Nota: ¡hola de nuevo! Paso a informaros de que nos quedan 2 capítulos hasta el final de la Parte 4, y no nos queda mucho para acabar la historia, así que gracias por haber estado aquí durante el viaje que ha sido escribir y traducir Desenmascarada :D
Desenmascarada - Parte 4: Reunión - Capítulo 31: Reina de Condenados
No importa si el sujeto de nuestras esperanzas es vano, siempre que brille en la oscuridad.
Cuando empezó su entrenamiento con Tsunade, Sakura tenías tantos ascos como mucha gente esperaría que una chica afeminada tuviera. Naturalmente, su mentora le arrancó esa estupidez de la cabeza en unas pocas semanas: una de sus primeras tareas fue darse a conocer a la Princesa Katsuyu. Decir que fue una experiencia extraña sería quitarle mérito a su impacto.
Los guardianes del Bosque Shikkotsu no apreciaban que gente extraña apareciera dentro de sus dominios, incluso si dichas personas estaban acompañadas por un usuario del Sello Yin, así que las dos mujeres tomaron la ruta larga y caminaron. Tsunade se rió bastante a costa de Sakura, tras hacer parecer el viaje excitante; después de todo, era para conocer "a una de las criaturas más impresionantes que jamás verás." Sakura no esperó una babosa pegajosa.
Sin embargo, Sakura ha acabado por respetar a Katsuyu: sin ser tan impresionante como las invocaciones preferidas de otra gente, es prácticamente imposible destruirla. Como Tsunade le dijo, un médico no necesita siempre derrotar a un enemigo para ganar, sino mantenerse con vida para completar su objetivo. Y entonces preguntó:
—¿Sabes por qué el sello que llevo en mi frente se llama Sello Yin, Fuerza de un Centenar?
La pelirrosa no lo sabía. Su maestra, sin embargo, no tuvo problema en decirle la razón: las leyendas decían que haría falta un centenar de personas para enfrentarse al poder espiritual del usuario. No dijo chakra, no dijo estilo Yin: no, esta fuerza venía directamente del espíritu. Para soportar, para lograr: proteger y destruir. Sólo alguien con un control fantástico sobre su propia energía, signo de una gran alma, sería capaz de manifestar el Sello.
—Pero, maestra, ¿cómo puede ser más fuerte alguien que porte el Sello, si no es un gran luchador? —Estaba, obviamente, pensando en las técnicas que sus propios compañeros de equipo eran capaces de utilizar, mientras que ella seguía limitada a trampas y su ingenio.
—La marca de un gran alma, Sakura, es ser capaz de soportar la corrosión del tiempo. Sea para superar cada obstáculo, o resistir la derrota, no importa. —Su maestra entendía muy bien. Eso no significaba que su entrenamiento carecería de técnicas ofensivas.
El Estilo Babosa, sin embargo, consiste en ser capaz de soportar lo que sea que se le venga encima, sea mediante bloqueo o esquive. Para dar al usuario el tiempo suficiente como para aprender una estrategia de contraataque, descubrir los secretos del oponente y castigarlos por sus debilidades y aperturas. De esta manera, Sakura debería de ser capaz de derrotarlos con un único, precisamente calculado y devastador golpe.
Como descubrió, se trata precisamente sobre el control. Requiere la habilidad de entenderse a uno mismo, hacer balance con los aspectos de su propia mente para lograr una eficiencia máxima. Tsunade, sin embargo, le advirtió que nunca se deshiciera de la importancia de las emociones.
Sin ellas, dijo, sólo había una oscuridad vacía, un espacio sin razón o motivo. No significaba que deberían de quedar sin regulación, pero suprimirlas no era la solución. Por encima de todo lo demás, Sakura se convirtió en una fuerza alimentada por su alma. La llevó a sitios terribles, la puso en la situación en que está ahora: necesitó mucho tiempo para aceptarlo, pero sabe que no se arrepiente.
—Sobreviviste —observa uno de los muchos cuerpos de Katsuyu, no mayor que su propia cabeza. En las palabras, hay una mezcla de alivio, admiración, y… ¿podría eso ser tristeza? Hay un pequeño temblor en las antenas de la babosa, y Sakura puede predecir las palabras antes de que formule la pregunta.
