Nota: mis más sinceras disculpas por haberme pasado de la fecha prevista de actualización... se me complicaron las cosas y decidí acabar el original primero. Ahora puedo dedicar todo mi tiempo a traducir Desenmascarada. En ningún momento he pensado en abandonar, y eso no va a cambiar. Me prometí a mí mismo que acabaría, lo cual pienso hacer.
Puede que sea necesario saber un poquito de The Last para entender lo que pasa aquí.
Desenmascarada - Parte 5: Réquiem - Capítulo 35: A la Luna
Para salvarte.
Si sólo hubieras luchado…
Es la última cosa que puede percibir, antes de que el cordón unido a su alma se extienda hasta increíbles distancias y él desaparezca. Un temblor le recorre el cuerpo, porque si lo hubiera hecho, estaría muerta.
"¿Significa eso que preferiría haberme matado… o que no quería acabar así?" se pregunta Sakura, muy a su pesar. Se da una bofetada mental justo después, sabiendo que no hay lugar para pensamientos como ésos en su situación actual. Puede que estén trabajando juntos ahora, por Konoha, pero eso es todo.
No puede evitar preocuparse, sin embargo; esta vez, por una razón que no está enteramente relacionada con él. El Ningyo afectó a Sasuke también, y aparentemente es capaz de arrebatarle el Sharingan y Rinnegan. Ella no tenía ni idea, pensaba que él sería casi invencible… ¿Es tan fuerte como antes? ¿Bastará para enfrentarse a alguien como Toneri?
—Deja de matarte de ansiedad. Aniquiló un ejército entero —avisa Tenten, haciendo que respingue en su sorpresa. Sakura había estado mirando a través de la ventana por un largo tiempo, tratando de unir la imagen de una Konoha en ruinas con sus recuerdos. Pasó tantas horas aquí, hace años… tiempos que no volverán.
Poco a poco, la pelirrosa se da la vuelta, frunciendo el ceño (es una buena manera de esconder su vergüenza). Tenten parece encontrar su habilidad de preocuparse por Sasuke muy impresionante, y no necesariamente de forma buena. Tenten nunca malgastó tiempo persiguiendo chicos, dedicándose en lugar de eso a mejorar sus habilidades y perseguir grandeza para sí misma. Si uno de sus compañeros de equipo la hubiera traicionado, ¿sería ella capaz de luchar sin arredrarse?
—No es él, lo que me preocupa. —Vale, lo admite, es una verdad a medias, pero Sakura es una kunoichi. Tenten alza las cejas—. Sasuke se ha debilitado a causa de nuestra enfermedad compartida. —¿Cómo podría pensar que él se había librado de las consecuencias, especialmente en su estado demente. El Ningyo vino de él, y le revolvió la cabeza. Era un jutsu descontrolado, que falló en su objetivo de matarla, por el amor de Dios—. Si falla, el mundo está condenado.
—Tienes que dejar de preocuparte tanto —la riñe la otra chica, y Sakura gira la cabeza a un lado. Ha habido desacuerdos entre ellas, especialmente porque la actitud directa de Tenten no deja espacio para preocupación irracional. En sus ojos, no hay nada que pueda hacerse, así que deberían de limitarse a hacer su trabajo y desear que todo vaya bien.
Esa misma chica pasó semanas, agonizando en una aldea abandonada en medio de una tundra, con poca esperanza a la que aferrarse. Sakura sabe que es un mecanismo de defensa, pero no dice nada. En lugar de eso, observa cómo Tenten da un paso adelante hacia el escritorio del Hokage y se agacha a un lado, sus dedos recorriendo la pulida superficie con cuidado.
—Lo sabrá si tocas nada —le advierte Sakura, tratando de no juguetear en sus nervios. Sasuke estaría muy molesto si volviera y se encontrase con sus cosas removidas. La pelirrosa da un paso hacia Tenten, tratando de saber qué quiere averiguar su amiga, y prevenir que haga algo demasiado estúpido.
Sasuke les dio instrucciones simples: tienen la autoridad de comandar las fuerzas de Konoha y Oto, y su prioridad es prevenir que ningún meteorito caiga sobre la aldea. Les da bastante tiempo libre, sin nada que hacer más que esperar. Lee es el único que está dispuesto a entrenar en estas circunstancias, y la tensión está empezando a causar fricción entre las dos chicas.
—Piensa, Sakura, si está enfermo debe haber investigado su enfermedad. Esos documentos tienen que estar en alguna parte.
—Tiene un Sharingan. No le hace falta.
Sakura procura evitar mencionar que sabe exactamente dónde está la información. Puede que no haya tenido la capacidad de ver o procesar dos años enteros de la vida de Sasuke, pero los momentos con menor turbulencia interna son mucho más claros. Sasuke pasó una cantidad de tiempo poco saludable tratando de entender qué significa el Ningyo, pero sin resultado.
Sus ruegos para que Tenten no se percate de esos pensamientos no sirven de mucho.
