Todos los personajes que aparecen pertenecen a Fairy Tail, cuyo creador es Hiro Mashima.
Capítulo 9: Extraños pensamientos.
-Lo lamento, Lucy-sama, pero deberá de repetir la canción una vez más- Habló Capricornio, tras que Lucy acabara de cantar, haciendo que la chica sintiera como si un jarro de agua fría le hubiera caído. El espíritu la había observado a través de sus oscuras gafas y con los brazos cruzados, sin moverse ni lo más mínimo- No transmite lo que pretende la canción.
La rubia se sentó de golpe, en el suelo húmedo de aquel prado alejado de la ciudad, y resopló con cansancio, sintiendo la garganta seca. Llevaban como una hora y media tratando de pillarle el truco a esa maldita canción, y conforme pasaba el tiempo, la maga comenzaba a preguntarse si había sido buena ida hacer aquella representación.
-Y entonces… ¿Qué transmito si no?-Preguntó mirando a Magnolia desde el suelo.
La ciudad estaba rebosante de energía y solo era por la mañana. Todos sus ciudadanos se dedicaban con esfuerzo y dedicación a sus quehaceres mientras otros se dedicaban a comprar los productos que vendían estos. O simplemente disfrutaban de los servicios que ofrecía aquella bella ciudad. Tan animada como los magos del gremio que se alzaba en la lejanía. Lucy comenzaba a echar de menos ir a una misión junto con sus compañeros, pero como el concurso les financiaba los dos meses, no había necesidad de ir.
-Inseguridad.
-En realidad, la canción trata de eso… De que ella no sabe si olvidarlo o continuar amándolo- Le rebatió la chica, suspirando con exasperación. Estaba de un humor de perros, que no salieran las cosas a la primera provocaba ese efecto sobre ella. Consiguiendo ponerla irritada y que la irritaran los demás.
-Su inseguridad no es la misma que la mujer que canta esta canción, Lucy-sama- Las palabras del espíritu la dejaron sin palabras y confusa. Entonces ¿Qué inseguridad tenía ella? Capricornio continuó tras unos segundos en silencio, observando como de confusa había dejado a su ama- La mujer de la canción tiene inseguridad por dejarlo ir o no, en cambio, usted, tiene inseguridad al transmitir su amor por él. No por dejarlo ir. ¿Me entiende?
Un recuerdo le llegó con la fuerza desolladora de un dragón a la mente de la joven maga. Natsu rodeándola con su musculado brazo, haciendo que su cuerpo y el de ella se juntaran casi sin espacio para que el aire pasara. Los músculos del pecho y abdomen del chico contra la espalda de la chica. Su corazón cabalgando salvajemente, sintiendo como la sangre bullía con nerviosismo, provocando un cortocircuito en su sistema central.
Una alarma sonó –imaginariamente- en el cerebro de Lucy, ante las imágenes extrañas de su compañero y ella provocando que soltara un grito toda colorada, asustando al ser que se encontraba al lado de la joven. Capricornio pegó un pequeño salto y cuando sus pezuñas tocaron el césped, se pudo en posición de ataque, extendiendo ambas manos, buscando nervioso el causante de que su invocadora hubiera gritado así.
-¿¡PERO QUE DEMONIOS ME ESTÁ PASANDO!?-Preguntó al aire con las manos sobre su rostro caliente.
-Que está hablando sola, me temo, Lucy-sama- Le respondió Capricornio, con una gotita en la nuca, sin darse cuenta de que no necesitaba ser respondida la pregunta lanzada.
-Ojala fuera solo eso…- Mustió separando sus dedos y así poder ver a través de ellos a su espíritu que la miraba sin ninguna emoción- Dios…Esto es culpa de todos…Es como la vez que Mirajane dijo esas tonterías…
-Lamento no poder seguir el hilo de sus pensamientos, pero no entiendo nada, Lucy-sama-Le informó su espíritu, con la misma elegancia que siempre.
