Y finalmente llegamos al capitulo final, a quienes lleguen aquí, les agradezco que se dieran el tiempo de leer esta historia :D

Cass, ya que no tienes una cuenta fija, te respondo desde aquí: Me alegra que este universo de Bleach te guste, y esta vez el capitulo será más largo

Sin más preámbulos.

Bleach no me pertenece, solo esta historia

La luz del sol comenzó a surgir y a rozar las edificaciones del Goitei. Él esperaba con una sonrisa de malicia, podía sentir la energía del hombre, sin mas entró a la habitación. Allí estaba su presa, durmiendo como imbécil.

Miró con odio las facciones del shinigami, no había mucho que pudiese resaltar. Por su culpa él mismo se desconocía.
—¡¿Creías que no recordaría tu energía?!— exclamó al levantarlo con una mano para lanzarlo a la pared. Se acercó mientras el raso trataba de analizar que pasaba —¡Vas a morir bastardo!

Apenas pudo esquivar a la bella katana blanca, finalmente su mente recordó los eventos de días atrás. Gruñó molesto, ella le había jurado que estaría a salvo. Pero su sentencia de muerte ya estaba escrita.

Ryu lo sujetó del kimono —¿Alguna palabra antes de morir?

—Fue un contrato— respondió antes de sonreír —Esa mujer es capaz de todo...

La espada harta de todo atravesó su pecho, arrebatando su ultimo aliento. El teniente soltó su cuerpo para limpiar a su zampakuto.

Odiaba sentirse fuera de sí.

Su mente volvía a oscurecerse, las dudas aparecían de inmediato.

—Hermana... Acaso tú ¿Ordenaste esto?— murmuró con su corazón dañado. Unas lágrimas comenzaron a aparecer, sus emociones se aglomeraron dentro de su alma —¡¿Porque lo hiciste?!— apretó sus puños con fuerza, no tenia la certeza, pero no existía nadie más a quien culpar —Voy a hacer que te arrepientas.

Un golpe seco se escuchó en el muro, segundos más tarde una sombra salió de la habitación y se perdió entre los edificios.


Maldecía amar a la capitana, el poco sake que tenia encima comenzaba a despertar a sus hormonas. ¿Porque no podía simplemente tomarla como suya?

—Creo que deberíamos terminar— dijo a cambio de sentir su corazón oprimirse —A tu hermano le dañaría vernos juntos, y yo no quiero causarles a ninguno más problemas.

Byakuya le miró extrañada, la tristeza comenzaba a surgir.

¿Tal vez lo amaba?

—Entiendo

Solo mentía.Y su mirada la delataba

—Es solo hasta que tus sentimientos se aclaren ¿Vale?— mencionó mientras acariciaba la mejilla de ella con su pulgar —Yo estoy listo

La capitana suspiró, podía ver a través de su sonrisa falsa. Ahora en frente de su residencia él la dejaba libre.

—Gracias teniente— respondió con suavidad. Rangiku asintió para besar la frente de ella. Admiró con dulzura el carmesí que aparecía en la seria capitana, negó con calma antes de darle la espalda.

Quizá sería la ultima vez

—Espera...— pidió. Cuando el rubio se giró pudo atraparlo con sus brazos para depositar un pequeño beso en sus labios.

—Matsumori, ¿Que rayos haces?— preguntó Hitsugaya al verlo ejercitándose dentro de la oficina de ambos.

—Pierdo el tiempo capitana— respondió mientras seguía haciendo lagartijas en el suelo.

Toshiro negó con suavidad, aunque le alegraba no verlo bebiendo por tristeza, esto seguía siendo extraño.
Cerró los ojos un instante y suspiró. Nunca entendería por completo a ese hombre, sin más abrió la puerta. —Teniente Naoki, es todo tuyo. Cuida no romper nada— dijo antes de salir.

