Primero que nada saludo, ¿cómo han estado todas y todos?. Espero que bien..., Bueno aquí actualice ya que he tenido algo de tiempo, por si quieren saberlo pronto actualizare Doujinshi R-18 también, pero actualice antes este ya que en el otro tengo que "aprender" un poco sobre las futuras parejas que quiero poner a petición de las que la leen =D.
Una cosa que digo ahora, lamento si el lemon está incompleto, será totalmente abarcado en capítulos próximos donde Inglaterra recordara un poco su estancia bajo el poder Estadounidense. Y en los reviews recibí que se perdieron en la historia, lamento si es así pero este fic no es "lineal", es decir no lleva los hechos de: pasado, presente , futuro y actualidad, si no que se entremezclan y si lo leen bien podrán ir entendiéndolo…sin más que decir espero que les guste... ;_;
Era una casa elegante, amplia y estructurada. Su fino diseño entre antiguo pero fresco y renovado se daban a dar a conocer en toda la casa, era un gusto único, exquisito se podría decir. Era la casa de Inglaterra. Única. Él era único.
Estaba lloviendo aquel día. Pero alguien yacía afuera de aquel temporal preparado para tocar la puerta.
—Pase—susurro el inglés antes de que aquella persona tocara.
El sujeto que estaba aun en el marco de la puerta dio un leve hincapié para entrar susurrando un leve "permiso".
El muchacho yacía cubierto de agua, Inglaterra sonrió y lo invito a tomar asiento en uno de los amplios sillones que rodeaban su fino hogar.
—Tiempo sin verte, China…—dijo con tono solemne el muchacho.
—Lo mismo digo—expresó sin más desprendiéndose de algunas prendas que estaban completamente empapadas.
En ese momento entro un pequeño chico intrépido a la habitación donde aquellos países conversaban tranquilamente al oír el sonido de la puerta al cerrarse.
—¿Visitas?, ¿visitas Inglaterra? —pregunto con alegría mientras miraba la habitación encontrándose con los ojos color miel del asiático para luego voltearlos a los de Arthur
El chico miro al británico encontrándose con una mirada un tanto seria, ¿había metido la pata otra vez?, no era posible. Su sonrisa dejo de brillar en su rostro y parecía que estaba apunto de disculpar la interrupción cuando vio la fina sonrisa del mayor en su boca.
—Yes Alfred, visits —continuo con una nostálgica sonrisa—ahora toma asiento y puedes escuchar, pero respetando como es debido, ¿bien?
—¡Sí! —respondió con una dulce sonrisa mientras sus ojos se entrecerraban tomando asiento cerca del sillón del inglés.
Aquel joven que habitaba en la casa del británico de aproximadamente 8 a 9 años en apariencia poseía unos hermosos y grandes ojos un tanto extravagantes , ya que uno poseía un bello color azulado cielo, el de su derecha, mientras que el de la izquierda era del mismo tono jade del de Arthur.
Su pelo no era muy largo, color café claro con reflejos rubios y su ropa era sencilla pero bien tratada. Tenía un muy curioso cachito que venia en la partidura de su chasquilla. Casi pareciera que se lo mantuviera con gel.
—¿Hoy día es verdad? —susurro con compasión incluso consigo mismo el oriental.
—Sí, hoy es el día, pareciera que cado año que pasa lo olvido más…
—¿Lo estás olvidando? —pregunto China entrecerrando un poco los ojos.
—¿A quien? —respondió con una pregunta el británico.
China soltó una pequeña risa con una sonrisa media, demasiado corta y seca para hacer como si realmente estuviera alegre de algo o el tema causara risa.
El asiático extendió un libro que recibió el rubio sin mucho entusiasmo abriéndolo.
En aquel libro salían imágenes de un chico de aproximadamente unos 19 años, salía mayormente sonriendo con mucho animo.
El muchacho que estaba cerca de Inglaterra se acerco con curiosidad al ver las imágenes ante las cuales Arthur no parecía pronunciar palabra alguna.
—¿Inglaterra?,!¿quien es él? —Dijo con típica curiosidad de niño—Se parece bastante a mí…—seguía contemplando el niño con curiosidad.
Lo que aquel niño no podía saber, es que aquel que estaba en ese libro no solo se parecía a él, si no que eran totalmente idénticos. Lo único que variaba eran las edades de ambos y que ese hombre tenía parejas de ojos azulados como el cielo, en cambio el muchacho llamado Alfred sólo su ojo derecho poseía ese tono.
