Hemm. Aquí otro capitulo de esta historia. Hace mucho que no la actualizaba.
Este fic es raro y entre toda su rareza para entenderlo léanlo bien y saquen sus propias conclusiones...
Advertencia: Semi-Lemon…hem, violación. O sea, uno se opone… o simplemente otro lo obliga.
Llegaron a su casa después de una conversación. Alfred no aclaro nada. Desviaba la pregunta o ponía temas idiotas. Nada que le importara realmente. Alcanzaron a la habitación donde solía estar encerrado por horas el mayor, esperaba lo peor en unos momentos, después de haber estado así por 6 meses ya no podía esperar menos que eso.
—Cambia esa cara Iggy…—susurró levemente.
Inglaterra no reacciono y apagó su mirada hacia abajo.
—No te preocupes, hoy no tendremos sexo…si por eso estás preocupado claro está—desviaba también la mirada
Arthur no respondía, atinaba a mirar la cama y distraerse un poco con los colores, la habían cambiado mientras salían, estaba nueva y con un olor fresco, la otra estaba manchada de…no quería ni siquiera acordarse, no hacía más de unas horas en que se había visto envuelto en esa cama gimiendo y gritando al estar con Alfred.
—¿Inglaterra?
—¿Qué? —soltó casi escupiendo sus palabras.
—Nos traerán la comida a la habitación… ¿De qué gustas? ¿Quieres té?
Arthur no sabía si estaban jugando con él. Quería insultarlo de una manera…pero aquel maldito americano ni sus insultos se merecía. —Me da igual…
—Bien…—se encogió de hombros un poco triste—Lo tomaré como un "sí"…
Se levantó y fue hasta afuera de la habitación, sintió como conversaban con un guardia que preguntaba si los dejaba más a solas, pero Alfred negó para que luego su voz no sonara.
Tuvo tiempo para pasear la vista medio ido. No entendía nada, estaba en una especie de cautiverio. ¿Con qué hoy no lo obligaría, he?, como si algo de eso le importara, jamás fue su decisión tener relaciones con Alfred y tampoco lo fue no tenerlas ese día, todo era cuestión del americano, de él y su puto estado de ánimo que cambiaba y cambiaba, era más fácil descifrar un código egipcio que la mente de USA, o quizá la falta de información le impedía entender la situación suya y la de quien le sometía.
Alfred entró después de un rato con una bandeja muy bien puesta cabe mencionar, delicada y elegante con el servicio correspondiente, venían galletas y panes cortados en trozos, cuchillo de mantequilla y unos cuantos aderezos para echarle a los panes, mermelada, manjar, entre otros. Alfred se había servido un café no tan cargado mientras que el que supuestamente era para Arthur era un té.
El menor tomó un pan y le hecho uno de los aderezos y se lo llevo a la boca para luego al terminar de masticarlo llevarse un sorbo de café a sus labios sin apartar la mirada de Arthur quien no le devolvía la vista, estaba mirando únicamente sobre la cama como si estuviera solo.
—Iggy…come…—susurró América, no como una orden, si no casi como una suave petición preocupándole que el inglés no quisiera comer.
El muchacho seguía sin responder.
—Iggy…hoy yo dormiré aquí…
Inglaterra no respondió, pero llevo su vista hacia Estados Unidos.
—Es que…bueno, quería hacerlo ya que mañana yo…—explicaba casi como si le debiera un motivo al mayor, pero no termino de relatar ¿Para qué necesitaba enterarse lo que pasaría mañana? era mejor si no lo sabía.
No conversaban mucho, Alfred ponía tema pero era ignorado o le respondían muy vagamente, Arthur creía que se lo merecía, y muy posiblemente era así, si el americano no contaba nada ¿Qué hacia que él tuviera que responderle a algo?.
Llegó la noche. Arthur vio como se acercaban a su cama, solía dormir, sí, al menos lo que dormía en la noche luego de tener sexo eran en soledad. No era una relación donde se quedara toda lo noche susurrándole cosas lindas hasta que se durmiera…para nada, así que lo hacia sentir algo incomodo, increíblemente…eso sentía.
Se removió un poco al sentir subir las sabanas. No hacia mucho movimiento, pero Alfred le tomó del hombro para obligarlo, ya en una completa oscuridad a voltearse, quedando ambos de frente. Pasó su mano izquierda por la cadera del mayor y lo atrajo hasta su pecho, colocaba una de sus piernas entremedio de las del británico y con la mano derecha hacia como de almohada para el inglés. Se rozaban, pero solo para alcanzar a un punto de suavidad, si hubiera movimientos más bruscos podrían llegar a otra cosa aquella noche, pero no los hubo. Arthur agachó un poco su cabeza y entrecerró sus ojos.