Ise se abalanzó contra Rangiku con un aura de enojo —¡¿Porque no me contaste la verdad?!— exclamó mientras le hacia una llave al brazo —Y yo de tarado hablando con todo el mundo para saber que demonios pasó ¿Sabes hasta donde tuve que ir?

—¡Suelta!

—¡Por supuesto que no!— el azabache apretó más el agarre —¿Que sucedió entre Kuchiki taicho y tú? Fue solo una misera noche y tu la cortaste— ante la mueca de dolor de su amigo le dio un cabezazo —¡Creí que la amabas!

Matsumori gruñó furioso —¡Claro que si!— respondió tratando de liberarse, al ver que era inútil dejó de forcejear —Es solo que yo... Quise hacerla mía— sus mejillas se coloreaban de rojo —Y preferí dejarlo así porque no es la primera vez. Además hay cosas que debemos arreglar entre nosotros.

—Pero eso es normal ¿No? Ella era tu pareja — dijo el azabache ligeramente extrañado —Además tu siempre coqueteas con mujeres para conseguir lo que quieres

—¡Byakuya-san es diferente!— bramó antes de intentar levantarse por segunda ocasión. Naoki aplicó más fuerza en la llave para calmarlo.
¿Porque se alteraba tanto? Su mente trataba de buscar un buen motivo.

—Cierto, que ella es tu primera vez— comentó al recordarlo—Por eso ya no traes ese collar— Era curioso, nunca imaginó que esa cadena significaría virginidad y que Rangiku también lo era. Sonrió divertido al notar como incluso las orejas del rubio se volvían rojas. Aunque no entendía la vergüenza de su amigo.

—¿No se lo dijiste?

—Lo hice— respondió apenado —Ella no parecía creerme. Más bien no lo hizo

Quería desaparecer en ese momento, aquella noche que cerró el contrato realmente fue diferente para él.
Aunque nadie sabía ese detalle...

—Ah, pero después, vio lo que pasaba y los dos felices

—¡NAOKI!

¿Desde cuando se intercambiaron los papeles? Ahora él era el molestado e Ise un pervertido.
Cuando sintió su brazo liberarse suspiró. Realmente podía ser un niño en algunos temas. Sintió la mano de su amigo alborotar su cabello.

—Si tanto la quieres pídele algo formal. No es difícil para un shinigami de tu tipo— dijo antes de levantarse.

Matsumori mordió su labio nervioso ante las palabras de su amigo —¿No será tarde?— conocía a Byakuya y aveces ella se tomaba las cosas demasiado enserio.

—¿Le dijiste algo malo? Ya sabes, que nunca querías verla, una vaina así

Rangiku lo miró serio —Nunca— apunte su respuesta recibió un golpe —¡Auch!

—¡Pues deja de balbucear y ve por ella!— exclamó molesto.

Su amigo asintió antes de levantarse y salir corriendo, sonrió con satisfacción al notar ese cambio de actitud. Se recargó en el escritorio del rubio.
No había hecho su papeleo. Y seguramente él terminaría haciéndolo —¡Matsumori!

Realmente odiaba los problemas de Rangiku.

El rubio se encontró con Ryu, sus miradas se conectaron por un instante. El joven Kuchiki siguió de largo, su compañero de la décima se detuvo.

De nuevo esa sensación, aquella que le alertó sobre el micrófono que puso Ichigo. Quizá Byakuya podía esperar solo un poco más. Fue de inmediato a la cuarta división, paso de todo mundo, tal vez la droga aun no era absorbida por completo.

—Capitan Retsu— dijo al entrar a su oficina —Perdone mi intromisión, pero sospecho que Ryu-kun aun no elimina la droga en su totalidad.

Aquel hombre de apariencia amable dejó de elaborar su papeleo, los ojos azules no mostraban sorpresa.
Ya esperaba esa observación desde hace horas, la capitana de la doceava le dijo en cotilleo que un shinigami con alta energía espiritual tendría más problemas al desintegrar la droga.
—Ordenaré un medicamento. Pero tú deberás estar atento, cuando este listo, irás con el teniente Kuchiki a su ministrar la dosis ¿Has entendido Rangiku?— respondió sereno, el shinigami solo asintió —Sigueme— ordeno antes de levantarse y tomar unos documentos.