-Dejalo…Son solo…tonterías…Si… ¡Claro que son tonterías!-Soltó una risa nerviosa mientras se levantaba del suelo. Una vez de pie, se sacudió el trasero quitándose algunos hierbajos-¡De ninguna manera podría pensar de esa manera sobre Nat-¡-Calló de golpe al darse cuenta de que había hablado más de la cuenta, y bruscamente y completamente sonrojada, giró sobre sí misma para encarar a Capricornio, pero solamente pudo ver el humo que aparecía cuando un espíritu se marchaba. Lucy parpadeó varias veces, hasta que reaccionó y fue corriendo hacía el lugar donde comenzaba a desaparecer aquel humo y lo llamó otra vez, alzando su llave-¡Capricornio! ¿A dónde te vas? Es más ¿Qué has escuchado?
Nada más pronunciar las palabras, sonó detrás de ella cuando una Puerta del Zodiaco se abría, del humo, apareció un sorprendido Loki. La chica se giró bruscamente hacia él guardando la llave de Capricornio en su cinturón, en busca de respuestas pero este fue más rápido y la abrazó, llorando dramáticamente.
-¿Loki? ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué ha pasado con Capricornio? ¿¡Y por qué demonios estás llorando?!
Loki pareció ignorarla por completo y continuó soltando lágrimas, armando mucho escándalo. Menos mal que solamente estaban ellos dos en aquel claro. Aquella situación era demasiada vergonzosa para la pobre Lucy.
-¡No puedo creer que ese imbécil haya conseguido por fin encatusarte! ¡Y yo que creía que tenía esperanzas!- Lloriqueó el espíritu estelar, provocando que la chica se sonrojara violetamente, pensando seriamente en partirle la cabeza o algo peor- Era de esperar, ya comenzamos a cansarnos de esos juegos…
-¿¡COMO QUE "POR FIN"!?-Exclamó Lucy cogiéndolo de los hombros de zarandeándolo-¿¡COMO QUE "ESOS JUEGOS!?
De repente, Loki dejó de llorar dramáticamente y la miró seriamente, haciendo que el sonrojo de Lucy creciera por momentos. La chica se separó un poco del espíritu.
-¿Qué?
-¿Puedo ser el que organice vuestra boda?
-No.
-¿Y la despedida de soltera? Me pondré a hacer flexiones y abdominales ahora mismo.
-¡Por Dios, Loki, deja de decir tonterías!- Lucy soltó a Loki y se dio la vuelta, dirigiendo sus ojos a la ciudad, con una nueva expresión preocupada- Es en serio… No sé lo que me pasa… No paro de pensar en…- Calló por falta de fuerzas, su corazón comenzó a latir y se puso todavía más nerviosa.
El espíritu suspiró y observó a la espalda de su ama, con una pequeña sonrisa. Negó con la cabeza suavemente, la inocencia de Lucy era adorable, pero si seguía así podría lastimarse a sí misma. Loki puso su mano en el hombro de la chica, como muestra de apoyo.
-Lucy- La llamó, pero ella no se dio la vuelta, aun así continuó- Llevamos mucho tiempo contigo y con él, y desde siempre hemos pensado que algún día terminaría por suceder.
-No ha sucedido nada.
- No mientas.
-No lo hago.
-Mentirosa.
-No.
-Mentirosilla.
-Aunque pongas esa voz seguiré negándolo.
-Te gusta. Te gusta Natsu- Aquello hizo que Lucy se sobresaltara un poco pero no se giró ni dijo nada, solo guardó silencio, sin saber muy bien qué responder a eso. Loki continuó- O por lo menos te estas comenzando a dar cuenta de que sí.
-Loki, en serio, para…
-No, Lucy, la que debería parar eres tú. Si continuas negando lo que tu corazón siente, al final saldrás muy malherida en este asunto. Así que piénsalo.
…
-"…la que debería parar eres tú"- Se burló Lucy haciendo un gesto exagerado con las manos y la boca de hablar mientras caminaba con aires iracundos por el camino que se dirigía a casa- "…al final saldrás muy malherida en este asunto. Así que piénsalo" ¡Como si tú supieras de "estos asuntos", maldito leoncito!
