Aizen-kun finalmente se liberó de silla-sama XD
En fin, agradezco sus comentarios sobre la historia.
Inverse L. Reena y IchigoandRukiaKurosaki
No diré que queda mucho, pero si un par de capítulos como mínimo.
Advertencias: Las mismas del primer capitulo
Bleach no me pertenece
Renji se había apresurado al finalizar la reunión, aunque respetaba a su capitana, la curiosidad de Ichigo se le había contagiado.
¿Acaso todo era una farsa? De ser así, tenía que existir un motivo que explicase ese comportamiento de su capitana.
—Estoy loca— susurró la pelirroja al colocar un pequeño micrófono debajo del escritorio. Cuando el pegamento estuvo seco, salio volando de la oficina y regreso a su puesto.
Primero apareció Byakuya, quien no dijo más antes de ingresar a su oficina, una hora después Rangiku hizo su entrada triunfal.
—Gato ceniza— dijo a modo de saludo.
Se extrañó al verlo cansado, los ojos grises mostraban preocupación.
—Hola mocosa— respondió con una leve sonrisa —¿Esta Byakuya-san?
—En su oficina— el rubio no esperó ni un segundo más para ir. Aunque Renji tenia un mal presentimiento con esa mirada que cargaba el teniente, sin dudar un instante fue a ver a Ichigo en el tejado.
Allí, la shinigami sustituta estaba con un celular con un par de audífonos —Ya era hora— mencionó Ichigo con una sonrisa mientras le extendía uno.
Dudo en aceptar, pero su curiosidad la venció.
—Lamento haber faltado— comentó Rangiku al entrar —Tuve que arreglar unos asuntos con Naoki y Yukio— podía sentir algo fuera de lugar, pero nada parecía estarlo —Y pronto esto se acabará.
Byakuya le miró fijamente y alzó una ceja —No te entiendo
—Ryu-kun esta perdiendo su paciencia—respondió el teniente, no pudo evitar sonreír cuando ella lo hizo —Estoy casi seguro que él siente algo por ti.
—Vaya, si eso es así, voy a agradecerle este favor teniente Matsumori— realmente Byakuya parecia feliz por la noticia
—Aunque hay un problema— respondió Rangiku, de inmediato la capitana dejo de laborar. Las miradas se cruzaron.
—Fue iluso pensar que sería tan sencillo— comentó Byakuya al levantarse, comenzó a acercarse al teniente. Este por su parte se armaba de valor —¿Que es?
—Me he enamorado de usted— respondió con simpleza. Ahora esperaba los argumentos de ella.
Los ojos azules mostraron frialdad de nuevo —Sabes que es un amor platónico, simplemente inexistente
Sonrió divertido, esa era la excusa que esperaba para atacar. Dio un paso, reduciendo la distancia, ahora menos de un metro los separaban. —No me importa— Pero su mente comenzaba a decirle que retrocediera.
—Olvidaba que eres un hombre persistente Rangiku, pero tu aceptaste el riesgo— ante sus palabras, Matsumori se abalanzó.
No quería perderle
De un momento a otro, él la tenia contra la pared, sus muñecas eran firmemente agarradas y los rostros estaban a escasos centímetros.
—¡¿Que haces?!— cuestionó levantando un poco su voz.
Rangiku mantuvo su compostura —Grite y llame a cualquiera pero, si lo hace deberá explicar todo. Y no creo que quiera hacerlo ¿O si?— menciono, ni él tenía en claro porque lo hizo.
La capitana analizaba los movimientos de su aliado, no parecía estar ebrio, así que era más peligroso.
—¿Te importaría soltarme Matsumori?
—Yo no puedo ofrecerte mucho, pero amo cada parte de tu personalidad— susurró ignorando su petición por en momento —Conozco lo más oscuro de ti y aun así me tienes a tus pies. Ryu cree que eres una santa ¿Podrá con la verdad?— sus ojos se posaron sobre los azules, podía sentir la duda emerger de ella —Es una lastima ver la realidad, desde el primer latido supe que perdí — comenzó a soltarla —Se bien que nunca se fijaría en un shinigami como yo. Esto solo es una ilusión.
Byakuya podía ver el dolor de Rangiku reflejado en cada centímetro de su rostro, su pecho se oprimió al sentir como el agarre desaparecía.
¿Era buena idea seguir?
—Matsumori— susurro suave, incluso podría decirse que dulce —¿Porque me haces dudar?— La sorpresa se dibujo en el shinigami, quien no dudo en abrazarla y esconder su rostro en el cuello de ella.
