Hola a todos, sin darme cuenta terminé publicando el mismo dia que subia el fanfic jajajaj fue sin querer bueno llegamos al final de este fanfic que fue un experimento mio porque hiatus/queria saber si podia escribir/ ideas random en la cabeza/ en fin, agradesco a todos los que comentaron :') enserio los aprecio mucho y alguien me mencionó lo de los guiones largo y queria decirle que gracias por la sugerencia pero mi computador nuevo no acepta los guiones (son tres tipos de largo que hace en unicode) largos no sé porqué si en mis otros fic los puse :'( asi que es imposible ponerlos y aqui en ff me pasa lo mismo. 3 pero gracias por comentarlo. Ahora, los dejo con la parte final, los quiero 3
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No es que no lo supiera.
No es que sea ajeno a lo que está sucediendo.
Simplemente había llegado a la conclusión que ignorando todo lo demás que le traería una infinita infelicidad podría seguir viviendo de esta forma absurda hasta el final de sus días.
-Naruto…
Solo escuchando su voz.
-Por favor. – Rogó el mencionado.
Solo teniéndolo en frente en donde pudiese mirarlo. En donde no pudiese perderlo de vista nunca.
-Sasuke… Solo un poco más… yo… - Su voz había comenzado a quebrarse – No desaparezcas 'ttebayo… aún no… - Volvió a suplicar.
Sasuke, tan frio como siempre. Frio y alejado de él no hacía más que verlo con una expresión extraña que había comenzado a creer que era lastima, pues hace días que lo estaba viendo de esa forma.
Desde el momento en que comenzó a habituar el lugar buscándolo desesperado ya hace más de tres meses.
Dicen que un hábito o costumbre se crea en veinte a más días. Naruto necesitó menos que eso para que de forma inconsciente, como si fuese algo natural, su cuerpo lo condujera todas las noches al mismo lugar, con el propósito fijo en su mente y la cantidad de dinero dispuesta a pagar exacta en sus bolsillos.
Todas las noches, a las una con veinte minutos hasta las tres con cuarenta de la mañana, él, era inmensamente feliz y a la vez…
-Se te acaba el tiempo, Naruto.
Increíblemente miserable.
-¿Por qué…? – Preguntó entonces sosteniéndose de la silla mientras apretaba los dientes con cólera y tristeza contenida. - ¿Por qué no puedo quedarme más tiempo? ¡Sasuke! ¡¿Acaso ya no soy un cliente especial o algo por el estilo?! ¡Vengo siempre a verte, 'ttebayo! – Le recalcó con la esperanza de que el moreno, quien con su distancia acostumbrada con la que parecía protegerse, le diese más tiempo para quedarse con él.
Se sentía tan idiota y avergonzado por estarle rogando al moreno siendo que en esa ocasión, como varias últimamente solo había ido a buscarlo con el propósito de conversar. Nada más.
Su corazón ya no se llenaba con solo verlo seducir mientras él mismo debía auto complacerse. Por dentro, y estúpidamente por la situación en la que se encontraban, deseaba mucho más que eso.
Le costó admitirlo al principio, pero ahora, si alguien le preguntase…
-¿Y por qué vienes?
Lo mismo que Sasuke en ese momento que le tomó desapercibido y a la vez le puso nervioso de imaginar que el chico pudiese leer sus pensamientos, podría responder fácilmente que la razón era…
Que deseaba a Sasuke. Más que cualquier cosa en su vida.
Podría decírselo a cualquiera, menos, al que debería.
Se mordió los labios y se aguantó las ganas de responderle de forma sincera. Solo articuló de forma ruda. – Porque quiero verte…
Naruto creyó que nunca antes se había puesto tan nervioso como en esa ocasión. Sus ojos fijos a los negros del otro cuya expresión había cambiado a una de completa sorpresa haciéndole sentir ganador. Ah, se preguntaba cuántas personas podrían haber visto más expresiones en Sasuke como las que él había presenciado. Las que él había causado en esa hermosa cara de muñeca.
Sasuke no respondió.
Y la verdad no quería oír una respuesta tampoco. Solo quería tenerlo más tiempo allí, parado delante suyo, ¿Qué precio tendría que pagar para que su capricho fuera cumplido para siempre? Cualquiera que sea, estaba dispuesto a pagarlo.
-Sasuke… - Le llamó estirando la mano en vano porque él no se acercaría. – Por favor.
El moreno entrecerró los ojos como si le doliera algo y ladeó una sonrisa que más bien parecía triste, muy diferentes a las altaneras que siempre le mostraba.
-Perdón. – Entonces musitó, en un volumen tan bajo que de no ser porque estaban solo ellos dos en ese mundo virtual tan conocido por ambos quizás, no lo hubiese escuchado.
De inmediato, Sakura le retiró los lentes haciendo la ceremonia de siempre después de que terminaba una sesión, solo que esta vez ella no le dirigió la palabra ni mucho menos una mirada… Como si se sintiera culpable por algo que en realidad no tenía culpa alguna.
-Sakura-chan… - La tomó por la muñeca antes de que se apartara. – Sakura-chan, ¿Cuánto debo…?
-Naruto. – Interrumpió la del cabello rosa con la mirada puesta en la pared de enfrente. Naruto pudo apreciar como ella apretaba los lentes entre los dedos de su mano izquierda. – Ya tienes que irte.
-¡PERO! – Replicó levantándose de improviso, con el corazón angustiado y temblando entero asustándola un poco.
La verdad es que, desde que había dejado de consumir drogas su equilibrio emocional y físico era demasiado inestable, si Shikamaru no se lo hubiese hecho notar hace unos días no se habría dado cuenta de ello. Pero debía seguir con la abstinencia, porque era la única manera en la que podría seguir teniendo dinero para ver a Sasuke cuando quisiera.
