Declaimer. La Trilogía "Los Juegos del Hambre" y sus personajes no me pertenecen, solo soy una fan con suficiente imaginación como para inventar locuras.

Capítulo estresante! Cardíacos abstenerse.


.Venganzas.

~KATNISS POV~

— Hey, Katniss — abro los ojos dejando aparcada la sensación de inseguridad, respiro profundo y el olor a césped y prímulas invade mis pulmones, frente a mí, una figura menuda de penetrantes ojos verdes me observa con una sonrisa y me habla con la voz más dulce — Estás pensativa…

— Lo siento Annie, pero no puedo guardar algo así… él tiene que saber — recito sin saber con exactitud a que me refiero, fijo mi mirada en la de ella, aunque demuestran signos de la locura también son dulces.

— Él debe enfocarse en la rebelión ahora, si tú le dices no irá.

— ¡No debe! — Insisto desviando la mirada hacia la pequeña en mis brazos y descubro lo mucho que la extrañaba — Su lugar es junto a ti — reparo en el sitio donde estamos — ¿Cómo llegamos aquí?

— ¿A dónde? — pregunta extrañada la pelirroja peinando el cabello rojo con sus manos.

— A la Pradera…

— Prométeme que no le dirás — evita mi pregunta, no soy plenamente consciente de lo que ocurre.

— ¿Qué no diré que? ¿A quién?

— No le dirás a Finnick que estoy embarazada…

Despierto con un dolor en el pecho, recordando cada palabra de aquel sueño, que solo era un recuerdo trasladado a un paisaje que añoro observar. Parece que hubiera sido ayer, pero mi conversación con Annie ocurrió hace ya una semana.

Dos días antes de la boda de Annie y Finn, la pelirroja se asomó en mi compartimiento, pidiéndome hablar a solas. No suelo notar las emociones de los demás, algo que mi hermana me dice en cada oportunidad que tiene, pero pude ver a Annie al borde del pánico. Entró y se acurrucó en una esquina de mi cama acariciando la pierna de Blue mientras me encargaba de cerrar la puerta.

— ¿Qué ocurre, te sientes bien? — la pongo en sus brazos y da un respingo, pero me mira sonriente acunando a la pequeña.

— Vengo de hablar con tu madre — le toma varios minutos contarme aquello pero suelta lo otro con tanta rapidez que debo repetirlo algunas veces en mi cabeza para cerciorarme de que es verdad — estoy embarazada Katniss.

— ¿Qué?

— Cuando me rescataron… la primera noche, Finnick y yo — cubro su boca con mi mano, jamás había hablado con nadie sobre ese tema y ciertamente no pensé que lo hablaría con la demente novia de mi mejor amigo, quito la mano disculpándome — lo hicimos… no era la primera vez y yo…

— Annie, no soy tu mejor opción — aclaro inquieta, solo estuve con Peeta, de ese encuentro nació Blue, es claro que no he vuelto a rozar a nadie de aquella forma — de verdad — me mira divertida y sé que estoy completamente sonrojada.

— Eres mi amiga — sonríe aún más — eres la indicada — tarda un par de minutos en seguir hablando — estoy asustada Katniss — tomo a la beba y la dejo en su canasto — mucho… — no sé qué es lo que me lleva a aferrarme a su menuda figura, quizás sus ojos verdes acuosos por las lágrimas, o la unión que surge de una maternidad apresurada o el hecho de que parece tan frágil.

— Todo estará bien Annie, vas a casarte y Finnick, tú y esté nuevo ser serán una familia — poso una mano en su vientre plano y ella acaricia mi mano — ¿Qué ha dicho Finnick? Apuesto a que se ha emocionado muchísimo.

— Él no lo sabe — me mira horrorizada— y no puede saberlo, nadie más puede saberlo — toma mis manos con fuerza — tu madre lo prometió y tú también lo harás… Finnick no se enterará de nada hasta que todo acabe — me cuesta creer que sea la misma chica que a veces solo puede decir Finnick una y otra vez, tan centrada y con la mirada fija en mí, rogándome.

— Lo siento Annie, pero no puedo guardar algo así… él tiene que saber.

— Él debe enfocarse en la rebelión ahora, si tú le dices no irá.

— ¡No debe! — Insisto desviando la mirada hacia la pequeña— Su lugar es junto a ti, cuidándote, mimándote — recuerdo lo mucho que añoraba a Peeta sobando mi estómago.

— Prométeme que no le dirás…

Finalmente lo prometí, había olvidado eso con tanto jaleo, pero ahora que Finnick yace a un escaso metro, moribundo, sé que debo decirle, porque le dará fuerzas. Me separo de Peeta intentando no despertarle, pero su sueño es tan ligero como el mío y enseguida soy observada por los ojos azules que supieron enamorarme. Beso apenas sus labios y voy con Finnick. Cambio sus vendas oscuras por la sangre que sigue perdiendo. Desinfecto la herida de su pierna y otras pocas y vuelvo a vendarle. Sé que se ha infectado porque su cuerpo está perlado en sudor y caliente como una estufa.

