DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen, son de Hajime Isayama.
ADVERTENCIAS: AU, yaoi, Riren, palabras altisonantes, lemon, ligero Faren en castigo para Ara *corazones*
Eren siguió llorando contra el pecho de Levi, aun cuando el azabache lo tomó en brazos, llevándolo hacia una habitación para poder conversar con cierta calma. Hannes le autorizó a ello luego de que sacaron a Walto del lugar, prohibiéndole volver.
Levi le estaba acariciando el cabello con suavidad, sin decir nada, solo haciéndole saber con ello que estaba allí, en ese momento, con él.
El castaño podía sentir como su cuerpo se relajaba, como su llanto comenzaba a menguar de a poco. En especial cuando Levi lo apretó más contra su pecho, murmurándole al oído.
Solnyshka, solnyshka, solnyshka…
Eren quería decirle algo, pero solo se aferraba a su chaqueta, temeroso de que solo fuera un sueño y despertara en cualquier momento.
—Eren, toma.
Levantó la vista, desorientado, encontrándose con la triste mirada de Farlan que le tendía una bolsa con hielo. En qué momento el rubio los había seguido, era algo que no podía recordar.
Notó, entonces, la tensión en el cuerpo del azabache, como lo sostenía lejos del inglés.
Eren no tendió sus manos, y entonces Farlan se movió con la intención de ponerle el hielo sobre su ojo golpeado, sobre su mejilla hinchada, pero Levi…
Mierda, Levi soltó un gruñido como de animal celoso, apretándolo con más fuerza contra sí. Farlan abrió la boca para decir algo, sin embargo, el azabache le quitó el hielo bruscamente, para luego tomarlo de la barbilla con suavidad, levantando su rostro, sus ojos chocando.
Eren se perdió en esos preciosos ojos grises y sintió que podría volver a romper a llorar.
Levi puso el hielo en su rostro y Eren hizo una mueca.
—Puedes dejarnos solos —le escupió Levi a Farlan sin mirarlo.
Pero Farlan no se movió, solo arrugó el ceño.
—Pedí a Eren por toda la noche —le gruñó el rubio cruzándose de brazos.
Un silencio tensó en la habitación mientras Eren cerraba sus ojos. Había olvidado, por unos segundos, en lo que estaba trabajando. Lo qué era.
De seguro Levi lo iba a odiar de ahora, lo alejaría con asco.
Y eso lo destruiría totalmente, porque si Levi lo rechazaba luego de volver, si Levi le decía que era una puta asquerosa…
—Solnyshka —levantó la vista, temeroso, ansioso, antes de sentir unos labios sobre su frente—, voy a salir, y te esperaré fuera, ¿bien? —Eren asintió, sin querer soltarlo—. Si ocurre cualquier cosa… si no quieres…
—Está bien —masculló con la voz temblando, viendo como los ojos de Levi se iluminaban—, está bien, Levi. Farlan no me haría daño.
Levi no lució muy convencido, pero entonces lo acostó sobre la cama con suavidad, dándole otro beso en la frente y saliendo en silencio.
Apenas la puerta se cerró, Farlan se volteó hacia el castaño, con el rostro duro, y Eren desvió la vista.
—Él era tu ruso —escupió el rubio sentándose a su lado—, tu amante.
Eren mordió su labio inferior, sosteniendo el hielo contra su rostro.
—¿Cómo sabes–?
—Mierda, se vio en tu mirada, Eren —soltó Farlan con la voz herida—. Se ve en tus ojos. Y en los de él. Te ama.
Su corazón bombeó con fuerza, y quiso gritar de felicidad por esas palabras, pero una mirada a su amigo bastó para saber que no era lo correcto. No cuando Farlan lo quería.
—Lo siento —murmuró, aunque realmente no lo sentía. Lo único que sentía era haber besado a Farlan en la boca.
—¿Tengo una oportunidad, Eren? —el chico abrió la boca, pero entonces Farlan se adelantó, y antes de que pudiera decir algo, lo besó en los labios, empujándolo en la cama.
Eren trató de resistirse, de no contestar, y solo atinó a cerrar sus labios. Sintió la lengua del rubio contra su boca, y quiso llorar.
Farlan se separó. El castaño tuvo que contenerse para no golpearlo.
—Eres mío esta noche, Eren —murmuró Farlan—. ¿Tu ruso va a quererte si escucha como te hago gemir? ¿Si ve tu agujero con mi semen?
Las ganas de llorar aumentaron, y Farlan se quitó de encima, cansado, sin mirarlo.
—¿Realmente creíste que te abusaría, Eren?
Por supuesto que sí. Tantas personas habían pasado de él, tantos hombres simplemente lo forzaron como si fuera una muñeca, tanta gente lo violó como si nada, que no le habría sorprendido si Farlan lo hubiera hecho.
Lo habría herido, por supuesto. Pero no sería nada nuevo.
—¿Al menos me quieres?
Eren lo miró a los ojos y tomó aire para calmarse. Dejando el hielo en el suelo, acarició el rostro de Farlan.
—Sí, Farlan —susurró—, te quiero, pero como amigo —le besó la mejilla con suavidad.
—Eren, ¿me darías una última noche?
Observó el rostro del rubio, y tragó saliva, respirando aceleradamente. Farlan abrió la boca para decir algo más, pero sea lo que fuera a soltar pasó al olvido cuando Eren comenzó a besarle el cuello, cerrando sus ojos, gimiendo al sentir los labios del muchacho en aquella zona tan sensible de su cuerpo.