-Yo, quiero quedarme 'ttebayo. – Pidió juntando sus manos para rogarle. – Un poco más. Solo dame un poco más de tiempo, ¡Te pagaré, lo prometo! Anda…Sakura-chan…
-No.
Incluso Sakura, desde hace unas semanas había comenzado a tratarlo diferente. Antes le soltaba algún insulto o le repetía alguna frase que dijo mientras estaba conectado al mundo de Sasuke.
Ahora solo era frío por todo el lugar.
-Enserio… ¿Tengo que irme? – Preguntó sin quitar el dedo del reglón. No quería y no podía irse, se volvería loco. – Sakura-chan…
-Vete. – Lo cortó ella yendo a guardar los lentes de realidad virtual. – Sasuke no se irá a ningún lado. - Dijo dándose media vuelta para sonreírle.
Y fue la sonrisa más falsa y triste que pudo haber visto.
Y por alguna razón, entendió que su vida se había vuelto demasiado miserable.
No rechistó más, simplemente se ahorró sus palabras y metió las manos en los bolsillos buscando el dinero que debía entregarle a la nueva recepcionista del lugar.
-Nos vemos Sakura-chan. – Se despidió sin más sin esperar que le respondieran.
Salir siempre era difícil, se demoraba varios segundos en asimilar que había acabado el tiempo con el que estuvo con Sasuke y ahora, como si se tratara de una cuenta mental regresiva, debía volver a su casa a esperar nuevamente a que diera la hora en que podría volver a verlo.
Demasiada tortura.
Se devolvió al departamento que compartía con sus amigos encontrándolos a ambos ya dormidos encerrados en sus propias habitaciones. ¿Hace cuánto que no los veía o conversaba con estos? Se preguntó paseándose por el pasillo oscuro deteniéndose unos momentos en la puerta de Shikamaru y luego en la de Kiba. Sentía las enormes ganas de golpearles la puerta para pedirles que hablaran un poco o le hicieran compañía para descubrir si ellos también le mirarían con la misma lástima que Sakura y Sasuke.
Detuvo la mano que alzó antes de que siquiera tocara la madera de la puerta de Shikamaru, deteniéndose.
Era una estupidez. Quizás le estaba dando demasiadas vueltas al asunto y en realidad no había nada malo en él y la abstinencia de drogas le hacía creer lo contrario.
Se fue a dormir convenciéndose a sí mismo que ese era el motivo. Que en realidad estaba bien, porque él se sentía perfectamente por su parte. Que esa mirada triste en Sasuke en realidad había sido producto de su mente y este solo le había sonreído como siempre.
De verdad, quería creer que las cosas eran así.
Pero al día siguiente, un golpe en la realidad le hizo notar lo equivocado que estaba cuando al levantarse a la hora que comenzó a hacerse costumbre, mucho después del mediodía, donde supuestamente sus compañeros ya se habían ido a hacer sus respectivas cosas por lo que él podría salir sin preocuparse de que le preguntaran hacia donde se dirigía, Shikamaru y Kiba se quedaron en casa únicamente para decirle de la nada, mientras él ya estaba en la puerta buscando salir…
-¿Te has visto al espejo últimamente? – Ese fue Kiba. Tosco y al punto como siempre.
No los había notado por lo que se sobresaltó y volteó a verlos con mucha tensión. Ambos, sus dos amigos a los que más quería y que parecía que era la primera vez que los veía desde hace mucho tiempo se le quedaron viendo como si de un desconocido se tratara.
Antes de que siquiera pudiese cuestionar algo Shikamaru le interrumpió agregando. – Estas más delgado de lo normal. Y luces cansado.
-¿Cansado? – Cuestionó Kiba en medio de una carcajada que le sonó cruel – Parece como si fuera un maldito alcohólico o drogadicto que cayó en banca rota y no tiene fuerzas para sostenerse a sí mismo. ¿Qué mierda te traes, Naruto?
-Nada. – Respondió de inmediato sin entender lo que le estaban diciendo esos dos. Entrecerró los ojos y frunció el ceño sintiéndose atacado. - ¡¿Cómo qué que mierda me traigo?! ¡Están chiflados! ¡¿Yo alcohólico y drogadicto?! – Estaba mintiendo, él jamás mentía pero esa vez lo estaba haciendo al estar a la defensiva. - ¡No sé de qué hablan, 'ttebayo! – Siseó apretando los dientes devolviéndose a zancadas para pasar de ellos y dirigirse al baño con inseguridad aunque no lo demostraba.
Su mano tembló al tocar la manilla de la puerta, nervioso. No quería entrar. No quería ver y comprobar.
Se supone que estaba bien, había llegado a la conclusión que estaba bien. Sus amigos solo estaban bromeando…..
Abrió la puerta, lentamente, el sonido de está abriéndose de una forma aterradora llenándole los sentidos como si se tratara de la música que escuchaba cuando entraba al edificio para ver a Sasuke.
Buscó el espejo mientras gritaba. - ¡SE LES SAFÓ UN TORNILLO, TSK!
Mentira.
Al verse a sí mismo por fin, reflejado en el cristal, todo cobró sentido en su cabeza.
"Mierda…"
La sonrisa triste de Sakura. La mirada vacía de Sasuke…
Sasuke.
"¿Por qué no me dijiste que era tan lamentable Sasuke?" Pegó la frente en el espejo admirándose más de cerca. Su piel había perdido su color característico luciendo mas pálida, sus mirada había adquirido un cansancio como si no hubiese dormido en días a causa de las ojeras. Recordó lo nervioso que se ponía últimamente y lo irritado también.