—Lo siento Byakuya-san.
—No importa, aun podemos actuar un tiempo— se sorprendió de su respuesta.
¿Que demonios hacia? Se suponía que en su corazón solo había lugar para Ryu ¿No?
—Mañana te llevaré a bailar, habrá una fiesta en un distrito cercano— dijo Matsumori más alegre. Pese a saber el final, disfrutaría cada instante a lado de la capitana —O quizá desees ir a caminar, se que te gustan los paseos nocturnos—
Solo deseaba conseguir tiempo para atesorar.
Byakuya le miró con desconfianza —¿Como sabes lo de caminar?— eran pocas las personas que conocían ese pequeño pasatiempo.
Una sonrisa apareció en el hombre —Tengo contactos en muchas partes, algunos de tus sirvientes son más amables de lo que piensas. Deberías hablar de vez en cuando con ellos— respondió.
Ver como la cabecilla Kuchiki se creía sus palabras era gracioso, siempre pensó que la sonrisa de Gin era rara. Ahora entendía que podía ser una protección
—Prefiero la caminata.
—Muy bien, asistiré a la fiesta y después paso por ti— acaricio con suavidad el cabello oscuro —No tomaré mucho, así que no lograras engañarme como en otras ocasiones.
Ella suspiró —Eso espero Matsumori
—Me voy, debo limpiar o mi capitana tratará de obligarme a llenar más papeleo— dijo el teniente antes de salir.
—Ichigo, no pienses en hacer una locura— susurro Abarai al verla tan pensativa.
—Miente— fue la respuesta de la Kurosaki —Lo conozco, no podría actuar tan calmado— agregó al levantarse.
Renji se rascó la nuca —¿Matsumori? Es un teniente alocado pero solitario. Quizá no esta realmente enamorado de Byakuya.
—Necesito hablar con él— dijo seria. Y antes de que su compañera pudiese intervenir dio un salto para caer al suelo y se marchó con shumpo.
—Esa niña— gruñó la pelirroja. Ahora llegaba un dilema
¿Guardar el secreto? O dárselo a conocer a Ryu.
Ichigo siguió el reiatsu de Matsumori, pasaron las barracas de la décima división. La distancia entre ambos disminuía con el paso del tiempo, lentamente se fueron alejando del centro de los trece escuadrones. Las calles se volvían más silenciosas y solitarias a cada paso, la piel de la joven comenzó a erizarse cuando no hubo otra alma cerca.
Finalmente logró divisarlo cuando Rangiku se adentro en un edificio oculto en un callejón. Siguiendo su camino se aseguro que nadie la viera.
El interior era tenuemente iluminado por lamparas, parecía que no había alguna especie de ventana. Al final de varios pasillos se encontraba una sala iluminada
—Quien te dio las recetas— cuestionó de forma severa Naoki.
Ichigo se quedo atrás, mientras Rangiku entraba a la habitación —El Rey espíritu— respondió un shinigami
—¡NO ESTAMOS DE HUMOR!— rugió el teniente de la décima antes de acercarse al prisionero.
Este se encontraba encadenado a la pared sin posibilidad de moverse o realizar algún hechizo.
—Veo que no vienes de humor— mencionó Kyoraku con calma —Alder, habla o dejaremos a Matsumori relajarse contigo.
Una sonrisa apareció en él —Quiero ver a ese borracho tratar de matarme. Soy el séptimo en la onceava división, desde el enfrentamiento somos los mejores en pelea— retó —Incluso Zaraki taicho logro luchar contra Kuchiki y derrotarla por mucho.
La paciencia se acababa en el teniente —Suficiente— la mirada se volvía fría como en el pasado —Yukio, que tenga dulces sueños— dijo con calma.
Una leve risa se escuchó del niño, quien sin dudar salio de la habitación.
—Hola Uki, voy a preparar un sueño divertido —Tenemos una invitada Kyoraku, sean amables con Alder-kun— menciono la capitana mientras Ichigo caminaba a su lado.
La pelinaranja sudó al ver con mayor claridad la sala. Había varias estanterías llenas de documentos, probablemente de sus experimentos.
—Esto es oficial, puedes preguntarle a Yama-jii. Pero este joven ha robado una receta peligrosa— dijo Shizumi antes de acomodarse su sombrero —Y debe ser ejecutado.
—E..ejecutado— murmuró. Sabía que las relaciones entre escuadrones estaban fragmentadas, pero asesinar a un ladrón debía ser su ultima alternativa.