—No besos —murmuró el castaño separándose, poniendo sus brazos sobre los hombros de Farlan.
El rubio sonrió amargamente, tomándolo de la cintura, empujándole sobre la cama.
—Eso no es justo —masculló antes de besarle el cuello, quitándole las orejas de conejo de la cabeza—, no es para nada justo.
—La vida no es justa, Farlan —dijo Eren sintiendo las manos del rubio deslizándose por sus medias, subiendo, subiendo…
—Si… si fuera… justa… —contestó Farlan bajando el cierre del traje, desnudándolo con lentitud—, tú estarías conmigo. Solo los dos juntos.
Eren cerró sus ojos al sentir la lengua de Farlan bajando, y echó su cabeza hacia atrás, tratando de no pensar en Levi fuera de la habitación, esperándolo, en sus ojos grises que tanto amaba.
—Qui-quisiera… co-corresponderte… —sollozó Eren abrazándolo por el cuello mientras los dedos de Farlan lo preparaban—, d-de verdad…
Pero su corazón solo era de Levi. De nadie más. Porque Levi lo había recogido, lo había protegido, lo había cuidado de la gente que le hacía daño. Lo había amado cuando no tuvo que haberlo hecho.
—Ese hombre —susurró Farlan deslizándose en su interior con lentitud—, es el hombre más… más afortunado del planeta.
Eren le sonrió, con los ojos llenos de lágrimas, y le besó la frente con suavidad, suspirando, y prometiéndose nunca, nunca olvidar a Farlan y entregarle ese último regalo que podía darle aunque solo terminara hiriéndolo un poco más.
Eren entró al salón poniéndose el abrigo, y entonces unos brazos rodearon su cintura, haciéndolo chillar.
Escuchó una risa suave contra su oído, una risa conocida, el color subiendo a sus mejillas, y se recostó en el cuerpo de Levi, su corazón latiendo a mil.
—Te ves precioso como conejito, solnyshka —ronroneó Levi sin soltarlo un poco.
—L-Levi…
—Di mi nombre otra vez —Levi ocultó su rostro en la espalda del castaño—, dilo cien veces más.
—Levi, Levi, Levi…
Eren sonrió, sintiéndose como si estuviera en un sueño, y apretó las manos del azabache, sin dejar de murmurar su nombre.
Al menos, hizo eso hasta que sus ojos chocaron con el rostro de Hannes, que lo miraba desde la barra con una ceja enarcada.
Sintió sus mejillas calientes, y soltándose de Levi, caminó hacia su jefe, que le dio un sobre con el dinero de esa noche. Pudo sentir los ojos del ruso sobre él con esa acción, pero afortunadamente, ninguno dijo nada con respecto a ello.
Recordó cuando Farlan se quitó de encima, murmurando algo sobre pedir un traslado a su país, y se estremeció internamente con ello. Esa despedida había dolido en lo más profundo de su corazón.
Levi, entonces, le tomó la mano, sacándolo de allí, sin importarle si alguien más los estaba mirando. Eren agradecía que nadie estuviera fuera a esas horas, o no habría podido soportar todas las miradas de asco en su dirección.
—¿Dónde vives? —le susurró Levi, sin soltarlo, sin alejarlo.
Eren podía sentir cómo se derretía en ese momento, a pesar del frío que hacía.
Sin decir nada, comenzó a caminar hasta el edificio donde vivía, solo dejando que ese calor que Levi le daba –y que no había sentido en esos cinco años– lo llenara, lo hiciera sentir feliz. La sola presencia del azabache era lo único que necesitaba.
Levi no dijo algo cuando entraron al destartalado edificio donde vivían. Tampoco dijo nada cuando subieron. Pero su mano le apretó cuando se detuvieron frente a la puerta, y como las noches anteriores, habían escrito un mensaje con pintura roja.
Eren palideció, avergonzado.
Chupapollas de un ruso.
—¿Qué dice? —gruñó Levi con la voz rezumando ira.
Por supuesto que el azabache no lo iba a entender.
—Es un recordatorio de que debo pagar el arriendo, nada–
—Tus orejas, mocoso de mierda.
El castaño gimoteó en voz baja, sintiendo que podía cortarse las orejas para no salir descubierto nunca más.
—Deberías saber lo que dice, Levi —masculló Eren abriendo—, después de todo, ¿cómo me encontraste? —Levi no contestó cuando Eren le dio la pasada al pequeño departamento—. Lamento el desorden.
Levi lo miró, notando entonces su rostro avergonzado, y no dijo nada cuando entró al lugar, percatándose enseguida que el chico estaba actuando de esa forma por el destartalado y viejo lugar.
Eren le murmuró que se sentara mientras echaba agua en la tetera, poniéndola a hervir, para luego revisar el brasero, encendiéndolo levemente, lo suficiente para calentar el cuarto. Unos segundos más tarde, caminó hacia la puerta, quitando con un sucio paño las palabras pintadas.
Levi no había sabido qué esperar con su regreso, pero nunca imaginó aquello: a Eren vendiendo su cuerpo, dejando que lo humillaran y conformándose con sobras.
—Eren —el aludido, al cerrar la puerta, lo miró interrogante, aunque por dentro temblaba ante el tono de Levi. El capitán no solía llamarlo por su nombre a menos que fuera algo realmente serio—, ¿qué pasó?