Las personas que caminaban por Magnolia se apartaban del paso de la maga de espíritus celestiales enfurecida casi tropezándose los unos con los otros, con miedo a ser golpeados o empujados, ya que la habían reconocido desde la lejania. Y todo el mundo sabía lo brutos que podían llegar a ser los magos de Fairy Tail, y más si se encontraban enfadados. Lucy, ajena a esas reacciones, se paró en frente de una tienda, donde vendían todo tipo de verduras, frutas y carnes extrañas, y se quedó un rato mirando el cristal el cual estaba abarrotado de carteles con ofertas, pensando que podría hacer de comer. Olvidándose por completo el tema que le había provocado aquel mal humor.
Una carne le llamó la atención, estaba a muy buen precio y parecía sabrosa. Sonrió sin poder evitarlo.
-A lo mejor a Natsu le gustará…- Murmuró sin querer, imaginando la cara de felicidad del chico cuando preparara su comida imaginaría. Al cabo de unos segundos, se dio cuenta de su ensoñación con su compañero de piso y sacudió la cabeza con tal fuerza que podría haber derribado a alguien de un cabezazo. Se palmeó la cara con ambas manos, como si quisiera despertarse- ¿¡Qué demonios estás pensando, Lucy!?- Continuó murmurando, con un tono lastimero, agachándose en el suelo, un poco traumada- Malditos todos por meterme cosas extrañas en la cabeza…Cuando los pille…
-Sabes que hablar sola no es muy normal ¿no?- La interrumpió una voz, provocando que diera un pequeño salto y un chillido, asustando a las personas que pasaban por la calle.
Una risita se escuchó por encima de la persona que le había hablado.
-Aunque, pesándolo bien, Lucy es muy rara…- Habló otra voz, un poco más bajo, provocando que la otra persona riera.
-Sip, tienes razón Happy.
Tras unos segundos de confusión, la mente de Lucy pudo reconocer a las personas que les pertenecia esa voz, y al conseguirlo, se giró con los ojos muy abiertos.
-¡Natsu, Happy!-Exclamó la chica sorprendida dirigiendo su mirada hacia ellos dos, su voz sonaba ligeramente aguda-¿Qué hacéis aquí?
El chico la observaba con una ceja bajada y una sonrisa torcida, mientras que el Exceed, la miraba desde abajo, también sonriendo. Lucy no sabía por qué, pero sus caras parecían expresar que la habían pillado haciendo algo raro, y en realidad, asi había sido…Suerte que no la habían escuchado con claridad.
Un pequeño sonrojo cruzó las mejillas de Lucy.
-Pues en realidad nos dirigíamos a recogerte para irnos a comer. Han abierto un nuevo restaurante que tiene una pinta increíble- Le contestó el pelirosa, extendiendo su sonrisa, cruzándose de brazos y cambiando de apoyo a un pie al otro.
-¿Recogerme para irnos a comer?
-Aye, es que han abierto un nuevo restaurante que tiene una pinta deliciosa y es barato para ti.
-¿¡Cómo que "barato para mí", maldito gato aprovechado, piensas que os voy a invitar!?
La rubia se agachó y pinzó las mejillas de Exceed azul, estirándolas a más no poder, provocando que Happy soltara pequeñas lagrimitas y gemiditos de dolor.
-En realidad, es "pensamos"- Se quejó el azulado.
-Además, hacía mucho tiempo que no comíamos los tres juntos- Interrumpió la pequeña pelea entre Lucy y Happy, Natsu, rascándose la nuca y desviando su mirada hacia otro lado.
Aquellas palabras hicieron que el corazón de la chica bombeara con fuerza, congelando por completo sus movimientos. Las manos de Lucy, pellizcando las mejillas de Happy, temblaron un poco. Happy soltó un gemidito más alto al ver que la chica no retiraba sus manos, despertando a Lucy. Esta, liberó a Happy y se sonrojó un poco más, mientras se levantaba del suelo.
Natsu frunció el ceño por el repentino comportamiento extraño de su compañera, pero lo dejó pasar al ver como esta le sonreía como hacía siempre que le gustaba lo que decía. Eso lo ponía más contento.
