Todos los personajes que aparecen pertenecen a Fairy Tail, cuyo creador es Hiro Mashima.
Capítulo 7: Extrañas sensaciones.
Resultados del primer día del Concurso Fairy Love:
- Primer puesto: Gray & Juvia – Obtienen 30 puntos.
- Segundo puesto: Natsu & Lucy – Obtienen 25 puntos.
- Tercer puesto: Gajeel & Levy – Obtienen 20 puntos.
- Cuarto puesto: Romeo & Wendy – Obtienen 15 puntos.
- Quinto puesto: Happy & Charle – Obtienen 10 puntos.
- Sexto puesto: Elfman & Evergreen – Obtienen 5 puntos.
-¡Estabais taaan monos! ¡Parecíais civilizados y todo!-Rió Cana empalagosa y escandalosamente, con un barril entero de vino bajo el brazo, sentada sobre la mesa donde todos los del equipo encontraban. A juzgar por el rojo que se acumulaba en sus mejillas, ya debía estar borracha, pero no tanto como el resto de magos que se encontraban en aquel lugar, que pronto caerían ante los efectos del alcohol. Sus comentarios hicieron que Gray y Natsu le lanzaran una mirada asesina y el resto de chicas explotaran a risas.
La música a todo volumen y el ruido que hacían las otras personas hablando les hacía elevar el tono de su voz. En el gremio, todo el mundo bailaba, reía, cantaba o simplemente, festejaba. Lo típico en aquel lugar. Pero esta vez era distinto a lo acostumbrado, pues estaban celebrando –en plan "serio"- el primer día de concurso. Y el que más el Maestro de Fairy Tail, ya que había conseguido pagar una cuarta parte de lo debido al alcalde de Magnolia por los destrozos y los inconvenientes causados por sus mocosos. Un motivo totalmente comprensible de celebración y dicha, pero sobre todo, para beber hasta reventar. Makarov se hallaba sobre el escenario, todo rojo y borracho, bailando de una manera extraña con una botella en la mano, medio vacía o medio llena, dependiendo de cómo lo vieras, mientras el resto de magos le aplaudían y le incitaban a hacer más tonterias. Su nieto, Laxus junto con Los Dioses del Rayo, observaba avergonzado desde el segundo piso los movimientos del mago, queriendo no tener ningún lazo de sangre con él, que para su desgracia, si los tenía.
-¿Qué has dicho, borracha de mierda?-Exclamó Natsu, molesto por el comentario, subiéndose a la mesa y poniéndose a la altura de la castaña, que lo miraba sonriendo de manera tonta, sin entender nada- Yo siempre he sido civilizado.
-¿Tan civilizado como la vez en que destruiste un restaurante porque no había ningún alimento con llamas?- Ironizó Happy sonriendo de lado, cruzándose de brazos, mientras levantaba una ceja, de pie en la mesa.
-¿Tan civilizado como cuando iniciaste una pelea en un gremio pensando que era oscuro pero al darte cuenta, seguiste -aun así- peleando?-Le siguió Lucy también sonriendo de lado, mirándolo con diversión, sentada al lado del Dragon Slayer.
Conforme hablaban de los destrozos y torpezas de Natsu, al Dragon Slayer se le quitaban las ganas de iniciar una pelea. Su posición de ataque fue decayendo hasta quedarse simplemente de pie, con el rostro rojo y una mueca de molestia, totalmente avergonzado. Erza, Gray, Wendy y Charle se reían por lo bajo de Natsu, y Cana simplemente veía formas distorsionadas, por lo que no se enteraba de nada. Gafes de beber, aunque no le importaba para nada.
-¿Tan civilizado como cuando…?-Comenzó Happy otra vez queriendo llamar por más tiempo la atención de Charle, pero no le dio tiempo.
-¡Vale, vale! ¡Lo he pillado!-Exclamó Natsu cortándolo, cruzándose de brazos en su silla, tras bajar de la mesa.