—Hai


De nuevo se enfrentaban. Hacia años que no se veían en una situación así —Quiero justificaciones Byakuya— dijo Ichigo seria al encontrarla en su oficina —¿Porque juegas así?

La mirada fría se clavó como espada en la joven, no era necesario seguir aparentando con ella —No te incumbe Kurosaki

—¿Eso crees?— la enfrentó antes de colocar sus manos en el escritorio —Yo amo a Ryu— dijo a la espera de una reacción.

—¿Y eso debería interesarme? Una Ryoka como tú no tendría oportunidad con él

Ichigo elevó un poco su reiatsu además de funcir el ceño. —Debes bromear— apretó su mandíbula, quizá no debería hablar tanto — ¡Matsumori-san te ama! No se si te lo dijo, pero él pudo salir de su tristeza por ti. Si no puedes valorarlo eres una idiota— pero no le importaba.

Esto no se trataba solo de ella, el rubio también estaba atrapado entre tantas mentiras y si podía lo sacaría. Aunque tuviera que luchar y destrozar media Sociedad de Almas en el proceso.

Byakuya se levantó de su asiento —No te dirijas a mi de esa forma mocosa— reclamó elevando ligeramente su voz, de forma inconsciente puso una mano sobre la empuñadura de Senbonzakura.

—¿Fue solo un juego?— cuestionó la Kurosaki sin inmutarse —Y todas las ocasiones donde él susurraba tu nombre con alegría ¿Esas no cuentan? Aunque no lo creas me llevo bien con Matsumori, casi tanto como Toshiro y si no te enfrentas a mí, lo harás con ella— se acercó al rostro de la capitana —Y ella si tiene motivos suficientes para matarte, ayudaste de forma inconsciente a que Hinamori se fuera con Aizen, ahora agrega que lastimas a lo mas cercano que tiene y puff. Hyourinmaru irá tras de ti.

Algunos recuerdos aparecían vagamente en la mente de Byakuya, el teniente se volvió más cercano a su capitana después de la traición de Aizen. Llegando a formar un dúo casi perfecto.

—Ambos teníamos en claro los riesgos de todo esto— respondió antes de mirar a otro lado.

El recordar el calor del teniente era una tortura, y ni hablar de su sonrisa calmada que podía hacerla olvidar que actuaban.

La mano de Ichigo tomó el mentón de su ponente y la hizo mirarla fijamente —¿Lo amas? O jura por tu orgullo que todo el tiempo solo fue un peón de tu obra— la seriedad en las palabras de Ichigo podían rivalizar con ella.

Byakuya agarró la muñeca de la joven y le hizo soltarla, ya estaba cansada de esa discusión. Los ojos marrones se posaban en un intento de intimidarla, esto podía seguir así un tiempo más. Pero era hora de aceptarlo.

Deseaba seguir, ya no como un plan, solo una relación sincera.

—Lo amo— dijo segura de si misma. Aunque tenía un favor que pedir —Ichigo cuida de Ryu, dudo que pueda con la verdad. Hoy hablaré con él y quizá vaya contigo.

La joven sonrió con calma. —Por supuesto Byakuya, lo protegeré con mi vida si es necesario— no lo diría, pero se enorgullecía de ver a la capitana madurar y aceptar sus sentimientos sin temor.

Un breve silencio apareció entre ambas, sin agregar algo más estrecharon sus manos como símbolo de paz.


Su mente se hallaba nublada desde ese día, los intentos de controlar sus impulsos eran inútiles la mayor parte del tiempo. Perdía la paciencia con cada palabra y acción.

Quería terminar todo...

