Declaimer. La Trilogía "Los Juegos del Hambre" y sus personajes no me pertenecen, solo soy una fan con suficiente imaginación como para inventar locuras.
PERDON POR EL LARGO DEL CAPITULO, PREFERI SUBIRLO ASI ANTES DE SEGUIR SIN SUBIR. NOS LEEMOS ABAJO!
. De funerales y resurrecciones.
~KATNISS POV~
Dos días más tarde estamos en el Doce. Es una visita fugaz, el lugar aún no es habitable. Concretamente estamos en la Pradera, frente a un foso de varios metros de profundidad. Peeta carga a Bluebell, estoy abrazando a Hazelle como puedo dado que sus pequeños la rodean sollozando. Vemos bajar la caja de madera hasta la profundidad del pozo y algo en mi alma se rompe. La mujer a mi lado rompe en un llanto incontrolable, arrodillándose junto a la lápida que hemos improvisado. Posy llora a su lado, Vicky y Rory se contienen mirando la caja, que oculta a su amado hermano, aquel que lo dio todo por ellos, enterrado sin honores por la locura que cometió.
— Dado que estamos aquí solo aquellos que debemos estar — empieza a decir Haymitch, miro alrededor, además de la familia de Gale, están mi madre, Effie, Cressida, Messalla, Pollux, los vencedores y Peeta — quiero condecorarlo, el joven que yace en el lugar que lo vio nacer, hizo por el pueblo algo que muchos repudiarán, pero que nosotros sabemos que era un acto de valor— es el primero en arrojar tierra al foso y comenzar la tradición.
— Gale tuvo el valor de acabar con la tiranía de Coin antes de que empezará… aquellos que estuvimos ante la presencia de Snow y de la difunta Presidenta— Peeta hace una pausa, me cede a Blue y se pone de cuclillas ante la tumba — sabemos que lo que inicio como una revolución tenía toda la forma de convertirse en más de lo mismo — me mira y luego al hoyo, a aquel sitio donde yace mi mejor amigo — quedas redimido de cualquier pecado Gale y espero que puedas encontrar la paz que tanto necesitas — arroja un puñado de tierra y vuelve a su lugar a mi lado.
— Me sacaste de aquel lugar sin chistar siquiera, creo que nunca tuve las agallas de agradecerte formalmente — Johanna arroja un puñado también, los demás vencedores la imitan en silencio y se alejan unos pasos.
— Gracias por cuidar a mis niñas hasta el último instante Gale, cuida a Prim por favor — mamá arroja un puñado y después de ella, Hazelle y los niños.
— Fuiste un gran guerrero Hawthorne y realmente el escuadrón estrella no será lo mismo sin ti — Messalla es el primero en arrojar un puñado al cajón, Cressida solloza unas palabras y hace lo mismo, Pollux hace la señal característica del distrito y se aleja junto a los otros, Effie se tambalea hasta el pozo arroja su propio puñado y se aleja sin más.
— Quise culparte, quise odiarte de por vida por crear el plan que terminó con la vida de mi hermana — dejo a mi hija en manos de mi madre y me arrodillo junto a su tumba — gracias por vengar su muerte amigo mío… por hacer lo que mi corazón pedía a gritos pero mi nueva responsabilidad impedía — no evito que algunas lágrimas escapen de mis mejillas — gracias por cuidar a mi familia durante los Juegos, cuidaré de la tuya en lo que me quedé de vida — soy la última en arrojar un pequeño puñado de tierra a la oscuridad.
Dos soldados de la resistencia acaban de enterrar a Gale. Somos obligados a meternos en el aerodeslizador y volver al Capitolio. Quiero quedarme, mi hogar es el Doce y no puedo dejarlo ahí solo, pero aun es inhabitable y no puedo exponer a mi pequeña hija.
— Katniss — estoy absorta en los ojos azules de Bluebell, el corazón me late a mil porque no puedo entender como pude abandonarla, como pude extrañarla tanto — Katniss…— alzo la mirada y mis ojos vuelven a nublarse, Annie se sienta a mi lado, desvío la mirada a otro lado.
— Annie… lo siento tanto — odio los funerales, casi estuve agradecida cuando no pudimos enterrar a mi padre y en ese momento apenas tenía once, lo pase fatal en la conmemoración por Prim y ahora el funeral de Gale — yo intenté… lo juro — todo para caer en que no salvé a Finnick tampoco y que ahora, por mi venganza, había dejado a un hijo sin padre y a una mujer viuda.
— ¿Por qué? — vuelvo a mirarla, sé que no está en sus cabales, pero parece demasiado.