—Tsunade ha muerto. —Una mujer, recuerda distantemente, capaz de romper la armadura del Susanoo de Madara con un único golpe. Una kunoichi que, hasta el final, trató de defender los valores y la gente que le importaban. Sólo las llamas eternamente hambrientas de Amaterasu pudieron pararle los pies… Las memorias no le pertenecen, Sakura lo sabe.
Duele, como si el dolor de perder a su mentora no hubiera acabado de ser procesado todavía. Sakura se tensa y forma puños con las manos, frunciendo el ceño ligeramente. Ahora no.
—¿Estás segura? Perdí conexión con tu Sello también. Pensé que todo el mundo había perecido —responde Katsuyu, y el mas mínimo destello de esperanza florece en su pecho. Entonces, Sakura recuerda la muerte de su mentora, y se obliga a sacudir la cabeza.
—Soy una excepción. Hay otro sello dominando el Sello Yin. Debería estar muerta, pero digamos que me mantiene con vida —explica la pelirrosa, apuntándose al corazón con un dedo—. Echa un vistazo y verás.
Si Katsuyu fuera capaz de soltar un sonido ahogado de horror, lo habría hecho, tras aferrarse a Sakura y mandar un pulso de chakra para escanear su cuerpo. La babosa es lo suficientemente buena como para detectar las restricciones en torno a su chakra, enviando justo lo suficiente como para evitar una constricción del Ningyo.
Hace falta mucho tiempo para explicar por qué, en palabras de Katsuyu, su alma está tan imposiblemente destrozada y rota que es un milagro que no se haya desintegrado. Por su parte, Sakura necesita un largo rato para calmarse cuando la babosa la informa de que, en este estado, sería imposible reparar el Sello Yin.
La golpea como una ola de agua gélida, un comentario casual que destroza su mundo en un instante. Es imposible repararlo.
Imposible. Una apretada masa de ansiedad y desesperación empieza a arder en su interior, devorándolo todo desde dentro.
—El control que tienes sobre esas piezas… es remarcable —comenta Katsuyu, sacando el chakra de su sistema y aparentemente ajena al horror que se le viene encima a Sakura—. Pero, en tu estado… tu alma no es lo suficientemente firme como para aguantar la presión de tanto chakra. No sé siquiera si este Ningyo sería capaz de contener toda esa energía.
Respira, se recuerda Sakura. Pero la palabra suena vacía… se está ahogando a pesar de las inhalaciones temblorosas que al fin logra. La pelirrosa trata de centrarse en una respuesta, en palabras: desesperadamente agarrándose a la última cosa que podría prevenir su caída en la locura.
—Me costó meses poder hacerlo —musita, al final, su mente acelerándose de un pensamiento en pánico a otro, mientras intenta no hacerse pedazos—. Y más aún, lograr luchar sin… efectos secundarios. —Han pasado semanas desde la última vez que escupió sangre mientras entrenaba, lo cuál tiene que contar para algo. La chica alza la mirada hacia Katsuyu, sus ojos brillando con lágrimas no derramadas—. He… he estado intentando mantenerlo todo de una pieza a pesar de todo, para p-poder… plantarle c-cara.
Su voz se le escapa, y odia cada segundo de ello, pero Sakura sabe que no es invencible. La desesperación que apartó a un lado, por la promesa de una oportunidad: que quizá lograría recuperar el Sello Yin, retornar a lo que una vez fue, sólo para tener una oportunidad en su enfrentamiento con Sasuke… todo se desmorona sobre sus hombros en un instante. Katsuyu acaba por darse cuenta.
—Sakura- —comienza la babosa, pero la chica pelirrosa no puede parar. Tiene que hacer algo o el crescendo de voces en su cabeza le devorará la mente. Eso es todo lo que sabe.
—¡T-tengo que encontrar una manera! —exclama, su garganta apretada en un duro nudo, tan fuertemente que podría dejar una marca. Como respuesta, el Ningyo se constriñe en torno a ella, y siente el comienzo de una presencia oscura acechándole la mente, haciendo rabiar a las almas dentro de ella y provocando que se vuelvan más sonoras. Clon. Sakura reza para que sea el clon. No puede permitir que Sasuke la vea así, la mataría en un instante. Y entonces…—. ¡Lo prometí! ¡Tengo que hacerlo, o… todo el mundo se perderá!
