Chan chan, no estoy acostumbrada a narrar este tipo de historias, pero aquí esta. Y aunque no lo crean, no he escrito nada... (mucha, mucha tarea y si Nyu me lee...!sí es eso! xD, créeme) , este capi ya estaba escrito y no me entero D:.
Advertencia: Lemon yaoi (si se puede llamar así) , y hemm…creo de creer que es violación, advertidos/as.
Y aclaro, no creo que deba estar en M ya que no hallo que el lemon sea tan fuerte además de que como he dicho en anteriores fic no poseo la edad suficiente y sería irónico, aunque si hallan que sí debería estar en M avísenme por favor.
—Rusia~, ¡no quiero matarte~!—comento sin tanta seriedad como las que requerían las palabras que dirigía.
A quien se dirigía América volteo un poco su mirada y sus cerrados ojos con aquella sonrisa desaparecieron mirando un poco el techo mientras los países que estaban al lado de él se movían inquietos por la decisión de Iván
—¿Tan así daa~?. No es América-kun el que tiene milicia flanqueada en mi embajada y me impide el paso a tu país de cualquier manera
—Pero Rusia…—dijo tomando asiento en su puesto juntando sus manos y apoyándose en éstas algo más serio—El que no quiera matarte no significa que yo quiera morir, ¿verdad?
El británico miraba la conversación anonadado, ¿matarse?, ¿Estados Unidos y Rusia?. Que era todo eso, ¿Qué estaba sucediendo?, o que era lo que ya había sucedido. England sabia muy bien que en aquellos últimos años después de la guerra fría la situación entre ambos países no era la mejor del mundo, pero el menor estaba hablando de una tercera guerra mundial, no de una disputa entre tratos o espías rusos en zonas norteamericanas.
Miro a los lados tratando de hallar la respuesta en alguien, el francés fue el único que le devolvió la mirada mientras Alfred e Iván seguían con aquella conversación como si no tratara más de una simple discusión de todos los días.
—¿Qué sucedió Francis? —pregunto entre lo que parecía más un susurro.
—¿Dónde has estado Angleterre? —pregunto sin contestar.
—Francis, responde—insistió el británico
—Angleterre…—murmullo con una cara afligida —¿Dónde has estado?
El inglés pudo entenderlo en ese momento, no es que Francis no le estuviera respondiendo, si no que aquellas palabras, "¿Dónde has estado?", significaban realmente una forma de decir que donde podía haber estado el inglés para no enterarse algo que había afectado a todo el mundo, y que nadie pasaba desapercibido a esto a excepción de él tal parecía.
—Inglaterra-kun…
Las palabras del ruso sacaron de sus pensamientos al británico quien volteo la vista y sostuvo la mirada durante unos segundos.
—¿Tú estás de lado de Estados Unidos, verdad?. Bueno, como si te quedara opción. —soltó lo último con una pequeña sonrisa burlesca hacia el inglés.
Éste se enfado ante el comentario. Se levanto de su asiento dispuesto a discutir con "el hombre de las nieves" cuando sintió que América lo apartaba colocando un brazo delante de él deteniéndole.
Ahora el americano era quien estaba molesto.
—No te metas con Inglaterra…—menciono sereno pero sin ganas de jugar el estadounidense.
—¿Y si no qué~?—pregunto sin miedo Iván mientras los países que lo rodeaban apuntaban con pistolas a la nación norteamericana mientras Alfred también apuntaba a Rusia con un arma en su mano dispuesta a disparar ante la más mínima alteración a aquella frágil atmósfera.
—Les mataré a todos aquí mismo—sentencio el estadounidense seriamente.
El ruso se relajo y desvió la mirada, las naciones que parecían estar a su favor bajaron las armas y Alfred al ver la temporal paz en aquella reunión se relajo, como si nada pasara.
Aun en la junta algunas naciones se retiraron o simplemente salieron unos momentos de esta.