-¡Que rápido te calmas, Natsu!-Saltó Gray, con ganas de molestarlo un poco más. El mago de hielo llevaba una manda de tela rosa que le cruzaba el pecho donde ponía "Ganador" en rojo, desde que se había acabado el evento de la plaza, no había quien hablaba con él. Tenía el ego muy subido- ¡Tu derrota en el Concurso te ha bajado por fin los humos, cerebro de lava!
-¿¡CÓMO DICES, PRINCESA DEL HIELO!?-Gritó Natsu con rabia y fuego, levantándose de golpe de la silla, lanzándola, sin querer, hacia atrás. En el proceso golpeó a varios magos que bebían con tranquilidad, tumbándolos al momento.
-Gray-san, no altere a Natsu-san de nuevo-Le pidió Wendy al mago ganador, con Charle en las brazos, pero ya era tarde. Natsu en todo su esplendor, se movió rápido, saltando la mesa y golpeó con su puño en llamas en toda la cara a Gray, el cual se encontraba al lado de Wendy, provocando que maga y Exceed soltaran un grito. Erza estaba demasiado ocupada como para preocuparse con su plato de tarta esperando ser comido.
Gray fue expulsado hacia atrás, junto con su silla, golpeando a Macao y Wakaba, los cuales segundos antes estaban cantando con las botellas alzadas totalmente borrachos y llenos de euforia "¡Alcooohol, alcooohol! ¡Alcohol, Alcohol, Alcoohol! ¡Hemos venido a emborracharnos! ¡Y el resultado nos da igual!" a todo volumen. El resultado fue que no les dio tiempo a cantar la canción de nuevo, porque Gray les cayó encima, dejándolos K.O al instante. Las jarras que sostenían ambos magos borrachos fueron lanzadas hacia delante, golpeando a Elfman y a Gajeel en la cabeza, los cuales estaban sentados juntos hablando de quien sabe qué. Ambos se levantaron de golpe gritando de dolor y de furia, y se volvieron en busca del causante, pero como no lo encontraron, porque había demasiada gente en el lugar, se conformaron con zurrarse el uno al otro.
El mago de hielo, sentado sobre los restos de la silla y sobre los cuerpos inconscientes de Macao y Wakaba, sonrió y lanzó una mirada asesina a Natsu, el cual también sonreía y le indicaba con la mano que le diera su mejor golpe. Al final, Makarov perdería el dinero ganado en el concurso en reparar de nuevo el gremio.
Lucy se movió incomoda en el asiento viendo la inminente pelea y suspiró cansada. Aquello era muy cotidiano. Gray y Natsu comenzaban a pelearse, y como consecuencia creaban caos, destrucción y más peleas a su alrededor. Tras unos segundos rompiendo y machacando a todo el mundo eran parados por el abusivo poder de Titania, ya sea porque en el proceso le golpearon sin querer o le destrozaron su comida. En cualquier caso, todo terminaba al instante.
-¿No va a pararlos, Erza?-Le preguntó Charle a la maga de armadura, entre los brazos de Wendy. Con la esperanza de que hoy no hubiera pelea.
La peliroja negó con la cabeza, sin mirarla, estaba demasiado ocupada cortando su tarta con un cuchillo, en partes exactamente iguales. Cuando estuvo lista, sus ojos le brillaron y pinchó con un tenedor un trozo, acto seguido se lo metió en la boca, degustándolo con lentitud. Parecia una niña pequeña con una muñeca nueva.
-No. Hoy es día de celebración, les dejaré que jugueteen un poco-Le explicó tras tragar la tarta- Se han esforzado mucho haciendo cosas que no son usuales para ellos. Merecen un respiro.
-Erza-san parece la madre de Natsu-san y Gray-san- Comentó soltando una risita Wendy.
