Actualización temprana. El apocalipsis se acerca.
Sólo una rápida nota. Sé que les agradará este capítulo por algo que ocurre, pero... No odien a Wendy. Ella es buena chica :'( Y tampoco me odien a mí. El romance va lento pero seguro, lo prometo.
Sin más que decir, los chicos son de Matt y Trey, la historia mía. Este fic es un regalo hecho con mucho cariño para Gene, o Coffig.
*Capítulo 13: Chicas, chicas, chicos
Incluso faltando tan sólo cuatro días para que Kyle regresara a South Park, Stan se encontraba impaciente. Tenía muchas ganas de ver a su amigo, contarle lo que había hecho en los días festivos y escuchar su experiencia en la ciudad de San Francisco.
Stan celebró con su familia y al siguiente día fue a visitar a Kenny para darle la parte de la cena que siempre le guardaban por costumbre, algo ya establecido como una tradición entre ellos, con una ración extra por si su hermana Karen gustaba. Kenny también estaba bastante animado, pues con su trabajo de medio tiempo consiguió el dinero suficiente como para comprarle un buen regalo a Karen.
Con eso, los constantes mensajes de texto con Kyle y sus llamadas, y quitando de lado algunas peleas con su hermana (un hábito que nunca se haría viejo, aunque tuviesen más de cincuenta años), Stan había pasado una navidad bastante agradable.
Y a pesar de su emoción, había algo que lo inquietaba: Wendy.
Casi no había visto a la chica durante las vacaciones. Se sorprendió al notar que en realidad no la había extrañado tanto como solía hacerlo, y se alarmó al descubrir que algo era diferente, que ya no sentía las 'mariposas en el estómago' cada vez que la veía, que por más que sus ojos fueran preciosos, ya no le parecían los más lindos de todo el universo, y más que ansiar salir con ella a alguna cita, evitaba sus llamadas lo más que podía, e inventaba excusas para posponer sus salidas juntos.
Cuando decidió que la situación no era justa para ninguno de los dos, especialmente para Wendy, quien no tenía ni idea alguna de lo que ocurría en su mente, tomó la decisión de hacer algo al respecto. Y por más que odiara esas palabras, a las que más les había temido al principio de su relación, envió un texto a Wendy con un simple "Tenemos que hablar" en el.
Nervioso, se apresuró a compartir el hecho con Kenny, pero su mejor amigo no hizo mas que reír en su cara.
Claro que Stan se ofendió un poco al principio, y Kenny, naturalmente, al ver la seriedad en su rostro y la expresión molesta de sus facciones, detuvo su risa, alzando los brazos en un gesto de paz.
-Ya, tranquilo, hermano. Es sólo que yo te lo he dicho, desde un principio lo hice. ¿O no? ¿Pero cuándo me escuchas? -suspiró.
-Dime algo que no sepa, Kenny -frunció el ceño, sin saber realmente qué argumento usar a su favor-. Sé lo que me advertiste, podría decir tu discurso al derecho y al revés. Lo has repetido mil veces.
-¿Entonces? ¿Qué es lo que te está deteniendo de hablar con ella?
Stan se encogió de hombros, mirando por la ventana de su habitación. Los copos de nieve caían con lentitud, y Stan se tentó a comenzar a contarlos sólo para desviar su atención a otra cosa que no fueran las palabras de Kenny, que se clavaban en su piel como anzuelos a un pez. Él tenía razón y Stan lo sabía mejor que nadie. Kenny siempre estaba en lo correcto.
