¡Todo es tenso en este lugar! XD
Gracias por los rewiews :3
Estoy casi segura que este capitulo será bastante interesante, por un evento en especial. Aunque no se acabará tan fácilmente, aun falta la parte que más me gusto.
Quizá aparezca otra advertencia en ese capitulo. Sin más preámbulos
Bleach no me pertenece
—¡Ryu!— exclamó Ichigo al entrar a la habitación. Era la primera en llegar después de que Naoki le informara.
Apretó sus puños molesta, fueron un par de horas en que no lo vio, pero suficientes para que él estuviera así.
La luz del atardecer entraba por la ventana, las paredes blancas parecían teñirse de un leve color dorado. El joven Kuchiki yacía inconsciente en una cama, a su lado estaba un taburete con un vaso de agua y junto a este una silla. Ichigo se mantuvo en silencio, tratando de mantener su postura, no podía permitirse hacer un escandalo. Acercó la silla al borde de la cama en donde se hallaba el Kuchiki y se dejo caer en esta.
—¡Joder!
Odiaba verlo así
Unos pasos calmados aparecieron y un shinigami entró a la habitación —La droga es fuerte, pero no lo suficiente para matarlo— dijo el capitán Retsu quien se acercó a Ryu y tocó su frente en busca de fiebre —Kurosaki, ¿Quieres estar con él un rato?
—Si— murmuró sin desviar su atención del moreno. El capitán por su parte, sacó de su kimono una jeringa, con suavidad tomó el brazo del teniente y tomó una muestra de sangre.
—Lo analizaremos en la doceava división. Cualquier cambio repentino debes hacerlo llegar a mis oficiales o teniente— dijo antes de marcharse.
De nuevo estaba sola con él, suspiró pesadamente en un intento de calmarse un poco más. Si tan solo supiera que droga era podría pedirle ayuda a Naoki o Matsumori. Se quedo absorta viendo el calmado semblante de su amigo, su preocupación no daba señales de disminuir.
Quizá podía tomar su mano y entrelazar sus dedos con los de ella para calmarse. Sus mejillas se colorearon de inmediato ante la idea.
Si que estaba enamorada
Titubeó un poco. Pero una pregunta la hizo decidirse, con el rostro sonrojado entrelazo su mano con la del moreno.
Su corazón latía con fuerza, aun no tenia la certeza de como decirle todo lo que sentía por él. Sonrió al recordar los últimos días antes de que perdiera sus poderes por el Mugetsu, Ryu estaba tan feliz mientras compartían tiempo lejos de su labor.
Anhelaba regresar a la pista de hielo, poder tomarlo de las manos y disfrutar de aquella tarde tan agradable.
—Siempre eres cálido Ryu— murmuró con suavidad. Realmente le agradaba tenerlo tan cerca.
—Ichi...go— susurró el azabache al sentir su energía. Con pereza comenzó a abrir sus ojos, frente suyo pudo ver el color avellana iluminarse.
Un cálido tacto le hizo mirar de reojo a su mano, sus mejillas se encendieron de inmediato. Antes de que pudiese decir algo la joven lo abrazó.
—Me asustaste idiota
Sin decir nada correspondió, lo calmaba tanto verla a su lado. —Perdona— se disculpó para separarse —¿E..estas llorando?
—¡Claro que no!— se defendió la Kurosaki— Y por nada del mundo ese par de lágrimas rebeldes tenían que ver con Alder y su ejecución.
Ryu limpió el pequeño rastro con su pulgar —Aquí estoy— dijo con suavidad, mientras el violeta se concentraba en el avellana, tomó con delicadeza el rostro de Ichigo.
Ella de inmediato se sonrojó aun más, pero no se alejaba por culpa del violeta tan sereno. Él se acercó cauteloso, dispuesto a irse de ser rechazado.
Se sorprendió al sentir los labios de su amiga sobre los suyos, era un beso torpe, algo común en ella. Los delicados brazos de Ichigo rodearon su cuello.
Hacia tiempo que ansiaba eso, podía ver las mejillas sonrojadas junto a las bellas pestañas naranja, lentamente cerró sus ojos, dejándose cautivar por su amada amiga.
Su ejecución estaba a menos de una semana, la soledad que sentía era inmensa. —Hermana... ¿Yo te gusto?— murmuró al verla marcharse de la habitación —¿O solo era un reflejo de Haru?
Fueron unas palabras confusas las que ella le dio. No había algo claro.
Solo su corazón herido.
Se separó abruptamente de Ichigo, con su mano derecha se agarró el pecho. Un dolor insoportable apareció de repente, reprendió un gruñido al escuchar la silla que estaba a lado de su cama caer.
—¡Retsu-san!— exclamó Ichigo en el pasillo. Los pasos de la joven se alejaron rápidamente.
