AHHH! se me corta el Internet durante una semana y cuando por fin me conecto de nuevo encuentro todos estos lindos reviews! GRACIAS! no los defraudare... a menos que me quede corta de inspiración :v como sea, gracias por el apoyo, los quiero mucho y espero que les guste este capitulo que escribí en medio de un frenesí.
CAP.16: "grosser"
Otro ataque y otro. Por el amor de Dios, ¿Cómo se las arreglaban para manejar un arma más grande que ellas!? Suiseiseki ya estaba cansada, estuvo esquivando ataques desde que su energía propia se agotó y quería mantener las cosas en calma mientras trataba de encontrar a Souseiseki.
Podría jurar que su hermana menor estaba justo detrás de ella hace apenas unos momentos, pero de la divina nada. ¡PUF! ¡Se desvaneció! ¿Qué rayos había pasado con ella?
Apenas apoyo un pie sobre la tierra y tuvo que dar otro salto nuevamente. Pues su compañera gigante de vestido negro parecía incansable. Estuvo literalmente toda la hora atacándola sin parar y en ningún momento mostro algún signo de cansancio, por no hablar de la otra que, a pesar de haber recibido varios golpes de parte suyo y Souseiseki, estaba intacta y sin un solo rasguño. ¿De que estaban hechas estas tipas?
Suiseiseki perdió el equilibrio al intentar esquivar un golpe de la guadaña de Kokuyouseki y se tambaleo en su lugar, justo cuando pudo ser capaz de mantenerse de pie y dar un salto, un fuerte golpe en la cadera la mando a volar por los aires. Provocando que caiga fuertemente en el suelo.
Al levantar la vista del piso pudo ver que su atacante fue ahora la muñeca blanca.
Maldijo por lo bajo al tenerlas a las dos frente suyo. No podría contra ellas, no sola por lo menos… ambas son grandes y poseen armas muy peligrosas, ¿Cómo podría hacerle frente a dos guadañas con solo una mísera regadera? Además la superan en número.
–¡Vamos! Dos contra una… ¿es en serio ~desu!? – Exclamó con tono de berrinche.
La de blanco se le vino encima. Poniéndose rápidamente de pie, Suiseiseki brinco hacia un costado, tratando de no perder de vista a su contrincante. Esquivo un ataque de Kokuyouseki, en el cual perdió un mechón de cabello con el roce de la cuchilla y al no poder ya esquivar a la muñeca que tenía detrás fue empujada con fuerza por la misma y volvió a encontrarse de bruces con el suelo.
Rodo rápidamente sin cambiar de posición porque sabía que si no lo hacia su cabeza quedaría aplastada por el par de pies que estaban por caerle encima. Necesitaba un poco de espacio y tiempo para poder ejecutar un ataque y ellas no le dejaban. Tenía que alejarlas un poco de alguna manera.
Se puso de pie, no muy segura de lo que lograría al hacer esto. Las dos muñecas cayeron frente a ella, preparando sus guadañas. Suiseiseki trago saliva y se les quedo mirando. Primero a una, luego a otra, sus ojos bicolor mostraban cansancio, determinación y algo de miedo. Ninguna de las tres movió un musculo durante ese pequeño intervalo de minutos. Ahora que estaba por fin quieta pudo sentir como todo el peso de la pelea le caía encima; le dolía todo, tenía magullones por todo su cuerpo y hasta su ropa estaba sucia e hilachenta. Se dio cuenta de que quizás no podría ganar esta batalla, no sola, ellas eran más grandes, más fuertes y eran dos.
Ella era solo una.
¿Qué puede hacer ahora? las tiene a ambas en frente suyo.
Se enderezo, trato de tranquilizarse mentalmente y luego hizo lo que su conciencia le gritaba que hiciera desde hace rato.
Correr.
Sujetando su falda como pudo de manera que no le causase alguna dificultad mientras cometía su huida, salió disparando como alma a la que se lleva el diablo. Dejando fácilmente a las otras dos detrás, las cuales la miraban con cara de genuina sorpresa y confusión.
–¡He-hey! ¡Vuelve aquí! – grito una, no supo cuál de las dos era, no quería voltearse a mirar de todas formas.