Ese no era él.
¿Quién demonios era el que estaba viendo en ese momento?
-Te vas en la mañana y regresas en la tarde… - Escuchó a Shikamaru hablar inseguro, nada típico de él. – Estamos preocupados. Si tienes algún problema podemos ayudarte, Naruto.
Quizás esa era la frase más larga que haya escuchado decir a su amigo, y lejos de agradecerle la consideración le dolió.
Le dolió porque eso significaba que si tenía un problema y la verdad es que no sabía cuál era.
-No me pasa…nada 'ttebayo. – Respondió sin moverse. Volteando un poco la cabeza solo para sonreírles de la misma forma falsa que todos habían comenzado a hacer con él.
Kiba le mandó una mirada como queriendo decirle que no le creía, que era un puto mentiroso, pero no dijo nada.
-¿A dónde ibas? – Preguntó entonces el castaño.
-A ningún lado…
-Estabas desesperado por salir hace un momento.
-No iba a ningún lado. – Repitió.
-Naruto.
¿Qué estaba mal con él?
-¿Dónde…? ¡Hey!
¿Por qué se sentía tan desesperado de repente?
No supo cómo, ni cuando, solo se dio cuenta que había salido del edificio cuando estuvo metros alejado de este, en una esquina cualquiera sentado al lado de un basurero buscando como estúpido en sus bolsillos la bolsita con cocaína que iba a vender ese día que terminó inhalando sin ser consciente de ello.
…
-¿Qué está mal conmigo? – Preguntó con la voz cansada y la mirada baja.
Le daba vergüenza mirar al que estaba delante suyo, mudo y sin cambiar la posición en la que había aparecido hace media hora.
La música suave llenando sus oídos, ambientando la habitación en donde Sasuke debería estarse paseando de un lugar a otro desnudo, seduciéndolo, y no parado como estatua como ahora.
-Sasuke… ¿En qué momento me volví así? Jeje. Me siento bien, ¡Claro que si 'ttebayo! Pero todos me dicen que tengo un problema, agh. – Se quejó despeinándose un poco frustrado. – Soy el mismo de siempre, de verdad no creo que haya cambiado algo…
-Estas desesperado. –Interrumpió Sasuke, con sus ojos fríos fijos en él. – Y no te das cuenta.
Pestañeó confundido. - ¿Desesperado por qué? ¡Agh, tú también vas a decir que tengo algo extraño! ¡¿Verdad?! ¡Cabrón!
-Sí, tienes algo extraño. – Afirmó el moreno haciéndole sentir una punzada en el pecho. – Algo que no entiendo pero si he podido darme cuenta.
Luego que Sasuke dijo aquello, sintió pánico. Un extraño cosquilleo se apoderó de su parte baja que no era de placer, aunque Sasuke ahora se estuviese quitando la ropa como lo acostumbrado.
Esos perfectos labios se juntaron entre sí, cerrando la boca. Los finos y rasgados ojos se entrecerraron estudiándolo. ¿Qué es eso que quieres decir pero al parecer no puedes, Sasuke?
-Tú estás enamorado de mí. – Soltó y sus ojos se abrieron de la impresión mientras sus mejillas se ponían calientes a más no poder.
-¡¿Q-QUÉ?!¡CLARO QUE NO-
Su pulso acelerándose, y las palabras del moreno repitiéndose en su cabeza.
Sintió miedo, y las manos le temblaron porque al parecer Sasuke no había terminado de hablar.
-Sabes…
Esa boca se abrió por fin otra vez, en medio de un movimiento seductor que le quitó el aliento. Pero el pánico seguía allí. Como si algo le dijese que estaba mal.
Como si lo el miedo más grande que albergara en su corazón se hiciera realidad.
-… Que no soy real, ¿Verdad?
El pulso que comenzaba a escuchar en sus orejas se detuvo tan abruptamente como la música de fondo, como la imagen delante suyo que ahora era nada más que una pared simple llena de cajones.
Esa era la realidad.
La horrible realidad que parecía golpearle el pecho hasta quitarle el aire mientras sus lágrimas no podía dejar de caer.
Porque no es que no lo supiera.
Porque no es que sea ajeno a lo que está sucediendo.
Porque no es que no sabía que efectivamente estaba enamorado de una imagen irreal.
Sino que no quería ser consciente de esto, porque dolía. Y le hacía sentir terriblemente miserable.
Sintió que alguien le envolvía en sus brazos y solo porque lo necesitaba abrazó a esa persona queriendo creer que era Sasuke, por lo que repitió su nombre tantas veces que le daría pena a cualquier persona que le escuchara.
Por suerte, Sakura nunca dijo nada.
…
Después de lo que dijo Sasuke, no pudo volver a ese lugar los días siguientes. Porque era un maldito cobarde.
Un maldito cobarde que sentía que moriría de agonía en cualquier momento. Ya sea ahogado en alcohol o por una sobredosis de droga que ahora le resultaba más fácil conseguir al no gastarse el dinero destinado para ello.
Porque ver a Sasuke siempre tuvo varios precios elevados que debía pagar si quería verlo. Si quería estar con él unos momentos que no eran más que un solitario placer que dejó de satisfacerle cuando se dio cuenta que en realidad quería mucho más de Sasuke.
Lo quería a él.
Es por eso que sus últimos encuentros con este solo habían sido en base a conversaciones cortas, porque el moreno no respondía más que con monosílabas o le cortaba la inspiración de la charla seduciéndolo. Haciendo su trabajo en realidad.
Después de todo, Sasuke debería estar programado solo para eso.
-¡Mierda! – Gritó rompiendo la botella de vidrio de la cerveza que estaba bebiendo y se limpió con rudeza las lágrimas. No podía pensar en Sasuke como una maquina aunque quisiera.