-Pues no perdamos más tiempo y vayamos a comer a ese restaurante. Hoy tengo un hambre de perros- Soltó una risa que para ella sonó más o menos creíble, aunque por dentro de estuviera muriendo de los nervios y la multitud de sensaciones y sentimientos que batallaban entre sí. Salto hacia delante y giró sobre si misma, haciendo que su pelo rubio resplandeciera a la luz del sol.
-Lucy glotona- Se burló Happy. Sin tiempo que perder, extendió sus alas y voló hasta una altura que consideró suficiente para que la insultada fuera en busca de venganza.
La chica al escuchar las palabras nada amables del Exceed dio otra vuelta a una velocidad de vértigo para encararlo, gruñendo con rabia.
-¡CUANDO TE PILLE HABRÁS DESEADO NO-¡- Al bajar su mirada, Lucy vio algo que la dejó completamente fuera de juego, parando de saltar para alcanzar al Exceed que volaba en círculos sobre ella.
Natsu dio un paso hasta ella, mirándola con una ceja bajada, preocupado de su repentino cambio, la chica no se movía ni los más mínimo. Últimamente siempre hacía lo mismo, se comportaba de manera extraña en determinadas situaciones, y el no conseguía entender qué era lo que le provocaba aquellas reacciones. Siguió la mirada de Lucy hasta la acera de enfrente.
En la terraza de una cafetería, sentados en una mesa algo apartada del resto, se encontraban Erza y Jellal, muy muy cómodos los dos. Charlaban tranquilamente y de vez en cuando se reían de los comentarios del otro, a los ojos de la chica parecían una pareja. Natsu no entendió la reacción de Lucy, claro.
Una malvada idea se cruzó por la mente de la chica, haciendo que sonriera de manera perversa y comenzara a reírse por lo bajo. Natsu y Happy la miraron un poco preocupados, pensaban que había pasado demasiado tiempo bajo el sol y a lo mejor, le había dado un golpe de calor o algo si, para que se comportara de esa manera. Pero antes de poderle preguntar si estaba bien, la rubia les cogió a ambos por el pescuezo y los arrastró, bajo la mirada de extrañeza de los habitantes de Magnolia, a unos arbustos que estaban enfrente del establecimiento.
Natsu se incorporó de golpe lanzándole a Lucy una mirada reprochadora, ya que había sido empujado y a causa de eso, su cara se había estampado contra el suelo. Para suerte de Happy, no había sufrido ningún daño.
-¡Oye, Lucy! ¿Qué demonios sucede contigo?-Exclamó el Dragon Slayer molesto dirigiéndose a la rubia, esta le chistó poniendo su dedo índice en sus labios, ordenándole que callada. Natsu se frotó la nariz dolorida, frunciendo el ceño.
Happy, el cual estaba al lado de Lucy, inclinó un poco su cabeza, sin entender que estaba pasando.
-Natsu, Happy, escuchad lo que voy a proponeros, porque estoy segura que no os negareis…-Habló Lucy con los ojos puestos en la pareja, en susurros, como si Erza les fuera a escuchar desde donde se encontrara. Giró su cabeza y lo miró a los ojos- Vamos a jugar a un juego…
-¿¡Un juego!?- Exclamaron ambos, subiendo un poco el volumen, acercando sus caras a la de Lucy. Provocando un micro sonrojo.
Lucy se sobresaltó y abrió mucho los ojos, si no bajaban el volumen Erza les escucharía. Giró su cabeza y comprobó que la mujer estaba un poco ocupada riendo con Jellal. Suspiró con alivio y volvió su cabeza hacia sus compañeros, frunciendo el ceño.
-Sí, un juego, pero bajad el volumen y dejadme explicarme- Natsu y Happy abrieron mucho los ojos y asintieron, varias veces de manera efusiva- Si hacemos bien el juego… (Aunque me duela decirlo) Os dejaré pedir lo que queráis de la carta del restaurante que me habéis hablado. Y con todo, me refiero a todo. Podréis comer hasta que os hartéis. ¿Qué me decís? ¿Jugamos?- Lucy sonrió tiernamente pero en su interior: "Con la ayuda de estos dos podré vengarme de Erza… Lo malo es, que si me sale mal…No sobreviviremos"
Los ojos del chico y el Exceed comenzaron a brillar con fuerza y sus bocas se les hicieron agua. La última vez que pudieron hacer ese banquete –y que recuerden- fue cuando conocieron a Lucy y se aprovecharon de su amabilidad, pero ahora era diferente, porque ella cedía su dinero de buena fe por solo jugar con ella a un juego. Toda una ganga. La oportunidad para que ambos pudieran sentirse hinchados.
