Una vez fuera de combate, se alejó hacia la ventana por donde había entrado. Pero antes de salir, miro a Judy.
-Torpe coneja…-
Medito un momento sobre su siguiente acción. Tomo a la coneja del piso y la acostó en su cama, tapándola. Saco una de sus tarjetas y la pego en la pared opuesta a la cama de Judy. Luego de todo, salió por la ventana, cerrándola detrás de sí.
Bajo a la calle y se fue caminando hacia el bar que frecuentemente visitaba antes de ver a algún cliente. No le gustaba demasiado el alcohol, ni tampoco el ambiente, ni siquiera el café era bueno. Pero muchos borrachos de ese lugar, soltaban información interesante cada tanto.
Una vez llego, se sentó en frente de la barra y pidió lo de siempre, un trago con poco alcohol mezclado con café. Saboreo su trago mientras veía como a unos pocos metros de él, un par de lobos hablaban sobre como pretendían robar a un adinerado mercader del barrio del centro. Tras escuchar de quien se trataba y la poca información que poseía el grupo, perdió el interés. De hecho, él había hecho una visita la semana pasada a ese sujeto. Quien poseía un gran sistema de seguridad, además de 4 guardias que se escondían para que todo aquel que entrara solo los viera cuando estos estaban muy cerca.
Se quedó hasta la mañana, comprobando que nadie poseía información nueva o interesante. Una vez que el sol salió, se dispuso a caminar hacia el centro, para comprar una memoria flash nueva.
O-O
Judy se encontraba en la estación preparándose un café, había llegado más temprano de lo habitual. Dado que no había desayunado en su casa, se encontraba preparándose algo como para comenzar su día en la comisaria. Aun le estaba afectando la visita de su perseguidor, quien, por lo que parecía, estaba muy bien informado acerca de ella… Y posiblemente de su familia.
Esa idea la carcomía por dentro. La posibilidad de que ese mamífero visitara a alguno de sus hermanos que estaban en Zootopia… o incluso peor, que visitara la casa de sus padres. Eso era imperdonable. Cuando termino, se dirigió hacia la oficina del jefe. Tocando la puerta tres veces para anunciarse, entro.
-Hopps…-Saludo el Buey sin levantar la mirada de sus papeles.
-Señor, deseo pedirle un favor…-
-Tienes permiso para solicitar lo que necesites, que dé la orden de aprobación dependerá de lo que pidas.-Aunque su mirada no se posaba en ella, su voz mostraba cierto tono de curiosidad.
-Deseo tener permiso para leer el expediente completo de la "sombra", señor.-El jefe levanto su mirada, posándola en Judy. Luego de eso se levantó y se dirigió hacia unos archivadores.
-El expediente completo es de 73 páginas. Todos robos o casos de asesinatos resueltos gracias a él. No poseemos ninguna información personal o indicio de quien pueda ser. Sin embargo…-Saco un abultado archivo y poso una mirada seria sobre la coneja.-Tu eres la única que sabe exactamente la cara de este criminal. Lo cual me sorprende bastante debo admitir…-Volvió a su asiento.-Dado que siempre que alguien logro dar con él, este poseía una máscara o algo que tapara su rostro.-Le extendió el archivo, y cuando esta estuvo a punto de agarrarlo, se lo alejo.-Te daré mi aprobación con una condición…-Ella asintió. No importa que fuera, en su cabeza no existía otra cosa sino su familia.-Leerás únicamente bajo la supervisión de "Colmillar".-
-Pero señor, usted ayer anuncio que Colmillar y Mc-Cuerno no trabajarían hoy.-
-Buena memoria, pero los oficiales decidieron guardar sus días libres. Por lo que aún se encuentran en la estación. Los envié a hacer papeleo, su cubículo de hoy es el número 4.-
Judy agradeció a su jefe, y con el expediente en mano, se dirigió a buscar a Colmillar. Aunque podía leer tranquila en la biblioteca sin que nadie se diera cuenta, había prometido a su jefe que no lo volvería a desobedecer. Encontró al lobo junto a su compañero trabajando en los papeles de un informe que parecía no tener fin.
-Disculpe, ¿Oficial Colmillar?-El lobo se dio la vuelta observando a la coneja.
-Guau, una coneja en uniforme. Y yo que pensé que estaba soñando ayer.-
-Perdone la molestia,-No quería dar importancia al comentario del agente.- pero el jefe Bogo me envió a ser supervisada por usted mientras buscaba información sobre un criminal en este expediente.-
-¿Y sobre que "criminal" seria exactamente?-Le dirigió una mirada curiosa junto con una sonrisa sarcástica.