—No tenías por que meterte. Aquella discusión no te incumbía. —sentencio afuera de la sala de juntas al norteamericano
—¿Cómo es eso de que no me incumbe? —dijo en tono de berrinche—Escucha bien esto Inglaterra…
Se fue acercando cada vez mas el norteamericano mientras hacia retroceder al británico arrinconándolo en la pared.
—Tú eres mió, sólo mío y de nadie más—le aclaro al inglés con una extraña seriedad en sus palabras causándole un leve sentimiento de angustia en el pecho del mayor —¿Cómo no voy a meterme si se entrometen con algo que me pertenece?
Acaricio sutilmente la mejilla del menor para acercarse a sus labios, el británico ya no sabia si oponer resistencia, cada vez que lo hacia resultaba peor.
Los calidos labios del menor se unieron de forma agresiva a los del inglés, lo iban arrinconando más y sentía como el cuerpo del estadounidense comenzaba a rozarse con el suyo propio. Termino por abrir la boca dejando que entrara la lengua de Alfred profundizando el beso, era deseoso por parte del menor, lo hacia con pasión y tomaba las caderas del más pequeño quien solo se dejaba hacer por unos momentos.
"Si tan solo no tuviera que ser así", se decía mientras entrecerraba sus ojos al ver que el menor comentaba a acarícialo. Pero en ese momento salía Francia desde la junta.
El estadounidense separo el beso con Arthur, más no el contacto que mantenía con este, seguía en la misma posición en la que estaban anteriormente.
El Francés los miro un poco, no hizo acotación alguna sobre lo que veía, solo atino a dirigirse a América.
—Ya es oficial América, no hay nada que hacer…—susurro sentándose para prender un cigarrillo y relajarse en un puesto cercano.
—¿Es así? —atino a decir decaído—Que pena…, y yo que no quería una guerra.
El mayor trato de correr un poco al menor, lo logro después de un par de intentos, Alfred no pareció enfadarse, pero si dio un leve berrinche al tener que separarse, definitivamente aquel chico estaba loco, su actitud no era normal, era peor que alguien bipolar…es como si fueran dos Alfred completamente distintos los que convivían en aquel chico.
—¿Alguno de los dos me puede explicar que sucede?, ¿Por qué es esta mierda de guerra? — se canso tratando de que le explicaran.
—Francia está conmigo, y no se que guerra podrías tener tu Inglaterra—explico naturalmente el estadounidense.
—¿A qué te refieres? —no comprendía el inglés.
El francés solo desvió un poco el rostro para mirar nuevamente al estadounidense. Se levanto y se despidió dando como excusa, "tengo algo que hacer, les dejo a solas para que conversen".
Aquella actitud de Francis de discreto y considerado ante algo que no le incumbía no era común en él, hasta le dio repulsión verlo así. Tal parecía que no había nadie en que pudiera apoyarse, después de todo, era una nación…, todos ellos lo eran, solo tenían que preocuparse por si mismo en aquella situación, aunque inútilmente esperaba una actitud diferente en alguien.
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[Época de la colonia]
Alfred quien era colonia en ese entonces de Inglaterra buscaba al mayor, dijo que volvería pronto a casa, él le creía, por eso le estaba buscando. Su casa era tan amplia, a veces se perdía sin intenciones de esto, además, en aquel gran lugar no había absolutamente nadie que no fuera él, por eso siempre se alegraba, siempre sonreía cuando venia aquella persona a la que tanto apreciaba, Inglaterra. Su cuerpo aun era muy pequeño, pero su gente era fuerte y vigorosa, así que no se cansaba mucho aunque llevaba 2 horas buscando a Arthur. Después de todo, había salido en plena comida a buscar algo, le preocupaba que le pudiera pasar ya que estaba en esos momentos en una disputa con la nación llamada Francia.
El menor sonrió al vislumbrar a Inglaterra, aun estaba bastante lejos pero estaba seguro que era él, nadie en aquellos lugares vestía aquellas ropas, pero ya que se encontraba bastante lejano a su ubicación no pudo ver muy bien lo que estaba haciendo, parecía estar en una posición extraña.