Sintió unas locas ganas de llorar y echarse a los brazos de Levi, diciéndole que su vida había sido miserable esos últimos cinco años.
Sonrió forzosamente.
—Espera, debo hacer algo antes —se disculpó yendo al cuarto de dormir, viendo a Isabel acostada, durmiendo como roca—. Oye, Isabel —la pelirroja masculló algo, revolviéndose en las mantas, y Eren suspiró—. Isabel, pasé a romper el último cuadro que hiciste.
—¡¿Tú… qué?! —farfulló la chica repentinamente despierta.
El castaño negó con la cabeza.
—Olvídalo —Isabel frotó sus ojos, bostezando—. Tenemos visita.
—¿Qué? —ella ladeó la cabeza, desconcertada, y salió de la cama, poniéndose un chaleco encima—. ¿Quién nos visita? —hizo una mueca—. ¿La señora del hogar volvió? ¿Qué acaso no puede dejarnos en paz? —se quejó mientras salía de la habitación—. Estoy bien contigo y no neces– ¿Levi?
El azabache sonrió de lado en tanto la muchacha abría y cerraba su boca con sorpresa, aturdida.
—Hola, pequeña mocosa de mierda.
Isabel chilló, dejando un poco sordo a Eren.
—¡Levi! ¡LEVI! —el hombre hizo una mueca antes de que Isabel corriera a abrazarlo—. ¡Volviste! —Levi enarcó una ceja al notar la pronunciación en inglés de Isabel—. ¡Tú, maldito bastardo! —la chica lo golpeó en el hombro, el azabache soltando un quejido—. ¡¿Por qué mierda tardaste tanto?!
—¡Esa boca, Isabel! —le advirtió Eren.
—¡¿Sabes cuán mal la pasó mi hermano mayor?! —siguió la pelirroja como si nada—. ¡Eres un estúpido! ¡Un reverendo estúpido! ¡Si Eren no te amara, me encargaría de matarte!
—Cómo si pudieras hacerlo —resopló Levi.
—Isa, debes ir al colegio —susurró suavemente Eren.
—¡Me niego! —gritó Isabel—. ¡Quiero hablar con este tonto ruso que te abandonó!
—Le dejé una carta —se defendió Levi.
—¡Una carta mi culo!
—¡Isabel!
—¡¿Sabes cuánto lloró Eren luego de que te fuiste?! ¡¿Sabes–?!
Unos fuertes toques en la puerta la interrumpieron. Eren masculló una maldición, lanzándole una mirada de advertencia a la pelirroja, y caminó hacia la puerta de entrada, abriéndola y encontrándose con el asqueroso rostro de Dimo.
—¿Qué mierda son todos esos gritos? —gruñó el hombre—. Son las seis de la mañana, puta.
—Sí, lo siento, no volverá a pasar —murmuró Eren.
—Creo haberte dicho que no trajeras a tus clientes aquí, zorra —prosiguió Dimo como si nada.
—Me encargaré de ello enseguida —masculló el castaño apretando su mano en un puño.
—Te retrasaste con el arriendo de este mes.
Miró al hombre, frunciendo el ceño, y tragó saliva.
—Tendré el dinero a finales de la semana, lo prometo —contestó entre dientes.
—No sé si eso me convenga —palideció al notar la mirada burlona y lasciva del hombre—. Vamos a mi oficina. Ahora.
Tuvo que tragar para no vomitar en ese momento.
—No puedo en este momento —soltó, los pelos de su nuca poniéndose de puntas.
—¿Es por tu cliente? —la sonrisa de Dimo se hizo más guasona—. Podemos follarte entre los dos, marica. Una polla en tu culo y otra en tu boca, ¿no te gusta así?
Abrió la boca para decir algo, pero entonces alguien lo agarró desde atrás, tirando de él, y abriendo la puerta bruscamente.
En un parpadeo, Levi agarró a Dimo del cuello, tirándolo adentro y empujándolo contra la pared.
Eren ahogó un grito.
—Escúchame, pequeña mierda —gruñó Levi—, si te vas ahora, prometo no arrancarte tu asqueroso miembro y hacer que te lo tragues, ¿entendido?
—Levi —jadeó Eren tomándolo del brazo.
—Y si me entero de que volviste a molestar a Eren —agregó el azabache ignorando al muchacho—, voy a matarte lenta y dolorosamente —soltó a Dimo, que boqueó en busca de aire, y a tropezones corrió hacia la puerta.
—¡Tienes plazo para irte de aquí a más tardar el viernes, marica! —farfulló Dimo antes de salir.
Levi cerró la puerta fuertemente mientras Eren lo miraba con horror. Isabel, detrás de ellos, tenía una expresión de consternación.
—¡Isabel, ve a bañarte! —gritó Eren, con aquella voz que no admitía réplica alguna.
La chica se estremeció.
—Pero–
—¡Ahora!
Isabel hizo una mueca, poniendo una expresión de lástima, pero hizo caso unos segundos después.
Cuando el agua comenzó a correr, Eren se giró hacia Levi.
—¡¿En qué mierda estabas pensando?! —susurró en voz baja pero feroz.
El azabache lo miró con sorpresa al notar su molestia.
—Te estaba tratando como una puta.
—¡Soy eso, Levi! —el capitán abrió su boca para replicar, pero Eren se adelantó—. ¡¿Qué esperabas al volver aquí?! ¿Qué las cosas estarían bien, que yo tuviera un buen trabajo y que viviría en un buen lugar?