Seguía aferrado a la estúpida idea de que en realidad existía, que él lo vio esa noche en que se le cruzó en aquella calle hace tiempo y que nunca más volvió a ocurrir.
-Porqué… por qué no eres-eres real… - Hipeó por culpa del alcohol. - ¡Estúpida imagen de computadora bastarda! ¡Solo juegas con mis sentimientos 'ttebayo! – Le importaba poco estar gritando a esa hora de la noche, con sus compañeros en sus respectivos cuartos intentando ignorarlo ya que después de intentar de todo se cansaron de que sus esfuerzos por hacerle volver a la realidad fueran en vano. – Porqué… porqué te quiero tanto, Sasuke…
Era tan lamentable.
Tanto que la razón para emborracharse y drogarse ahora era porque estando en ese estado podía fantasear con el moreno, y eso lo hacía eternamente feliz.
Pensar en Sasuke a su lado le daba un poco de vida a su estúpida vida llena de adicciones y defectos por todos lados. Desde la muerte de sus padres que vivía de fantasías y ahora pagaba las consecuencias de ello al enamorarse de algo fuera de lo real e inalcanzable.
…
Despertar a la mañana siguiente en el suelo, siendo removido por Kiba era ya costumbre.
-Apestas. – Mencionó este y Akamaru pareció estar de acuerdo porque lloriqueó un poco. Como si ese perro pudiese sufrir junto a él.
-Ya voy a bañarme… 'ttebayo. – Murmuró levantándose pesadamente con la mirada fija en la nada.
Antes de que siquiera pudiera moverse sintió que le tomaban del brazo deteniéndolo. Su mirada fue a dar con la de Kiba que parecía indeciso en si hablarle o no.
-¿Qué pasa? – Preguntó sonriéndole tranquilo a su amigo. – Te ves peor que yo, Kiba 'ttebayo. – Se burló palpándole el hombro para reconfortarlo, queriendo transmitirle que estaba bien. La depresión debía pasársele en algún momento después de todo.
Era siempre tan positivo que se levantaba jurando que olvidaría a Sasuke y terminaba en la noche sufriendo por este, desde hace dos semanas. Era un puto asco pero por lo menos, podría vivir de esa forma hasta que se cansara de ello.
-Hombre, déjame, quiero ir a…
-Lo siento.
Pestañeó confundido. Kiba volteó la mirada hacia otra parte.
-¿Qué pasa? – Preguntó entonces, asustado. - ¿Hice algo…?
-Yo fui el que te llevó a ese lugar por primera vez de no ser por mi tu nunca…
Oh. Nunca había visto a su amigo tan afectado como para estarle pidiendo perdón. Como para estar sujetándole el brazo como si temiera perderle.
Un pequeño calor se inundó en su pecho haciéndole sentir querido. El miedo a haber perdido a sus amigos se le quitaba de encima apaciguando su mente un poco.
-No… ¡No es tu culpa, jejeje! – Le quitó importancia al asunto riendo despreocupado como si todo estuviera bien. Aunque por dentro estaba tan destrozado que sabía que ellos se habían dado cuenta. – Mira, solo tengo que empezar de nuevo… es como una recaída, ¡Lo superaré! – Dijo con entusiasmo, quería tranquilizarlo. Quería que Shikamaru y Kiba no sufrieran por sus estupideces, no lo merecían.
Comenzaba a hacerse ilusiones y planes nuevos en ese momento, debía recuperar la amistad de estos, ¡Debía dejar de andar tan depresivo por ellos! Sí, eso haría. No necesitaba a Sasuke.
Sasuke no lo necesitaba a él…
-Hace una semana, que la policía clausuró ese lugar.
-Mentira… -De forma automática sus labios soltaron esas palabras apenas escuchó aquello.
Shikamaru y yo creímos que no debíamos decirte pero, ahora que por fin ese lugar cerró pensé que sería buena idea que lo supieras, porque ya no puedes volver.
"Ya no puedes volver…"
Kiba seguía hablando y él no le entendía. Era como si fuera un idioma diferente.
Era como si hubiese perdido la vida y solo su cuerpo estuviera parado delante de él.
Preferiría que así fuera. Preferiría estar muerto, porque si él no podía volver a ese lugar, significaba que Sasuke ya no volvería a él.
Desesperación. Odiaba esa sensación, le aceleraba el pulso y la respiración mientras la sangre parecía írsele.
Kiba supo que algo andaba mal al verlo flaquear y tambalearse. Lo veía mover la boca y gritar, pero seguía sin entenderle, y mucho menos escucharle.
"¿Qué dices, Kiba? No te entiendo" retrocedió, y las inmensas ganas de moverse, de salir de ese lugar que parecía ahogarle le inundaron.
Pensó en Sasuke caminando a su lado, sonriéndole de forma altanera mientras se burlaba de la erección que le había sacado. ¿Ya no podía ver eso?
No…
Se negaba a creerlo.
-¡NARUTO!
En medio del grito de Kiba llamándolo salió del departamento corriendo como si su vida dependiera de ello, y la verdad es que, si lo hacía. Porque si no podía volver a ver a Sasuke, entonces nadie lo volvería a ver a él.
Llegó al edificio que buscaba desesperado encontrándose con la sorpresa de que la puerta siempre abierta de noche ahora estaba completamente cerrada.
-¡Mierda! – La pateó frustrado, abriéndola.
De verdad. De verdad se negaba a aceptarlo.
-¡¿Sakura-chan?! – Gritó buscando a la chica. - ¡SAKURA-CHAN! – Recorrió todos los alrededores desesperado.
Nada.