¡Respira! Pero la voz es confusa.
Si Sasuke acaba con ella, Sakura sabe que él también morirá. El mundo acabaría hecho trizas, sumido en el caos, sin el menor tipo de organización durante quién sabe cuánto. No quedan suficientes piezas como para reconstruir lo que una vez fue, comprende ella: sin alguien que los lidere hacia el camino correcto, todo acabará cayendo en la oscuridad de nuevo. Ella es la última esperanza que les queda, aunque sea para liberar a Konoha de Sasuke, sea mediante su asesinato o salvación.
¡Sakura, tienes que respirar…!
No puede perder. ¡No puede! Sakura abre la boca para hablar, pero sólo un gemido ahogado escapa sus labios. Es la primera vez en mucho tiempo que se ha sentido perdida de esta manera: tan completa, irreparablemente perdida en el vórtice tormentoso de sus emociones. Siente como si su cuerpo estuviera tan sobrecargado que no puede siquiera reaccionar... Y las voces, por todas partes, emborronando el mundo-
Un relajante pulso de chakra disuelve el dolor y la creciente oscuridad, haciendo que Sakura suelte un aliento que no sabía que estaba conteniendo. Casi pierde la consciencia, su cuerpo forzado a relajarse casi completamente.
—Sakura. Respira. —Esta vez, la chica reconoce las palabras suaves de Katsuyu, pero es aparentemente incapaz de procesarlas completamente. Considerando que su cerebro ha sido sedado fuertemente, no es sorprendente.
Sakura parpadea varias veces, tratando de unir un pensamiento con el siguiente y fallando miserablemente. Duele intentar pensar… Ni siquiera puede recordar qué estaba haciendo hace treinta segundos, ni contar cuánto tiempo pasa entre su momento vacante de realidad y su estado actual. Mareada, musita cosas incoherentes sin razón particular.
Distantemente, se da cuenta de que su respiración y pulso son regulares; una energía tranquilizadora está cubriendo cada uno de sus sentidos, haciendo que se sienta relajada… cuando sabe que no lo está. Sakura puede sentir que está empezando a luchar contra lo que tiene que ser el chakra de Katsuyu. Una parte distante de su mente es amable y le da una lista de las razones por las que eso es una cosa muy, muy mala.
—Apártate…. —musita, tras varios intentos fallidos. Si empieza a entrar en pánico otra vez bajo el chakra sedante… no quiere saber cómo reaccionaría el Ningyo a su expulsión violenta—. Ya estoy bien.
El chakra de Katsuyu sólo permanece una fracción de segundo más, pero al fin, la babosa obedece su deseo. Sakura se siente asaltada por el abrumante, ardiente dolor de todas las emociones acumuladas de nuevo; esta vez, sin embargo, logra forzarlas a subsidir. Necesita poder pensar con claridad… y ese estado no ayudaría a completar su promesa.
—Gracias, Katsuyu —susurra, limpiándose lágrimas de las mejillas y ojos. Sakura sorbe con la nariz, tratando de limpiar sus vías respiratorias. Tras unos segundos para recomponerse, la pelirrosa echa una mirada tentativa a su interior: siguiendo su deseo, Sachi está empujando hacia atrás a todos esos demonios, que ahora se burlan de ella desde las sombras. Hay una gruesa capa de genjutsu sobre ellos, y Sakura da gracias a todos los dioses que le vienen a la mente, por la suerte de tener la marca de Itachi en su mente—. Estaba… estaba deseando que fueras capaz de arreglar el sello.
Sakura no habla atropelladamente, pero sus palabras siguen siendo un poco aceleradas. La chica decide que es lo mejor que logrará, por ahora. Sintiéndose todavía mareada, se sienta en el suelo de hierba y se apoya contra un árbol con madera carmesí.
—¿Hay algo más que debería saber? —inquiere Katsuyu, conversacional. La kunoichi se limita a darle las gracias a la babosa por ser buena con esto, sin importar cómo de suave su actitud sea.
—¿Por dónde empiezo?
