TIENEN IDEA DE LO QUE ES NO TENER INTERNET POR UN MES!? UN MALDITO MES!? he sufrido señores, he sufrido. Pero dejando de lado mi exageración, Capitulo nuevo! para las ya pocas personas que me tienen en mente ya que las demás me abandonaron por culpa de que nunca actualizo xD En mi defensa; es dificil describir una batalla e intentar hacerla epica :'(

Nota: Toda esta batalla transcurre al mismo tiempo que la del capitulo anterior.

CAP.17: Brechen/ Romper

Ver el proceso fue algo sorprendente, su cuerpo parecía estar hecho de agua o alguna sustancia liquida. Volvió a unirse y fue como si nunca la hubieran herido en primer lugar. Los escalofríos invadieron el cuerpo de la cuarta Rozen Maiden, y ya que es el miedo el que te hace reaccionar ante cualquier tipo de peligro, Souseiseki no volvió a pensárselo dos veces antes de atacarla de estaba en un shock total. Desde la repentina facilidad que le tomo cortar a la otra muñeca a la mitad, a ver como esta mágicamente se regeneraba hasta quedar sin ningún rasguño, como nueva. Sin lugar a dudas le había tomado desprevenida.

Pero esta vez la otra muñeca no se quedó en su lugar, sino que esquivo el ataque con toda la gracia del mundo. Dando un salto elegante en el aire y cayendo a unos cuantos metros de distancia de la muñeca de azul.

–Sería un poco difícil deshacerte de mí, sabes? –hablo con tranquilidad. –Solo… date por vencida y retírate de este mundo en paz, vuelve a tu vida junto con esos ancianos por los que tanto te preocupas…– Sou se tensó, ¿Cómo sabia acerca de ellos? Pero antes de que pudiera siquiera decirle algo, la albina le interrumpió.

–Se lo que estás pensando, los pensamientos resuenan en este lugar después de todo… pero si, sabemos todo de cada una de ustedes. Las estuvimos vigilando durante un buen tiempo…–

–¿Cómo dices? –

–Pues claro, a Keikoutou le pareció tonta la idea de usarlas a ustedes las Rozen Maiden en un principio. Pero luego vio lo que Shinku hizo… y su perspectiva cambio razonablemente. – abriendo ambos ojos levemente, le dedico una sonrisa algo siniestra a la otra. –Al ver que Shinku descubrió la forma de traerlas de vuelta a la vida a la sexta y a Ti. Se dio cuenta de que ustedes de verdad valían la pena. –

Hasta este punto, Souseiseki estaba enfurecida, apretando su agarre en sus tijeras, logro clavarlas en el suelo blanco, causando que una pequeña grieta se expanda por el mismo. Esta reacción solo le causo más gracia a Aotenjou.

–Hey, no te pongas así. – dijo de manera burlona. –No hay necesidad de recurrir a la violencia... –

Y anticipando el golpe de Souseiseki, quien no se dejó intimidar esta vez, enseguida lo esquivo, vio por el rabillo del ojo una luz que se acercaba a ella de manera violenta. Retrocediendo como pudo, llamo a su espíritu artificial también.

–¡CERES! –

Una motita de luz de un pálido color celeste fue invocada, enseguida se puso en medio de su ama y del otro espíritu, y una vez que evito el golpe empezó a perseguir a Lempika por todo el N-field.

Aotenjou no se mantuvo por mucho tiempo ilesa tampoco, Souseiseki se le acerco por detrás y trato de darle otro golpe pero ella desapareció allí mismo y en menos tiempo que un parpadeo, en lo que le tomo a la jardinera darse cuenta de su error, volvió a aparecerse y esta vez por detrás, Sou giro para enfrentarla pero la otra fue mucho más rápida y de un simple pero poderoso empujón, la pobre muñeca de azul termino cayendo en el suelo, a varios metros de ahí.

Demonios, no estaba logrando entender nada, el cuerpo de aquella muñeca era como una ilusión. No podía atacarla físicamente. ¿Pero porque Aotenjou a ella sí?

–Todas presumen ser fuertes en batalla. Tú, tus hermanas… y quizás así sea. – dijo mientras se acercaba.