—Debes de saberlo. —Casi suena acusadora, y Sakura percibe un ligero toque afilado en su voz. Cuando Tenten aprendió de la conexión que Sakura tiene con Sasuke… debe de haberse dado cuenta de que Sakura sigue preocupándose por él, de un modo u otro. Tenten duda de ella, incluso si es sólo un poco.
—...No encontró ninguna información. Es un jutsu único.
—Maru sabía algo.
La mandíbula de Sakura pierde un poco de firmeza, y se queda sin palabras. Justo en el blanco, como siempre. Maru nunca especificó cómo sabía de la existencia del sello; o por qué parecía odiar tanto a los Uchiha. Y ahora ya no está (y la golpea con fuerza, ya no está y todas esas preguntas han quedado sin respuesta).
—No lo sé —acaba por musitar, sintiendo un retazo de ira en el fondo de su estómago. No está de ganas para poner a prueba sus habilidades; no a mano de otro amigo, no ahora—. El seal tiene dos partes: Ningyō y Ningyo. Él tiene la Marioneta, yo tengo la Sirena. La Marioneta controla el cuerpo, el chakra Yang, pero no la mente; la Sirena adormece la mente, el chakra Yin, pero el cuerpo es técnicamente libre.
Es por eso que él ha perdido el rumbo y la cabeza, y yo soy una lisiada y mi cuerpo no funciona.
—Así que estáis al mismo nivel. —Tenten entorna los ojos, y probablemente hay resentimiento ante la ocultación de esta información. En su defensa, Sakura no lo supo hasta ahora. Maru fue el que usó el nombre Ningyo; el clon nombró la otra mitad. Cómo es que ellos lo saben es algo que se le escapa.
—Ya te lo he dicho, estamos atados el uno al otro. Pero él me patearía el trasero en una lucha. —¿De veras lo haría? La velocidad de Sakura es casi la misma que era entes de la masacre; su habilidad para esquivar es incluso más calculada. Su estilo de lucha ha cambiado. Y mientras ella entrenaba, Sasuke estaba intentando escapar a la demencia.
Le duele admitirlo, pero no puede hacer nada contra un kekkei genkai como el de Sasuke. Quizá tenga oportunidad utilizando otras habilidades…
—Sakura.
Tenten se pone de pie a la velocidad del rayo, y Sakura se da la vuelta para mirar a la puerta, pero ambas saben que han sido descubiertas. Sin embargo, su miedo y postura de batalla se convierten en alivio incrédulo, al ver quién acaba de llamarla.
—¡Zaji! —exclama—. No sabía que seguías estando aliado con Konoha —añade, confusa. Un destello de sospecha florece en Sakura, pero el hombre se limita a alzar las manos como gesto de paz.
—Lord Hokage no se dio cuenta de mi ausencia, gracias a los sacrificios de mis compañeros —responde, apoyándose contra el marco de la puerta con los brazos cruzados. Sus ojos parecen cansados, sin el orgullo que ella recuerda haber visto en ellos. Su mirada es dura, aparentemente tratando de dar a entender un mensaje secreto para ella—. No tuve tiempo de darte esto de forma segura, antes de que desaparecieras.
En su mano hay un senbon con marcas de dientes. El senbon de Genma.
—¿...Por qué? —La mano de Zaji sigue extendida hacia ella, pero Sakura no se mueve en absoluto. Él no parece preocupado ante la posibilidad de que alguien los esté escuchando. Por el rabillo del ojo, Sakura ve a Tenten pasando un kunai de una mano a otra, discretamente.
—Shizune sobrevivió a la masacre. —Una sonrisa amarga crece en los labios de él—. Al principio… nuestro Hokage pensó que lo habías envenenado, de algún modo, y le ordenó desarrollar una cura. Pero ella se dedicó a esto. —Zaji gira el senbon entre los dedos, pero no aparta la mirada de ella—. Usando muestras de sangre, nuestra gran maestra de venenos intentó crear un arma específicamente diseñada para matarlo. No funcionó del todo bien.
—¿Y ella…? —Sakura no se atreve a mantener esperanza. No cuando siente ese tono de desamparo manchando sus palabras.
Zaji niega con la cabeza.
—Él la descubrió. Cuando la misión falló, tratamos de guardar el veneno, pero como sabes, la mayoría de nosotros pereció —prosigue, alzando su mano hacia ella—. El último.
El lago no está húmedo.
No es real.
—¡CONTRÓLATE! —Los ojos de Sakura pasan de expresar miedo y dolor a un odio bien definido. La bofetada del clon resuena en el campo de batalla vacío, y ella lo empuja lejos de sí, mandándolo de cabeza a una piscina llena de sangre y entrañas. Sasuke cae a su través, hundiéndose, devorado por un pozo de oscuridad.
Los sonidos de la masacre empiezan a repetirse, enmudecidos, y puede ver figuras borrosas y destellos de fuego más allá de la superficie. Se vuelve más distance, y quiere cerrar los ojos y abandonarse a la oscuridad. Una figura se arrodilla al borde, alcanzándolo con la mano y sacándolo por el cuello.