Cinco horas más tarde, Sakura es prácticamente empujada al suelo cuando su grupo es permitido en Shikkotsu. Quizá sea porque sus ojos están un poco rojos, o porque se siente totalmente derrotada y eso se demuestra en su pose: a Misho no parece importarle. Se limita a saltar sobre ella y abrazarla fuertemente. Sakura se queda sin aliento por segunda vez en este día, aunque ahora es por una buena razón.
—Tenemos mucho de que hablar —musita gravemente, tras lograr despegarse al niño de encima. Él no se rinde sin protesta. Normalmente, Sakura se aseguraría de que el área es segura, pero esto es Shikkotsu: no puede haber intrusos que las babosas no puedan detectar—. El Sello Yin no puede ser reparado.
La pelirrosa respira profundamente, preparándose para las palabras que tiene que decir a continuación. Decirlas en voz alta será tan aliviante como doloroso.
—Sin embargo, Katsuyu y yo hemos estado trabajando en una alternativa —prosigue. No va a gustarles—. Aprenderé a manipular chakra del entorno, para poder usarlo en mis técnicas. Será especialmente útil si me enfrento a un ninjutsu gigante, ya que la atmósfera sobrecargada lo hará más fácil. Pero: soy incapaz de internalizar y procesar chakra correctamente, y es tan potente que corroerá el Ningyo… eventualmente.
Katsuyu fue un poco más dura al decirlo: morirás. No en cuerpo, sino en alma: si el Ningyo es eliminado, todas las energías que apenas están en balance dentro de ella explotarán. Su propio espíritu podría incluso ser dañado más allá de la reparación, y con una muerte tan violenta… Podría desintegrarse. Sakura desaparecería completamente.
Aunque el chakra natural es más o menos constante en sus formas, hay distintos modos de procesarlo para poder utilizarlo: su fuerza es tan grande, sin embargo, que la mayoría de ellas son muy peligrosas y letales si hechas incorrectamente. Algunos líquidos especiales pueden ayudar con su flujo a través del cuerpo: los sapos tienen aceite, las serpientes tienen veneno… Las babosas, siendo criaturas del bosque, tienen savia.
—¿No significaría eso que tú…? —inquiere Misho tentativamente, mientras Tenten y Lee parecen estar pensando en la explicación. El niño no quiere acabar la frase, y Sakura no quiere que lo haga. Tristemente, al fin, asiente.
—Es la única opción que tengo —prosigue la pelirrosa, bajando la mirada hacia sus manos manchadas. Esas líneas oscuras, malditas… Sería mucho más fácil si hubiera muerto y ya, en lugar de aferrarse a duras penas a la vida, rota en un nivel que va más allá de los huesos—. No puedo seguir el camino de un Sabio, tampoco… pero tengo el control requerido para manipular el chakra, incluso si quema el Ningyo. No puedo hacer lo mismo con el Sello Yin, porque está conectado a mi cerebro. Al menos, el chakra natural debería de ser lo suficientemente fuerte como para permitirme moverlo, sin las restricciones que tengo ahora mismo.
Al precio de ir rompiendo su cuerpo poco a poco, sí… Las babosas son naturalmente buenas con técnicas de veneno, porque su chakra natural es extremadamente corrosivo. Sakura puede oír las maldiciones de su maestra dentro de su mente: Tsunade le advirtió hace mucho que nunca intentase senjutsu con el estilo de las babosas, porque, incluso para alguien con el nivel de control más delicado, es prácticamente una tarea suicida.
Sakura recuerda, amargamente, que es su única posibilidad: el Ningyo no puede ser eliminado; el Sello Yin no puede ser recuperado, pues está enterrado y enredado con el otro sello; la única manera en que podría amasar y manipular suficiente poder como para enfrentarse a Sasuke, es utilizar un tipo de chakra que sea capaz de dominar los tentáculos oscuros, uno que pueda obtener sin tener que mantenerlo dentro de sí.
—¿Cómo lo usarías en una lucha? —inquiere Tenten, tan pragmática como siempre. Sakura recuerda a Neji, y no le sorprende el estoicismo de la kunoichi. Asiente, agradecida, pues es un buen punto de apoyo para sus pensamientos. Lee parece limitarse a hacer una mueca, y Misho está callado, su expresión llena de angustia. Ojalá pudiera decirte que todo estará bien… pero la vida de un shinobi no es un cuento de finales felices.