–¿Para que terminen conmigo?¡Ni de loca Desu~!– siguió corriendo.
Escucho un gruñido y supo que era de la de blanco. También sabía que la estaban persiguiendo. El pensamiento de que quizás era mucho más efectivo volar que caminar en ese momento se le vino en mente, pero no, tenía un plan y quería llegar a cumplir al menos parte de él.
Con Souseiseki:
–¡Dímelo! – decía Souseiseki. –¿Qué es lo que quieren de nosotras? –
–…..–
La pelirroja estaba empezando a desesperarse. ¿Por qué no le decía nada? La salvo aquella vez en el N-Field de Shinku, ¿Por qué justamente ahora había cambiado?
–Dime… por favor, ¿Qué planean hacer con Shinku? ¿Por qué las otras muñecas nos atacan? – dijo al tiempo que dio un paso más cerca. –¿Quién es Keikoutou? – pregunto finalmente.
Pero la muñeca con el cabello plateado simplemente guardo silencio. Sujetando potentemente su espejo de plata.
–….No vas a responderme… ¿verdad? –
–….–
–Bien. – Gruñó. –Que sea así…–
Acto seguido invoco a su espíritu artificial y a sus tijeras. Si bien lo hizo primeramente como una amenaza, la otra muñeca solo abrió su ojo derecho levemente, mostrando apenas el color de su iris. Ella le observo por un largo rato antes de hablar nuevamente.
–¿Porque? – fue lo único que pronuncio.
–¿Eh? – Souseiseki parpadeo, no entendiendo la pregunta.
Aotenjou simplemente suspiro con cansancio. –¿Por qué siquiera te molestas en protegerla? –
–No sé a qué te-…
–A Shinku obviamente. – Dijo tratando de levantar la voz, a pesar de que aun así sonaba de manera suave. –No lo entiendo. ¿Para qué rescatarla? ¿Por qué siquiera molestarse? –
–Ella… ella es mi hermana, no puedo solo ignorar lo que paso con ella.–
La muñeca de plateados cabellos soltó una risita algo actuada. –Sí, es la misma hermana que deberás matar para poder ser Alice ¿no? –
Esto enfureció a Souseiseki. –¡Ella me salvo! ¡Fue ella la que me devolvió a la vida! ¡Fue ella quien se esforzó mucho más que los demás para traernos a Hinaichigo y a mí de regreso! – Grito mientras sostenía con fuerza sus tijeras. –Todo el tiempo que pasó buscando soluciones, todos los sacrificios que hizo… las noches que no durmió, las lágrimas que derramo…– empezó a caminar acercándose a Aotenjou. –No dejare que alguien venga y se burle de ella por todo lo que hizo por nosotros. – espetó seriamente.
Pero Aotenjou soltó una risa más fuerte que la anterior. –¿Y eso que importo al último? ¡Todos la ignoraron como la heroína que era! No me vengas con la historia de que todos le agradecieron apropiadamente por lo que hizo, todos, absolutamente todos la dejaron sola, no hubo nadie a su lado al final.–
La jardinera menor no supo en que momento lo hizo, ella sintió tanta rabia por las palabras en tono burlón de la otra muñeca que no le importo nada en ese momento. Sin dudarlo, es más, sin pensarlo, se le vino encima a la Enju Maiden, con sus tijeras en alto, la otra ni siquiera se movió al momento del impacto, pero con un fuerte golpe lleno de furia de Souseiseki, la rebano en dos.
Bueno, un corte diagonal sería más específico.
Souseiseki quedo un poco sorprendida por lo que había hecho. No tenía en mente matarla pero tampoco quería quedarse allí parada y escuchando todas las palabras hirientes que le soltaba. Frunció el ceño al tratar de recordarlas, pues temía que lo que haya dicho la otra fuera cierto… ¿De verdad nadie agradeció a Shinku como se le debía? ¿Por qué todos la empezaron a ignorar una vez que Hina y ella volvieron a la vida? Sacudió la cabeza para sacar esos pensamientos de su sistema. Shinku sabía que todos estaban agradecidos con ella… ¿verdad?
