No es la aprendiz de la Quinta Hokage porque sí. Vagamente, recuerda que alguien importante mencionó que su habilidad era incluso mayor que la de su maestra. Control híper preciso de chakra es su talento.
No es suficiente para enfrentarse a Sasuke. Y aquí se ve, atrapada en un ciclo sin final: sin suficiente chakra, no puede usar golpes potentes. Demonios, incluso para defenderse depende enteramente de su esquivación mejorada mediante chakra. Pero tampoco tiene suficiente como para hacer ambos al mismo tiempo.
Tal y como están las cosas, nunca sería lo suficientemente fuerte como para agotarlo, o romper sus defensas con pura fuerza. Si tuviera su Sello… podría dar puñetazos respetables. Tal y como están las cosas… sus reservas son casi peores que-
—Piensa en order: ninjutsu, taijutsu, genjutsu —le recuerda Sachi, amablemente, notando que está perdiendo el hilo de sus pensamientos y atascándose en los pensamientos circulares en que Sakura suele caer.
—No puedo utilizar sellos manuales… pero con un control delicado, puedo imitar las técnicas de ninjutsu. Sólo pasa que no tengo suficiente chakra —responde, frunciendo el ceño—. Taijutsu… mi fuerza viene de potenciar mis movimientos, para esquivar o golpear, mediante manipulación de chakra. También puedo esquivar mediante la predicción del patrón de ataque del enemigo. Se me da bien descifrar información para comprobar si estoy en un genjutsu o no, pero no suelo usarlo mucho.
¿Cómo podría esto ponerla más cerca de crear geodas?
—Combinar elementos manualmente es… lento. Requiere precisión, el chakra para dos jutsu distintos; pero sobre todo, tiempo. No es útil en la mayoría de luchas, a menos que tuviera tiempo para prepararme. E incluso entonces, me agotaría —prosigue Sakura, las líneas de su rostro acentuándose todavía más—. Sin el kekkei genkai o una técnica específica para la naturaleza, es suicidio pensar en usarlo en una batalla. No con mi velocidad.
La noche ha caído ya sobre el mundo, y el sueño sigue escapándosele. Hay murmullos permeando el aire a su alrededor, formas borrosas escondiéndose en las sombras de la habitación. La forma etérea de Sachi está sentada junto a ella en la cama, con aspecto demasiado casual y juvenil para la atmósfera que cubre cada uno de sus pensamientos. Sakura no presta atención a las sombras danzantes: ahora, sabe qué son. Una mezcla de chakra y demencia.
Mientras que las emociones que impulsan su escape no se salgan de su control, no serán capaces de hacerle daño.
Mañana se dirigirá al Bosque Shikkotsu, el cual debería de estar a menos de una semana de distancia. Allí, su destino será decidido. Suena más ominoso de lo que es en realidad, pero siente un peso terrible en su pecho al pensarlo. Un tirón doloroso de memoria y emoción, cuando sus pensamientos se dirigen al nombre de Katsuyu.
El legado de su maestra. Una de las muchas cosas que lleva en su corazón, de gente que ya no existe… A veces, la responsabilidad la abruma y se siente desfallecer, sólo un poco. Sakura recuerda su orgullo como shinobi y como médico, y ha jurado que no se rendirá, sin importar lo difícil que parezca todo.
El destino del mundo podría estar en sus manos.
—Puedes hacerlo —exclama una voz familiar, a su derecha. La figura borrosa de Naruto toma forma junto a ella, aparentemente brillando en la oscuridad. Parece tan joven y sano, que duele. Una emoción yuxtapuesta al alivio que le llena el corazón ante sus palabras. Sakura asiente un poco demasiado deprisa, mordiéndose el labio para evitar llorar.
Puede oír palabras similares, pronunciadas por otras sombras; es extraño, que le traen tanto alegría como tristeza al alma. No empiezan a desvanecerse hasta que llega la mañana, y ella pasa esas horas trabajando en posibles estrategias, analizando ideas y formulando planes. Es una distracción relajante, y entretenida con su solución de problemas, sus preocupaciones desaparecen al pasar un rato.
Sakura tiembla en su sueño ligero, su corazón tensándose como si experimentara una situación emocionalmente paralizante. Ahora pasa casi cada noche: las pesadillas de Sasuke también la afectan. Se pregunta, distantemente, si él también siente las de ella.
Está sentada en su paisaje mental, esperando y observando, notando una ligera pizca de humo en el aire. Nada más sucede, sin embargo, y Sakura ruega para que permanezca así. Es un sentimiento imposible de concretar, pero se siente más cerca de él. Hace que se ponga nerviosa de un modo que es mezcla de miedo y sus típicas reacciones hacia él. No puede hacer nada.
El siguiente día, encuentran una babosa inteligente, capaz de hablar. Su colores son brillante amarillo y púrpura, casi dolorosos a la vista, pero su maestra le dijo que esta especie es la que guarda el Bosque Shikkotsu. Su veneno puede derretir cualquier organismo desde el interior en segundos, aunque sea por respirarlo.
—El Sello Blanco de la Reina Katsuyu —musita la criatura, con una voz sorprendentemente profunda, extendiendo sus ojos para rozarle la frente. Más grande que un hombre, apenas parece intimidante. Sakura permanece quieta, mirando a su equipo para comunicarles que todo está bajo control. Ya ha pasado por esta experiencia—. Puedes pasar. Sólo tú —añade la babosa, aparentemente desviando los ojos hasta sus compañeros, como aviso.
—Estaré bien, debería de volver en un par de horas —se despide Sakura, y entonces se percata de la quietud tensa de Tenten y el jugueteo nervioso de Misho. Sin embargo, permanecen a la linde invisible del bosque; parece similar al resto, pero Sakura sabe que pronto, la vegetación comenzará a cambiar drásticamente.
No recuerda mucho del camino, pero uno de los muchos cuerpos de Katsuyu debería de ser fácil de encontrar. Sakura ruega que nada le haya pasado a la babosa, aunque por su propia naturaleza, debería de estar a salvo de la ira de Sasuke. La chica casi lo encuentra divertido, cómo de insegura se siente en todo aspecto posible.
No se lo habría imaginado nunca… que Sasuke cometería una masacre como esa. Muchos esperaron que los traicionara, pero no de esa manera. Tras ese espectáculo, es difícil pensar que está segura en cualquier parte. Sólo tiene su palabra, y si cambia de idea, podría aniquilarlos a todos por capricho.
"Entonces, vuélvete más fuerte," replica Sachi, sacándola forzosamente de sus oscuros pensamientos. "Encontraremos a Katsuyu, arreglaremos el Sello, y entonces iremos ahí afuera para patear trasero Uchiha."
Sakura no puede evitar reírse en voz baja al pensarlo. Con los susurros de ánimo en sus oídos, acelera su paso, su resolución reflejada en su rostro.
Nota: nos acercamos a un momento decisivo (aunque sé que algunos de vosotros, so pillos, ya habéis leído la versión inglesa); y como sabéis que me gusta a hacer a todo el mundo sufrir (y Sakura se lleva la mejor parte, por ser protagonista), os dejaré a vosotros también con la intriga.
