CAP.9: "Müll"

Ahora que todo había vuelto, aparentemente, a la normalidad. Jun ya no tenía que preocuparse más por el bienestar de sus muñecas y se dedicaría a volver a su rutina diaria; despertarse temprano en las mañanas e ir con Tomoe a estudiar a la biblioteca.

Nori iba siempre a la práctica de lacrosse, así que de vez en cuando tenían que comer comida comprada. Aunque ahora Shinku contaba con más compañía, Kanaria iba de vez en cuando de visita y Suigintou…iba por unas horas y luego se volvía a ir diciendo que solo estaba de pasada.

Con Tomoe tan ocupada en estos momentos, Hinaichigo ya no podía ir a su casa ni pasar el tiempo con ella. Así que se la pasa en la casa Sakurada al no tener nada más que hacer. Souseiseki esta yendo más seguido y por eso Suiseiseki ya no tiene por qué ir a visitarla.

Los problemas que se plantearon hace unas semanas se habían quedado como nada más que un mal recuerdo…cierto?


–Jun! Que paso con el té?– pregunto molesta la quinta rozen maiden.

–Ya voy! Maldición… no puedes esperar un minuto!? –

–Kun-kun ya empezó! Y no puedo disfrutar del capítulo sin mi taza de té!–

El muchacho le entrego la taza a la muñeca y se dispuso a salir corriendo de su casa, estaba llegando tarde por culpa de Shinku! Otra vez…

Una vez que salió del hogar, empezó a caminar rápidamente. No le gustaba hacer esperar a Tomoe, quien siempre llegaba puntualmente.

"Por una parte es bueno que todo haya vuelto a la normalidad pero… también es molesto de cierta manera…" Pensó.

–Sakurada-kun! – llamo alguien detrás de él, era Tomoe. –Menos mal que te alcance…–

–Eh? No estabas en la escuela? –

–Me quede dormida… y me apresure a alcanzarte en cuanto saliste de tu casa…– hablaba haciendo una pausa a cada rato, se notaba que había corrido mucho.

Una vez que su compañera descanso un rato, ambos se fueron juntos rumbo a la biblioteca. Donde pasaron la mayor parte del día. Al atardecer empezó a hacer muchísimo calor, por lo que las muñecas y Nori se quedaron encerradas con aire acondicionado en la residencia hasta que anocheció. El joven médium, por otro lado, salió con unos amigos por allí…

Esa noche Jun llego no mucho después de que todos se hayan ido a acostar. Entro sigilosamente y subió las escaleras tratando de no hacer ni el más mínimo ruido.

–Hey. –

Jun pego un salto. Al ver de quien se trataba, dejo salir un suspiro de alivio. –Muñeca loca…casi me matas de un infarto! –

–Eso sería lógicamente imposible dado a que todavía eres joven. Como sea, estas no son horas de llegar a casa desu! – Lo regaño.

–Es que surgió una salida con unos amigos y no pude negarme y….porque rayos te tengo que dar explicaciones? Que haces despierta de todas formas? –

–Estaba despidiéndome de Souseiseki desu.– respondió dándole poca importancia a la pregunta. –Vamos a dormir antes de que Nori despierte y nos mate a los dos desu~–

–Buena idea.–


***Todo estaba oscuro, apenas podía ver el suelo en donde caminaba. Ni siquiera sabía a donde se dirigía, él solo caminaba… luego de un indeterminado periodo de tiempo se dispuso a observar los alrededores; todo estaba desolado y seco, era un terreno muy amplio algo así como una especie de jardín. También había ciertas estructuras y edificaciones, todos abandonados y destruidos.

–Este es…. El mundo de Suigintou?– Se preguntó a sí mismo en voz alta.

No. Por el estado en el que se encontraba el lugar aquel tranquilamente podía ser confundido con el mundo de la muñeca alada. De no ser porque había claras diferencias entre ese y este lugar.

El conocía el mundo de la primera rozen… en cambio, este lugar era uno en el que nunca estuvo. Ni siquiera se parecía a algún N-field conocido.

Y entonces…***

Jun se levantó sobresaltado, tenía el corazón a mil y sudaba. Lentamente se llevó una mano a la frente. Que había sido eso? Una pesadilla? Efectivamente.

