Summary: Adrien ha estado demasiado asustado ante la posibilidad de tomar una decisión difícil, así que comete un par de errores, en primer lugar; como Chat Noir, finge su muerte.

Disclaimer: Todos los derechos están reservados a sus respectivos creadores, ninguno de estos personajes me pertenece. Fanfiction sin fines de lucro ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretenimiento.


Capítulo 5: Confusión.

Ella trota en el hospital psiquiátrico.

Todo lo que tiene es la memoria de una chica que solía reír mucho.

Ahora ella está enojada porque dicen que perdió el rumbo.

Y ahora ella se está riendo en el espejo en su vestido de papel.

Troubled Mind-Marina and the Diamonds.

.

Marinette esquivó por los pelos un golpe rápido directo hacía ella, un borrón amarillo estrellándose con fuerza contra la pared.

Cansada.

Demasiado cansada.

Tomó una respiración profunda e intentó concentrarse en la pelea en la que estaba metida. Era un akuma regular, una chica menor que ella, con un ajustado traje amarillo chillón y el poder de lanzar canarios, canarios. Esa era, probablemente, la cosa más ridícula a la que se había enfrentado desde el hombre paloma-cosa rara hace mucho tiempo… Sus pensamientos se estaban desviando, y mientras más lo pensaba el recuerdo le parecía más lejano y borroso, cómo si hubiera pasado una eternidad desde esa lucha, porque, Dios mío, ni siquiera podía recordar el nombre del villano.

Marinette se sobresaltó al sentir doloras picaduras de las pequeñas aves, se había quedado estática en su lugar sin darse cuenta. Sacó su yoyo y con un ágil movimiento lo lanzó a la dirección opuesta y se impulsó, intentando desesperadamente buscar una manera de ganar sin usar su poder en un solo tiro.

Canaria, ella la nombró en su mente, ralentizando un poco ante su repentina distracción.

No sabía cómo, pero de alguna manera Canaria se le había acercado rápidamente. No tuvo mucho tiempo para procesar lo que estaba sucediendo, de un momento a otro sentía las manos de la otra chica alrededor de su cuello, apretándola con fuerza y obligándola a boquear y moverse desesperadamente, intentando inútilmente quitársela de encima.

Canaria, se detuvo un poco, probablemente escuchando las instrucciones de Hawk Moth, Marinette no tenía que escucharlo para saber lo que le estaba diciendo.

El miraculous.

Fue un momento de lucidez, tan pequeño, pero a la vez tan claro. Ella no estaba luchando por sí misma, ella no estaba luchando por lo que ella quería, ella estaba luchando para salvar a las personas, y no importaba -realmente no lo hacía- como se sintiera, no importaba si se sentía destrozada por dentro, si se estaba matando a sí misma, si estaba alejando a las personas a su alrededor. Tenía una obligación que cumplir, y era una tan simple y a la vez tan complicada.

Sálvalos.

Marinette intentó darle una patada sin éxito a la pequeña jaula de oro que tenía la chica amarrada a un costado de su traje en la cintura. De ahí salían todos los canarios, era el objeto que portaba el akuma.

Con un movimiento rápido se deshizo de un brazo que la sostenía y le propinó un puñetazo en la mejilla. Claro, técnicamente la niña era inocente y no tenía la culpa de perder el control de sus emociones, pero si no se defendía probablemente iba a terminar matándola. La decisión no era difícil, era sólo cuestión de prioridades y aunque, probablemente, había una o dos cosas que podía hacer sin lastimar a la chica, no tenía la energía ni el ánimo suficiente.

Sólo sálvalos.

Canaria la estrelló contra el suelo, tomando sus dos brazos hacía arriba, inmovilizándola. Un sentimiento de pánico subió por su garganta mientras veía a la chica recibir instrucciones por parte de Hawk Moth. Estaba atrapada, estaba perdiendo, estaba fallando. Marinette cerró los ojos e intentó contener las lágrimas que amenazan con salir, no quería eso, nunca lo había querido. Era sólo que estaba tan exhausta, tan estresada, tan triste y tenía tanto miedo de su futuro sin su mejor amigo a su lado, cuidándole las espaldas. Ella deseaba tanto que le ayudara, como en los viejos tiempos, una broma fácil y un juego de palabras malo.

¿Por qué las cosas tenían que salir tan mal?

Un agarre aflojado la sacó de sus reflexiones, Canaria parecía desconcertada mientras liberaba una mano de su fuerte agarre y se la ponía al oído, como si estuviera hablando por teléfono y la llamada se hubiera cortado repentinamente.

Marinette no perdió el tiempo, la tiró al piso y se alejó lo más que pudo, arrastrándose en el suelo.

"¡Lucky Charm!" Ella convocó, su sonando un poco histérica.

