Capítulo 11

«¿Usted es hermana de la patrona?» preguntó Marian, claramente sorprendida

«Somos muy diferentes, ¿no?» dijo Zelena, en tono de broma

«Bueno…físicamente sí» dijo ella, esbozando una gran sonrisa

«¿Y ustedes? ¿Quiénes son?»

«Yo me llamo Ruby, señora. Soy una especie de gobernanta de la casa»

«¡Vaya, tan joven!» exclamó Zelena

«Y yo soy Marian. ¡Aquí hago de todo!»

«Comprendo…y mi hermana, ¿dónde está?»

«Fue a buscar a su hijo con…la señorita Emma» respondió Marian

«¿Quién es la señorita Emma?»

«Es la niñera del pequeño. A la patrona le gusta mucho»

«¿Ah sí? Eso sí que es novedad porque…»

«¿Zelena? ¿Qué estás haciendo aquí?» preguntó Regina, interrumpiendo la conversación.

«¡Tía!» exclamó Henry, corriendo a su encuentro

«¡Mi amor, cómo te he echado de menos!» dijo ella, abrazando fuertemente al pequeño

«¡Has tardado! ¡Dijiste que vendrías pronto y no lo has hecho!» protestó él

«Perdón, mi amor. Surgieron algunos imprevistos y no pude venir antes»

«Henry, dile a la señorita Emma que te acompañe al baño. Después, hablas con tu tía» interrumpió Regina

«¡Está bien, mamá!»

«Vamos al despacho, Zelena» dijo Regina «Ruby, prepare un cuarto para mi hermana y pídale a alguien que se encargue del equipaje»

«Sí señora»


«Así que te gusta mucho la señorita Emma…» comentó Zelena, mientras Regina cerraba la puerta

«¿Ya has estado de chismes con las empleadas?»

«¿Te estás relacionando con esa tal Emma?»

«Eso no es de tu incumbencia»

«Wow. Y yo ilusionada de que esa muchacha hubiera domado a la fiera que habita en ti»

«¿Qué has venido a hacer aquí, Zelena?»

«Ver a mi sobrino, lógico»

«¿Cuánto tiempo pretendes quedarte?»

«¿Cuál es el problema, Regina? ¡Si no me puedo quedar en tu casa, solo dímelo y ahora mismo me busco un hotel, una posada o lo que sea!»

«Siéntete libre»

«¿Quieres saber? ¡Vete a la mierda! Y no te preocupes, ¡no pretendo quedarme mucho tiempo en este lugar perdido de la mano de Dios!» dicho eso, Zelena salió del despacho.

Aunque Regina no hubiese dicho nada, su mirada se endureció como pedazos de cristal. La presencia de Zelena podría ser algo bueno para Henry, pero ciertamente causa de incomodidad para Emma. Y hablando de Emma, Zelena estaba allí, analizando la figura que, según los comentarios, era la "queridita" de la patrona.

«Entonces, usted es la valiente Emma…» comentó Zelena, acercándose a paso lento.

«¿Valiente?» dijo ella, confundida

«Para andar al lado de mi hermana tiene que ser muy valiente»

«¿Usted es la hermana de Re…digo, de la señora Regina?»

«Sí. Somos muy parecidas, ¿no?»

«Sinceramente no» dijo ella, esbozando media sonrisa

«Sí, lo sé…yo soy más bonita y más simpática, ¿verdad?» preguntó, de forma divertida

«¡Más simpática sí! ¡Más bonita, no!» exclamó Henry, y Emma agradeció aquella interrupción

«Con permiso…su cuarto está listo, señora» dijo Ruby

«Puede llamarme Zelena. Bien, voy a tomar un baño y descansar un poco. Ha sido un placer conocerla, Emma»

«Igualmente»

«Hablamos más tarde, cariño»

«¡Qué descanses, tía!» dijo él, y enseguida, Zelena se retiró

Mientras esperaban a la hora del almuerzo, Henry le dio todos los detalles del parentesco y la relación entre su madre y su tía, resaltando que las dos eran medio hermanas, y como consecuencia de toda la confusión alrededor del divorcio de Regina, ellas acabaron separándose un poco.

«Hijo, ¿puedes dejarme un momento a solas con Emma?» preguntó Regina, tras tocar en la puerta.

