Como saben todos, South Park es creación de Trey y Matt... También que este fic está dedicado a Gene, o Coffig aquí en fanfiction. (Celebrarás tu cumpleaños por un laaargo tiempo!)
3.- Razones correctas
Antidepresivos.
Si Kyle Broflovski tomaba jodidos antidepresivos, la cosa era más grave de lo que imaginaba. Y por alguna razón, se sentía completamente responsable. Una mierda de persona. Él tenía voz propia como para hacer algo bien, pero no lo hacía. Porque era un cobarde.
E intentó, de verdad. Durante todo el día no había hecho más que, aún de las formas más estúpidas, distraer a Dean y Brent para que no se toparan con Kyle. Ni siquiera era su responsabilidad. No era su amigo, su familiar o pariente lejano. Absolutamente nada, y sin embargo sentía que debía hacer algo.
¿Compasión? ¿lástima? No tenía ni idea, y no quería preguntárselo si no quería terminar con su mente hecha un lío de problemas morales, pensando en lo que era correcto y en lo que no.
Por lo que no se metería en la vida de aquel chico, por más que la curiosidad le tentara.
En realidad, debía de concentrarse en el trabajo de historia si estaba dispuesto a pasar con una calificación regular la asignatura, e incluso admitía que era hora de dejar de tomárselo a la ligera. Si quería llegar a ser el próximo capitán, era el primer paso, subir sus notas. Además, de no ser así, Wendy se decepcionaría de él.
—A trabajar, entoces. —Se dijo a sí mismo, mientras caminaba con paso decidido hacia la casa de su compañero Tweek Tweak para iniciar el proyecto.
Claro que se llevó una sorpresa cuando, al tocar el timbre, quien le atendió en la puerta no fue Tweek. Ni siquiera alguno de sus padres. Más bien, era Kyle Broflovski, quien últimamente se encontraba rondando con frecuencia entre sus pensamientos.
Lo miró de arriba a abajo, llegando a la conclusión de que lucía bien sin la ropa con la que solía presentarse en las clases. En su lugar, portaba ropa holgada y cómoda. En cambio el gorro seguía llevándolo puesto, bien colocado sobre su cabello del que apenas se notaban unos cuantos mechones rojos cayendo por su frente.
—Eh... —Murmuró, dubitativo, sin ser capaz de decir más. Se rascó la nuca, algo incómodo. Quizás se había equivocado de domicilio.
Miró el número que la casa tenía al lado izquierdo de la puerta, comprobando si era el correcto. Y no encontró ningún error.
—Tweek te espera dentro. Me ha pedido que abra la puerta porque estaba seleccionando los libros que utilizarán. —Se encogió de hombros y se hizo a un lado para que Stan pudiese pasar.
—Gracias. —Respondió, sin saber qué más podía agregar.
Antes de que pensara en decir más, Kyle se dirigió con velocidad hacia donde parecía que estuvo sentado antes de que Stan tocara el timbre. Era un asiento improvisado en el suelo, hecho de algunas almohadas, y Kyle se sentó en ellas mirando hacia el televisor. Estaba jugando videojuegos.
—C-creo que podríamos empezar con esto. —La voz de Tweek lo distrajo. Volvió la vista hacia su compañero, y, a pesar de no terminar de comprender a lo que se refería, asintió.
Durante toda la hora, no obstante, Stan no pudo prestar la total atención que debería a su trabajo. Tener a Kyle a unos cuantos metros de él jugando con la consola, seguramente perteneciente a Tweek, le distraría bastante. Era bastante bueno con las partidas, y llegó a cruzar por su mente la idea de que sería divertido echar una partida con él.
¿Por qué un chico tan callado y que lucía tan tranquilo llevaba aquel tipo de medicación? ¿Qué ocultaba su pasado en su anterior escuela? La pregunta daba vueltas por su cabeza desde que leyó la inscripción en el frasco y temía en un momento de imprudencía llegar a preguntarlo. La tentación fue mayor cuando Tweek fue a la cocina por café y ambos quedaron solos, con el único sonido de los ruidos de la televisión que proyectaba la partida de Kyle.
—Eres bueno jugando. —Comentó, sin poder resistirse al impulso de decir algo, lo que fuera.
—¿Gracias? —El chico colocó pausa al juego y se giró hacia él. Le dirigía una mirada que no lograba comprender, como si él en realidad no estuviera ahí y quien le hablaba fuera un fantasma.
No rompieron contacto visual hasta que Tweek apareció temblando con una taza de café en la mano, derramándose un poco en el suelo al caminar.
—Ha quedado bastante bien. P-podríamos sacar buena nota en esto. —Iniciando la labor de recoger sus útiles, Stan lo imitó.
—¿No crees que también podríamos utilizar la biblioteca? —Preguntó Stan.
—¿N-no eres parte del equipo de fútbol americano de la escuela? C-creí que podrías tener prácticas.
Era verdad. Y Dean no lo perdonaría nunca si faltaba al entrenamiento sólo por los deberes de historia. Asintió.
