"ENCUENTROS"…
-2-
-Y bien? Será posible que hoy sí pueda acompañarte?
Carol dio un salto porque aquella voz la tomó por sorpresa: Era él, nuevamente el cliente favorito de Greta. Terminaba de hacer las últimas cuentas en la cafetería y pronto se iría, pero aquella voz le había sacado de concentración súbitamente y tuvo que reiniciar sus registros.
-Hola! Desapareciste mucho tiempo!
-Bueno, decidí tomar unas vacaciones…La última vez que nos vimos supe que estabas muy ocupada con tu…galán.
-Lo lamento… Sí, mi novio algunas veces…ocupa mucho de mi tiempo. Pero si me esperas unos minutos esta vez…podrás acompañarme.
Poco después ambos jóvenes salían de la cafetería y mientras caminaban conversaron más acerca de ellos pues recordaron que realmente no sabían nada el uno del otro.
-… Y he pensado que necesitaré buscar otro empleo para poder ganar más…pero sinceramente dudo que encuentre alguno que se ajuste al horario de mis clases –Dijo decepcionada-.
-Dices que estudias Historia del Arte verdad?...Bueno, ahora que recuerdo, mi padre tiene un amigo que se dedica a valuar y vender antigüedades: Pinturas, instrumentos musicales, objetos de colección, etc., todo lo antiguo que se pueda encontrar! Él es dueño de una tienda grande, tal vez hayas escuchado hablar de "Destello".
-Qué si he escuchado el nombre de esa tienda? –Preguntó escandalizada- Claro que lo he escuchado! Es una tienda de mucho prestigio y por supuesto, posee las mejores piezas que se puedan encontrar. Además su contenido es tan diverso que cualquier persona termina comprando algo en ese lugar!...Bueno, no cualquier persona puede comprar algo ahí…solo gente muy "nice". –Corrigió con un tono de burla-.
-Bueno, pues en esa tienda de gente "nice" como acabas de decir, están solicitando justamente una empleada de mostrador, solo que el dueño es algo quisquilloso…pero creo que tú eres perfecta para ese trabajo.
-Bromeas? Solo soy una estudiante y no tengo experiencia en eso de vender antigüedades!
-Pero estudias algo relacionado al arte, creo que ese trabajo tal vez iría más acorde a tus intereses que atender una cafetería no lo crees?...Aunque debo reconocer que con el uniforme de la cafetería te ves bastante bien… -Dijo en tono seductor-.
Carol guardó silencio, se ruborizó por lo último que dijo él, pero lo anterior sobre el tipo de trabajo tenía bastante coherencia. Nunca había considerado la posibilidad de trabajar en un lugar así, pero, seguramente aprendería cosas nuevas que se acercaran un poco a lo que ella estudiaba.
-Toma, si decides ir lleva esta tarjeta contigo, de algo te servirá. Tengo que irme. Nos veremos después!
Y en seguida el joven se alejó corriendo, ahora era Carol quien se quedaba ahí parada. Ella trató de detenerlo pero iba tan deprisa que solo alcanzó a preguntarle en un grito:
-Oye! Y tu nombre? No me has dicho tu nombre!
-La tarjeta te servirá!
Carol tomó entre sus manos aquel pequeño trozo de cartulina color crema, vio sus bordes dorados y en el centro unas letras doradas:
"Destello".
Tienda de antigüedades.
T. J. Grant.
Propietario
La guardó dentro de su libro favorito y siguió su camino a casa; Sí, era algo extraño que ella ya hubiese hablado algunos aspectos de su vida con un muchacho del cual ni siquiera su nombre conocía aún. En su cabeza iban un montón de pensamientos: Sus estudios, el trabajo…y esos sueños.
-Llegaste justo a tiempo para la cena Carol! –Dijo animadamente Suzette-.
-Cocinaste? Eso sí que es una sorpresa!
-No tienes que ser tan irónica –Dijo Suzette haciendo pucheros-
-Bueno es que siempre me dejas con los quehaceres de la casa, por eso me alegro cuando me ayudas en algo! –Y sonrió al ver la expresión de su amiga- Quita esa expresión de tu rostro y vamos a cenar…Por cierto, he sabido de personas que duermen abrazando un osito…pero tú eres la primera a la que veo dormir abrazando un libro!
