Todos los personajes pertenecen a Fairy Tail, cuyo creador es Hiro Mashima.
Capítulo 4: El inicio de la preparación.
Con la cabeza entre los brazos, recostado sobre la amplia mesa llena de libros, observó con una extraña mezcla de curiosidad y aburrimiento a la persona que tenía delante. Bueno, el cuerpo de esta, porque su mente se encontraba en otro mundo, al cual él no podía llegar. Tampoco es que quisiera. Nunca le habían interesado los libros, y nunca lo harían, la verdad. Él no era de sentarse y leer, necesitaba moverse y acción, sentir la emoción de una buena pelea. Aunque si hubo una vez que sí que le interesaron, cuando descubrió que Lucy escribía. Sintió una enorme curiosidad por saber que escribía, y el resultado no le desagradó para nada, Lucy tenía gran talento como escritora. Al igual que ahora.
Natsu sentía curiosidad por saber por qué a Lucy le encantaba tanto leer. Por qué cuando lo hacía, sus ojos brillaban de una manera única e inusual. Por qué se le movían los labios mientras sus ojos inquietos leían con rapidez y agilidad el texto. Y el porqué de esos gestos extraños que hacia cuando leía algo raro o algo que le sorprendía. El hombre de cabellos rosas admitía que le gustaba verla hacer algo que le apasionaba, parecía resplandecer como una estrella en el cielo nocturno. Se preguntaba a sí mismo si él tendría el mismo aspecto cuando luchaba.
Los ojos de la maga se desviaron de la lectura para clavarlos en el mago que se encontraba enfrente de ella observándola fijamente. Natsu juró ver un sonrojo en las mejillas de la chica, pero fue en un instante, porque después hinchó sus mejillas con una mueca de exasperación y frunció el ceño, rompiendo la armonía que se había formado entorno a ella misma. Apagando su brillante luz.
-Natsu… ¿Vas a ayudarme o no?-Preguntó Lucy con un deje de fasticio señalando con la cabeza al libro que se encontraba abierto delante del Dragon Slayer. La misión de Natsu había sido desde un principio leer el libro y ver si le gustaba, para así reunir una idea para la prueba que debían hacer. Claro, que para él era como pedirle que se subiera a un tren y corriera por los pasillos haciendo equilibrio en una cuerda floja. En resumen, una misión imposible.
El chico resopló como un caballo, poniendo cara de cansado y aburrido mirando al dichoso libro.
-Joo, Lucy… ¿No hay otra cosa en la que pueda ayudar? ¿Qué tenga un poco de acción?-Preguntó quejeroso, como un niño pequeño, adoptando su usual comportamiento. Necesitaba moverse, y rapidito. Estar parado mucho tiempo solo causaba en él un acreciente y peligrosa impaciencia, y en el lugar que estaban, aquello significaba un gran problema.
Había pasado un día desde la presentación del concurso y Lucy- y todo el mundo- no había perdido el tiempo. Despertándolo muy pronto-en contra de su voluntad-, se habían puesto en marcha hacia la biblioteca de Magnolia -sin él saberlo- para ponerse manos a la obra con la prueba; y allí llevaban toda la mañana, sin parar. Y con todo el tiempo que llevaban en aquel maldito lugar, aún no habían encontrado nada con lo que poder hacer una prueba como Dios manda, para la desgracia del pobre Natsu. Todo sea por ganar y por el premio, se repetía una y otra vez conforme pasaban los segundos, los minutos, las horas, los ¿meses?... Ya ni sabía cuánto llevaban allí.
Lucy sacudió su cabeza, desaprobando el comportamiento del chico. Aunque era de esperarse, era Natsu al fin y al cabo de quien estaba hablando. Sabía que no duraría mucho quieto, no era su naturaleza. La chica cogió un bolígrafo que había por ahí y un papel por allá, y escribió sobre este. Al finalizar, se lo tendió al joven.
Natsu la observó con el ceño fruncido y cogió el papel tras apuntar algo en este de la mano de la chica. Tras leer lo que había sido escrito, volvió su cabeza hacia Lucy con una evidente confusión en su rostro. Todo era desconocido para él.
-¿Qué es esto?-Le preguntó señalando con la otra mano el trozo de papel. Lucy sonrió ante su pregunta, hinchando el pecho, adquiriendo una pose de sabelotodo, irritando ligeramente al pelirosa.