-Sí, tienes razón-Rió con ella, Lucy, mirando como Natsu y Gray se zurraban el uno al otro, provocando que todos a su alrededor se unieran a la pelea. Dentro de poco, todo sería un caos- Me pregunto si algún día dejaran de compártanse como niños…
- Ese día dejarán de ser ellos- Se rió Charle, dirigiendo también su mirada a la pelea.
-Así será Natsu para siempre, un niño grande- Dijo Happy, sonriendo.
- Yo creo que hoy se han comportado de una manera bastante madura. En el concurso, digo- Opinó Erza relamiéndose los labios, casi acabándose la tarta, le faltaban varios trozos en el plato- Gray ha cantado y ha bailado muy bien, sin vergüenza. Parecía otra persona, nunca pensé que lo hiciera tan bien como lo ha hecho hoy. Pero del quién estoy sorprendida es de Natsu.
-¿Por qué?-Preguntó Wendy, inclinando la cabeza.
- Porque aparte de bailar y cantan fenomenal, y no meter la pata como siempre hace él, ha transmitido la emoción de la canción- La peliroja lanzó una mirada con muchas indirectas a Lucy, la cual al darse cuenta de lo que trataba de decir, se sonrojó un poco. Wendy, Charle y Happy miraron a ambas varias veces, con el ceño fruncido y inclinando la cabeza hacia un lado, intentando averiguar que querían decirse. Mientras, Cana continuaba bebiendo sin prestar atención a la conversación, en su propio mundo.
-Bu-bueno, supongo que será porque hemos practicado mucho…-Se puso nerviosa Lucy. No le gustaba que supusieran cosas que no eran verdad… ¿Verdad? La rubia se sonrojó aún más ante sus no-tan-seguros pensamientos.
-Sí, claro…- Erza apoyó su barbilla en el dorso de sus manos, cruzándolas para inclinarse hacia delante lanzándole a la vez una mirada felina a Lucy. No muy convencida de su respuesta. El grupo se había dado cuenta desde hacía mucho tiempo de la reacción química que surgía entre ellos dos, excepto, claro esta, Natsu y Lucy. Y aquel concurso, desencadenaría una explosión de lo más interesante. Era el plan perfecto de Erza y Mira.
Una masa de cuerpo medio en llamas salió volando hasta estamparse contra la mesa, aplastando a Happy y derramando el barril de Cana. Esa masa era el Dragon Slayer de fuego, incrementado por la potencia en el brazo de Gray. Todos los de la mesa reaccionaron gritando muy alto y apartándose de la mesa, excepto Happy, que había quedado un poco inconsciente bajo el peso de su compañero.
-¡NATSU!-Gritó Lucy con el corazón en la garganta, sorprendida. Un día de estos le iba a dar un ataque. Wendy a su lado temblaba de miedo, pero no porque casi muriera si no por la aura oscura que había al lado de la niña. La rubia dirigió su mirada hacia la dirección que lo hacía Wendy, y entontes, supo que el caos cesaría enseguida. Comenzó a rezar mentalmente por el alma del pobre pelirosa.
En el suelo, el plato de Erza estaba hecho pedazos mezclados con los últimos trozos de tarta que le quedaban por comer. La maga de armadura estaba agachada, con el flequillo tapándole los ojos, su cuerpo temblaba. Pero ninguna sabía si era porque estaba triste o porque iba a explotar.
Natsu se levantó ágilmente de la mesa destrozada, gruñendo mientras miraba a Gray alejado unos metros, el mago le devolvía la mirada con una chispa de diversión. Pero aquella chispa se enfrió, congelándose por una brisa de miedo. Natsu por supuesto lo malinterpretó y se rió a carcajada limpia, señalándolo.