Un ensordecedor grito de desesperación fue eso que lo despertó. Lo más…feo, por así decirlo, es que el grito era de Shinku. Luego de calmarse un poco, se dispuso a pensar que estaba equivocado. Después de todo, él nunca había la había escuchado gritar…aunque de cierta manera, algo le decía que se trataba de su muñeca. Pero no hay nada de qué preocuparse verdad? Porque ella seguramente estaba durmiendo ahora mismo en su maleta y nada pareció haberla molestado en los últimos días… eso que él tuvo, no fue más que un tonto sueño.

Con eso en mente, consiguió las agallas suficientes para dormirse de nuevo.


Al día siguiente, en la sala:

Todas las muñecas, exceptuando a Suigintou y a Kanaria obviamente, se encontraban bastante aburridas mientras esperaban por Nori para que les prepare el almuerzo. Estaban emocionadas ya que después de todo iban a comer hamburguesas florales!

–Shinkuuuu~– Canturreaba una muñequita vestida de rosa. –Estoy aburrida, ven a jugar conmigo! –

–Y desde cuando tengo la obligación de jugar contigo? – Respondió con pura indiferencia la muñeca roja.

–Solo por hoy nano! Por favor!–

–En ese caso ve a jugar con Suiseiseki entonces…–

–No, ella es mala con Hina nano! De ninguna manera!–

La pobre rubia dio un suspiro. –Hinaichigo…basta con eso, trato de leer este libro.–

–Eso es mentira! –

–Porque dices eso?–

–Porque agarraste el libro cuando me acerque a ti, nano! Y además lo estas sosteniendo al revés! – Le apunto mientras hacia una mueca de enfado. Shinku quedo completamente en blanco. Que más podía hacer? La había descubierto.

–E-entonces Hinaichigo…a que te gustaría jugar?–


–No puedo creer que nos haya arrastrado a Suiseiseki, Souseiseki y a mí para que juguemos a las escondidas con ella.– renegaba mientras subía escaleras arriba. La pequeña fresa se encontraba en la planta baja contando en este momento.

Mientras caminaba por el pasillo rumbo a la habitación de Jun, su supuesto escondite, algo hizo que se detenga. Un agudo dolor de cabeza provoco que perdiera levemente el equilibrio.

Sin darse cuenta, ella inadvertidamente apareció en una elegante sala bastante silenciosa…su propio N-Field. La luz del sol se filtraba por una gran ventana, iluminando los muebles de aquel lugar. Los pétalos de rosa flotaban por ahí. Estaba confundida, que había pasado? Hace un rato estaba subiendo las escaleras en camino a la habitación de Jun y de repente esto. Acaso se había quedado dormida? No puede haber otra forma de entrar a su propio mundo si no es así.

No paso mucho tiempo de tranquilidad. Al fijarse mejor en los detalles de su propio mundo pudo ver que los pétalos comenzaban a secarse y a marchitarse. El cielo se empezaba a descolorar, todo esto sucedía de manera lenta pero cada vez era más visible.

–Al fin puedo verte de nuevo…– Una voz femenina que conocía bastante bien hizo presencia.

Se volteó bruscamente para comprobar si lo que estaba sucediendo era de verdad. Lamentablemente lo era. A pocos metros de donde ella se encontraba había una figura entre las sombras, está ligeramente se movió al tiempo que soltaba una risita algo perturbadora.

Al avanzar un poco más, saliendo de la oscuridad, todo el cuerpo de Shinku se tensó.

–K-k-Keikoutou! – Dijo con miedo. –Que… que haces aquí? Se supone que tu…!–

–Pobrecita…en serio creíste que me había rendido? –

La muñeca de rojo retrocedió un poco. –V-vete… ahora mismo. –

–No quierooo~– Se burló. –He venido aquí a decirte algo importante sabes? –

–DEJAME EN PAZ! – Grito Shinku y le arrojo a la otra muñeca una taza de porcelana que se encontraba en una mesita detrás de ella.

Keiko no se sorprendió, es más ni se inmutó. Solo se quedó en su lugar. En un instante desfundo su espada. Fue cosa de un segundo pero antes de que la taza llegara a golpearle, se partió a la mitad en un corte limpio.

–Guarda esa energía.– Dijo con un tono serio y luego simplemente se desvaneció en el aire apareciendo al instante detrás de Shinku. –Porque tú y yo terminaremos con esto AHORA. –

–Que quieres decir? –

–Tú y yo lucharemos…Que te parece si nos encontramos mañana a la medianoche? la ganadora matara a la perdedora.–

Esas palabras le cayeron como un balde de agua fría. Ella se giró levemente para poder ver la cara de su enemiga, esta tenía una peligrosa sonrisa que le daba escalofríos. La perdedora morirá? Si ese sería el caso entonces… no perdería por nada del mundo.