Levi soltó un chasquido, entornando sus ojos, y dio unos pasos, alcanzándolo.
Pero Eren retrocedió, negando con la cabeza.
—No eres una puta.
—Levi, mierda —los ojos del chico se pusieron llorosos—. Me he abierto de piernas solo por un pedazo de pan, ¿bien? Tú mismo sabes de lo que soy capaz para sobrevivir.
Por supuesto que lo sabía muy bien. Después de todo, ¿Eren no se había acostado con él para protegerse al principio? Pudieron quererse después, pero eso no se podía negar: el hecho de que Eren estaba dispuesto a ser su amante para sobrevivir con la llegada de los rusos.
—¿Sabes cuánto me costó que… que alguien me aceptara aquí? Y aun así tuve que ponerme de rodillas para poder conseguir esta mierda —Eren limpió sus ojos, tratando de no quebrarse—. Tuve que ponerme de rodillas también para que aceptaran a Isabel en un buen colegio. Tuve que abrirme de piernas y mirar a otro lado para tener dinero y poder comprar comida. Tuve que permitir que hombres asquerosos me tocaran para pagar el arriendo. Soy una puta. Soy una puta, y no tuviste que volver, porque no quería que me vieras así.
Antes de comenzar a llorar, Levi lo alcanzó, abrazándolo, tratando de calmarlo mientras le acariciaba el cabello con cariño, sin decir nada.
—Está bien, solnyshka —masculló Levi—, está bien. No me importa, de verdad. Hiciste lo necesario para sobrevivir, para salir adelante, eso es lo único importante.
Eren frotó su cabeza contra el cuello de Levi, temblando, dejando que lo sostuviera.
—Y ahora… ahora tendré que buscar en otra parte otro departamento —murmuró Eren sintiéndose desdichado.
—Vámonos, mocoso de mierda.
Hubo un silencio sorpresivo entre ellos, y Eren se separó, con una expresión de desconcierto. No pudo hablar, porque en ese momento, Isabel salió del baño, mirándolos con una ceja enarcada.
—No quiero ir al colegio —declaró envuelta en la toalla.
—Bien por ti —contestó Eren—, porque vas a tener que ir igual.
—Pero–
—Si no vas, no te compraré más pinturas.
—¡Agh!
La chica, echando humo por las orejas, se fue maldiciendo por lo bajo hacia la habitación. Levi solo negó con la cabeza, sonriendo imperceptiblemente, y se volteó para mirar a Eren. El castaño ya se estaba moviendo por la cocina, pasando por alto las palabras del ruso.
—¿Quieres café? —preguntó tratando de sonar animado—, Tengo leche también, por si quieres.
—Eren.
—Puedo calentar el pan sobre el brasero para que se ablande un poco y así no comas añejo…
—Eren.
El muchacho bajó sus hombros ante el tono duro de Levi. No lo miró, le siguió dando la espalda.
—Vámonos de aquí.
Eren mordió su labio inferior, observando el suelo.
—Levi, ¿por qué volviste? —susurró el castaño, todavía sin querer mirarlo.
Hubo otro silencio entre ellos, solo escuchándose el ruido de la tetera hirviendo, los sonidos que hacía Isabel en la habitación.
—Porque te amo.
El suelo pareció desestabilizarse ante la tranquila respuesta del azabache.
Bajó la vista, sus mejillas ruborizadas, y apretó el borde de la mesa, respirando su aroma, dejando que lo tranquilizara.
—Te amo, y te prometí que volvería —susurró Levi acercándose para rodearlo con sus brazos—. Y quiero estar contigo, quiero que estemos los dos solos, sin nadie más. ¿Recuerdas lo que me dijiste? Una casa en el campo, solo nosotros, y tú ibas a cocinarme para cuando yo llegara del trabajo —le besó la mejilla, viendo las lágrimas caer por el rostro del castaño—. Ese sueño, Eren, fue lo único lo que me permitió seguir adelante. Fue lo único que me hizo volver aquí, contigo.
—Levi…
—Vámonos —prosiguió el azabache en un murmullo—, solo tú y yo. Vámonos a otro lugar, vámonos de aquí, comencemos de nuevo.
—Pero Isabel–
—Eren, por favor —Levi le acarició los labios—, por favor, sé egoísta. Por mí. Una vez.
El castaño tragó saliva, temblando, y abrió la boca. En ese momento, la chica salió de la habitación con el uniforme, resoplando, y al verlos tan juntos enarcó una ceja.
—No se preocupen —dijo Isabel tomando su mochila—, ya me iba. Hermano mayor —Eren la miró, inquisitivo—, por favor, no manchen las sábanas.
El alemán enrojeció, ocultando su rostro contra el pecho del azabache mientras Levi se reía en voz baja.
—¡Nos vemos! —se despidió Isabel saliendo, riéndose también.
La puerta se cerró, y Eren miró a Levi, observándolo con tristeza.
—¿Cómo puedo dejarla sola? —preguntó negando con la cabeza.
—Isabel estará bien, solnyshka —y antes de que Eren pudiera replicarle algo, Levi lo besó con fuerza en la boca, abrazándolo por la cintura, chupando sus labios, oyendo los gemidos ahogados que soltaba el castaño—. Ella estará bien y feliz de que nosotros estemos juntos.
Eren mordió su labio inferior, sin alejarse un poco, solo mirándolo.
