Nota: siento el pequeño retraso, he tenido muchas cosas de que preocuparme y dormido demasiado. Como nota, este cap tenía exactamente 4.300 palabras de largo. Puede que me retrase un poco con los siguientes; el más corto tiene 6.000 palabras, y el que más. 8.000+; no querría apresurarlo...

Que lo disfrutéis, como siempre :)


Desenmascarada - Parte 5: Réquiem - Capítulo 36: Al Mundo

Para protegerte.


Sakura Haruno se despierta con el dolor de cabeza más grande que ha tenido en la vida, su cuerpo entero ardiendo, como si tuviera agujas al rojo clavadas a cada centímetro de su cuerpo. También se despierta en una cueva, por primera vez en dos años, y siente un temblor recorriéndole la espalda. La pelirrosa cierra los ojos, respirando profundamente y registrando su propio chakra en busca de un genjutsu.

Nop, esto es la realidad. ¿Cómo acabó aquí? Juraría que fue a través del túnel, a la… Sus ojos se abren de inmediato y la chica se incorpora, más rápido que el relámpago (más rápido de lo que debería), su mirada recorriendo su entorno con pánico dibujado en sus ojos.

Sasuke nota la fluctuación en el chakra, y suprime una reacción física. Ella parece detectar su presencia, sin embargo, sus ojos posándose en su figura inmóvil. Y entonces, para su sorpresa, Sakura se relaja al verlo, suspirando de alivio y echándose al suelo de nuevo. Eso no se lo esperaba.

Con ella despierta, la presión en su mente parece crecer de golpe… y luego se reduce hasta que sólo es un murmullo en el fondo de su consciencia. Sakura parece estar yendo a través de ejercicios de respiración, y observar su autocontrol es impresionante.

Se quedan en silencio durante lo que podrían haber sido horas, o quizá sólo algunos minutos. Al final, ella se sienta contra el muro de la cueva y lo mira directamente. Sakura se centra particularmente en su cara, un poco demasiado, y luego parpadea y baja la mirada a sí misma. Sasuke no está seguro, pero eso tiene que ser un sonrojo.

—Oh… —susurra ella, su voz rasposa. Sakura parece sorprendida, tragando saliva varias veces y probando el sonido de sus cuerdas vocales. Sigue sonando ronco, como una nota desafinada. Debe de ser daño debido al veneno, o eso supone Sasuke. Al fin, ella devuelve su atención hacia él y examina sus heridas a fondo. Sólo hay algunos cortes; Sasuke no es un prodigio por nada—. ¿Qué ha pasado?

—Te desmayaste —responde llanamente. Probablemente suena a un insulto, pero tras ese espectáculo destructivo de antes (considerando el estado en que el cuerpo de Sakura se encuentra), Sasuke se está empezando a preguntar si una batalla justa es una buena idea. La boca de la chica se abre para inquirir, pero él responde antes de que una sola palabra salga de ella—: has estado inconsciente durante varias horas. Tenemos un día y trece horas.

Sakura suspira de alivio ante sus palabras, asintiendo.

—Gracias —murmura ella, sin mirar a ningún lugar en particular. Sasuke aparta la mirada, aclarándose la garganta con un sonido que no dice nada. Una vez todo esto se acabe, podemos ir a por la garganta del otro de nuevo, intenta recordarse, aunque la voz suena sospechosamente parecida a la del clon.

Perder contra Toneri no es una opción.

—Necesitamos un plan —declara Sasuke, como si no estuviera (en palabras del clon) cagado de miedo. Sakura dirige su atención hacia él de nuevo, y Sasuke se da cuenta de que le deben de faltar los detalles de conocimiento que él posee—. Investigué a Hamura y sus descendientes; hay tabletas preservadas en Konoha, igual que hay para los Uchiha.