-¡ERES UN COBARDE, SE HA CAGADO EN LOS PANTALONES!- Continuó mientras veía como el mago de hielo corría despavorido entre la gente, alejándose de allí. Una oleada de superioridad y orgullo arrasó el cuerpo de Natsu-¿LO HABEIS VISTO TODOS? ¡SOY EL MÁS FUER-¡
El Dragon Slayer de Fuego fue derribado por una silla voladora interrumpiendo su proclamación, ensartada por una espada, lanzándolo a varios metros hacia la izquierda. Todos los que se encontraban justo al lado, se apartaron evadiendo un Natsu volador. El pelirosa cayó al suelo levantando un poco de humo, sacudió su cabeza un poco aturdido y cuando ya comenzaba a levantarse, una Erza muy enfadada se lanzó directa hacia él, con varias espadas en cada mano. El mago de fuego palideció y soltó un grito de niña, antes de que una masa embutida en una armadura le cerrara la boca. Los magos que se encontraban al lado se rieron de Natsu.
Lucy miró un poco atemorizada la nube de humo que se había levantado entorno a ellos dos, temiendo si saldría herida si trataba de parar a Erza. Necesitaba a Natsu para ganar el concurso. Y para trabajar…
-¿Debería pararla?-Preguntó a Wendy. La niña se encontraba de pie junto a ella, también observando la escena con un poco de pena. Charle y Happy volaban al lado de la Dragon Slayer, el segundo gemía de dolor. Cana estaba en el suelo, bebiendo lo que quedaba del barril, sin importarle mucho que pelearan a su alrededor.
-Si no quieres salir dañada, será mejor esperar a que acabe-Dijo la niña dando a Natsu por perdido, mientras sacudía la cabeza y soltaba una lagrimita de pena. Una gotita de sudor apareció en la nuca de Lucy.
-A juzgar por lo enfadada que está- Opinó Charle, con los brazos cruzados- Tardará bastante en acabar con Natsu. Y si se le unen más gente, todavía más. Será mejor que nos pongamos cómodas.
-¿Por qué ya le dais por muerto?-Murmuró la rubia.
-¡BUEEENO! ¡PUES COMO TENEMOS TIEMPO DE SOBRA HABRÁ QUE CELEBRAR COMO ES DEBIDO ESTE DÍA!-Exclamó Cana levantándose del suelo y colgándose de los hombros de Lucy y Wendy, con –ahora- una botella de vino en la mano. ¿De dónde las sacaba?
-Cana, Wendy es menor…No puede beber- Le corrigió Lucy, suspirando cansada. El olor a alcohol le estaba empezando a marear.
-¡Además, no te permito que le des!- Le gritó Charle de manera desaprobatoria. Happy ya su lado, asentía, recordando la última vez que bebieron todas.
-¡Seréis aburridos! ¡Yo a su edad podía con tres botellas anteras!-Mustió Cana tras echar un trago de la suya, provocando la aparición en masa de una gotita de sudor en cada nuca de los que estaban al lado de ella. Y seguro que no sería mentira lo que estaba afirmando- Pues si Wendy no puede beber… ¡Tú sí que puedes, Lucy-Chan! ¡Tienes la edad suficiente!- De repente, la maga de las cartas empuja a la peliazul a un lado, provocando un gritito de sorpresa de la niña, y se cuelga en los hombros de Lucy, esta rápidamente le sostiene para no se caiga.
-¿Chan?-Preguntó extrañada, mirando como Cana balbuceaba cosas que no llegaba a ori.
-Creo que ha bebido demasiados barriles-Comentó Happy observando también la cara de la castaña.
-¿Crees, no?-Ironizó Charle, sobre la cabeza de Wendy. No iba a dejar que esa mujer le diera de beber a la Dragon Slayer.
-Vamos, Lucy-Chan… No tengo a nadie con quien compartir unos tragos…-Murmuró con tristeza Cana, con la cabeza entre los pechos de la rubia.
-¿Y Macao y Wakaba?-Preguntó la maga celestial, buscando una posible salida a aquel problemón.