—Lo pensaré —susurró. Levi iba a contestar, pero el chico se le adelantó—. Levi, ¿qué pasó estos años contigo?
El azabache lo observó en silencio varios segundos, analítico, pensando en alguna manera de convencerlo, sin embargo, decidió pasarlo por alto y solo suspiró mientras el chico lo llevaba al sofá.
—Fuimos a China, como se había planeado —contó Levi sentándose en el destartalado sofá, atrayendo a Eren a su regazo—, las cosas fueron un éxito, como debes saber —el castaño asintió, mirándolo—. Luego fuimos a Polonia, a estabilizar las zonas de ocupación, pero me retiré antes de que nos enviaran a Corea como apoyo por el conflicto con Estados Unidos (1).
—¿Te retiraste? —Eren sonrió, medio burlón—. Estás viejo.
—Me sentí como un pedófilo al verte allí —concedió Levi acariciando las mejillas del alemán—. Aún no puedo creerme que quieras a este viejo.
—Pero eres mi viejo gruñón —contestó Eren sonriendo, para luego ponerse serio—. Levi, ¿qué pasó con ellas…?
—Muchas cosas —Levi suspiró—. Annie… ella enfermó de tuberculosis por el invierno. No se pudo hacer nada —Eren jadeó por la sorpresa—. Mikasa volvió con su pueblo una vez la invasión japonesa acabó. Sasha y Connie se casaron.
—¿Y Petra? —Levi desvió la vista y el castaño se aferró con más fuerza a él.
—Una emboscada acabó con su vida y la de Erd —respondió Levi con la voz suave.
Eren cerró sus ojos, abrazando con más fuerza al hombre, tratando de controlarse para no comenzar a llorar por aquellas mujeres que había conocido, lo habían ayudado, y ahora no estaban.
—Agradezco no haberte arrastrado conmigo —masculló Levi—. No podría haber soportado que murieras frente a mí, solnyshka.
—Estoy contigo, ahora —susurró Eren mirándolo—, eso es lo importante.
—Sí, pero, ¿por cuánto tiempo?
—Basta, Levi —rogó el castaño dándole un suave beso.
El mayor solo suspiró, negando con la cabeza, jugueteando con la lengua de Eren, sonriendo al notar un poco la desvergonzada actitud del muchacho. Supo que eso debía ser gracias a su trabajo, y no quería sacar el tema otra vez porque ardía en celos y dolor, pero era un punto inevitable para ellos, algo que siempre estaría presente porque era parte de la vida de Eren.
Toqueteó el cuello del alemán, sus manos acariciando una cadena, y al tirar de ella, se encontró con el anillo que le dejó esa mañana junto a aquella carta que tanto le costó escribir.
Lo miró con expresión impasible, aunque por dentro se sentía conmover por ello.
—Luego de que te fuiste, quise alcanzarte —susurró Eren viendo también el anillo—, salí corriendo del hotel, aunque todo mi cuerpo doliera. Solo llegué hasta el puente y me derrumbé —Levi le besó la frente—. Isabel tuvo que llevarme de vuelta y hacer lo mejor posible para cuidarme, porque no podía trabajar, apenas podía hacer algo —cerró sus ojos, las manos del azabache tratando de consolarlo de alguna manera—. No sé qué habrá hecho ella para poder conseguir comida. Tampoco lo pregunté. Es una especie de acuerdo tácito que tenemos para no… para no sacar a flote…
—Los monstruos. Lo sé —Levi lo acurrucó contra su cuerpo—. ¿Y las mujeres que te molestaban?
—Esparcieron lo nuestro. Los hombres igual —Eren desvió la vista—. Pensé que quizás… No sé… Nanaba quedó embarazada, al igual que Hitch, y creí que tal vez… tal vez ellas comprenderían… pero no fue así —jugueteó con el cabello de Levi—. Mi gente, ellos… ellos odian que nos hubiéramos abierto de piernas con ustedes —soltó un suspiro—. Había otra chica, Rita, que también fue amante de un ruso, y… y para quitarle su suciedad, sus propios compatriotas la violaron en conjunto —Levi formó puños con sus manos—. Si no hubiera sido porque yo era hombre, de seguro lo habrían hecho conmigo también.
—Mi solnyshka —fue lo único que susurró Levi dándole otro beso, sin soltarlo ni un poco, dispuesto a todo para no alejarlo nunca, nunca más.
De ahora en adelante, no se alejaría jamás de Eren y no permitiría que nadie le pusiera siquiera un dedo encima.
—Hermano mayor.
—¿Sí?
—¿Por qué no dejaste que Levi se quedara aquí?
—Porque el departamento es pequeño y habría tenido que dormir en ese feo sofá.
—Yo pude haber dormido allí, y tú aquí con Levi.
—Es mejor así, Isabel.
Eren sintió a la chica revolverse entre las sábanas, mirándolo en medio de la oscuridad. Supo, a pesar de que todo estaba negro, que entornaba los ojos con molestia.
—¿Hay algo que no me estás diciendo?
—Por supuesto que no. Ahora duerme —la atrajo hacia su pecho, suspirando. Por petición del azabache, esa noche no había ido a trabajar, pero si tenía que buscar un nuevo departamento, debía regresar al burdel la próxima noche.
—Deberíamos ir a celebrar que regresó, Eren —comentó Isabel.
El castaño suspiró, mirando el techo, agradeciendo el hecho de que compartiera cama con la chica ya que así no pasaba frío en las noches de invierno.