¿Por qué? ¿Por qué todo tenía que ser así? Por qué aún en eso momentos se sentía si quiera un poco bien de estar así…como si él fuera importante para ese muchacho.
Alfred se había levantado temprano. Eso era un hecho. Trató de no despertar al mayor y tal parece que fue así, el otro ni siquiera se dio cuenta en que momento se había ido. Era el primer día de movilización en su país. Las armada de Estados Unidos estaba preparándose para salir y llegar al primer punto ¿Los rusos estarían haciendo lo mismo? quien sabe.
Francia le informó que en su zona estaba todo más o menos calmado, unos cuantos ataques pequeños pero de los que estaban a favor del equipo contrario en su propio país. Un no patriota se podría decir, o al contrario, si lo era y había venido desde otro país hasta el que ahora residía.
Inglaterra pasó 5 días sin saber de Alfred después de aquella noche, paseaba entre los pasillos vigilados y realizaba unas cuantas llamadas supervisadas. Muy en el fondo tenia curiosidad de donde se habría metido el norteamericano.
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Alfred había regresado a la cuna de su país 6 días después. Le habían curado apropiadamente sus heridas pero no se sentía totalmente él mismo. Le costaba ver un poco con aquella maldita venda en su ojo izquierdo y una gasa en el brazo en el que lo habían herido.
Después de ordenar los papales colocó una hoja a donde se mostraba el dibujo de todo el globo con sus respectivos países. Fue hasta el más grande de este quien era obviamente Rusia mientras tomaba un bolígrafo de tinta negra que estaba cerca de su escritorio.
Marco una gran X en el lugar donde hace momentos atrás había realizado su ataque y éste se llevo acabo con éxito, ese lugar estaba libre de amenazas pero el daño que sufrió Estados Unidos no era tan pequeño pero poco le valía mientras su enemigo estuviera peor que él.
Volvió a recibir una llamada. —¿Diga?, habla Alfred.
—América…—hablo por el otro lado Alemania algo preocupado.
—¿Qué sucedió? ¿Tratan de abarcar tu zona?. Si es así trata de flanquear una brigada en esa zona para distraer… y manda a otras tropas a atacar por atrás…
—Pero si hago eso…
—Los que mandes morirán ¿Es un riesgo que vas a tomar tu patria verdad?, si no tu país entero se podría ver perjudicado.
—Lo entiendo. —dijo conservando la calma—Lo que te quiero pedir es que en Italia…
—¿Refuerzos? ¿No podrás protegerlo por ahora, verdad?
El alemán asintió levemente.
América llamó con la mano aun subordinado que iba pasando mientras seguía conversando con el Ludwin escribió en la nota "manden refuerzos al costado norte de roma"
—Claro…, no te preocupes.
—Lo agradezco…—soltó humilde el alemán y cortó el teléfono.
Suspiró un poco al cortar, estas cosas no eran lo suyo ¿Verdad?. Prefería estar en su casa jugando videojuegos, yendo a una reunión donde todos discutieran para tratar de arreglar el mundo a que fuera algo inútil, no tratando el modo de destruirlo. Porque eso estaba haciendo…destruir. Las guerras eran eso, nadie sale sin perder nada. Quizá ganen algo a cambio ¿Pero vale lo que has perdido? ¿Ese algo que has perdido volverá a existir? ¿Y que sucede si son vidas humanas?, no, simplemente desaparecen, no hay vuelta atrás. ¿Porqué las cosas no se quedaban simplemente como eran antes?
Como antes…
Como antes…
Inglaterra seguía en aquella habitación. Había aprendido a superar el aburrimiento y la tensión, se iba dejando llevar por las circunstancias para que sus sentimientos no lo alteraran de su juicio. Dejando caer sus sentimientos y volviéndolo sólo un acto reflejo innecesario. No podía lograrlo del todo pero tenía que aprender.
Sintió ruido y miró fijamente. No era comida. A esas horas no. Había un pequeño reloj en uno de los muebles y eran casi magistralmente exactos en sus horas de comer. Era alguien más.
—In-…
Se abría lentamente la puerta mientras la voz pronunciaba bajo y lento.
— -glaterra
Era Alfred. Había vuelto. ¿Desgracia? ¿Fortuna?. Por ahora lo interpretaría como desgracia.