—La receta corresponde a una droga que aumenta la adrenalina en un shinigami, dotándole de un poder inmenso por breve tiempo — comentó Naoki para acomodarse sus lentes —Creo que entiendes lo que conlleva esto.
Ichigo asintió, aunque el Goitei había cambiado mucho. Aun existían personas dispuestas a todo por un poco de poder.
—¡Yatta!— canturreo el más joven teniente al regresar con una inyección en sus manos. La joven solo podía ver el liquido rojizo moverse de un lado a otro.
—Ichigo— dijo Ukitake mientras se inmovilizaba al prisionero —Hay traiciones que marcan vidas— ignoraba los gritos del oficial —Si puedes evitar que las relaciones entre los más cercanos se rompan— un aullido de dolor surgió de Alder —Hazlo. Esto parará hasta que aprendamos a olvidar nuestro pasado, en esta ocasión tu no tienes nada que ver— ahora, una especie de espuma negra comenzó a aparecer de la boca del prisionero quien dejó de moverse
Una mano acaricio con suavidad el cabello naranja —Lamento que veas esto Ichigo— se disculpó Rangiku —De seguir en libertad, Alder ocasionaría muertes peores
—¿Quien creo cosas tan peligrosas?— cuestiono preocupada, esperaba que Urahara no tuviese nada que ver en esta ocasión. Ya había sido suficiente con lo de Ryu.
Kusajishi la señaló —¡Los humanos!— respondió con una sonrisa —Solo que aquí esta droga trabaja de una forma distinta y si lo juntas con unos cuantos químicos puedes hacer muchas cosas — agregó.
La Sociedad de Almas era un lugar lleno de sorpresas, algunas más desagradables que otras —Lo entiendo— comentó más tranquila, las anécdotas que Ryu le contó no eran dulces y ella había visto algunos de los enfrentamientos.
Muchos terminaban con sangre derramada por todos lados, era de esperarse algo así.
Pero eso no importaba tanto.
Suspiró para alejar los pensamientos que surgían llenos de dudas —Matsumori, tenemos que hablar— dijo antes de tomar al teniente del kimono y jalarlo hacia la salida —Tienes cosas que explicar lejos de tu rara cocina ilegal— agregó. De las ultimas cosas que deseaba era ser parte de ese escuadrón de la muerte.
Una gotita apareció en la frente de los demás shinigami.
—Nunca cambia, siempre tan directa— comentó Naoki. Ahora él tendría que deshacerse del cadáver solo.
Odiaba los problemas de Rangiku.
El menor de los tenientes husmeo en el cadáver —¡Miren!— dijo al sacar una nota del kimono. Fue cuestión de segundos para que su sonrisa desapareciera —Creo que la alerta cambiará a rojo.
Incluso para ser un niño estaba preocupado, y tenia un buen motivo.
—¿Que pasa Ichigo?— preguntó el rubio quien trataba de seguirle el paso La joven se detuvo en medio de la nada
—Escuche lo tuyo con Byakuya— respondió —Se que no quieres dejarla.
—¡¿Pero que puedo hacer?!— rugió molesto, apretó sus puños tratando de no elevar su reiatsu por la frustración —Ella no me ama... Solo ama a Ryu-kun— respondió dolido. La punzada en su pecho seguía, no podía concentrarse mucho.
—Pues no creas que se lo dejaré tan fácil— dijo la joven seria —No puede enamorarlo de una forma tan vil.
Una leve risa surgió del teniente —Esto no se trata de enamorarlo o no. Solo es ver si tiene algún interés— no quería ver a Ichigo llorar después —Debes prepararte para los resultados.
Quizá esa no era la forma de expresarse...
—¡Pues lucha por ella!— exclamó la Kurosaki para tomarlo del kimono —¡¿Que clase de cobarde eres?! ¡¿Donde esta el Matsumori de la Guerra de invierno?!— agregó furiosa.
—Co...cobarde— murmuró sorprendido el hombre. Tenia razón. Hasta el momento se había comportado de esa forma, guardándose sus sentimientos detrás de una máscara —Y que propones, te escucharé atentamente.
La mirada gris se tornaba suave, incluso un leve brillo aparecía en ella. Un brillo que imitaba a la esperanza, por su parte Ichigo sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
¿Porque tenia la mala costumbre de hablar de más?
—Eso es muy fácil Matsumori, Kurosaki no te quemes las neuronas— dijo Toshiro quien estaba encima de una cornisa —Yo hablaré con mi teniente.