— Finnick… él murió por mi culpa también… todo el que está cerca mío muere Annie— la chica me mira como si la demente fuera yo — Johanna lo dijo en la última reunión con Coin…
— Oh… — toma mis hombros y sonríe — Johanna es una exagerada Katniss, deberías conocerla ya — la miro sin entender — Finn está vivo… lo encontraron donde ustedes lo dejaron, estuvo muy mal durante unas semanas pero está bien ahora.
— ¿Qué? — Sopeso la idea de que le hayan mentido porque la verdad es demasiado cruda para soportarla, o que haya inventado un mundo de fantasía en el que él está vivo — No, Annie yo la oí — volteo a ver a Johanna, que duerme plácidamente en una silla.
— Finnick está vivo, no lo he visto aun — confirma mi teoría de que está inventándolo— pero podré verlo cuando lleguemos y quiero que vengas conmigo… tú y Peeta.
— Peeta…— él también duerme, es la única forma en la que lograron meterlo dentro, se volvió loco cuando vio bajar la nave y tuvieron que sedarlo— Bluebell y yo iremos, ¿Está bien?
— Magnífico — sonríe de oreja a oreja y sus ojos se iluminan mientras sus manos se dirigen a su abdomen — no puedo esperar para decirle…
— Seguro lo pondrá muy feliz— miento, nunca fui buena en ello pero Annie no parece notarlo.
…
Nunca estuve despierta mientras me arreglaban en el Capitolio después de mis primeros juegos pero ciertamente así es como imaginaba un hospital en el centro de Panem. Nada blanco, solo colores chillones, jarrones de tonos pastel, flores y pieles por todos lados. Un médico nos guía por los coloridos pasillos hasta una puerta que cita Finnick Odair. No sé qué espero encontrar al otro lado de la puerta cuando Annie se abalanza a abrirla. Un muto, alguna especie de gemelo creado genéticamente, una alucinación.
Sin embargo, aquellos ojos verde mar se posan en la menuda figura de Annie, luego en la pequeña cabeza de Bluebell cubierta por un gorrito rosa. Finalmente el verde choca con mis ojos y un temblor me recorre. Sonríe ampliamente cuando la pelirroja se sube a su camilla y lo abraza por el cuello. Estoy en shock, solo atino a poner mi dedo índice sobre mis labios en señal de silencio, esperando que mi astuto amigo capte la señal.
— Finnick… Finnick… — solloza aun sonriente — ¿estás bien? ¿Duele mucho? — besa sus labios una y otra vez, tomando las mejillas del vencedor con sus manos pequeñas y temblorosas.
— Estoy bien, cariño mío — esa voz dulce produce un chute de adrenalina en mi cuerpo, me estremezco ligeramente y debo apoyarme en la pared para darme apoyo — solo un poco magullado, el escuadrón estrella es un trabajo duro — voltea a verme y sonríe, quiero sonreírle pero el recuerdo de Gale y las palabras de Mesalla me tiran atrás.
— Hay tanto que contar — susurra Annie apoyándose en el pecho de Finnick.
— ¿Si? — Parece asombrado — ¿Cuánto tiempo ha pasado? Nadie me habla en este lugar…
— Ha sido un mes casi…Coin ha muerto — sus miradas se cruzan, el rostro de Finnick se contrae por la duda — Ella era como Snow y Gale… — la voz de la pelirroja se pierde, se queda embobada acariciando los rizos color cobre.
— Gale… — me mira a mí — siéntate Katt… cuéntame…
— Prim murió Finnick — sus ojos se abren de par en par — Coin usó una de las trampas de Gale para atraer a los niños del Capitolio y luego hacerlos estallar, cuando se acercaron a ayudar estallaron unas segundas bombas…
— Tú hermana estaba en las tropas de medicina…
— Gale no pudo superarlo y cuando nos dispusimos a hacer la ceremonia, yo maté a Snow y él… le disparó a Coin y se tomó una jaula…
— No…
— Quise odiarlo Finn… lo odiaba por idear la trampa pero verlo morir frente a mí — me aferro al pequeño bulto que llevo en mis brazos — venimos del Doce… de enterrarlo, no le han hecho un funeral público, se convirtió en un criminal.
— Sabes que para nosotros no lo es…
— Estoy embarazada — chilla Annie ajena a nuestra conversación.
— ¿Qué? — Me mira y me guiña un ojo, se aferra a su amada y besa largamente sus labios — ¿Embarazada? ¿Cómo?
— Ya sabes — acoto sonriendo — eres una máquina sexual Odair — por primera vez lo veo sonrojarse, Annie ríe y besa sus labios una y otra vez — no tenemos que explicarte el proceso de los bebés ¿Verdad?
— Cállate Everdeen y dame a mi protegida — los tres reímos mientas le entrego a una muy despierta niña — Hey… es el tío Finnick preciosa — puede que solo tenga tres meses pero ha escuchado su voz desde que estaba en mi interior y le reconoce enseguida, sus enormes ojitos azules se posan en ese rostro que apenas conoce y se queda mirándole.
