CAP.19: sprechen /hablar

Había comenzado un Alice Game, un duelo, y estaba más que segura de que le estaban pateando el trasero.

Si bien ella siempre se creyó a si misma mejor que los demás, la más inteligente de las Rozen Maiden, y siempre que un plan para conseguir las rosas mysticas de sus hermanas salía mal, se auto convencía de que siempre estaba preparada para un plan B…o Z en la mayoría de sus casos.

Pero había ocasiones en las que a veces ella misma dudaba de su inteligencia.

Y un buen ejemplo seria ahora mismo, cuando volvió a estrellarse contra el suelo por tercera vez.

Una buena nube de polvo se levantó con su caída, ella se levantó rápidamente y enseguida salto hacia un lado para esquivar a tiempo otro ataque dirigido donde se encontraba.

La maldita Enju Maiden no le daba ni un segundo para poder invocar su violín, había llamado a Pizzicato pero lamentablemente la otra también tenía a su espíritu artificial cerca a sí que ahora ambos estaban ocupados. Sin arma y a su suerte en el campo de batalla… era más que obvio que no tenía manera de ganar.

Y Jun lo sabía, lamentablemente él no podía hacer nada, hace tiempo le habían explicado que los medium solo eran simples espectadores, no tenían derecho de intervenir entre las batallas de sus muñecas, pero ver a Kanaria enfrentarse a esa muñeca sola y sin poder defenderse era algo muy injusto, sabía que la peli verde lo había hecho para que ellos pudieran escapar, pero no podía simplemente correr lejos de allí sabiendo que la matarían tarde o temprano.

Lanzándole una mirada que decía claramente ¨Lo siento¨ ambos chicos corrieron lejos de allí, con la esperanza de que quizás Kanaria dure un poco más de tiempo hasta que ellos encuentren a las gemelas para que le ayuden a luchar. No podían hacer mucho más que eso, eran simples humanos después de todo.

Tan enfocados estaban en sus respectivos pensamientos, que ninguno de los dos noto que la muñeca rubia en los brazos de Jun ya estaba despierta.


–Mírate nada más… me retaste a este Alice Game y ni siquiera puedes pelear dignamente. – se burló. –Pudiste haber escapado y dejar a los humanos aquí. –

Había hecho un alto al fuego por ahora, su contraparte estaba actualmente tirada en el suelo, incapaz de moverse por la cantidad de golpes que había recibido. No estaba interesada en su rosa mystica, si la mataba simplemente la dejaría allí, pero por ahora quería ver que tanto tiempo podía durar por su cuenta.

Kanaria estaba exhausta y adolorida, no podía encontrar la fuerza para poder levantar su cuerpo del suelo, aun así trataba de mantenerse firme. –¿Por qué atacan a los humanos? –

La falta de respuesta de la otra muñeca no le molesto, así que continúo hablando. –No…no les entiendo kashira… ¿Por qué atacar humanos? ¿Qué tienen ellos que ver con nuestro juego? –

Todavía sin responder, la otra muñeca descendió y volvió a colocarse en frente de la Rozen, mirándola con una expresión indescifrable. –Yo no tengo nada con los humanos…– dijo al fin.

–¿¡Entonces porque—!?–

–Pero Keikoutou sí. – termino la frase dispuesta a acabar de una vez por todas con este duelo.

Solo que un fuerte dolor en su mano hizo que suelte el abanico.

El objeto que utilizaba como arma cayó al suelo al tiempo que su dueña pegó un grito de dolor debido al daño de su mano.

Kanaria, asustada, miro a su alrededor solo para encontrarse con otra muñeca, la que había atacado a la de cabello castaño… Pinku.

Esta sostenía en una de sus manos lo que parecía ser… ¡¿un revólver?!

Enseguida se puso de pie, lista para correr por su vida, pero su propio cuerpo la traiciono dejándola caer nuevamente al suelo, a merced de la muñeca de vestido rojo que ahora se estaba acercando a ella.

"Es el fin ¡es el fin!" Pensó ella. "fue una muy mala idea venir aquí, maldigo a Shinku y a todas las demás por meterme en esto!" temblando visiblemente ahora, trato de retroceder desde su posición en el suelo, alejándose como pudiese del peligro pero era inútil, no llegaría muy lejos arrastrándose y de solo presionar ese gatillo esa muñeca terminara con ella!