Luego de unos minutos que parecieron eternos, aun con la duda persistiendo en su mente, ella simplemente acepto la propuesta.

–Está bien, que así sea. –

…...

Cuando recobro la conciencia se encontró a sí misma en la cama de Jun. Se levantó de allí con cierta pereza. Eso de recién…habrá sido solo un sueño? Imposible. Eso definitivamente había pasado de verdad. Mientras se encontraba deliberando sobre eso, Hinaichigo abrió la puerta.

–Unyuu…Shinku! Ya cena esta lista! – Anuncio alegremente y se acercó a su hermana mayor para tomarle la mano. –Vamos, apúrate o se enfriara! –

–Oh, si…vamos. – respondió algo distraída.


En el N-Field de Keikoutou;

Un agujero de conejo se abrió y de el salió Keiko, estaba terriblemente cansada…pues abrir un N-field de la nada misma es súper complicado, incluso para alguien con una fuente de energía inacabable como ella. Se lanzó a su sillón y se dispuso a dar una siesta.

–Como le fue, señorita? – pregunto Shirosaki.

–Aish… terriblemente mal! Lo único que quiero es dormir un poco…–

–Espero que no haya tenido que usar la violencia. –

–Descuida no lo hice…– respondió dándole poca importancia. –Ya sabes que no me gusta romper mis juguetes nuevos. –

El hombre sonrió a modo de complicidad. Luego él se disculpó formalmente y abandono el lugar, dejando a la rubia descansar tranquila.


Ya mientras todos almorzaban tranquilos, algunos comentaban lo que les había pasado durante el día. La más pequeña muñequita se quejaba de no haber podido terminar de jugar con sus hermanas al escondite, Jun daba comentarios sobre lo insoportablemente lleno que se encontraba el colegio ese día y Shinku… ella estaba inerte. No hacía nada más que mirar fijamente su plato de comida, las palabras de Keikoutou resonaban en su mente una y otra vez.

–Shinku-chan?– Llamo Nori, tratando de hacerla volver a la realidad. –Estas bien? –

Eso hizo que Jun y Souseiseki dejaran de comer para observar a la rubia.

–Eh?...si, porque lo preguntas…? –

–No estas comiendo nada…–

–Umm….No tengo hambre, Hinaichigo si quieres acabalo por mi…– Empujo el plato hacia un costado y abandono la mesa. Eso resulto sospechoso para la jardinera menor y el médium.

Una vez que salió del lugar, se detuvo en el pasillo…miro hacia cierto lugar y se dirigió allí; a la sala de almacenamiento, donde se encontraba ese gran espejo que les permitía ir y venir de los N-field.

Ingreso al lugar y se quedó parada frente al espejo, observándose a sí misma reflejada en él. Se dio cuenta de que estaba en un estado de semi-panico , respiraba con dificultad y estaba temblando. Ella apoyo su frente en la superficie lisa del espejo, obligándose a calmarse.

Poco a poco su respiración se calmó y ella fue capaz de enderezarse…

–Shinku?– Una suave e inocente vocecita pronuncio su nombre. Al voltear pudo ver que se trataba de nadie más y nadie menos que Hinaichigo. Esta camino con cierto temor hacia su hermana mayor. –Te sientes bien? –

–Me encuentro perfectamente bien. No necesitas preocuparte por mi.– Le contesto en un tono gélido, lo que hizo que la menor se asuste un poco.

Tratando de impedir que eso le afecte, la pequeña avanzo un poco más hasta encontrarse cara a cara con Shinku. Quien tenía una expresión bastante indiferente en este momento.

–Te vas a ir? –

–No…no por ahora.–

–Si te vas….volverás?–

Ella cerró los ojos y le dio la espalda a la pequeña. –No lo sé.–

–No quiero que te vayas!– levanto la voz a la vez que daba otro paso adelante.

Shinku se mordió el labio inferior, no le gustaba mentir pero tampoco quería decirle la verdad. Mucho menos a la pequeña fresa, quien sabe cómo reaccionaría si le llegara a contar todo lo que le estuvo pasando.

–Lo lamento…–