La sangre se ha convertido en un pozo profundo de agua, y sobre su cabeza, las hojas del bosque bailan al son de una ligera brisa. El cielo está oscuro, y hay voces que rugen en la parte de atrás de su mente. El clon lo golpea de nuevo, su patada mandándolo a volar hacia un árbol. Por reflejo, Sasuke se recoloca en el aire y aterriza sobre los pies, saltando al suelo de nuevo.
—¡EL MALDITO MUNDO DEPENDE DE TI! ¡NO FALLES DE NUEVO! —grita ella, sus ojos nublados por humo negro. Su aura rezuma la misma energía siniestra, y Sasuke la encuentra inquietantemente similar a la suya propia. Ella es sólo un reflejo. Ella le dijo, hace mucho, que no es nada más que todas esas cosas que él no quiere aceptar para sí: escupidas de vuelta hacia Sasuke, con una ira cuasi divina.
Las llamas negras empiezan a devorar los árboles, ojos enloquecidos brillando en la oscuridad y acercándose, más cerca, más cerca… Hasta que todo lo que puede ver es ella, el pozo y a sí mismo. Respirando hondamente, Sasuke trata de recordar una imagen muy distinta para la misma chica. Una dedicada a su gente y sus metas, determinada a salvar el mundo y valiente frente a él.
El clon le sonríe, las cicatrices de su piel borradas y sus cortes sangrantes, sellados. Su estómago ya no rezuma sangre. Esos ojos están llenos de promesas de algo más cercano a la luz, más puro, mejor. Sólo dura un instante; un único momento en un recuerdo de paz, en un mar de locura. El peso de sus demonios lo arrastra de nuevo, pero Sasuke salta al agua justo antes de que las bestias puedan atraparlo.
Fuera de vista, de mente; fuera de sus memorias y del genjutsu.
Cuando emerge de nuevo, está dentro del túnel que conecta planeta y satélite, y un cangrejo gigante se convierte en su nuevo enemigo.
—¡TODO EL MUNDO FUERA!
La voz de Sakura se hace oír a través de las calles de Konoha, sus pies pegados sólidamente al tejado de una casa, sus ojos acerados dirigidos al cielo. Una docena de shinobi corren a lo largo de los dejados, tratando de despertar y evacuar a todo ciudadano en el área.
"Por supuesto que las malditas alarmas están rotas," gruñe Sakura, internamente. ¿Quién ha estado haciendo las tareas de mantenimiento estos dos años? A sus lados, Tenten y Lee se preparan para lo que ha sido llamado "Plan A". Sachi parece considerar esto innecesario; si fallan, no habrá plan B para salvar a Konoha.
La pelirrosa se sienta, cruzando las piernas y obligando a su atención a abandonar los sonidos de gritos y puertas rotas; Konoha tiene un bosque excepcionalmente grande, y que ha quedado sin alterar. El viento lleva consigo los olores de los árboles… y chakra natural. Su consciencia se expande.
El suelo bajo el pavimento está lleno de raíces… túneles, garajes secretos. Los árboles forman una cuna alrededor y bajo Konoha. Una parte distante de ese chakra, de Hashirama, resuena con la madera. Es demasiado pequeña como para ser útil, Sakura ya lo sabe. Las señales brillantes de varias docenas de personas se escurren lejos de la zona de impacto directo.
Sin una sola nube de humo, Tenten saca un abanico gigante, como la hoja de una palmera, de un pergamino. Sakura deja que la energía natural la llene, el fuego familiar llenando sus venas con poder y determinación. Sólo tienen dos minutos más, y si fallan, se acabó todo.
Sakura se pone en pie, detrás de Tenten, y coloca sus manos en los hombros de la chica.
—Estoy lista —musita, su voz ligeramente tensa. Sakura está intentando acumular tanta energía natural como le es posible, antes de dejarla ir.
Una espiral de rayos emerge del abanico un momento más tarde, y la pelirrosa canaliza su chakra hacia Tenten, tan rápido como le es posible. Con movimientos amplios y suaves, Tenten produce una corriente constante de electricidad, dirigida al meteorito.
La piel de Sakura empieza a volverse roja y abombada en torno a las marcas del Ningyo, el latido de su corazón acelerándose peligrosamente. Cada uno de sus músculos está tenso: la energía reunida desde el suelo y el aire, a su estómago, y luego empujada a través de sus manos. Dicha energía empieza a crepitar en torno al Bashōsen, amenazando a salirse de su control.
—¡Lee! —llama Tenten, su voz ahogada, soltando el arma antes de que le salga el tiro por la culata. Cayendo al suelo, la chica ha quedado sin aliento, su pelo erizado y sus manos quemadas. Sakura logra mantener su balance, redirigiendo la energía a sí misma una vez más.