-Qué?...Ah, el libro… Es que estaba estudiando y… me quedé dormida! –Dijo tratando de no dar tanta importancia al asunto-.
La cena transcurrió sin novedad, ambas platicaban del duro día que habían tenido: Una en la escuela y la otra en el trabajo. Después de un segundo de silencio, Suzette finalmente mencionó:
-Ese chico que se despidió de ti…es el novio incognito?
-Lo viste?
-No alcancé a verlo bien, pero sí vi que venía alguien contigo por eso supuse que era tu novio.
-No, él es solo un cliente de la cafetería.
Suzette pareció desanimarse al escuchar aquello pero por otro lado inexplicablemente surgió en ella algo de inquietud y sin pensar el motivo, preguntó:
-Carol…si en algún momento apareciera el hombre de tu vida, me lo dirías verdad?
-Otra vez con lo mismo? Suzette me da la impresión de que deseas deshacerte de mi y por eso quisieras que ya me consiguiera un marido –Rió malévolamente-.
-No es eso…Es solo que…yo creo que algo cambiará pronto en nuestras vidas…Es como si cada vez que sales de casa…te alejaras de mi.
-Y desde cuando predices el futuro?
Suzette no correspondió a la broma, por el contrario, su rostro reflejó angustia y simplemente miró hacia abajo sin emitir palabra alguna. Al ver esto, Carol se acercó a su amiga despacio y tomándole una mano la miró fijamente a los ojos y le dijo:
-No te preocupes Suzette; Aún cuando yo me casara, tú seguirás siendo mi familia también y no te dejaría sola.
-Lo dices en serio? Jamás me abandonarás? Seguiremos siempre unidas como hasta ahora? Lo prometes? –Y los ojos de Suzette miraron insistentemente a Carol-.
-Claro que seguiremos siendo amigas…o mejor dicho, hermanas. Nada ni nadie podría alejarme de ti.
Y entonces una sonrisa iluminó el rostro de Suzette que, tal como si fuera una niña de 5 años, se colgó del cuello de Carol. Pese a que ambas tenían la misma edad, Suzette siempre había tomado el papel de "hermana menor" y no era raro que la abrazara de ese modo…Sin embargo…esta vez, por alguna extraña razón, Carol sintió una punzada en el corazón y en vez de sentir la calidez del abrazo de Suzette, sintió una ráfaga de viento helado que le golpeaba las entrañas.
Más tarde, ya estando sola en la sala, sacó todas las cosas de su bolsa, Suzette ya estaba dormida así que tendría tiempo y tranquilidad para repasar sus lecciones. De repente, de su libro salió volando un pequeño trozo de papel.
-Y esto?...Ah la tarjeta! Lo había olvidado…
Al agacharse a recogerla pudo darse cuenta que algo estaba escrito atrás: un mensaje breve garabateado de última hora con un bolígrafo azul. Al leerlo supo que su duda había sido contestada.
-"Así que ese es tu nombre…"
Fue lo único que pensó para sí misma. Volvió a observar la tarjeta con todo detalle, recordando al mismo tiempo las palabras que él le había mencionado sobre la tienda. Inevitablemente cerró los ojos y vino el rostro de él a su mente: Su cabello y sus ojos castaños, sus cejas pobladas, sus labios delgados, su fina nariz…su rostro resultaba tan…varonil.
-"Si él hubiese aparecido antes de… No! No debo pensar en nadie más…él es agradable pero…ya tengo a alguien en quien pensar!" –Se dijo a sí misma en voz baja y al mismo tiempo sacudió su cabeza como si eso pudiera esfumar la imagen del rostro de aquel nuevo "amigo"-.