—¿No están cifradas para usuarios del Byakugan? —inquiere ella, recordando la verdad sobre los textos de los Uchiha. Sasuke la mira de forma extraña, incapaz de recordar si Sakura ha conseguido ese conocimiento a través de sus memorias o por su cuenta. Da igual.

—Sí. Pero no hay nadie que tenga el Byakugan evolucionado, no con vida. Sin embargo, el Sharingan es un pariente distante; con propiedades similares en algunos aspectos —explica él—. Con ambos ojos, fui capaz de recuperar una buena parte de la información.

Sus ojos se dirigen a la entrada distante de la cueva; a juzgar por la luz, debe de ser el "amanecer". La fría atmósfera de su refugio no lo refleja, pero parece que el exterior está calentándose. Sakura tiene que recordarse de que es falso, y que este lugar será destruido en menos de cuarenta horas si no detienen a Toneri.

—Hay un recipiente con una gran cantidad de energía escondido dentro del sol artificial: el Tenseigan —prosigue Sasuke—. Si no me equivoco, Toneri robó el Byakugan de Hanabi… que, combinado con el chakra de un descendiente de Hamura, evolucionará a una forma superior. Este es el poder que le permite mover la luna.

—¿Como el Rinnegan?

—..Quizá incluso más poderoso. Está conectado al recipiente del Tenseigan. Toneri necesitará algo de tiempo para desarrollarlo hasta su forma más pura, pero si lo hace, y el recipiente sigue intacto, no habrá nada que podamos hacer. Por ahora, su poder ocular es similar al mío, así que si podemos llegar hasta él antes de que eso suceda, podríamos lograr detenerlo.

Un destello lleno de imágenes, sonido y emoción cruza la mente de ella por un instante; una esfera de chakra de color verde brillante, volando hacia ojos que no son los suyos, iluminando a su paso cientos de monstruosidades malformadas que están hechas de oscuridad pura. Y entonces, todo se vuelve oscuro, silencioso.

—...No pude repelerlo. No con mi mente en ese estado —musita Sasuke, sus ojos fríos como el hielo. Había estado en medio de un episodio de psicosis cuando Toneri atacó. Así que Hanabi fue raptada de esa manera…—. Sin embargo, el Rinnegan debería de ser capaz de desviarlo la próxima vez que nos enfrentemos. Ni tú ni yo tenemos el chakra requerido para destruir el Tenseigan recipiente, pero creo que, si Toneri muere, la luna debería de dejar de moverse.

Parece tan seguro… Sakura no puede evitar sonreírse un poco. Este es Sasuke Uchiha. "Determinación" podría muy bien ser su segundo nombre; para lo mejor y peor que pueda suceder.

—Pero ahora no está funcionando —musita ella, mirándolo con ojos entornados. Él no dice nada, así que Sakura prosigue—: tus ojos están oscuros. Sé que apenas puedes ver.

La chica se pone de pie y se le acerca; Sasuke la mira con recelo, aunque no parece preocuparse por tener una posición en desventaja. Bueno, al menos no habrá problemas de confianza, por más que sea por las razones equivocadas.

—Supongo que ya has visto que puedo usar chakra senjutsu —añade Sakura, sentándose a su lado—. Y… la verdad es que quema todo lo que toca. Si lo aplico a ti, te ayudará a liberar tu poder…

—Y creará una inestabilidad aún mayor. —Pero Sasuke no mueve un músculo para incrementar la distancia entre ellos, y Sakura sabe que él es consciente de las limitaciones de su propio cuerpo. No hay tiempo para pensar en las consecuencias; fallar significaría la muerte. Fallar… significa que todo por lo que han luchado, será en vano. Él suspira con cansancio, y al fin, asiente—. Hazlo.


Sakura está sentada con la espalda contra la de Sasuke, observando cómo el suelo se hunde más y más mientras ascienden, agarrándose a la espalda del halcón gigante. El cielo está vacío de marionetas, pero deben de mantener la guardia en alto. Sakura se vuelve para mirar el sol artificial, sus ojos entornados. No es lo suficientemente brillante como para ser cegador, no todavía, pero los detalles de su superficie son indistinguibles a sus ojos.