Ryu jadeó, maldecía al imbécil que lo atacó. Tenia la certeza de que aun estaba con vida, cuando pudiera marcharse iría tras él y le cortaría lentamente el cuello con su zampakuto.
Un escalofrío lo recorrió ante ese pensamiento, no debía rebajarse a ese nivel. Él era un noble y el teniente de la décimo tercera división.
—Teniente Kuchiki— dijo una oficial de la cuarta división quien acompañaba a Ichigo —¡Por favor tome esto!— le acercó un recipiente con un líquido verdoso.
Asintió para tomarlo de golpe, no tenia sabor, solo era espeso. Cuando termino sintió un poco de asfixia.
—¡¿Que es esto?!— exclamó Ryu al apuntarle con su palma abierta, lanzaría kido de ser necesario.
Ichigo se interpuso ante el nerviosismo del oficial —¡Toma aire imbécil!— reclamó con su ceño fruncido.
La bocanada de aire lo hizo sentirse bien, ya no tenia el dolor en su pecho y la sensación sofocante desapareció por completo.
—Lo lamento oficial— se disculpó con la cabeza agachada. No podía entender porque se comportaba tan impulsivo.
—Te..teniente Kuchiki ¡No es necesario!— respondió imitándolo —Ichigo-san me pidió ayuda, es un alivio que esta formula pudiera ayudarlo.
La joven Kurosaki negó con suavidad al verlos —Hanataro, por favor cuida a Ryu, voy con Retsu-san a informarle sobre esto— no se sorprendió por la mirada que ambos le dedicaron —No sabría que hacer si tiene otro ataque.
—Ichigo...— susurró el teniente con un leve sonrojo.
Sin decir nada más se retiró, aunque la calma hubiera sido visible dentro de la habitación, al salir su rostro se iluminó de rojo.
Por el Rey Espíritu, había besado a Ryu y este le correspondió gustoso.
Sacudió su cabeza —Debo concentrarme— se dijo seria, solo esperaba que no la delatara esa sonrisa que no podía borrar.
Llevaba su papeleo correspondiente. Vio a la pelirroja en su lugar con preocupación notable.
—Renji, ¿Donde dejo esto?— preguntó con calma, no la molestaría hasta que Ryu se encontrará completamente sano.
Su compañera teniente levantó una ceja extrañada —Pero eso es para Kuchiki taicho, ella sigue en su oficina. No ha querido salir desde que Naoki nos informó— respondió para soltar un gruñido —¡Y yo no termino esta cosa!
—Dejalo, lo acabaré. Después de hablar con Byakuya-san— vio la sonrisa de Abarai y soltó una leve risa —Anda, que ya va a anochecer.
Sin dudar la pelirroja saltó su escritorio —¡Gracias!
Matsumori tomó las hojas a medio llenar e ingresó a la oficina. Las pequeñas pilas de papeles se aglomeraban sobre el escritorio, la noble no parecía haberlo escuchado, pues seguía llenando las hojas.
Él por su parte dejó su papeleo en una mesita cercana, salió unos minutos a terminar el trabajo de Renji.
Conocía perfectamente ese escudo de la Kuchiki.
—Espero que tengan razón, Ichigo, capitana— murmuró al finalizar. Se acercó con cautela al escritorio, ella parecía tan absorta en su trabajo —Byakuya-san, ya para— pidió.
—Matsumori— los ojos azules le miraban sin emoción alguna —¿Traes el papeleo?
Rangiku suspiró. Esa mujer era terca muchas veces, y estas solo eran superadas por su orgullo.
—Ahí esta, necesitan tu firma— respondió. Observaba cauteloso, ahora que lo notaba la mesita estaba al lado contrario de él.
Byakuya se levantó por las hojas, Matsumori la abrazo de la cintura antes de que pudiera acercarse.
—Ryu no esta en peligro— susurró en el oído de la capitana —¿Que deseas hacer? Yo te llevaré a cualquier lugar— ante el silencio recargó su mentón en el hombro de ella —Recuerda que he visto tus facetas más oscuras, puedo con la más dulce.
No recibió respuesta, la Kuchiki simplemente suspiró antes de girarse y esconder su rostro en el pecho de su compañero.
—Debí protegerlo más. Desde los eventos de la quinta, el Goitei es un distrito más— dijo la morena al aferrarse a Rangiku —Matsumori, no puedo verlo... hoy no. Necesito calmar mi mente.
—Entonces te llevaré a ver un evento del distrito doce— respondió el shinigami para cargarla al estilo nupcial.
El rostro de la dirigente se teñía levemente de rojo.
—No dejaré que nadie te vea con los ojos llorosos, solo yo ¿Vale?— se acercó al rostro de ella y sonrió —Me alegra que confíes en mi Byakuya-san, ahora agarrate con fuerza.
Se quedo absorta en la sonrisa de él.