Se acerco un poco tratando de ver mejor, cada vez más cerca, fue allí cuando se llevo ambas manos a la boca y entrecerró los ojos con miedo.
El británico yacía arriba de un francés totalmente cubierto de sangre, en su mano empuñaba un cuchillo con el cual parecía haberle abierto parte de las heridas que tenía su cuerpo, aquella persona bajo él apenas respiraba acabándose poco a apoco su vida.
Arthur miraba frió mientras acercaba la daga a la mano derecha del moribundo francés. La fue enterrando de apoco mientras el pobre agónico aun tenía fuerzas para soltar un par de gritos. Desgarraba la mano dejando una hendidura lo suficientemente abierta para poder ver parte del hueso de la muñeca mientras aun podía salir sangre de aquel cuerpo. Era prácticamente un muñeco de trapo que el inglés seguía desgarrando casi por entretención.
—¿Duele? —pregunto con voz nula—Apuesto a que sí, a mí también me dolió lo de la semana pasada malditos franceses…, espero que Francis sienta esto, dile que es de parte de Inglaterra…
Y finalmente dejo al pobre diablo desangrarse, pronto moriría, aunque había opuesto bastante pelea, quizás mandara a sus hombres a quemar su cuerpo.
El americano quería correr, pero no podía hacer ruido, un leve tropezón en un descuido para salir de allí sin ser visto hizo voltear a Arthur encontrándolo.
—¿A-Alfred?
El muchacho no respondió, solo su mirada se retorció aun más amenazando a salir lagrimas. El mayor se acercaba a paso lento estirando su mano para que el chico no se asustara mas de lo que ya estaba, pero no podía pedir demasiado después de lo que aquel niño le vio hacer, no quería que le tuviera miedo…no quería que lo odiara, ¿no lo haría verdad?, lucia preocupado el rostro del británico.
El chico bajo la cabeza y se fue acercando a paso lento abriendo los brazos hacia Inglaterra para abrasarlo con fuerza en sus piernas, era muy pequeño para hacer algo más, sentía miedo, pero era Inglaterra, no podía rechazarlo a él nunca.
—Alfred…—entrecerró sus ojos esbozando una sonrisa para levantar el cuerpo del pequeño y depositarlo en sus brazos mientras soltaba unas pequeñas lágrimas—Me alegro tanto…, mucho Alfred…, pensé que me odiarías
El más pequeño seguía aferrado al mayor, él también lloraba. No le dolía tanto lo que hizo el británico, para nada… Lo que le dolía es que Inglaterra parecía sufrir tanto cada día, sufriendo…y sufriendo, y él era sólo un mocoso que no podía hacer nada, nunca pudo y nunca podría, la impotencia lo hacia sentir mal, quería proteger a su amada Inglaterra, ¿pero cómo?, ¿y a que costo?, no fue lo que pensó aquel niño en esos instantes.
[Época de la colonia tiempo más tarde]
El niño de azulados ojos se sentó frente aquella gran mesa, busco un papel decente donde pudiera escribir y se lavo las manos ya que hacia poco estuvo trabajando arduamente. Tomó una pluma, la mejor que pudo conseguir y se dispuso a escribir.
"Querido Inglaterra", comenzó…, pero aunque iba encabezando bien pensó durante unos momentos. ¿Y si lo halla informal?, no debería empezar con "Gran Inglaterra" o algo así, el muchacho no sabia que hacer, estaba que se daba cafezazos en la mesa, arrugo el papel y busco otro comenzando de nuevo…
"Estimada Gran bretaña"…, —¡Haaa!, ¡suena horrible! —soltó un grito, nada lo convencía, y ya se supone que era un muchacho medianamente grande, tenía la madures de un jovencito de 17 años, debería poder con ello.