Todo estaba vacío y en silencio.
-Mierda… ¡Mierda! – Gritó acongojado. Tambaleante, se acercó a la habitación en la que muchas veces estuvo allí. La vida no podía ser tan mala con él, ¿Verdad? ¿Estaba soñando cierto?
Rogó queriendo encontrar a la chica allí, escondida, diciendo que estaban aún funcionando solo que no querían que la policía se enterase, que por favor esperara hasta la noche porque no podía atenderlo ahora.
Pero lo único que vio fueron los lentes sobre el sillón de cuero, y la radio que no había reparado en ella antes. Se acercó a esta presionando el botón de play en donde la música que bien conocía se reprodujo de inmediato golpeándole con nostalgia a un volumen tan alto que era imposible ignorarla. Era la canción de Sasuke.
El Sasuke que ya no estaba. El Sasuke que ya no podría volver a ver.
-¡Debe ser una broma! ¡SASUKE! ¡¿ME ABANDONASTE BASTARDO?! – Gritó abriendo todos los cajones como si este estuviese escondido en uno de ellos. - ¡SASUKE! ¡SASUKE! – Gritó desesperado, sintiendo que de verdad se volvería loco. Y la música no ayudaba, solo le ponía más inquieto, más miserable.
Fue hacia los lentes que tantas veces usó y los acarició con la mano, como si ese artefacto fuera una persona.
Como si fuera Sasuke.
¿Desde cuándo lloraba tanto?
-Yo… t-te dije que no estaba… enamorado de ti… - Susurró sentándose en la silla viendo los lentes como si fuera lo más interesante del mundo. Como si fuera un arma mortal que podría matarlo. – P-pero la verdad es que… era mentira… 'ttebayo…
La música sonando, repitiéndose por ser la única canción del disco que debía tener adentro. Cerró los ojos largos momentos sintiendo las lágrimas resbalar por sus mejillas, mientras con algo de miedo acercó los lentes a él.
Las manos temblando, y su corazón apretando. Porque era inútil, y era estúpido lo amaba, y no quería aceptar todo esto.
Se puso los lentes, temiendo abrir los ojos y no encontrar nada, por lo que los mantuvo cerrados, solo concentrándose en la música que no le dejaba escuchar nada más. Estiró los brazos como queriendo sentir algún cambio y nada.
Sasuke ya no estaba.
Y si lo estuviera no se acercaría porque en realidad nunca estuvo.
La canción volvió a repetirse, justo en el compás que Sasuke solía aparecerse. Y sus manos tocaron algo mientras suavemente sintió que unos dedos se deslizaban por su mejilla.
Abrió los ojos, lentamente, con miedo y el corazón latiendo a mil por hora.
Y las lágrimas cayeron más fuertes porque…
Ahí estaba él, a quien tanto quería.
-Sasuke… - Dijo como idiota.
El lugar seguía siendo el mismo, pero no le tomó importancia. Sasuke estaba allí.
Como si fuera la primera vez que lo veía pestañeó como idiota al este acercar su rostro al suyo.
Era tan perfecto, tan irreal.
-Sasuke… - Volvió a repetir no creyendo que en realidad estaba ahí. Sus manos se aferraron a ese suéter que tan bien le hacía ver al moreno. Podía tocarlo, su tacto reconocía los bordes del suéter e inconscientemente su mano ascendió hasta tocarle el rostro al moreno que no cambió su expresión indiferente. Suave. – Sas-
-Shh. – Lo mandó a callar este. No parecía tener intensión de decir algo más.
Sasuke simplemente se sentó en sus piernas manteniendo una pequeñísima distancia entre ambos que Naruto no dudó en acortar con un abrazo en el cual pudo notar lo delgado pero fuerte que era este. Era la primera vez que lo tocaba y sentía que lo necesitaba tanto que no quería separarse de él nunca.
Sasuke, lejos de corresponderle, simplemente tocó su rostro otra vez para llamar su atención y al obtenerla le besó de una forma que creyó que era tímida, pero que luego se volvió más intensa cuando él le correspondió. Si no fuera por los lentes, podrían tener los rostros más pegados pero temía quitárselos y que Sasuke desapareciera.
Un beso tan irreal como la situación, pero no por eso menos excitante.
¿Podría tocarlo más? Se preguntó, y como si Sasuke supiera lo que estaba pensando se quitó él mismo el suéter dejando al descubierto su pecho.
-¿Puedo…? – De inmediato, quiso preguntar si podía tocarle allí sacándole una risita burlona al de cabello negro.
-Si no pudieras no me la habría quitado. – Respondió permitiéndole escuchar su voz, haciendo más real la situación.
-¿S-siempre…siempre pude haberte tocado y tú no…? – No pudo evitar preguntar mientras con sus manos tocaba temeroso el pecho del moreno. Suave otra vez.
Acercó la boca a este para lamer un pezón rosado que se marcaba con sugerencia justo como los recordaba, cuando podía verlos solo de lejos.
La piel de Sasuke no tenía ningún sabor en particular pero para él era increíblemente atrayente.
-¿Me estas reclamando? Dobe. – Se burló él, soltando un suspiro por las lamidas que solo lo hicieron sentir más halagado. – Tsk…
-Cabrón… - Lo insultó dejando de lamer un pezón rosado para cambiar de lugar su boca a la de Sasuke. – Incluso… tienes sabor a…
-Cállate.
Menta. Sasuke sabía a menta. Y eso le fascinaba.
Sus labios succionaron los contrarios enrojeciéndolos, algo que siempre quiso hacer en unas de esas tantas fantasías que presenció del moreno. Sentía que podría quedarse entretenido en su boca todo el tiempo del mundo. Pero al parecer, Sasuke tenía otros planes ya que se removió encima suyo presionando con sus muslos su entrepierna que comenzaba a despertar debajo de su ropa haciéndole soltar un gemido.
