Se despertó abruptamente, algo la quito de su sueño. El cielo nocturno asomaba por su ventana, cayendo en el suelo el hermoso brillo de la luna llena. Aquella era la noche mas hermosa que sus jóvenes ojos hubieran visto.
Se dispuso a levantarse para comprobar el estado de sus padres. Dado que su habitación se encontraba a pocos metros de la suya, no le seria problema alguno. Entro en la habitación sin hacer ruido. Pero la iluminación del astro mostraba la cama vacia. Aquello la sorprendió, dado que ellos nunca se iban a ningún lado sin avisarle. Al poco tiempo pudo escuchar sonidos que provenían del piso de abajo, mas específicamente, de la cocina.
-No tengo toda la noche. Decidme rápido donde están sus posesiones importantes y los dejaremos en paz.-
-Le juro que no poseemos nada de valor. Porfavor, solo una familia de humildes trabajadores.-Pudo distinguir la voz de su padre, quien entre sollozos respondia. Asomo su cabeza desde la escalera para poder tener una mejor visión de 2 encapuchados apuntando a sus padres.
-No les creo. Mi informante aseguro que aquí habría objetos que valían más que su casa.-
-Porfavor, se deben de haber confundido.-Su madre quien poseía su cara ensangrentada suplicaba por la vida de su familia.-Aquí no tenemos nada, se los juro. Solo somos una familia normal.-Se pudo escuchar en toda la casa el sonido del arma del criminal que apuntaba a la mujer preparar una bala.
-Se me esta acabando la paciencia. Asi que no se los hare mas fácil… Tienen 3 segundos para decirme donde esta el dinero o dispararemos.-
-¡No, porfavor!-Gritaron ambos al unísono.
-3… 2…-
-Alexandra…-Pudo ver las lagrimas caer de los rostros de sus padres, quienes sabían que esta los veía, pero no querían revelar la posición de su hija.-Perdonanos… Te amamos…-Fue lo ultimo que pudieron susurrar.
-1…-El estrepitoso ruido de dos armas disparando hacia los cráneos de los animales… La imagen de las cabezas de sus padres siendo atravesadas, se gravaria de por vida en sus ojos… y en su corazón.
-Maldita sea, que desperdicio.-
-Vayamonos de aquí antes de que llegue la policía.-
-Bien, igual nos pagaran bien por la información que recolectamos. Aunque hubiera deseado poder encontrar ese dinero del que nos hablo tanto ese lobo.-
-Ya podremos averiguar mas la semana entrante.-Abrieron la puerta que daba al patio, alejándose en la noche.
Aun no se podía mover de donde estaba. La imagen aun era fresca. No fue hasta que llego la policía, aproximadamente media hora después, que pudo alejarse de la escena en donde vio y escucho por ultima vez a sus seres mas queridos.
Del primer patrullero bajo un rinoceronte con escudo blindado y chaleco antibalas, quien destruyo la puerta delantera con su carga hacia ella. Asi como también un rapido alce, quien al ver a la pequeña, la cargo en sus brazos para llevarla hacia la ambulancia.
-Fisicamente esta bien. Pero se encuentra muy afectada mentalmente.-Dijo la gacela que se encontraba revisando a la niña.
-Ya lo creo, nadie debería ver morir a sus padres. Pero aun asi debo hacerle unas preguntas para poder encontrar a los criminales.-
-No creo que vaya a responderle nada…-
-Pregunte lo que quiera saber, oficial.-Dijo la Alexandra mirando a la nada. La enfermera quedo con la boca abierta, mientras que el policía solo se limitaba a sentarse a su lado con su libreta en la mano.
-Bien, ¿Pudiste ver el rostro de los atacantes?-
-No, se encontraban encapuchados.-
-¿Puedes describir el modelo de collar que poseían?-
-No llevaban collar alguno.-
-Entiendo.-Musito unos segundos.-Deben ser traficantes de información.-Susurro en un tono el cual la enfermera no pudo escuchar nada. Pero la tigresa escucho perfectamente esas palabras, las cuales quedaron grabadas en su mente.