— Sabe quién eres Finn — acota Annie acariciándole la manito — serán buenos compañeros de juegos — acaricia su plano vientre y me enternece ver una de las manos del galán sobre la de ella.
— Gracias por salvarme Katniss… y Peeta, él también… ¿Dónde está?
— Lo internaran Finn… Peeta sé queda aquí hasta que sea seguro para nosotras…
— Entiendo…
— Disculpen — volteamos a ver a la persona en bata — el horario de visitas ha terminado y el señor Odair debe descansar.
…
Ver la pradera me llena de sentimientos. El lugar a donde escapaba de niña, el nexo con el bosque, el cementerio de los habitantes del Doce y el de mi mejor amigo. Ahora es un prado verde uniforme, con pequeños dientes de león brotando aquí y allá como la plaga que son. Sentada sobre la manta solo puedo pensar en lo extraño que resulta pasar mis días solo con Haymitch y Effie en la Aldea, teniendo la ayuda de Hazelle y Sae en las casas que nos han permitido conservar.
Seguimos sin tener que trabajar, como líderes y símbolos de la revolución recibimos un pago que será de por vida, por lo que mi vida y la de mi hija están solucionadas a nivel económico. A nivel emocional es todo muy distinto. Luego del jaleo que significo la muerte de mi hermana, la de mi mejor amigo y la resurrección de Finnick, quise apagarme y morir. La despedida de Peeta fue aún peor, él no ha muerto, pero está tan lejos e incomunicado que es como si lo estuviese, y me da más motivos para dejar de existir. Sin embargo, los ojos azules que me observan a un escaso metro desde su silla, me impide apagarme, al menos por completo.
Las palabras pujan por salir, pero hace tres meses que no digo ninguna. Hay días malos en los que mi pequeña no escucha ni un sonido saliendo d mi boca, días en los que extraño demasiado a mi patito y a mi chico del pan. Otros, donde le canto y le tarareo diferentes canciones, en honor a mi padre, como recuerdo a mi hermana. Haymitch está poniéndose histérico con mi mutismo, pero a pesar de todo lo soporta porque sigo siendo funcional.
Mi casa está en orden y junto con Sae mantenemos la de Peeta en condiciones. Aseo a mi hija y me mantengo en forma. Ya no cazo para sobrevivir, ni siquiera por deporte. Me dedico al huerto y a escribir en un nuevo libro de suaves hojas, las historias de aquellas personas que vivieron por el nacimiento de un Panem libre y que hoy ya no están. Incluso he escrito sobre los que viven, dediqué una página al equipo de filmación, a Paylor y también a Finnick y Annie. Siempre dejando un hueco que Peeta pueda llenar con sus precisos retratos.
Acaricio la pierna del rechoncho bodoque con una flor de las que le da el nombre. Me sonríe y estira los bracitos esperando que la alce. Lo hago, la aprieto contra mi pecho y le tarareo la canción del valle.
— Esa… es la canción que hizo que me enamorara de ti ¿Real o no real? — alzo la vista y otros ojos color zafiro me observan.
— Peeta… — mi voz ronca me desagrada — Real… la canté en preescolar, delante de toda la clase.
— Hola Katniss — dejo a la pequeña en su silla-móvil, me levanto despacio, incapaz de distinguir si el hombre frente a mi es real o solo un producto de mi desgastada mente — estás preciosa — acaricia mi mejilla, he ganado algunos kilos y recuperado el color.
— Peeta… — imito su gesto, acariciando su piel pálida, está delgado pero no tanto, mejor que en el bunker seguro — Peeta… — chillo abalanzándome sobre él, me cuelgo de su cuello.
— Estoy aquí… — sus brazos rodean mi cintura, me apega a él y puedo decir con seguridad que es real y está de vuelta en el Doce conmigo — lamento la tardanza…
— ¿Estás bien? ¿Vienes de visita? — susurro esperando que lo niegue, que me diga que su estadía es permanente.
— Muy bien — junta nuestras frentes, fijando su mirada en la mía — he venido a quedarme contigo Katniss, contigo y con nuestra hermosa hija — besa mis labios por primera vez en meses y me derrito.
— Ella… te extraño mucho — la mira y se agacha a recogerla, le hace monerías y ella ríe para su padre —Peeta… — me mira — yo también te he echado de menos.
Que puedo decir, acabará gustándome Gale. Tenía que darle un funeral apropiado, a pesar de todo es un héroe de la rebelión ¿verdad?
El próximo capítulo será el último. Será un epílogo y aun no sé qué pondré en él :S
Espero que les haya gustado este capi, dejen su reviews, sus favs y se pasen por mi perfil a ver que otra cosilla pueden leer.
Con cariño atentamente, Anna Scheler