Lee ha desaparecido en un instante y en una explosión de viento, dejando una marca en el tejado bajo sus pies. La pelirrosa anota que puede que éste se rompa debajo de ellas, pero no tiene tiempo para preocuparse por eso. El meteorito se ha llenado de fisuras, fulgurita y vidrio sobresaliendo en ángulos extraños y dibujando líneas en su superfície. Calientes y desencajadas, las entrañas de la roca deberían de ser lo suficientemente frágiles.
Deberían.
Un destello rojo y verde choca contra el meteorito, su exclamación ahogada por el sonido de la explosión. Sakura observa a los shinobi del Sonido en posición: las ondas sonoras que producen acaban de transformar los últimos pedazos de roca en polvo, el viento bajando la temperatura de los pedazos ardientes.
Al final, sólo queda una fina lluvia de partículas.
Uno destruido, ¿cuántos más?
—Tú eres el que mató a mi Princesa.
Una mirada de ojos azul gélido se encuentra con negro y violeta. Un espíritu roto está de pie tras Toneri, con los ojos cubiertos por una venda y una mano en el traje de él, buscando guía. La ira crece en el estómago de Sasuke como una tempestad, mientras el Uchiha permanece en su sitio con cada gota de determinación que se espera de un Hokage, y el aire orgulloso, casi real de un Uchiha. Permanece en silencio.
Los ojos. ¡Apunta a los ojos!
Sasuke presta atención a la advertencia del clon, tomando nota del inmenso poder que esos irises apenas ocultan. Ella es más rápida que él, incluso si es sólo mentalmente, recordándole a Sakura una vez más. Este chakra se parece tanto al de sus ancestros… que siempre, siempre, tenían ojos con poderes más allá de este mundo.
Su teoría se confirma cuando una fuerza de magnitud imparable trata de arrastrar su cuerpo y chakra hacia Toneri, mientras un centenar de marionetas con armadura se abalanzan al mismo punto, que debería de ser imposible de esquivar. Debería estar acabado.
El Rinnegan, sin embargo, no se conforma con eso.
—Debería de haberlo sabido —escucha a Toneri decir, cuando su cuerpo se queda plantado en el sitio sin moverse un centímetro—. No mereces mi atención. Tu mundo será castigado, y tu raza aniquilada, como fue declarado hace generaciones.
No puede hacer nada para detener la huida de Toneri, hacia el sol falso que no puede alcanzar. No con su Rinnegan tal y como está, muy por debajo de su poder pleno. En lugar de eso, Sasuke esquiva el primer golpe, saltando de un tejado a otro.
Esas marionetas no son normales.
Están alimentadas por una fuente de energía invisible, que sólo puede sentir en la distancia. Una gran cantidad de poder, haciendo rival a la suya propia, empujando a las marionetas hacia él una vez más. Dando un paso atrás, preparando su espada, el Sharingan de Sasuke se ilumina con un destello de rojo bermellón.
—¡Sakura!
Su tos es húmeda y rasposa, la sangre volando de su boca a pesar de sus esfuerzos por contenerla, y la pelirrosa cae al suelo, su cuerpo entero tensándose contra su voluntad y quedándose tieso. Su visión se nubla, y una nube de plumas cubre las sombras que acechan su mirada.
—No… no va a conseguirlo —logra musitar, resollando.
Sakura cierra los ojos, su pecho pulsando al son del chakra oscuro, y sabe que sólo hay una cosa que pueda hacer. El Ningyo está tenso, porque el chakra del mismo Sasuke está colándose a través, haciendo que el de ella se revuelva y empuje contra el sello; es prácticamente como una señal de socorro involuntaria. Él no perdería control así, si no estuviera en peligro mortal.
La chica respira profundamente, tratando de retraer lo que pueda de su energía y quedándose mareada. El sello se relaja ligeramente, y diminutas cantidades de chakra natural comienzan a pasar a través. Las plumas desaparecen, y sus canales de chakra empiezan a arder.
—Voy a ir. Si trabajáis juntos, podéis destruir… —Sakura se queda sin aliento, y luego se obliga a ponerse en pie y aparta los ojos de sus dos compañeros de equipo—. Vosotros y los ninja del Sonido. Con el Bashōsen para amplificar el efecto de sus ondas sonoras, podéis destruir los meteoritos.
Sakura se apoya contra el escritorio del Hokage: donde Tsunade debería estar. Donde no habrá nadie más si Sasuke muere ahora, porque todo será destruido. Sakura intenta, con todas sus fuerzas, apartar sus preocupaciones personales, porque sólo la pondrán en la misma situación que causó la masacre.
Tenten la ayuda a recuperar el equilibrio, y Sakura tiene que parpadear varias veces para hacer que el mundo se enfoque de nuevo. Dirige una mirada inquisitiva a Tenten, que se limita a apretar los labios y asentir. No hay nada que pueda detener a Sakura Haruno cuando tiene una meta… y ahora mismo, todo lo que le es preciado está siendo amenazado.