—Dios…—susurro devolviéndole una melancólica risa a aquel pequeño—Tanto que te enseño para que no sepas de él
El chico agacho su cabeza con tristeza desviando su mirada con algo de pena—I am so sorry …—susurro despacio
—No hace falta. Yo debería poner más empeño pasando esto en tu escuela.
El asiático mientras veía hablar a Inglaterra junto aquel chico de aquella manera lo hizo sentir mal. Se llevo una mano hacia su boca mientras sus ojos se entrecerraban un poco. "Que triste", pensó.
—Su nombre es…,no, me equivocó. Su nombre era Estados Unidos de América. También se renombrara como tú, "Alfred" —dijo en una voz algo apagada pero aun con una sonrisa para que aquel pequeño no se preocupara.
El chico no pudo evitar que una cara de sorpresa surcara su rostro observando con más interés el libro a quien pudo quitárselo de las manos al inglés, a este no parecía importarle.
—Inglaterra, él antes se ubicaba, ¿en el mismo lugar que yo? —dijo completamente sobrellevado por la curiosidad mientras observaba los territorios que abarcaba antiguamente la nación.
—Así es…—volvió a sonreír.
El chico parecía ir cambiando su rostro, su cara trapicheo de curiosidad a una extraña tristeza—¿Hoy fue el día en que desapareció? —dijo algo preocupado, había llegado al final de aquel libro. Solo se había detenido a leer unos cuantos títulos y las imágenes
—Así es mi pequeño, allí acabo su historia—le respondió en un frágil tono de voz. Tomo el libro e indico con el dedo sobre la punta de este el titulo. "Historias de Los Estados Unidos"
El muchacho se toco la mejilla derecha, no entendía el porque, pero estaba llorando, lagrimas caían pero solo por su azulado ojo derecho.
—¿Pero que sucede…?—pregunto extrañado a Arthur—Estoy llorando Inglaterra. ¿Por qué estoy llorando Inglaterra?
El mayor no contestaba, había hundido al pequeño en su pecho con fuerza.
—¿Por qué…?—dijo sin parar de llorar el pequeño mientas su otro ojo, aquel de color jade comenzaba a botar cristalinas lagrimas también.
—No lo sé mi pequeño. No lo se—le acaricio la cabeza con suavidad —Deje de llorar este mismo día, quizás tú lloras por mí ¿no lo crees? —dijo con la voz entrecortado por la pena pero con aquel sutil toque de dulzura.
El niño continuo llorando sin razón alguna por unos momentos, le dolía el pecho, no entendía por que. Y ni siquiera el mayor podía hacer algo por él en esos momentos, no podía.
Después de ocurrido este evento la conversación de China con el inglés continúo, se despidieron ambos cortésmente. Arthur no pudo evitar soltar un "cuídate" al asiático. Tal parecía que se iba encogiendo cada vez más y enfermedades azotaban su poblado país.
"De seguro ira a verlo a él", pensó el británico. Y acertadamente China se dirigía hacia el norte de su país, donde antiguamente existía una nación llamada "Rusia".
Bueno, ya no era tiempo de pensar en aquellas cosas, tenía mucho que hacer. Después de todo, él era ahora el que estaba a cargo del mundo, era la primera potencia mundial y propietario de gran parte de Europa.
Su país era grande ahora, pero muchos países dejaron de existir en los lugares que ahora le pertenecían, antiguos países que algunas vez coexistieron junto a él.
¿Cuánto había pasado desde aquel tiempo?, no lo podía recordar con precisión. O simplemente no quería.
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—Inglaterra…,¿ no has pensado en usar ropa más ligera?—comento como si no estuviera haciendo nada fuera de lo común mientras despojaba a Arthur de su chaquetón
El mayor se retorcía, sintió como uno a uno desabrochaban los botones de su camisa, ¿realmente América pensaba tomarlo a la fuerza?. No podía dejar que eso sucediera.
—Su-Su-eltame maldito bastardo—forcejeaba, mas era inútil. El mayor le duplicaba en fuerza.
El americano le arrinconaba aun más y pegaba su cuerpo al del británico rozando sus entrepiernas en un suave pero placentero contacto.
El mayor no pudo evitar que un gemido saliera de su pecho y su respiración se agitara inevitablemente.