Pasaron unos días más; Una tarde, poco después de salir de clases, se dirigía al "Meijikan Café" pero sin darse cuenta sus pasos se volvieron caóticos y le llevaron en una dirección distinta a la de siempre, unos minutos después se detuvo en seco y…
-Pero qué hago aquí? Cielos! Estaba tan absorta en mis ideas que caminé sin poner atención! –Y entonces echó a correr- No podré llegar a tiempo a…
Nuevamente se detuvo porque un letrero enorme llamó su atención. Sí, justo en ese momento vio aquellas letras doradas que antes vio en una tarjeta: "Destello: Tienda de antigüedades". Por unos segundos más, permaneció inmóvil ante aquel letrero, sin pensarlo, se dirigió lentamente hacia la entrada, suavemente deslizó la puerta y entró en aquel silencioso lugar. Había muchos objetos extraños pero que parecían sumamente costosos: Jarrones, cofrecillos, algunos muebles, estatuillas, joyas, pinturas…todo en perfecto orden y extraña armonía.
Tan absorta estaba en admirar todos aquellos objetos que no se percató de una persona que se acercaba silenciosamente y le colocaba una mano en el hombro despacio.
-Ahh! –Exclamó dando un brinco por el susto-
-Discúlpeme, no quise asustarla señorita. Desea usted ver algo en especial?
Entonces Carol vio a un hombre de mediana edad que usaba un traje negro y le sonreía amablemente. Sin saber qué decir, logró recordar que aún cargaba aquella tarjeta entre sus libros y buscando en su bolso finalmente logro decir:
-Vengo por el empleo –Y le extendió la tarjeta-.
-Ah ya veo. Usted tiene conocimientos sobre antigüedades?...
Y así, comenzó lo que Carol supuso que era una entrevista de trabajo sin previa cita. Al final, ella miró tímidamente a aquel amable señor diciendo:
-Disculpe, creo que me equivoqué al no haber solicitado previamente una cita, pero…
-No hay problema. En realidad pocas personas se interesan en trabajar en un lugar como este, pero, esta vez tuvimos la fortuna de que un interesado se presentara rápido. Y a juzgar por lo que me ha dicho…creo que es la adecuada para el empleo –Dijo satisfecho aquel hombre-.
Al despedirse del amable señor de la tienda, desvió la mirada hacia un cuadro colgado al fondo y se detuvo en seco.
-Veo que también tiene muy buen gusto –Dijo el hombre mirando hacia la misma dirección que Carol y percatándose de aquello que había capturado la atención de la joven-.
-Ese cuadro es muy bonito…
-Es una pintura al óleo, fue realizada alrededor de 1920. Se llama "Portal de rosas".
En aquel cuadro se podía apreciar un portal de rejas con un arco, todo rodeado por muchas rosas; Carol podría asegurar que alguna vez, en algún momento estuvo en un lugar tan hermoso como ese…pero cuando?
-Quién lo hizo?
-El autor es anónimo…Pero es evidente que poseía un gran talento no le parece?
-Sí…Realmente es muy hermoso.
Con pasos lentos salió de la tienda. Pronto olvidó el cuadro y ahora se dedicó a pensar que todo había resultado perfecto: Nuevo empleo y un mejor ingreso asegurados. Pero y ahora…cómo le avisaría a Suzette que ya no trabajarían en el mismo lugar? Que su horario de trabajo probablemente sería completamente diferente y que tal vez el tiempo que pasarían juntas sería menor? A decir verdad, desde que empezó su noviazgo ya no había pasado tanto tiempo con Suzette, seguramente ella estaba resentida pero no decía nada.
-"Siempre la veo sonreír y estar alegre, como si nada le importara…En cambio yo…he cambiado…algo dentro de mi está cambiando…y no sé porqué ya no siento la misma tranquilidad que antes…Qué me está pasando?"
Finalmente Carol había empezado a notar su creciente alejamiento hacia Suzette, trataba de evitarlo pero por alguna razón terminaba por sentir que se alejaba aún más. Algo parecía romperse entre ellas poco a poco…
Llegó a casa y descubrió que todo estaba en penumbras; Seguramente Suzette aún no volvía a casa. Sin encender las luces, caminó hacia la sala y descuidadamente puso su bolsa en el sillón, pero entonces ésta resbaló y varias cosas cayeron al suelo.
Aún sumergida en sus pensamientos sobre la relación con su amiga, levantó uno a uno los objetos caídos y entonces lo vio: Un libro grueso con empastado negro. Automáticamente lo abrió y leyó el título en voz baja: "La Santa Inquisición".
