¡He actualizado dos veces en un mismo mes, el fin del mundo! Uff, en fin, el día de hoy vengo rápido. Son las 4 am y muero de sueño. Un aviso muy muy rápido: intentaré actualizar lo más seguido antes de que comiencen los exámenes, porque cuando eso ocurra, no tendré vida. En fin. Al punto.

Este fic está dedicado a Gene (Coffig) , los chicos no me pertenecen, son de Matt y Trey. Sólo la historia es mía.


*Capítulo 11: Pero cariño, está frío afuera

Stan no era la clase de persona que tuviera experiencia dando consejos profundos acerca de la vida. Solía hablar con Kenny, seguro. Era como un hermano, después de todo. Pero no era lo mismo. Con Kyle... Era diferente, así de simple. Kyle era especial. Era diferente a todo aquel que conocía, una excepción a muchas cosas que no había creído posibles hasta el momento.

Y cuando Kyle, por fin, después de meses observándole dudar, evadir el tema, o aparentar que no era importante, se había abierto un poco y le había contado una pequeña parte de su vida, significó tanto para Stan que no podía ni siquiera explicarlo. Para alguien como su amigo, aquello era un enorme paso, un gran logro. Y para él también, pues había comenzado a creer tiempo atrás que quizá nunca le contaría aquellas cosas demasiado personales. Stan nunca presionó a Kyle. Fue lo primero que se dijo a sí mismo tras forjar su amistad, se había prometido que no haría. Porque él mismo odiaba que cualquier persona le obligara a decir algo con lo que no se sentía cómodo, y sabía que para Kyle esto era aún más difícil.

Así que hizo todo lo que pudo, lo único que estaba en sus manos, lo que sabía que Kyle necesitaba. Alguien que le escuchara, alguien que le hiciera sentir que no estaba solo del todo. Que podía contar con él, y que siempre podría. Que estaba bien no estar bien algunas veces.

Podía haber dicho mil palabras de aliento, las típicas frases que todos han escuchado en películas dramáticas o libros en rebaja de auto-ayuda. Pero sabía que a Kyle esto no le serviría de nada. Así que no lo hizo.

Y la pequeña sonrisa que se formó en el rostro de su amigo después de que comenzó a cantar lo hizo experimentar algo que nunca antes había sentido. Su corazón había parecido estar a punto de explotar, desembocado ante la idea de que él había causado esa sonrisa, incluso en un momento tan crítico como ese, había logrado sacarle una ligera sonrisa a su amigo.

Eso significaba más que nada. Hacía que todo lo que había hecho valiera la pena, todo se reducía a eso. A Kyle, a sus sonrisas, los pequeños gestos que éste hacía y que le hacían sentirse apreciado; querido. A sus viejas canciones y el regular tarareo de las mismas, o su inexplicable amor por el frío y la nieve.

Incluso si aún no entendía bien lo que cruzaba por la mente de Kyle, incluso si aún se sentía confundido porque no sabía cómo explicar ciertas acciones o el por qué. Estaba a un paso más de ello.

No dudó en aceptar ni por un segundo, cuando Kyle le había pedido de favor quedarse a dormir en su casa aquel día, mientras los rasguños y heridas mejoraban, sólo para no preocupar a sus padres y a su hermano. En el fondo, admitía que haría lo posible por pasar más tiempo con su amigo antes de que éste volara a San Francisco para pasar los días de Hanukka con el resto de su familia. Lo extrañaría bastante. Y pese a no deberse a las mejores circunstancias, estaba feliz de tenerlo en su casa. Así podría hacerlo sonreír un poco más, y con suerte, hacerlo olvidarse al menos unos instantes de todo lo que le tenía preocupado.

Stan sonrió, pensando en lo afortunado que era en tener a Kyle como amigo.


No era sólo el gesto de sonreír, Stan había decidido. Sino lo que significaba.