-Estan K.O. por culpa del estúpido Gray…-Les señaló. Si, a juzgar por la posición y por los minutos que llevaban desmayados, no despertarían hasta el día siguiente- Además, cuando bebo con ellos siempre se ponen empalagosos y quieren que haga cosas…Extrañas…Como…
-¡NO LO DIGAS!-Exclamaron Lucy y Charle a la vez, temiéndose lo peor. Wendy, Happy y Cana soltaron un grito de sorpresa, la mujer castaña con un poco de retraso.
-Venga… A veces…Beber sola no es divertido-Insistió con voz empalagosa la castaña a la rubia, formando un puchero con sus labios.
"Espero no arrepentirme" pensó mirando como Cana trataba de ponerle ojitos de cachorro. Lucy suspiró y asintió, y mientras la chica que antes estaba pegada a ella pegaba saltos de alegría, cogió la botella y le pegó un buen trago.
…
Los rayos del sol dañaron sus ojos, a pesar de que estuvieran protegidos por sus parpados. Gruñó con molestia y se dio la vuelta, tapándose con algo suave la cabeza. Cuando estuvo protegida por aquella cosa, comenzó a abrir sus ojos. Encontrándose en casa. Sobre la cama. Tapada.
Parpadeó varias veces, adaptándose a la poca claridad que le proporcionaba la almohada. Un poco confundida. ¿Cómo había llegado hasta su casa? ¿Y por qué le dolía la cabeza? ¿Por qué su garganta ardía?
Unos ronquidos fuertes fueron su respuesta a una de sus preguntas mentales. Se incorporó quitándose la almohada y observó desde la cama como Natsu dormía profundamente en su colchón situado en el suelo. El Dragon Slayer descansaba espatarrado, con una pose muy despreocupada, con la camiseta subida hasta el pecho, dejando ver sus abdominales bien formados y su esculpido pecho. Su pelo se encontraba alborotado, dándole un aspecto muy salvaje y atractivo. Sobre su piel bronceada por el sol se podían ver algunas magulladuras y arañados, seguramente de la pelea que tuvo con Gray, después con Erza y… Espera… ¡NO RECORDABA NADA MÁS!
La ansiedad azotó el cuerpo de Lucy, la cual seguía sin despegar los ojos del cuerpo de su compañero. No acordarse de lo sucedido la noche anterior era muy preocupante, podría haber hecho cualquier locura o que alguien se la hubiera hecho. Eso no tranquilizó para nada a la chica.
Un repetido sonido inundó la habitación. El estómago del pelirosa gruñía como si fuera un animal, provocando que el chico pusiera un puchero, como si estuviera pidiéndole a alguien comida. Acto seguido, el de Lucy, se unió al de Natsu. Aun teniendo la garganta en llamas, tenía muchísima hambre.
Decidida y olvidándose por completo de su repentina amnesia, se levantó de la cama y cruzó la habitación hasta llegar a su cocina, donde reinaba un catastrófico desorden. Eso era el resultado de dejar que Natsu tocara su preciada cocina. Cuando se despertará, le obligaría a arreglarlo. En fin. Apartando los cacharros sucios y platos, se hizo hueco en la encimera también manchada. La limpió con un trapo que había por ahí hasta que brilló como un diamante. Arremangándose las mangas de su prenda, se puso manos a la obra con el desayuno, sintiéndose –a pesar de los dolores- muy inspirada. Optó por hacer crepes y zumo de naranja.
Sacó de la nevera; varias naranjas y de los cajones; el exprimidor, y mientras se calentaba la sartén que había colocado, las exprimió hasta dejarlas secas y sin una gota de néctar. Como ya había pasado un tiempo, bajó un poco el fuego y cogió de la nevera: huevos, leche y mantequilla. Después de los cajones: azúcar, harina y sirope de chocolate.
Varios minutos después, había logrado hacer varias crepes- con algunos intentos fallidos-, que habían sido colocados en un plato junto con el sirope de chocolate encima de la mesa de la cocina. Su dolor de cabeza se había disminuido junto con el ardor de garganta, afectando a su humor. Ahora se encontraba en proceso de hacer uno nuevo, tarareando una canción y moviéndose al son, hasta que sintió un aliento caliente en su oído.