Como un autómata, Carol comenzó a leer las primeras páginas de aquel libro y continuó en silencio, sus ojos se deslizaban sobre aquellos renglones y devoraban cada frase escrita. Sin darse cuenta, sus ojos perdieron brillo y su mirada se tornó vacía, permaneciendo fija en aquellas hojas, sin parpadear ni una sola vez; Todo lo que estaba a su alrededor se volvió nada y entonces…
España, 1490. Desde hace casi diez años había empezado todo: las persecuciones, las calumnias, las torturas, los asesinatos…y ese hombre adquiría cada vez más poder.
Ella y él habían crecido entre toda esa crudeza, aún teniendo su origen en familias acaudaladas y respetadas socialmente, no podrían asegurar que ellos se librarían de lo que afuera sucedía, inicialmente un par de veces al año, pero actualmente cada vez con más frecuencia. Bastaba una mirada, una palabra, un susurro, una actitud distinta o sospechosa…y entonces vendrían por ti, te cazarían como un animal y te llevarían frente a ese hombre…Su nombre?
-Tomás de Torquemada! Él es el único culpable de todo esto! De tan solo escuchar ese nombre me dan calosfríos!
-Querida, de sobra sabes que ese nombre no debe ser pronunciado de ese modo!
-No me importa nada! Daría todo por ver que hicieran justicia al condenarle por todos los crímenes que ha cometido escudándose en el nombre de Dios!
Carol seguía inmóvil y sin siquiera parpadear en aquel sillón, como si fuera una estatua; Sin embargo dentro de su mente parecía que un gran torbellino crecía alimentándose de todo aquello que en su memoria se encontrara. Súbitamente cambió el escenario:
Caminando por una calle concurrida, su atención se dirigió hacia un bulto recargado en la pared, algo le hizo acercarse y entonces pudo observar que se trataba de una pordiosera:
-Mi señora! Piedad! Le suplico me regale un trozo de pan!
Fue en ese momento que vio parcialmente el opaco rostro de aquella persona: Era una mujer joven pero en deplorables condiciones. Ver a esa joven mujer sucia, vestida con harapos, tirada en el suelo y suplicando por comida hizo que su corazón se encogiera de tristeza y con decidida voz le dijo:
-Ven conmigo. Te daré un trabajo digno, tendrás comida y un lugar donde vivir si así lo deseas.
Los ojos de aquella mujer se iluminaron y en su rostro apareció una sonrisa de gratitud; con las pocas fuerzas que tenía, se levantó del suelo y siguió a la que ahora era su protectora. Llegaron a una gran casa, ahí aquella pordiosera fue bañada y vestida con ropas limpias, entonces pudo ver lo hermosa y joven que realmente era, especialmente por sus bellos ojos; Seguramente ambas tenían la misma edad. Le encomendó ayudar en los quehaceres de la casa y le asignó una cama en el cuarto de descanso que compartiría con la cocinera; Ya no tendría que volver a la fría y oscura calle.
Aquella joven se arrodilló a los pies de su nueva ama y besando el dorso de su mano, le dirigió una mirada intensa y silenciosa.
Entonces todo volvió a ser lo que era: Carol estaba sola en la sala, sentada en el sillón, con las manos apoyadas en aquel grueso libro de empastado negro. Su cuerpo se sacudió como si acabara de despertar y sin poder comprender nada, sintió miedo.
Con manos temblorosas cerró el libro, se llevó una mano al pecho y con angustia se preguntó a sí misma:
-Qué fue todo eso?...Esa mirada…De quién es esa mirada?...Porqué no pude ver con claridad el resto de su rostro?...Pero esos ojos…
Prácticamente como sonámbula fue a la recámara y le sorprendió ver que ahí estaba Suzette, completamente dormida.
-Debe estar muy cansada…Ni siquiera me esperó para cenar…
Sin hacer ruido se metió a su cama y tratando de no pensar nada más intentó dormir; las noches anteriores nuevamente había sufrido de insomnio, sí, el mismo insomnio que hace unos 5 años había presentado. Pero qué lo había causado? Recordaba que había sido a causa de unos sueños extraños y creyó que sus sueños actuales se relacionaban con esos, pero…
-Aquellos sueños fueron…No logro recordarlos con claridad…Porqué no puedo recordarlos ahora que necesito hacerlo?