«Claro, mamá» dijo él, para marcharse después

«Mi hermana está aquí…»

«Acabo de conocerla. Muy simpática, por cierto» dijo Emma

«Espero que su presencia no te moleste»

«Nunca. Es tu hermana, mi amor»

«Sí, pero si tú no te sientes a gusto con los empleados, imagínate con mi hermana»

«No es eso, Regina. Solo que no quiero que…»

«Todos ya saben que estamos juntas» interrumpió Regina

«¿Y cómo se han enterado?»

«¡No seas ingenua! Las personas perciben cosas. Además, di órdenes para que te obedezcan esté yo presente o no»

«¿Por qué hiciste eso, Regina?»

«¡Porque me dio la gana!»

«Te expliqué que…»

«¡Tus explicaciones no tiene fundamento!» Regina la interrumpió «¡De día eres mi empleada y por la noche mi amante! ¡Es eso lo que la gente va a decir a causa de tu estúpida idea de esconder nuestra relación!»

«Regina…»

«Voy a bajar porque tengo que hacer una llamada desde el despacho. El almuerzo será servido en diez minutos y quiero verte sentada en la mesa conmigo y ya te adelanto que si no te encuentro allí, ¡te vengo a buscar a la fuerza!» dijo, marchándose enseguida

Pasaron varios minutos para que Emma se recuperase del impacto provocado por las palabras de Regina. Su tono, tan exigente e intimidante, le provocó un hormigueo por todo su cuerpo. El golpe de tales palabras creó una explosión entre sus piernas proporcionándole una sensación de rabia mezclada con un deseo que consideró difícil de contener o esconder.


Regina se dirigió al comedor y no contuvo la sonrisa de satisfacción al darse cuenta de que Emma ya se encontraba allí, sentada al lado de Henry.

«Mamá, ¿tía Zelena no viene a comer con nosotros?» preguntó Henry, mientras Ruby y Marian colocaban los cubiertos en la mesa

«¡Ya estoy aquí, cariño!» respondió Zelena, antes de que Regina pudiese decir nada

«Creo que se conocen, pero quiero presentarlas formalmente» dijo Regina, captando la atención de todos, principalmente de Ruby «Emma, esta es mi hermana Zelena. Zelena, esta es mi compañera, Emma Swan» dijo por fin, y en ese mismo instante, Ruby se retiró de la sala.

«¡Felicidades, Emma! Estás consiguiendo domar a la fiera» comentó Zelena, y aunque Regina había detestado el comentario, Henry no contuvo la risa, Emma tampoco «Pero hablando en serio…estoy muy feliz por las dos, especialmente por ti, hermana» añadió, agarrándole delicadamente la mano.

«Gracias» dijo Emma, seguida de Regina

El almuerzo transcurrió tranquilamente, entre charlas y sonrisas por parte de Emma, Zelena y Henry, ya que Regina aunque estuviera feliz, prefería mantenerse seria la mayor parte del tiempo. Tras la sobremesa, Henry invitó a su tía a conocer al potrillo que su madre le había regalado, y después de apreciar y fotografiar al animal, todos se acomodaron en el jardín, incluso Regina.

«Patrona, disculpe la interrupción…pero me gustaría hablar con usted»

«Hable» dijo Regina. Su tono de voz sonó algo grosero, y su mirada analizó la figura aún desconocida para ella

«Bueno…lo que pasa es que Robin ha despedido a mi marido y él necesita mucho el trabajo» explicó la desconocida

«Si su marido fue despedido, por algo habrá sido. ¡Y yo no puedo hacer nada en cuanto a eso!» dijo ella, seca. Zelena dirigió una mirada de reprobación ante el comportamiento de Regina, mientras Emma, compadecida ante la afligida expresión de la mujer, resolvió intervenir.

«¿Por qué fue despedido su marido?» preguntó Emma

«Robin culpa a mi marido por lo sucedido en el río Piedra, pero si él tiró la basura de la empaquetadora allí, fue porque recibió órdenes para hacerlo» explicó ella

«Dígale a su marido que no se preocupe…su patrona hablará con Robin y nadie será despedido» dijo Emma, y aunque había recibido una mirada intimidatoria por parte de Regina, no se achantó por ello.