-¡SIIIII!-Exclamaron otra vez, alzando sus brazos, pero teniendo cuidado de no alzar la voz.
Ahora fue el turno de los ojos de Lucy de brillar. "Han picado"
…
El "juego" consistía en hacerle fotos a Erza junto a Jellal, para así poder Lucy burlarse un poco de ella y vengarse de le haya metido cosas extrañas en la cabeza, con unas cámaras que un hombre, por ahí, vendía.
Ahora, los tres se encontraban en el mismo arbusto tras comprar sus instrumentos, un poco caros para el gusto de la chica. Lucy sonreía con maldad, observando desde su escondite a la pareja que continuaba en el mismo sitio con el mismo comportamiento acaramelados, aunque ahora tenían delante suya un café y un pastel de fresa. Y conociendo a Erza, tardarían lo suyo en acabárselo.
Natsu y Happy, al contrario que Lucy, no sonreían, estaban bastante asustados. Se habían dado cuenta del riesgo que suponía jugar a ese juego. Lo que se jugaban por unas fotos era su vida.
-Oye, Lucy, mejor que paguemos nosotros la comida…No tienes por qué invitarnos ¿vale, Lucy? No podemos aprovecharnos de alguien que apenas puede pagar el alquiler- Le murmuró Happy a la rubia, tratando de convencerla, temblando ligeramente de miedo. Natsu, el cual estaba detrás de Happy, asintió varias veces, esperanzado.
-Eso, eso- Lo apoyó su compañero, poniendo su mano en el hombro del Exceed. El cabello de Natsu se movió ligeramente por el movimiento de su cabeza.
Lucy frunció el ceño y su sonrisa maliciosa fue borrada cuando giró su rostro hacia ellos.
-Pensaba que queríais jugar conmigo…
-Y queremos, pero lo que no queremos es perder la vida en este "juego"- Le contestó Natsu, con una gotita de sudor en la nuca.
-Exacto- Le apoyó Happy, asintiendo- Aun nos queda mucho por vivir. Tengo que conseguir que Charle coma conmigo pescado.
La rubia agachó su cabeza haciendo que su flequillo ocultara sus ojos marrones. Natsu y Happy intercambiaron una mirada preocupada y comenzaron a ponerse nerviosos, lo último que querían es entristecer a Lucy.
Happy dio un paso hacia ella y puso su pata en su brazo, dándole apoyo.
-Vamos, Lucy, podemos jugar a otra cosa contigo…
-Es que… Yo quería jugar a esto…Ya que hace mucho tiempo que no hacemos este tipo de cosas…Todos juntos…-La voz lastimosa de la chica hizo que se pusieran todavía más nerviosos, intercambiando miradas nerviosas.
-Vale, vale, jugaremos a ese juego…Pero no te pongas así- Tartamudeó Natsu acercándose a ella, cediendo.
De repente, Lucy levantó la cabeza haciendo que ambos pudieran ver completamente la sonrisa que mostraba. No había ningún rastro de tristeza o que hubiera estado a punto de llorar. Lo que quería decir…
-Hemos caído en su trampa-Mustiaron Nastu y Happy en voz baja, suspirado y dejando caer su cabeza. Lucy soltó una risita.
- Sé que os gustan las misiones con riesgo. Y he de decir, que esta tiene un alto riesgo si no lo hacemos bien, así que andando antes de que se vayan- Les ordenó extendiendo su sonrisa por el rostro. Señaló a Happy- Tú vente conmigo, iremos por el lado izquierdo- Y después señaló a Natsu, el cual tenía la cámara entre sus manos- Tú iras por el derecho. Si surge algún problema, haznos alguna señal ¿Entendido?- Ambos asintieron- Bien, nuestro objetivo es tomar tantas fotos embarazosas como podamos. Quién tenga más, gana.