—No tenemos dinero para eso, Isabel —contestó duramente Eren—, y si queremos celebrar, sabes que tendría que ir al burdel para conseguir el dinero.
Hubo un pequeño silencio en el cuarto. Eren no había querido sonar tan duro, pero no lo pudo evitar. Por un lado, todo su cuerpo se estremecía al tener a Levi de regreso a su lado, tratándolo como si fuera de oro, pero por otro… por otro, sentía una vergüenza horrible, humillante, porque Levi lo amaba, volvió por él, y él… él estaba sucio, manchado por otros hombres, maltratando ese cuerpo que el azabache tanto adoraba.
—Solo fue una idea —murmuró Isabel—, pero tienes razón. Lo siento. No debería pedirte nada.
Eren dejó salir un suspiro bajo, estrechando en sus brazos a la pelirroja, besándole la frente.
—Perdón, no quise ser tan duro —se disculpó acariciándole el cabello.
—Hermano mayor —Eren no dijo nada, pero no fue necesario—, deberías dejar de preocuparte tanto por mí. Yo estaré bien —frunció el ceño, sin saber por qué la chica decía eso, como si supiera que era lo que tanto lo acongojaba—. Mereces ser feliz. Lo mereces más que nadie.
Entonces, Isabel le besó la mejilla, abrazándolo, y Eren no dijo nada.
Porque no había nada que pudiera decir para expresar todos los sentimientos de agradecimiento que habían en su interior.
Levi, a su lado, no lo tocaba, y aquello lo hizo sentir un poco triste.
Pero era mejor así. Porque estaban caminando por las calles, frente a las miradas horribles de las personas, y no era necesario preguntarles para saber el motivo de sus expresiones.
Soltó un suspiro, marcando en el periódico un anuncio sobre rentas, pensando en algo que fuera accesible para él considerando su situación. Dimo le había dado el ultimátum dos días atrás, y era miércoles, por lo que no le quedaba demasiado tiempo para conseguir algo.
Mordió su labio inferior, Levi negando con la cabeza.
—Si te vas conmigo… —comenzó a decir.
—¿Y a dónde vas a llevarme? ¿A tu país? —le interrumpió sin mirarlo, todavía caminando mientras iban a buscar a Isabel.
—No seas tonto, solnyshka —contestó el azabache—, ya te dije que me retiré, y no pienso volver allí —antes de poder hacer, Levi tiró de él en un abrazo frente a todos—. Oí que Alaska es un lugar bastante tranquilo.
—¿A-Alaska? —farfulló Eren incrédulo—. ¿Y cómo mierda…?
—Te olvidas que soy el mejor soldado del Ejército Rojo y eso trae muchos beneficios —contestó Levi soltándolo con una pequeña sonrisa—. ¿Sabes cuánto gané todos estos años por mis servicios? ¿Cómo crees que pude llegar hasta aquí?
Eren frunció el ceño, pensando en todos los hechos ocurridos últimamente en Alemania, en especial con la ocupación soviética en el este del país y Berlín.
—¿Cómo llegaste hasta aquí? —preguntó el castaño volviendo a caminar.
—Tengo contactos —contestó Levi lacónico—. Además, las amenazas surten bastante efecto.
El menor lo miró sin poder creérselo por unos segundos, mientras Levi solo caminaba con una expresión calmada, indiferente a sus propias palabras.
—¿Y Erwin permitió que te retiraras y vinieras acá? —preguntó Eren en voz baja.
—Erwin no sabe que vine acá —respondió el azabache—. Vine por unas semanas, Eren. Luego debo marcharme y te llevaré conmigo. Me alejaré de toda esta mierda y quiero que tú también lo hagas.
—El ermitaño Levi —se burló Eren pasando por alto las últimas palabras del hombre.
—Tendremos una casa en medio de la nieve —prosiguió Levi ignorando la furiosa mirada del chico—, con muchos perros siberianos. Yo saldré a trabajar mientras tú te quedas haciendo aseo en casa, ya sabes que no me gusta tener las cosas sucias, a menos que sea yo quien te ensucie a ti —Eren desvió la vista, ruborizado—. Y aprenderás a cocinar, y cuando regrese del trabajo, cansado, tú solo me abrazarás y me dirás al oído lo mucho que me amas. Y por las noches, para no pasar frío, tú y yo…
—¡Levi! —chistó Eren con las mejillas rojas.
—Eren —se burló el azabache con cariño.
—Eres terrible —gruñó el castaño cubriendo su rostro.
—Esta noche, te llevaré a cenar —comentó Levi caminando a su lado.
Eren miró hacia abajo, observando el periódico, sus manos temblando.
—No puedo —murmuró—, debo ir a trabajar, Levi.
Levi le tomó del brazo, deteniéndolo y obligándolo a mirarlo a los ojos, observándolo con molestia mal disimulada.
—No —respondió—, definitivamente no. No volverás allí.
Y antes de poder protestar o quejarse, Levi lo tomó del rostro, empujándolo hacia abajo, besándolo con fuerza, en medio de una calle, frente a todos, sin importarle si con ello ganaba algún castigo.
—Si debo atarte a una cama para que no vayas allí —gruñó Levi al separarse unos centímetros—, lo haré, solnyshka.
Las mejillas del mocoso estaban más rojas de ser posible, y lucía más tímido y nervioso de lo usual, en especial al notar el agarre del azabache en su cintura.