—¿Te gusta que te toquen?, ¿no es así Inglaterra? —pregunto con una leve sonrisa el americano subiendo un poco su mano libre acariciando el pecho del menor por debajo de la camisa.
Arthur se estremecía por cada roce de la mano del menor, las caricias eran suaves e iban abarcando cada vez más su cuerpo. Aquella mano de lo que antes era su colonia se detuvo cuando llego a los pezones del muchacho.
Los comenzó a tocar con la punta de la yema de sus dedos en manera circular. El muchacho británico se estremecía y soltaba pequeños sonidos de queja y arqueaba su espalda por la humillante pero excitante situación.
—De-detente…Al-fred…—le rogaba de forma entrecortada al norteamericano con un leve rubor. Pero su ex- colonia hacia caso omiso de sus suplicas y apretaba más las manos de el muchacho evitando movimiento alguno.
El menor fue recostando un poco al mayor mientras seguía acariciando el cuerpo semi-desnudo del muchacho. Bajo llegando hasta el pantalón del muchacho y acaricio sobre un pequeño bulto que se había formado entre las piernas del agitado inglés.
—Hah..no mng..lo to-ques—seguía quejándose el mayor entre leves jadeos debido al doloroso pero estimulante masajeo que recibía su erección por la mano de el Americano tan sólo arriba de aquel pantalón que usaba causándole leves espasmos…Maldito emancipado, sabia donde tocarlo, pensó mordiéndose la comisura de sus labios para acallar parte de sus gemidos.
Sus ojos se abrieron hasta el tope cuando sintió como la mano de Alfred dejaba de tocarlo y tomaba su corbata mientras lo ponía esta vez boca abajo contra la pared en un nada gentil movimiento. Le amarro ambas manos a la espalda con aquella corbata tan fuerte que le dolía el roce de la tela en sus muñecas.
Después de aquello sólo sintió como sus pantalones comenzaban a caer y su cabeza era sujetada por una de las manos del muchacho para evitar más movimiento. Inglaterra seguía sin poder creerlo hasta que comenzaron a masturbarlo y a colar los dedos del estadounidense en su entrada.
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El día siguiente llego como si nada, todo el mundo seguía "aparentemente" su vida normal. Nadia aun sabia que Inglaterra continuaba en la casa del estadounidense. Nadie aun sabía en que pensaba o en que problema estaba Alfred. Nadie tenía muchas noticias de alguien que no fuera de ellos mismos.
[En esos momentos los Estados unidos de Norteamérica tomaron posesión del mando político de Reino Unido con una agresiva medida. Este hecho ocurrió internamente lo que ocasiono que tanto los propios habitantes de Reino Unido como el resto de las naciones no se diera por enteradas y la difunción de esta no se diera por ningún medio, solo personal influyente que eran los que USA había tomado control lo sabían junto a mandatarios importantes. La gran bretaña opuso resistencia, pero finalmente fue dominada por la influencia de las naciones unidas]
En otras partes del mundo:
No todos los países estaban totalmente conciente de lo que estaba pasando, pero una parte de ellos lo sabia, parecía que todo lo que se desatara en esos momentos no dependería 100% de ellos, si no de sus superiores.
—Doitsu~ —dijo alegre Italia viendo como el alemán bastante concentrado en unos papeles.
El rubio solo le dirigió una mirada a Feliciano y siguió concentrado en sus papeles con algo de preocupación en su mirada masajeándose el entrecejo.
—Ve~ —susurro triste el muchacho al ver el poco interés de la nación hacia él. Pero tubo una brillante idea para entretenerse, o al menos para él era brillante
El alemán continuo ordenando aquellos papeles, lo que se estaba desatando era realmente preocupante. Pensar que la última junta entre países se había dado lugar hace 6 meses atrás. ¿Cómo pudieron cambiar las cosas tan drásticamente en ese periodo?.
El pensamiento de Ludwig se vio interrumpido por un grito ensordecedor.
"Italia", pensó enseguida. No había país en el mundo que pudiera llegar a decibeles tan altos gritando que aquel italiano de nombre Feliciano.
Como siempre fue a su encuentro, más valía que fuera algo importante…, ¿aunque qué cosa era importante tratándose de ese Italiano?, quizás se le había caído una pasta con salsa borgoñesa o se dio cuenta que en su refrigerador no tenia tomates. "Luego iré por unos cuantos", se dijo a sí mismo recordando el hecho de que tenia que ir de compras.