La pelirrosa cambia su atención, dirigiéndola a su interior y tratando de llegar al otro lado de la conexión. El miedo inunda su alma cuando se da cuenta de que la marca de chakra de Sasuke ya se ha vuelto más apagada… o quizá es por lo oscura que es. Nunca ha intentado pasar a su lado a propósito, y trata de hacerlo tan rápido como puede. Para su sorpresa, la oscuridad está en silencio a su alrededor.
Un destello de luz alcanza sus ojos: decenas… centenares de marionetas. Vistas a través de un velo de rojo y negro, con colores que no debería de ser capaz de ver. Moviéndose a velocidades que casi no puede seguir con la mirada, inalcanzable, él destroza una tras otra. El suelo no es correcto, curvado hacia la dirección errónea, y edificios antiquísimos yacen en ruinas a su alrededor.
¿Por qué demonios no se ha metido en un Susanoo? ¡Sólo está corriendo de un lado al otro!
Una marioneta explosiva se acerca demasiado, y acaba desintegrada por Amaterasu.
¡No son más que carne de cañón! ¡Vamos, Sasuke!
La chica se da cuenta del problema cuando la visión del Uchiha se nubla tras el jutsu, y es casi atravesado por un proyectil. Su chakra no puede estar tan agotado… con su velocidad debería de ser capaz de eliminarlos en segundos. ¿Por qué no hace nada? ¿¡Qué demonios le pasa!? Este no es el poder comparable a una fuerza de la naturaleza que ella recuerda haber visto durante la guerra.
—¡TÚ! —grita un eco de su propia voz, sacándola de su trance en un sobresalto. El mundo se oscurece a su alrededor, y es lanzada de vuelta al bosque entre ambos lados—. ¡El hecho de que estés viva es lo que le está robando el chakra Yin! ¡Da igual cuánto chakra tenga, no puede combinarlo!
Dos lados de la misma moneda.
La mente de Sasuke estaba rota… y el Uchiha perdió algo ese día, en el intercambio entre él y Sakura que nunca debería haber sucedido. El balance de su cuerpo se rompió de una manera que refleja la suya propia.
El clon existe por una razón: igual que las marcas oscuras en la piel de Sakura. Ambos son una cárcel para algo distinto, y sin embargo, vital.
La energía Yang que Sasuke tiene no puede ser contenida, y muy literalmente, pierde control de su propio cuerpo. Su mente está debilitada.
En Sakura, el efecto es el opuesto: demasiada energía espiritual atrapada dentro de ella (y ni siquiera pertenece a ella, no del todo), pero su lado físico ha quedado demacrado. Su mente está abrumada, incapaz de procesarlo todo como es debido.
Cuando se acercan el uno al otro, sus energías reaccionan… pero no pueden reunirse. Sólo ahora entiende Sakura la profundidad de su maldición; separados, nunca estarán completos. Juntos, están en ruta a una destrucción mutua.
Tengo que ir ahí.
No queda mucho tiempo.
Sasuke considera huir de la lucha más de una vez; esconderse, dejar que sus vastas reservas de chakra se recuperen, volver tan pronto como pueda. Sabes que esta es una batalla que está perdiendo, y suicidarse antes de llegar hasta Toneri no es un buen plan. El clon, sin embargo, sigue gritando en sus oídos y burlándose de él, tratando de hacer que siga adelante.
"¡Malgastaste todo tu chakra Yin en mí! Nunca podrás recuperar suficiente," ladra ella, al tiempo que una explosión hace que las ropas del Uchiha ardan. Tuvo que quitarse de encima la larga y oscura capa, pues ésta empezó a arder tan pronto como fue alcanzada por una salpicadura de fuego líquido.
Hay demasiadas marionetas, y a pesar de que puede esquivarlos, no le están dando tregua. No ha sido capaz de parar de moverse desde el principio, sus manos volando de un signo a otro. Tiene suerte de tener el suficiente chakra como para crear jutsu de tamaño decente.
Es un borrón de color, moviéndose de un tejado, muro y calle a otro, usando los edificios como cubierta; cada vez que entra en una casa nueva, tiene sólo unos instantes de descanso antes de ser atacado de nuevo. Debe de haber destruido al menos doscientas de esas cosas, y siguen viniendo.
Sabe que algo ha estado mal desde la masacre. Algo que le falta, y conforme pasó el tiempo, se puso peor. Derrotar a Orochimaru fue fácil… y también la dominación de Konoha. Es consciente de haber matado a muchos en estallidos de psicosis.
Sasuke comprende, con algo parecido a horror, que puede ser que no alcance a Toneri con vida. No tiene modo de alcanzar el castillo, no lo suficientemente rápido. ¿Tendría suficiente chakra como para invocar a un águila, tan lejos de la Tierra? El cielo está lleno de marionetas de guerra, que tendría que eliminar para poder maniobrar…
Está rebuscándose la cabeza, tratando de encontrar una solución, sabiendo que su resistencia sólo lo llevará hasta cierto punto. Un error y quedará fuera de combate. No puede malgastar su chakra en esas máquinas, pero derrotarlas una a una es demasiado lento.