—Yo–
—Schwanzlecker russisch —susurró una persona mirándolos con asco al pasar a su lado.
Eren tuvo que sostener a Levi para que no se girara a golpear a la persona que le dijo aquello.
Cuando logró calmarlo un poco, tiró de él para seguir arrastrándolo hacia el colegio de Isabel, sin decirle nada, conformándose con su presencia, tratando de pensar en la propuesta de Levi.
Moría por irse con él, por mandar todo al diablo, por iniciar una nueva vida con Levi, solo los dos, lejos de todas esas personas que solo hicieron daño. Pero tenía miedo. Temía que, en algún punto de su relación, Levi lo volviera a dejar. Que se diera cuenta de que él no era más que una puta sucia que dejó que hicieran con ella lo que quisieran, y le diera asco y lo dejaría sin mirar atrás.
Y no podría soportar, otra vez, que Levi lo abandonara.
—Eren —se giró, sintiéndose entumecido, y Levi tomó la cadena alrededor de su cuello, sacándosela, viendo el anillo—, este regalo, este anillo, me lo dio mi madre —lo sacó de la cadena, acariciándolo con suavidad—. Me dijo que se lo diera a la persona que amara. Y te lo di a ti, a nadie más —lo volvió a besar, ignorando las malas miradas—. ¿Sabes qué significa eso? Que eres la única persona a la que no dejaría jamás en esta vida.
Eren jadeó, sintiendo que podría romper a llorar por las palabras del mayor, más aun al ver sus ojos grises, que lo observaban con total amor y cariño.
Abrió la boca para contestar.
—¡Hermano mayor!
Se volteó, viendo a Isabel corriendo hacia él, saltando, chillando de la felicidad, sosteniendo un papel en sus manos. Levi lo soltó unos segundos, suspirando, y la chica se acercó, sin dejar de lucir excitada, sus ojos iluminados por la felicidad.
—¿Qué ocurre, Isa?
—¡Adivina quién vio mis cuadros en la presentación del colegio!
—Uh… ¿yo? ¿Levi? ¿Farlan? —preguntó Eren atónito, sintiendo a Levi crisparse ante la mención del inglés.
—¡Bueno, Farlan los vio y dijo que eran preciosos! —Isabel lo tomó del abrigo, saltando—. ¡Farlan tenía un amigo que es profesor en Londres!
—Espera, eso…
—¡Farlan quiere llevarme a Londres con él! —gritó Isabel emocionada—. Anda, di que sí, ¡Eren, por favor, por favor! ¡Si me dejas ir, tú podrás irte con Levi!
—¿Qué?
El castaño se volteó a ver al mayor, que trataba de no sonreír en ese momento, aunque estaba fallando con claridad. Sus ojos lucían divertidos, pero insistentes de alguna forma.
—Te dije que tengo contactos —fue lo único que contestó el azabache.
—Tú…
—¿Cómo crees que Levi llegó al burdel? —dijo Isabel sonriendo ampliamente—. Fue primero a verme. ¡Por eso quería que te quedaras en casa! —la chica resopló—. Levi vio mis cuadros, Eren, y empezó a mover a sus contactos.
—Tu amigo, Farlan, conocía también a mi contacto —dijo Levi cruzándose de brazos—. Y le pedí el favor a Farlan hoy en la mañana de llevarse a Isabel.
—Ustedes…
—Te dije que te llevaría conmigo, Eren —Levi lo miró, tranquilo, y le tomó la mano—. Solo los dos, alejados del mundo. Viviendo una vida tranquila por el resto de nuestros años.
Eren lo miró a los ojos, sintiendo su corazón desbocado.
Levi, siempre calmado, abrazándolo en esas noches largas del hotel. Levi, besándolo con suavidad, tocándolo siempre con su permiso. Levi, sosteniéndolo ese día en que lo vio, bañándolo con ternura. Levi, haciendo el amor con él, preocupándose siempre de que disfrutara.
Levi, volviendo luego de cinco años con la promesa de nunca más soltarlo.
Sus labios temblaron cuando abrió la boca.
Y soltó solo una palabra que, por fin, lo hizo libre.
(1) Guerra de Corea: conflicto que tuvo lugar entre 1950 y 1953, por Corea del Sur, apoyada por Estados Unidos y la ONU, y Corea del Norte, que contó con la ayuda de la República Popular de China y la URSS. En palabras simples, fue un conflicto causado por las diferencias entre comunismo y liberalismo, sello característico de la Guerra Fría.
Ah, me costó escribir esto ;_; No quiero despedirme de esta historia, me dio pena :'c Así que lamento el retraso xD
Ah, pero ya les traje un poco de fluff. Solo quedaría el epílogo, y espero tenerlo entre el lunes o martes de la próxima semana. Luego actualizaré Camino Hacia el Dorado, lo prometo :3
Sentí el capítulo un poco amargo de todas formas, quizás por mi pobre Faren y lo que pasó con las chicas. Lo encontré un poco necesario, después de todo, los finales felices en la guerra son contados con los dedos de las manos.