-No puedes evitar esta situación por siempre, y lo sabes -el rubio volvió a hablar, exigiendo su atención-. Amigo, tú tienes tendencia a huir de tus problemas, y no porque te asuste la situación en sí, sino porque odias herir a la gente que quieres. Y quizá no como pareja, pero a Wendy le tienes un gran cariño. Además detestas pensar en que tus acciones traerán cambios, pero lo cierto es que eso lo desataste tú mismo desde el segundo en el que decidiste ser amigo de Kyle. No me malentiendas, por el contrario, estoy jodidamente feliz de tu decisión. Ese chico es fantástico, y justo lo que tú necesitabas. Pero no puedes complacer a todos, y creo que eso tú ya lo has notado durante el tiempo en el que pretendías ser la estrella Stan Marsh, con todos esos imbéciles como tu grupo de "amigos", y al mismo tiempo amigo de alguien como Kyle. Ahora no finjas que puedes seguir siendo el perfecto novio de Wendy cuando sabes que te sientes de otra forma.
La habitación se quedó en silencio durante algunos segundos, Kenny dejándolo reflexionar, hasta que Stan habló de nuevo.
-¿Recuérdame cómo terminé en esta situación? -Stan se quejó lastimosamente, a sabiendas de que escuchar aquello le dolería, y sin embargo era necesario. Necesitaba escucharlo para tomar valor.
-Porque estabas desesperado buscando el amor. Te apresuraste demasiado. Y sí, Wendy es una chica muy dulce y linda, pero como pareja ustedes no pegan ni con cola. Podrían ser muy buenos amigos, pero es todo.
Stan gimió, colocando su almohada sobre la cara. Por eso le había enviado aquel texto a Wendy, pero ahora que su encuentro se aproximaba, no podía evitar estar cada vez más y más nervioso, con ganas de retractarse, y, justo como dijo Kenny, huir.
Habían acordado verse en una cafetería bastante tranquila donde no existiría ninguna interrupción de ningún tipo. Stan esperaba a Wendy en una mesa para dos que se hallaba en una de las esquinas, y jugaba con sus dedos, nervioso.
Cuando distinguió la inigualable figura femenina de la chica, casi sufre un ataque cardíaco. De verdad estaba haciendo aquello. No existía vuelta atrás.
Respiró hondo, e intentó poner su mejor sonrisa cuando ella lo divisó.
Wendy llevaba puesto tan sólo un pantalón de mezclilla con un abrigo de invierno que combinaba con su boina, y aún así, ella lucía tan hermosa y deslumbrante como siempre. Ella siempre sería una de las chicas más bellas que Stan hubiese visto jamás, y el que ya no tuviera los mismos sentimientos hacia ella no cambiaba ese hecho.
-¿Qué tal? -preguntó sonriéndole, mientras tomaba asiento frente a él.
Stan se encogió de hombros, con una tímida e insegura sonrisa. Le sabía mal contestar "bien", conociendo las razones del encuentro.
-¿Y tú? ¿La has pasado bien?
-Claro, nada mal. Tú sabes, lo típico... Con la familia, y Bebe. La verdad es que me hubiese gustado verte más, se sienten como mil años desde la última vez que salimos juntos.
Wendy esbozó una triste sonrisa, y algo dentro de Stan le decía que ella presentía lo que venía a continuación. Era lo más seguro. Ella era increíblemente lista, y no pasaría una conducta así por alto.
Justo cuando Stan estaba por responder, un chico de ojos verdes se acercó a tomarles la orden. El color verde de aquellos ojos, a pesar de no ser ni de cerca tan lindos como los de Kyle, le recordaron a su amigo. Por algún motivo, aquello no hizo nada más que darle valentía para seguir adelante con lo que era correcto hacer.
Wendy pidió chocolate caliente y un café. Ambos charlaron un poco más mientras esperaban su orden, más que nada sobre cómo pasaron la navidad y sobre la escuela. Después de un rato, Stan se aclaró la garganta. Sintiendo un nudo en el estómago, inició a hablar.
-Verás... Últimamente estoy confuso -Stan suspiró-. Estoy experimentando nuevas sensaciones, hacia nuevas personas, muy diferente a lo que ya conocía... Y no sé si habiendo descubierto esto pueda... -apretó sus labios en una línea, sintiendo que le sería imposible continuar. Estaba resultando más difícil de lo que creía. Los labios de Wendy se curvaron en la misma triste sonrisa de hacía un rato.