Un aroma masculino y familiar entró por sus fosas nasales, poniendo –sin poder evitarlo- todo el vello de su cuerpo en punta. Miró de reojo hacia su izquierda, y vio como Natsu estaba casi apoyando su cabeza en su hombro, olfateando las crepes con cara de hambre sin respetar su espacio vital, provocando sensaciones extrañas a la rubia. Todo el cuerpo de Lucy se tensó y su respiración comenzó a ser más lenta, al contrario que su corazón, que cabalgaba ferozmente en su pecho. Estaba segurísima que él podía escucharlo.
Natsu giró su cabeza hacia ella dirigiendo su boca hacia el oído de la chica, quedándose a escasos centímetros de su piel, casi rozándola, dándole calor y provocando que sus nervios aumentaran considerablemente. Y la observó de una manera extraña, vio Lucy de reojo. Sus pupilas color jade habían perdido su usual brillo, ahora se encontraban muy oscuras, dándole aspecto de depredador. La chica se sentía como un cervatillo que corría tranquilamente por el bosque, siendo acechada por un dragón, a punto de comerla. Aquellos pensamientos tan raros hicieron que la rubia se sonrojara notoriamente, confundiéndola y asustándola. ¿Por qué pensaba así? ¿Por qué no lo apartaba? Todo sucedió en unos segundos. La oscura e indescifrable mirada del chico fue evaporada por un parpadeo, devolviéndole el brillo.
-Buenos días, Lucy – La manera en que pronunció su nombre en su oído fue grave y ronca, rastrando cada letra, provocando por completo a la chica. Pero, al igual que la mirada, aquella sonora masculinidad fue sustituida por su alegría corriente- ¡Huele delicioso! Muchas gracias por hacer el desayuno. ¡Me muero de hambre!-Dijo mientras se separaba de Lucy y se sentaba en la mesa, con una sonrisa de oreja a oreja.
-Oh…Buenos días…Mu-muchas gracias, Natsu- Tartamudeó como una completa imbécil, con toda la cara roja, dándole la espalda a su compañero. "¿Por qué demonios estoy tan nerviosa? ¡Es Natsu!" se preguntó totalmente confundida. "Todo esto es culpa de las chicas, metiéndome cosas extrañas en la cabeza". Lucy carraspeó la garganta y respiró hondo, calmando su movedizo corazón- Y… ¿Qué sucedió ayer?
Detrás de ella, Natsu observaba las crepes recién hechas con un deseo animal. Ante sus palabras, sacudió su cabeza y la miró, con el ceño fruncido.
-¿No te acuerdas?-Preguntó extrañado.
-No…
-Normal-Rió con muy buen humor- Estabas muy borracha… Más que la anterior vez…Creo…
-¿En serio?-Graznó la chica, recordando lo que le dijeron que hizo. Con las mejillas rojas. Qué vergüenza. Nunca más iba a beber.
-Sip. Cuando Erza se cansó de armar jaleo- "En realidad fuiste tú, imbécil" pensó Lucy, entrecerrando sus ojos, pero no le interrumpió- fui a por ti, porque ya era tarde y quería dormir. Y te encontré subida a una mesa con Cana, bailando de manera extraña con una botella en la mano y la camiseta casi subida del todo. Mientras todos os gritaban cosas raras.
-¿¡QUÉ!?-Exclamó Lucy girándose de golpe, asustando al Dragon Slayer, que saltó de la silla por un momento.
-Si…Después nos fuimos a casa (Yo tuve que llevarte a caballito ya que no podías ni andar), y durante todo el trayecto no parabas de decirme que te acariciara suavemente…Como un gato- Soltó una carcajada, divertido. Mientras Lucy, se deprimía cada vez más y más, jurando por todo el mundo que nunca más volvería a beber. Ya no podría aparecer en el gremio, todo el mundo se burlaría de ella- Al llegar a casa, llamaste a casi todos tus espíritus y cómo te quedaste sin energía, te dormiste en la bañera.