—Inglaterra…—Repitió su nombre entrando suavemente a su habitación.
Y lo vio entrar por completo. No pudo evitar sentir algo de sorpresa. Tenía una venda blanca en el ojo izquierdo mientras que uno de sus brazos estaba vendado también. Su traje no tenía sangre pero aún olía levemente a ésta junto a un pequeño toque de pólvora. Era evidente que había estado en campo de batalla. Como olvidar aquellos detalles… aquella fragancia.
—¿Y qué tal?
—¿La estancia aquí? Agradable, tranquila. Me encantaría estar aquí por siempre—decía cargando sus palabras de sarcasmo—¿Y que tal tú? ¿Disfrutas teniéndome aquí?
—Supongo. Mientras seas sólo mío y de nadie más…Inglaterra eres mío—le aseguraba tranquilamente.
—No soy de nadie…
—Sí lo eres, no es como esas discusiones que solíamos tener Arthur. Ya no puedes ganar…—cerraba sus ojos con suavidad. —Ni de Francia… ni de Japón... Estar solamente yo en tu vida…que no mires a nadie más…
—Estás enfermo.
—You like me…
—Estás enfermo…—repitió apartando la vista con desprecio.
—Nuestra primera vez no fue precisamente cuando te traje aquí…
Inglaterra abrió los ojos y miró fijamente al norteamericano.
—¿Crees que se me había olvidado, no? Tan estúpido, infantil y bueno para nada que soy… claro que debió de olvidárseme algo como eso. Pero te equivocaste Inglaterra. Aún recuerdo la primera vez que te hice mío…
Inglaterra abrió los ojos a más no poder y centro su mirada en la cama algo aturdido ¿Cómo podía recordarlo?. Muy difícilmente él podía. Todo había quedado en el pasado. A la mañana siguiente… y por años. Nada. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Por qué también eso venía devuelta para atormentarlo en su maldita vida?
—Lo disfrutaste tanto y me mentiste tanto aquella vez... —decía aun apacible el menor acomodándose un poco.
—Shut up…
—No importa, me gusta, me excita hacerte sentir bien…, puedo encargarme de tus problemas…
—¿Crees que todo se trata de ti?... ¿Por qué mierda no me dejas de una maldita vez?, ¡Quiero encargarme yo mismo de mis problemas! ¡No te interesan a ti!
—Dile lo que piensas a tus superiores Arthur…—comentó casi sin preocupación por lo dicho por el inglés tomando asiento a la silla cercana a la gran cama de sabanas blancas— Y entonces, luego sólo mátame… y trata de pelear en mi lugar. —ladeó la cabeza mientras se arreglaba parte del vendaje de su brazo derecho.
Arthur se mordió el labio sin quitar aquella penetrante vista llena de resentimiento hacia el americano. No quería aceptarlo, pero estaba en sus malditas manos. Su ejército era poderoso, pero no podría él solo con Estados Unidos y luego seguir combatiendo con el ruso.
—¿No crees poder matarme? ¿No crees poder luchar en vez de mí? —preguntó aún con seriedad mientras se relamía un poco al ver que caía sangre de su ojo izquierdo.
Inglaterra mantenía su mirada fija sin apartar la vista. Eso sería señal de rendición, e, incluso en esos momentos el inglés no se daba por vencido a su situación. Era un ex- imperio, quizá lo pudieran humillar, denigrar y utilizar, pero nunca matarían su orgullo.
—Voltéate Arthur…
El mayor rechinó los dientes y frunció el seño.
—Qué te voltees…—repitió nuevamente un poco más serio.
El menor se puso ambas manos en las caderas y frunció su boca de manera infantil. —Iggy…Iggy..Iggy…¿Por qué siempre tienes que dejar las cosas al modo difícil?. Sabes que no puedo resistirme a tomarte. Sea por las buenas…
América se acercó repentinamente y puso una de sus manos detrás de la espalda de Inglaterra. Éste se retorcía un poco ya que lo obligaban a ponerse boca abajo, se resistió bastante. Aún en esos momentos en lo que parecían ser todos los días lo mismo, lo utilizaban, lo violaban y luego con su repulsiva actitud se terminaba por portar dulce con él… aún a pesar de todo aquello todavía podía resistirse. Jamás sería la puta de Alfred ni de nadie por su propia voluntad. El americano era un maldito desgraciado.