«¡Muchas gracias, señora! ¡Dios se lo pague! Con permiso, y gracias una vez más» tras dar las gracias, se retiró

«¿Por qué hiciste eso?» preguntó Regina

«Porque no considero justo el motivo por el que tu capataz despidió a ese hombre» dijo Emma

«Emma tiene razón, Regina. Ni siquiera le diste la oportunidad a la mujer para que diera sus razones» dijo Zelena

«¡Me voy al despacho, con permiso!» dijo, y se marchó


«¿Sabe? Estoy muy feliz por saber que usted y mi hermana tienen una relación» dijo la pelirroja en cuanto Regina se hubo marchado «Confieso que siempre ha sido una mujer difícil, y su temperamento…pero es una buena persona y me he dado cuenta de que usted le gusta mucho y a Henry también»

«Los dos se han vuelto muy importantes y especiales para mí…aunque Regina insista en mostrarse rígida todo el tiempo»

«Tuvo una experiencia muy difícil y dolorosa. Pero felizmente, usted está logrando meterla en vereda» dijo ella, y ambas sonrieron.

«Imagino que amó mucho a su ex mujer para haber terminado así, agresiva con todo el mundo» dijo Emma

«Sí, la amaba y tras la desilusión, decidió ponerse esa armadura que hace gala de exhibir. Pero por fortuna, parece que ha olvidado la traición de aquella zorra…»

«¿Traición?»

«Es una larga historia…»

«¡Listo! Mi caballo está descansando» dijo Henry, acercándose e interrumpiendo la conversación

«Zelena, ¿podría quedarse con Henry mientras voy a hablar con Regina?»

«Claro que sí, Emma…puede ir tranquila» dijo ella «¡Hey, muchachito! ¡Quedaste en enseñarme la hacienda y hasta ahora nada!»

«¡Puedo enseñártela ahora!»

«¡Acepto la invitación!»

«¿Vienes con nosotros, Emma?» preguntó él

«No, cariño…tengo que hablar con tu madre»

«Está bien…ven, tía, vamos a empezar por el jardín…»


«¿Regina? ¿Puedo entrar?» preguntó Emma tras tocar a la puerta

«Entra» dijo ella, levantándose inmediatamente

«¿Todavía estás enfadada conmigo?»

«Lo estoy. ¡No me gusta que se metan en mis decisiones!»

«Si lo he hecho, fue porque me diste libertad para hacerlo»

«¿Cómo?»

«Según tus órdenes, todos en la hacienda me deben obediencia, ¿no? Y cuando digo todos, quiero decir que tú también estás incluida»

«¡De todas maneras, sigo enfadada contigo!»

«Pero no deberías porque no hice nada»

«¿Desautorizarme delante de mi hermana y de la empleada no es nada?»

«No te desautoricé, mi amor» dijo ella, abrazándola por detrás «Dije que hablarías con Robin, solo eso. Ven, mírame» pidió, y sin cuestionamientos, Regina se giró, colocándose frente a ella «Te amo…» añadió, posando sus labios delicadamente en los suyos y le sonrió. En silencio, Regina se dio cuenta de que aquella sonrisa era como una droga y la voz de sonido celestial era suficiente para calmarla.

«Yo también te amo» dijo ella, entregándose una vez más al calor de aquellos labios dulces y suaves.


«Después de lo que he escuchado esta tarde, puedo afirmar que la patrona está comiendo de la mano de la señorita Emma» comentó Marian, mientras terminaba de planchar la ropa

«Por lo visto ya no trabajas. Tu vida ahora es escuchar por ahí…» replicó Ruby

«Deberías agradecerme por mantenerte informada»

«¡Desembucha! ¿Qué escuchaste?»

«Robin despidió a aquel inmundo peón de Leroy y su esposa vino a pedir una oportunidad a la patrona. Como ya sabes, la patrona no quiso escuchar, pero la señorita Emma intervino y dijo que no habría despido alguno. Lo dijo en la cara de la patrona como si ella fuer la dueña de todo»

«¿Y qué hizo la patrona?»

«¿A qué no te lo imaginas?»

«¡Habla de una vez, criatura!»