Claro que Kyle tenía bonitos labios. Muy bonitos, de hecho. Y no era que normalmente él se fijara con detenimiento en ellos, para nada, sin embargo resultaba imposible no voltear a verlos cada vez que éste sonreía.

Lo que más cautivaba, era la historia detrás de ellos. El saber que existía una razón por la cuál esa sonrisa estaba ahí, del por qué se formaba en sus labios. Y pensar en que muchas veces esto sería gracias a él, por causa suya, ya sea por una mirada, un pequeño detalle, o una broma sin sentido, lo hacía sentirse increíblemente bien.

Claro que había de sonrisas a sonrisas, y cuando una sonrisa triste, nostálgica, o desesperanzadora se formaba en los labios de su amigo, era como si algo se clavara en el pecho de Stan. Sólo quería verle feliz, por lo que hacía todo lo posible por borrarla. Y aún así, era un gesto poderoso, él pensó, recordando todos los esfuerzos que haría para que ésta se transformara en una sonrisa sincera de nuevo.

Stan siempre escuchó decir que los ojos cuentan historias, que eran lo más bello del ser humano, pues abría las 'puertas del alma' sin necesidad de palabras, y nos hacían únicos, pues no existía un par igual. Aun si en parte estaba de acuerdo, creía que solían dejar de lado los labios, cuando en realidad eran tan parecidos en su significado.

Las sonrisas también contaban historias, también eran bellas, pero provenían de los labios. La gente solía relacionar los labios con las palabras, pues de ahí provenían. Y aún así, era increíble como los labios por sí solos, al igual que los ojos, tampoco necesitaban de palabras para contar historias, para transmitir sentimientos.

Y aún detrás de la línea telefónica, incluso con la distancia desde su pueblo en Colorado hasta la gran ciudad de San Francisco, Stan podía sentir la sonrisa instalada en el rostro de Kyle. Reconocía cuando su voz sonaba de forma entusiasta, podía imaginarlo a la perfección, sus labios curvados en una perfecta sonrisa gracias a las cosas que él decía.

Stan se acomodó nuevamente en el sillón de su sala, buscando una posición cómoda en la que pudiera cubrirse por completo con su manta y al mismo tiempo sostener el teléfono sin congelarse el brazo.

-Podría jurar que extrañas el horrible clima de Colorado. Me congelaré, hablo enserio. ¡Siento frío incluso en partes donde se supone que no debería!

Kyle resopló, pero Stan sabía que le había hecho gracia.

-Oh, vamos, no puede ser tan malo. Apuesto a que el clima es perfecto. Deberías salir y dar un paseo por mí, ya que estoy tan lejos.

Stan gimió, un escalofrío recorriendo su cuerpo ante el mero pensamiento de salir con esas condiciones climáticas.

-No estés tan seguro... Quizá salga. Pero si muero de hipotermia será tu culpa.

-Basta de exageraciones, Stanley. No creo que mueras si sólo sales a tomar una fotografía. Al menos quiero ver qué tal, ahora me ha dado curiosidad.

Stan casi podía verlo rodando los ojos, fingiendo exasperación.

-'But baby it's cold outside'! [1]-se quejó, haciendo referencia a la letra de una canción que sabía que Kyle conocería.

-¡Pésimo intento! ¿Canciones navideñas, enserio? Además la letra es horrible si lo piensas bien.

-¡Hey! A mí me gusta.

-¿Cómo te puede gustar la canción de un tipo que posiblemente drogó a una chica y la está obligando a quedarse en su casa?

-Buen punto pero... No cambia el hecho de que no saldré. No, ni en mil años, amigo, búscalo en imágenes de google o algo.

-Stan. Ni siquiera estoy seguro de que South Park esté en el mapa.

Otro buen punto.

-'But baby it's bad out there'! [2]-bromeó nuevamente.

-'At least I'm gonna say that I tried' [3]-. esta vez, Kyle le había seguido el juego. Stan sonrió.