Mierda.
-Hay que hacer esto rápido, recuerda. – Dijo Sasuke, y algo en su cabeza hizo clic. Cierto, tenian un tiempo que cumplir.
Iba a reclamar que ahora no había nadie que los molestara entonces, podrían tomarse todo el tiempo del mundo pero Sasuke se levantó de improviso tensándolo. No dudó en tomarlo del brazo.
-¿Qué?
-Vuelve aquí, teme. ¿Dónde vas?
Sasuke reviró los ojos con fastidio, sin siquiera sentir algo de ternura por el hecho de que parecía tan asustado de que se fuera. Estúpido bastardo egocéntrico.
-Abre las piernas. – Ordenó el moreno autoritario.
Un momento. ¿Qué significaba eso?
-¡¿QUÉ?! – No pudo evitar gritar nervioso.- ¿Qué-qué vas a …?
Sasuke resopló. - ¿Quieres o no quieres una mamada?
Fue imposible que no se pusiera rojo ante la sugerencia, ¿Cómo era que Sasuke podía decir cosas así sin siquiera tener vergüenza?
-Je, ¿Seguro que es una mamada? – Cuestionó temeroso, es que, nunca había tenido sexo con un hombre. Un momento.
Recordó que Kiba una vez mencionó que hace un año atrás de lo borracho que se puso si se tiró a alguien en una fiesta, solo que nunca le comentó quien era, y él no lo recordaba.
Ante la demora, Sasuke se inclinó y él mismo le abrió las piernas desabrochándole el cinturón metiendo la mano para sacar el duro miembro que empezaba a gotear presemen de la punta. Mierda.
-¡Más te vale que sea la mejor mamada que me hayan hecho! – Amenazó para ocultar su vergüenza. Sasuke le miró con cara de circunstancia – L-La merezco por haber pagado todos estos meses por ti y tu nunca…
-Te la voy a chupar y luego me vas a follar, ¿Eso lo compensa?
-… totalmente 'ttebayo.
Sasuke ladeó una sonrisa seductora, aunque para él todo era seductor viniendo de Sasuke. Pero nada se comparaba a verlo acercar sus labios a su pene, para dejar un suave beso que le estremeció el cuerpo entero. Era demasiado real que ya ni siquiera pensaba en si se había muerto o estaba alucinando. Cualquiera fuera la razón, no le importó cuando esa lengua caliente repasó su extensión en su totalidad hasta detenerse en la punta recargándose allí sacándole un gemido.
-Ah, mierda. Sasuke. – Alegó llevando sus manos hacia el cabello de este que acomodó para que al otro no le molestara. - ¿H-has hecho esto antes?
Admiró con los ojos bien abiertos como el moreno se sonrojaba un poco, por la pregunta antes de que volviese a su actividad con la lengua haciéndole estremecer.
-Solo una vez. – Respondió masajeando con la mano el pene de Naruto antes de atreverse a metérselo todo a la boca.
¡Ah! Eso fue increíble. – Uuh, Sasuke-teme… - Gimió complacido tirándole el cabello.
Los lentes y la música le molestaban, pero, por más que sudara, no podía deshacerse de ellos porque osino Sasuke se iría. Mierda, su bajo vientre comenzaba a cosquillar y la visión seductora de Sasuke mamándosela era demasiado.
El moreno se levantó justo cuando cerró los ojos para disfrutar aún más de la chupada haciéndole exaltarse.
-¿Qué mierda… PORQUÉ TE DETIENES? – Reclamó desesperado porque ya estaba a punto de correrse cuando este se apartó.
El otro ni siquiera le respondió simplemente se volteó y se bajó los pantalones junto a la ropa interior, logrando tensarlo.
-Q-QUÉ…
-Quédate quieto, ¿Quieres? – Pidió él volteando la vista hacia otro lado mientras se subía encima del rubio nuevamente pero esta vez, abrazando con sus piernas la cadera del chico. – Agárrate la polla. –Ordenó, serio como siempre y Naruto creyó sinceramente que Sasuke no tenía vergüenza alguna.
-No me des órdenes, maldito teme. – Reclamó, pero terminó haciéndole caso, porque Sasuke desnudo encima suyo, agarrado a sus hombros y dejándole un beso en los labios era todo lo que quería en su vida.
Todo lo que deseó en algún momento, y no podía desaprovechar la oportunidad.
Si solo era un momento, una última vez que le estaban regalando, quería que fuera hasta el final.
Sintió al chico más pálido descender lentamente, gimió por lo bajo cuando él también lo hizo justo cuando su polla encontró lo que debería encontrar. Una mano de Sasuke, antes aferrada a su hombro se fue directa a su propia nalga para abrirla mientras se mordía los labios intentando hacer lo que Naruto creía que era, y lo ayudó haciendo la cadera hacia arriba al sentirlo posicionarse logrando meterla un poco. Ambos gruñeron.
-¿S-se supone que esto se hace así? –Preguntó curioso, no queriendo imaginar que tan doloroso debería ser eso para que la expresión de Sasuke fuera tan incómoda de ver. Le besó el rostro, como lo haría con su pareja intentando tranquilizarlo recibiendo una bofetada para nada agradable. - ¿Q-qué? ¡¿QUÉ RAYOS TE PASA, TEME, QUIEN TE ENTIENDE?!
-DUELE, IDIOTA. DUELE. – Gritó entonces Sasuke enojado. Y se calló.
Sudó frío y sintió que Sasuke también lo hacía. Ninguno de los dos se movió, estaba a punto de sugerir que se detuvieran cuando el moreno le volvió a golpear con mucho menos fuerza que antes.