—¿Italia?, ¿Qué sucedió? —pregunto con aquel tono de cansancio pero tratando de ser paciente.
—La...la pelo-ta ¡Alemania la pelota! —dijo algo asustado.
El Alemán miro hacia donde el chico apuntaba tembloroso, lo único que había allí era una indefensa pelota de football que no podría hacerle daño ni siquiera a una mosca, y si es que hipotéticamente, muy hipotéticamente pudiera hacerle daño a la indefensa mosca no seria por la "voluntad de la pelota" ya que las pelotas de hoy en día no se mueven por sí mismas, o al menos eso es lo creía hasta que alguien (que no fuera Italia) le afirmara lo contrario
—¿Qué sucede con la pelota Italia? —pregunto tratando de hallarle lógica al asunto.
—¡Me…me ataco! —le respondió aun asustado y con una sutil mueca de dolor.
—¡Italia!, ¡es una pelota!. Las pelotas no atacan a la gente. —respondió autoritaria la nación.
—¡Pero créeme!, ¡si digo que me ataco es así! —trato de defenderse Feliciano.
El más alto boto un leve suspiro para cruzarse de brazos y masajeándose la frente tratando de calmarse.
—¿No es como aquella vez que dijiste que la comida de Inglaterra te atacaba? —inquirió el rubio.
—No. !Es totalmente diferente esta vez!. Pero lo de que los platos de Inglaterra que me atacaron es cierto…!Si Alemania hubiera comido eso sabría en que peligro estuvo mi vida al digerirlo! —contesto parándose dando un leve tropezón mientras su cara se afligía un poco.
El alemán termino por ceder ante el italiano, discutir con el sobre la pelota no tenia caso. Se acerco para tocar el valón pero pareciera que Feliciano trataba de impedir que lo hiciera, pero Alemania ya había palpado con su mano el esférico balón.
Ludwig se había quedado quieto al tocar aquella pelota.
¡No puede ser, esto es!, pensó dentro suyo con preocupación volteando hacia el peli-castaño.
—¿Te encuentras bien Italia? —pregunto preocupado acercándose a la nación.
—Estoy bien Alemania, no dolió mucho…—susurro con una sonrisa—¿Estarás conmigo como la última vez Alemania, verdad que sí?... —susurro con algo de dolor.
—Claro que sí — Atino a responder con dulzura.
[En territorio Italiano en plena estadio de football estallaron 3 bombas en diferentes lugares del campo en pleno tiempo de juego. Hubo muertos, pero la cifra no fue numerosa pero si preocupante. En aquellos momentos las relaciones entre Italia y Alemania eran beneficiosas e Italia informo de este hecho a las autoridades de la nación amiga, mas sin embargo estos no fueron realmente crédulos hasta llegar al suceso del hecho. Fue un atentado interno, era el veredicto.]
Mientras en los Estados Unidos.
Alfred recibía incontables llamadas, contestaba sólo algunas de estas. No quería tener que escuchar un país más quejándose. Además de que lo que contaban no era algo que escapara de su conocimiento. Lo supo desde que Rusia cortó toda comunicación con los Estados Unidos juntó con otros países que siguieron el ejemplo de este.
El era el héroe, o al menos eso se suponía.
Reino Unido aun seguía bajo su poder, ya parecía haberse acostumbrado a la situación a la que era sometido por el americano.
Había hecho que aquella nación cortara toda comunicación confidencial o de relevancia política con otros países que no fuera con su persona, a no ser que esta fuera también entendida por el estadounidense.
Arthur le pertenecía, era suyo. No dejaría que nadie más lo tocara, que nadie más lo besara, que nadie más lo hiciera suyo como él. Después de todo estaba convencido de que aquella nación no solo debería llegar a quererlo, si no tenia que amarlo.
"Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito."…pensó triste Alfred
Es verdad que en esos momentos las acciones de la nación norteamericana estaban siendo llevadas relevantemente por sus superiores, pero tampoco hacia algo muy significativo por cambiar este hecho.
Se levanto de aquel gran cuarto donde solía trabajar para retirarse mientras el teléfono seguía sonando insistentemente, no contestaría.
Unas cuantas salas más adelante debería estar a quien estaba buscando, la sertecidad de ello era tal que ni siquiera dudaba de que así seria.
