Este capítulo en lo personal me gusta. Espero lo disfruten como yo escribiéndolo.
El fic va dedicado a Gene, Coffig. South Park pertenece a Trey y Matt.
6.- Por un par de palabras
Ese fin de semana al medio día, a Kyle no le apetecía comer. No tenía el hambre suficiente ni los ánimos necesarios para fingir que comía con normalidad y no simplemente por obligación. Ike siempre notaba la diferencia entre estas dos circunstancias. Y si Ike lo notaba, se preocuparía y le daría otros de sus sermones de hermano menor sobreprotector. Lo menos que deseaba era preocupar una vez más a sus seres queridos cuando no había motivos. A pesar de todo, podía seguir teniendo días en los que el hambre y los ánimos sencillamente no andaban bien.
Por eso una inocente mentira no hacía mal a nadie. Salió de casa desde antes del medio día y le había dicho a sus padres que iría a comer con un amigo. Lo cual, en realidad, no era en sí una mentira.
De hecho, por eso estaba en aquel local de hamburguesas en una plaza comercial cerca del centro de la ciudad, donde no existía aglomeración de gente pero tampoco estaba desolado. Lo único que se le ocurrió pedir fue un té helado, en un asiento en una de las esquinas menos ocupadas.
Y no tenía intención alguna de cruzar palabra con nadie durante todo el día hasta llegar a casa, pero sus planes se vieron nuevamente interrumpidoscuando Stan el guay Marsh apareció de la nada con un rubio delante de él al que reconoció como el que le tendió su ushanka un par de días atrás.
Lo gracioso para él, es que en esa ocasión no parecía el chico genial y seguro de sí mismo que iba de un lado a otro tras la pista de Wendy Testaburger, sino que lucía entre confuso e inseguro. Quizás una mezcla de ambas. O tal vez era idiotez. Kyle no lo sabía, y tuvo que reprimir una sonrisa para sí mismo. En su lugar, los observó a ambos desde su asiento, con el ceño fruncido.
Sin preguntarlo, el rubio del cual no sabía ni su nombre, se sentó frente a él, y saludó:
—¡Hola! Espero no te moleste que me siente, pero me cansé de estar sentado con éste —señaló a Stan Marsh con el pulgar— puedo quedarme, ¿no?
—Supongo, claro —Kyle sonrió de medio lado, y decidió que el rubio le agradaba bastante, por el simple hecho de que, al parecer, compartían la misma opinión acerca de Stan Marsh.
La mirada de desconcierto de Stan, quien aun estaba de pie sin saber qué hacer, casi lo hace soltar una carcajada.
—Me llamo Kenneth. Pero todos me dicen Kenny, o Ken, si prefieres —habló de nuevo el rubio, Kenny, causando que apartara la vista de un incrédulo Stan Marsh.
—Kyle Broflovski. Ya nos conocíamos, ¿no? —preguntó— aquel día...
—...¿cuando tropezaste con nosotros? Lo siento, nuevamente me disculpo de parte del imbécil de atrás que se hace llamar mi amigo —suspiró, como si realmente le pesara confesar aquello, y entonces Kyle no pudo evitar reír. El rubio parecía agradable. Algo que, desde la perspectiva de Kyle, era una cualidad que veía en pocos. Muy pocos.
—No hay problema —se encogió de hombros— ese día tampoco me encontraba muy bien y... ¿Tú no estás en nuestro curso, verdad? —carraspeó, algo incómodo y deseando cambiar de tema. Kenny pareció notarlo, ya que no insistió ni un poco más.
—Así es. Lo cual de alguna manera es una suerte, su clase está llena de idiotas.
Kyle no dijo nada al escuchar mencionar a sus otros compañeros. Stan Marsh abruptamente interrumpió, y Kyle, dando gracias al cielo, lo miró.
—Yo... ¿Puedo sentarme? Quiero decir, Kenny se invitó solo, pero... Eso. —rió nerviosamente, en un claro gesto de 'no sé qué más decir'.
—¿Y a qué se debería el honor? —preguntó Kyle, sin poder contenerse. Kenny rió, luciendo bastante divertido con la situación. Al ver que Stan Marsh no parecía saber qué más decir, agregó—, ¿te vas a sentar o no? —y de inmediato el otro se sentó.
No pudo evitar notar que su hermano tenía razón: de algo le había servido el ejercicio a Stan Marsh. Lucía bastante bien con la camiseta roja que llevaba puesta, en perfecta combinación con su cabello negro y algo desordenado quizás por la poca brisa que hacía fuera. Sin duda alguna le favorecía más que el abrigo que solía llevar a clase. Y de todas formas, Kyle no podía evitar pensar en que siempre se veía atractivo. Por algo él lo llamaba en sus adentros Stan soy egocéntrico Marsh. Al menos él sí que tenía razones para ser un arrogante de primera.