Están hechas para matar: rápida y límpiamente, apuntando a puntos vitales. No puede fallar. No puede.
—Oh, qué bien, dime algo que no sepa —resopla Sakura, deteniendo el flujo de su chakra. El genjutsu se rompe y la chica vuelve a su tarea de seguir el rastro de destrucción que Sasuke ha dejado tras de sí. Conforme las imágenes de su vida se desvanecen, se toma un momento para examinar el campo de batalla.
Había algo grande aquí; el aire está cargado con el chakra de Sasuke, y un poco de sangre. Sin embargo, el Uchiha logró pasar. Sakura corre como un relámpago, pasando junto a los restos de un monstruo gigante, similar a un cangrejo. Va tan rápido como su cuerpo le permite. Sakura ha estado corriendo sin cesar por un tiempo muy largo, y nunca antes había deseado como ahora ser un prodigio de velocidad.
Puede sentir la extraña mezcla de su chakra en él, llamándola, iluminándole el camino. La pelirrosa trata de ver lo que hay en el lado de la conexión de Sasuke, pero no le sobra chakra. Todo parece estar ardiendo en agonía, su determinación siendo la única cosa que evita que grite. Hay demasiado chakra natural, como diría Katsuyu.
La manera de compensar por su falta de chakra Yang y reservas en general, es usar tanto chakra natural como le es posible. Cuando menos equitativo sea el balance, más fuerte es el chakra… y más la destroza por dentro.
No hay tiempo para pensar en consecuencias cuando todo está en peligro. Un mundo en que Sasuke es Hokage es un poco mejor que nada. Sakura siente su sangre empezar a escurrirse entre su piel y las marcas del Ningyo… cayendo al suelo tras ella, siseando al tocar el suelo y el aire.
Veneno. Hay veneno dentro de mí. Si pierdo el control un solo momento, me hará lo que está haciéndole al suelo.
Puede sentir cómo empieza a desintegrar el Ningyo, y sólo puede acelerar como respuesta.
Lo están empujando de vuelta a la entrada. Toneri parece pensar tan mal de él que está dejando que las marionetas se ocupen de Sasuke. Y en verdad, no puede hacer nada para avanzar. Hay demasiadas como para usar fuerza bruta: nunca le quedaría energía suficiente como para llegar al sitio donde Toneri se esconde.
Se esconde en el bosque, manteniendo en mente que podría haber guardianes durmientes esperando a que pase, su Sharingan moviéndose a toda velocidad de un lado al otro. Demasiado movimiento, demasiados puntos ciegos. Se ha visto obligado a cerrar el Rinnegan, pues no le queda energía suficiente para usarlo.
Entonces, hay un pulso y se tropieza, cayendo al suelo y hacia una docena de marionetas. Su visión se oscurece por un instante, mientras la caja torácica incompleta de un Susanoo surge a su alrededor. Sólo dura un instante, pero es suficiente para bloquear los golpes. Sasuke rueda sobre el suelo y está en pie en menos de dos segundos, obligado a utilizar su sentido del oído para orientarse.
Una imagen cruza su visión mental: una marioneta, cargando desde atrás y lista para cortarle la cabeza limpiamente. Por instinto, Sasuke rueda hacia el lado, dando una patada. Para su sorpresa, el golpe conecta.
El clon musita algo sobre ser patético, y puede ver su sonrisa cuando choca contra un árbol. Otro destello, y los cientos de marionetas que tratan de alcanzarlo están dibujados en el vacío que su visión ha dejado.
—Manipulación de chakra Yin del más alto calibre… ya ves.
Ya. Los tentáculos controlan el cuerpo de Sakura, y el clon tiene control sobre la mente de él.
"¿Cómo puedes verlos cuando yo no soy capaz?" La visión del Rinnegan está nublada con humo negro, y su ojo derecho está sangrando.
—Tú no puedes… pero yo sí.
Su corazón se constriñe al oír las palabras tan casuales, pero ya está moviéndose de nuevo, tan bien como puede. Sus puntos de referencia están completamente enmarañados, o simplemente no existen. Recrear una imagen con Yin chakra no es lo mismo que verla con sus propios ojos. Sasuke trata de calcular dónde está la entrada a la luna, todavía a muchos kilómetros de distancia, pero no puede ver.
Y sin embargo, sabe que ella está cerca: la presión creciente en su interior es un signo inequívoco. No se habría dado cuenta, si el clon no hubiera dicho nada.
Y como siempre, no sabe si quiere que ella esté aquí o muerta a sus manos.
Sakura corre sobre el mar, pero sabe que tardará demasiado en alcanzar la orilla… y a Sasuke. Está tan cerca… puede sentirlo. La agitación corre a lo largo de su espina dorsal, y no puede recordar haber querido estar ahí más que ahora. En la distancia, ve la nube de marionetas que lo rodea, abalanzándose desde el cielo y creando explosiones que puede oír desde aquí.