O-O
Pasaron 5 años desde ese suceso. Alexandra tenía ya 15 años, los cuales no se le notaban nada mal. Era una de las más bellas hembras de su instituto, y la más bella entre los de su raza. Habia sido dejada con su prima, quien era el único familiar que se encontraba en Zootopia. Esta, se ocupo desde el primer momento en su cuidado. Compraba solo lo mejor, y gracias a su trabajo como fiscal, podía permitirse muchas comodidades para ella y su prima.
Pero algo extraño empezó a suceder en la casa desde hacia poco tiempo. Alexandra se iba temprano a la escuela, y aunque esta terminaba para mediados de la tarde, ella no volvia sino hasta pasada las 2 de la mañana, cuando su prima se encontraba durmiendo. No sabia como preguntárselo, pero sospechaba que se encontraba frecuentando algún sitio que no debería. Se armo de valor una mañana, y pidió a su prima que volviera apenas el colegio terminaba. A lo que esta pregunto la razón de esa petición.
-Necesito hablar contigo, y no puedo hacerlo mientras no estes aquí. Asi que porfavor.-Tomo las manos de su querida familiar.-Vuelve temprano hoy.-
-Está bien, Talía. Lo hare.-
Desayunaron como normalmente lo hacían y su cuidadora la acerco al instituto que quedaba de paso para su oficina. Asistio a sus clases normalmente, todo iba demasiado tranquilo. A la hora del descanso, tomo su celular y envio un mensaje.
-"Esta tarde estoy ocupada, la reunión será mañana a la misma hora".-Luego de pasados unos dos minutos, recibió la respuesta.
-"Bien. Pero no será la única vez que hare una postergación. Para la próxima te quedas sin nada."-
No contesto, simplemente guardo el aparato y dejo al dia transcurrir con normalidad. El horario escolar termino, y se dirigía a su casa para poder hablar con su prima. Una vez llego, ella la esperaba en la mesa de la cocina con una taza de café para si misma y otra para ella.
-Muy bien-Dijo tomando asiento frente a su prima.-, ¿De que querias hablar?-
-Pues…-Comenzo, con las palabras saliendo casi a la fuerza de su boca, dando a entender que la situación la incomodaba.-Ultimamente te he visto que ya no actuas como antes. Llegas demasiado tarde, tu profesores han visto que cada vez tienes menos comunicación con tus compañeros, tu notas siguen altas pero no te veo nunca estudiar… Alexandra, porfavor, se honesta conmigo.-Su mirada demostraba lo preocupada que estaba por ella.-¿Podrías decirme que haces cuando no estas en casa o en la escuela?-
-…-La tigresa quedo sin palabras. Si bien sabia que su prima en algún momento se daría cuenta de su cambio de actitud, esperaba que se enojara. No que le demostrara tanta preocupación y cariño. Una sensación de culpa invadio a la joven, al darse cuenta que había estado actuando a espaldas de alguien que si la quería realmente.-Lo siento, no pretendía hacerte daño. Es solo que hay algo que debo resolver, pero no puedo darte mas detalles, o intetarias detenerme…-
-…P-Pero…-Las palabras simplemente no salieron. En lugar de eso, miro al suelo por unos segundos, para luego levantar la cabeza con una sonrisa pequeña y una lagrima saliendo de su ojo.-Si es tan importante para ti, entonces hazlo.-Se podía ver que tomaba esa situación como personal, como si le recordara algo que ella misma hubiera vivido.-Pero prométeme que tendras cuidado en todo momento…-
-Lo hare, y lamento si te preocupo tanto mi actitud. Pero quiero que sepas que soy la única que puede hacer esto. Y si no lo hago, no podre vivir en paz.-Respondio esbozando ella también una sonrisa, y pudiendo sentirse aliviada de que su prima entendiera que esto era realmente importante para ella.
-Si necesitas cualquier cosa, no dudes en pedirla.-
-Bueno… Ahora que lo mencionas…-
O-O
-Bien… bien… bien… ¿Qué tenemos aquí? ¿Una pequeña tigresa con ansias de trabajo? ¿O acaso una inteligente agente buscando información?-El guepardo observaba con gran interés a Alexandra.
-¿Eres tu quien posee los planos de la zona de "Barrio Nocturno"?-Su voz se escuchaba decidida.
