Vamos con todo :D

Aprovechando estas lindas vacaciones, quizá acabe la historia más rápido.

Antes que nada, gracias por comentar a:

IchigoandRukiaKurosaki

oONii-sanOo

Bleach no me pertenece

—Ryu— murmuró Ichigo al separarse. Sus mejillas enrojecidas eran simplemente adorables

Él podía sentir su piel suave, el calor que ella emanaba era simplemente hipnotizante. Mordió el cuello de la joven, escuchó un gemido por respuesta —Ichigo— lentamente su respiración aumentaba —Se mía.

Los ojos avellana miraron fijamente a los violeta, una leve sonrisa surgió en la Kurosaki. Quien en respuesta comenzó a abrir su kimono.

—¡Perezoso!— el grito lo despertó de golpe —¡YA ES TARDE!

Tardó unos segundos en captar la voz enfurecida afuera de su habitación.
Era Ichigo sin duda, nunca podría confundir esa voz suya.

—¡La junta!— exclamó Ryu al recordar lo que tenía planeado. Se levantó rápidamente y comenzó a buscar un uniforme limpio en su habitación —¡Ichigo ¿Que hora es?!
Un breve silencio apareció. El teniente comenzó a sudar frío, quizá la joven ya se había marchado.

—Nueve y media— la voz de Byakuya se hizo presente —Esperaré tu presencia en la reunión. Suspiró aliviado al escuchar a su hermana, aun tenía media hora para arreglarse.

Al salir se encontró con una molesta shinigami sustituta sentada en su comedor junto a un tazón de frutas.

—¿Que tanto soñabas Ryu?— preguntó con su característico ceño fruncido al verlo sentarse a su lado —Has tardado mucho en levantarte, Byakuya pensaba que ya te habías marchado.

El moreno suspiro, no era momento de contarle a su amiga lo que estuvo a punto de hacer entre sueños —No lo recuerdo— mintió —Quizá fue algo descabellado— agregó con un leve sonrojo

—Como sea, almuerza rápido que tenemos que llegar— dijo Ichigo para entregarle su tazón a medio terminar —No quiero encontrarme con Kenpachi de paso.

Rió nervioso ante la petición. Lo que menos deseaba era tenerla tan cerca, solo se sentó a su lado para aparentar.

¿Porque deseaba lo inalcanzable?

Sin mencionar algo más, se apresuró a desayunar. Pero su mente no dejaba de rememorar la sensación de aquel cuerpo.

¿Así era en realidad?

—¿Vas a regresar al mundo humano Ryu?

O solo una ilusión

—Quizá, solo si tu me lo pides Kurosaki-chan— bromeó. Conocía el orgullo de su compañera, ella no sería capaz de cumplir su capricho

—Regresa, aunque solo sea una temporada.

Miró con sorpresa a Ichigo, ella estaba completamente roja y con la cabeza agachada. Su corazón se sobresalto al procesar esa imagen.

Ahora parecía tan frágil, se levantó y se acercó sin dudar. Con una mano acaricio el enrojecido rostro. ¿Podría acercarse alguna celebración importante?
—Lo haré Ichigo— sonrió al ver de nuevo esos ojos avellana brillar —Solo necesito pedir permiso a Ukitake-san y adelantar mi papeleo.

—¡Iré a conseguir el permiso de Ukitake-san!— exclamo la joven con una sonrisa —Tengo que llegar antes que sus dos oficiales— se dijo para si misma antes de marcharse.

Finalmente Ryu se quedó a solas, su sonrisa pronto se torno triste.

¿Desde cuando amaba a dos personas?

Su hermana y su amiga. Ambas inalcanzables a su manera.

Byakuya parecía tratar de restregarle en su rostro la falta de valor que tenia, no podía pararse enfrente de ella y decirle lo que sentía desde hace tiempo. Mucho menos retar a Rangiku, de hacerlo, seguramente su hermana lo odiaría un buen tiempo.
Aunque su paciencia se evaporaba con mayor rapidez al verla besarse, los celos amenazaban con dominarle en cualquier instante.

Solo no entendía esa relación

Ichigo por su parte era una adolescente, sabía que para ella el proteger a sus seres queridos era los mejor que le pudo pasar. El verla de nuevo cuando estuvo a punto de morir fue algo impactante para él, lo hizo sentirse dueño de su vida, pero se sorprendió más al verla llorar y pedir sus poderes de regreso.
Cuando vio a esos ojos sin esperanza algo en su interior se oprimió, no lo dudó un segundo más y la atravesó con la espada que Urahara creó.

Pasar los días a su lado como camaradas fue una grata experiencia que disfrutaba aun pero, lentamente se fue enamorando de esa actitud fiera e independiente, que en el fondo era suave y dulce.

Sacudió su cabeza, ambas eran diferentes y por mucho. De seguir así, seguramente se ganaría un dolor de cabeza.

