El Uchiha se acercó al rostro del rubio que seguía petrificado, Naruto estaba inmóvil, su cuerpo parecía negarse a reaccionar aunque sea para alejarse de Sasuke, pero no podía, se sintió helado y con posibilidades nulas de poder hablar, pues justo en aquel momento, Sasuke había cumplido su palabra de ayudarlo a realizar el reto, lo estaba besando. Ellos dos que eran mejores amigos y que tenían tantas cosas en común, ahora unían sus labios ante los ojos sorprendidos de sus amigos.


GIRA LA BOTELLA

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Sentencia Doble


Era un beso demandante y todos lo miraban. De solamente ver, Sai se puso un poco sonrojado, se veía y pensaba que los labios de Naruto deberían saber bien, pues de no ser así el Uchiha no tendría aquel rostro de complacencia, Sai por primera vez sin leerlo en libros, comprendió a la perfección lo que era un verdadero beso y ganas le quedaron de saber a que sabía, más si los labios de Naruto estuvieran implicados. Gaara fue el que menos sorprendido se veía, o al menos eso hacía aparentar, solo decidió mirar a otro lado e ignorar que la persona que le sacó de su soledad estaba en contacto directo con otro que no sea él.

Por su parte aquel beso se hubiera prolongado pero el Uchiha se detuvo, fue un beso relativamente corto, Sasuke debatiendo contra sus propios instintos sintió que no era propio alargar ese beso. Lo deseaba, claro, pero en sí, esa no era la razón por la que aceptó jugar, no, su verdadero objetivo era otro, uno que le interesaba más que aquel acto que, por qué no, siempre tuvo deseos de cumplir, y también, porque si ese beso se prolongaba, terminaría con él perdiendo la razón de sí y llevándose a Naruto a un lugar alejado de cualquier rastro de humanidad en donde podría arrebatarle algo más que un simple beso y eso no debía pasar así. No de ese modo al menos, además, si lo hiciera se ganaría un boleto que aseguraba el eterno odio del Uzumaki, o al menos eso fue lo que pensó.

Ante ese acto tan repentino e inesperado y que, sobra decir no opuso mucha resistencia, a Naruto el calor se le subió a las mejillas y sin poderse sostener sobre sus propios pies se dejó caer cual muñeca, sentado en el suelo, parecía que su mente se había separado de su cuerpo, miraba a la nada y se creía estar en un sueño o en alguna de aquellas bromas fuera de lugar, pero que equivocado estaba, esto era más real que cualquier otra cosa.

La mayoría miraban a Naruto, unas cuantas excepciones eran Hinata que al igual que el chico parecía ida, en cambio Sakura e Ino no hablaron. ¿Qué podrían decir de todas formas?

El juego había tomado un ambiente extraño y ahora todos estaban en silencio. Hubieran seguido así de no ser por Kiba, que al toser intencionalmente para tomar la atención, le entregó la botella al rubio para que la girara de nuevo, éste aún estaba en shock. Sasuke le miró y por su mente comenzó a divagar la idea de que mejor no lo hubiera besado, o al menos no así, no tan demandante.

No supo ni cuando ni como, pero el ojiazul siguió en el juego. Ya habían transcurrido algunos minutos desde ese beso y nadie se animaba a comentar algo sobre aquello, aunque la mayoría lo tuviera en la cabeza. Porque para ser un reto para Naruto, eso fue como un premio para Sasuke y una declaración clarísima y oficial de sus intenciones.

Optaron por ignorar lo anterior y ahora la botella de la penitencia giraba.

Los ojos azules de Naruto estaban clavados en ella y no quiso ver más allá que al embace. Sus pensamientos estaban perdidos en el suceso anterior. Los porqués divagaban en su mente y quería darles una respuesta que justificara los actos. ¿Por qué Sasuke lo besó? ¿Por qué así de fácil y sin replicar? Mientras más preguntas más confusión le provocaba. Sasuke era su mejor amigo, y también la persona más querida, cuando descubrió sus sentimientos hacia él los volvió a enterrar en lo más profundo de su ser, o eso intentó, no porque se sintiera avergonzado de admitirlo, sino porque Sasuke era un Uchiha y era perfecto, y una persona que era perfecta nunca se vería envuelta en esa clase de relaciones.