Acechando como un cazador le pidió a su hermana tomar el té en la mansión.
Sonrió con falsamente al verla entrar, pronto el plan se llevaría a cabo. Había ordenado a los sirvientes no aparecerse por el ala Oeste. Y a los guardias arrestar a cualquiera que estuviese rondando la mansión.

El rostro serio de Byakuya ocultaba algo de tristeza; su sangre hirvió al notarlo, aquel idiota de la décima logró dañarla.

Sin embargo...

Solo actuaban ¿No?

Aunque era un alivio que la noche le ayudase a ocultar sus intenciones, justo en luna llena. O eso mostraba un calendario.
—Es bueno verte mejor hermana— dijo tranquilo antes de servir el humeante liquido en las dos tazas —Toma, es tuya— entregó la pequeña taza de porcelana —¿Como te ha ido hoy?

Vio la sonrisa falsa de ella aparecer después de beber el liquido, su instinto le rogaba atacar, debió utilizar hasta el último gramo de su espíritu para esperar.
—Ha sido un día normal.

Sentía a su cuerpo llenarse de adrenalina. Estaba listo para saltarle a la capitana y atacar.
—¿Puedo preguntar algo?— cuestionó de forma inocente, su mirada estaba baja, sus dedos jugaban entre sí.

Byakuya se adentro sin notarlo —Adelante — Aquel semblante seguía ensombrecido; tal vez seguía recordando al jovial teniente y como le hacia feliz, pese a saber que no existía un futuro juntos.

—Cuanto le pagaste al imbécil

La capitana se extrañó ante la pregunta, Ryu en ningún momento tuvo la oportunidad de enterarse ¿O si?
—A que te refieres— respondió seria. Fuese lo que sea, aun debía mantener su orgullo en pie, si eso significaba mentir a su hermano un poco más, lo haría.

Una risa se escuchó del más joven —¡Ya sabes! Ese idiota que me drogó. Si eres capaz de jugar a los novios por cuatro años, no veo el impedimento de drogarme. Total, al final seré tuyo ¿No?— se burló antes de sonreír macabro —Si tanto me deseas te haré mi mujer Byakuya.

—No caería tan bajo Ryu— se defendió antes de mirarlo seria —Tu mismo sabes que tanto defiendo mi orgullo

El ambiente se volvía tenso, ninguno cedería al otro. Su apellido Kuchiki lo impedía.
—Byakuya— dijo de forma divertida el teniente —¿Porque bebes con tanta confianza? Acaso Rangiku te enseñó ese mal habito— agregó para tirar el contenido de su taza en el suelo —No eres la única quien tiene acceso a drogas.

Maldijo no preguntar por el sabor distinto, trató de invocar su shikai como defensa, pero fue inútil. Su cuerpo no respondía más allá de unos ligeros movimientos, parecía dormido.

Veía con cierto temor al joven acercarse hacia ella, sentir el cálido aliento a escasos centímetros del suyo le provocó un escalofrío.
Aquel no era Ryu. Solo una mente nublada por el estrés y un deseo reprimido.

—¿Que pasa hermanita?— susurró en su oído —Creí que habías esperado tanto esto.

—¡Alejate Ryu!— bramó antes de darle un cabezazo con la poca movilidad que le restaba.

Un hilo se sangre comenzó a recorrer la frente del teniente —¡Maldita!— dijo al tocarlo, con la manga de su kimono se limpió el pequeño rastro —¡Siempre has preferido a Haru! Nunca notaste como fui cayendo en tu trampa, y para terminar te lías con el teniente más odioso del Goitei, el único que podría enamorarse en una actuación — la sonrisa regresó junto a un aura de maldad —Pero nadie se enterara de esto, será nuestro secreto favorito.

Lentamente se acercaba al rostro de Byakuya, los escasos movimientos no eran suficientes para liberarla. Finalmente la droga había surtido efecto. Ryu comenzó a abrir el kimono, y dejar al descubierto una piel blanca.

—¡HAINEKO!