-Asi es, dime… ¿Qué casa deseas o cuanto dinero tienes?-
-No vine con los bolsillos vacios, quiero toda la infomacion que tengas del primer informante de esta casa.-Saco una foto que rápidamente enseño al mamífero.
-¿Entonces no buscas información, sino un informante?-
-Si.-
-Bien, eso es un poco mas caro que los planos…-
-Esto debería compensarlo.-Saco una memoria USB la cual extendió hacia el animal. Este la acepto sin preguntar nada y la inserto en su ordenador. Al ver el contenido, se quedo con los ojos abiertos ante tal sorpresa.
-¿De donde conseguiste esta información?-No podía apartar los ojos de la pantalla.-Me llevaría dos años recolectar la mitad de información que posees aquí.-
-Todos tenemos conocidos que preferimos mantener en secreto.-
-Dame un minuto…-Comprobo toda la información que había en esa memoria para asegurarse que fuera cierta.-Esto paga con creces la información que solicitas.-
-Bien. Quiero nombres, apellidos, razas y ultimo domicilio conocido.-
-Ya mismo.-Comenzo a imprimir hojas con toda la información que su clienta solicitaba. Cuando termino la maquina, las guardo en una carpeta de carton.-Aquí esta todo. Y si vuelves a tener una información como esta, estare mas que encantado de pagarte bien por ella.-
-Gracias, pero con esto quedo satisfecha.-Comento dirijiendose a la puerta.
Afuera, la noche había caído. No había luna en el cielo, solo la luces de la calle alumbraban su camino. Fue una caminata larga hasta su casa, donde por fin pudo colocar los papeles sobre su escritorio para asi examinar cada detalle que estuviera escrito en ellos.
-Sebastián Willfure; Lobo; Suburbios del barrio glacial.-Susurraba mientras anotaba en su cuaderno.-Ricardo Ferdinal; Oso; Chatarrera de barrio glacial.-Habiendo tomado nota de todo detalle cuanto quería saber, apago todas las luces. Se fue a dormir poniendo el despertador para las 4:30 de la mañana.
El dia siguiente era sábado, por lo que no tendría que asistir a clases. Dia perfecto para ejecutar su plan. El odio empezó a recorrer de nuevo sus venas, dándole una descarga potente. Soporto el grito de dolor que este le provocaba. Debia tranquilisarce, mañana todo habría acabado.
Se recostó en su cama, pero no para dormir. Debia mentalizarse fuertemente de que no debía poseer odio alguno para el dia siguiente, o el collar arruinaría todo por lo que había luchado, dejándola incapacitada en el peor de los momentos.
Sono el despertador, haciendo que la tigresa lo apagara al primer sonido. Tomo su cuaderno de notas y lo metio en una mochila, asi como también una caja azul con algo dentro y una muda de ropa. Desayuno sin hacer ruido para no despertar a su prima. Una vez en la calle, emprendio camino hacia el barrio glacial.
Llego hasta los suburbios del lugar, notando que muchos la observaban con interés poco agradable. La determinación en su rostro, causaba miedo a la mayoría, haciendo que estos ni siquiera en sus pensamientos pudieran acercarse a ella. Sin embargo, hubo alguien que si lo hizo. Nada mas ni nada menos que un lobo de pelaje blanco.
-Señorita, no debería estar a estas horas por este lugar. Alguien podría aprovecharse de esa hermosa carita…-Esbozo una sonrisa muy desagradable.
-Estoy buscando a alguien, un informador. Y no me ire hasta encontrarlo…-Aquellas palabras hicieron cambiar la sonrisa del individuo a una de sorpresa.
-Vaya, pues esta usted en el lugar adecuedo, señorita. En caso que posea el dinero suficiente.-
-No me importa su precio.-
-Entonces, encantado.-Se inclino haciendo una reverencia.- Sebastián Willfure, a su servicio.-Ahora la sonrisa diabólica se encontraba en la cara de la tigresa.
-Asi que eres tu…-Rapidamente saco la caja azul de su mochila. Colocando en su mano el objeto de su interior. El lobo no pudo reaccionar a tiempo, dado que no podía distinguir el objeto que esta poseía, el cual estaba apuntando al cuello de Alexandra.-No te preocupes, esto será rapido y muy doloroso.-Disparo el gatillo, creando una pequeña explosión azul en su pelaje.