Tomando una cuidadosa distancia entre ambas, Aotenjou soltó un suspiro y miro a la muñeca del suelo con una expresión indescifrable, ella hiso aparecer un espejo de plata entre sus manos y este empezó a brillar, algo que puso en alerta a Souseiseki. Todavía no sabía lo que esta muñeca extraña era capaz, y sus poderes parecían ser algo realmente raro. La cuasi pelirroja intento ponerse de pie pero noto que había algo así como una fuerza invisible atando una parte de su cuerpo al suelo. Pero logro de alguna manera levantarse y quedar de rodillas.

Se sentía pesada, era como tener a alguien ejerciendo presión sobre sus hombros y brazos.

Y eso la asustaba más de lo que hubiera deseado imaginar.

Le dio una mirada desesperada a la muñeca albina. ¿Ella estaba haciendo esto? ¿Iba a matarla? ¿Y si todo terminaba aquí? Entonces, en lo que empezaba a entrar en una especie de pánico interno, fue que la vio detrás de ella. Viéndola por el rabillo del ojo, Aotenjou se encontraba detrás aunque sin el espejo.

Pero, aquí viene la parte más confusa. Si Aotenjou se encontraba justo ahora detrás de ella, ¿Cómo es posible que también este delante suyo?

Bueno, la respuesta llego cuando la tercera Aotenjou apareció a su lado. Y luego la cuarta, y la quinta, y la sexta…

Perdió la cuenta después de eso, aunque podría asegurarse de que ahora mismo había más de veinte copias de ella alrededor suyo. Cada una de ellas parecía estar lista para atacarla ante al más mínimo movimiento.

–¿Pero qué…?– no pudo terminar su pregunta pues sintió como todas dieron un paso adelante casi de inmediato. La original, bueno, todavía era fácil distinguirla entre todas las otras ya que aún seguía sosteniendo ese extraño espejo de plata, habló con un tono severo;

–Antes de que te derrote quiero que sepas….. Ninguna de nosotras es feliz haciendo todo esto. –

Dos de sus clones se le vinieron encima, le tomo un gran esfuerzo a Souseiseki el simple hecho de levantar su brazo y tomar sus tijeras, pero cuando las ataco… ¡las tijeras pasaron justo a través de sus cuerpos! Pero no tuvo mucho tiempo para sorprenderse tampoco, de un poderoso golpe en el pecho, fue a chocar con otro par de pies devolviéndole el golpe en la espalda y luego impactar de lleno en el suelo.

Retorciéndose de dolor por la repentina paliza, pudo escuchar una voz débil resonando dentro de su cabeza.

Por favor… por favor… solo ríndete y te dejaran tranquila….

Apretó los dientes, ¿rendirse? ¿Ahora? ni de chiste.

Shinku no se rindió cuando se trató de revivirlas a ella y a Hinaichigo. ¿Por qué renunciaría… Después de todo lo que sacrifico ella?

Por favor...

Bajo la mirada de todos esos clones y de la propia Aotenjou, quien portaba un semblante oscuro e insensible, la cuarta Rozen Maiden empezó lentamente a ponerse de pie.

No lo hagas…

Hiso oídos sordos a la voz y volvió a invocar a sus tijeras.

Solo conseguirás que los maten a todos.

–Yo…– dijo decidida. –Luchare contigo… ¡Luchare con todos los clones que me lances encima, que importa! – Exclamo para luego apuntarla con sus tijeras. –Pero no me rendiré… no aquí. Ni mucho menos contigo. –

Casi se sorprendió ella misma al ver que, con sus palabras, logro hacer que la muñeca de cabello plateado abriera los ojos en total asombro. Dos orbes de un perfecto y bello color ámbar le devolvían la mirada en un completo estado de shock. Esta, mordiéndose el labio inferior, bajo la cabeza, provocando que su cabello cayera por sus hombros y, en consecuencia, le cubriera el rostro.

–… ¿Por qué te empeñas tanto en traerla de vuelta? ¿Porque? – dijo en un tono susurrante. –Ella ya no… ¿o acaso eres tu quien no lo entiende? – soltando un suspiro resignado y temblando ligeramente, sostuvo mejor el espejo de plata en sus manos y retrocedió hasta quedar en medio de todos sus clones.

–Bueno, creo que es aburrido y triste esperar por algo que nunca volverá…– añadió sin más, finalmente perdiéndose entre todas las otras.

D.E.T.E.N.T.E.