Apenas abre los ojos con todos mis movimientos. No gime, no se queja y siento que muere bajo mis manos. Lo obligo a incorporarse, a tomar agua y un antifebril. Sé qué hará poco, pero es lo menos que puedo hacer.

— Tu novio se enfadará conmigo si me tocas así preciosa.

— Cállate Odair — chillo exasperada terminando de colocar las gasas en su lugar, toma mi mano — lo siento — susurro al borde de las lágrimas, noto que sus ojos se cierran — no te duermas.

— Tengo sueño Katniss, solo un rato más — lo obligo a mirarme, olvido a los que están alrededor y abofeteo su rostro, apenas si me mira — No tengo fuerzas Katty, ya déjame.

— Annie espera un hijo tuyo Finnick Odair así que aunque tengas que llegar a ella mutilado no vas a morirte — sé que he captado su atención, sus apuestos ojos verdes se tornan vidriosos.

— ¿Qué?

— Annie tiene un mes y medio de embarazo Odair así que no puedes bajar los brazos y dejarte morir.

Tigris logra comunicarse con Plutarch, mejor dicho es él quien se comunica con la vieja estilista. Está hablando con el vigilante cuando subo a por más gasas.

— Ellos están aquí — deja de hablar en cuanto me ve — Es Plutarch — acota rápidamente cuando me quedo mirándola sin entender cómo puede traicionarnos, respiro aliviada y le quito el teléfono.

— Plutarch… es Katniss.

— ¿Cómo está el escuadrón estrella Sinsajo? — su voz suena alegre, siento ganas de estrangularlo.

— Muerto… solo somos seis y Finnick está muriendo Heavensbee— emite un sonido sordo al otro lado de la línea y le oigo dar órdenes — tienen que buscarlo, ha perdido sangre y tiene una infección… no puede morir… — siento un nudo formarse en mi garganta, trago varias veces.

— Iremos a por todos — exclama rápidamente como si supiera de antemano lo que diré.

— Es imposible que llegues antes de que nos vayamos, Finnick estará esperándolos, deben tener sangre disponible y un buen médico — apuro a hablar — ¿está Haymitch?

— Hola Preciosa — su voz me produce un temblor en el labio inferior — estamos cuidando de tu pequeña Katniss…

— Siempre sabes que decir ¿eh? — Respiro agitada — moriré para vengarme si debo, así que asegúrate de que Bluebell sea bien cuidada.

—Volverás… hierba mala nunca muere y tú eres imposible de arrancar.

Nunca entiendo sus frases hechas, pero cuando corto la comunicación me siento feliz, porque sé que con el viejo mentor a cargo de mi florecilla, no tengo nada que temer.

~FIN KATNISS POV~

Una hora más tarde todos llevan varias capas de ropa por sobre el uniforme. El plan es sencillo. Katniss y Gale saldrán primero, minutos más tarde Pollux y Cressida les seguirán para darles apoyo en caso de necesidad. Mesalla y Peeta serán los últimos en salir, dejando a Tigris a cargo de Finnick, que con suerte será recogido por los rebeldes antes de que todo se salga de control.

Todos se abrazan, aun en el interior de la tienda de Tigris. Fuera, cientos de ciudadanos caminan hacia la mansión presidencial en busca de refugio. Peeta se aferra a la chica en llamas y besa lentamente sus labios, es una despedida que deja en ambos un gusto amargo en la boca.

Se mimetizan con el gentío, cubriendo sus rostros con capucha y bufanda. Cuando apenas falta una cuadra para llegar a las inmediaciones de la mansión de Snow, todo se complica. Los rebeldes avanzan, Gale es descubierto por los Agentes de la Paz y Katniss no logra matarlo para salvarlo de la tortura. Corre hasta que una barrera humana le impide seguir. Son padres, que han cedido al pedido de las autoridades de dejar a sus niños al otro lado de una valla para que así se les de atención, comida y abrigo.

~PEETA POV~

Veo la multitud frente a la mansión de La Serpiente. Intento dar con Katniss, aunque sea encontrarla con la mirada, pero hay demasiada gente. Siento el corazón acelerado y la respiración superficial. Los recientes disparos rebeldes han despertado un recuerdo y estoy seguro de que perderé la cabeza cuando el azul tornasol de la capa de Katniss, entra en mi campo de visión. Suspiro aliviado cuando la veo sobre un monolito intentando encontrar una posibilidad de tiro, o simplemente buscar a alguien.