Entro en un frenesí incontrolable, abalanzándose sobre el mamífero y enterrando sus garras en la carne de este. Su collar no se activo, dado que no podía detectar la ira. De hecho, si el modelo fuera distinto, igual no podría activarse, dado que no se podía leer emoción alguna en ese cuerpo. Solo el ansia de sangre, y el deseo de un cazador por su presa.
Alexandra salio de su frenesí luego de aproximadamente una hora. Admiro su obra de vísceras, sangre y musculos despedazados que quedaban del animal. Pudo apreciar como de su boca aun escurria sangre. Saboreando cada gota y lamiendo sus garras, tomo la muda de ropa de su mochila y prosigio a cambiarse. Arrojo la ropa manchada con sangre dentro de un basural, sin preocuparse por advertir a nadie de lo que pasaría si era llevada a la justicia por su crimen.
Solo quedaba el oso, una presa a la altura de su fuerza y destreza en estado salvaje. Pero su arma se encontraba descargada, pues solo tenia un disparo. El plan era reservarla para el mas grande. Pero sus deseos de venganza le jugaron una mala pasada a su organizada estrategia, aunque no se arrepentia de eso.
Una vez en la chatarrería, pudo observar al guardia de la puerta.
-Disculpe, señor…-
-¿Qué quieres?-Dijo el rinoceronte en tono poco cortez.
-Estoy buscando a un amigo. Un oso, casi el doble de mi altura, se llama Ricardo Ferdinal.-
-Ah, sí. Lo conozco, su turno empieza a las 8:30. Así que no debe tardar en llegar.-
-Gracias, lo esperare por aquí.-
-Como quieras.-
Espero pasientemente los minutos hasta ver una gran bola marron acercándose a la distancia, con un paso bastante lento. Cuando este se encontraba a 20 metros de la entrada, ella se puso en su camino.
-¿Ricardo Ferdinal?-Susurro en tono apenas alto como para que el oso escuchara.
-¿Quién pregunta?-Siguio mirando al frente, sin voltear a ver quien le hablaba.
-Me he enterado de los servicios que ofreces, y quisiera proponerte un trato.-Dirijio su mirada a su supuesta "Clienta". Era una tigresa, bastante bien vestida, por lo que seguro tenia dinero.
-¡Ben!-Grito hacia donde estaba el rinoceronte.-¡Me tomare el dia hoy! ¡Avisale a los demás!-Camino hacia la dirección contraria, sin esperar la respuesta del guardia. Hicieron un largo trecho hasta llegar a un callejón alejado.-Bien…-Se apoyo contra la pared.- ¿Qué interés la trae hacia mí?-
-Bueno pues…-Empezo, figiendo nerviosismo.- ¡Vaya!, nunca había tratado con un traficante de información.-
-Comprendo.-Esbozo una sonrisa inquietante, a lo cual la tigresa se estremesio intencionalmente, dando al depredador la imagen de que le tenia miedo.-Entonces, nadie de por aquí la conoce…-
-No… de hecho… solo usted sabe de mi presencia en este lugar…-
-Que gran beneficio para mi.-Se alejo de la pared para poner su brazo contra la pared donde estaba su victima.
-¿N-No se supone que debamos ne-negociar?-Su falsa sonrisa demostraba incomodidad, mas por dentro estaba muy calmada. Las cosas parecían ir bastante bien.
-¿Quieres negociar? Pues aquí esta mi propocicion… Dame todo tu dinero ahora mismo y te dejare marchar, luego de divertirme un poco contigo.-Poso una mano con fuerza sobre sus piernas.-O puedes negarte y quedarte en este callejón hasta que los gusanos te coman.-
-Prefiero que seas tu quien se pudra aquí.-Dirigio sus garras hacia el cuello del oso. Este a su vez incito para atrás su cuerpo, haciendo que las garras de la tigresa se entrerraran en su pecho.
-¡Agh! ¡Hija de…!-No logro terminar la frase que esta volvió a la carga, con un certero zarpazo en su cara. Logrando quitarle la visión gracias al dolor.
-No voy a dejarte ir luego de lo que hiciste.-Lanzo una patada en su dirrecion, mas esta la esquivo y una vez la pierna se pozo en el suelo, le propino una mordida con sus filosos colmillos.