—Nii-sama, sería tan diferente si estuvieses aquí— murmuro con suavidad.


Mientras tanto, un teniente caminaba con algo de pereza a una reunión mensual.

—Matsumori Rangiku— saludo Naoki Ise al verlo de camino a la reunión. Su cabello negro era corto comparado con el de su amigo, los lentes delgados lo dotaban de un aire intelectual junto un libro que siempre cargaba consigo. Al igual que una pequeña cicatriz en su labio cortesía del teniente de la décima.

—Hola Nao— respondió calmado. Ya habían pasado un par de días después del curry y Byakuya todavía no pasaba al siguiente acto. Se estaba desesperando. Esa mujer desconocía los sentimientos que despertaba en él, pero lo torturaba con una paciencia digna de asesino.

—Se te nota cansado— comentó el azabache quien rivalizaba en altura con Rangiku —¿Otra vez hay problemas en el negocio?

Matsumori negó —No, pero escuché que en el Rungokai se pueden conseguir con mayor facilidad— su expresión se tornaba seria a medida que sus palabras avanzaban. No hablaría sobre su actuación, Naoki no era el indicado para tratar el tema —Cuida a tu capitana, he visto a idiotas tratar de utilizarlas para aprovecharse de las mujeres de aquí— comentó, debía de despistar a su compañero —Y no dudes que irán tras Kyoraku, pero lo peligroso no son los hombres, sino la droga en sí.

—¿La has mandado a estudiar?— preguntó Ise, aunque en el Mundo Humano era un negocio ilícito, en la Sociedad de Almas no era visto así. La cuarta división lo utilizaba en casos extremos para calmar los roces entre shinigamis a través de una inyección rápida al fingir separar a los acalorados oficiales.

—Si, Urahara-san ha mencionado que es inestable y usualmente crea el efecto contrario— dijo el teniente antes de suspirar —No entiendo como obtuvieron muestras para reproducirlas. Solo el capitán comandante, las capitanas Kyoraku y Ukitake, los tenientes de doce escuadrones y los oficiales más altos de la cuarta división tenemos conocimiento de su existencia.

Fue palmeado con suavidad por Naoki —Calma, recuerda que solo tú, Kusajishi, Iba y yo somos los tenientes que conocemos su correcto uso— respondió en un intento de calmarlo —Ningún shinigami de bajo rango conoce las recetas.

—Tienes razón, aunque den el efecto contrario, mientras no puedan replicar las recetas todo estará bien— respondió con una sonrisa falsa.

Temía que esto llegase a oídos de Byakuya, conocía lo que podía hacer esa mujer para conseguir lo que deseaba. Y tal vez no dudaría en drogar a Ryu para obtener sus respuestas.

—¡Chicos!

—Ichigo/Kurosaki-san— saludaron Matsumori y Naoki respectivamente.

La joven llegó a su lado con una sonrisa. —Matsumori, Ryu me va a acompañar. Gracias por el consejo

El teniente de la décima sonrió como respuesta. No podía dejarla a la deriva, Ichigo necesitaba apoyo y él fue el único que podía brindarlo.
—Vaya, yo creí que solo dabas malos consejos Matsumori— se burló Ise divertido, aun recordaba los consejos que le daba a su capitana y viceversa.
Usualmente era para escapar del papeleo.

Rangiku se cruzó de brazos —Puedo ser buena influencia si me lo propongo ¿Lo sabias?— miró a la joven que ahora caminaba entre ambos —Entonces Ichigo ¿Cual es tu intención con mi cuñado?

Una leve risa se escuchó por parte de Naoki —Claro, tu cuñado quien te odia con su alma— incluso su capitana reconocía la mala relación de esos dos.

Ichigo por su parte trato de controlar su sonrojo —Quiero ir a la playa con él o a un lugar turístico, tiene mucho tiempo que no hacemos algo fuera de ser shinigamis

Ambos tenientes se observaron por un instante, ella ante sus ojos estaba enamorada, sin duda alguna. Matsumori sentía culpa, él era parte de un plan para hacerlo caer en los brazos de Byakuya, y la Kurosaki solo vivía una parte de su juventud.

—Espero que lo pasen bien— dijo el azabache —Le haría bien a Ryu estar lejos de Matsumori y Kuchiki taicho un rato. Kusajishi dice verlo cada día más alterado.

Rangiku se sorprendió de las palabras —No creí que mi relación con Byakuya-san lo pondría así— respondió. Internamente maldecía la inteligencia de ella, estaba logrando su objetivo, era cuestión de tiempo para que todo acabase —Espero que le siente bien un rato sin mi presencia. Yo lo haría pero, mi capitana seguramente me asesinaría.

Ichigo suspiró —Le dije que eras un buen tipo Matsumori-san, él es un tonto al no creerme— quizá a ella también le preocupaba que Ryu estuviera celoso.