Entro en la habitación. Era un cuarto grande, con una sola cama, una ventana mediana con unas largas cortinas rojizas que le daban una tonalidad oscura a la habitación. Enzima de una cama amplia totalmente desordenada yacía un chico a medios vestir, la camisa blanca que llevaba sólo tenia unos cuantos botones abrochados, y para abajo solo unos bóxer de color azul oscuro.
Yacía ido en la cama, con una mirada algo perdida, pero al sentir las leves pisadas del norteamericano en el cuarto se puso instintivamente a la defensiva tapándose un poco con las sabanas.
—Inglaterra~ —susurro con animo mientras se acercaba más al muchacho —¿Cómo has estado?
El británico solo frunció el seño mientras sentía como el estadounidense tomaba asiento en la cama con aquella sonrisa. Que pregunta más hipócrita y cínica es esa, pensó con rabia. Llevaba 6 malditos meses en aquella situación.
Alfred dejo de sonreír y desvió solo unos cuantos segundos su mirada con algo de pena.
—¿Quieres salir? —intento de nuevo el mayor sin mucha autoridad, se podría decir que hasta baja y tímidamente.
—¿Salir?, ¿me has tenido aquí como puta personal y ahora dices que quieres salir? — respondió cargando cada pregunta con un tono amargo e incluso sentido.
—Pues sí. —Respondió completamente inmutable — Si no aceptas podría irte peor Inglaterra, y lo sabes. No estas en una circunstancia en que puedes decirme algo como eso…—cambio radicalmente su típica personalidad a una seria y hasta obsesiva como el británico podía apreciar y descubrir mediante cada día de su vida en aquella nación
Alfred se acerco mientras tocaba con sutileza el pecho de el rubio quien se estremeció solo ante aquel leve contacto, su cuerpo se había vuelto sumamente sensible ante el americano.
—Tendremos una junta después—continuo el estadounidense mientras abrochaba la camisa del británico y depositaba un dulce beso en la mejilla derecha de este —Iremos juntos, ¿bien?
El británico apretó sus manos contra las sabanas con algo de molestia, ¿Por qué demonios Alfred era así?, no lo entendía, no sabia que era lo que pensaba, si solo lo estaba utilizando. Por qué su personalidad variaba de una tierna a una despectiva e incluso agresiva.
—Tú no eres más que un…—soltó el rubio no pudiendo completar ya que el americano lo había interrumpido.
—¿Una nación que se dice héroe?, pero que realmente no puede salvar a nadie…—sonrió forzadamente con una cara un tanto afligida entrecerrando sus ojos— Un ser egoísta a quien sólo parece importarle él mismo. ¿Es eso lo que querías decirme Inglaterra? —sonrió levemente
El británico abrió los ojos y guardo silencio durante unos momentos.
—No es algo que no supiera. Realmente nunca fui nada para el resto del mundo, muchas naciones me guardan rencor pero simplemente no hacen nada ya que no creen poder contra mí. Sólo importo por que impongo respeto, si no fuera por ello solo seria un país más el cual estoy seguro que odiarían—finalizo levantándose de la cama dirigiéndose hacia la puerta.
—¿Crees que no sabia eso Inglaterra? — comento como última palabra retirándose del cuarto.
El mayor se quedo un tiempo observando la cama, ¿una salida, he?, pensó con desgano. Se saco enzima de la cama toda la ropa y se paro de ella cuando yacía completamente desnudo. Marcas rojizas causadas por el americano a la hora de tener sexo estaban en diferentes partes de su cuerpo, pero eso poco le importa.
Se dirigió al baño que estaba ubicado al fondo de aquella habitación que ya parecía conocer de memoria. Estaba seguro que la conocía tan bien que las manchas del piso si no estuvieran allí notaria su ausencia.
Su baño no fue muy largo pero si relajador, solo seco un poco su cabeza mas no su cuerpo saliendo de esta completamente empapado.
Busco en el armario cercano ropa.
"Estúpida ropa estadounidense", pensó con resignación ya que no solo Alfred era unas cuantas tallas más grande que él, si no que aquella ropa solía usarse ancha y los logotipos eran totalmente idiotas , que mal uso de su amado inglés.
Buscando un poco encontró una que podría usar, más la dejo enseguida, en el logotipo decía "I am so sexy", no la usaría por dignidad, y aun se asombraba que le quedara un poco de ella después de toda la mierda que había y estaba viviendo.
