Cap.18 "zwei" /dos
Souseiseki estaba horrorizada.
Esta muñeca en sus brazos estaba sufriendo de dolor, al tiempo que se rompía en pedazos.
En medio de la desesperación por ganar la batalla y salir de ese mundo totalmente blanco, le había atacado con sus tijeras pensando tontamente que esta las esquivaría una vez más. Y no fue así. Aotenjou se dejó atravesar por las tijeras, lo cual la dejo con una fea herida en su abdomen y ahora se está rompiendo. Similar a lo que paso con Barasuishou en su tiempo.
–E-exagerada…– dijo intentando sonreír. –No es como si me estuviera muriendo. –
–¿Q-que?... ¿a qué te refieres? –
–Como he dicho… No voy a morir. – recalco, no quería preocupar más a su contraparte. Qué ironía, y eso que fue ella quien le hiso esto en primer lugar, pero no le molestaba aquello. Es más, se lo agradecía. Ahora por fin tenía una excusa para poder ayudarla sin que Keikoutou se entere. –Mira, esto… esto será temporal. Mi cuerpo… este cuerpo, será destruido. Pero a mí no me pasara nada. –
Sin quitar la vista de la mano izquierda casi destrozada de Aotenjou, Souseiseki no conseguía entender a lo que se refería la otra muñeca. –No creo estar entendiendo…–
Soltando un suspiro mesclado con una risa, la muñeca de celeste volvió a explicar. –Este no es mi verdadero cuerpo, solo una ilusión creada en este mundo. Mi verdadero cuerpo yace en cierto lugar X y se encuentra dormido… ¿es… esto un poco más fácil de comprender?... – ante el asentimiento de cabeza por parte de la jardinera ella continuo. –Pero eso no es lo que importa aquí… este cuerpo ya debería haber explotado en miles de pedazos en el mismo momento en el que me heriste…– hizo una pausa. –La verdadera razón por la cual estoy aguantando tanto… es porque quiero advertirte… sobre Keikoutou, sobre mis otras hermanas… Sobre Shinku. –
Parpadeando un par de veces, Souseiseki le presto total atención a lo que Aotenjou estaba a punto de contarle. Al fin y al cabo, al parecer, ella nunca había sido su enemiga. Asintiendo con decisión, le indico a la muñeca que prosiga con su explicación.
–Keikoutou es nuestra hermana mayor… la primera muñeca hecha por nuestro padre y también… la primera en caer en la desesperación. Cambio bastante a lo que solía ser, ¿Cómo puede la muñeca más débil adquirir tanto poder de un día para otro?... nadie lo sabe y nadie lo quiere saber. Keikoutou es demasiado poderosa, se deshará de todas ustedes con un simple tronar de sus dedos… solo puedo recomendarles que la eviten lo más que puedan. –
–Pero… no hay manera en que pueda hacerles daño a Jun-kun o a Tomoe-san ¿verdad? – Pregunto, temiendo por la vida de los dos humanos que decidieron acompañarlas en esto.
La mirada cansada que le dio Aotenjou fue suficiente para anticipar la respuesta. –Va a matarlos sin pensárselo dos veces… ella desprecia a los humanos… raro considerando que nunca se acercó a uno. –
La cuasi pelirroja sintió una gran ansiedad, preocupada de que eso fuera verdad… si ese fuera el caso ¡habían dejado a los dos humanos solos completamente! Bueno, kanaria estaba con ellos, pero era lo mismo que nada.
Pero su preocupación pronto se trasladó nuevamente a Aotenjou, cuyo rostro pronto comenzó a llenarse de grietas. La misma se llevó una mano a su rostro, con todo el miedo que podía mostrar en su inexpresivo rostro blanquecino… rápidamente tomo la mano de Souseiseki. –Escucha… no puedo permanecer aguantando por más tiempo… Tu hermana, Shinku, Ella… puede que ya no sea ella misma cuando la encuentren… pero, no pierdas las esperanzas… Yo te ayudare, te guiare hacia la mansión de Keikoutou. No dejes que Shink-!
No pudo continuar, su cuerpo exploto en miles de partículas brillantes quedando reducido a absolutamente nada.
Sorprendida por el repentino suceso, Souseiseki no hiso nada por levantarse del lugar en donde estaba, quedando arrodillada mirando sus propias manos aun preguntándose cómo habría terminado esa última oración.
Sino fuera porque una motita de luz celeste le dio un suave golpe en la frente, no habría reaccionado. Miro con curiosidad a este espíritu artificial que daba vueltas y vueltas esperando captar su atención, levanto una ceja al intentar recordar… ¿Cómo lo invoco Aotenjou?
–¿Ceres…?– musito. El nombrado acudió a esta y empezó a empujarla suavemente para que se levante del suelo. Aun así, Souseiseki no duro mucho tiempo de pie, puesto a que cuando se levantó, otra fuerza mucho mayor se la llevo puesta y provoco que cayera duramente de bruces contra el suelo.