—La mayoría de gente que usa senjutsu necesita un pequeño periodo de tiempo para reunir energía natural y mezclarla con la suya propia —comienza Sakura, poniéndose un poco más recta casi inconscientemente—. En la mayoría de luchas, eso es malo —añade, mirando a Misho—. Pero creo que tengo una alternativa: mi control es muy bueno, así que es posible que lograra hacerlo en los pocos momentos en que no me muevo, o aprender a hacerlo continuamente. Podría reunir y mezclar más chakra que la mayoría, y mis canales ya están ensanchados y condicionados para ese tipo de presión. —Es la única razón por la que todavía puedo utilizar chakra, con el Ningyo tal y como está…—. Si eso falla… tengo más chakra Yin que la mayoría: puedo hacer que mi otro yo lo haga por mí.
La única reacción de Tenten es alzar una ceja, aparentemente analizando los detalles del plan a fondo. Sakura se muerde el labio inferior, de pronto sintiéndose expuesta. ¿Y si es una idea estúpida, y no funcionará en absoluto? Sigue siendo un tiro en la oscuridad: algo contra lo que la misma Katsuyu se opone. Pero, a decir verdad, las babosas podrían sobrevivir con o sin Sasuke.
¿Acaso entienden cómo de importante es, que sea capaz de luchar contra él?
—Esa una idea alocada… —murmura Tenten, sacudiendo la cabeza ligeramente. Para su disgusto, Lee acaba interrumpiendo lo que considera palabras poco juveniles.
—¡Creemos en ti! —declara excitadamente, alzando un pulgar para Sakura. Luego, empuja a Misho con el dedo, y el niño da un saltito y luego la mira con una sonrisa dolorida—. No sé cómo funciona el senjutsu, pero seguramente serás capaz de sobrepasar este obstáculo con tu ingenio y trabajo duro.
La ceja alzada de Tenten tiembla; como si algo se desinflara dentro de ella, acaba por caer de nuevo a su lugar habitual. Parece derrotada, rindiéndose a los golpecitos insistentes que Lee ha estado dándole en el hombro (ya lleva al menos medio minuto). Tenten asiente, haciendo una mueca.
Sakura siente su angustia evaporarse.
Sasuke Uchiha no es un hombre que agrade evitar confrontar problemas: si carecen de importancia, es fácil ignorarlos con un desprecio bien practicado; si no, un buen plan es la única cosa que considera necesaria para enfrentarse a ellos.
Esta vez, sin embargo, siente algo que podría (con vergüenza) llamar inseguridad… y quizá no está enteramente relacionado a cómo solucionar el problema, sino al asunto en sí: Sakura no está.
—Te sigo diciendo, bastardo tozudo, que está bien —insiste el clon, pero sus acciones tenaces en mantenerlo lejos del paisaje mental de Sakura no están ayudando. No confía en ella. No cuando sabe la cantidad de cosas terribles de las que es capaz…
Casi hace que colapse, este intento en centrar su atención hacia su interior en busca de los delicados hilos de calor que Sakura mantiene sobre su alma. Siempre está ahí, por vaga que sea la sensación, y sin embargo ahora… es como si se hubiera desvanecido. Tiene que estar en alguna parte: no puede haber muerto, ¿verdad? Sasuke se repite a sí mismo que Sakura no se dejaría morir, excepto si de algún modo eso contara como una derrota para él.
El Uchiha se sumerge en un genjutsu que simula el sueño, para ser capaz de alcanzar los rincones más profundos de su mente; es asaltado de inmediato por un centenar de sombras aullantes, gritando por su sangre y tratando de hacerlo pedazos. El clon les gruñe y se apartan lo suficiente como para dejarlo pasar.
Sus pasos imaginados lo llevan fuera de la locura caótica, y hasta un lugar lleno de sombras de árboles. Conoce el camino: si sigue adelante, por el camino que lleva hasta Sakura, llegará hasta su mente. Es un camino peligroso, pero han pasado horas y tiene que saber si está muerta o no.