-Ya, sigamos.- Dijo entonces bajando de una que hasta a él mismo le sorprendió. – E-era mentira, no duele. – Y esa sonrisa volvió aparecer en el rostro blanquecino.
¿Sasuke le había jugado una broma?
-¡TEMEEEE! – Reclamó porque de verdad se había preocupado.
¿Sasuke no le estaría mintiendo cierto? Ya no sabía que rayos creer. Y el movimiento que hizo la cadera de Sasuke le quiso decir la respuesta que en realidad no necesitaba escuchar. Estaba caliente, metido dentro de la persona que añoró por meses y que aunque sea vergonzoso admitir lo tenía como idiota miserable, sea como sea la situación. .. Merecía ser feliz.
Aunque todo después desapareciera.
Aunque quedara solo al final de todo.
"No…" Sasuke pegó un brinco haciéndole gemir alto el nombre de este.
"Sasuke no puede irse…" Pensó abrazándolo con posesión. Negándose a la idea de que esa serie la última vez que lo vería.
Sus caderas comenzaron a moverse hacia arriba de forma instintiva haciendo gemir a Sasuke su nombre.
-Nar-naruto…
Su nombre se escuchaba tan diferente y excitando si lo decía Sasuke, un hilo de saliva corrió por la barbilla de este mientras no dejaba de moverse y no pudo evitar lamerlo hasta llegar a esos ricos labios que se dedicó a besar acallando los gemidos de ambos mientras volvía más rápidas las acometidas. No iba a aguantar, y la polla de Sasuke clavándosele en el abdomen le dejaba en claro que este tampoco.
Rompió el beso para decirle de forma seductora. - ¿Te ayudo, 'ttebayo?
Sasuke le jaló el cabello en respuesta y él solo pudo reírse mientras bajaba la mano para masturbarlo tratando de mantenerlo bien abrazado con su otra mano.
Todo era tan irreal, que no quería que terminara. Se odiaba a si mismo por moverse tan rápido buscando el orgasmo mientras Sasuke gemía en su oído su nombre varias veces.
No quería hacerlo, quería quedarse allí para siempre.
-E-el tiempo… - Dijo entonces Sasuke, pegando la frente en su hombro sin dejar de gemir.
-¿Q-qué importa?
-El tiempo, Naruto. Ahh
Lo maldijo, y apretó con más fuerza el miembro de Sasuke queriendo que se corriera junto a él. Hundió su cabeza en el cuello de este aspirando su aroma, memorizándolo, clavándose a fuego en su cabeza aunque por alguna extraña razón sintió que lo recordaba de algún lado.
Un poco más, una acometida más fuerte y bastó para correrse en el interior del chico que se removió de forma extraña encima suyo al hacerlo también. Maldita silla. Como pudo se aferró a Sasuke para que este no se fuera hacia atrás.
Ah…
La respiración agitada y la canción terminando por quien sabe cuanta vez en ese rato. Y él seguía apegado a Sasuke sin moverse. Fue el mejor orgasmo de su vida, y se sentía lleno pero a la vez… vacío.
Tanto.
Habían terminado y ahora, ¿Qué seguía? No quería saberlo, quería quedarse con Sasuke abrazado a él para siempre.
Que la imagen virtual se congelara en ese momento para que así no tuviese que irse.
Era increíble como toda la dicha que había sentido en algún momento ahora se esfumara y fuera reemplazada por la desesperación que había sentido los días anteriores.
Su vida no podía ser más jodida, la odiaba tanto. Nunca la había odiado tanto como en ese momento.
Sasuke se removió, y él se le apegó más en silencio.
-No… - Pidió mirándolo a los ojos, sintiendo que su equilibrio mental se había ido hace mucho tiempo. – No te vayas… Sasuke 'ttebayo…
-Tengo que irme, Naruto. – Respondió este sin cambiar su expresión. Tan frio como siempre y distante.
Lo apretó aún más como si quisiera sacarle el aire haciéndole soltar un quejido.
-No… no puedes irte, ¡No puedes irte, TEME! – Gritó casi en su oreja desesperado.
Escuchó el suspiro cansado de Sasuke como si fuera un cuchillo. ¿Lo había cansado con su suplica?
-¿Por qué? Déjame ir. – Pidió el moreno en un volumen bajo de voz.
-Porque… - Susurró también, bajando y subiendo la cabeza como si no se decidiera en decirle. Cerró los ojos y apretó los labios un momento. Momento que bastaron para que las manos de Sasuke fueran a sus lentes moviéndolos provocando que se desesperara y terminara gritando. - ¡TE AMO! ¡SASUKE, TE AMO AUNQUE NO EXISTAS! ¡YO…! – Su pulso comenzó a acelerarse al sentir que los lentes subían y subían e instintivamente puso sus manos sobre las de Sasuke para detenerlas. - ¡NO! ¡¿QUÉ RAYOS HACES?! NO, IDIOTA, ¡NO QUIERO QUE TERMINE! – Suplicó.
¿Qué Sasuke no lo había escuchado? ¿Qué sus palabras no importaban? Apretó los ojos sintiéndose impotente e incapaz de decir algo. La música enmudeció junto a él y sintió el casco siendo retirado por completo.
Pero…
El peso en sus piernas no desapareció.
La cadera que estaba abrazando tampoco lo hizo, en cambio, unos brazos le rodearon el cuello esperando.
Pulso latiendo a mil por hora. Todo el mundo desaparecía. Ningún sonido, solo su respiración y otra diferente igual de agitada que la suya.
Abrió los ojos únicamente para admirar aquello que parecía ser un espejismo.