Cerro los ojos con fuerza cuando la tuvo parada frente suyo, esperando que esta le dispare o algo.

Solo que el ataque nunca llego, confundida, abrió levemente y con miedo uno de sus ojos, solo para encontrarse, en vez de la punta del revólver, una mano extendida, ofreciéndole ayuda.

–¿Estas bien? – pregunto Pinku, ayudándole a levantarse.

–S-si… eh yo… umm.. ¿Cómo…?– titubeo la Rozen Maiden, ¿Por qué esta muñeca le estaba ayudando?

–¿¡PINKU!? –

Ambas se giraron a mirar a la muñeca restante, la cual sostenía su mano herida con algunas lágrimas queriéndose escapar de sus ojos, debido al dolor. La nombrada la miro con un poco de culpa al principio pero se esforzó por mantener una postura indiferente.

–No quería dispararte, pero tenía que detenerte de alguna manera, Garuda… –

–¡Malagradecida!¡Yo planeaba rescatarte! – grito histéricamente, perdiendo toda la imagen amenazante que tenía hacia unos instantes.

Pinku la miro con reproche. –¿Rescatarme? ¿Cómo? ¿Atacando al humano que me sostenía? –

–¡Pensé que querían hacerte daño! – dio pequeños saltitos en su lugar, quejándose todavía de su mano.

La rubia rodo los ojos, restándole todo tipo de importancia al berrinche de su hermana. –¿Y ahora se preocupa? – se preguntó a sí misma en un susurro que solo ella, y Kanaria, logro escuchar.

Antes de que la una Rozen en ese lugar pudiera incluirse en la conversación, los dos adolescentes aparecieron a la vista, ambos parecieron haber corrido mucho pues estaban terriblemente agitados. Jun se tuvo que apoyar en un árbol para poder recuperar el aliento.

–Por Dios… estas muñecas… van… a matarme. – hablo entre jadeos. Tomoe estaba igual pero a ella no se le notaba tanto.

Cuando ambos habían escapado a seguir con su camino de buscar a las gemelas dejando a Kanaria atrás, se dieron con que Pinku estaba despierta y esta exigió casi inmediatamente que la dejen en el suelo. Cuando sus pequeños pies llegaron a tierra firme, no tardo ni medio segundo en salir corriendo… pero en la dirección contraria. Justo donde se encontraban Kanaria y Garuda luchando.

Los chicos intentaron detenerla pero la muñequita de rojo fue mucho más rápida, esquivando con facilidad varios obstáculos y árboles que se le metían en el camino, no tardaron mucho en perderla de vista.

Cuando por fin lograron seguirle el paso, se dieron con esta escena; Kanaria escondiéndose detrás de Pinku y la nueva muñeca (la cual tenía unos ojos turquesa y una gema que colgaba en su frente, Jun notó) que tenía una expresión bastante aniñada en el rostro, haciéndola ver mucho menos amenazante de lo que parecía ser.

Pinku le sonrió al verlo. –No hay nada de qué preocuparse… he aclarado las cosas con Garuda. – informo contenta pero al final dándole una pequeña mirada de desaprobación a su hermana.

La tal "Garuda" hizo un puchero y se sonrojo molestamente al momento de dar un paso adelante, mirando a ambos humanos. –Lamento haberles atacado, solo buscaba proteger a mi hermana, no pensé que esta estaría de vuestro lado. –

Jun y Tomoe no supieron cómo reaccionar a la disculpa, así que simplemente asintieron sin decir nada más.

–¡Hey! ¿¡Dónde está mi "Disculpa por haberte atacado" eh!? – salto Kanaria. –¡Me revolcaste como un viejo trapo de piso kashira! –

–¡OH, tu eres una muñeca creada para luchar! ¡Aguántatelo! – grito al sentirse todavía avergonzada.

Dejando a las dos discutir solas, Pinku las ignoro y se dirigió hacia donde estaban Jun y Tomoe, ambos chicos parecían no entender la situación del todo aun y el cansancio y estrés del muchacho se le notaba en la cara.