-Sobre el conocido como "Sombra Naranja".-Al escuchar esas palabras, el animal irguió la espalda, y se veía el nerviosismo en sus ojos, los cuales miraban a la nada, además de que este empezaba a mostrar los colmillos.
-Colmillar, cálmate. Aún no han descubierto nada.-Trato de tranquilizarlo el rinoceronte.
-Tienes razón.-Una vez calmado, se levantó de su silla y emprendió camino por el pasillo.-Si quieres mi supervisión, mejor que apures el paso.- Se podía apreciar la determinación en la mirada del lobo, había algo, seguramente personal, que lo motivaba a tener interés en ese caso.
O-O
-Ya volví.-Cerro la puerta de la camioneta detrás de sí.
-Ya era hora, empezaba a pensar que lo habías arruinado y que te habían capturado.-Finnick se encontraba acostado y con los ojos cerrados.-Aunque te entrene para que no cometieras errores, aceptaste ese maldito trabajo.-
-Si para algo me entrenaste,-Comenzó a recostarse el también en su colchón.- fue para poder hacer este tipo de trabajos sin problema.-
-Supongo que tienes razón en parte, pero esperaba que estos trabajos me los ofrecieran a mí, dado que soy más importante que tú en este trabajo.-
-Lo dices por mis tarjetas…-
-Si por algo se lo caracteriza a un profesional, es por hacer un trabajo sin que nadie sepa que estuviste allí. Tú en cambio, prefieres dejar intencionalmente una evidencia de que estuviste hay. Además que has contribuido con la policía. ¿Acaso olvidaste todo cuanto te enseñe en estos años?-
-Esos inútiles llevaban una semana con el caso y aún no habían conseguido siquiera saber si era por algo personal o por negocios…-
-Mejor solo duerme.-Se levantó de su cama y se puso ropa.-Voy a buscar algo para comer.-
-De acuerdo.-Se dio la vuelta e intento conciliar el sueño.
O-O
-¡¿Cómo es esto posible?! -Grito con furia- ¡¿Mas de 20 casos y ni una sola pista?!-
-Señor, debo pedirle que se tranquilice. Usted se encuentra aquí para supervisar, pero desde que llegamos, se ha apoderado del expediente. No me está dejando otra opción que relevarlo si continua así.-Los ojos de furia del lobo se encontraron con los firmes ojos de la coneja.
-De acuerdo…-Arrojo el expediente sobre la mesa.-Si crees que eres mejor que yo, inténtalo.-
Judy comenzó a analizar todos y cada uno de los casos, y cada vez que veía algo interesante, lo remarcaba con resaltador. Luego de haber examinado cada detalle, comenzó a hacer anotaciones en un cuaderno que tenía a mano.
-Interesante…-Comento por lo bajo luego de un par de horas.
-¿Qué es interesante?- La exasperación del animal se podía notar a kilómetros.
-Existe un pequeño patrón entre cada uno de los robos, y otro distinto entre los de asesinato…-
-¿Y cuál es ese patrón?-Sus garras se enterraron en la mesa al darse cuenta que la coneja podía haber encontrado algo.
-En los asesinatos, él siempre fue el informador, nunca el culpable. Pero además de eso, se puede notar que no solo inculpa a herbívoros, sino que también ayuda con depredadores cuando estos evaden la ley por sus crímenes…-
-¿Y en los robos?-Ya no podía soportarlo más, quería una dirección. Que le apuntaran a un lugar y le dijeron "Allí se esconde".
-Pues en los robos… posee un gusto muy complejo. No solo que no ha participado en el momento de la acción, sino que consiguió toda la información sobre todos y cada uno de los lugares sin que se viera a nadie sospechoso. Es un verdadero profesional…-La concentración así como la impaciencia se apreciaban en el rostro de Judy.
-¡¿Eso es todo?! ¡¿Solo puedes decir que es un "profesional" y ya?! ¡¿Qué acaso es tan complicado conseguir una ubicación de ese maldito?!-
-Sí, es complicado… Pero se dónde podemos empezar la búsqueda.-
-¿Dónde?-Su mirada se encontraba clavada en la coneja, atento a cada palabra.
-Primero, el lugar en donde lo encontré yo por primera vez. Segundo, el barrio más alejado del distrito Sahara. Y por último, la chatarrería de la zona glacial.
-¿Por qué esos lugares?-
-Pues es obvio, son las madrigueras de los criminales de la ciudad. Además que el lugar en donde yo lo encontré se encuentre en un punto medio entre estos dos.-
-¿Y tú crees que este en alguno de esos lugares?-
-No lo sé… Pero es lo más tangible que tenemos en este momento. Además que yo conozco su cara, no me será difícil distinguirlo de los demás zorros.-
-Bien, pues… Llevare la solicitud de vehículo al jefe ahora mismo.-