–¡SOUSEISEKIIII! Desu~–
Oh, genial.
La única respuesta que recibió fue un gruñido, pero a la muñeca de verde eso no le afecto en absoluto. ¡Estaba tan feliz de volver a encontrar a su gemela sana y salva!
–¡Me diste un susto de muerte! ¡Te desapareciste de la nada y me dejaste a merced de esos dos titanes locos desu! –
Eso basto para encender todas las alarmas mentales de Souseiseki, ¡Lo había olvidado con todo lo que paso! Enseguida tomo del rostro a su gemela y comenzó a inspeccionarla para encontrar algún tipo de rasguño o golpe grave en ella.
–¿Estas bien? ¿Dónde están ellas ahora? –
La mayor carraspeo con orgullo, poniendo sus manos en sus caderas y sacando pecho. Muy orgullosa de ella misma, hasta casi creía que merecía una medalla. –Bueno pues, solo digamos que ya me hice cargo de ambas. –
Observándola mejor, noto que tenía golpes severos por todo el cuerpo. No mucha diferencia, pensó casi al mismo tiempo. Pero a Souseiseki se enfrentó con alguien que no quería luchar en un principio… a Suiseiseki le toco quedarse sola a enfrentar a dos muñecas con armas y con claras intenciones de despedazarla.
–La próxima vez… por favor, no me dejes sola con dos titanes de dos metros…– comento para luego abrazar a su gemela con cariño.
Esta rio ante la actitud de su hermana mayor. –Suiseiseki, no tenían dos metros…–
Con los otros; (tiempo actual)
–¿¡Como estamos seguros de que no están muertas ya!? ¿Y si la cosa que provoco el ruido fue un enemigo? ¿Y si quiere que nos acerquemos a ese lugar para solo acabar con nosotros? Nunca volveremos a casa, Mii-chan llegara y vera que no estoy ahí, y luego se pondrá triste y…!–
–¿¡TE QUIERES CALLAR!? – espeto Jun, harto de los balbuceos de la muñeca de amarillo.
Luego de haber escuchado ese estruendo, todos se largaron a la carrera tratando de recordar sus pasos para volver al punto de encuentro que habían acordado con las gemelas y desde ahí guiarse hacia el lugar de donde provino dicho sonido.
El problema: se perdieron a medio camino.
Kanaria se había largado a llorar, diciendo que fue una mala idea venir y que no quería morir mientras que Jun intentaba usar todo su poder de autocontrol para no patearla. En resumen; estaban perdiendo la cabeza.
Pero gracias a todo lo que es bueno, al menos tenían a una persona en su misma situación que todavía conservaba gran parte de su sanidad mental. Tomoe. Quien actualmente era la que estaba guiando al grupo en medio de toda esa arboleada, tratando de imaginarse un camino que los guiara hacia las gemelas. No era fácil por supuesto, tener que decidir entre miles de senderos opcionales que se le presentaban en medio y hacer oídos sordos de lo que estaba pasando a sus espaldas no impedía que perdiera la concentración.
Para ella era raro estar en un lugar como este, ya había estado en un N-Field antes cuando todavía era médium de Hinaichigo y habría muerto de no haber sido por la intervención de Shinku, pero en ese entonces ella todavía no era muy consciente de lo que eran esas "Rozen Maidens", ahora que tenía una idea más o menos clara creía que esta misión sería fácil; estaba acompañada, estaría protegida y no tendría nada de qué preocuparse. Pero no todo es lo que uno piensa, lo de las Enju Maiden y la nueva muñeca que ahora Jun traía en sus brazos eran algo nuevo y probablemente peligroso. Shinku sigue desaparecida y ahora las gemelas se perdieron en un territorio desconocido, posiblemente estén en medio de una pelea ahora mismo, un campo de batalla y ellos dirigiéndose justo allí.
Tan metida estaba en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que Jun grito su nombre con cierto tono de alerta, ni mucho menos se dio cuenta cuando Kanaria salto frente a ella para bloquear y recibir el ataque del nuevo enemigo.
Solo se sintió caer de espaldas al suelo y que Jun corrió a su lado poco después para preguntarle si estaba bien, mientras le ayudaba a levantarse al mismo tiempo que evitaba que la Enju Maiden se le cayera, la muchacha humana busco rápidamente con la mirada al agresor. ¿De dónde venía? ¿Cómo pudo saber que ellos estaban aquí?
—¡Kanaria! ¿Estás bien?– pregunto el peli negro, al no obtener respuesta por parte de la muñeca, la cual tampoco estaba en algún lugar a la vista, este casi estaba a punto de correr para buscarla.