–¿Qué hacemos ahora? – pregunto pasándose una mano por el cabello. –Aparecen cada vez más muñecas locas…–

–Yo les sugiero que descansen – hablo la Enju Maiden. –Creo saber en dónde están aquellas dos a las que buscan y déjenme decirles que todavía estamos muy lejos de llegar allí. –

Dudando sobre la opción, miro a su compañera por algo de apoyo pero ella solo se encogió de hombros y se dejó caer sobre las raíces del árbol que tenía detrás. Aceptando la oferta de algo de descanso.

Gruñendo, Jun también se sentó en el suelo, descansando su cuerpo sobre el tronco de otro árbol. ¿Cuánto tiempo habían pasado en ese lugar? Se había planteado la idea de volver a casa y descansar como era debido y luego volver a continuar la exploración teniendo sus energías al máximo pero después recordó que nada de eso sería posible ya que las únicas que podían abrir y cerrar portales eran las gemelas las cuales, desgraciadamente, no estaban en ningún lugar a ser vistas.

La misión se estaba complicando a diez niveles más. Se restregó el rostro con ambas manos, molesto por la cantidad de problemas en los que se metían. –¿Dónde estás, Shinku? – se preguntó a sí mismo en un susurro que esperaba que nadie más oyera. Pero la Enju Maiden logro escucharlo, y bajo la mirada al suelo tratando de ocultar la expresión de culpa que ocupo lugar en su rostro.


Horas más tarde (tal vez)

Todo se había puesto oscuro de repente. Fue como si le hubieran bajado el brillo a una pantalla; estaban allí todos tranquilos debajo del resplandeciente sol y de repente toda luz empezó a desvanecerse hasta quedar a oscuras.

La muñeca de la gema (nadie recordaba su nombre), les explico a ambos humanos y a la rozen maiden que esos cambios ocurren cada tantas horas, son simplemente parte del ciclo del Campo.

Lo único que proveía de luz a todos en estos momentos era la luz plateada de lo que parecía ser la luna… y unas cuantas motitas de luz pequeñitas que flotaban constantemente por todo el lugar y a pesar de su tamaño, eran una gran fuente de luz. No, no eran luciérnagas, Kanaria lo había comprobado al intentar agarrar una y que esta atravesara completamente su mano. Cuando les preguntaron a las que vivían aquí que eran esas cosas, Pinku solo respondió:

–A Aotenjou le gustan mucho las cosas brillantes. –

Nadie supo a lo que se refería con eso así que solamente dejaron pasar ese comentario.

Tiempo después Tomoe y Kanaria habían caído dormidas la una al lado de la otra debido al cansancio, la muñeca de la gema en la frente también se había acurrucado en el suelo entregándose a los brazos de Morfeo.

Jun había intentado dormir también, ahora que tenía algo de oscuridad en el ambiente, esa debería ser una oportunidad perfecta para descansar. Solo que… sus pensamientos no le dejaban tranquilo.

Teniendo tantas cosas en la mente por las que preocuparse, a pesar de estar muerto del cansancio, no dormiría hasta despejar su mente de todo lo que les estaba ocurriendo. Pensando que la mejor manera de hacerlo sería dando una caminata (nocturna?) por el lugar, se levantó y emprendió camino hacia ningún lado.

Pensó en que la posibilidad de que lo atacaran sería muy grande. Y si lo hacían seguramente él no tendría a nadie quien lo proteja del ataque enemigo… pero no podía quedarse quieto y sufrir en silencio. Necesitaba caminar y despejar su mente a como dé lugar.

El sonido de una rama rompiéndose detrás suyo le asusto de sobremanera.

–¡!... Oh… solo eras tú– se tranquilizó cuando reconocido el cabello rubio y el vestido rojo, lo cual le daba un extraño dolor en el pecho al recordar de quien más eran esas características.

–Te vi levantarte e irte, así que te seguí–. Dijo Pinku, la burla todavía presente en su rostro, parecía como si hubiera querido escucharlo gritar.

Sin importarle las palabras de la muñeca, el médium solo le dio la espalda y siguió caminando hacia adelante. Al cabo de un rato se detuvo pero no porque había llegado al lugar donde quería, sino porque las pequeñas pisadas que venían detrás de él le molestaban demasiado.