La tortura continuo y continuo subiendo los niveles de dolor. Poco a poco fue haciendo que el predador perdiera sangre, y con ella, el movimiento de sus miembros. Pero no era la mejor combatiente en cuerpo a cuerpo, por lo que el oso pudo dar una buena cantidad de golpes y zarpazos poco precisos en ella. Aunque ella también perdia sangre, no era la misma cantidad que la que estaba saboreando de su presa.
Luego un largo tiempo entre golpes, mordidas y garras, pudo apreciar que su contrincante apenas respiraba. Habia perdido una cantidad devastadora de sangre. Pero no iba a dejarle ir sin ser ella quien lo enviara al otro lado.
-Hora de terminar esto.-Su sonrisa era macabra, y el filo de sus garras de color carmesí amenazaban con arrebatar la vida de aquel mamífero. Se arrodillo para quedar frente al oso. Dio una ultima mirada a su rostro casi muerto y como la delicada caricia de una navaja, corto su cuello de lado a lado. Haciendo que la poca sangre que le quedaba, callera sobre su ropa.
Se paro para poder mirar todo lo que había hecho con ese oso. Se filicito a si misma, luego de sentir una paz interna que jamas había sentido. El hecho que sus padres fueran vengados, por nada mas y nada menos que ella misma, la llenaba de orgullo. Se consideraba a si misma como una justiciera.
Luego recordó ver su ropa, la cual no podia estar en peor estado. No podia volver a su casa con ese estado. Mucho menos sin haber limpiado antes sus heridas. Reviso los bolsillos del oso para poder encontrar algo de dinero. Nada. Aquel cadáver no poseía mas que lo tenia encima, que no era mejor que lo que ella levaba.
Vigilo la calle en busca de personas, pero había nadie. Salio corriendo del lugar, para poder dirigirse a un viejo edificio abandonado. Aquel lugar estaba completamente en ruinas, los pisos se estaban desmoronando, las mayoría de las escaleras habían caído, algunas habitaciones incluso estaban marcadas con pintura roja haciendo parecer que fuera sangre y tenían dibujos satánicos en ellas. Recorrio todas y cada una de las piezas, buscando alguna que tuviera agua. Lamentablemente la suerte se la había acabado, aquel lugar no poseía índice alguno de algún liquido con el que limpiarze. Sus heridas empezaban a doler y arder por una posible pequeña infección. No le quedaba mas remedio, debía ir a alguna casa para asi limpiarze. Con la vista, busco alguna dependencia en donde no hubiera indicios de gente viviendo allí. Encontro una, pequeña pero bien construida. Salio por la ventana del lugar, que daba hacia un largo pasillo.
-Nadie, perfecto.-Observo cada rincón de la calle que su visión le permitia, para asegurarse que nadie la viera entrando.
Al fin llego hacia el lugar. Dio un ultimo vistazo hacia sus espaldas, nadie. Prosiguio por intentar colarse por la puerta delantera, pero esta se encontraba cerrada. Repazo mentalmente todas las posibles entradas, pero solo se ocurria intentar entrar por la puerta de atrás, si es que poseían una. Dio la vuelta a la casa para encontrarse con una pared solida, no había entrada trasera. Trato de mantener la calma, aun podia intentar por la delantera, aunque debía tener cuidado que nadie la viera. Volvio a la puerta delantera y utilizo una de sus garras como una ganzua. Aquella cerradura era bastante débil, ya que con una pequeña fuerza, esta cedió.
Una vez dentro, agudizo sus orejas, no quería tener la mala suerte de entrar en casa de algún animal nocturno. Para su suerte, aquel lugar estaba completamente vacio. Si no fuera por ella, la casa estaría desabitada. Prosiguio por comenzar a buscar el baño. Una vez encontrado, no dudo en meterse rápidamente, con su ropa puesta. Dado que no poseía mas que lo llevaba puesto, no se podia dar el lujo como con la muda anterior de arrojarla por algún lado. El agua tenia un efecto bastante relajante sobre su cuerpo, y tranquilizaba bastante el dolor de sus heridas. Busco por algún kit de primeros auxilios una vez terminada su labor de lavar su pelaje y ropa. Su suerte no podia mejorar, pues encontró un kit que tenia vendas, gazas, aguja, hilo, agua oxigenada, alcohol, algodón y un poco de liquido amarillo para limpiar las heridas, el cual ella no recordaba su nombre, dado las pocas veces que se lo pusieron.