Seguido a esas palabras la ceniza apareció destrozando la pared, sin titubear golpeó a Ryu, imitando a Senbonzakura siguió embistiendo al azabache hasta sacarlo al jardín.

—Matsumori— susurró la capitana. Parecía un sueño verlo así, llegando justo a tiempo para salvarla.
Pero la mirada cargada de enojo desaparecía esa dulce imagen. Él estaba cegado.

—Bastardo, ella te ha cuidado y tu le agradeces de esta forma— menciono Rangiku serio —Simplemente no puedes ser perdonado— señaló a Ryu y su zampakuto lo rodeó aun como shikai —Volarás en pedazos con esto — agregó mientras en su mano creaba una llama de kido.

El Kuchiki se levantó para sonreír, aun tenia cartas para jugar. No se permitiría perder ante su oponente —Byakuya no te ama— dijo divertido, esperaba verlo derrumbarse ante la realidad. —Puedes preguntarle.

Unos segundos más e invocaría su bankai para acabar con la molestia.
La capitana observó asombrada como el aire felino desaparecía junto a la ira de Rangiku.

Era su culpa

—No me importa.

Ambos hermanos se extrañaron ante la respuesta.

Con shumpo el teniente apareció atrás del ojivioleta —Sin duda eres un idiota Ryu— comentó antes de inyectarlo en el cuello —Ichigo ha llorado por ti hoy, mañana ve a disculparte ¿Vale?

Su visión se tornaba oscura —Ichi...go... perdoname...todo

El rubio tomó en su hombro al Kuchiki, soltando un ligero bostezo se dirigió hacia donde se encontraba la cabecilla mirándole. Con suavidad dejó a Ryu en el suelo de madera, la adrenalina un corría en si cuerpo, pues estuvo a segundos de olvidar su verdadera misión. Sentía a los sirvientes comenzar a acercarse, agradecía al Rey Espíritu que su shumpo fuese bueno y que su mente estuviera lo suficientemente clara.

La capitana suspiró aliviada —Gracias... ¡Oye ¿Que haces?!— respondió al ser cargada como días atrás.

—Te llevó a mi casa, ni creas que te dejaré sola con Ryu-kun. Quizá el antídoto haga efecto, pero aun no se va la droga por completo— un tenue sonrojo apareció en su rostro —Me preocupa que te haga algo.

Sin agregar algo más dio un salto hacia el techo, pasando de unos inconscientes guardias y dejando atrás la mansión.
Byakuya rió ligeramente, Rangiku no cambiaba en algunas cosas. Aunque su mirada no mostraba la misma alegría de siempre —Eres un despistado si piensas que no te amo— respondió con calma —Tal parece que he caído contigo en este juego— agregó vencida, cerró sus ojos al sentir los labios del rubio posarse sobre los suyos.

—Somos malos jugadores— rió divertido Matsumori para detenerse —Aunque te advertí lo peligroso que era jugar al gato y al ratón— dijo serio antes de seguir su camino.

La capitana asintió ante las palabras del hombre y se dedico a descansar en sus brazos hasta llegar al departamento de él.

El aroma que tenia ese lugar era tan familiar que la hacia desear permanecer ahí un poco más. Rangiku se abrió paso por la sala ligeramente desordenada, para llevarla a su habitación y le recostarle en su futon.
—Prepararé una solución para ayudarte a eliminar la droga de tu cuerpo. Luego me iré a dormir en la sala.

—Duerme aquí— pidió con suavidad, sintió sus mejillas colorearse de nuevo al ver sorpresa en el rostro del teniente —Extrañe tú calor estos días Matsumori

Una sonrisa apareció en Rangiku —Lo haré Byakuya-san— respondió para acariciar el cabello azabache.


Apenas se despertó miró curioso a su alrededor ¿Desde cuando dormía en esa habitación?
Los eventos de ayer se aglomeraron en su mente, las mejillas se tiñeron por vergüenza. Aunque había algo distinto. ¡Finalmente volvía a ser el mismo!
Después le pediría disculpas a su hermana por semejante osadía, pero gracias a Rangiku tenia claro su predicamento.