—Hay una barrera —entona él, sobresaltándola. Sakura respinga ligeramente, y luego maldice mentalmente, consciente de que él acaba de percibir su reacción perfectamente—. Con mi Rinnegan, puedo pasarnos a través-

—Las marionetas vienen de algún sitio, ¿no? —corta ella, entornando los ojos y esbozando una sonrisa peligrosa en sus labios. Siente cómo Sasuke se tensa contra ella, haciendo que quiera reírse. Él puede sentir el chakra que Sakura está reuniendo en su cuerpo—. Tienes que conservar tu poder. Intentaré crear un camino. —El Uchiha observa cómo ella dse da la vuelta, poniéndose en pie junto a él.

Sin más preámbulo, Sakura enrolla un explosivo y… ¿se lo traga? Sus ojos se abren cuando lee la acumulación de chakra acídico en el estómago de la chica, entendiendo exactamente lo que va a hacer. La pelirrosa echa la cabeza atrás, y luego escupe la bola de papel como un proyectil, hacia arriba.

Acaba de desestabilizar un pergamino de sellos, sobrecargándolo con chakra muy potente, con el tiempo justo para evitar que explote dentro de ella o en su cara. Sasuke sigue la trayectoria de la bola hasta que ésta choca contra la superficie del sol, explotando al impactar con la energía distinta.

En menos de tres segundos, están rodeados por marionetas voladoras. Sakura tiene que agacharse y sujetarse a la espalda del halcón, que empieza a esquivar el contraataque, pero Sasuke ya ha visto la abertura que ella estaba buscando. Garuda entiende su comando, y vuela directamente hacia el nuevo grupo de oponentes… tras el cual está el espacio interno del sol.

Todo este tiempo, Sakura está sonriendo, sus ojos llenos de determinación y su mirada pasando de una marioneta a otra. No están lo suficientemente cerca como para que los golpee directamente, pero Sasuke ve un kunai listo en la mano derecha de ella. Hay algo distinto en su aura, en su propio chakra… más oscuro, vivaz. En ese instante, comprende que no es sólo el chakra senjutsu, dándole vida.

Es el suyo propio, y resuena dentro de él como una ola vibrante de calor. Sólo es un eco distante de lo que hay en las venas de ella, pero parece estar afectándolo a él también. Se siente… más oscuro, de algún modo.

Yin y Yang… ella lo mira, aparentemente dándose cuenta de que Sasuke acaba de perder la concentración del todo, aunque haya sido por un segundo y medio. En esos ojos, ve un reflejo y contraparte de sí mismo… y sabe que ella ve lo mismo en los suyos.

¡CONCENTRACIÓN! —Las dos voces resuenan en sus cabezas al mismo tiempo y en el mismo tono, haciéndolos respingar.

Los ojos de Sakura se abren en sorpresa y ella lo empuja contra la espalda de Garuda, justo a tiempo para esquivar las garras de un pájaro marioneta que cruzan el espacio donde Sasuke había estado, hace un instante. Del mismo modo, él estira de la pierna de Sakura, hacia atrás y fuera del camino de la munición de una marioneta.

Sasuke observa su entorno atentamente, procesando cada detalle de sus alrededores. Hay islas enormes, flotando a su alrededor, pero no malgasta tiempo disfrutando de las vistas: el palacio está justo en medio de todo, lleno de colores contrastados y construcciones en forma de colmillos gigantescos.

Garuda se dirige hacia allí a su orden, mientras Sakura da la espalda a su objetivo y escupe explosivos acídicos hacia las marionetas que los persiguen. Encadena las explosiones, usando detonaciones más potentes y activándolas al mismo tiempo, pero él no malgasta su tiempo en los destellos de luz y olas de calor que lamen su cuerpo por detrás.