-Osea como una competición- Concluyó Natsu, un poco emocionado, olvidándose por un momento que las fotos que tomaría serian de Erza. Su lado competitivo salió, una vez más, a la luz.
Lucy asintió.
-Exacto. Bueno, nos vamos. Buena suerte, Natsu- Extendió su puño y el Dragon Slayer lo chocó suavemente. Ambos se sonrieron.
-Lo mismo digo. Y que sepáis, que ganaré yo- Soltó una carcajada y se levantó del arbusto. Lucy y Happy imitaron su gesto.
-Ya lo veremos- Dijo Lucy.
La chica y el Exceed se marcharon hacia la izquierda, procurando no ser vistos por la pareja, mientras que Natsu se fue hacia la derecha corriendo como loco, totalmente encendido por la competición y sus ganas de ganar. Lucy y Happy tuvieron que agacharse y pasar el puente que separaba una acera de otra, pegados a la barandilla. Por suerte para ellos, esta era de piedra y eran totalmente ocultos de la vista de Erza y Jellal, los cuales continuaban charlando sin darse cuenta de que un Dragon Slayer de Fuego estaba oculto tras la esquina, con un objeto entre las manos. Natsu había sido un poco impaciente y se había lanzado al rio para cruzar más rápido a la otra acera. Y como su magia era de fuego, nada más salir se secó. Lo que no pudo salvar del agua fue la cámara tan cara, que se estropeó al ser mojada, pero claro, este no se dio cuenta.
Mientras tanto, Lucy y Happy ya habían conseguido cruzar el puente bajo las miradas extrañas de los habitantes de Magnolia y ahora se encontraban en la esquina opuesta a la de Natsu, donde estaban más cerca Erza y Jellal.
Happy aterrizó al suelo y se asomó para observar el perímetro, ya que era más pequeño y era más difícil verlo. A unos metros se encontraba la mesa del objetivo, cosa que significaba que tenían más riesgo a ser descubiertos. Erza estaba de espaldas a ellos y Jellal lo estaba al rio. Pero claro, el sexto sentido de la maga de armadura hizo que se girara y casi pillara a Happy observándola. Por suerte, fue más rápido y se escondió antes de que eso sucediera. El Exceed se pegó a la pared con fuerza, sintiendo como el corazón se le salía.
Lucy lo miro con impaciencia, esperando a que le dijera algo.
-Están a unos metros, pero es imposible hacerles una foto- Le informó cuando estuvo más calmado, levantando la cabeza para mirar a Lucy.
-¿Por qué?
-Lucy…Estamos hablando de Erza- Le recordó el Exceed mirándola con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados, sin creerse que no supiera lo obvio.
-Ups, es verdad, tienes razón. Pues tenemos que pensar algo para que no nos descubra- Una gotita en la nuca se le formó a Lucy. El sexto sentido de Erza era insoldable. Las cosas se complicaban más y más.
Happy volvió a girarse para observar otra vez la situación, pero algo le llamó la atención.
-Puede que Erza tenga el sexto sentido, pero nosotros tenemos a Natsu- Dijo sonriendo, girándose y haciéndole a la chica una señal con la mano para que se acercara.
El perímetro de la cafetería estaba marcado por unas vallas de madera oscura, este llevaba desde la esquina que estaba Natsu, pasaba en el límite entre el rio y la calle y acababa donde estaban Lucy y Happy. Dejando en el centro, un rectángulo donde había sido colocadas las mesas.
Lucy siguió con la mirada donde señalaba el Exceed y cerca de donde se suponía que debía estar, en las vallas que estaban entre el límite del rio y la calle había un par de manos agarradas, moviéndose sin parar. Ante esto, la chica frunció el ceño. ¿Cómo podían aguantar las vallas su peso? Omitiendo esa pregunta, la idea de Natsu había sido muy brillante. Se podría acercar lentamente sin ser visto y cuando tuviera la oportunidad, le haría fotos a la pareja.
Happy resopló con orgullo, hinchando el pecho y mostrando a la chica una sonrisa de satisfacción.
-Así es Natsu. Impaciente y brillante- Soltó una risita, divertido con su propio chiste. Fuego – Brillante.