Y también explicaría todo a su compañera, solo esperaba que aun no fuese tarde.
Con una velocidad digna de Matsumori llegando tarde, se alistó para salir en busca de su amada. El shumpo parecía competir con el del capitán de la segunda división, cruzó el Goitei en cuestión de minutos. Finalmente en su visión apareció el lugar donde residía temporalmente la joven.

—¡Ichigo!— dijo al agarrarse del marco de la ventana.

Aunque sinceramente no esperaba verla a mitad de un cambio de ropa —¡RYU!— la voz furiosa de Ichigo daba miedo, más con el hecho de que agarró a Zangetsu sin haberse terminado de cambiar.

Su único reflejo fue lanzarse hacia el suelo y mantener la cara mirando a la madera —¡Perdona mi actitud de los últimos dos días!— se disculpó —Pero una droga evitaba que me controlara y luego con lo de Nee-sama fue un plus para que ayer hiciera una locura... Tengo tanto que explicarte.

Unos pasos se acercaron al shinigami después de que Zangetsu fue dejado a un lado —Lo entiendo Ryu— dijo la Kurosaki mientras acariciaba con suavidad el cabello azabache —Me enteré de muchas cosas estos últimos días, algunas que no desearía recordar. Pero escucharé tu versión.

¿Se atrevería a hacerlo o no? Fue la pregunta que cruzó la mente del azabache.
Con los ojos cerrados se levantó, comenzó a tocar la suave piel de ella, sus mejillas se coloreaban mientras más subía, quería llegar hasta el rostro de su amiga.
—¿Que haces?— preguntó una igualmente avergonzada Ichigo. Antes de ser besada con suavidad por el teniente

—Te hice llorar ayer ¿Verdad?— respondió Ryu antes de pasar sus dedos por el rastro que debieron recorrer las lágrimas el día anterior —Lo siento

Aquellas palabras sonaban tan dulces en él, sonrió ligeramente ante ellas. Hace tiempo nunca se imaginó que su compañero podría hacer algo así, antes de seguir de sentimental prefirió abrazar al Kuchiki. Este con los ojos aun cerrados correspondió.

—Lloré porque no lograba hallar el balanceo químico para tu medicamento— comentó antes de abrazarlo con más fuerza —Temía perderte.

Escondió su rostro en el pecho de su amado, no quería hacerle ver unas lágrimas que salían por pura felicidad. Agradecía al aburrido maestro de química por esas clases hace años. Ryu recargó su mentón en la suave cabellera naranja —Ya veo— susurró con calma —Ayer casi hago una barbarie, Rangiku llegó a detenerme, aunque yo lo ataque con algo que le dolía, él siguió adelante. Enfrentándome sin miedo. Me recordó a ti, en tu primera vez en la Sociedad de Almas; sin miedo, con una convicción, luchando por no dejarte cegar por tus sentimientos.

—Ese hombre es un chismoso— se quejó la joven. Le había pedido que no le dijese a Ryu sobre los sollozos y el muy maldito lo hizo —Al igual que Renji— más tarde arreglaría eso con ella.

—Tenías razón, no es tan malo. Pero creo que Nee-sama ya lo ató.

Ichigo rió divertida —Ahora Byakuya no tratara de asesinarme con Senbonzakura, tengo a Ryu-kun y a Matsumori de mi parte. Pero me pregunto que hicieron ayer, me enteré por parte de Ukitake-san que él la llevo en brazos hasta su cuarto— ante su ultima oración el azabache dio un leve brinco.

—Sigue así y en tú futuro no habrá nada de lo que imaginaste pervertida.

La joven lo empujo y con un ágil movimiento terminó de arreglar su kimono, dios ese teniente la sacaba de quicio con una facilidad envidiable.
—¡Como si quisiera! Con un sin trasero, no me dan ganas.