Abrió los cajones de abajo y encontró algo que podría usar, era un traje elegante estilo terno de un color negro, una camisa blanca y un pantalón de conjunto. La corbata podía tomar una de las miles que tenia el americano, sus calcetines no fueron problema tampoco y uso los mismos zapatos que uso la primera vez, era una de las pocas prendas de su ropa que había quedado utilizable. Termino de vestirse en unos cuantos minutos y se sentó en una silla que había cerca de la cama.
El americano vino poco después a buscarlo a la habitación para ir a la junta, seria la primera que tenia en meses. Alfred insistía en hablarle, casi pareciera que aquel muchacho no notara todo lo que hiciera ya que hablaba con una simplicidad como la que solía tener todos los días, para Inglaterra era solo una hipocresía y se dedicaba a ignorarlo sin decir palabra alguna.
"Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria.", pensó con sarcasmo dentro suyo el británico
—Bien, daremos comienzo a la junta mundial…—comenzó Estados Unidos ya en la reunión. Muchos países estaban presentes. Era la primera desde hace 6 meses, y no era precisamente para remediar un problema, si no para empezar formalmente uno.
El único que parecía estar desencajado en todo aquello era Reino Unido, no tenia idea de lo que estaba pasando, había estado ese tiempo en una aislamiento político tal, que no sabia absolutamente nada de lo que hablaban.
Todos los países parecían estar totalmente serios, y las ubicaciones en la mesa eran totalmente diferentes como si estuvieran divididos en sectores grupos o extrañas alianzas, él por supuesto estaba a la derecha del estadounidense.
—¿Inglaterra?, hace mucho que no nos vemos—sonrió Francia algo preocupado —¿Cómo se supone que has estado?
El británico no respondió a la pregunta mirando con algo de rencor al estadounidense
—Ha estado excelentemente Francis~ —respondió con una sonrisa animada contestando por el rubio.
—¿Excelente? —no aguanto más Arthur parándose de la mesa —Esta es la gota que derramo el baso, no lo soporto más.
—¿De qué estas hablando Iggy? —pregunto con una sonrisa natural y espontánea, casi como si realmente ignorara lo que el muchacho le decía.
—Tú sabes de que mierda estoy hablando—respondió con rabia el muchacho de ojos verdes
—No, no lo sé. ¿De que estamos hablando?, ¿de agua o de aceite?...o quizás de jugo…—le respondió haciendo referencia al dicho que había utilizado el británico, "esta es la gota que derramo el baso"
El británico solo se mordió los labios y cerro sus puños—Maldi…
—Debe ser aceite…—se acerco al muchacho en medio de aquella junta acercándolo un poco hacia él —No es como si lo odiaras, ¿verdad?
Inglaterra retrocedió y se sonrojo ante aquellas palabras, "no es como si lo odiaras, ¿verdad? ", eso era lo que siempre le decía el estadounidense cuando estaba a punto de…
Trato de no acordarse de aquello, menos en aquel lugar. Tomo asiento y guardo silencio reprimiendo un poco la rabia.
—Bueno, continuando. —Prosiguió el americano — Sabían que una siguiente guerra mundial, ¿podría ocasionar el fin del mundo? —sonrió especialmente a una persona que estaba en la otra cabecera de la mesa.
Rusia se alegró levemente y cerro los ojos —Lo sé…y lo saben —pronuncio sin dejar de sonreír.
"No tengo la menor idea de como se luchará la tercera guerra mundial, pero estoy seguro de que la cuarta se hará con piedras y palos" Albert Einstein, esa en una cita de Albert Einstein como bien dice allí. Se dice que la "guerra fría" podría abarcar esta palabra, pero aquí no.
Lo que dice Alfred al final es una referencia a esta cita.
Y pues...aclarando un poco, se que esta history es algo complicada, pero a medida que avancen los capítulos se Irán revelando cosas, como por ejemplo: que es lo que sucede en los 6 meses entre Inglaterra y Estados unidos... (no es nada muy lindo por así decirlo...). Además de lo que realmente piensa Usa y su obsesión con Reino Unido, sabrán si es sana o no, o si es que realmente se podría decir "que lo quiere".
Bueno, espero que les haya gustado. Realmente me hacen feliz con sus comentarios y estoy feliz de poder escribir con más tiempo para ustedes.