-Bien. Tú ganas, pero sólo en esta ocasión – no podía resistirse. Sabía cuanto amaba Kyle el clima que había justo ese día. Nublado, con la nieve amenazando con caer, y tan helado que no sentías las puntas de los dedos de las manos ni siquiera llevando guantes encima. Lo imaginó, abriendo con emoción la fotografía que Stan tomara para él, y deseando poder estar allí. Y no pudo decir que no.

-Sabes que no es cierto. Siempre gano.

-'What's the sense in hurting my pride?' [4] -Stan suspiró después de tararear nuevamente, fingiendo resignación.

-Basta con la canción. Es espeluznante, amigo.

-De acuerdo, de acuerdo. En un rato enviaré la foto.

-Genial. ¡Gracias!

Quizá valía la pena salir y congelarse en el exterior. Quizá sólo un poquito.

-¿Y cómo están las cosas por allá? -preguntó, pues Kyle no le había comentado mucho acerca de ello.

-No está siendo tan horrible como creí que sería, honestamente. La mayoría de mis tías no pueden ni verme, pero puedo lidiar con ello. Mis abuelos no tienen ningún problema, excepto que dicen que no hablo mucho.

Antes de partir, le había dicho que le preocupaba la reacción de su familia. Antes de mudarse a Colorado, prácticamente todos se habían enterado del rumor acerca de su sexualidad más rápido de lo que había creído posible. Era el nuevo tema sobre el que la familia cuchicheaba cuando creían que sus padres o él no estaban escuchando.

-¿Tú? ¿No hablar mucho? ¡Pff! Deberían escucharte cuando hablas conmigo. Los haría cambiar de opinión al instante -Stan comentó, haciendo lo posible por que Kyle no se sintiese incómodo hablando del tema.

-Que gracioso. Imbécil.

-Aún así me quieres.

-Uhh... Claro, claro. Como digas.

-¿Qué? ¡No mientas! Sabes que es verdad. Me ofendes.

Kyle rió, y tras unos breves segundos, contestó.

-Qué remedio. Cuál sería el punto de la amistad, si no.

Stan de pronto sintió de nuevo esa cálida y agradable sensación en su pecho a la que comenzaba a ser familiar. Incluso era algo preocupante. ¿Era normal, o no? Decidió no darle mucha importancia, pero carraspeó antes de volver a hablar, temiendo que su voz no sonara como normalmente lo hacía.

-Eh, Ky, por cierto, ¿dónde está mi postal? Creí que te gustaba ser tradicional en ese aspecto, y preferías los antiguos métodos a una llamada.

-Por supuesto que sí, en realidad, ya está lista. Pero he pensado que no tiene mucho sentido que la envíe. No es probable que llegue pronto, el servicio de correos aquí apesta, y estaré de regreso para año nuevo. Te la daré entonces.

Stan creyó que Kyle había olvidado el tema de la postal. De cierta forma, le agradó saber que no fue así.

-¿Entonces regresas justo el treinta y uno de diciembre?

-Así es. Una espléndida fecha, no es así?

La voz de Kyle cargada de sarcasmo lo hizo sonreír.

-Mis padres siempre hacen fiestas de año nuevo con sus amigos. Suelo invitar a Kenny para no morir de aburrimiento. ¿Quieres venir? Igual quizá vengan tus padres. Creo que se llevan bien.

-Claro, ¿por qué no? Supongo que es mejor que pasarla solo viendo los maratones de Harry Potter que siempre pasan en esas fechas.

Stan de repente se sintió un poco más animado. La fiesta de año nuevo de sus padres donde la mayoría de los adultos terminaban vomitando y casi desmayados por las increíbles cantidades de alcohol que consumían, sería más fácil de sobrellevar si Kyle estaba ahí.

Estaba a punto de contestar cuando escuchó a su hermana gritarle desde la cocina.

-¡STANLEY! ¡Deja el teléfono de una puta vez y ven a ayudarnos!

