Disclaimer: Este Fic no es de mi propiedad, es una traducción al español del fic "Taking Responsibility" en inglés escrito por Somewei.

―Hola. ―diálogos.

"Hola" pensamientos.


Capítulo 3

¡El profesor está en peligro!

El rubio dio unos cuantos pasos hacia adelante. Los guardias chimpancé, Cha-ching cha-ching y sus hermanos quedando a sus espaldas mientras retaba de frente a la multitud de humanos quienes, a sabiendas del peligro que corrían, comenzaron a retroceder.

Boomer sonrió torcidamente y se abrió de brazos, como si les quisiera dar un abrazo y muchos de ellos se quedaron rígidos. El ruff azul dejo salir una pequeña risa antes de unir las palmas de sus manos en un aplauso que causó una gran explosión sónica, con una potencia mayor a las explosiones del mismo tipo que podían crear los platillos de Cha-Ching Cha-Ching. La explosión causó un gran temblor que sacudió la Tierra, todas las personas se cayeron al suelo a causa de las tantas grietas que fueron creadas. Más humanos comenzaron a retirarse y huir. Unos, sin embargo, se levantaron y trataron de continuar a pesar de que la onda les obligará a ser brutalmente impulsados hacia el lado contrario.

Butch rodó los ojos antes de aterrizar al lado de su hermano menor y alzar un brazo frente a este, impidiendo así que avanzara. Boomer arqueo una ceja y el pelinegro le dirigió una sonrisa burlesca antes de bajar su brazo.

―Déjame enseñarte como un verdadero ruff hace las cosas por aquí.

El rubio frunció su ceño y cruzó los brazos sobre su pecho. Butch miró hacia los humanos y clavó sus dedos en la tierra. Rió a carcajadas antes de alzar el suelo y, como si de una alfombra llena de polvo se tratase, le dio una sacudida. El efecto su inmediato, la gente que aún se encontraba en esa calle fue bruscamente lanzada al aire para después precipitarse al suelo. De nuevo más humanos huyeron pero aun existían unos pocos que con determinación se mantenían firmemente en su sitio. Los esclavos ahora estaban perdiendo, sin contar a los que huían solo quedaba una docena. Aquella docena de personas apretaron fuertemente sus mandíbulas mientras mantienen una batalla interna con el miedo que sentían.

―Deben de estar bromeando. ―dijo Brick suspirando pesadamente. Cha-Ching Cha-Ching había tenía razón en algo, los humanos no sabían cuándo rendirse.

Sobrevolando el lugar, el pelirrojo inhalo aire hasta llenar sus pulmones antes de soplar, una gran llamarada de fuego saliendo de su boca. Rápidamente logró controlar el fuego formando un círculo alrededor de los humanos restantes. Los esclavos se juntaron con miedo a las llamas y Brick regresó hacia donde se encontraba Cha-ching cha-ching, aterrizando a un par de metros de distancia para avanzar con las manos en sus bolsillos.

―Apaga el fuego y encierralos. ―recomendó con un tono de voz despreocupado.

―¡Hagan lo que dice! ―Ordenó el primate a sus guardias. Las tropas realizaron un saludo militar antes de correr a apagar el fuego.

Todo había terminado y uno por uno los humanos eran retenidos por los chimpancés para ser luego trasladados a los calabozos. Cha-Ching Cha-Ching suspiró, pensando en lo mucho que deseaba regresar ya a su palacio y cancelar todas sus citas de hoy, sin embargo arqueó una ceja al notar que los Rowdyruff Boys aun no se marchaban.

―¿Qué más quieren?

―Mojo quiere algo tuyo. ―Contestó Brick mientras que Butch y Boomer se acercaron flotando, posicionándose a su lado izquierdo y derecho respectivamente. Pero cuando el mono se mantuvo en silencio el pelirrojo rodó de nuevo sus ojos y añadió―. Él dice que sabes exactamente a que se refiere.

Comprensión se vio reflejada en los ojos del primate, quien tan solo asintió levemente con su cabeza.

―Siganme.


―¿Lo conseguiste? ―preguntó Mojo con impaciencia, sus ojos se estrecharon considerablemente.

Brick ―por enésima vez en ese día― rodó los ojos y se acercó al escritorio del rey mono mientras que Boomer y Butch se lanzaron perezosamente en sus asientos. El líder de los Rowdyruff Boys le entregó el objeto a su "padre". Mojo lo tomo y rió malévolamente para luego suspirar.

―Bueno, bueno. Muchachos, pongan el plan en marcha.


Bubbles se recostó en la fría superficie de piedra y examinó las estrellas.

A pesar del tiempo vivido en el espacio exterior, todavía se encontraba fascinada con la cantidad infinita de estos cuerpos celestes. Ama salir cuando no tiene quehaceres y contar cuántas estrellas hay. Obviamente sabe que no tiene caso, ya que a veces vuelve a contar estrellas que ya había contado, pero aun así era algo con lo que pasaba el rato.

Mientras siente ser consumida por el silencio del infinito espacio exterior cierra sus ojos y relaja sus músculos. Había estado tensa desde que captó la vibración de varios gritos desesperados hace algunas horas. Entró en pánico y al instante no dudo en buscar a sus hermanas para contarles lo que escuchó, sin embargo, Buttercup y Blossom se lo atribuyeron a la muy activa imaginación de Bubbles.

La chica de cabellera rubia caía lentamente por el sueño, la gravedad cero ayudando a que su cabeza se recostara plácidamente sobre la superficie rocosa, pero fue entonces que lo escuchó.

Inmediatamente olvidó el sueño cuando lo oyó. Era un grito débil, uno que había escuchado antes y a pesar de los años esa voz la mantenía grabada en su memoria. Con un salto se paró y miró fijamente a la Tierra. No podría ser cierto, ¿verdad? Lo oyó otra vez.

El profesor…

Jadeando Bubbles entró a la improvisada casa para encontrar a Blossom escribiendo letras en la arena del suelo ―algo que venía haciendo para no olvidar el alfabeto― y a Buttercup quien se encontraba, como siempre, mirando fijamente por la ventana. Ambas se sorprendieron cuando Bubbles entro y grito.

―¡El profesor! ¡El profesor está en problemas!

―¿Qué?

Bubbles miró a sus dos hermanas con una profunda decepción en sus ojos azules. Cierto, sabía que Blossom y Buttercup no empezarían a gritar del miedo por la vida del hombre que las abandonó, no podía pedir eso de ellas. Sin embargo, tampoco esperaba que se rascaran la cabeza y le respondan con un simple '¿Qué?'. Bueno, tal vez esa reacción se la podría esperar de Buttercup, pero no de Blossom.

La miembro azul suspiró frustrada.

―El profesor tiene problemas ¡Está en peligro!

―Deja que los tenga. ―resopló Buttercup para recostarse en el marco de la ventana aun mirando fijamente al espacio. Su cara se torció formando un ceño de molestia mientra se cruzaba de brazos―. No me importa que le pase. En primer lugar él no nos creyó, ¿por qué deberíamos ir a salvarlo?

―¡Porque es nuestro padre! ―argumento Bubbles.

Aparentemente fue un error decir eso, porque Buttercup de un rápido y fluido movimiento salto y acorralo a su hermana menor. Avanzando con un aire intimidante, la pelinegra hizo que Bubbles se encogiera del miedo.

―¡Un padre que sin escucharnos nos echó la culpa de lo que le pasó a la Tierra! No se tú, pero yo no quiero salvar a un hombre. Porque no, ya no es nuestro padre. Sino un hombre ¡que no tiene fe en sus propias hijas!


Editado 18/11/2016.