Ignorando otra vez a la voz, Souseiseki se lanzó en contra de la primera línea de clones que estaba delante de ella. Atacando y defendiéndose lo mejor que podía, era casi increíble ver lo fuerte que podían llegar a golpear estas cosas, ni siquiera necesitaban armas o algo más que sus puños limpios para dejar fuera de combate a cualquiera.

Bloqueando otro ataque de un clon random, logro tomar el brazo de este y traerlo hacia ella, cortándola en dos con las tijeras. Fue como cortar una almohada, las cuchillas pasaron fácilmente a través de su cuerpo y este luego simplemente exploto en aire dejando absolutamente nada.

Quizás matar a estas cosas sea mucho más fácil de lo que pensaba.

Y lo era, solo tenía que cazarlas con la guardia baja y darles un golpe. No había que darles tiempo a que se desmaterialicen y sean como fantasmas a los que no puedes tocar sin que tu mano pase de largo a través de ellos. El problema era, que cuando mataba a una, aparecían dos nuevas y así sucesivamente hasta que se volvieron demasiadas para combatir de a una. Respirando pesadamente debido al cansancio, les dio una mirada a todas las muñecas que la rodeaban. No había manera de derrotarlas en su estado. Souseiseki estaba empezando a cansarse, su respiración se volvía cada vez más dificultosa y estas tipas seguían llegando.

Tres clones avanzaron hacia ella, los perdió dando un salto en el aire, un cuarto salto sobre ella listo para darle otro golpe, el cual bloqueo exitosamente antes de darle una patada en el estómago y mandarlo a volar lejos de ahí.

Cuando atacaban, lo mejor era esquivarlos y luego atacarlos. Así era mucho más fácil derrotarlos antes de que aparecieran más de la nada y volvieran a hacer lo mismo. Al menos, Souseiseki agradecía que no atacaran en grupos más grandes que cinco.

En lo que se enfrentaba a unos cuantos más, pudo distinguir a la única de todas que no parecía tener intención de moverse de su lugar.

"–¡AOTENJOU! –" pensó.

Derrotándola a ella era la única manera de acabar con todos los clones al mismo tiempo, sin pensarlo más y sin perder de vista a la única que no demostraba intención alguna de luchar, avanzo ignorando a todos los demás clones. Mala idea. Un grupo de ellos se le metió en el medio y no fue mucho tiempo antes de que su espalda volviera a impactar contra el suelo dolorosamente. Provocando que un corto grito de dolor resonara por todo el lugar.

Y lo que paso al segundo siguiente también le sorprendió; absolutamente todos los clones empezaron a ponerse transparentes, no completamente pero si un poco. Algunos empezaron a perder su imagen, como una televisión sin señal o algo por el estilo… acaso… ¿Habían reaccionado de esa manera con su grito? Sin perder más tiempo rápidamente busco entre todos esos a Aotenjou.

Y ahí estaba. Abrazándose a sí misma y temblando ligeramente, todavía con la cabeza gacha.

Poniéndose de pie con una velocidad que le hizo sisear del dolor por lo brusco de sus movimientos, aprovecho la pequeña distracción y enseguida se abrió paso hacia Aotenjou.

La Enju Maiden levanto la cabeza en cuanto la vio venir, dándose cuenta enseguida de que era un ataque. Vio las tijeras llegar hacia ella… pero no hiso nada.

Simplemente abrió los brazos, lista para recibir el golpe.

Hasta este punto, Souseiseki no podía detenerse, no podía dirigir el golpe a otra dirección o pensar siquiera. Las tijeras atravesaron el cuerpo de la otra muñeca sin ninguna dificultad, la rozen maiden lo sintió como si hubiera sido en cámara lenta sin embargo. Los clones intentaron atacarla también, pero se desvanecieron en medio camino. Hasta las mismas tijeras del jardinero desaparecieron una vez que el cuerpo de la cuarta Enju Maiden cayó al suelo. Bueno, casi.

Souseiseki la sostuvo cuando esta se desmorono.

Antes de que alguna de las dos pudiera siquiera pensar en decir algo, todo el lugar empezó a temblar violentamente. Eso alerto a la cuasi pelirroja pensando que se trataba de un ataque más. Aotenjou hiso una mueca de dolor pero se las arregló para parecer lo más tranquila posible y tomo la mano de Souseiseki para llamar su atención.