-¿Es por Kyle, verdad?
El corazón de Stan golpeó fuertemente contra su pecho, el nerviosismo volviendo a recorrer todo su cuerpo.
Ella lo sabía.
-¿C-cómo...? Yo... Lo lamento- suspiró. Era patético.
-Llevo sospechándolo hace bastante tiempo, Stan. Se volvió algo bastante obvio cuando olvidaste que pronto cumpliríamos once meses juntos. Casi un año. Yo quería celebrarlo, pero entonces me llamaste diciendo que no podías ya que Kyle se quedaría aquella noche en tu casa... Luego ignoraste mis llamadas y evitabas quedar conmigo.
-Mierda. Lo siento, no fue mi intención, yo-
Wendy negó con la cabeza, cortando sus palabras.
-No te estoy echando en cara nada. Tampoco estoy molesta, sé que esas cosas a veces simplemente... Pasan y no se pueden evitar. Sólo estoy... Algo triste y nostálgica, supongo. Nostálgica más que nada.
-Si las circunstancias fueran distintas... -comenzó, sin embargo, no fue capaz de concluir la frase.
-Sé lo que quieres decir -Wendy suspiró- sólo me entristece que nuestra relación no haya sido la mejor, Stan. Eres un gran chico... Y aunque a veces no lo parecía, realmente te quiero.
Los bellos ojos de la chica amenazaban con soltar una lágrima, y Stan sintió un pinchazo en el estómago. No se había preparado para escuchar esa frase, ni mucho menos verla de aquella forma. A Wendy, la siempre fuerte y decidida Wendy.
-Lo siento.
La frase era una mierda, Stan lo sabía. Sólo hacía las cosas peores, pues un par de lágrimas cayeron por el rostro de Wendy, quien se apresuró a limpiarlas. Y aun así, era lo único que salía de sus labios, la única frase que cruzaba por su mente una y otra vez. Realmente lo sentía. Era terrible no poder hacer nada más.
-Basta de decir lo siento, Stan. Lo entiendo. Por más tonto que suene, quiero verte feliz. Y he observado como miras a Kyle. Como corriste tras él cuando ocurrió la pelea con Brent, como me hablabas de él una vez que me enteré que eran amigos desde hacía un tiempo.
¿A qué se refería, ahora? Stan tenía claro que a veces tenía pensamientos que no era normal dirigirlos hacia un amigo, como la ligera atracción que a aquellas alturas admitía que tenía por su amigo. No obstante, Wendy había mencionado sus sentimientos hacia Kyle como algo más. Y no pudo evitar inquietarse un poco ante la revelación, y el hecho de que probablemente no se equivocaba.
A eso, sumándole que se sentía culpable y avergonzado a la vez. Wendy no merecía nada de lo que estaba ocurriendo, era una gran chica, y había sido él quien la había invitado a salir en primer lugar. No obstante, algo en su mente gritaba que era lo correcto. Era confuso, y empezaría a sentirse mareado por tantos sentimientos juntos a la vez si aquello no terminaba pronto.
-¿Podemos seguir siendo amigos? -preguntó miserablemente, no deseando perderla del todo.
-Por supuesto que sí, cuentas conmigo para cualquier cosa. Sólo... Deja que me acostumbre a la idea. Pero todo está bien.
Wendy sonrió de nuevo, y fue cuando Stan comprobó lo que ya sabía: aquella chica era una persona increíble, y deseaba con todas sus fuerzas que encontrara pronto a alguien que fuera merecedor de su cariño, que le ofreciera lo que él no pudo darle.
-Amigos, entonces.
