CAP.13: "kernel"

–AOTENJOU!–

La cuarta Enju Maiden se encontraba sentada en las raíces de un gran árbol de cerezo, acababa de despertarse con ese grito. A pesar de haberla escuchado fuerte y claro hace unos momentos, no podía ver a la dueña de la voz en ningún lado. Lo único que había a su alrededor era un campo lleno de estos árboles, los pétalos rosas estaban prácticamente inundando el suelo.

Pensando que había sido algo de propia imaginación volvió a acomodarse para continuar con su relajada siesta. No le duro mucho la tranquilidad, ya que alguien la tomo del brazo bruscamente.

–Aotenjou! Que haces aquí durmiendo tan tranquilamente!?– Dijo Keikoutou mientras la levantaba de un tirón. Por la expresión de pocos amigos que tenía, la muñeca celeste dedujo que estaba bastante molesta con ella…por alguna razón.

–No entiendo que quieres decir…–

La rubia la tomo de un brazo y la arrojó bruscamente. Aotenjou se golpeó la espalda con el tronco de otro cerezo que había allí, se levantó lentamente, adolorida por lo que la otra muñeca hizo. No se atrevió a decir nada más… quien sabe de qué más seria capaz Keiko?

–….Eso fue por no haber obedecido al cien por ciento mis órdenes.– Dijo con tranquilidad, ignorando lo que acaba de hacer. –Tengo que repetírtelo?–

La muñeca de celeste bajo la cabeza, tenía demasiado miedo de hacerle frente.

–Aotenjou.– repitió con bronca. –Me estas escuchando? –

–…Si… Lo lamento hermana…–

–Hermana? JA! Yo no podría ser hermana de alguien tan patética ¿no?–

–…..–

–Volviendo al tema. Creí haberte dicho que eliminaras a cualquier problema que se te presente en la misión… se puede saber porque no me escuchaste? –

–….Si, te escuch-…–

–Y entonces!? – Le interrumpió.

–No hubo ningún tipo de problema! No entiendo a dónde quieres llegar con todo esto! –

Keikoutou no respondió. En vez de eso, solo le dio la espalda. Se quedó pensativa durante varios minutos, con una gran mueca de disgusto plantada en su cara.

–Porque no mataste a Souseiseki? – Dijo finalmente..

–…No lo sentí necesario, además, solo estaba ella! Así que la saque de ahí para que no interfiriera!– exclamo, poniéndose de pie. No quería que Keikoutou se pusiera loca de nuevo… pero si no se enteraba entonces todo podía estar en tranquilidad como en los viejos tiempos. Aunque, si alguna Rozen Maiden llegaba a colarse en su mundo….

Trago saliva. No quería pensar en eso… no ahora, por lo menos.

La rubia, por otra parte, simplemente volteo a mirarla. Ahora tenía una cara completamente diferente a la de hace un rato, la miro como si nada y sonrió.

–Así fue? Solo estaba ella? Menos mal! –

Acto seguido, un agujero de conejo se abrió a sus espaldas y ella se metió en el. Ambos desaparecieron dejando nuevamente sola a la muñeca de celeste en medio del jardín de cerezos…

A Aotenjou le salió una gota en la cabeza… apoyo la espalda sobre el tronco del árbol que se encontraba detrás de ella y se llevó una mano a la frente. En serio, la bipolaridad de Keikoutou estaba empezando a asustarla. Pero le estaba preocupando otra cosa en estos momentos…

Había mentido… Oh por Dios, había mentido! A Keikoutou! Si la rubia de pelo corto se llegaba a enterar de que le había mentido… estaría en graves problemas! Tantos malditos problemas!

–Oww… que podría hacer para recompensar eso…?– Se dijo a sí misma.

–A quién recompensaras? – Habló alguien detrás de ella.

Al voltear se encontró con la tercera Enju Maiden; Kokuyouseki. Una muñeca de cabellos marrones y lacios, vestida con un largo vestido negro con detalles dorados y con ojos ámbar iguales a los de Aotenjou. A simple vista se puede ver lo alta que es en comparación a cualquier otra muñeca.

