-Hace algunos años-

-¡Sesshoumaru-sama!

-…

-¡Sesshoumaru-sama! ¿Alguna vez ha amado a alguien?

-El amor es un sentimiento humano Rin

-Sí pero… ¿Alguna vez lo ha hecho?

-…

-No tiene que avergonzarse si no lo entiende

-¿Qué te hace pensar que no lo entiendo?

-El amor es un sentimiento humano, y usted es un demonio

-…

-Cuando era pequeña me enseñaron que el amor es un sentimiento maravilloso, te hace querer la felicidad de otros antes de la tuya

-… ¿Alguna vez has amado a alguien?

-¡Por supuesto que sí!

-…

-No se preocupe Sesshoumaru-sama, la persona que Rin ama es a usted

-Hump ¿Qué te motiva a amarme?

-El amor no tiene que tener una razón, simplemente se siente

-¿Y qué te hace pensar que me amas?

-Simple, ¡Quiero pasar el resto de mi vida con usted Sesshoumaru-sama!

-¿Tienes idea de lo que estás diciendo?

-¡Si! Prometo que lo amaré por siempre… Y usted… ¿Algún día me amara? Sesshoumaru-sama…

-… ¿Quién sabe?

Sesshoumaru se abría paso entre los cadáveres de sus enemigos, esa guerra ya había durado demasiado y comenzaba a perder la paciencia, sin ninguna consideración, mataba a los pobres ilusos que trataban de detenerlo, el demonio ya estaba cansado de pelear con peones en el tablero de ajedrez, iba directo con el Rey, para dar el movimiento final y lograr el jaque mate.

¿Cuántas veces lo habían herido? ¿Quién sabe? Desde hace rato que ya había perdido la cuenta, y es que realmente nada de eso le importaba, su único objetivo era volver lo más pronto al palacio, quería verla, no, necesitaba verla, no podía seguir perdiendo el tiempo en una lucha sin sentido, así que transformándose en su verdadera forma, Sesshoumaru comenzó a arrasar todo a su paso, sin mayor esfuerzo el batallón enemigo era reducido a cenizas, y solo su furia prevalecía, ni siquiera se molestaba en escuchar los ruegos y lamentos de los demonios moribundos, esas escorias debieron haberlo pensado antes de enfrentarse a él. Por otro lado, al ver a su ejército caer, el líder finalmente hizo acto de presencia, el maldito Lord del Sur, un ser desagradable que era odiado hasta por sus propios súbditos, le quedaba un único recurso para tratar de salir victorioso en esa batalla, y, con algo de satisfacción, comenzó a escupir palabras venenosas para distraer al despiadado demonio, que no hubieran surtido efecto, si el muy astuto no le hubiera dado en su fibra sensible, que no era ni más ni menos que su pequeña protegida: Rin

-He escuchado que te revuelcas con una humana Sesshoumaru, eres una vergüenza para toda tu especie ¿A caso quieres terminar como tu padre?- El Lord se movió en el momento preciso para evitar el zarpazo del perro gigante- Tienes que hacer mas habilidoso si intentas asesinarme con eso amigo mío

-Grrr

-Cuando estás en esa forma no puedo entenderte nada querido, ¿Por qué no conversamos civilizadamente?-Esta vez por poco no evita una mordida que le hubiera quitado la cabeza- Oh olvide que ahora eres un perro domesticado ¿Tan rápido quieres volver con tu ama?

-Grrr- Sesshoumaru se abalanzo sobre el molesto Lord, pero este era escurridizo, y en esa forma le costaba atraparlo-Si tanto deseas pelear contra mí, te concederé ese honor antes de morir- Volviendo a su imagen habitual, el demonio luchaba con todas sus fuerzas, lanzando ataques a diestra y siniestra con su espada

-Te has vuelto débil ingenuo Sesshoumaru, pagaras por tus errores- En un rápido movimiento el mayor se posiciono a espaldas del albino demonio, con intención de atravesar su corazón, pero leyendo sus intensiones, Sesshoumaru con un simple giro clavo sus garras en el cuello del Lord, haciendo que comenzara a ahogarse con su propia sangre- Mal-dito… No puedes matar-me

-Hump eso ya lo hice imbécil- Y alzando el cadáver del líder del ejército enemigo, Sesshoumaru se declaro vencedor de la contienda

En algún lugar, una enorme bola de luz atravesaba el cielo con rapidez, cualquier campesino distraído podría haberla confundido con una estrella fugaz, pero en su interior, se encontraba un imponente y frio demonio, que volaba apresurado al encuentro de mujer

Jaken hacia un esfuerzo para llamar la atención de Ah-Un, desde su regreso de la aldea, hace un par de días, el dragón había estado mas desanimado que nunca, no había forma de hacerlo comer, y ya ni siquiera le gustaba usar al sapo como balón, el ver a su querida ama, le había causado más depresión que la que originalmente tenia, y dejarlo en ese estado no era una opción

-Vamos Ah-Un, no te puedes quedar así

-…

-¡No me mires así!

-…

-¡No es mi culpa que la mocosa no quiera volver todavía!

-…

-¡Claro que no nos podíamos quedar allí! El amo bonito podría volver en cualquier momento y como sus sirvientes tenemos que recibirlo como es debido

-…

-¡No seas mal educado! ¿Con esa boca le hablas a tu madre?

-…

-Ahora veras…-Jaken no pudo continuar, porque una pequeña explosión hizo que se estampara contrala pared

-¿Dónde está?

-¡Sesshoumaru-sama!

-No lo repetiré

-Sesshoumaru-sama, la mocosa fue a la aldea del idiota de Inuyasha, pero… ¡Sesshoumaru-sama espere! Necesito decirle algo

Pero ya era muy tarde, el demonio había desaparecido entre la negrura de la noche, dejando al pobre Jaken con las palabras en la boca

-Inuyasha eres un imbécil, me las pagaras…