Stan llegó a casa aquel día sintiendo un peso menos sobre sus hombros. Le aliviaba pensar que si bien se sintió terrible al ver a Wendy derramar un par de lágrimas, las cosas no habían terminado tan terriblemente mal entre ellos.
Poco después, con Kenny sentado sobre su cama utilizando su portátil, decidió que era tiempo de mencionar el tema nuevamente.
-Wendy y yo ya hemos terminamos -. Soltó de golpe. Kenny levantó la vista, y tras cerrar el portátil, lo observó con cautela y un destello de curiosidad en sus ojos.
-¿Y bien...?
-Pues... Ella ya lo sospechaba. Pero me sentí terrible, hombre. Soy la peor persona del mundo.
-Me imaginé. Ve el lado positivo, hermano. No eres la peor persona del mundo. Hubiese sido peor seguir con ella ocultándole eso. Quizás seas un imbécil, pero eres un imbécil de buen corazón. Además tienes el camino libre hacia nuevas relaciones. Y esta vez, una en la que no apresures las cosas. Con alguien que sea más... Apropiado para ti.
Stan arqueó una ceja ante la sonrisilla que estaba plasmada en los labios de su mejor amigo, como si supiera algo que él no. Pero era Kenny. Él siempre sabía lo que le pasaba incluso antes de descubrirlo por su cuenta. A veces hasta le ponía los nervios de punta pensar en que Kenny sabía todo acerca de él.
Entonces recordó algo de lo que había querido hablar con el rubio desde hace cierto tiempo. Inhaló una buena cantidad de aire, y tras soltarlo, se preparó para lo que estaba a punto de decir. Después de aquello no habría vuelta atrás.
Porque una cosa era pensar las cosas en solitario y ocultarlas en los rincones más profundos de su mente, y otra decirlas en voz alta frente a alguien más.
-Kenny... ¿Crees que es normal dudar de tu sexualidad?
-Depende. Quiero decir, si te refieres a que si he admitido que otro tío es apuesto, pues sí, lo he hecho, pero, ¿quién no? Tienes que ser más específico.
-Me refiero, ¿crees que es normal emocionarte por ver a un amigo que no haz visto por tan sólo dos semanas? ¿Y sentir... Cosas?
Su pésima capacidad para expresarse al hablar de lo que sentía resultaba casi cómica.
-Lo dices por Kyle... ¿Verdad? -Kenny alzó una ceja, y aunque su expresión se mantenía neutral, Stan lo conocía tan bien como para decir que ocultaba una sonrisa. No pudo evitar enrojecer, a pesar de que se veía venir aquello. Ya habían sido dos las personas que habían sospechado de sus sentimientos.
Desde que Kyle había partido de viaje, Stan notó de inmediato cuanto disfrutaba tenerlo a su lado, como si lo que estaba viviendo en su amistad con el pelirrojo fuera para lo que había estado esperando durante toda su vida. Y con Kyle fuera de South Park, tuvo tiempo de sobra para reflexionar. En cómo antes solía decir que el frío era una putada, y de a poco, había dejado de molestarle tanto. En el cómo cambió para bien, por primera vez alzándose en contra de sus compañeros para defender lo que creía. En todo lo que haría por Kyle y cuánto le encantaba verlo feliz. En todas las sensaciones indescriptibles que se formaban en su interior cada que lo veía reír o tararear una canción alegremente.
Fue el darse cuenta de todo eso que le hizo armarse de valor e ir a hablar con Wendy. No podía seguir con la chica sintiendo todas esas emociones dirigidas a Kyle, sabiendo que, cada vez más, comenzaba a cruzar la línea entre lo que era el cariño hacia un amigo y lo que era algo más. Si es que no la había cruzado ya antes sin notarlo.
-Joder, pues quien más. -Stan soltó un suspiro, rindiéndose. No tenía caso ocultarlo.