—Y... ¿Qué has pedido? —cuando Stan habló, sacándolo de sus cavilaciones, volteó hacia Kenny con indiferencia. Pero cuando no escuchó respuesta de su parte, y se percató de la mirada atenta de Stan Marsh sobre él, cayó en cuenta de que no se dirigía a Kenny. Sino a él.
—En realidad sólo he vendio a pasear. Ya tomé algo —respondió.
—No puedes estar hablando enserio. Aquí preparan las mejores hamburguesas que he probado en toda la vida. ¿Y tú sólo un té has tomado? —lo miró con incredulidad. Con sus ojos azul profundo que... Oh, mierda, su hermano ya le había metido cosas en la cabeza.
—La verdad es que no tengo hambre. —se encogió de hombros. Y es que toda esa situación le parecía tan surrealista. Él, sentado co Stan Marsh en un local de hamburguesas. Como si fueran amigos o algo.
El solo pensamiento lo hizo sobresaltarse en su asiento. Hacía tanto tiempo que no tenía un amigo que no podían culparlo por considerarlo algo insólito. Improbable. Irreal. Absurdo.
—Nosotros ya hemos pedido hace tiempo, y la comida no debe tardar en llegar. No podemos comer mientras tú estás observando —comentó Stan Marsh. Kenny asintió.
—Es verdad. Iré por un menú. Ya vuelvo —Kenny se levantó y el silencio reinó en la mesa.
¿Tenía que decir algo? No se escuchaba el sonido ni de un mosquito y comenzaba a sentirse pesado. Algo inquieto, murmuró:
—¿Por qué haces esto?
Stan frunció el ceño.
—Lo siento, Kenny te ha visto solo y se le metió la idea de que era buena idea venir. Lamento si te molestamos, él no lo hace con mala intención, pero si quieres...
Kyle refunfuñó.
—No me refería a eso. Sino en general. ¿Por qué estás aquí? Cuando podrías estar con tu grupo de amigos. O con Wendy, ¿no es tu novia? —no pudo evitar ponerse a la defensiva. De alguna manera le agradaba la atención o curiosidad que parecía provocar en Stan, pero pensar en la razón lo hacía ponerse en un estado de alerta.
—Sé que seguramente no te agrado, y creo que tienes tus razones, pero no quiero que me malinterpretes, yo... Yo nunca haría o diría lo que hacen mis amigos —lo miró directo a los ojos, y Kyle sabía que estaba siendo sincero—. ¿puedo preguntarte por qué...? bueno, tú sabes.
—La pregunta sería más bien por qué no —sonrió de medio lado— supongo que principalmente debe de ser por mi orientación sexual —se aventuró a contestar, curioso por conocer cómo se comportaría Stan Marsh al saberlo.
—Eres... Quiero decir, ¿eres gay? —Kyle asintió, sin rodeos.
Stan se quedó callado unos cuantos segundos.
—Vaya. No lo sabía —por fin agregó. A Kyle le pareció particularmente interesante su reacción. Si le preguntasen, diría que en realidad nunca antes vio a alguien actuar de esa manera después de descubrirlo. Porque no es que fuera un secreto. No obstante tampoco lo gritaba a los cuatro vientos.
La expresión de Stan, fácil de interpretar, le dejó en claro que no sentía repulsión o rechazo. Mas bien parecía sentir genuina sorpresa, y quizás... ¿curiosidad? Arqueó una ceja.
—Ni siquiera sé cómo se han enterado los de tu equipo. El punto es que siempre se enteran y siempre es lo mismo. En todos lados. Hay personas a las que les da lo mismo y otras que se comportan como ellos lo hacen. —le señaló. Y Stan hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
—Lo lamento.
—¿Cuántas veces te disculparás? —Kyle rió. Y en esa ocasión, fue una risa genuina. Stan parecía impresionado. Tras unos instantes, también él rió.
Y Kyle se sintió bien, a pesar de haberse levantado con el pie izquierdo ese día.
Después de todo, no había terminado siendo tan mal fin de semana. Aunque sonara ilógico, se la terminó pasando bien con Stan Marsh y con Kenny. También le insistieron a que probara algo del menú.
Terminó cediendo y pidiendo una ensalada. Estaba bastante buena, a decir verdad. En el fondo les agradecía, porque de no haber sido por su interrupción, se hubiese saltado una comida y no le sentaba del todo bien.
El problema era que el fin de semana ya había finalizado y al día siguiente era lunes. Donde volvería a toparse con el equipo de fútbol. Donde se sentaría solo en el almuerzo con Tweek, y Stan y Kenny harían como si no existiera, volviendo cada quien a sus vidas.
Sin embargo aquello era normal, ¿no? siempre fue así. Y no tenía por qué cambiar sólo por una charla de unas cuantas palabras intercambiadas en un local de hamburguesas donde encontró a dos de sus compañeros por casualidad. ¿O sí?
Um, bueno. Es todo de momento. ¡Saludos! Gracias a todos por leer.
Un dato: Kyle llama a Stan como Stan Marsh la mayoría porque aún ni tiene la confianza como para llamarle sólo Stan.