—¡Chupaos esa, bichos-raros-metálicos! —grita Sakura, con una voz bastante aguda que suena demasiado entusiasta—. ¡Síiii! —Maníaca—. ¡Comeos las bombas, Shannarō! ¡COMÉOSLAS!

—¡Sakura! —sisea Sasuke, escuchando el chisporroteo que el sudor de ella provoca al tocar su propia camisa—. ¡Tu veneno nos va a matar a todos!

Su cabeza está pulsando dolorosamente, su visión emborronada y extrañamente vacía de la oscuridad cegadora, pero sigue siendo inútil. Sasuke parpadea varias veces, tratando de contener le ola de energía incorrecta que intenta de escapar de su control. Sabe que ella también está parpadeando, y su respiración se ralentiza, como si estuviera intentando calmarse.

—Ugh… —murmura la pelirrosa, y a juzgar por el sonido, Sakura acaba de echar la cabeza atrás sobre su hombro—. El chakra senjutsu es peor que cualquier droga. Nunca lo uses —añade la chica, riéndose ante una broma que Sasuke no comprende. Sus palabras son torpes, pero sus movimientos son precisos cuando tira una bomba en dirección a una marioneta—. Por cierto, Sasuke, ¿recuerdas el Gedō Mazō?

Suena totalmente borracha.

—¿...Sí? —inquiere él, perplejo. No puede mirarla bien desde este ángulo, pero ella suelta lo que suena como una risita. A continuación, Sakura tose, un sonido borboteante en el que puede imaginar sangre y veneno. Sakura escupe, y Sasuke escucha el siseo de una marioneta derritiéndose.

—Dile hola a su primo feo… en tres, dos, uno…

Su primera reacción es ¿cómo es que ella puede ver algo que yo no puedo? El clon responde, amargamente, que ella no necesita sus ojos, a diferencia de él. La tercera es simplemente un movimiento de apertura de párpados, cuando observa cómo un gólem monstruoso rompe el suelo a la entrada del palacio, que está tan tentadoramente cerca.

Con la mayoría de las marionetas voladoras detrás de ellos, podrían simplemente tratar de alcanzarlo de un salto. Sus ojos escanean el palacio tan rápido como es posible, pero no puede encontrar a Toneri. Las lecturas que percibe en el gólem no son mucho mejores: esta cosa es casi indestructible, alimentada en su mayoría por el recipiente del Tenseigan.

Sakura centra sus ataques en el gólem, pero sus kunai nunca alcanzan. El rugido de la criatura los desvía fácilmente, y el veneno que llega a tocar su superficie no hace daño alguno. Y entonces, contra todo lo que parece lógico en esta situación, Sasuke Uchiha espera.

Su compañera de equipo tiene habilidades analíticas que sobrepasan las suyas, con o sin dōjutsu. No puede pensar con claridad,y ella al menos parece ser capaz de funcionar. Su mente, vacía de las voces y sombras que normalmente nublan su juicio, es incapaz de procesar todo tan rápido como es normal.

—No podemos matar a esa cosa —decide ella, rápidamente—. Sería como intentar ganar en un concurso de aguante contra la regeneración de Naruto. —Garuda esquiva hacia un lado, evitando colisionar contra un pedazo de roca que el gólem les ha lanzado, pero muchos más lo seguirán pronto. Sasuke empieza a reunir chakra tras sus ojos, listo para saltar a la acción en cualquier momento.

—...No tenemos tiempo —comenta. Se siente tranquilo… demasiado tranquilo. Su mente está extrañamente quieta y callada, pero se obliga a mantenerse concentrado.

—¡Abajo! ¡Fuera de tiro de esa cosa! —exclama ella, y el halcón no malgasta tiempo en hundirse más allá del campo visual del gólem. Las marionetas se acercan; no pueden mantenerse en el aire, o quedarse expuestos, por mucho más tiempo—. Toneri está dentro… Hanabi está con él —prosigue ella. Y entonces, una extraña sensación asalta los sentidos de Sasuke; como una proyección de las marionetas del clon, a través de chakra Yin, siente dos luces brillantes dentro del castillo. No se mueven, permaneciendo en lo que parece ser un gran comedor.