«Se quedó callada. Después, le dijo a Robin que no despidiera a Leroy y encima ordenó que antes de despedir a alguien, ella tenía que ser consultada»

«Maldita Emma…» murmuró Ruby

«Mira Ruby…creo que es mejor que desistas de…»

«¡Sé perfectamente lo que es mejor para mí!» dicho eso, se marchó

Regina se pasó el resto del día lejos de la casa grande para comprobar que todas sus órdenes estaban siendo cumplidas según ella había dicho. El despido de Leroy no se produjo, las esposas de los peones habían matriculado a los niños en la escuela y los materiales escolares ya habían sido entregados a cada uno de ellos por Marian. Las plantaciones, muy bien cuidadas, seguían libres de plagas, los responsables para dar un destino final adecuado a todos los residuos generados en la hacienda comparecerían al día siguiente para firmar un contrato y por fin, Emma había desistido de la idea absurda de esconder la relación que había entre ambas.

«Finalmente mi vida está volviendo a la normalidad y puedo decir, con certeza, que estoy muy feliz» dijo Regina

«Creo que yo estaba engañada sobre tu decisión de mudarte a la hacienda. Estás feliz, Henry también y aquella zorra desapareció del mapa» dijo Zelena, refiriéndose a Kathryn «Mamá estaría feliz en saber que las cosas están cambiando…»

«¡No te atrevas a contarle nada de mi vida!»

«¿Y por qué no?»

«¡Porque ella me dejó en el momento que yo más la necesitaba!»

«¿Ella te dejó o tú te apartaste, Regina? ¿Cuántas veces te escuché insultar a mamá y hasta expulsarla de tu casa?»

«¡Ella estaba más preocupada por el escándalo que por mí!»

«Escucha, Regina…»

«¡Escucha tú, Zelena! ¡Si pregunta por mí, dile que estoy bien y ya está!» exclamó «¡Ten una buena noche!» añadió para después retirarse.

Los pasos largos y firmes de Regina dejaban ver el enfado que sentía. La forma de caminar y cómo contraía la mandíbula eran hechos bastante conocidos por los de su alrededor, desde los peones hasta las empleadas de la casa grande. Sin embargo, al entrar en su cuarto, sus pasos se volvieron lentos y sus facciones se suavizaron cuando su mirada descansó sobre la figura de Emma y en aquella sonrisa con hoyuelos que le dirigió

«Tienes cara de quien está tramando algo» dijo Regina, arqueando una de las cejas

«Debe ser porque realmente estoy tramando algo» dijo Emma

«¿Y puedo saber lo que la señorita está tramando?»

«Claro, pero antes quiero que cierres los ojos» dijo ella, y sin cuestionamientos, Regina obedeció «Ahora ven…despacio para no tropezar» dijo, y tras comprobar que Regina seguía con los ojos cerrados, volvió a hablar «Listo, ya puedes abrirlos» dijo por fin, e instintivamente, una sonrisa brotó en los labios de la morena al darse cuenta de que se encontraban en el amplio cuarto de baño.

Una botella de vino reposaba al lado de la bañera donde la espuma casi alcanzaba el borde. El aroma de las sales de baño invadía el ambiente mezclándose con el perfume de Emma, lo que acabó provocando un estallido de lujuriosa embriaguez en Regina.

«Me he atrevido a invadir tu bodega y coger esta botella de vino» dijo ella, y al percibir que Regina iba a hablar, se lo impidió presionando su dedo índice sobre sus labios. Enseguida, ella continuó con su discurso «Sé que has tenido un día difícil y que te hice enfadar antes al interferir en tus decisiones…por eso, quiero compensarte con esta noche y claro, saciar las ganas que tengo de ti» añadió, mientras desabotonaba el chaleco.

«A partir de ahora quiero que todos mis días sean difíciles y quiero también que interfieras en mis decisiones para después pagarme de esta forma»

«¡No seas boba, Regina!» dijo ella, encontrando bonito que una mujer con tanto poder se alegrara con algo tan sencillo

«Me dejas atontada…»

«Pero ahora lo que quiero es dejarte sin ropa…»

«¿Eso es una orden, señorita Swan?»

«Sí…eso es una orden porque esta noche, yo seré la patrona» susurró Emma en su oído.