-¿No querías acción? Pues tráeme del estante de las lacri-películas todos esos títulos- Le ordenó la chica volviendo a su pausada lectura, dando por finalizada la discusión. Pero solamente había dejado aún más confuso al Dragon Slayer.
-¿Y para qué queremos estas lacri-peliculas?-Preguntó inclinando su cabeza hacia un lado, con el papel en la mano y sus ojos en Lucy. Esta resopló molesta, la chica odiaba que la interrumpieran mientras leía.
-¡Natsu! ¡Te lo expliqué hace un momento!-Se quejó Lucy, apartando sus ojos del libro y dirigiéndolos hacia los del chico-¡Si es que no me escuchas! Son películas basadas en libros que nos podrían servir para hacer la prueba. ¡Venga! ¡Ve y tráemelas! Así haremos un descanso para almorzar y verlas.
-¿¡Vamos a irnos!?-Exclamó con alegría el pobre Dragon Slayer, con la energía de vuelta a su cuerpo. ¡POR FIN SE IRIAN DE AQUEL MALDITO LUGAR! ¡Y COMERIAN!
-¡Sí! ¡Cuanto antes me traigas las lacri-películas, antes nos iremos!
-¡ESTOY ENCENDIDO!-Gritó con ánimo el mago, saltando de su silla, causando gran alboroto. A su alrededor, las personas que se encontraban leyendo dirigieron su dedo a los labios y sisearon con rabia, mirándolo con odio. Estaban hartas de aquel animal (Natsu) que rondaba entre las estanterías. No era una persona que se comportara de manera adecuada en un lugar como la biblioteca.
El hombre de cabellos rosas se alejó de aquella mesa donde llevaba bastantes horas con muy buen humor dejando a la pobre Lucy con un montón de gente, quejándose del ruido que armaba Natsu, abochornandola por completo. Conforme caminaba por los pasillos con olor a libro, sentía los músculos entumecidos de tanto estar sentando sin hacer absolutamente nada, un poco más y el culo se le habría quedado con la forma de la incómoda silla. Giró una esquina y avanzó entre hileras e hileras de lacri-películas de todo tipo de temas; desde de terror hasta las más empalagosas de romance. Natsu ojeó el papel, leyendo en voz alta los títulos de las películas mientras avanzaba a la sección de "Musical". Casi se desmayó de la cantidad que había en aquel estante. Parecía que tardaría años en encontrarlas todas.
-Sonrisas y Lágrimas…- Leyó una vez más la primera de la lista y alzó su cabeza mirando la estantería con el papel en la mano, buscando la letra "S" entre las películas, con un poco de aburrimiento. Menuda acción. La próxima vez no se fiaría de Lucy, lo había engañado por completo. Al encontrar la letra, comenzó a sacar películas con la "S" hasta dar con la seleccionada por Lucy. Ojeó la portada con un poco de curiosidad y una ceja levantada- Por el título no parece muy interesante… En fin, que se le va a hacer, la siguiente-Se encogió de hombros y continuó con la búsqueda.
Tras diez minutos buscando y hallando películas comenzó a cansarse de esa aburrida misión y por equivocación, cogió una que no estaba en la lista, todo esto sin darse cuenta. Con los brazos cargados, regreso con cuidado donde Lucy estaba y allí, descargó el material, asustando a la pobre maga que había estado leyendo tranquilamente desde que se fue él y las personas que se quejaban del Dragon Slayer. La chica soltó un gritito y dio un saltito en la silla, ganándose más miradas reprochadoras y siseos. Natsu observo como Lucy se sonrojaba violentamente de vergüenza para después dirigir sus ojos a los suyos lanzándole una mirada con enojo. Culpandolo por completo de aquellas quejas en silencio, claro que Natsu no se enteró de nada.
-¿No puedes ser más cuidadoso?-Preguntó retóricamente la chica, dejando el libro a parte y dirigiendo su atención al montón de lacri-películas que había traído el chico.
-Lo siento-Se disculpó encogiéndose de hombros, recostándose en la mesa, observando de reojo como la rubia repasaba la lista por si se había dejado alguna. ¡Qué poca confianza tenía en él! Aquello lo irritó ligeramente.