Con ambas manos sujetó su cabeza como si eso pudiera obligar a su memoria a recordar, pero nada sucedió.
-Eh?, debo tener cuidado, no quiero que se despierte. –Dijo al ver que Suzette se movía ligeramente en su cama-.
-"Tengo que verlo! Tengo que verlo una vez más! Por favor Dios! Déjame verlo una vez más!".
Esas eran las súplicas silenciosas de una joven que estaba cerca de la entrada a la biblioteca; realmente no había hecho gran cosa durante toda esa mañana, solo permaneció ahí viendo a los estudiantes entrar y salir…Pero ella buscaba a alguien en especial.
Después de un par de horas más estaba por rendirse e ir a casa, pero su espera se vio recompensada cuando logró ver que un joven alto y de cabello castaño se acercaba a la biblioteca, era él. Sin dudar ni un instante, ella corrió a su encuentro llamándolo a viva voz:
-Taylor! Taylor! Espera por favor!
-Eh?...Quién eres? –Preguntó confuso-.
-No me recuerdas? Fui la chica que tuvo el accidente en la biblioteca!
-Ah ya lo recuerdo… Susana, verdad?
Escuchar ese nombre le hizo sentir algo en el pecho; él la acababa de llamar "Susana", no era su nombre realmente pero ella no sintió que le resultara ajeno, por el contrario: Por absurdo que pareciera, unos escasos segundos guardó silencio, como si dudara en reconocer su propio nombre: Susana? o Suzette?
-No…Mi nombre es Suzette –Dijo finalmente como si hubiese tenido que tomar esa decisión-.
-Ah discúlpame! En ocasiones me cuesta trabajo diferenciar los nombres, sabes?
-Comprendo –y sonrió-. Qué casualidad que volvamos a encontrarnos! –mintió descaradamente-.
-Sí, claro, una casualidad…Bueno, tengo que ir a la Biblioteca. Vienes? –Dijo señalando la entrada-.
-Sí, por supuesto!
Ambos jóvenes entraron y se sentaron en la misma mesa. Él se levantó despreocupadamente y Suzette se inquietó:
-A dónde vas?
-Buscaré un libro que necesito. Tengo mucho qué estudiar.
-Te acompaño –Y se levantó como un resorte para inmediatamente caminar junto a él-.
Taylor se dedicaba a buscar unos cuantos libros y Suzette solamente lo seguía, casi boquiabierta como si frente a ella estuviese una estrella de cine. Él la sorprendió mirándolo y ella nuevamente se sonrojó. Entonces él comentó:
-No tienes libros qué buscar? O simplemente quisiste venir como mi guardaespaldas? –Dijo cruzándose de brazos-.
-La verdad es que... Solo quería platicar contigo un poco más. Creo que eres muy agradable!
-Y yo creo que ese día que tuviste el accidente te golpeaste muy fuerte la cabeza! –Dijo con sarcasmo- Pero… realmente me preocupé porque vi que tu caída fue muy aparatosa…Ya estás bien verdad? –Y ahora sí parecía sincero en querer saber el estado de salud de Suzette-.
-Sí así es –Y nuevamente sonrió de oreja a oreja-. Quiero…Quiero darte las gracias invitándote a tomar un café!...Aceptas?
Fue hasta ese momento en que Taylor reparó en la mirada tan especial que Suzette le dedicaba y en ese momento no supo qué hacer. Después de unos segundos, simplemente le dijo:
-No es necesario.
-Bueno entonces, quieres ir a comer algo?
-No, gracias…Debo irme. Hasta luego.
Sin dar tiempo a que Suzette respondiera, Taylor regresó a la mesa, tomó sus cosas y se dirigió a la salida. No comprendía qué había sucedido: Porqué ahora se comportaba tan serio con ella y el día que la llevó a la enfermería había resultado amable?
Un muchacho cerca de la salida lo esperaba, le saludo y se fueron juntos. Después de unos metros, aquel se atrevió a preguntar:
-Taylor, la chica que estaba contigo es preciosa! Quién es?
-Nadie –respondió cortante-.
-Vamos! No seas Egoísta! Seguramente es una más de tus admiradoras! Es que acaso quieres tenerla solo para ti? No creo que estés tan ciego como para no darte cuenta que es una belleza!