El chico soltó un suspiro acordándose de algo, sonrió con dejadez y hasta con algo de tristeza, ya sabia como empezar su carta, y así lo hizo, lo que saldría saldría, después de todo él sabia que esa carta no…, se detuvo en aquel pensamiento y comenzó a escribir, puso un libro y un diccionario delante de él por que al británico no le gustaba la mala ortografía, y sabía que las iba a tener… pero esperaba que no fueran tantas.
Arthur Kirkland
¿Cómo has estado?, ¿Te encuentras bien? ¿Dónde estás ahora?. No se si te interese saberlo, pero esta es la carta número 76 que te escribo desde que te fuiste devuelta a tu país en un largo...largo viaje. Muy dentro mió sé que esta carta jamás llegara a tus manos como todas las anteriores, yo no soy tan importante como quisiera para ti, pero dejo esto solamente como la muestra de lo que nunca fue y no será.
¿Quién lo sabe?, quizá no te has dado cuenta quizá sí, pero creo que es muy fácil de adivinar, que me enamore de mi querido hermano mayor. Así es, de ti…
¡Hey! ¿no te rías vale?, porque es sólo la verdad, pero creerme o no es solo decisión tuya, todo lo es. Por cierto, tu comida sabe extraña, no te lo quería decir hasta ahora, el hecho de que siempre me la comía era por que tú la preparabas para mí. Me hacías feliz.
Bueno, si quieres saber, mi tierra prospero bastante, me he esforzado cada día más para hacerme fuerte, no necesitas apiadarte tanto de mí, veras lo mucho que he cambiado esto últimamente.
Algo que me gustaría decirte, un día que llegues aquí con aquella sonrisa que siempre muestras a pesar de el dolor que sientas, aquello que me gustaría decirte sería "estoy aquí", me pregunto cuando lo notaras Inglaterra…, cuando notaras que estuve y estoy aquí, me gustaría ser especial para ti y que lo notaras, pero al pasar los años pierdo cada vez más la esperanza de ello, he tomado una drástica decisión, esta carta podría ser una advertencia para britannia, pero como mis cartas no son importantes no estoy traicionando a mi pueblo.
Bien, no sé que más decirte por que no puedo expresarlo y la realidad de que nunca leerás esto me atormenta y me da alivio a la vez, ya que no sé qué pensarías. Gracias por todo, espero seas feliz con tu vida y espero…aunque me duela espero, que si hallas a una persona importante para ti…,que te haga muy feliz, o si no yo mismo me encargara de darle su merecido, ¿bien?.
Te ama, Alfred F. Jones.
PD: Una vez tú me dijiste que serías capaz de perdonarme todo…¿todo, verdad?. Desearía pensar que eso es verdad.
Sonrió nuevamente entrecerrando sus ojos, doblo la carta y la metió dentro de un sobre, arreglo un poco el desorden que había dejado después del problema de cómo empezar, iría hasta el puerto cuando encontró uno de los borradores de una de las anteriores cartas que escribía, esta empezaba así:
¿Cuándo fue el momento en que te deje de importar?, ¿o es que nunca lo hice?
La arrugo echándola al papelero que había en el costado de la mesa, si no se apresuraba el barco que partía a Inglaterra se iría y no volvería en un largo tiempo.
Corrió lo más fuerte que le permitieron ambas piernas, llego agotado con la respiración agitado tomando un descanso, pero había conseguido llegar antes de que la embarcación partiera.
—Para Inglaterra…—susurro casi sin aire al muchacho que desembarcaría.
—¿Alfred?, no me digas que esto es…—dijo el joven que ya conocía al americano
—A Inglaterra…—volvió a susurrar recuperando un poco el aire mientras esbozaba una sonrisa.
—Pero Alfred, ¿Cuántas has enviado ya?, y además sabiendo que…
—¡Tú solo envíala y ya!, además…esta será la última—desvió la mirada con algo de frialdad.
—¿La última?, vamos,…siempre dices lo mismo.
—¿Lo harás o no?