Por supuesto, recibió una roca.

Canaria apenas se estaba levantando, haciendo muecas de dolor. Marinette ni siquiera se molestó en pensarlo muy bien, lanzó la roca a la cabeza de la chica canario y se abalanzó por la jaula. La chica dio un chillido de enfado y se volvió para enfrentarse a Marinette, demasiado tarde. Ladybug rompió la jaula con un violento movimiento y se encargó de restaurar la paz, una vez más pero de manera poco convencional

Una niña menor que ella apareció mirando su alrededor confundida, tenía el pelo castaño y lacio y un vestido amarillo. La jaula descansaba a su lado, intacta. Un pequeño canario voló hacía la pequeña y descansó en su hombro.

Ladybug escuchó su historia, una niña de quien se habían burlado cruelmente por querer a los canarios y se habían deshecho de su mascota favorita. La chiquilla le agradeció avergonzada, pero Marinette no estaba prestándole atención a su historia ni a su pequeño y adorable canario, le estaba prestando atención al feo moretón en la mejilla de la castaña que no se había curado con el encanto.

Auch.

Marinette se excusó y huyó finalmente.

La lucha le había subido el ánimo, ella lo admitió mientras entraba a su casa silenciosamente y robaba un par de galletas de la panadería metiéndolas en su bolso para Tikki y Plagg, Había estado a punto de perder, era cierto, pero al final lo había hecho sin ayuda de su felino amigo así que estaba segura al menos de algo.

Era capaz de mantener seguras a las personas.

Marinette trató de caminar sin hacer ningún ruido en dirección a su cuarto.

"Marinette."

Se congeló, y lentamente y borrando cualquier emoción de su cara, se volteó. Su madre la estaba mirando con una expresión seria, su rostro lavado del cariño con que hace poco la miraba. Un sentimiento de pesadez se instaló en su estómago mientras la seguía a la salita. Su padre estaba sentado ahí, y una señora que no reconocía, con el pelo negro intenso arreglado en un elegante moño y una expresión falsa de simpatía.

Marinette tenía un muy mal presentimiento.

"Tus padres me contactaron." Ella habló alegremente estirando su mano para estrechar la suya. "Soy la doctora Charlotte Isolé, espero que pueda ser tu amiga."

Tardó un poco en procesarlo, pero cuando lo hizo una ira fría recorrió sus venas.

"Me contrataron un psicólogo."

La doctora Charlotte se tensó, como si hubiera estado esperando esa reacción de ella, pero aun así hubiera deseado poder evitarla. Sus ojos se endurecieron mientras miraba a sus padres.

"No sé cuántas veces tengo que decirlo, no tengo problemas."

Sus padres se abrazaron.

"Ellos me contaron lo que te ha estado pasando." Charlotte habló con una dulzura repugnante. "No es sólo tu cambio de actitud, a menudo te han visto con moretones en los brazos y en las piernas y no hay nadie que te las haya podido infringir ¿…Acaso te autolesionas?"

Marinette abrió la boca de indignación. Los moretones eran producto de salvar París, esa malagradecida.

"Eso es ridículo."

La doctora se levantó con tranquilidad. "Entonces ¿Por qué tú…?"

Una mano desconocida se posó en su hombro.

"¿…Tienes ese moretón en el cuello?"

Marinette casi por reflejo colocó sus manos en la posición donde Canaria había estado ahorcándola para cubrirlo, fue un error. Sintió un aguijonazo en el brazo y luego todo se desvaneció en un fondo oscuro.

Cuando despertó estaba en una camilla blanca, en una habitación blanca, parecida a la de un hospital. La doctora estaba de espaldas, anotando algo en una libreta mirando a un bulto en la cama cercana a la de Marinette. Unos mechones rubios desordenados cayendo en la almohada de su vecino, no podía ver su cara, sólo la parte trasera de su nuca.

La doctora se volteó y la miró parecía sorprendida durante un momento antes de sonreír con una falsa ternura y acercarse.

"Sé que esto va a ser difícil para ti." Ella habló en voz baja. "Pero hemos estado recibiendo adolescentes con este tipo de problemas y vas a mejorar, créeme."

Marinette no dijo nada, funció el ceño y observó a la doctora desaparecer por la puerta.

Un sonidito ahogado extraño la obligó a voltear a su vecino, demasiado pronto, deseó no haberlo hecho.

Con una venda rodeando su cuello, Adrien la estaba mirando con desconcierto.

Proverbio de hoy: Si vivo en las nubes es porque el suelo está lleno de idiotas.


Tengo tanta tarea y se acumulan tantos proyectos que siento que estoy hasta el cuello de cosas que hacer.

Pero estoy aquí.

xDD

Saludos.33 :D

Me.

PD: Recen para que sobreviva al semestre(?