Cuando se giró para poder ver lo que había pasado con la otra muñeca… Oh rayos…
Ella seguía allí, de pie. Con un gran corte que iba desde su hombro izquierdo hasta debajo de su axila. Aotenjou volteo a mirarla con indiferencia, ahora con ambos ojos semi-abiertos. Ella solo dijo con voz monótona:
–No debiste haber hecho eso…–
Mientras tanto con los otros:
Ahora de nuevo en brazos de Jun, la nueva muñeca conocida ahora como Pinku, iba inconsciente de camino a… bueno, nadie sabe exactamente donde se están dirigiendo ahora. Así que siguen caminando los tres, ahora cuatro, hacia donde los lleve este camino silvestre en medio del bosque.
Kanaria iba comiendo unas bayas de color extraño que había encontrado por allí, Jun le advirtió sobre ellas debido a que eran algo que se encontraba en un N-Field y que no parecía buena idea comer algo de allí pero Kana protesto diciendo que estaba hambrienta y que ya habían pasado horas desde que se separaron así que iba al menos alimentarse hasta que encontraran a las otras. Tomoe, por su lado, no hacía mucho, simplemente seguía a Kanaria y a Jun caminando de forma pacífica a su lado.
–¡AAAGGHH! ¡ya les había dicho que no soporto el silencio kashira! Por favor hablemos de algo antes de que pierda los estribos! – Decía histéricamente la muñeca de cabello verde.
–Basta. Estas exagerando, actúas como si fueras una lunática… ni siquiera podemos darnos el lujo de hacer bulla en este lugar. ¿Y si nos descubren y nos atacan? – replico Jun.
Kanaria miro al muchacho y luego a la muñeca que llevaba en brazos, dándole a la última una mirada de desconfianza. –¿Por qué no solo la dejas por ahí? Intento atacarnos y además ya se ve bastante bien en comparación a hace un rato. –
Jun bufó. –Ella es una Enju Maiden, lo que significa que tiene información que puede llegar a ser valiosa para nosotros, de ninguna manera nos estaremos deshaciendo de ella… no ahora por lo menos. –
Antes de que la muñeca amarilla pudiera siquiera protestar, un fuerte estruendo se escuchó a lo lejos, y gracias al excelente oído de Tomoe, se pudo saber que provenía de más atrás, casi al otro lado del mapa.
Todos tragaron saliva.
Jun ni de broma volvería de vuelta allí, quien sabe qué cosa fue la que provoco tal golpe. La muñeca y el muchacho ya estaban de regreso a su camino sin siquiera querer mirar atrás, no querían saber nada de nada y solo querían continuar su viaje en paz. Eso, hasta que se dieron cuenta de que Tomoe se había quedado mirando hacia la lejanía, al lugar en donde se produjo el ruido.
–Ehh… ¿Tomoe? ¿Podemos por favor seguir avanzando? El solo hecho de estar en este lugar me pone los pelos de punta. – Dijo Kanaria, tomando a la adolescente del brazo y jalándola, tratando de hacerla volver al camino.
Pero la chica se veía preocupada. –Kanaria, Sakurada-kun… ¿Acaso no fue ese el lugar al donde se dirigieron las gemelas…?–
Los dos mencionados intercambiaron miradas desconcertadas.
De un momento a otro, Jun siseó de dolor y debido a la reacción casi deja caer a Pinku. Las chicas lo miraron alarmadas mientras este trataba de aguantar como podía la quemadura del anillo de la rosa de su dedo anular que ahora irradiaba una luz verde brillante.
De vuelta con Sui:
Todo era una nube de polvo… en medio de la persecución, Shiroyouseki se le había aparecido por el costado y a golpeo con su guadaña como si de una pelota de pin-pon se tratase! Suiseiseki impacto con fuerza en la base de una especie de monumento hecho de piedra causando que este se viniera abajo casi enseguida. Lo cual creó un tremendo ruido.
Se quejó en voz baja, lo cual sonó como una especie de lloriqueo. Ya estaba muy cansada y no quería seguir luchando, pero ya no podía huir más eso era claro. Se sentó en el suelo y trato de utilizar un poco de la energía de Jun… no quería hacerlo debido a que quería que este la guardara para sí mismo y para Shinku si es que esta lo necesitaba pero ahora mismo estaba en una emergencia.