Stan rodó los ojos, y soltó un suspiro.

-Lo siento, tengo que dejarte. Prometí ayudar a mi mamá y mi hermana a preparar los postres para mañana. Te enviaré la foto antes de que anochezca, y continuamos charlando por mensaje de texto. Buena suerte con tu familia, amigo.

-De acuerdo. Uh, gracias. ¡Saluda a tu familia de mi parte!

Después de colgar, Stan se levantó con pereza del sillón, tirando de la manta hacia un lado, y sintiendo el cambio de cálido a frío de inmediato. Ni siquiera su casa, que usualmente conservaba una temperatura agradable en invierno, se salvaba del frío. Estiró sus músculos antes de dirigirse hacia la cocina, deseando que allí estuviera más tibio.

-No hay necesidad de gritar, estaba por cortar la llamada -Shelly le lanzó una furiosa mirada tan pronto como pronunció esas palabras al entrar a la cocina.

Sabía que no era cierto. De no haberlo llamado, se hubiese quedado hablando con Kyle durante mucho más tiempo. No obstante, no admitiría eso frente a Shelly. O de nadie.

Su hermana mayor había llegado a casa hacía dos días. Había conducido desde Denver para pasar las fiestas con la familia, y después regresaría a seguir estudiando. La dura y ajetreada vida de los universitarios.

-Maldita sea, mocoso. Llevas horas hablando con tu novia, dale un descanso o se hartará de ti -Shelly refunfuñó, terminando la mezcla de la masa para la tarta de cereza favorita de toda la familia.

Stan arqueó una ceja, ¿por qué Shelly había llamado a Kyle su...?

-¿Cómo está Wendy, cariño?

Oh.

Así que a eso se refería.

Su madre había hablado, afortunadamente, antes de siquiera terminar de formular mentalmente aquella pregunta. Ella apartó la vista de los ingredientes que estaba ordenando en la mesa para mirarlo, y Stan se quedó sin habla durante un par de segundos que parecieron eternos.

-Ella... Está bien. Muy bien.

Consiguió articular, observando nerviosamente los ingredientes, y decidiendo que lo mejor era comenzar otra mezcla para otra tarta.

Mientras abría otro paquete de harina y vertía cierta cantidad en un recipiente, su madre, e incluso su hermana, lo observaban con curiosidad. Sabían que su respuesta había sido algo extraña, mas no preguntaron nada. Stan agradeció esto en silencio, pues hubiese sido algo incómodo para él (y para todos) mencionar que en realidad se encontraba hablando con Kyle, después de esa tremenda confusión, y que lo mejor sería que siguiesen creyendo que sus largas horas de charla eran con su novia y no con su amigo.

¿Por qué habían asumido eso? ¿Acaso sonaba como cuando hablaba con la chica? ¿Por qué?

Miles de preguntas asaltaron su mente, y sin embargo, lo que más asustó a Stan, fue el hecho de que no había estado pensado en Wendy en ningún momento, no hasta que su madre la mencionó.

Se prometió a sí mismo que nunca volvería a ocurrir algo así, y ese pequeño detalle quedaría escondido en lo más profundo de su mente para siempre. Nadie tenía que saber lo que había ocurrido. Así estaba mejor.

Probablemente había colocado la cantidad incorrecta de harina en el recipiente. Y si alguien lo había notado, nadie lo mencionó. A Stan no podía importarle menos el postre.


Chan chan chan. Stan, Stan, pobre Stan.

*Mil disculpas nuevamente por el guión corto. Corregiré eso de los últimos dos capítulos en cuanto tenga mi tablet de vuelta.

La canción que aparece en este capítulo es But Baby it's Cold Outside. Y sí... Como Kyle dice, es algo espeluznante. XD

Otra disculpa por si ven algún error! Siéntanse libres de señalármelo. Como he dicho, son las 4 (ahora 4:30) am, muero de sueño, y no me dio tiempo de revisar bien el capítulo.