Ante la insistencia de su amigo, Taylor finalmente respondió:
-No. No estoy ciego James. Es muy bella realmente, pero…
-Qué pasa? Ya tiene novio?
-No sé si tiene novio…Pero es mejor que no me acerque mucho a ella…
-Porqué? No me parece que sea mala persona.
-No, tal vez no pero…Se puede hacer mucho daño a los demás aún sin ser mala persona…
-Cómo dices? –Preguntó James confuso-.
-Solo te diré que es mejor que no me acerque a ella. Tengo mis razones para estar convencido de eso…y hace unos segundos lo acabo de confirmar.
James no insistió en hacer más preguntas; Realmente le sorprendió el tono tan serio en que Taylor le dijo aquello, incluso le pareció preocupado por algo, pero porqué?
Suzette se había quedado sola en la biblioteca, Taylor ni siquiera había esperado su respuesta al despedirse y esto la frustró un poco. Sin tener más qué hacer por ahora, tuvo que resignarse a volver a casa, pero muy en el fondo no se desilusionó, por el contrario, tomó una firme decisión:
-Conseguiré que salga conmigo! No voy a detenerme ahora que he encontrado a un chico tan guapo! –Dijo levantando su mano derecha en señal de ataque-.
Al llegar a casa vio que una vez más estaba sola, Carol aún no regresaba.
-"Qué hará tan tarde? Supongo que está con su novio…Casi ya no nos vemos…Prácticamente siento que estoy viviendo aquí yo sola…Carol, últimamente casi no hablamos y las pocas veces que nos hemos visto te siento tan distante y fría…Acaso estás enojada conmigo?"
Sabía que no obtendría respuesta ya que estaba sola en ese momento. Entró a la cocina y se preparó un sándwich. Después tomó un baño caliente; Al estar así, sumergida en la tina llena de agua caliente, se sintió más confortada y entonces las palabras de Taylor hicieron eco en su mente nuevamente: "Ah, ya lo recuerdo. Susana verdad?".
-"Susana"…Dónde he escuchado ese nombre?...Me llamó "Susana"…
Y murmurando aquello se adormeció poco a poco. Después de unos segundos empezó a tener un sueño que más bien parecían trozos de una película:
Caía nieve, usaba un vestido blanco y largo con encajes violetas; Abrió la puerta y se encontró a un joven alto, de cabello largo castaño que usaba una gran capa roja…pero sin poder ver más detalles de su rostro ni de nada más.
Una segunda imagen apareció: Una gran multitud de damas gritando emocionadas y tratando de abrirse paso entre ellas, iba una pareja; Era ella con un vestido rojo y él con un traje café sosteniendo un enorme ramo de rosas rojas. Ambos sonrientes y felices subieron a un carruaje.
Y luego otra imagen: Ella con un largo vestido rosa de mangas blancas, entrando a toda prisa en una habitación: otra vez él pero ahora recostado en una cama, con los brazos cruzados y fumando un cigarrillo.
-Terry! Ya te enteraste? Felicitaciones! Tu eres Romeo y yo Julieta! Qué alegría! Si tu no eras Romeo, yo no hubiera aceptado!
La última imagen: Ahora ella con un vestido violeta y él con pantalones blancos y una camisa color crema:
-Me gustas Terry…Te amo.
Suzette seguía adormecida en la bañera pero su boca se movió lentamente y pronunció en voz baja:
-Tú eres Romeo y yo Julieta…Terry te amo…
Y entonces el peso de su cuerpo le obligó a sumergirse más dentro de la bañera. La sensación de ahogamiento que tuvo, le hizo despertar bruscamente asustada.
-Dios! Por poco me muero! No debí dormir aquí!...Pero…no siento que hubiese soñado…es que…Qué me está pasando?
Se sujetó con fuerza la cabeza ya que seguía escuchando esas ultimas palabras dentro de su mente: "Tu eres Romeo y yo Julieta…Terry te amo…"
Con manos temblorosas se cubrió el rostro y una sensación de angustia y nostalgia le invadió el corazón. Sin poder evitarlo, sus ojos se llenaron de lágrimas y se preguntó a sí misma:
-Quién es Terry?...Quién es Terry?...