Sasuke…
Cansado y sudado seguía allí viéndole con suma diversión en sus ojos mientras lo veía llorar como imbécil por él.
-Di-dijiste que… no eras real… - Recordó confundido. – Dijiste que…
-No lo era. – Respondió este sin moverse – Si era una imagen en ese entonces, solo que yo estaba en otro lado grabándome con una cámara. – Explicó viendo con cierto asco sus piernas mojadas en semen.
El mundo volvió a detenerse únicamente para que su cabeza recordara el momento en que lo vio en la calle hace tiempo.
-Entonces… - Murmuró aun sin despabilar – Si eras tú. ¡SI ERAS TU BASTARDO, SI LO ERAS! – Le reclamó exaltado dándole un empujón para sacarlo de encima que provocó que el otro gruñera disconforme. Se preocupó de inmediato . – Di-disculpa…'ttebayo no quise.. - ¿Por qué se estaba disculpando si el que debía hacerlo era otro? - ¡OLVIDALO, ERES UN BASTARDO! - Le señaló con el dedo - ¡¿SABES CUANTO SUFRÍ POR TI?! TÚ… TÚ…
La culpa es tuya por pensar en mí en primer lugar. – Sasuke quien ni se inmutó por estar desnudo se cruzó de brazos. – Tú, me trajiste aquí. – Seguramente puso la expresión mas confundida del mundo porque Sasuke reviró los ojos con hastío. – Esta cosa. – Tomó los lentes. – Se conecta a señal de internet a la computadora del que tenga imágenes similares a las que piensa la cabeza de quien la porta, en tu caso, pensaste en mí y me llegó una solicitud a mi computadora pidiéndome que me grabara. – Explicó más o menos.
Si la situación ya no tenía sentido, ahora menos lo tenía.
-¡Y PORQUÉ… PORQUÉ YO PENSARIA EN TI! ¡NO TIENE SENTIDO! – le reprochó de inmediato. Sentía que se iba a desmayar, demasiadas emociones en un segundo. – No te conozco y tu tam… - Cerró la boca de golpe al recordar que jamás le había dicho su nombre al moreno y este si lo sabía. Abrió la boca sorprendido sin saber que decir o explicar aquello.
Sasuke sonrió de forma un poco macabra, como si su sufrimiento fuera lo más divertido de ver.
-Eres un imbécil. – Le dijo empezando a ponerse la ropa. – Hace un año atrás, ¿Lo recuerdas? En un bar… -Hizo mención sin querer dar más explicaciones.
Imposible.
-Estábamos demasiado borrachos y al otro día solo recordaba a medias lo que sucedió. Solo sé que desperté con un terrible dolor en el trasero y con una estúpida sonrisa pegada en la cabeza de alguien a quien ni siquiera recordaba.
De alguna forma, como si las palabras de Sasuke fueran mágicas, recordó que en algún momento, cuando se drogaba pensaba en alguien, solo que este nunca tenia rostro.
¿Había sido Sasuke todo este tiempo?
-Cuando la cámara me mostró quien era la persona que quería verme… - Sasuke hizo una pausa terminando de arreglarse la ropa antes de voltearse hacia él y dedicarle una mirada que parecía querer decirle, que al igual que él, lo había estado buscando por tanto tiempo hasta caer en la desesperación. – Supe que eras tú, y no me equivoqué.
Porque Sasuke, desde hace un año, que venía buscando a Naruto sin éxito, porque al igual que este, se había enamorado de una imagen que no creía que fuera real y que en realidad solo existía en su cabeza.
Naruto lo entendió solo con eso, y se sintió el ser más estúpido del mundo.
Sin darse cuenta, había terminado buscando desesperado a alguien que de igual forma lo buscaba.
-¿Debo tomar eso… - Se limpió las lágrimas. – Como una declaración? – preguntó sonriendo ampliamente logrando que Sasuke se avergonzara.
-¿Qué? Muérete, no dije eso. – Replicó este.
Realmente, no le interesó y simplemente corrió hacia el moreno para abrazarlo con fuerza sin importarle los reclamos de este, ni mucho menos sus golpes.
Lo abrazaba porque podía. Porque era lo que quería y porque lloró tanto que lo merecía.
-¿C-como entraste? –Se detuvo un momento en medio de su euforia para recordar que la puerta estaba cerrada y el lugar vacío cuando llegó.
Sasuke, removiéndose incomodo respondió en voz baja. – Por casualidad pillé la puerta abierta. ¿Qué eso importa? Suéltame imbécil depresivo.
-Estás loco, no lo haré. – Replicó él.
-Tsk…
Y Sasuke dejó de resistirse al ver su sonrisa. Aquella que anheló tanto ver otra vez.
Naruto pensó de inmediato que al llegar a su casa, con Sasuke de alguna forma tomado de la mano, agradecería de rodillas a Kiba por llevarlo a ese lugar.
Y luego le rogaría a él y a Shikamaru que no le contaran a nadie lo mucho que lloró en todo ese tiempo porque era demasiado vergonzoso.
Porque si iba a vivir en vergüenza, que sea con todos enterándose que ese chico increíblemente atractivo al que estaba abrazando y sonriéndole como idiota, era el quien lo enamoró estúpidamente y lo volvió gay.
Fin x'D bueno pido disculpas si es que a alguien no le gustó el final *sobs* y agradesco mucho sus comentarios en serio, me hacen muy feliz, y creo que esta historia da para un extra desde el punto de vista de Sasuke pero meh, quizaaaaaas, quizaaaaaas lo haga, no prometo nada.
Esto fue todo, los quiero mucho gracias por leerme otra vez , Naruto invita drogita (?) y jueguitos porno virtuales para todos, Xau xau!