Tras unos segundos revisándolo todo, la chica se quedó observando una caratula.
-Natsu-Lo llamó Lucy con el ceño fruncido, mirando una película en particular. El chico suspiró y emitió un sonido indicándole que escuchaba. La chica giró su cuerpo y le enseñó la carcasa- Esta no la he puesto en la lista…
-¿Qué? ¿Cómo que no la has puesto?-Preguntó el chico sorprendido, cogiendo la película y el papel de las manos de Lucy. Observó primero la carcasa - Grease…-Leyó en voz alta y miró seguido en la lista. Vale, esto lo irritaba aún más. Se había equivocado dándole más razones para desconfiar de él ¡Maldita sea!- Pues no, no está. Bueno, pues espera, la dejo y nos vamos de este maldito lugar.
-Natsu, espera- Le paró cogiéndolo de la chaqueta, antes de que diera un paso. El chico se giró hacia la chica con confusión. ¿Por qué era tan bipolar?-Ya se cual nos podría servir para la prueba-Le anunció con una sonrisa de satisfacción en el rostro.
¿En serio? ¿Ahora lo decidía, cuando se había pasado diez minutos rebuscando entre polvorientas lacri-películas?
-¿Cuál?-Preguntó con evidente molestia. Lucy sonrió y señaló a la película que había metido entre las demás sin querer. ¿Esa? ¿Que tenía de especial esa película para Lucy?
…
Sentado en el sofá de la casa observaba su reflejo en la pantalla de la tele-lacri. Su pelo se encontraba más largo que hace unos años, su rostro era ligeramente más adulto y su cuerpo se había desarrollado junto a sus músculos, bien formados. Era increíble el cambio que podía hacer alguien en poco tiempo, pero no solo él era la prueba del paso de los años. Lucy también lo era. La primera vez que la vio tras un año entero sin estar a su lado fue una sorpresa agradable para el Dragon Slayer. Lucy había crecido como una hermosa mujer, aunque esa confesión nunca fue pronunciada fuera de su mente. Su cabello se había vuelto más largo y luminoso, y su cuerpo era el de una mujer bien formada. Lo único que no había cambiado fue sus ganas de aventuras y de pasárselo bien, cosa que agradó hasta decir basta a Natsu.
Y hablando de la reina de Roma. Lucy apareció en la habitación con una bandeja llena de comida que fue colocada en la mesa del té que se encontraba entre el sofá y la tele-lacri. Tras dejarla, se agachó enfrente de la tele e introdujo la lacri-película en la ranura, bajo la mirada de Natsu. La mujer esperó con la cabeza alzada mirando la pantalla, con todo su cuerpo agachado, cuando la tele-lacri se iluminó mostrando el título de la película, Lucy se levantó y se sentó junto a Natsu, mostrándole una alegre sonrisa.
-¿Me vas a decir ya, qué tiene de especial esta película?-Preguntó Natsu curioso con la cabeza recostada en el respaldo del sofá. Su brazo se encontraba sobre este, detrás de la cabeza de Lucy.
La mujer se le escapó una risita y ensanchó aún más su sonrisa.
- Nop. Es un se-cre-to- Le dijo divertida, marcando cada silaba con gracia. Se inclinó hacia la mesita del té y cogió el mando de la tele-lacri, que se encontraba al lado de la bandeja.
"¿Con que un secreto, eh?" Pensó Natsu con los ojos entrecerrados y una ceja levantada, mirándola con una sonrisa maliciosa. Si quería jugar, jugarían.
-No me gustan los secretos- El tono juguetón de su voz, hizo que Lucy se alarmara y girara su cabeza para mirarlo con confusión, sin darle tiempo a esquivar a Natsu.
El chico se abalanzó sobre la chica, provocando que un grito se le escapara a la rubia del susto y la velocidad de Natsu. Lucy quedó con la espalda en el sofá y Natsu se encontraba sobre ella aun con la sonrisa maliciosa moviendo sus dedos en el aire. La rubia comprendió la situación y no pudo evitar entre sonrojarse y asustarse, pero no le dio tampoco tiempo a reprochar o siquiera hablar, porque Natsu movió su ficha antes temiendo la reacción y "atacó". Sus dedos se dirigieron al abdomen plano de Lucy y comenzó a hacerle cosquillas sin piedad, torturando a la chica mientras él se reía como un completo psicópata.