Sakura salta sobre el agua, empujando su chakra hacia abajo cuando aterriza y creando un agujero que no rompe la tensión de la superficie, hundiéndose por debajo de las olas. Con su chakra perfectamente repartido en un círculo, lo extiende hacia afuera y alcanza los bordes de la depresión.
Todo a una, estira, creando una ola dirigida hacia el centro que acumula una gran cantidad de energía. Cuando llega al centro, Sakura se inclina hacia Sasuke ligeramente y suelta. No es como uno de sus puñetazos, pero casi: el chakra acumulado hace su trabajo, y Sakura sale disparada hacia arriba, mucho más rápido de lo que podría haber corrido.
"¡Buen tiro!" anima Sachi, y Sakura no puede evitar sonreírse. Ha estado entrenando para esto, sin importar cómo de extraña sea la aplicación de sus habilidades.
Vuela a través del aire, redistribuyendo su chakra para aterrizar. La nube de marionetas parece estar contenta con ignorarla, incluso cuando comienza su arco descendente entre ellas. El bosque está ardiendo, aunque las llamas no son negras. ¿Dónde está él?
A un segundo y medio de chocar contra el suelo, lo llama:
—¡SASUKE!
Nunca ha hecho esto antes… no con chakra senjutsu, no tras haber sido marcada con el Ningyo. Echando atrás el puño, deja que su chakra se acumule tanto como puede, golpeando a través de un árbol y contra el suelo del bosque. Una ola de destrucción se expande a su alrededor, el suelo bajo sus pies y puño cambiando a…
¿Cristal?
Y observa, impresionada, cómo el suelo se hunde en semiesfera bajo su golpe, las olas de destrucción propagándose a través del bosque. Pero no se para ahí: a su alrededor, la tierra comprimida se derrite bajo la ola de chakra, solidificándose un segundo más tarde, igual que el suelo bajo ella lo hizo.
Sakura sólo puede observar cómo unos picos de cristal emergen del suelo, creciendo hacia el cielo a velocidades que dan mareo, y deteniéndose cuando aparta el puño del suelo. En un instante, otro temblor le dice que no se ha acabado; y Sakura se cubre justo a tiempo, pues el suelo en torno a ella pierde su precario balance en tensión y estalla. Cientos de pedazos de cristal son lanzados hacia el cielo, a través de cualquier marioneta con la suficiente mala suerte de estar en un radio de veinte metros.
Desde su refugio de piedra mezclada con cristal, Sakura sólo puede intentar de entender qué demonios acaba de pasar.
"Es como si una geoda hubiera salido mal," comenta su voz Interna, impresionada, Tras un latido de corazón, comparten una mirada metafórica llena de entendimiento. ¡Esto es lo que Maru quería enseñarme!
Tanto chakra acuoso, soltado a una vez, calentando el suelo y comprimiéndolo hasta alcanzar niveles increíbles, ha creado una reacción en cadena que sólo creyó posible mediante el uso de kekkei genkai.
Es completamente distinto a un puñetazo que hace temblar los mismos átomos del suelo, haciendo que se rompa en pedazos: la densidad del chakra causó el efecto opuesto, presionándolo hacia adentro y abajo… y luego, dejándolo ir. El suelo estalló por su cuenta, y aquí está ella, en medio de la destrucción, mientras los cristales comienzan a caer presa de la gravedad una vez más.
Sus rápidos reflejos le indicaron que se agarrara al suelo bajo sus pies y lo usara como cubierta, pero el bosque a su alrededor ha sido destruido. La semiesfera en cuyo centro se encuentra está vacía de todo menos piedra.
"Mi chakra de agua, combinado con el senjutsu de las babosas, debe haber acelerado la formación del cristal," considera la chica, su mente funcionando a toda velocidad. Tal vez un poco demasiado deprisa, pero lo achaca a la adrenalina. "Así que esto es lo que Guren hizo… manipulando componentes específicos dentro del suelo, y obligándolos a reagruparse de la forma que ella quería."
Pero sólo un kekkei genkai podría otorgar un control tan preciso y delicado… o eso pensaba. No es que estuviera tratando de hacer esto: pero nunca antes había intentado usar senjutsu en un ataque como este. Las babosas le enseñaron que su energía natural no es sólo veneno: sigue preservando la cualidad que otorga vida y crecimiento… de un modo u otro.
Le dice una cosa: si no lo hizo a propósito, significa que su poder se ha salido de su control. Y de hecho, cuando intenta ponerse en pie, sus piernas no le responden. Sudor y sangre fluyen por su piel, dejando surcos rojos y siseando al chocar contra el suelo. Puede sentir su agarre en el chakra que posee desvaneciéndose, y la energía que la impulsó se evapora en el aire.
Me he pasado.