—Hahh...! —un grito de dolor salio de su garganta. Sentía que su brazo se comenzaba a romper ya que la presión que ejercía el americano comenzaba a ser demasiada. Fue agachándose un poco ante el dolor y al desvanecimiento de fuerza en sus piernas.
—O por las malas.
Con su mano derecha se iba deshaciendo inmediatamente de la ropa posterior del muchacho, acariciando sus muslos y tocándole cerca de su zona erógena antes de desabrocharle el cinturón y deslizar sus pantalones. El muchacho se retorcía sintiendo como comenzaban a caer sus bóxer.
El americano se acerco aún más al cuerpo del mayor ubicándose arriba de este y colocó un dedo en su entrada moviéndolo.
—Ahhh —gemía mientras temblaba echando su cuerpo hacia abajo y subiendo un poco las caderas casi instintivamente. — B-bastard! Le-let me go!..haag
Un segundo dedo entraba sacándole otro leve gemido haciendo que cerrara un poco los ojos, había vivido eso muchas veces esos últimos meses, y ni aún así se acostumbraba a ser un simple juguete.
—Haaa..mal-maldito…aaah…
Un movimiento brusco más y sentía como ambas manos le eran atadas por la espalda, no sabía con que, se retorcía, ¿Cómo podría librarse de todo eso?
—Dices eso…, pero no es como si lo odiaras ¿verdad?...una placentera tortura… —fue tocando su pecho que aun estaba con aquella camisa acariciando sus pezones deliberadamente, rozándolo hasta que se pusieran duros y luego bajo desde su estomago hasta su entrepierna tomándola entre sus manos.
—No…stop!…saca...tu mano…
—Si no te gustara no estarías duro aquí Inglaterra—tocó la punta de su erección haciendo que el otro le dieran pequeños espasmos—…Sé que te encanta. Sólo dilo…quieres que te tome, que te haga retorcerte del placer.
El británico continuaba gimiendo ante las caricias del norteamericano, su miembro estaba erecto y el menor se encargaba de acariciarlo y moverlo arrancándole inconcientes sonidos mientras movía sus caderas de a poco.
—Haaa…ahaha…!aahah! Sto-p…s-top please…
Un tercer dedo entraba dentro de él, ya estaba casi completamente lubricado.
—Suenas tan lindo Inglaterra...
—Haa...mal-dito ame-ricano... aha..!aaahh!
—Ves...justo así, cada vez que gimes me excitas más…
El inglés temblaba mientras ya había tres dedos lubricando en su entrada en la cual seguramente Alfred usaría para satisfacerse.
Y precisamente así fue luego de dar unas cuantas vueltas ensanchando la entrada del mayor los saco y se fue acercando hacia el inglés.
Le besaba el cuello, le arrancaba gemidos y tocaba cada parte desnuda de su cuerpo. Cuando acabo lo volvió a posicionar debajo de su cuerpo y desabrocho su propio pantalón con desesperación. Quería poseerlo, era una sensación indescriptible tener bajo su dominio al gran Reino Unido. Era una nación poderosa, una potencia. Si no fuera porque en estos últimos años él mejoró considerablemente y su país creció económica y demográficamente de una manera rápida tal vez la historia sería otra en esos momentos.
—Ar-Arthur…—susurró penetrándolo haciendo que el mayor se retorciera y botara maldiciones.
La cabeza del inglés se tiró hacia abajo completamente mientras sus caderas permanecían elevadas por el norteamericano. Comenzó a moverse dentro del británico, este por su parte sacudía con insistencia sus manos aferradas cada vez que entraban y salían de él por la tensión y ocultaba sus gemidos y gritos de manera forzada.
—Ahh…mu-mué-rete…Esta-dos Unidos…muérete —Alfred abrió sus ojos ante esto dejando las envestidas en su cuerpo. Tomó sus caderas y saco su miembro del interior del muchacho.
Lo dio vuelta con delicadeza encontrándose ambos, estaban mirándose. Inglaterra lo vio en sus ojos, ¿Por qué denuesto esa repugnante mirada? ¿Le tenía pena? ¿Lastima? ¿Por qué parecía estar tan triste en aquellos momentos aquel maldito estadounidense?
Bajo su mirada después de un tiempo y su brillo se había perdido de nuevo, incluso su tristeza, abrió un poco las piernas del mayor y volvió a entrar de él. —¿Cuán-to me odias Inglaterra…?
—Aaaaah… Fuck! —sentía que lo partían en dos.
—Dime cuánto me odias…—le dijo serio mientras envestía más su cuerpo contra el del británico.