-Al final, nos va a ganar- Sonrió Lucy, sin importarle que perdieran. Porque si Natsu hacia lo que debía hacer, tendría las fotos y podría cumplir su venganza. Todo saldría perfecto.
Pues no. No iba a salir todo perfecto. ¿Por qué? Bien. Pues cuando el Dragon Slayer estuvo seguro que estaba en el lugar perfecto – a la altura del lado izquierdo de la maga- para comenzar a hacerle las fotos a Erza y Jellal, pasó la cámara (la cual había estado sujeta en su boca para no caerse) a su mano izquierda y con la única sujeta a la valla, hizo fuerza para levantarse y poder apretar el botón para sacar la fotografía. Pero sucedieron dos cosas que hicieron que no saliera como Lucy había esperado. La primera: En el momento en el que Natsu se asomaba, Erza giró la cabeza hacia su lugar y al darse cuenta el Dragon Slayer de esto, hizo rápidamente una foto. Y lo segundo: Al solo estar sujeto con una mano y las urgencias de que la maga comenzaba a girarse, hizo más fuerza de la que debía provocando que la valla se partiera. ¿El resumen? Natsu acabó haciendo mucho escándalo, cayó al rio gritando por la sorpresa y al final, Erza se dio cuenta de que el Dragon Slayer estaba tratando de hacerle una foto, por lo que tuvo que salir huyendo.
Por suerte para Natsu, Erza tenía demasiados obstáculos para poder alcanzarlo y además estaba Jellal, que el pobre no se había enterado de nada de lo que había sucedió.
Lucy y Happy salieron de su escondite para buscar a Natsu, pero cuando dieron un paso, notaron detrás de ellos un aura terrorífica. Lentamente se giraron y encontraron a una Erza muy cabreada que murmuraba: "Hooolaaa". Gritaron como niñas, preguntándose cómo demonios los había descubierto y cómo había llegado ahí si estaba junto a Jellal. Rápidamente, Happy cogió a Lucy y con un Max Speed salieron fuera del alcance de la maga de la armadura, que comenzaba a sacar un hacha de aspecto mortífero.
Pasó una hora entera, hasta que pudieron encontrar a Natsu, el cual había nadado como un loco por el rio pensando que Erza lo seguía y había acabado a las afueras de Magnolia, cansado de tanto esfuerzo. El Dragon Slayer estaba tumbado en la orilla, resoplando y todo mojado, ya que no tenía fuerzas para secarse el mismo.
Happy soltó a Lucy al lado de Natsu y aterrizó junto a su compañero, con una mirada de preocupación.
-Natsu ¿Estas bien?-Preguntó el Exceed, mirándolo de pie.
Natsu sonrió y alzó la cámara, haciendo con la otra mano una señal de victoria. Lucy sonrió por eso.
-He…Ufff…He ganado- Jadeó dejando caer ambas manos al suelo.
-¡Gracias, Natsu! Menos mal que te dio tiempo a hacerle una foto antes de que te pillara- Le agradeció Lucy, sentándose junto a él y cogiendo la cámara-¡Vamos a ver la foto!
-Estoy muy sorprendido, Natsu. Has pensado un plan y encima, te ha salido bien- Le dijo Happy a Natsu, haciendo que el Dragon Slayer girara su cabeza para mirarlo- Nunca más voy a dudar de ti.
-¿Eso es un elogio o me estas insultado?-Preguntó Natsu con el ceño fruncido.
-Quien sabe.
-Maldito.
-Chicos…-Les llamó Lucy, con el rostro totalmente oculto tras el flequillo. Su tono era demasiado neutral.
Natsu se incorporó y Happy se acercó a ella. Asomaron sus rostros por encima del hombro de Lucy y vieron lo que había dejado paralizada a la maga de espíritus estelares. En la pantalla de la cámara ponía: "No funciona". Los tres se quedaron unos minutos en silencio hasta que hubo un movimiento.
Natsu se quedó en blanco, literalmente.
Happy se cayó al suelo, con su alma saliendo de su boca.
Y Lucy comenzó a llorar desesperadamente.
Conclusión: La venganza no siempre sale bien.