Nunca fue su estilo el dejar que las cosas se salgan de su control, especialmente porque sabe que un error usando chakra senjutsu podría matarla. No ha tenido tiempo suficiente para practicar… no lo suficiente como para alcanzar maestría, no con un sello tan intrincado en combinación con energía natural. Ha cometido un error, quizá demasiado confiada a causa del efecto de utilizar chakra senjutsu; da igual cómo de impresionante haya sido, le va a salir caro.
El mundo se emborrona en sus ojos, y su último pensamiento es una maldición dirigida a su propia estupidez.
La encuentra en medio de un cráter de tierra solidificada, y su chakra es tan débil que por un momento piensa que está muerta. El tirón en su alma se ha vuelto dolorosamente fuerte, prácticamente arrastrándolo hacia Sakura. La explosión ha desarraigado árboles en un radio de un cuarto de milla, y es casi comparable al daño que ella era capaz de hacer durante la guerra. Si no fuera por su advertencia, Sasuke sabe que le habría dado a él también.
Puede sentir la presión creciente en su mente, un aura oscura que viene a la vida en torno a ambos, más fuerte con cada paso que da hacia el cuerpo inerte de la chica. Las figuras amorfas y negras que se esconden en su mente se materializan en el aire que los rodea, mientras se obliga a dar los pasos necesarios para acercarse. Una voz llena de odio susurra mata, destruye, rompe. Sasuke trata de ignorarla.
Sakura está cubierta en sangre, su piel enrojecida y el Ningyo tan negro como la noche. La energía dentro y a su alrededor está todavía disipándose cuando se arrodilla junto a ella, consciente del veneno ácido que cubre su cuerpo. Con algo que en otra vida podría haber sido vergüenza, se da cuenta de que la mitad de sus ropas se han derretido.
"Pervertido, siempre supe que lo querías," resopla el clon, sacándolo de su ensimismamiento. Sasuke asegura (para ambos) que no es su maldita culpa si Sakura decidió ponerse a jugar con veneno ácido, usando lo que le queda de poder en el Rinnegan para analizar su chakra. Agotado, pero lo suficientemente fuerte como para confirmar que habrá vuelto en sí pronto.
"¿Sabré algún día qué hacer contigo?" refunfuña internamente. Con el ataque tan súbito de Sakura, la mayoría de marionetas fueron pilladas por sorpresa y destruidas; si lo que sospecha de Toneri es cierto, y es capaz de observarlos, no va a darles mucha ventaja.
Sasuke considera dejarla aquí e ir derecho hacia Toneri, antes de darse cuenta de que no está ni un paso más cerca a llegar allí que antes de que ella llegara. Cubre una de sus manos con chakra, y luego forma tres sellos específicos. Antes de liberar el jutsu, sujeta a Sakura con la mano protegida.
—Liberación de Agua: Olas Furiosas —entona en monótono, lavando el veneno. Parece sisear en respuesta, pero Sakura sigue de una pieza, así que Sasuke supone que ha funcionado. Tentativamente, toca el brazo de la pelirrosa con el dedo meñique, escuchando las burlas del clon como música de fondo.
El aire opresivo a su alrededor parece demasiado familiar, así que intenta bloquear los gritos y centrarse en la tarea que tiene entre manos. Sus dedos se estremecen con un deseo que trata de suprimir: incluso ahora, es difícil controlar el impulso de hacerla pedazos con sus propias manos.
—Me va a hacer falta un poco de ayuda si no queréis que se muera —gruñe, volviéndose a las otras Sakuras, que observan con fascinación mórbida y diversión burlona. El clon lo mira de mala manera y cierra los ojos; Sakura "Interna" mira a su recipiente y desaparece tras un instante.
Sasuke puede respirar otra vez, incluso si las pulsaciones de la Maldición de Odio siguen ahí.
Dudando sólo una fracción de segundo, Sasuke pone su atención en invocar a Garuda. Esta es la oportunidad que le hacía falta, y no va a malgastarla. Para su alivio, el halcón aparece junto a él en una nube de humo.
Como si esperase que ella lo quemara al tocarla (cosa que no sería sorprendente, dada su suerte), Sasuke carga con ella, sujetándola sobre el hombro y saltando a la espalda del halcón raudamente. Se agacha en la espalda emplumada del ave, depositando el cuerpo de la pelirrosa frente a él y entornando los ojos cuando baja la mirada hacia ella.
Alzan vuelo bajo su orden; no hacia el sol, sino a una de las aldeas abandonadas. Debe de haber un lugar en que puedan esconderse, mejor que este. Ajena a su conflicto interno y el hecho de que no les queda mucho tiempo, Sakura sigue inconsciente. Sasuke logra apartar la mirada sólo tras quitarse la camisa torpemente, levantándola y poniéndosela a ella.
Ahora ya no tendrá que escuchar los estúpidos comentarios del clon al respecto. El Uchiha aún oye sus risillas siniestras, y una repetición de la última vez que vio a Sakura inconsciente pasa por su mente. Sacudiendo la cabeza, aprieta su agarre en las plumas de Garuda y el cuerpo de la kunoichi.
—Tu molestia de veras es ilimitada.