Las pulsaciones de su dolor de cabeza empeoran, y Sakura suelta un suspiro tembloroso; sin embargo, ahora Sasuke sabe a dónde tiene que apuntar.


Amenotejikara lo agota más de lo que debería, pero es soportable. Sasuke ha soportado cosas peores, así que está de pie y listo para luchar en menos de un segundo. Sakura, por su parte, desaparece en un instante; Sasuke puede sentir la energía en el cuerpo de ella, repartida para maximizar su velocidad. Hay demasiado chakra senjutsu, él lo sabe, para compensar por la falta de Yang.

El tiempo se les está acabando.

Hanabi ya está siendo arrastrada lejos del comedor por marionetas sirvientes, y Toneri está a espaldas de una gran ventana de cristal, sus ojos de azul hielo centrados únicamente en Sasuke, llenos de desdén e ira. La amplia sala está sumida en el silencio; como si no hubiera un ejército de marionetas y un gólem ahí afuera.

No hemos llegado tarde. ¡Sus ojos todavía no han evolucionado!

Sasuke redistribuye su chakra como es debido, tomando una postura lista para la acción; a diferencia de Sakura, sigue teniendo unas reservas de chakra de buen tamaño, incluso si le falta Yin chakra. Con sus canales limpios, el Mangekyō se enciende junto al Rinnegan. No tiene suficiente energía como para utilizarlo, pero si todo va bien, no le hará falta.

La expresión pálida de Toneri forma una mueca, lanzándose hacia adelante, sus manos cubiertas de chakra verde. Es un color distinto al que se usa para curar; este… es incluso más peligroso que el estilo de taijutsu de los Hyūga. Un único golpe significaría la ruptura de todos sus órganos internos; y a juzgar por la cantidad y potencia del chakra utilizado, probablemente explotarían. Sasuke sabe que no puede permitirse un golpe directo de eso.

Salta a la ofensiva al mismo tiempo que su oponente, percatándose con cierto contento que su velocidad sigue siendo superior. Lo suficiente como para esquivar y desviar los golpes de Toneri; sin embargo, éste último es lo suficientemente bueno como para hacer lo mismo. Es un empate, Sasuke lo sabe desde el principio.

Hay un cambio en el chakra, uno que ha memorizado perfectamente (el chakra deja de intentar alcanzar hacia afuera y empieza a tirar hacia dentro); sus ojos se encuentran con los de Toneri, y el hombre se detiene, atrapado en un genjutsu por un instante. Sasuke salta hacia atrás, esquivando la técnica de absorción de chakra, la silueta púrpura de un Susanoo incompleto apareciendo a su alrededor.

Está lleno de fisuras, en los sitios donde le falta el chakra. Donde está demasiado estirado; y el Uchiha comprende que no aguantará muy bien.

¡Shinra Tensei! —exclama, el suelo rompiéndose bajo la presión descontrolada, destrozando los muebles y las paredes, y Toneri es lanzado hacia atrás antes de poder reaccionar. Choca contra la ventana, rompiéndola, y el chakra en sus manos pierde forma.

Jadeando ligeramente, Sasuke se limpia la sangre que sus ojos lloran, pero está seguro de que sólo logra esparcirla por su rostro todavía más.

"Más vale que tu plan funcione, Sakura."

Aprovechándose de su ventaja, salta tras su oponente, alcanzándolo antes de que Toneri toque el suelo; que, en este caso, es el tejado de una torreta del palacio. Antes de que las marionetas puedan percatarse de su presencia, Sasuke empuja su chakra al frente, en un puñetazo dirigido al estómago de Toneri.