Aunque no fue necesario; la muñeca de amarillo salió de entre un par de arbustos, –¡Estoy bien! Estoy bien… solo… fui a parar en los arbustos espinosos…– dijo antes de caer al suelo debido a su poco balance, se le veía muy mareada. –¡Pero no pasa nada! Fue, solo un susto…–
No duraron mucho tiempo tranquilos, pues otro ataque se les vino encima, no era tan fuerte como el anterior pero de seguro se deshizo de algunas gruesas ramas de los árboles que les rodeaban.
–¡Muéstrate y deja de atacar desde las sombras kashira! – grito Kanaria para luego tirarse al suelo, evitando que otro ataque le saque la cabeza.
–¿Qué está pasando? ¿Qué hacemos? – pregunto Jun histérico, se sentía un inútil por no poder aportar más a la situación.
–Correr, pues, ¡OBVIO! – y así la segunda Rozen Maiden valientemente gano velocidad superando a la pareja de humanos que se le quedo mirando con expresiones estupefactas.
Sin más tiempo que perder, optaron por hacerle caso a la que más (menos?) sabia de peleas entre muñecas y seguirle por detrás.
–¡¿Al menos tienes alguna idea de donde estas yendo?! –
–¡Por supuesto que no! –
Tomoe miraba hacia atrás de vez en cuando, si quien les estaba atacando buscaba más que solo alejarlos de allí entonces no dudaría en seguirlos y aprovechando el grueso tronco de un gran árbol, entre muchos más, Tomoe logro frenar a Jun de golpe, tomándolo del brazo. Lamentablemente Kanaria fue mucho más rápida y paso de largo deteniéndose a varios metros de ambos chicos luego de darse cuenta de que ya no corrían a la par.
–¿!Pero que hacen!? ¡No es el momento de—! –
Fue callada abruptamente cuando de repente todos los árboles que la rodeaban quedaron sin hojas. Y no porque cayeron solas, sino porque algo tan afilado como una cuchilla paso y se llevó consigo la parte superior de varios árboles, dejando solo los troncos.
Jun quiso saber que pasaba pero Tomoe llamo su atención y se llevó un dedo a los labios en señal de que haga silencio. –Si nos quedamos aquí no nos vera. –
–Pero… ¿Y Kanaria? – pregunto con preocupación Jun mientras observaba desde su escondite improvisado a la pobre muñeca que temblaba visiblemente en su lugar, mirando con miedo a lo que sea que tenga en frente ahora mismo.
Pero antes de que la muchacha pudiera responder a la pregunta de su compañero, otra voz, totalmente nueva para todos hablo más rápido. –Miren eso, una Rozen Maiden en nuestro N-Field… con razón Keikoutou estaba fuera de sí. –Soltó un suspiro, –¿Y los humanos? Pensé que eran ellos los que hablaban contigo hace un momento…–
Kanaria ni siquiera se movió cuando una nueva muñeca con ondulados cabellos castaños claros descendió suavemente y se le puso al frente. Estaba tan aterrada de lo que esta nueva muñeca podría llegar a hacer que simplemente se quedó estática, usando cada fuerza de voluntad que tenía para simplemente no salir corriendo.
La otra le observo por un rato más. –¿No vas a responderme? Te repetiré la pregunta: ¿Dónde están los humanos?–
Kanaria miro detrás de la muñeca, justo en donde, a unos cuantos metros, se encontraban ambos chicos devolviéndole la misma mirada de preocupación. y eso, sin querer hiso que la otra muñeca se girara para ver qué era lo que tenía toda la atención de la Rozen Maiden.
–Ya veo… ¿Son esos? – dijo con una media sonrisa, acto seguido saco un abanico y apunto con este a los humanos.
Una fuerte ráfaga de viento salió de la nada y se llevó con ella a los dos adolescentes, Jun tuvo que proteger con su cuerpo a Pinku para que esta no sufra más daño también.
–¡No, espera! ¡No les hagas daño! – Kanaria intento detener a la otra muñeca de avanzar hacia su objetivo pero esta fue mas rápida y de un solo movimiento con su abanico, la pobre rozen Maiden había ido a parar contra el tronco de un árbol.
–Sal del medio– dijo con simpleza.
Quejándose del dolor, Kanaria se levantó como pudo del suelo, observo como la distancia entre su nueva enemiga y la de ambos humanos se achicaba alarmantemente cada vez mas… no podía quedarse allí sin hacer nada, tenía que obtener la atención de la otra muñeca de cualquier forma y la única que se le ocurría hasta ahora es…
–¡TE RETO A UN ALICE GAME KASHIRA! –
Al momento de gritar esas palabras la otra muñeca se volteo a mirarla con una expresión desconcertada que luego cambio a un semblante más divertido. –De acuerdo…– dijo con perversa diversión. –Que sea un Alice game memorable…–
Y ante las últimas palabras de su contrincante, la segunda Rozen Maiden no podía dejar que repetirse en su cabeza con terror absoluto;
"¿¡Y AHORA EN QUE ME METI!?"
1/3