Con respecto al tema de Alaska, lo estuve pensando un montón xD Considerando que para esos tiempos la homosexualidad, por lo menos en gran parte de Europa, era prohibida, pero no un tema tabú como tal -se hace legal en 1969-, estaba buscando algún país o ciudad en donde el tema no estuviera mal visto. En EEUU, se hizo legal el 2003, mientras que en Canadá lo fue en 1969. Considerando que Alaska es un estado de EEUU, pero aquello fue en 1959, es decir, antes era más bien un lugar independiente, y siendo un lugar con una baja densidad, me pareció la mejor opción para ello pues, finalmente, Levi buscaba solo un lugar tranquilo donde pasar el resto de sus días. Además, el frío haría de las suyas con esta pareja :v
Con respecto a Isabel, ah, que inicie su propia vida :v Okno xD Pero ya era momento de que estos dos estuvieran solitos, ya no merecen sufrir más, se lo merecen todo *u*
Muchas gracias a todas las personitas que comentaron el último capítulo, ¡son las mejores!
ChrisNovx: ¡hasta el momento, tengo planeados dos fics Faren! xD Uno sería un oneshot que pienso subir pronto y el otro una historia más larga *corazones* no les traje lemon Riren en este capítulo, ya veremos qué pasa en el epílogo xD ¡A todo esto, vi tu PSD de Under Pressure y lo amé *más corazones* Lo voy a descargar e imprimiré y pegaré por todas partes :D ¡Un beso enorme, preciosa!
Guest: gracias a ti por comentar, espero que el capítulo haya sido de tu agrado :3
AstridHatakeAckermanJaeger: ya dejé de estar enferma, pero si quieres ser mi enfermera, yo feliz 7u7 te mandaré más pañuelitos para el cap de UP de este domingo :3 quiero tu corazón, bebé :*
Bossenbroek: oye, espero no haberte hecho llorar, traje cosas bonitas hoy (? xD ¡Ya solo queda el epílogo, y ese si tendrá más fluff para dejarlas felices por fin! Y con el Faren que traeré, espero hacerte más feliz xD ¡Saludos!
mitsukinekouchihagain: ay, me alegro haberte hecho sentir mejor :') Su vida fue difícil, pero pudieron salir adelante c: Y gracias a ti por leer, ¡un abrazo!
Monse-Uchiha: JAJAJA, espero haberte ayudado a solucionar tus dudas xD Eren mami lo es todo *corazón gay* ¡Besos, y gracias por el review!
Miri-Anath97: FAREN ES BIDA, FAREN ES HAMOR XDDDD *le manda más pañuelos* los vas a necesitar para más adelante, yo lo sé xD
Olivia Ainsworth: JAJAJAJAJAJAJAJAAJAJA, rompí tus ilusiones por un momento, pero no es mi culpa xD Al menos te alegré el día, te imagino toda loca saltando xD Yo te amo bebé, ven a mis brazos (? xD *corazones llenos de brillantina*
Hbl: cumplí tu petición, y espero haberte hecho feliz :3 surgieron un montón de ideas para aplicar en Under Pressure con mi visita a una catedral, son ideas malas, pero bueno, a ustedes de alguna manera les gusta sufrir :v xD ¡Saludos!
Sweetvioleth: Eren ya tiene su momento de tranquilidad, mi lindo bebé *u* gracias por tu comentario, de verdad, ¡un enorme abrazo!
MariChan2005: de alguna retorcida manera me gusta ver a Eren sufriendo :v Ah, es que su expresión de dolor es hermosa :3 Okno xD Pero ya te traje felicidad, ¡aquí tienes! Y pienso subir el epílogo lleno de fluff el lunes para que me perdonen por la actualización del domingo de UP :D ¡Saludos!
Eloise1719: ya estamos llegando a ese lindo final *suspiros* Así que espero que te haya gustado :3
PaolaCoca92: JAJAJA, gracias a ti por leer, de verdad :3 Ya era momento de que tuvieran sus momentos llenos de felicidad *corazones* ¡Un beso enorme, y gracias por comentar!
luciakkss: yo pensé que ya no iban a llorar xD pero al menos fue un buen llanto :v bueno, al menos Isa se va, ya puedes ser más feliz xD
Alpha Altair: aaaaaw, gracias preciosa, de verdad, yo te amo a ti por comentar *tira brillitos* ¡Espero haberte alegrado el día con esta actualización, un fuerte abrazo y un besote!
MaryLynx: sí, no quiero llegar al final, me encariñé demasiado con esta historia *llora* y gracias por tus palabras, de verdad adfghjkl :3 ¡Saludos!
Lena Snow: ains, gracias por tu comentario, de verdad ;_; me esfuerzo cada día para escribirles algo que valga la pena xD ¡Ya les traje un poco de fluff, solo quedaría el epílogo! Así que de verdad, muchísimas gracias. ¡Un besote enorme!
Akire: por fin apareces por aquí, mujer :v Ya tendrás tu final grandioso, espero :B
Fujimy: volvió por su bebé *w* tendrás tanto fluff que vomitarás arco iris :v ¡gracias a ti por comentar, saludos!
Charly Land: Charly, no desaparezcas así que mi corazón duele (? xD pero ya estamos llegando al final, así que espero que me sigas acompañando o te mataré :v Okno *corazones* ¡Tendrás fluff, lo prometo por mi nombre! Y gracias por tus lindas palabras, ¡me sacaron una sonrisa! ¡Un abrazote!
Aoisakura: gracias por comentar, acá está el último capítulo :3
Y eso sería todo por ahora. Espero traerles un oneshot Ereri uno de estos días para pasar la pena del dolor del manga *llora todavía de la emoción*
¡Nos vemos en la actualización de Under Pressure y con el inevitable epílogo de esto! *llora con más fuerza*
Nos vemos :3
~Cotota