Mientras todos aquellos pensamientos circulaban por la cabeza del rubio, la botella ya tenía a sus siguientes jugadores cuyos nombres eran Sasuke e Ino, ésta última con el derecho de imponerle un reto o cuestionarle algo.

—¿Verdad o Reto? —preguntó la rubia.

El joven, con esa actitud que le caracterizaba le respondió:

—Verdad.

La rubia, aún pensante decidió preguntarle de una vez, aunque con cierta duda.

—¿Q-qué tipo de personas te gustan, Sasuke-kun? —soltó, y en verdad la pregunta estaba disfrazada, lo que la chica quería preguntar era si a Sasuke le gustaban los hombres, o específicamente cierto hombre.

—Personas… —el Uchiha cerró los ojos, contestó tranquilo y sereno—. Personas rubias de ojos azules y que se vistan de anaranjado, cuyo platillo favorito sea el ramen, que tengan una fuerza de voluntad excepcional y que nunca se den por vencidas, a lo mejor ese tipo de personas serían un poco torpe y quizás algo idiota.

Bien, una respuesta rápida y todos sin excepción alguna se imaginaron una flecha que apuntaba hacía Naruto. La pequeña gotita típica del anime reposó en la cabeza de Gaara, pensando que al Uchiha solo le faltaba decir que aquella persona tuviera tres marcas en cada una de sus mejillas y que fuera un Jinchuriki portador del Kyuubi... ah, y que de pura casualidad se llamara Uzumaki Naruto. Pero de pura casualidad.

El rubio agachó la cabeza, queriendo ocultar el sonrojo que no podía ser más evidente en él. Ese juego estaba volviendo loco al chico. ¿Por qué demonios Sasuke decía esas cosas? ¿Es que acaso se enteró de los sentimientos que tenía hacia él y se estaba burlando?, si era eso, ya se estaba pasando.

Ahora era el turno del azabache de hacer girar al embace y cuando aquello se detuvo, como si el mismo Sasuke tuviese control sobre el objeto, la botella apuntó hacia Naruto. En ese momento, Sasuke tenía el privilegió de imponer un reto o quizás hacerle una pregunta.

—¿Verdad o reto? —preguntó el azabache sin quitar su vista de Naruto, mirando con cuidado cada reacción del chico. Sea lo que decidiera le convendría.

Naruto se notó pensante, sí escogía reto quién sabe que cosa le impondría hacer. Si escogía verdad se vería obligado a contestar una pregunta que estaba seguro no le gustaría, además, seguro estaba de que Sasuke sospechaba o ya sabía sobre sus sentimientos. Pero tras pensar y pensar la oportunidad se le fue, si el que es apuntado por la botella no decidía qué hacer, entonces el otro jugador tenía el privilegio de preguntarle algo y darle un reto, es decir, ni una ni otra, las dos penitencias.

—Esta bien... —dijo el Uchiha—, si así lo quieres… Naruto, dime por qué insististe en traerme de vuelta a esta aldea y quiero una respuesta mejor a "porque somos amigos" y... quiero que tú, por propia voluntad me entregues lo más importante que en esta vida se pueda otorgar.

No se sentía como un juego entre amigos, si no como una oportunidad de aclarar asuntos privados.

Silencio. Tras aquellas palabras hubo un total silencio. Ahí estaba una pregunta obvia y un reto de lo menos específico, cual acertijo. Y Naruto tendría que realizar ambos. La pregunta era entendible, pero el reto más que reto parecía otro cosa. ¿A qué se refería Sasuke con lo más importante que en ésta vida se pueda entregar?


Notas:

Gracias por los comentarios que me dejaron ;_; -les tira un kilo de corazoncitos-.

Nos vemos para la próxima, gracias por leer -doki doki-.