Era una imagen madura de Matsumori, muy distinta a la que tenia al principio de todo
Solo pudo asentir y obedecer, detestaba sentir sus mejillas tornarse más rojas ante las miradas confusas de sus oficiales. Trató de ignorarlos escondiendo su rostro en el pecho de Rangiku.
El aroma la tranquilizaba bastante, y el calor amenazaba con provocarle sueño en cualquier instante.
Le agradaba ser tratada tan dulce, sin necesidad de formalidades por su clase. Unos cuantos minutos fueron suficientes para que el rostro regresara a su tono natural
—Llegamos— comentó el rubio con calma —Ya te bajo.
Byakuya miró las tranquilas calles, reconocía ese distrito. Era uno de los mejores en cuanto a calidad de vida, muchos de ellos cambiaron con el tiempo —Gracias Matsumori — dijo con una leve sonrisa.
—Creo que deberías quitarte tu haori, para no llamar tanto la atención — respondió Rangiku antes de rascarse el cuello y desviar su mirada ligeramente sonrojado —Si quieres yo lo cargo.
—Bien, ¿También mi kenseikan?
—¡So..solo si quieres! Lo cuidaré con mi vida Byakuya-san— no creía lo que escuchó, pero tampoco deseaba ofenderla.
La capitana asintió para comenzar a quitarse el artefacto en su cabello, uno a uno fue pasando las blancas piezas al teniente. Después entregó su haori, el cual Rangiku dobló con cuidado.
—Matsumori ¿Que vamos a ver?— preguntó. Realmente se sentía mejor que horas atrás.
—Van a lanzar globos de cantoya. Son bastante bellos ¿Has visto alguno?
Byakuya negó —Será la primera vez.
El teniente asintió, aun no creía que ella aceptó acompañarlo. Debería esforzarse para que olvidara sus penas.
—Iré por un poco de sake, no es el mejor del Rungokai pero es bueno. Puedes subir a ese techo y esperar a que regrese— dijo para señalar la construcción a sus espaldas —Usualmente aquí hacemos las reuniones, así que no habrá problema.— agregó con una sonrisa.
Se alejó rápidamente dejándola con su corazón acelerado. La cabecilla Kuchiki siguió sus indicaciones —Ryu— susurró con suavidad. Debería hablar con su hermano de forma clara —Tengo que confesar lo que hice, solo espero que no sea demasiado tarde.
El cielo rápidamente se oscurecía y el viento se tornaba helado, bufo al recordar a su bufanda y como decidió dejarla de usar hace años. Ahora parecía una oferta muy tentadora. Su mirada se perdió entre la multitud que parecía abarrotar las calles.
Una cabellera rubia fue visible entre la gente, su corazón volvió a latir con fuerza al reconocerlo.
—Lamento haber tardado— se disculpó el teniente al subir. Alzó una ceja extrañado —¿Tienes frío?
—No— respondió seria, por su orgullo no se mostraría débil.
Rangiku fruncio el ceño antes de acercarse a la capitana —Te delata tu nariz roja— reclamó para tocar la punta de esta. Negó al verla sonrojarse, sin decir nada más se adentró a la construcción y regreso un par de minutos después.—Usa esto, no es mucho pero te abrigará— dijo para extenderle una pequeña manta.
—Gra..gracias.
Matsumori tomó asiento a su lado y sacó una botella de sake.
—¿Cuanto vas a beber teniente?— preguntó seria. No tenia una idea concreta de donde estaban y lo que menos deseaba era tener que ayudar al hombre a caminar si se embriagaba
El rubio entendía a que se refería esa pregunta, pero no era un imbécil —No mucho, aun tengo que dejarte en tu mansión— De cierta forma le divertía que ella aún lo creyera capaz de embriagarse en su presencia.
Nunca sería buena idea eso
—Y bien ¿Que demonios hace?— preguntó Naoki. Su humor estaba bastante mal, aquel día fue uno de los más pesados.
Ante su comentario recibió la mirada indiferente del teniente de la doceava división —Inhibe la zona del cerebro encargada de reprimir los impulsos. Al no ser tan concentrada puede ser descompuesta por el cuerpo— Nemuri se acercó a su compañero —Deben cuidar que no se acerque o tenga necesidad de hacer algo. No dudara en atacar si se siente irritado.
Ise suspiró antes de pasar su mano entre su cabello —Y ese dolor ¿Tiene que ver con la droga? Ichigo nos informó sobre eso y que Yamada logró calmarlo con una base para crear una de nuestras recetas.
—No, seguramente es una emoción que guarda, tal vez un deseo reprimido. Si te importa Mayuri-sama me necesita.
—Entiendo, da las gracias de mi parte por permitir el uso de su laboratorio— respondió haciendo una reverencia y sacando un pequeño sobre de su kimono —Aquí esta el pedido de hierbas de la cuarta división.