—Bueno, aún tenemos bastante tiempo para terminarlo. El fin de semana podemos seguir. —Terminando de cerrar su mochila, echó una última mirada ambos— Nos vemos —Murmuró, dirigiéndose también a Kyle. Pero este no pareció notarlo, ya que se limitó a mirarlo.
—Entonces, ¿qué dices, amigo? ¿Vienes con nosotros para celebrar el inicio de la temporada? —Le preguntaba Dean Anderson con insistencia, en el comedor de la escuela, durante el almuerzo.
—Había quedado con Wendy para salir a pasear este fin de semana, no puedo. —Se quejó.
—Ya, pero la ensalada de patatas que estás triturando no tiene la culpa de que no quieras salir con tu novia. —Le insinuó, burlón.
—Claro que quiero ir con ella. Pero también me encantaría poder ir con ustedes. —Repuso, tomando su comida esta vez con más calma.
—Entiendo, entiendo, el deber de buen novio llama. —Le dio unas palmaditas en el hombro y lo miró como si sintiera compasión de él.
—¿Y qué me dices tú, Clyde? ¿Bebe también te secuestrará para que seas su mula de carga? —Agregó Brent Woods, haciendo reír a todo el equipo. Incluso Stan rió en esa ocasión.
Se levantó de su asiento para tirar sus envoltorios de comida a la basura, en lo que sus compañeros seguían burlándose entre ellos amistosamente. Escuchó un cambio en las risas de sus amigos, además de que parecían más lejanas. Cuando regresó la vista a la mesa, no los encontró sentados.
Estaban a unos cuantos metros, diciéndole a Kyle palabras que no alcanzaba a escuchar con claridad. Dentro de él, una voz le gritaba que hiciera algo. Recordó el rostro del chico cuando sus miradas se habían encontrado, y deseó con fuerza tener más valor. Hacían algo que no había visto antes. No se limitaron a las palabras, sino que acababan de arrancar de sus manos el libro que momentos antes se esforzaba por seguir leyendo.
Cuando Kyle levantó la vista, sus miradas volvieron a cruzarse. Y se sintió pésimo por sólo quedarse parado como idiota, mirando la escena.
La campana hizo que soltara un suspiro de alivio. Todos en el comedor se retiraron a sus clases, incluyendo a sus amigos, que dejaron caer el libro de Kyle al suelo, sin tomar en cuenta que podía dañarse. ¿Por qué actuaban así con Kyle?
—¿No vienes? —Le preguntó Dean, cuando pasó por su lado, mirándolo con una ceja en alto.
—Ya los alcanzo. —Dijo, tratando de restarle importancia al hecho de que probablemente llegaría tarde a clase.
—¿Qué coño? Baja del planeta Wendy ya, Stan. —Y dándole un coscorrón en la cabeza, Dean se marchó.
No perdió tiempo, y en cuanto se hubo asegurado de que la mayoría había salido del comedor, esperó en el pasillo. Cuando Kyle salió, le tocó el hombro por detrás. El chico dio un sobresalto, y cuando dirigió su mirada hacia él, le dirigió una mirada inquisidora, como si esperara a que las burlas de su parte también llegaran.
A Stan se le encogió el corazón al pensar aquello. Así que fue directo al punto, para no perder más clases.
—Lo siento.
—¿Por qué? —Dudó Kyle. Buena pregunta.
—No sé, yo... Lo siento, por... Por tropezar contigo el otro día. —Soltó, sin ser consciente de que sonaba a una completa farsa.
—Idiota. —Kyle rodó los ojos, y Stan supo que había metido la pata. Seguramente pensaba que no lo decía enserio, tenía que haberlo pensado antes. Se apresuró a tomarlo del brazo antes de que se marchara.
—De verdad, lo siento. Sólo... Lo siento, ¿sí? Mira, mis amigos son imbéciles. —Pudo decir, finalmente.
—No irás enserio. —Rió sarcásticamente, sin creerse ni una sola palabra— y por si lo has olvidado, tenemos clases. Deberías regresar con los imbéciles de tus amigos. —Su voz era neutral, a pesar de que su mirada estaba cargada de gestos que no pudo descifrar.
—Lo sé, ya lo sé. Creéme, realmente lo siento.
—Como quieras. —Se encogió de hombros, con indiferencia, y siguió su camino hacia el aula de la clase que tenían en ese instante.
Stan se quedó mirando hacia la nada mientras repasaba mentalmente lo que acababa de ocurrir. Le pidió disculpas a Kyle Broflovski. Y se suponía que debía sentirse mejor, pero notó que no era así.
Cuando reaccionó y comenzó a caminar, recordó que vería a Wendy en la siguiente clase. Decidió que ya tendría más tiempo para pensar lo ocurrido. Después de todo, sólo se había disculpado por las razones correctas, por una buena causa, con buenas intenciones. Los conflictos morales podían esperar un poco.
Claro que se llevó un buen regaño de parte de su profesora por llegar tarde al salón, pero eso tampoco importaba demasiado. Odiaba demasiado química como para que eso le preocupara.