-¡Na-Natsu, para! ¡Por favor!-Suplicaba entre risas y lágrimas la chica, retorciéndose tratando –en vano- de sacarse de encima al Dragon Slayer. La pobre tenía todo el rostro rojo de vergüenza, Natsu no notaba que estaba en una posición un poco comprometida. Pero claro, Natsu era Natsu, demasiado inocente.
-¡Nunca! ¡Dime el secreto!-Le ordenaba divertido, aumentando la velocidad de sus dedos, pasando del abdomen a las axilas de la chica, provocando a su vez que las risas aumentaran también.
-¡Jamás!- Respondió riendo, Lucy sacudía la cabeza como loca. Ante la negación de la rubia, aumentó – todavía más- la velocidad de las cosquillas. Al final, Lucy se rindió-¡Vale! ¡Vale, Natsu! ¡Te lo ruego, para! ¡Te lo dice, cabeza de humo!-Pero el Dragon Slayer seguía provocando su risa-¡TE HE DICHO QUE TE LO DIRE, MALDITA SEA!
-Es que me gusta escuchar tu risa- Habló Natsu con una cálida sonrisa tras unos segundos en silencio por su parte, aquello dejó fuera de juego a la chica. Lucy paró de reír en seco tras las palabras del pelirosa y el sonrojo que antes estaba se extendió por toda su cara, dándole aspecto de un adorable tomate.
Natsu a su vez paró de hacerle cosquillas y la miró extrañado con el ceño fruncido. ¿Qué pasaba? ¿Por qué Lucy había parado de reír? Es más ¿Por qué tenía aspecto de tomate?
Lucy alzó su mano y la colocó en el pecho del Dragon Slayer -justo donde su corazón latía- bajo su mirada. Suavemente lo empujó hacia delante, quitándoselo de encima, sin mirarse a los ojos. Natsu continuaba extrañado ante su comportamiento. No entendía que le pasaba a Lucy, pero antes de poder preguntárselo, ella habló con una voz tensa y con un tono muy bajo, audible para los oídos del pelirosa:
-Esa película la vi con mi madre, de pequeña. En realidad, no era un secreto- Y dicho esto, se cogió de las rodillas con los brazos y apretó el botón de "play" del mando, haciendo que la película se iniciara. Un silencio incomodo reino en la habitación mientras la música de la película llenaba el entorno extraño.
…
Desde el respaldo del sofá, observó fascinado cómo Lucy tomaba notas como una loca, con la inspiración bombeando por sus venas. Nada más terminar la película, la rubia iluminó su rostro con una deslumbrante y nostálgica sonrisa y corrió al escritorio a ponerse manos a la obra, y así llevaba una hora entera, sin parar, toda emocionada. A Natsu le había encantado la película; era muy alegre y graciosa, aunque su mente no lograba comprender algunas partes. También le había gustado observar –de reojo y sin que se diera cuenta- como Lucy sonreía, se reía, se emocionaba mientras la película avanzaba. Y el chico sabía por qué de esas reacciones, todo lo referido a su madre era muy sagrado para ella, y él lo respetaba por completo. Porque la comprendía, para Natsu, todo lo de Igneel era muy valioso e importante.
A Lucy se le cayó un mechón de pelo de la coleta alta que se había hecho para escribir cómodamente y una sensación extraña recorrió el cuerpo de Natsu, el cual se encontraba con su cabeza en el respaldo, observándola intensamente. Las yemas de sus dedos comenzaron a hacerle cosquillas hasta que –para alivio de él-, la rubia se dio cuenta y retiró detrás de su oreja aquel molesto mechón acompañada de una mueca de fastidio que hizo que al Dragon Slayer se le extendiera una sonrisa por todo el rostro.
Era extraño. Desde que se reencontraron, las cosas con Lucy habían sido un como raras. Había momentos en los que parecía que el año no había afectado en nada a su relación y había otros, que lo aturdían por completo y le ponían nervioso. Y a Natsu no le gustaba para nada ponerse nervioso.
Bueno, en este capítulo ha sido un poco suave, pero os aseguro que dentro de nada comenzará el concurso Xd Tengo que contar la convivencia entre nuestros dos protagonista, si no no tendría gracia. Espero que os haya gustado.