Ella estaba sonriéndole cálidamente, y se agacho solo para estar más al nivel de Aotenjou.

–Y bien? No vas a decirme nada?– dijo mientras le acomodaba un mechón de pelo.

La muñeca de celeste se apartó de ella y evito mirarle a los ojos. Simplemente la ignoro mientras se dirigía a la salida. La otra muñeca suspiro, al parecer su hermanita no estaba de humor… habrá hablado con Keikoutou? Después de todo la estaba buscando…


Fuera del hospital;

Suigintou se encontraba entre los árboles que separaban la iglesia abandonada del hospital en donde estaba Megu. Totalmente confundida, en medio de la oscuridad de la noche.

Había estado hablando con "Shinku" en el N-field de esta y de repente se encontraba a si misma de pie en medio de la nada… ¿Por qué?

Una gota de sudor bajaba por su rostro mientras trataba de recordar todo lo que ocurrió en ese mismo instante, antes de simplemente haberse desvanecido de un lugar y luego aparecer en otro. Por lo que recordaba, la tele transportación no era una de sus habilidades.

No… tuvo que ser algo más. Trato de recordar lo que paso en el momento en el que se encontró con la rubia pero, justo en el momento en el que la imagen de la quinta muñeca apareció en su mente, sintió un agudo dolor en su cabeza.

Agarrándose la cabeza en el dolor, dio un grito corto. Tan pronto como el dolor llego, se fue.

–Qué demonios…? – Pregunto en voz alta, todavía confundida.

Antes de que pudiera siquiera pestañear, una nueva voz detrás de ella le dio una respuesta;

–Eso es un efecto secundario de los poderes de Aotenjou, mal por ti. –

La albina recupero el aliento bruscamente al notar que no era la única que se encontraba en ese lugar, alguien más estaba allí con ella a unos pocos metros de distancia. Se volteó rápidamente para hacerle frente a quien sea que estuviera allí. Poca fue su sorpresa cuando la encontró, sentada en la rama de un árbol, a Keikoutou.

La rubia sonrió ante la reacción aburrida de la otra muñeca. –Hey! No me mires así! Yo solo le dije que se deshiciera de ese N-field tan inservible! –

La albina se tensó un poco con eso, los n-field no son cosa fácil de eliminar así como así! –¿Donde esta Shinku? – Preguntó.

–Y ahora te preocupas por ella? Pensé que la odiabas! – Dijo dándole una simpática sonrisa pero enseguida la sonrisa fue cambiada por una mirada seria y desinteresada. –Ríndete, tu hermana ya no existe en este mundo…ni en ningún otro. –

–A que te refieres con eso!? –

Al ver como la muñeca albina se puso en guardia, la rubia solo dio un suspiro aburrido mientras se apoyaba en el tronco del árbol en el que estaba sentada. –No te preocupes, no estoy aquí para atacarte…solo para advertirte, así vas y le cuentas a tus otras hermanas lo que tengo planeado para ellas…–

–Sí, claro! – dijo mientras invocaba a su espíritu artificial y sacaba su espada. –Como si fuera a caer en ese truco viejo! –

–Te estoy diciendo la verdad. – respondió tranquilamente. Luego lanzo una carcajada que le envió escalofríos a todo el cuerpo de Suigintou… que era tan gracioso? Keiko le dedico la mirada más insana que alguna vez haya podido ver en alguien…

–Después de todo le prometí a Laplace que no rompería sus juguetes nuevos! JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!–

–Muñeca enferma… que le hiciste a Shinku!? – las manos de Suigintou estaban empezando a temblar.

La risa enferma de Keikoutou no se detuvo, hacia oídos sordos a todas las amenazas que le tiraba Suigintou. Eso termino por completo la paciencia de la muñeca de negro.

–Está bien…– Murmuro para ella misma. –Si eso es lo que quieres! –

Antes de poder reaccionar adecuadamente, con un rápido impulso de sus alas, Suigintou se le había abalanzado brutalmente.

La risa de Keikoutou se extinguió totalmente en cuando se encontró con la espada de la primera Rozen Maiden atravesándole el pecho. Sus ojos se abrieron como platos en ese mismo momento. Suigintou estaba completamente perdida en la furia, no la soportaba, por culpa de esa maldita muñeca Shinku estaba….!