El británico mordía sus labios y cerraba los ojos con fuerza cada vez que entraban en él. La sensación era extraña, placentera incluso en aquellos momentos pero de un momento cambiaba a ser una repugnante experiencia. Por que no lo estaba haciendo porque él lo deseara…si no por aquel maldito estadounidense ¿Por qué le hacia esto? ¿Qué ganaba?
Su…su odio. Eso estaba ganando Alfred… ¿Eso quería ganar? —I ha-hate…you…dam…aha aah ah!
El tiempo siguió transcurriendo hasta que el sobre-agotamiento del cuerpo de ambos no daba para mucho más. La noche había llegado a su fin.
Alfred aún estaba despierto. Inglaterra se había quedado dormido lo más lejos que pudo del americano cuando habían terminado.
—I love you… Arthur…—susurró con dejadez acariciando suavemente su cabello mientras dormía. Se arreglo un poco la venda del lado derecho que se callo ante la agitada noche.
De seguro sus superiores estarían felices ¿verdad? Jodidamente felices.
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Seis meses atrás.
¿Mis superiores?, pensó apagando un poco su sonrisa.
—O vamos…denme un respiro—soltó junto a un leve suspiro—Mañana tengo todo el santo día…enserio. Vengo cansadito. Estoy jugando un videojuego. Si quieren pasen, tomen un mando y nos divertimos…
Los superiores del americano ni se inmutaron lo que hizo sospechar a la nación que quizá sí era algo importante. Termino apagando un poco su alegría y dirigirlos hasta el living para poder hablar.
—¿Qué sucede?
—Rusia…—respondió uno de ellos.
—¿Qué hay con él ahora? ¿Se lo violó su hermana? ¿Quiere aplicar de nuevo el socialismo por aquí? ¡Ya sé! ¡Hace calor en su país! —dijo aún no tomándoselo no muy seriamente, incluso, en broma.
Seguían sin decir absolutamente nada sus superiores. Eso hizo que frunciera un poco su rostro esperando respuesta de ellos. —Piensa atacar a Inglaterra. Rusia e Inglaterra pronto entraran en una guerra.
Las palabras lo desconcertaron. ¿Había dicho Inglaterra? ¿Inglaterra y Rusia en una guerra?
—Inglaterra no está enterado de este hecho. La acción de ataque principal es planeada por los rusos. ¿Motivos?, un conflicto que causo Reino Unido a los rusos hace poco tiempo atrás, no dieron ninguna especie de solución y esto ocasionó un descontento por parte de éstos…
América escuchaba atento. Inglaterra podía llegar a estar en guerra con Rusia ¿Qué tan grave sería eso? ¿Al mayor no le pasaría nada verdad? Tenía que ser una guerra política nada más…tenía que serlo.
—¿Que posición quieren que tome? Es por eso que vienen ¿verdad?
—Sí, es a favor o en contra, o más bien neutral. Creemos que lo mejor es ser neutrales, cortar relaciones. Cortar tratados, ser completamente neutrales o si es el caso, ayudar a los soviéticos.
—¡Y dejar a Arthur a su puta suerte!
Los ejecutivos no dijeron nada. Sólo guardaron silencio ante el aparente ataque de ira que había tenido al estadounidense. —Es lo mejor para los Estados Unidos.
—¿El bien de los Estados Unidos? ¡Deben estar bromeando! —Alegó nuevamente—¿Cuál es el país con el que tuvimos problemas hace pocos años a tras? ¿No recuerdan la guerra fría?...
Alfred se detuvo del golpe, cerró los ojos y luego los abrió al respirar un poco. Su mirada se había tranquilizado por completo. Tomó asiento en el sillón y volvió a respirar normalizado y extrañamente tranquilo, como si ya no fuera su corazón quien moviera su acciones si no su cabeza.
Los ejecutivos comenzaron a sonreír entre ellos al ver que el estadounidense había accedido. Pero no era así, continuó hablando después de un receso.
—Es un punto realmente interesante caballeros. Pero propongo algo diferente.
Los superiores se miraron unos a otros nuevamente y discutieron lo que les insinuaba el muchacho, decidieron aceptar sus exigencia, después de todo el representaba a toda su patria, e incluso a ellos.
—Me quedaré con Inglaterra…—Anunció —Es un país importante y poderoso…si lo tuviéramos a nuestra disposición…—explicó serenamente.
Los mandatarios comenzaban a entender el punto del estadounidense.