La piel pálida de Toneri se desplaza y rompe, heridas apareciendo sin causa aparente. Sasuke abre los ojos ligeramente, pero no puede detenerse; la ilusión de una Sakura determinada, aunque rogándole, se rompe bajo su puño. El flujo de chakra para como si se hubiera chocado contra un muro físico, y su visión se nubla.

Algo se rompe en un sitio que no puede localizar, y cualquier idea de control se desvanece en el aire cuando se da cuenta de que no puede moverse. Y sin embargo, su cuerpo no se ha desplomado, yni está débil. Sus músculos están tensos y listos para luchar: lo que se ha oscurecido es el mundo, espacios en el aire distorsionándose con las imágenes de pesadillas que sucedieron hace mucho.

Pero él lo recuerda todo. Todo. Minúsculo. Detalle.

Su cuerpo se mueve por su cuenta, pero extrañamente, Sasuke apenas se percata. Un salto hacia el lado, esquivando esos malditos golpes cargados de chakra. Una pirueta a gran velocidad, invisible incluso al ojo entrenado, para apartarlo de Toneri.

Sasuke grita, pero no hay sonido.


Sakura descubre que el veneno en sus venas puede derretir las armas que le son arrojadas, aunque no de la manera más agradable. Se da cuenta cuando tropieza, su pecho (y cuerpo entero, de hecho) tensándose con un dolor que no es suyo, y una espada la atraviesa de estómago a espalda.

Está sangrando, pero sólo es superficial; la marioneta se retira, aparentemente confusa ante esta escena. Antes de que la máquina pueda recalcular cómo lidiar con estos eventos, el puño de Sakura le atraviesa el pecho. Decapitación o desmembramiento no funcionan. Lo que tiene que destruir es su núcleo de energía.

"¿Qué está pasando?" estalla Sakura, apartándose del camino de unos proyectiles semejantes a senbon, con cierta torpeza. "¿Sachi? ¡SACHI!" No hay respuesta, y las imágenes comienzan a desfilar ante sus ojos a alta velocidad. Sakura las ha visto ya antes, todas y cada una de ellas. Su estómago se retuerce, casi haciendo que vomite su desayuno, y las emociones que le recorren la mente no tienen ritmo o sentido; son cegadoramente rápidas.

Sasuke está en peligro.

Es algo que nadie le dice, algo que ninguna voz interna indica. Es algo que Sakura sabe, como si el dolor fuera el suyo propio. Hanabi… se han llevado a Hanabi. No lo suficientemente rápido como para que ella no pueda perseguirla, pero ahora la ha perdido.

Hanabi era su única oportunidad para encontrar las debilidades de Toneri. No la matará, eso es cierto, pero-

Son sus gritos, haciéndose eco incluso después de que Sakura pierda la capacidad de vocalizarlos. El gorjeo de su respiración sangrienta, el hedor que predice la muerte; tentáculos, creciendo como árboles y serpenteando por su cuerpo, reparándolo con toda la fuerza y con nada de la gentileza.

Manteniéndola viva; y atrapándola para siempre en una prisión oscura.

Sus miembros no le responden, el Ningyo cerrándose en torno a su cuerpo por razones que ahora entiende a la perfección; su piel se rompe bajo los golpes y proyectiles que la alcanzan, pues no puede esquivar. Al final, acabarán por matarla. Si le dan en los ojos o el cuello, puede darse por muerta.

Sólo hay una solución, así que Sakura respira hondamente, permaneciendo quieta.

La chica ve cómo sus heridas empiezan a sisear al entrar en contacto con el aire, los pequeños pedazos de carne derretida que salen a volar con cada movimiento. En un instante, salta de su quietud a velocidades más altas que nunca; y luego, se da la vuelta, desvaneciéndose incluso más rápido de lo que tardó en llegar aquí.