La mirada sorprendida de Keiko no duro mucho, pues nuevamente una sonrisa se abrió paso por su rostro.

–Mira que eres ingenua…– Comento como si nada. –Hagas lo que hagas, nunca serás capaz de recuperarla! Ella me pertenece ahora y si alguno de ustedes se atreve a buscarla pues les aguardara un destino peor al que se pueden imaginar!–

Acto seguido, el cuerpo de la rubia se desintegro en el aire.

Lo único que pudo hacer Suigintou ante esto fue caer de rodillas y clavar su espada con fuerza en el césped. Recapacito un poco las palabras que la Enju Maiden le dijo por unos instantes y luego simplemente lanzo un grito de frustración.


En la casa de Jun;

–Entonces…– comenzó Suiseiseki. –Ese es tu plan?...desu? –

Su gemela solo asintió con la cabeza. Todos en la habitación se intercambiaron miradas de confusión o miedo. Con excepción de Kanaria quien simplemente se encontraba ajena a todo lo que había pasado.

Ante el repentino silencio, el muchacho de lentes tuvo que hablar. –Así de simple? No tienes algo más en mente? Hay muchas cosas que podrían salir mal como por eje-…–

–ESTAS LOCA!? – interrumpió la muñeca de verde. –Shinku desapareció de la faz de la tierra, su N-field fue destruido y Dios sabrá qué demonios son esas malditas muñecas de las que hablas! Y solo vienes y nos dices que vayamos y nos metamos en un N-field totalmente desconocido en donde posiblemente Shinku no este y donde solo lograremos arriesgar nuestras vidas!? –

–…..sabes? ella tiene un buen punto, kashira. –

La pelirroja solo dio un suspiro cansado, ya era la tercera vez que se los explicaba.

–Miren, solo les digo que tenemos que darle un vistazo… no sabemos lo que puede haber allí ni a que nos estamos enfrentando pero… hay que traer a Shinku de vuelta. Sin importar que. –

Esas palabras, por más convincentes que sean, aun no lograban convencer a Suiseiseki…ni mucho menos quitarle ese sentimiento de celos hacia Shinku. –Huh, insisto en que eso es bastante arriesgado, incluso para nosotras desu! además, Shinku puede cuidarse sola. –

Esa última frase no le gusto a Souseiseki. Miro feo a su gemela pero la única reacción que recibió de la castaña fue una mirada aburrida.

Estaba un poco resentida, sí, pero no había razón para estar enojada con la rubia. Ahora que lo pensaba bien, estaba siendo muy injusta. Shinku fue la que la ayudo incontables veces con sus problemas, también fue la causante de que Souseiseki y Hinaichigo estuvieran de vuelta. El hecho de que su gemela este aquí y ahora regañándola por ser tan egoísta es todo gracias a Shinku.

Claro que quería ir a buscarla! Más que nada en el mundo, la rubia merecía recibir ayuda de vez en cuando pero… tenía un orgullo que mantener, sin importar que. Es por eso que solo hacia oídos sordos mientras su gemela de azul le recordaba y le echaba en cara todo lo bueno que hizo la quinta Rozen Maiden por todos.

Por el otro lado de la habitación, Hinaichigo miraba a las gemelas. Ella solamente hundió su carita en el hombro de Tomoe, tratando de no llorar. Jun vio esto y se paró. Lo cual puso fin a la mini pelea de las jardineras.

–Muy bien, todo el mundo cálmense.– dijo, todos los demás pusieron su atención en él. –Sé que el plan de Souseiseki suena bastante loco y tal vez lo sea… pero, no se me ocurre otra forma de traer de regreso a Shinku. –

–Y deberían admitir que el hecho de que ese n-field raro aparezca justo después de la desaparición de Shinku es bastante sospechoso.– Comento la muñeca de amarillo.

–Y tú de qué lado estas? Eh!? – Suiseiseki grito bastante molesta mientras le daba una mirada asesina a la pobre peliverde.