Vendó sus heridas mas superficiales. Luego limpio con agua oxigenada sus lastimaduras mas profundas, que se alojaban mayoritaria mente en sus brazos y piernas. Luego procedio a colocar la sustancia amarilla en las gazas. Solo para asegurarze, cobrio con vendas las gazas. Su blanco pelaje hacia difícil distinguir las vendas, pero no imposible. Hecho todo esto, se dirigio hacia la habitación de la casa, donde busco alguna prenda que fuera, con suerte, de su talle. Por lastima, todo el ropero era de ropa masculina. Aunque no es que le importara el genero de la ropa, el problema recaía en que ese macho, era mas del doble de su tamaño. Sus ojos se posaron en la foto que yacía en la mesa de luz de al lado de la cama. Eran una pareja de elefantes. "Se ven muy felices" Dijo para sus adentros, con un poco de celos.
Una vez que la ropa se seco, se cambio y se dispuso a abandonar la casa. Por suerte, el o los dueños, no aparecieron en ningún momento. Emprendio su largo camino a casa, repazando mentalmente cada detalle de ese dia. Fueron tantas emociones que casi parecia un año. De un momento para otro, se detuvo a causa de una fuerte corriente eléctrica recorriéndole la espina dorsal. "¡¿Cómo pude se tan torpe?!" Esas palabras rebotaron en sus mente, al mismo tiempo que sus piernas se movían con la velocidad mas potente que podían. Su cuaderno, con sus anotaciones, letra y nombre, se encontraban en la mochila. Y la mochila se la dejo olvidada en donde estaba el cadáver del lobo.
Llego lo mas rapido que pudo donde residia su difunto enemigo. Comprobo el área para rebuscar su mochila por todos lados, hasta que por fin apareció una gacela con su brazo derecho roto y la mochila en su izquierdo.
-Supongo que esto te pertenece…-La mirada del animal daba a entender que estaba sufriendo mucho.
-Asi es, gracias.-
-Tu eres quien mato al lobo, ¿no es asi?-No respondio, solo se quedo mirándola.-Dado que no me has atacado, supongo el problema era solo con el. ¿Me equivoco?-
-No, estas en lo cierto. Eran asuntos personales entre nosotros.-
-Me alegro de escuchar eso. Entonces no vamos a decir nada.-Se dio media vuelta y se dispuso a irse, pero la tigresa la detuvo.
-Espera…-Volteo la cabeza.- ¿Por qué guardar el secreto?-
-Porque… yo también tuve que pelear por algo que quería, solo que a mi no se me dio tan bien enfrentarme a un depredador, mucho menos a dos.-
-¿Cómo lo sabes?-
-Porfavor… Te fuiste de aquí sin ni un rasguño, y luego vuelves con vendas. Agrengando el hecho de que en ningún momento sono sirena alguna, es fácil especular que esas heridas no te las has hecho sola.-Termino la conversación mirando de nuevo al frente y retomando la marcha hacia su lugar.
Se alegro al pensar que estaba segura confiando en alguien que parecía ser bastante astuto, incluso podría llegar a hacer algún negocio de información con ella en el futuro.
Una vez arreglados los cabos sueltos, volvió a su casa. Aunque para su mala suerte, su prima no trabajaba los fines de semana. Por lo que pudo ver en primera persona como su familiar llegaba llena de vendas. Aquello no fue una buena imagen, lo cual desato una discusión entre ellas.
O-O
Habian pasado 5 años desde esos sucesos. Alexandra se marcho de la casa de su prima para poder alquilar su propia viviendo, además que no quería ponerla en peligro dado el trabajo al que se dedicaba. Se había vuelto una traficante de información, pero de las menos comunes y de las que mas peligro corre su vida. Era una traficante de información, pero de informadores.
"Para vencer a un monstruo, debes convertirte en uno". Era la frase que la hacia despertar cada mañana cazando a todo aquel que pusiera en peligro a los demás. Hasta que se topo con alguien a quien no podia dar caza, alguien que no dejaba rastro tras de si, y con quien había tenido contacto hacia 5 años. Se trataba del traficante al que todos conocían como la "Sombra Naranja".