Rangiku sonrió nerviosos al verla —Capitana... creí que estaba ocupada.
—Bastante con tu papeleo inconcluso— respondió con una venita palpitante
—Juraría que lo hice— comentó con una gotita. Sin previo aviso fue golpeado por su capitana
—¡Fue el equivocado tarado!— reclamo —Esta semana nuestro papeleo va a la quinta división, no a la octava. Pero no es el punto, como tu superior mi deber es apoyarte— le miro calmada —Vamos, cuentas conmigo.
—¡Que tierna es usted!— exclamó Matsumori al abrazarla con fuerza
—Oye, creo que la estas lastimando— dijo Ichigo al ver la mueca de dolor de Hitsugaya.
—¿En serio?— preguntó mientras la miraba de reojo.
Soltó un poco su abrazo —¡Estúpido, mis pulmones idiota!
—Creó que tienes razón. Andando capitana— menciono con una leve sonrisa. Cuando Toshiro estuvo libre negó con suavidad. Ese era su teniente, no el deprimido de minutos atrás.
—Te lo encargo Toshiro
—Es capitana Hitsugaya, Kurosaki— respondió mientras se marchaba con el rubio.
Los dirigentes de la décima división se mantenían en silencio. Algo raro, pues el teniente era quien realizaba bromas por cualquier motivo.
—Concuerdo con Kurosaki— habló la joven —Si la amas tanto, deberías pelear por ella.
—¿Y que hago? Ella esta decidida a estar con Ryu-kun —vio una sonrisa surgir en su capitana y amiga —No es gracioso.
—Lo sé. Solo me preguntó porque no la cortejas. Después de todo, creó que la conoces mejor que Kuchiki— respondió con suavidad. Después de todo, él confió en ella y le contó con gran detalle el trato.
Sabía que tarde o temprano esto sucedería. Cada día le veía enamorarse más, volverse detallista fue una de las señales.
—Lo intentaré— su tono no mostraba esa seguridad que le caracterizaba, pero estaba segura que seguiría su consejo.
Palmeó con suavidad la espalda de Rangiku —Matsumori, se que la capitana Kuchiki esta enamorándose de ti— tal vez su intuición no estaba en lo cierto y solo quería ver a su subordinado feliz —Pero hoy estaba inquieta al no verte.
No importaba si debía adentrarse más en esto. La sonrisa que el rubio le regaló era suficiente para convencer a cualquiera que le tuviese aprecio.
Ryu caminaba en su ronda diaria. La tarde lo abrigaba con un poco de frío, nada que le importase mucho.
—¡Teniente, hay un enfrentamiento!— exclamó un shinigami
—Donde— ordenó, este de inmediato lo guió hacia un lugar cercano.
Ahí había dos grupos de shinigami riñendo, algunos con heridas de las katanas enemigas.
—¡¿Que sucede aquí?!— dijo en azabache serio. No estaba dispuesto a tolerar una insubordinación así.
Ambos grupos dejaron de pelear y comenzaron a reír. Ryu retrocedió, algo no estaba bien, de pronto sintió un pinchazo en su cuello.
Miró atrás, su visión estaba borrosa. La figura del shinigami que lo llevó a la trampa era apenas visible.
—¡Maldito!— rugió antes de atacar. Su zampakuto se estrello contra el suelo, regresó a una posición defensiva y observó con rabia al grupo.
Faltaba ese hombre.
—¿Que sucede teniente Kuchiki?— preguntó uno de los oficiales confiado —¿La droga esta haciendo efecto? Si es así, este preparado para ceder a sus oscuros deseos— sonrió al verlo preocupado.
Esperaban un dialogo de un molesto noble, quien se doblegaría ante ellos.
—¡BANKAI!
El hielo calló sus voces en medio de la sorpresa y miedo que les sorprendió.
—Demonios..— jadeo, lentamente le costaba aun más respirar. Odiaba haberse levantado tarde ese día, ahora tenia tantas cosas en la cabeza.
¿Realmente Byakuya lo amaba?
Su energía se elevaba y luego caía en picada, de seguir así quedaría inconsciente y a merced de cualquier loco.
—¡Ryu!
Vio a alguien acercarse, no pudo reconocer su voz y mucho menos de quien se trataba. Estaba cansado, simplemente se desplomó por culpa de la inyección.
—¡Maldición! Naoki ve por Ichigo y Byakuya, lo llevaré a la cuarta división
—Si capitana.