–Lograron convencerme, kashira. – respondió. –Además, Mii-chan salió de viaje y yo estaré súper aburrida por el resto de la semana! Una buena aventura me vendrá de maravilla! Verdad Hina? –

La pequeña se bajó de los brazos de ex médium al oír su nombre, pero todavía estaba algo deprimida por lo que había pasado la otra noche. –Entonces… todos iremos? – pregunto esperanzada.

–Con excepción de ti, Nori y la novia del enano, sip, todos iremos desu! –

–QUE!? AHGG! Ella no es mi novia! – se había puesto rojo hasta las orejas, parecía un tomate… no podía creer que Suiseiseki tuviera el descaro de decirlo en voz alta.

A Tomoe, por otra parte, pareció no importarle el nuevo apodo que le había dado la jardinera.

–Porque Hina no puede ir nano? – pregunto Hinaichigo.

–Sí, porque no puede venir con nosotros? – Continuo Kanaria. Suiseiseki solo soltó un suspiro.

–Porque… en caso de que nadie más se haya dado cuenta desu, la enanita es la más débil de todas nosotras. Y si le llegara a pasar algo? No creo que Shinku este contenta con eso. Si es que la encontramos…– Dijo altaneramente, murmurando la última parte.

Se ganó unas miradas feas, ahora no solo de Souseiseki, sino también de Jun y Kanaria. Que rayos le pasaba el día de hoy?

Pero de cierta forma tenía razón.

Las muñecas a las que se enfrentarían podrían no ser amigables…y quizás sean bastante poderosas. Un poder tan inútil como el de la muñeca de fresa no podía ser de mucha ayuda en un combate de vida o muerte y mucho menos ahora que les faltaba a un miembro importante en el equipo.

Lastimosamente todos tuvieron que darle la razón a la castaña y le encargaron a Nori que cuide Hinaichigo por el tiempo que estuvieran fuera.

Ahora todos estaban en la habitación del espejo, (por todos me refiero a Jun, las gemelas y Kanaria) listos para saltar a través de él y dirigirse en una aventura no muy divertida y en donde probablemente haya heridos o muertos…

–Espera. – Dijo una tranquila voz detrás de ellos. Una chica de pelo corto y castaño se encontraba parada en la puerta de la sala de almacenamiento, con una mirada determinada en su rostro.

–Tomoe? Que sucede?– pregunto Jun, ganándose un codazo por parte de Suiseiseki.

–Que acaso no lo ves desu!? – exclamo la castaña. –Vino a despedirse de ti! Ya sabes, ve al objetivo y bésala desu! –

–QUE!? DE NINGUNA MANERA! –

–En realidad, no. – Dijo calmadamente la chica. –Vine a decirles que voy con ustedes.–

–Definitivamente no. Quien sabe los riesgos que correremos allí? No puedes venir con nosotros! – exclamo el muchacho.

La jardinera mayor se le unió. –Tiene razón desu, solo serás un estorbo y probablemente solo salgas herida. –

–Ya lo sé, pero aun así quiero traer de vuelta a Shinku! Ella hizo tanto por mí y Hinaichigo… no puedo simplemente quedarme ajena a todo lo que pasa a mí alrededor. –

Luego de intercambiarse miradas entre todos, Suiseiseki y Souseiseki asintieron con la cabeza.

–Está bien… pero, asegúrate de no meterte en problemas. – Afirmo Souseiseki.

Luego de darles las gracias a todos y despedirse de Hinaichigo y Nori, todos saltaron a través del espejo, el cual ilumino toda la habitación.

El viaje comenzaba ahora…


Aquí estoy! sigo viva! pensaron que habia muerto eh? eh?

los examenes son horribles! ya hasta olvide como se usaba una computadora D: lamento haberme desaparecido por tanto tiempo, alguien aun recuerda esta historia verdad? pues déjenme decirles que estaré trabajando en le proximo cap. y lo subire probablemente este fin de semana...pero no prometo nada!

he puesto una escena extra entre las enju maiden para que las conozcan un poquito más. Para los que no saben, Kokuyouseki es la tercera enju maiden!

pido disculpas nuevamente por haberme desaparecido tanto tiempo y gracias x leer! bye