-Verás. Si me pides mi opinión, diré que puede que sea normal, si es un amigo muy especial para ti, o siendo que acaban de comenzar su amistad hace cuantos meses y te agrada su compañía. Pero... Esa es sólo una percepción general. Ahora, si me preguntas como tu mejor amigo, diría algo distinto.
-Esto no me agradará, ¿no es así?
-Probablemente no, pero dudo que en este punto no lo hayas pensado ya por tu cuenta -Stan se quejó, sin embargo, asintió, indicándole a Kenny que continuara-. Nunca te había visto así, hermano. Comenzaba a hartarme de tu actitud al ocultar ser amigo de Kyle y seguir con ese grupo de cabrones. Me impresionó bastante cuando decidiste hacer algo al respecto. Y el como hablas, y los ojos con los que ves a ese chico... Es especial.
-Estoy jodido -murmuró. ¿Qué se suponía que debía hacer? Nunca había sentido algo así por un chico, y eso lo ponía extremadamente nervioso, como si oprimieran algo en su pecho y le faltara el aire.
-No tienes por qué. Tú sabrás que hacer. -Kenny le palmeó el hombro como muestra de apoyo, y Stan volvió a suspirar. Tal vez Kenny tenía razón. Normalmente sabía qué hacer, pero esta ocasión era especial... Se trataba de Kyle. Y su rompimiento con Wendy era demasiado reciente, por más que ella hubiese entendido a la perfección sus razones.
-¿Crees que nos castiguen al volver a clases? -Stan se preguntó vagamente. No era su prioridad en ese momento, no obstante, tampoco quería ser suspendido. Ni que Kyle lo fuera.
-Naah. Suspenderán a Brent y será todo. Con sus antecedentes, no tardarán en expulsarlo.
-Eso espero. No me hará ninguna gracia volver a cruzármelo. Será insoportable en las prácticas.
-Casi eres capitán. No te costará mucho sacarlo del equipo, si no lo expulsan antes.
-Tienes razón -Stan sonrió. Al menos había algo bueno dentro después de todo lo sucedido. Lo sucedido...
Su sonrisa se esfumó al recordar el estado de Kyle después de la pelea, y tembló de rabia. Jamás se lo perdonaría a Brent, y odió no haber podido ayudar más de lo que había hecho. Kenny pareció notar su tensión, pues a pesar de no saber qué cruzaba por su mente, se apresuró a cambiar de tema.
-¿Sabías que Karen sale con alguien? No puedo creerlo. Trece años y con una mejor vida amorosa que ambos, ¿eh?
-Vaya, no me lo esperaba. ¿Cuál es su nombre?
-Creo que es Ike... Ike Broflovski. Fue a casa una vez antes de navidad, y parece un buen chico, pero si le hace algo a mi hermanita...
Broflovski. ¿Sería pariente de Kyle? No había muchos Broflovskis en South Park.
Ike. Conocía ese nombre.
Entonces algo hizo click en su mente.
-Ike es el hermano de Kyle. Tu hermana está en buenas manos.
-¿Bromeas? ¡Que pequeño es este pueblo! Un momento, eso significa que seremos casi oficialmente una familia. Si mi hermana está relacionada con los Broflovski, y pronto tú también... Genial. Al menos los hermanos Broflovski tienen buen gusto.
Kenny rió, y Stan enrojeció hasta las orejas, dejando pasar el hecho de que su amigo había asumido que existía reciprocidad entre Kyle y él, concentrándose en los sentimientos que había reprimido por algún tiempo, para finalmente salir a la luz.
-Cállate, Kenny. -Stan negó con la cabeza, intentando ocultar sin mucho éxito la sonrisa que surcaba sus labios.
A los dos días, mientras jugaba videojuegos con Kenny, Stan recibió un texto de la persona que más ocupaba sus pensamientos recientemente.
Estoy en South Park. Deberías mover tu trasero de la calidez de tu cama y venir a que te de algo de aire fresco. Además, tengo algo para ti.