-¿En la bañera?-Preguntó la chica dejando el crepe en el plato y sentándose junto al pelirosa, con una mezcla de miedo y confusión. Natsu asintió- ¿Por qué?- De repente tuvo un mal presentimiento.
-Dijiste: "¡Quiero bañarme con todos mis amigos estelares!", y yo te pregunté que si podía y pero no me dejaste porque no era un espíritu estelar- Le contó el Dragon Slayer cogiendo un crepe y colocándolo en su plato. Después cogió el sirope y prácticamente inundó la crepe del líquido marrón.
-¡SERÁS PERVERTIDO!-Exclamó Lucy furiosa y avergonzada, dando un golpe con su mano en la mesa, provocando que todo lo que había sobre esta saltara.
-¡ANDA QUE TÚ!-Rebatió el Dragon Slayer. A lo que la rubia no pudo decir nada- ¡Encima me apartas por no ser un espíritu estelar! ¡Ninguno de ellos te ayudó cuando no podías ni andar! Eres un poco racista.
-Como sea…-Decidió cortar el tema, porque su buen humor había descendido considerablemente, sacudiendo la cabeza ligeramente y cambió de tema- Debemos ponernos en marcha con la siguiente actuación…
Natsu abrió la boca para decir algo, cambiando su semblante contento a serio, preocupando un poco a la rubia, no era normal verlo asi. Pero antes de poder articular palabra, una luz de color amarillo iluminó la habitación, haciendo que ambos se taparan los ojos para protegiste del brillo. De este salió una mujer de pelo rosa con uniforme de sirvienta. Era el espíritu estelar Virgo.
-¿Virgo?-Se extrañó su dueña, levantándose de la silla y caminando hasta el espíritu, que la observaba sin emoción-¿Qué ha pasado? ¿Por qué estás aquí?
La espíritu estelar guardó silencio unos segundos para después inclinar con un movimiento robótico la cabeza.
-¿La Princesa no recuerda?-Preguntó sin emoción. Natsu, con la comida en la boca, rió divertido.
-No, es que estaba borracha- Le explicó este a la pelirosa, sin tragar.
-O comes o hablas, no las dos- Le riño Lucy al Dragon Slayer, mirándolo mal. Este no quería recibir una paliza otra vez, así que decidió acatar la orden y tragar. La rubia desplazó su mirada del pelirosa a Virgo- ¿Y bien? ¿De qué no me acuerdo, Virgo?
La espíritu estelar sonrió aun sin alegría, cosa que preocupó bastante a su portadora que comenzó a temblar y a sudar. Por alguna razón, su mal presentimiento se había incrementado por dos.
-La Princesa me prometió porque era "su amiga estelar"-Hizo el gesto de las comillas con la sonrisa- que en cuanto despertara… ¡Recibiría mi anhelado castigo!
El lugar se llenó de un silencio frio, casi se podía escuchar como la brisa pasaba. Natsu observó con el tenedor en la boca a Lucy, que se había quedado en blanco. Virgo esperaba la respuesta de su ama. Tras unos segundos de procesión, la rubia soltó un grito que hizo que los otros dos individuos se taparan los oídos.
-¿¡QUEEEEÉ!?-Exclamó Lucy cogiéndose los pelos, totalmente sorprendida. ¿¡ELLA HABÍA PROMETIDO ESO!?
-Y la Princesa nunca rompe sus promesas… ¿Verdad?-Le recordó Virgo con una sonrisa. Natsu comenzó a reírse como un loco. Divertido por la situación.
Lamento haber tardado tanto, pero es que estoy en época de exámenes y no me da para más. En varias semanas, se acaban las clases y podré tener más tiempo para escribir.