–¿Por qué me sigues? –

–¿A dónde vas? –

–Solo estoy caminando ¿ok? Volveré con las otras después– respondió. –No es como si fuera a perderme. – añadió luego.

–Yo creo que sí. ¿Acaso tienes algún destino en mente o solo caminas porque si? –

–Mi idea era caminar para relajarme y contigo aquí creo que solo estoy perdiendo valiosas horas de reposo. – dijo secamente dándose la vuelta para volver por donde vino, esquivando a la muñeca y volviendo con las demás.

Pinku le miro sin más, para luego poner una expresión pensativa. –Entonces… ¿solo quieres relajarte? –

Dándole poca importancia al comentario de la Enju Maiden, Jun continúa con su camino al responder. –Sí, ese era el plan antes de qu-HEEE!? –

Pinku le había jalado fuertemente de la mano, hasta el punto de casi hacerle caer al suelo. De hecho, cayó. Pero no en el suelo del bosque lleno de hojas o pequeños arbustos silvestres sino en uno completamente liso que solo levanto un poco de polvo cuando su cuerpo impacto.

–¿Qué DEMONI…os? – se levantó con prisa totalmente preso del pánico pero se calló un poco al ver la nueva vista que tenía al frente.

Estaban en algún lugar alto, un precipicio parecía ser, y desde ahí se podía ver una vista general de prácticamente todo el lugar; el interminable bosque en donde ahora mismo estaban perdidos, hasta un par de lugares que no se encontrarían simplemente caminando.

–Wow…– fue lo único inteligente que pudo soltar en ese momento para describir la sensación del momento.

A su lado, Pinku parecía contenta con lo que había hecho. –¿Te gusta? Tiene una buena vista y creí que- –

–Espera. ¿Qué hiciste? ¿Dónde estamos? ¿¡A dónde me trajiste!? – grito histérico.

–Primero: Nos tele-transporté, segundo: estamos en un precipicio, pensé que era obvio y tercero: creo que eso se responde también con lo segundo. –

–¡No! Pero! ¿Porque? ¡Yo no pedí que me trajeras hasta aquí! –

La muñeca sonrió casi culpable. –Dijiste que querías relajarte y pensé "¿Que mejor lugar para relajarse que con una buena vista?" Así que solo nos traje aquí para ya sabes, relajarte.explico, pero ante la falta de respuesta del muchacho humano ella comenzó a balbucear. –Ummm… s-si no te agrada todavía podemos volver así que… ehmm…–

Ante el notable nerviosismo de la muñeca, el solo suspiro. Dándole un vistazo más al lugar, decidió que quedarse al menos un rato sería lo mejor, ya que la Enju Maiden se había tomado el trabajo de traerlo sería bastante malo de su parte, ella estaba claramente buscando la manera de pagarle todo lo que hicieron por ella desde que la encontraron.

–De acuerdo… me quedare. – dijo al último, luego pretendió ignorar la expresión contenta de su acompañante.

Ambos se sentaron en silencio, observando lo que les rodeaba. Con tanta paz, era fácil olvidar que estaban en medio de un gigantesco N-Field lleno de muñecas dispuestas a asesinar a cada uno de ellos. Jun casi lograba que se lo lleve el sueño, pero el hecho de que si caía dormido ahora posiblemente haga que caiga de un precipicio a su muerte y el hecho de que ahora, teniendo a una de esas Enju Maiden a su lado, una pregunta con una necesidad gigante de ser contestada debía de preguntarse.

–Hey…– dijo, llamando la atención de su pequeña acompañante.

–Dime Pinku, demonios, no es tan difícil ¿sabes? – respondió irritada.

Ignorándola, siguió con el resto de la oración. –Solo quería saber algo. Y sé que tú puedes responderme. –

Encogiéndose de hombros ella le sonrió. –¿Y qué es lo que quieres saber? –

–¿Dónde está Shinku? –

Jun pregunto con un semblante neutro, sus ojos oscuros clavados fijamente con los marrones-rojizos de la muñeca que lo miraba con pánico y temor.

–Y-yo no...


2/3