Hago un paso en su dirección cuando un sonido metálico calla a la multitud que observa expectante al cielo. Hago lo propio y me sorprende el aerodeslizador con el logo del Capitolio. No es correcto me susurra una voz en la cabeza, la otra recita que han venido a matar a Katniss y se alegra. Golpeo mis sienes cuando el tintineo de los paracaídas resuena por todas partes. Me recuerda a que nuestro mentor la prefirió a ella y la odio.

Los pequeños paracaídas plateados caen lentamente hasta las diminutas manos de los hijos del Capitolio. Ellos sonríen porque saben que aquellas esferas contienen comida, regalos e incluso remedios. Empiezo a alegrarme por ellos y por la extraña amabilidad de Snow cuando todo estalla en mil pedazos. Los gritos se suceden. La multitud se esparce, aunque algunos, los más valientes se atreven a acercarse a ayudar a los heridos. Veo a Katniss petrificada en su sitio hasta que algo capta su atención.

Enfoco mi mirada hacia donde ella y veo como un grupo de veinte personas se desperdiga por la zona. Reconozco el uniforme y el porqué de la preocupación de mi aliada, incluso antes de que ella grite su nombre. Katniss está en shock, lo sé por la manera en que avanza, lentamente, con precaución. Como si estuviéramos atados, también me muevo, mudo, solo escuchando su voz clamando por su hermana.

Otra vez el armatoste metálico surca el cielo, justo cuando Prim hace contacto visual con su hermana mayor. Más paracaídas, más niños, adultos y Prim susurrando el nombre de Katniss. Más bombas que estallan en segundos haciendo volar a la más pequeña de las Everdeen en mil pedazos. La onda expansiva de humo y fuego alcanza a Katniss y veo arder al Sinsajo, a la chica en Llamas, a mi amada. Una parte de mí se regocija, la otra me chilla que la ayude. No sé cuantos segundos tardé en encenderme pero me alegra que la parte cuerda de mi cerebro reaccionara y moviera mis pies hasta ella.

Mis manos se queman, el fuego alcanza a rozar mi pecho. Son como lenguas de lava intentando lamer mi perlada piel. Consigo apagar sus llamas y las mías antes de que los destrozos sean irreparables, pero el cansancio mental y físico son demasiado y me desplomo junto a la madre de mi hija.

Han pasado tres semanas desde que terminó la rebelión. Snow se entregó luego de que el plan de Gale funcionara. No sé cómo llegó a mis oídos aquella información, pero realmente espero que al bastardo le carcoma la culpa lo suficiente como para alejarse de Katniss, o seré incapaz de refrenar mis impulsos.

Observo mi cuerpo desnudo frente al enorme espejo del baño. Estoy en una de las habitaciones de la mansión, a la espera de que las heridas de Katniss y las mías propias sanen y podamos hacer el acto de finalización oficial. Observo el reflejo desde las piernas. La artificial está más llena y de un color vivo, mientras mi pierna real tiene moratones, un tono amarillento y es unos centímetros más delgada. Mi torso y mis brazos son un rompecabezas. Trozos de mi piel, de injertos y de quemaduras en proceso de sanación. Un espectáculo poco digno de observar.

Paso las horas viendo por la ventana o vagando por la mansión, intentando encontrar a Katniss que solo huye a esconderse en donde no puedan hallarla. Me frustra y la entiendo a partes iguales, también quiero huir, también ansío escapar de este lugar que tanto daño le hace a mi mente. Estoy en un pasillo recóndito cuando escucho una débil melodía. Me apego a la puerta de donde creo que proviene y acabo escuchando una canción entera de sus labios. Luego, abro la puerta y la encuentro acurrucada entre un montón de pieles de animales. Me mira entre asustada y asombrada hasta que parece reconocerme, abre los brazos y como si fuese lo más normal entre nosotros me siento a su lado y la oculto en mi pecho.

— Al fin te he encontrado — susurro besando su coronilla.

— ¿Está aquí?

— Solo están los vencedores y no he podido verlos.

— ¿Finnick? — exclama esperanzada.

— No me han querido hablar sobre él — la escucho ahogar un sollozo en mi pecho y aprieto más mis manos en su piel por los celos que me invaden, se queja de mi agarre así que aflojo — seguro no me han dicho nada porque no tengo buena relación con él.

— Es nuestro amigo Peeta — alza la mirada y mi corazón se desboca, sé que podría creer cualquier cosa de sus labios, sin embargo la otra voz no lo cree así — él te salvó, me salvó a mí y tú lo salvaste.

— Mi cabeza solo cree que es una amenaza.

— ¿Es la misma parte que cree que deberías matarme? — susurra besando mi cuello, asiento — entonces no debes fiarte de ella y punto — parece fácil, pero la voz dice que es un engaño, que no confíe en ella.

— ¿Cómo te sientes?