Su puñetazo no destroza el muro del castillo: en su lugar, expulsa chakra acídico a través del espacio entre las moléculas, y lo derrite. Su salto no es tan poco calculado como parece; Sakura ve el tejado roto de una de las torres en el medio segundo antes de despegar, y apunta directamente hacia allí con un grito de guerra en los labios.

Sus ojos arden y las lágrimas de sangre venenosa riegan sus mejillas, pero sólo tiene una cosa en mente; así, aterriza a través de otro muro como si estuviera hecho de agua. La súbita explosión detiene el combate, y tiene quizás medio segundo para evaluar la situación.

La piel de Sasuke está cubierta por marcas oscuras que reflejan las suyas propias, pero Sakura puede ver que no lo están restringiendo; lo están controlando. Sus ojos se encuentran, y en uno de los de él hay odio ardiente; en el otro se oculta un ruego silencioso. La mirada de Sasuke está nublada, con marcas carmesí en sus mejillas y labios.

Un monstruo… como yo.

La mente de Sakura pasa por las distintas tangentes; buscando una solución. Y sin embargo, se le están acabando las opciones, y al mundo no le queda mucho tiempo. En esos breves instantes, Toneri los mira… y se escabulle, dándoles la espalda y saltando fuera como un relámpago.

—Sakura… —musita el Uchiha, y ella respinga. Suena como si hubiera un centenar de voces intentando formar una sola; el resultado final no se parece a la original en absoluto. Ahí está la oscuridad que lo volvió loco y la destruyó a ella. La oscuridad que devoró el alma de Sasuke e hizo que aniquilara a la Alianza.

La chica se queda helada en el sitio, pero el dolor chisporroteante en sus heridas la trae de vuelta al momento presente. Sus canales de chakra están perdiendo forma, y ella intenta canalizar su chakra curativo tan bien como puede. Su técnica secreta: sin signos manuales.

Es apenas suficiente para prevenir la destrucción de su cuerpo… por ahora.

—El Sello… se está rompiendo —musita Sakura, su lengua apenas capaz de articular las palabras. Es más un estorbo que nada.

—Toneri debe de estar esperando la pulsación final —gruñe Sasuke. Hay algo que no puede ser humano brillando en esos ojos—. Tenemos que derrotarlo antes de que eso suceda. Será débil durante un momento, y luego, invencible.

Sakura asiente, temblorosa. Ya lo sabe. La pelirrosa extiende una mano, y la habitación a su alrededor se vuelve cenicienta, los muros derrumbándose al son de los gritos y humo y fuego que llenan el aire. En sus dedos hay una pluma negra, resonando con un millar de campanas distantes. Sus ojos se encuentran de nuevo, el coro de locura acelerándose en crescendo.

La ligera brisa carga con las plumas que los rodean, y luego ella suelta la que sujeta. El kunai cae al suelo, provocando un chapoteo en un charco de sangre, cuyas gotas se extienden hasta convertirse en látigos, y luego tentáculos gigantes llenos de cuerpos desmembrados y rostros. Se alzan a su alrededor, retorciéndose en el aire y ascendiendo hacia el cielo, más allá de las nubes de tormenta.

El cielo es gris, pero pueden verlo: tras Sasuke, el sol rojo se alza; tras Sakura, la luna verde. La mano de ella está abierta para él, su piel marcada por heridas viejas y nuevas. Sus pasos acortan la distancia que los separa, los cuerpos celestiales lanzándose hacia su cénit. Los gritos crecen, y las sombras bailan a su alrededor, atacando con garras hechas de pesadillas. Sus ojos brillan con la energía incontrolable de una Bestia con Cola.

Sasuke observa que Sakura parece una niña Demasiado joven, con el pelo demasiado, largo, y sin embargo sus heridas permanecen. En comparación, él está prácticamente oculto de su vista; pero su altura es casi igual a la de ella. Sobre ellos, ya no hay eclipse.

Cuando sus dedos se encuentran, los orbes celestes estallan, liberando un armagedón en este infierno personal. Un destello de luz los ciega, y luego desaparece.