—Y así, todo lo que le pertenezca a él, armas, tecnología, producto, con quienes comercia, su cuerpo... Me encargaré de que todo eso esté con nosotros, que sea nuestro… Le ayudaremos en su conflicto, sí, pero también al hacer eso nos apropiaremos de él, es algo que por las buenas o por las malas va a tener que aceptar. Ustedes, encárguense políticamente del asunto, yo me encargaré de Arthur. —seguía comentando mientras las palabras casi salían solas de su boca. — Es algo que beneficiará a los Estados Unidos de América…
Lo que estaba apunto de hacer era enfermo, pero la única manera de que a Inglaterra no…
"Esto no está mal", se decía, mas no se lo creía. Tendría que apoderarse a la fuerza de Inglaterra. Una parte de él, aquella que reclamo su independencia deseaba ese momento, tenerlo en sus pies, suplicando. Pero otra parte de él simplemente…no podía creerlo.
—Pronto tendremos una junta sobre la economía. Le escribiré citándolo hacia a mi casa… allí yo me quedaré con él y lo haré mío, por el tiempo que haga falta…por las veces que haga falta…
Seguía relatándolo con mayor naturalidad mientras sentía que no era él quien estaba hablando, una extraña arrogancia se fue apoderando de su cuerpo. No quería dejarla salir, pero ya había tomado control de su actitud.
—¿Les parece?
Preguntó como últimas palabras aquella noche. Aquel día, desde aquel día la vida de América se convirtió en el peor caos que por más que intento, su mente no lograba controlar.
Sus superiores terminaron aceptando, pero Alfred tendría que comprobarles que Reino Unido le pertenecía totalmente…ese era el acuerdo.
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Tiempo actual, guerra.
Alfred dejo a Inglaterra después de un tiempo. Le dio un leve beso en su frente y le sonrió dulcemente. El mayor no dijo nada, y Alfred lo entendía completamente.
Se preparó en su cuarto para lo que seguía. El encuentro con las fuerzas enemigas sería en cuestión de horas. Volteó su vista hacía atrás y susurró levemente "Adiós, Inglaterra".
Sus superiores llegaron y lo encararon en la puerta mientras al estadounidense lo seguían centenares de tropas americanas.
—¡Eres un idiota o qué!
—¿Arthur está bien?
—¿Qué mierda tiene que ver él con todo esto? Tenemos que hablar.
—¿Arthur está bien? —Insistió.
—Sí, él está bien…
—Entonces, no sé de qué debería preocuparme…
Sus tropas llevaban su bandera y flameaba orgullosa, ignoró totalmente a sus superiores. Alfred comandaba mientras iba adelante preparándose para abordar vuelo.
—Yo, Alfred F. Jones tomaré tu lugar Inglaterra…
A hero of war / Un héroe de guerra…
Yeah, that's what I'll be / Sí, eso es lo que seré
And when I come home / Y cuando regrese a casa
They'll be damn proud of me / Estarán tan orgullosos de mí
I'll carry this flag / Llevaré esta bandera
To the grave if I must / Hasta la tumba si tengo que hacerlo
Because it's flag that I love / Porque es la bandera que amo
And a flag that I trust/ Y la bandera en la que confío…
Y así, dio un paso al frente. Cantando con sutileza esa canción. Miró hacia delante, sonrió a medias procesando todo lo que había hecho, vivido, sentido. Todo aquello de lo que se había arrepentido y todo por lo que lucho. Dio una mirada de lo que fue su vida. Fue algo único. Inolvidable. Y ahora, pelearía por todo aquello.
Él sin importar lo que pasara... ganaría.
Próximo capitulo: 24 de enero
Y así D: acabo este capitulo, ven, las cosas se están revelando, auque faltan bastantes cosas de los seis meses, pensamientos, decisiones, apoyos e intervenciones entre otros…espero que alguien les haya gustado…y hafff, Alfred…Arthur….me siento como que medio mala D: (?)
Lo único que les digo…prepárense para el próximo capitulo mentalmente… si es que me da el animo de hacerlo claro está... esta historia me cuesta ._. (Me dan miedo las tramas que no son humor)
Dato: La canción que canta Alfred es "Hero of war" de "Rise Against", si es que gustan escúchenla es… interesante para un fic como este.
PD: Fanfiction no me deja subir fic nuevos de un capi D:, me odia... ¿Qué pasa? Yo quería subir mis homosexualidades de USA/Uk ;_; (Y para subir este tuve que hacer otra cosa ._.)