—Claro Alfred, la enviare como s-i-e-m-p-r-e —deletreo lo último, pero no para molestar al muchacho de ojos azules, si no que para que de una vez se diera cuanta
—Gracias…—susurro—Por cierto, aunque no lo creas así es, esta es la última carta que le envían las "trece colonias" a Inglaterra…—menciono finalizando para alzar la mano como última despedida.
El viaje devuelta a su casa le pareció extenuante, abrió la puerta directo para irse a acostar. Fijo su mirada al interior del hogar, tal parecía que sus deseos no se cumplirían del todo, había gente en su casa y ya sabía que tema querían discutir.
—Haff, es algo tarde caballeros. —soltó antes de que los presentes pudieran decir acotación alguna como deseaban.
—Lamentamos si es tarde, pero no es un tema que carece de relevancia…—comento uno de los presentes de forma seria
—¿Ajam?, pero bueno, ¿quieren saber, no? . De lo que pude enterarme es que el cargamento de Inglaterra llegará dentro de poco, el plan no cambia. La ley de las estampillas no se obedecerá, los impuestos son excesivos, no los pagaremos. —Hizo una pausa para tomar asiento—Si Inglaterra sigue viéndonos sólo como un objeto de ganancia…, si no nos reconoce como algo más nosotros…
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—Quiero volver a Washington D.C —comento Usa a solas con Arthur ya que Francia se había retirado.
—¡Dammit!, te estoy preguntando algo Alfred—se quejo el británico al ver que el mayor no parecía tomarlo en cuenta.
Este volteo de forma despreocupada observando un poco al Inglés, desvió la mirada comenzando a dar pasos fuera del recinto. Reino Unido avanzo junto con él mordiéndose los labios y maldiciendo al piso de nuevo, parecía que el maldito de Rusia tenía razón, "como si me quedara opción".
—Tu nación es neutral Arthur—comento de forma inesperada.
—¿Neutral? —comento mientras veía que el paso del norteamericano se hacia cada vez más rápido.
—Inglaterra, ¿caminarías más rápido? — volteo un poco para mirar autoritariamente a la nación, tal parecía que no estaba jugando.
El británico apuro el paso, ya llegaban al aeropuerto.
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Hace algún tiempo atrás antes de que las naciones unidas decidieran tomar el control de Reino Unido todo era tan normal en la vida en la vida de América o eso aparentaba. Estaba jugando un game típico. Iba a mediados del último nivel y tenía 99 vidas, podría tener más, pero solo se llega hasta ese número en aquel videojuego cuando sintió los leves pasos de alguien entrando en su casa…
—¿Para que se supone que tengo llaves? —se dijo fastidiado preguntándose como habían entrado a su vivienda.
Volteo el rostro para quejarse un poco de la poca privacidad que le dejaban tener, cuando noto que eran sus superiores, todos y cada uno de ellos.
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—Eres tan lindo así Inglaterra—le susurró en el oído tocándole deliberadamente su entrepierna, una y otra vez mas fuerte comenzando a frotarlo.
El mayor se retorcía y botaba pequeñas quejas frunciendo el ceño pero abriendo levemente su boca dejando escapar jadeo tras jadeo, pero leves, no le daría totalmente en el gusto al norteamericano mientras lo masturbaba...
—Mnngg..hagg...mm ¡haggg! aaaaah! —comenzó a botar al sentir como los dedos que tenía en su entrada se volvían a notar y la lengua del americano pasaba por su cuello causándole leves espasmos—Aún...tú...pue-puedes..., déjame ir Al-Alfred
El norteamericano no parecía hacer caso, se concentraba en el tembloroso cuerpo excitado del mayor como también en el suyo...le dolía tanto el roce de la entrepierna con su pantalón debido a la estimulación de estar haciendo aquello, viendo aquello... que no sabía si alcanzaría a tomarse la decencia de preparar a Arthur antes de entrar en él.