–Tranquila… me has derrotado… e-el N-field comenzara a destruirse de a poco…– Explico. –Te abriré una salida, para que vuelvas al lugar en donde estaba tu gemela…– débilmente ella levanto su brazo y con un simple movimiento de su mano una puerta de los sueños fue abierta. –No durara mucho así que date prisa…–

Souseiseki frunció el ceño. ¿Será esto una trampa? Sacudiendo las dudas fuera de su cabeza, se levantó y se dirigió hacia dicha puerta, estaba a punto de traspasarla en cuanto noto que Aotenjou no parecía tener intenciones de seguirla.

Volviendo sobre sus pasos, observando al mismo tiempo como todo a su alrededor empezaba a resquebrajarse, se arrodillo cerca de Aotenjou y la cargo, como pudo, en sus brazos.

Acción que tomo completamente desprevenida a la cuarta Enju Maiden. Sin siquiera esperar una reacción de su parte, Souseiseki corrió hacia la puerta con la otra muñeca en brazos y juntas le atravesaron, su caída levanto un poco de polvo, puesto que cayeron en la tierra. En este punto Aotenjou empezaba a respirar con dificultad llevándose una mano al vientre (justo donde Souseiseki le había apuñalado), claramente demostrando que le dolía.

La jardinera menor no podía hacer más que preocuparse, ¿Y si moría en sus brazos? ¿Qué se suponía que haría con su rosa mystica? Era casi tonto, sentirse de esa manera con esta muñeca. El Alice Game no era muy diferente de esto, algún día, sus hermanas quizás morirían de la misma manera frente a sus ojos. Se supone que tiene que estar lista para ese momento… pero entonces… ¿Por qué le asusta tanto lo que pueda pasar con ella?

Una risita proveniente de la muñeca moribunda le saco de sus pensamientos. –Lo lamento…– se excusó, sin borrar su sonrisa. –Pero toda esta situación me causa algo de gracia…–

–¿Q-que? – Souseiseki estaba pasmada, ¿Cómo podía reírse estando en ese estado? Su herida era muy grave, ¡Va a morir!

–Es que no lo entiendo… me has hecho esto y ¡ahora te preocupas por mí! – exclamo, pero como su voz era muy débil, apenas sonó como si la hubiera levantado un poco. –Me ganaste en tiempo record… bueno, supongo que es mi culpa por ser tan débil…– esta vez se mordió el labio inferior para no maldecir por culpa de todo el dolor que estaba sintiendo.

un adormecimiento comenzó a sentir en sus piernas, no podía verlas debido a que estaban cubiertas por sus medias pero aun así sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo… y, dándole una mirada rápida a la muñeca que le estaba sosteniendo todavía en sus brazos, supo que tendría que explicarlo rápido.

Ahora el adormecimiento se extendió hacia sus brazos y empezaba a subir por su pecho…

La jardinera de los sueños abrió sus ojos como platos a la vez que veía con horror como las manos de Aotenjou comenzaban a agrietarse… ¿¡Iba a romperse!?

–S-Souseiseki…quiero que me e-escuches con mucha atención. –

Sin esperar algún tipo de respuesta por parte de su única acompañante siguió hablando con las pocas fuerzas que le quedaban.

–Y-yo…–

Continuara el próximo mes... (LOL, por favor no xD)


Durante todo el mes sin internet, me he puesto a escribir el siguiente capitulo, así que ya veremos. También me he dado cuenta de que Fanfiction me esta borrando algunas palabras de los capitulos... si ven algo confuso por favor, sepan que no es culpa mía.

Preguntas!: Que piensan que va a pasarle a Aotenjou? Quieren que viva? Quieren q la mate? (MUAHAHAHA)

Y ya que casi nadie extraña a Shinku, a ver, quien extraña a Suigintou?

Nombre y traducción de los capítulos anteriores;(esto va para largo)

2: Mañana/3:Solitario/4:Enfermo/5:A medias/6:Abortado/7:Abrazo/8 y 9:-(perdi la traduccion!) D:

10:Adiós (nombre largo, significado corto) 11:Culpable/ 12:Mundo de los espejos/ 13:Nucleo/ 14:jardin/ 15:Animal/ 16:Gigante...

esos son todos... creo. A partir de ahora traduciré los nombres xD