—Si tú lo dices Ichigo— comentó el rubio. Su rostro y andar mostraban calma.

Por dentro sentía a su corazón sufrir, estaba seguro que él era un idiota por seguir enamorándose de Byakuya.

—Oye Naoki, no voy a poder ir con ustedes a beber. Toshiro quiere conversar un rato.

Ise asintió —No importa, yo les aviso— respondió. La décima división había resultado bastante herida con los eventos de la Guerra de Invierno, especialmente la joven capitana.

—¡Hinamori!— exclamó Hitsugaya al verlo. Aquel joven de piel clara, ojos y cabello café era cargado por un hollow menor, mientras era protegido por la negación de los menos grande.

Fue la ultima vez que vieron al amable Murat; en su siguiente encuentro ya era alguien completamente diferente.

—Que sucede Goitei trece ¿Acaso están sorprendidos?— menciono burlón Hinamori, quien meses atrás fuese un joven sencillo, ahora portaba varios tatuajes en sus brazos, además de haber dejado crecer su cabello y llevarlo amarrado

—Murat— susurro la capitana de la décima al verlo. De inmediato miró a Sosuke con ira —¡¿QUE LE HAS HECHO?!

El castaño rió ante el asombro de su antigua amiga. —Aizen-sama me ha mostrado la verdad. Es mi turno de protegerla, aunque deba asesinarte a manos desnudas lo haré.

Hitsugaya tragó saliva, nunca llegó a imaginarse esta situación. Tomó con mayor fuerza su katana y dio un paso adelante.

Aunque le doliera debía derrotarlo.

—Capitana, yo me haré cargo— dijo Matsumori al aparecer con varias heridas —No podrá luchar con facilidad ¿O si?— aunque su voz era calmada, la mirada gris mostraba ira en su estado más puro —Pero yo, me he enterado de que cargué con una culpa inmerecida.

—¿Apenas lo notas Rangiku-san?— respondió Aizen con calma —Yo fui la responsable del incidente k-12. Utilice a Kyoka Suigetsu e hice que asesinara a Ichimaru.

El reiatsu de quienes apreciaban a la fallecida capitana y al teniente se elevaron furiosos —¡AIZEN!— fue Toshiro quien dio el grito de guerra. Sin vacilar se lanzó contra ella. Fue secundada por varios shinigamis.

Aunque Hinamori apareció en su camino, maldijo los lazos creados años atrás. Un gruñido apareció detrás de ella, era su teniente; la mirada afilada deseaba matar a su oponente.

—Ve por él Matsumori— ordenó, aunque le dolía en el fondo de su alma ver a Hinamori así. No podía distraerse o moriría.
El rubio asintió, y ella se dirigió con los demás capitanes a luchar contra Aizen.

Después de la batalla, Hitsugaya se encerró en su trabajo. Rangiku parecía haberse vuelto más agresivo con aquellos que se atreviesen a hablar mal de su capitana, sin embargo mientras pasaban los días, él arrastro a Hitsugaya y la hizo enfrentarse a un prisionero Murat.

El hablar con Hinamori parecía hacerla entender al antiguo teniente.

Hasta que Aizen regresó por él...

Y las relaciones entre escuadrones se quebraron...

—Ichigo-san, Matsumori, Naoki. Son los primeros en llegar— dijo una amble Ukitake, quien esperaba con calma recargada en una barandilla.

—Ukitake-san— corearon los tres, verla era un crudo recordatorio sobre las guerras.

—¡Uki!— exclamó el joven teniente de la onceava —¿Como esta tu vista?

La capitana sonrió con suavidad —Ya tengo un treinta por ciento de visión, gracias por preguntar Yukio.

Kusajishi asintió para mirar a sus compañeros—Mati, Nao. Hay alerta amarilla.

Ambos tenientes se miraron —Ichigo, disculpa por marcharnos tan pronto. Con su permiso capitana Ukitake— dijo Naoki para marcharse con shumpo.

—Yukio, sube y dime en que región del Goitei es— ordenó Matsumori.

El menor sin dudar saltó a su espalda —Cuatro oeste.
La joven Kurosaki miró extrañada la escena. De un momento a otro la actitud de todos cambio.

—No lo sigas— ordenó la capitana —Creeme que no es lindo ese tipo de alerta.

Por esta ocasión escucharía las palabras de Ukitake, la imitó para recargarse en la barandilla. Pronto unos pasos calmados comenzaron a aproximarse.

—Kurosaki, capitana Ukitake. Buenos días.

Un escalofrío recorrió a Ichigo ante la voz de Byakuya. Aun tenia sus dudas con la relación de ella con Rangiku, pero debía ser discreta.
Quizá hoy imitaría a Ryu y Renji le ayudaría a descubrir la verdad