— Las quemaduras ya no duelen tanto… mañana me enfundarán en el traje y haremos el acto Peeta — roza su nariz con la mía, apegando nuestras frentes — volveremos a casa, con Bluebell.

— No volveré — sus ojos plateados se abren de par en par — debo rehabilitarme al cien si quiero una vida contigo… no puedo luchar cada minuto de nuestras vidas con una parte de mí intentando hacer crujir tu cuello.

— Entiendo — se levanta, camina los pasos necesarios para llegar a la puerta y luego la oigo correr, se evade de mí, su mayor problema.

~KATNISS POV~

Cuando Peeta y yo estamos lo suficientemente enteros, se realiza la Junta de los Vencedores. Johanna, Beete, Enobaria, Haymitch, Annie, Peeta y yo estamos ahí. No hay señales de Finnick y eso hace que mi cerebro conjeture cientos de posibilidades y mi corazón por el contrario, apenas lata, por la pena.

La demente de Coin plantea unos simbólicos Juegos del Hambre, con los niños del Capitolio, en lugar de un fusilamiento masivo. Haymitch, Johanna y Enobaria votan que sí. Beete, Annie y Peeta votan por el no, rotundos. Annie acota que su amado votaría lo mismo de estar ahí y la realista de Johanna suelta que los mutos de Snow mataron a Finnick y que por eso no podía acompañarnos en ese día. Mi voto es el decisivo.

Sopeso los pros y los contras. Pienso en Peeta torturado, en Finnick muerto a causa de los mutos y en Prim muerta por los paracaídas. Pienso en lo que Snow dijo la primera vez que me perdí en la mansión y lo encontré preso en el invernadero. Coin es una basura, una serpiente astuta igual que él. Esa es mi primera contra, la segunda es la mirada cargada de tristeza del muchacho a mi lado. La tercera es quizás la de mayor peso. Mi hija, aquella vida que traje al mundo, un mundo que esperaba fuera diferente, como podría serlo si yo no cambiaba las cosas.

— Voto que no, por Bluebell.

—Pues entonces fusilamiento será— eso le da pie para irse, Plutarch anota la decisión en su libreta y se marcha detrás de ella.

Snow está amarrado a un poste, al final de la Avenida de Los Tributos. Justo encima, en el balcón donde el Presidente solía observarnos, están los altos cargos del Trece y de los focos rebeldes. Reconozco a Lyme y a Paylor. También está Plutarch por supuesto.

En línea recta, a los costados del premio mayor, se encuentran patrocinadores, Vigilantes, Agentes de la Paz y alcaldes opresores. A mis costados, los vencedores vivos, aquellos que fuimos el rostro de la revolución y los únicos con derecho a mirar a la cara a las bestias frente a nosotros. Cressida le da órdenes a Pollux y a Mesalla para que me graben, sé que emiten a todo Panem, pero por primera vez no me asusta el punto rojo titilante. El avox está girado hacia mí, su compañero recorre la línea de condenados, deteniéndose justo en mi blanco.

Volteo a mi derecha y Gale está ahí. Me alegra verlo vivo, y aun más que me acompañe en este momento. Avanzamos juntos unos pasos para distanciarme de mis acompañantes. Tenso el arco que Beete diseño y coloco la flecha. Observo a Coin que espera de brazos extendidos a que libere a Panem de la tiranía de Coriolanus Snow. Gale también alza su diseño exclusivo de ballesta, me digo que es para estar a tono. Echo un último vistazo a Snow y suelto la flecha que zumba ligeramente hasta el corazón de la bestia.

Simbólicamente, suena un cañón y las tribunas rompen en vítores hacia mí. Estoy por voltearme a ver a Peeta cuando todos callan. Fijo mi vista en lo que cae desde el balcón y me estremezco al ver a Coin derrumbada, con una flecha idéntica a la mía clavada en el pecho. Ahogo una exclamación volteando a ver a Gale, que me mira con los ojos completamente oscurecidos.

— Ella uso mi trampa para matar a Prim… Katniss no, podía dejar que viviera — veo a los soldados acercarse, tardo una milésima de segundo en darme cuenta de que en su mano lleva algo y que lo acerca a su boca.

— Gale… — susurro, me mira, los ojos de la Veta, suyos y míos, los de mi padre, traga con rapidez antes de que dos fornidos hombres lo tomen de los brazos — ¡Gale! — chillo, pero no me mira, no mira nada, porque la jaula de la noche, la baya y la píldora, tienen un efecto instantáneo.


Simplemente dejaré esto por aquí y me iré.

Ok no puedo irme sin decir que me siento extasiada de que este sea el capítulo diez porque sencillamente lo adoro, y sé que ustedes también ¿O no?

Esperare a los comentarios, a las amenazas de muerte y a los mutos que quieran enviarme por matar a tanta gente en un capítulo.

Con MUCHO cariño atentamente, Anna Scheler.