Agacho la cabeza al ver como la otra muñeca se acercaba a ella.
–Que patética te veías corriendo… tuve que golpearte. – dijo sin más. –Supongo que ya se acabó para ti. –
Shiroyouseki levanto su arma en alto y calculo la fuerza que necesitaría y la velocidad con la que le arrancaría a esa muñeca de verde su cabeza en un perfecto corte limpio. Sonrió con maldad al imaginárselo y bajo la cuchilla.
Solo que no contaba con que una planta tipo enredadera le quitara su arma antes de poder lograr lo que se proponía y antes de siquiera saber qué demonios estaba pasando una raíz mucho más grande la atrapo aplastándola fuertemente contra el suelo.
La jardinera antes de ponerse de pie, tomo su regadera e hizo aparecer a más raíces a su alrededor como una especie de escudo, anteponiéndose a lo que pasaría.
Dio un salto hacia atrás cuando una cuchilla de tamaño considerable corto de un solo tajo a todas las gruesas raíces que había allí hace un momento. Kokuyouseki empezó a atacar con su arma rápidamente casi sorprendiéndose por la cantidad de veces en que la castaña le esquivaba con la misma rapidez. En un momento Suiseiseki salió corriendo nuevamente.
La Pelinegra (o castaña?) sonrió amargamente –¿huyendo otra vez? ¡Me asegurare de cortarte las piernas! – y se lanzó a la persecución.
La siguió hasta que esta doblo repentinamente por un camino entre los árboles, al dar vuelta ella también por el mismo lugar, se encontró de frente con una gran pared de piedra… miro rápidamente para todas las direcciones pero la maldita Rozen no estaba en ningún lugar para ser vista. Apretó con fuerza su guadaña, estaba tan frustrada… si no era capaz de derrotarla, ¿Qué diría Keikoutou-Sama sobre ella…?
–Sinceramente pensé que las Rozen Maiden serían mucho mejor que esto…– dijo en voz alta, queriéndose escuchar, al no recibir ninguna respuesta o señal por parte de su enemiga se impaciento y una furia ciega la lleno. –¿¡DONDE ESTAS!? ¡SAL Y PELEA, COBARDE! –
–Hey, no tienes por qué gritar desu. Estoy aquí. –
Esta se giró casi de inmediato al escuchar esa voz pero lo único que encontró y que, lamentablemente no pudo ni siquiera distinguir en esos segundos, fue una enorme raíz que se la llevo puesta y la golpeó brutalmente contra la pared de piedra que se encontraba ahí.
Al contemplar lo que había hecho se sintió finalmente libre. Ya está. Ganó. Suiseiseki miro a la muñeca que ahora se encontraba siendo aplastada por su raíz, quien estaba tan sorprendida por cómo había terminado el encuentro.
–No…no es posible…– decía de manera débil, con un hilillo de voz. –Como…como pudo ganarme…a-alguien como…tú? –
La jardinera rió altaneramente ante esto. –¡Soy una Rozen Maiden! Así de simple ~desuuu. – Termino dando una pose ganadora.
En cuanto la otra muñeca cayó inconsciente, Suiseiseki volvió por sus pasos para llegar nuevamente a la casa con apariencia de templo, en el camino se encontró con Shiroyouseki, quien también inconsciente simplemente se evaporo como si hubiera sido hecha de humo. Lo cual dejo gravemente consternada a Suiseiseki.
–…Pero que mier…–
Me pregunto si alguien sabe lo que dicen los títulos de los capítulos…alguien alguna vez se molesto en traducirlos? xD
Sip, ahora tratare de actualizar esta historia mas seguido, hasta por lo menos llegar hasta el arco final del cual no me decido como sera :v
Las preguntas del chapter!
Porque nadie extraña a Shinku? D': (ok,no. esta no cuenta)
Que les pareció la pelea? fue mucho? fue poco? termino muy random?
Les molesta que les haga tantas preguntas? xD Ok, ya termine. Byee! los amoo