Los últimos 3 años persiguió a ese delincuente sin descanzo, solo se daba el lujo de detener su búsqueda cuando la situación requeria de su trabajo para proporcionarle dinero. Nadie sabía nada de él, y si lo sabían, no la compartirían con ella. Todas sus pistas la llevaban a callejones sin salida. Hasta que, cansada de tanto buscar sin hallar respuestas, se dispuso a usar su ultimo recurso y por tanto mas peligroso. Contactar con él directamente.
Preparo una reunión en donde ninguno de los dos portaría armas. Aunque su pedido parecía extraño dado que no solicitaba ninguna información antes de la junta, no se la rechazo.
Llegado el dia, se quedo esperando en el callejón, hasta que apareció un pequeño zorro con pelaje gris, quien se apoyo en la pared que había frente a ella. Encendio un cigarrillo y se dispuso a hablar.
-Tu me contactaste, ¿Qué deseas?-La tigresa se encontraba confusa, puede que la apariencia que diera ese animal fuera de un cachorro. Pero su voz y forma de hablar le decían que era de casi el doble de su edad.
-Solicite a la "Sombra Naranja". Y no pienso hacer tratos con nadie mas.-
-Soy su representante. Todo contrato pasa primero por mi y luego llega hacia el.-
-Bien, pues…-Saco un arma de fuego la cual no poseía balas y apunto al zorro en la cara.-O lo llamas o no vuelves a verlo…-
-Yo que tu no haría eso…-Le dirigio una mirada la cual era de advertencia, no de miedo.
-¿Crees que me das mie…?-No pudo terminar su frase dado que una gran sombra callo sobre ella, quitándole el arma e incapacitandola de una manera tan rapido y fluida que solo supo que estaba en el piso cuando vio las patas de su "contacto".
-Te lo advertimos.-Nick había estado en el techo de donde Alexandra se encontraba apoyada, a una altura de no mas de tres metros y medio. Observando con detalle cada movimiento del animal, a la espera de que sucediera algo que no era acordado.
-Habiamos acordado sin armas, gatita.-Finnick se encontraba aun contra la pared.-¿Querias a la sombra naranja? Pues aquí la tienes.-Sentencio alejándose con el arma y bolso de la tigresa.
-No intentes nada raro o no dudare en ser la ultima cara que veas en esta vida.-La solto y se alejo un par de metros a la espera de algún movimiento brusco.
-Vaya forma de tratar a una dama…-Comento con una pequeña risa.
-Una dama que amenazaba con un arma a mi amigo, quien si cumplio con no traer armas.-
-Bien, menti.-Comento levantándose.-Pero gracias a eso puedo hablar contigo… viejo amigo desconocido.-Miro al zorro con brillo en los ojos. Era increíble la admiración que poseía hacia el. En toda su vida había visto a semejante espécimen. Portaba una remera negra sin mangas, mostrando sus fuertes brazos, los cuales demostraban que no era necesario tener mucho musculo para tener una gran fuerza. Sus piernas eran cubiertas por un pantalón ajustado al cuerpo, marcando las agiles piernas que poseía. No llevaba calzado, usando las almohadillas de sus pies para no causar ruido alguno. Tanto las garras de sus manos como las de sus pies eran afiladas y gruesas, demostrando un gran peligro.-Tu eres mas interesante que tu amigo.-
-El sentimiento no es mutuo.-Musito asumiendo una poscicion mas relajada.
-Que lastima. Bien, hora de los negocios.-Comento esbozando una pequeña sonrisa.-
-Un momento… Me llamaste "Viejo amigo desconocido". ¿Acaso me conoces de algo?-Nick podia ver esa cara que le traía un remoto y corto recuerdo pero no sabia indentificarlo.