Ante sus palabras el rostro de Ryu se tornó rojo, los ojos violeta le miraron un poco molestos. —¡Oye! Habíamos hablado que mi falta de nalgas no era graciosa, fresa llorona.

—¿Llorona? Y cuando se te perdió tu peluche, a nadie le gusta ese horrible conejo, niño mimado —¡Chappy no es horrible, tu humor sí!

—Eres un tarado Ryu— dijo antes de acercarse y rodearlo con sus brazos —Pero aún así me encantas.

El azabache desvío su mirada sonrojado —¿Tan poco trasero tengo? — preguntó. Ver la sonrisa burlona de Ichigo sólo le hizo sonrojarse más.

—Es perfecto para mí, anda, que debes apresurarte.

Horas después...

Ambos hermanos se encontraban frente a frente.
—Lamento mi comportamiento— corearon a la par.

—No debí jugar así contigo Ryu, fui una inmadura.

—Y yo no tenia razón para colocar droga en tu bebida y tampoco debí tratar de... Ya sabes, eso
Rangiku junto a Ichigo observaban a su lado. El teniente de la décima esbozo una sonrisa al ver dos reverencias.

—Creo que ya es suficiente— dijo Rangiku con calma —Le pedí a Ishida-san que hiciese un bello kimono para una boda.

Ryu se extrañó ante la oración —Bo..boda— su mente tardó unos segundos para analizarlo —¡¿Que tienes en mente teniente Rangiku?!— cuestionó con un aura sombría.

Una gotita apareció en Byakuya al verlo tan protector, se preguntaba si ella actuaba igual con él.
Matsumori ni se inmutó —Después de una larga actuación, quiero dar el paso a algo formal y que más formal en una relación que una boda— sonrió divertido ante la mirada de escepticismo del Kuchiki —Tu e Ichigo algún día lo harán.

El teniente suspiró pesadamente, no era su asunto. Si su hermana no se oponía, él no tenia derecho a entrometerse —Pero nada de tocar a Nee-sama antes de matrimonio ¿Entendido?— respondió serio —Romperá su celibato la noche de bodas, así que deberás ser delicado con ella. No toleraré verla triste otra vez.

Un pequeño silencio apareció. Los tres shinigamis se miraron entre si ante las palabras del joven.
—¡Jajajaja!— la carcajada del rubio solo hizo sonrojar a la capitana de pena y avergonzar a la Kurosaki.

Quizá Ryu desconocía el significado del collar que antes portaba su compañero

—Nunca le lastimaría, así que no me importa esperar Ryu-kun— dijo sin perder su sonrisa.

O tal vez era muy inocente.

Ichigo suspiró, después de la boda ella tendría que explicar algunas cosas a su novio —Mejor vámonos Ryu, que hablas de más y ya es tarde.

—Pero...

—¡Nada de peros!— respondió la joven para agarrarlo del brazo y comenzar a caminar hacía la salida —Ellos tienen que ver a Ishida. Ella es bastante especial con el tiempo.

—Esta bien, nos vemos más tarde Nee-sama, teniente Rangiku— dijo antes de marcharse junto a Ichigo.

Salieron de la mansión, sus manos se entrelazaron.

—Así que ya será teniente Rangiku ¿No? — preguntó la joven de cabello naranja.

Ryu sonrió divertido ante la oración —Al igual que tu Kurosaki-chan — respondió con el tono de voz más agudo que pudo.

—Cállate conejito

—¿Cuando nos casamos? — observó las mejillas de su novia encenderse. La sensación que tuvo al imaginarse como se vería la joven en un vestido de bodas era agradable. Quizá en unos años se atrevería a pedirle matrimonio

—Ya veré

O tal vez ella lo haría con él

Fin :3

Dato curioso, el collar de Matsumoto Rangiku tiene ese significado, pero no se ha aclarado la razón por la cual lo lleva y si este significa su verdadero estado civil. O eso es lo que tengo entendido XD

Tite, te exijo respuestas -.-