El paisaje mental de Sakura es una cosa que siempre despertó su curiosidad: hay un gran claro que alberga un prado y una versión de Konoha que puede ser vista desde allí. Está rodeado por el bosque, que se oscurece considerablemente a pocos pasos de entrar en la vegetación; no hay sorpresa en el hecho de que esté habitado por fantasmas, llamas de Amaterasu y extraños genjutsu que llevan la marca de Itachi.
Manchando el suelo, madera y hojas, una fracción de su propio chakra corrupto los conecta a ambos, cerrado en torno al paisaje posesivamente. Debe de ser el Ningyo.
Sakura logró hacer lo que él nunca pudo: mantener la locura a raya. Sasuke asume que debe de tener algo que ver con su mente particularmente talentosa… y que le falta la Maldición del Odio que corrompe los pensamientos del Uchiha, cada segundo de su vida.
La transición entre su lado y el de ella es confusa y borrosa: por unos momentos, teme que no encontrará nada al otro lado, que la conexión ha sido segada- y luego avista un rayo de luz solar, asomándose débilmente a través del follaje del bosque.
—Eres patético —resopla el clon, caminando a su lado, su rostro contorsionado en una mueca que muestra todos sus dientes, como un animal salvaje. Sasuke siente un tirón en su corazón, un encogimiento doloroso que le recuerda a las emociones retorcidas que ella es capaz de manipular. Esta vez, sin embargo, el clon parece dispuesto a ayudarlo a pasar al otro lado; tal y como hizo antes, la última vez que su mente y la de Sakura chocaron—. Ella está… —El clon duda por un momento, frunciendo el ceño—. Sólo porque está en un lugar que no puedes alcanzar fácilmente, no significa que la conexión ha desaparecido.
Está escondiendo algo, lo sabe. La lealtad del clon, si se la puede llamar así, parece estar dividida entre él y Sakura; a veces no sabe si está intentando ayudar al uno o al otro, o si es todo una farsa y el monstruo sólo quiere hacer que el mundo arda en llamas. No puede confiar en ella, de un modo u otro, incluso si parece estar ayudando… e incluso las cosas que dijo que eran ayuda tenían una lógica tan retorcida, que más le valdría ser cauteloso.
—¿Dónde está este lugar? —inquiere, sabiendo ya que va a molestarla; que causará que un montón de insultos coloridos sean arrojados en su dirección. El clon frunce el ceño más profundamente y cambia su expresión a una mueca difícil de comprender.
—Y un cuerno que te lo voy a decir —ladra, sus ojos de jade quemándole el alma. Casi literalmente. Es raro verla mostrar enfado de este modo, como ira expuesta en lugar de palabras llenas de veneno. Entonces, algo brilla en sus ojos, y su expresión cambia a una depredadora. A menos que tengas muchas, muchas ganas de saberlo~ —ronronea.
Aunque es más pequeña que él, la manera en que lo mira hace que Sasuke sienta un escalofrío en su espalda. Ahora, está seguro de que no quiere saberlo: porque esto es una trampa y está caminando de cabeza hacia ella.
Antes, no le habría importado. Ahora, ha aprendido su lección.
—Más le vale estar… —Viva. No, está viva: más le vale estar bien. Porque de otro modo quizá se vea forzado a intervenir.
El clon echa la cabeza atrás y suelta una carcajada, revelando moratones en la piel pálida de su cuello. Coincidentemente similares a las marcas de sus propias manos.
Los dedos del Uchiha tiemblan por un instante, y se obliga a dar la vuelta y caminar de nuevo hacia la oscuridad. Tras de sí, puede oír la risa del clon y sus palabras burlonas:
—Estoy segura de que no dejará que nadie se te adelante en matarla.
Nota: para clarificar, Sakura no puede usar el Modo Sabio (el Ningyo no lo permitiría), así que lo más que podría lograr es una versión incompleta, usando sólo energía natural. Es la única manera que tiene de aumentar la efectividad de su chakra (puesto que no puede almacenar mucho, y su control no es suficiente), así que no os preocupéis, no será una especie de game-breaker que la hará invencible.
De nuevo, gracias por todo vuestro apoyo y aprecio, da una motivación enorme :)
Blu.