No lo soporto más, se desabrocho el cinturón y saco sus dedos de la cabida del británico penetrándolo sin aviso alguno.
Arthur no pudo evitar que un grito desgarrador saliera de su garganta pero fue opacado por la mano izquierda del estadounidense.
—No gimas tan fuerte... —le menciono entrando más profundo y sujetando las caderas de Inglaterra contra su cuerpo para poder moverse mejor.
Arthur aún acallaba el dolor de sus gritos en la mano del estadounidense y sus manos hacían presión contra su marra provocándole daño en las muñecas.
—¿Ves?, ya está dentro... —susurro mientras Inglaterra contenía su dolor sin evitar derramar unas cuantas lagrimas ante la penetración brusca en su interior.
El americano comenzó a moverse dentro del inglés, le sujetaba las caderas y empujaba de modo que entrara más interiormente del muchacho haciendo que este se arqueara y gimiera fuerte.
—Aaaaghh...fu-fuck...!aaamg! —el muchacho entrecerraba un poco las piernas incomodo mientras Alfred molesto ante la fricción poco placentera en su pene salió bruscamente del cuerpo del menor dejando de embestirlo.
Lo posiciono nuevamente mirándolo de frente, se relamió los labios y le abrió ambas piernas llevándoselas a los hombros.
—Haamn! Da.m,.. mmi ¡haaagm!—el británico gimió ronco al volver a tener la erección del norteamericano dentro suyo mientras acariciaba nuevamente su entrepierna erecta y rozando de forma hasta lésbica sus muslos con la yema de sus dedos, y así, le seguía tocando, besando, haciéndolo gritar...jugando con su cuerpo...
Estaba siendo...utilizado. —De...detente...Ame-América...!aaah!, ¡haa! —lo hizo más fuerte y le abría ambas piernas para que entrara de mejor forma.
El inglés empezó a sollozar despacio mientras desviaba la mirada del rostro de Alfred, a éste pareció no importarle y continuaba embistiéndolo. Era estrecho, deliciosamente estrecho, sus gemidos, la forma en que su tembloroso cuerpo se retorcía cada vez que se movía... era único.
Pero lo sabía, tenía presente que eso estaba mal, pero siguió haciéndolo, lo violo más de una vez aquella noche, lo vio gemir y llegar al orgasmo, lo toco...su voz jadeante y exquisitamente ronca..., el que le suplicara que se detuviera...
Y cuando...
—¿Estás llorando? — le acaricio el rostro sonrojado del muchacho mientras pasaba por su pecho que daba bocanadas de aire agitado
—Go... go to hell... —le respondió con una voz ronca por la excitación a la que más bien era sometido.
Fue una noche larga. El sentimiento de sentirse utilizado, que el sólo pensar que una vez creíste que las cosas podían ser diferentes con aquella persona, ese día, para Inglaterra desaparecieron y se volvieron un sin fin de preguntas angustiosas. También el hecho de que Inglaterra, a pesar de todo... aún le preguntaba un "¿por qué?" a aquel muchacho que una vez amo como a su hermano.
—¿Por qué?...América...¿por qué? —susurro en un hilillo de voz al sentir como América acababa en su cuerpo sintiendo como por sus piernas caía nuevamente aquel liquido.
Alfred le miro sin apartar la vista, Inglaterra pudo verlo en su mirada. Era muerta, apagada...sin vida.
Próximo capitulo: Tortura.
Siento si aún no entienden que sucede, (¿siento si quieren matar a Alfred dolorosamente? ¿O amarlo por ser no sé…? ¿Sexy?) en realidad muchas cosas, pero la vida no es para lamentarse siempre. En cuanto a la trama y qué piensa Alfred espero poder dejarlo claro en próximos capítulos, muchas gracias por leer. Adiós y se cuidan. Y trataré de actualizar mis demás fic pronto…
Dato:
Ley de las estampillas: debían adherirse estampillas fiscales especiales a todos los periódicos, folletos, documentos legales y licencias. (Colonia Alfred)