Nuevamente aquellos hombres estaban en esa habitación con reducida iluminación; tomaban una taza de café y parecían hablar de algo sumamente importante pues el rostro del visitante demostraba ansiedad…pero el rostro del otro reflejaba preocupación:
-Todo ha resultado tal como debe ser –Dijo el visitante complacido-.
-Eso significa que pronto podré…
-Te sugiero que te tomes tu tiempo…Ya te dije que si haces las cosas demasiado aprisa terminarás por parecer un lunático y no quiero que eso te suceda. Ahora hay otra cosa que me preocupa…
-Porqué? Tú mismo acabas de decir que todo salió de acuerdo al plan.
-Si todo lo que me has contado es así…entonces puede ser que estemos por descubrir algo más…y eso no será muy bueno para ti…existe el riesgo de que todo resulte igual nuevamente.
-Ahora nada podría resultar igual que aquella vez…la situación ha cambiado y lo sabes –Dijo el dueño de la casa, abandonando su taza de café en el escritorio-.
-No completamente…En una obra teatral puedes cambiar los actores pero el guión y los personajes siguen siendo los mismos –Dijo con firmeza el visitante-.
-Es verdad…Y eso me recuerda que hace mucho tiempo…
Y la mirada de ese hombre paseó por las paredes de la habitación: miró detalladamente aquel mueble que exhibía montones de libros con empastado duro, luego pareció delinear cada cuadro que adornaba la pared, casi como si con esa mirada tratara de pintarlos él mismo…
-Recuerdo que te empeñaste en buscar el mejor pintor para realizar esas obras. Todos son hermosos y perfectos…Nunca imaginé que los colocarías aquí –Interrumpió al que observaba aquellas pinturas-.
-No, no son perfectos porque solo son imitaciones…La persona que sirvió de inspiración es realmente perfecta…Los tengo aquí porque ésta es la habitación donde paso más tiempo.
-Lo que no entiendo es porqué tienes también ese otro…
Y al mismo tiempo ese hombre señaló otra pintura que se encontraba al fondo de la habitación y un poco alejado de los otros lienzos.
-Ese cuadro me recuerda cómo era ella… -Dijo tristemente-.
-Y para qué quieres recordarla si ella…
-No quiero que mis recuerdos sean borrados…Es necesario recordar todo bien para "prevenir".
-Prevenir qué? –Preguntó un poco confuso el visitante-.
-Prevenir que los sentimientos se confundan y sean depositados en donde no debe ser.
Al escuchar esto, el visitante sonrió pues recordaba que esa misma respuesta la había escuchado antes. Sin embargo, dentro de él se preguntaba si realmente una persona podría cometer el mismo error con sus sentimientos por segunda vez…Pero después volvió a sonreír para sí mismo al recordar que la pregunta adecuada era: "Una persona podría cometer el mismo error con sus sentimientos por tercera vez?".
-Anímate! Estamos muy cerca ahora…y después todo dependerá de…
-Enamorarse de la persona inadecuada puede resultar muy doloroso sabes? –Interrumpió el dueño de la casa-.
No hubo respuesta. La vida es extraña y las personas también: Quieren a quien no les quiere y no quieren a aquellos que les quieren…El caso es que en ocasiones parece ser que nunca quedan satisfechas con nada. Lo cierto es que aquellos hombres empezaban a sentir que la incertidumbre inundaba sus corazones pero por ahora nada podían hacer al respecto. La única opción que tenían era dejar que el tiempo siguiera su curso y que las piezas encajaran en el rompecabezas gradualmente…y entonces llegaría el momento de la verdad.
Continuará...
Hola! Les traje el segundo capítulo! Espero que sea de su agrado, la historia va tomando un cauce gradual así que les pido por favor que tengan paciencia jejeje.
Isacandy, Lupita Isais, Candycandy forever bienvenidas chicas! Ehhhh digamos que no han errado el camino en algunas de sus deducciones jejeje. Tienes razón Lupita es mucha trama ya que son tres historias en una, por eso les sugiero que se den su tiempo para acomodar las piezas que gradualmente aparecerán. Trataré de subir los demás capítulos pronto para que no pierdan el hilo de la historia. Mil gracias por leerme!