Stan se avergonzó al darse cuenta que casi da un salto de la emoción. Tenía tantas ganas de ver a Kyle que no creía que pudiera esperar un segundo más. Y cuando Kenny se retiró después de desearle suerte, Stan comenzó a arreglarse para visitar a los Broflovski.
En camino!
Envió como respuesta, con una sonrisa tonta en los labios, pensando que Kyle seguía siendo Kyle aun por mensaje de texto. Tras tomar las cosas que también había guardado para él, bajó apresuramente las escaleras.
-¡Vuelvo en un rato! -avisó, saliendo con prisa por la puerta, sin saber si alguien le había escuchado o no.
Creyó escuchar un "¿Pero qué mosco le ha picado?" de su hermana, sin embargo, estaba demasiado entusiasmado como para dedicarle más pensamiento.
En cambio, caminó por las calles observando los alrededores. Seguía habiendo algo de nieve y hacía frío, mas aquello no era nada comparado con los días pasados. Suspiró. A Kyle le hubiera encantado verlo, por lo que deseaba que el clima hiciera de las suyas un día de esos y volviera a estar tan frío que se sintiera a congelar.
Llegó a la casa de los Broflovski más rápido de lo que creía. Quizá estaba caminando demasiado rápido, o quizá era que su mente estaba tan alejada que ni siquiera notó el paso del tiempo.
Respirando profundamente y con repentinos nervios recorriéndole el cuerpo, tocó el timbre. A los pocos segundos, la puera se abrió, no obstante, quien estaba del otro lado no era Kyle, sino Ike.
-Uhhh, hola, ¿está Kyle, verdad? -preguntó, rascándose la nuca por meros nervios. ¿Qué lo tenía tan nervioso?
-Baja en un minuto. Pasa.- Ike le sonrió amablemente, abriendo más la puerta para dejarlo entrar.
-¿Qué tal su viaje? -preguntó, simplemente para matar algo de tiempo y que el silencio entre el hermano de Kyle y él no resultara incómodo.
-Bastante bien. Aunque mi hermano no paraba de quejarse sobre el clima.
Stan soltó una leve risa.
-Típico...
Entonces lo vio bajar las escaleras, con una de sus camisetas de bandas que Stan no conocía. Sin su usual gorro verde sobre la cabeza, y sus risos pelirrojos mojados, con un par de mechones cayendo sobre su rostro.
Tragó fuertemente. Ninguna de las sensaciones que había experimentado antes lo había preparado para aquello. Era como si al estar Kyle presente, todos sus pensamientos ocultos y reprimidos, las charlas con Kenny, y el más importante motivo de su ruptura con Wendy, se hicieran más reales. Aquello estaba pasando.
-¡Lo siento! Estaba dándome una ducha y se me hizo tarde...
Stan no lo dejó terminar de hablar, pues se apresuró a caminar hacia Kyle y envolverlo en un gran abrazo. Con la cercanía, pudo percibir el aroma a frutas que desprendía su amigo, y algo se removió dentro de él, sin embargo, era una sensación agradable a la que no le importaría acostumbrarse.
Kyle estaba ahí, y Stan había caído fuerte y tan profundamente sin remedio alguno.
Sé que hace años estaban deseando que estos dos terminaran. Y por fin pasó, aquí lo tienen(?) A decir verdad, si bien Wendy me da penita, este capítulo lo escribí sintiéndome identificada con Stan. ¿Alguna vez les pasó algo así a ustedes? (¡ES TERRIBLE!) ¡Coméntenmelo!
Además, aprovecharé para mandarle un saludo a una de mis mejores amigas, que no lee esta historia y que no tiene ni idea de que existe, pero es el Kenny de mi Stan, que de hecho, una vez me dijo algo muy parecido a los consejos de Kenny... Así que algo de crédito va para ella xD. Gracias por todo, Ale!
En fin. Seguiré con este ritmo de actualización, así que nos leemos pronto. :)