-Si y no. Hice un trato contigo hace 5 años, pero nunca mas tuvimos contacto.-
-Ahora recuerdo, tu eras la que quería una memoria con suficiente información como para rastrear a unos criminales.-
-Asi es. Y no creo que recuerdes el juguetito que te pedi…-
-Si, lo recuerdo. Y me negué rotundamente en conseguir ese tipo de cosas.-
-Si, pero no fue difícil encontrar a alguien mas que lo vendiera, pero pocos eran confiables. Suerte que di con uno que no me estafo.-
-Suerte para ti.-
-Si… Y ahora bien ¿Vamos a lo que nos concierne?-
-De acuerdo. ¿Qué quieres?-
-Te quiero a ti.-El no respondio ni se inmuto por la contestación de ella.-Eres el mejor informante de toda zootopia, por lo tanto, mi mayor enemigo. Pero puedo pasar por alto todo a cambio de que vengas conmigo y reveles a los demás informantes de la ciudad. Y prometo no delatar tu identidad y ubicación o la de tu amigo a la policía.-Su sonrisa se tranformo en una mas desquisiada, como si hubiera perdido el sentido de la cordura y solo ese animal pudiera devolvérselo.
-…-Se quedo un minuto entero observando a Alexandra.-Pues mi respuesta en un "No".-Contesto.
-Bien, entonces… Nicolás Piberius Wilde será conocido como el ex "sombra".-Finnick pudo escuchar que la tigresa pronunciaba el nombre completo de su amigo, dándose cuenta que realmente si poseía información de el. Dio una mirada rápida al zorro, quien no parecía alertado por esa amenaza.
-Entonces…-Comenzo acercándose un poco hacia la tigresa.-Tendre que encargarme de ti antes de que si quiera puedas pronunciar palabra alguna.-
-Si no fuera porque me agarraste desprevenida, no serias capaz de vencerme. Llevo 5 años enfrentándome cuerpo a cuerpo con animales del doble de tu tamaño.-Se dispuso en posición de "ataque".-Veamos de que eres capaz.-
-Mgh…-No empezaron la lucha, pero Nick ya había descubierto tres puntos deviles en su postura.
Se preparo para el combate, poniendo un pie detrás apuntando en un horinzontal perfecto, mientras que con el delantero se apreciaba una poscicion vertical clavada el suelo. Una mano en su cintura y la otra apuntando al frente, dividiendo la vista su oponente a la mitad. Si bien, no era la mejor poscicion de combate, era la que mas movimientos rapidos, le permitia.
Alexandra comenzó el ataque con un golpe en carrera, el cual él esquivo fácilmente con mano adelantada. Tomo la muñeca de la tigresa, atrayéndola hacia el y colocando un fuerte golpe con la rodilla en su estomago. Cayo sin aire al suelo. Nunca la habían golpeado asi, si bien varios animales esquivaban su golpe, todos quedaban desposicionados. Habia desvalorizado a su oponente y estaba pagando las consecuencias por ello. Cuando pudo volver a tomar aire, vio al zorro, aun en su poscicion inicial. Volvio a la carga, pero esta vez estaría preparada. De nuevo desvio su golpe, pero cuando este intento agarrar su muñeca, esta dirigio una patada hacia el torso del zorro. Con su mano libre, agarro el pie de la tigresa, y conecto un fuerte golpe con el puño en su rodilla. Pudo sentir como perdia la sensación completa de la pierna. Cayo al suelo sin poder acomodar su extremidad para que la sostuviera. De nuevo lo había subestimado. Se dio cuenta que en su estado actual, no era rival para él. Incluso completamente bien le seria muy difícil la lucha.
-¡Agh!... ¡Me rindo!...-Fueron las únicas palabras que pudo articular antes de ver a su adversario tomar su brazos y con un rapido movimiento, enterrar dos garras en sus hombros y otro fuerte golpe en la rodilla que restaba. Perdio la movilidad completa de sus miembros.-¡Ya dije que me rindo…!-
-Esto es solo un recordatorio.-Poso una mirada fría sobra la desvalida.-Antes de que los policías puedan llegar hasta mi, mis colmillos saborearan tu cuello.-
-¡¿Crees que amenazándome me daras miedo?!-
-No es una amenaza… Es una advertencia.-Puso su mano firme cerca del cuello.-Recobraras la sesibilidad en aproximadamente 2 horas.-Sin mas, dio un golpe seco en su nuca.
Luego de despertar, pudo apreciar que estaba en el mismo lugar, con un gran dolor en sus musculos.
-¡JAJAJA!-Rio fuertemente.-Al fin una cazeria interesante…
