"DESTELLO"…

-3-

A medida que los días pasaron, Carol se dio cuenta que su trabajo en la tienda de antigüedades le resultaba más placentero e interesante de lo que llegó a imaginar; Pasaba cada vez más tiempo ahí y ya lo había bautizado como "El lugar perfecto" ya que esa tienda era el segundo lugar en el que se sentía tan tranquila y en paz como si estuviese en casa. La escuela ocupaba todas sus mañanas, de lunes a viernes, pero esa tienda era su refugio por las tardes y los fines de semana… Y este domingo sería especial...

-Buenos días Señor! Le puedo servir en algo? –Saludo alegremente a un señor que entraba a la tienda-.

-Buenos días! Sí, creo que usted puede ayudarme: Quiero regalar algo a mi nuera, pero no sé qué podría ser!–Respondió aquel hombre-.

-Recuerda algo que le guste a su nuera? Tal vez de una cultura en particular?

-Egipto!

-Excelente, entonces tal vez le agrade algo de lo que tenemos.

Unos segundos después le mostraba un brazalete. Aquel hombre pareció complacido inicialmente pero después miró a Carol con ojos interrogantes, por lo que ella explicó:

-Es un hermoso brazalete de oro formado por dos semicilindros, con incrustaciones de lapislázuli, decorado con jeroglíficos internos que fueron resaltados con cincel. Las imágenes muestran al rey y su descendencia en la parte derecha y el Dios Anubis, señor de la Necrópolis, en la parte izquierda.

El señor observó aquel brazalete y después con una gran sonrisa respondió:

-Bueno jovencita, creo que ha realizado una excelente venta!...Veo que no me equivoqué al contratarla.

Carol abrió los ojos como platos porque no comprendía las palabras de ese señor que, al notar la confusión de ella, comenzó a explicarle:

-Soy T. J. Grant, el dueño de este lugar. Mi asistente me comentó que usted había solicitado este empleo y le dije que la contrataría solamente si él consideraba que usted cumplía los requisitos. Y veo que hizo buena elección.

Se sentía abochornada por no haber indagado antes sobre el dueño de "Destello", pero recordaba ese nombre en la tarjeta que aquel joven le obsequió.

-Discúlpeme, yo no sabía que…

-Oh no! No hay problema!

Y Carol se sintió confortada al ver que el señor Grant sonreía alegremente. Ese día ambos estuvieron en "Destello" hasta la hora del cierre. Ella regresó a casa rápidamente. En cuanto entró a su departamento, una voz le saludó:

-Hola! Cómo estás? Hace mucho que no te veo!

-Suzette! Vienes del "Meijikan Café"?

-Sí, hace unos cuantos minutos que acabo de llegar.

Carol le contó inmediatamente la manera en que ese día acababa de conocer al dueño de "Destello". Suzette escuchó con atención y le entusiasmaba ver tan contenta a su amiga.

-Veo que el Sr. Grant te agradó mucho! Me alegra que tengas un buen jefe!

-Lo dices como si la Sra. Greta no fuera buena contigo…

-Claro que es muy buena conmigo…pero sabes que siempre fuiste tú su favorita.

Entonces ambas volvieron a juguetear y reír como hace unos meses atrás. Cenaron juntas, tuvieron su charla nocturna que hace mucho no realizaban y por un momento pareció que todo volvía a ser como antes…

-Ser como antes…Porqué nada puede volver a ser como antes?… -Se preguntó en silencio Suzette-.

Después de un par de horas en las que inútilmente trató de dormir, se levantó y salió de la recámara. Encendió una pequeña lámpara en la salita y comenzó a escuchar nuevamente aquella canción que tanto le gustaba. La luz de lámpara era tan tenue que inevitablemente daba un toque de nostalgia o melancolía al ambiente. Cerró sus ojos y solo se concentró en la suave música y la letra de aquella canción:

-"Si pudieras sentir lo que puedo sentir, entonces sabrías que su amor es real…La resurrección está aquí para quedarse y él regresará otra vez para reclamar todas sus almas y liberarnos…" –Repitió en voz baja para sí misma-.

Como si de un trance se tratara, una y otra vez repitió aquella frase en voz baja y entonces gradualmente su conciencia pareció hundirse en un profundo sopor, todo alrededor se desvaneció, simplemente se vio a sí misma como si flotara entre la nada, justo como aquella vez que tuvo el accidente en la biblioteca.

Una mujer era sujetada por dos hombres que la llevaban a algún lugar. Ella gritaba pero aquellos hombres terminaron por arrojarla dentro de lo que parecía una celda.

-"Es por ella que estás en este lugar y gracias a eso pagarás tus pecados" –Escuchó la voz de uno de aquellos hombres-.

-"Dejadme salir! Dejadme salir por misericordia! Yo no he hecho nada malo!" –Gritaba ella con desesperación-.

-"Solo saldrás para dirigirte a tu muerte!" –Sentenció el otro hombre-.

-No por favor! No quiero morir! –Gritó mientras se abalanzaba sobre uno de aquellos hombres que la habían llevado a ese lugar-.

-Te dije que solo saldrás de aquí para tu muerte! –Y bruscamente le sujetó ambos brazos y después la arrojó violentamente al piso-.

Suzette abrió lentamente sus ojos y vio todo a su alrededor: Ya había amanecido. Lentamente se aseguró de que continuaba en casa y se dio cuenta de que lo único que había pasado es que rodó a la orilla del sillón y cayó al suelo.

-Que sueño tan espantoso! Esos hombres me sujetaban con tanta fuerza que sentí que todo era tan real!

Y acabando de decir esto, instintivamente se tocó sus brazos; Uno de esos roces le produjo un ligero dolor y al observarse bien lo que encontró le heló la sangre: en ambos brazos mostraba unas marcas violáceas que parecían las marcas de unas manos!

-Pero qué es esto? Esto no es posible! Es que acaso no fue un sueño?

Inmediatamente corrió hacia la recámara pero vio la cama de Carol ya arreglada: se había ido muy temprano y otra vez estaba sola.


La Universidad parecía más concurrida de lo habitual y entre un montón de estudiantes, una joven caminaba tratando de abrirse paso. Súbitamente sintió que alguien le jalaba de un brazo y la sacaba de ese lugar.

-Oye! Ten cuidado! –Dijo ella con cierto enfado-.

-Discúlpame pero no podía esperar a verte después!

Y acabado de decir esto, la sujetó por la cintura y le dio un apasionado beso que inicialmente ella correspondió…pero después lo alejó suavemente al recordar algo:

-Lo siento mucho, tengo que ir a clase.

-Últimamente ha sido igual: Si no son las clases, es "Destello". Siempre tienes algo qué hacer y es poco el tiempo que pasamos juntos. Dime, a caso ya no te gusta estar conmigo?

Antes de contestar, inexplicablemente vino a su mente la imagen de aquel muchacho que recientemente se había convertido en su amigo y que, gracias a él, había conseguido el trabajo en "Destello". Pero en seguida, volviendo a la realidad del momento, vio de cerca aquellos ojos mirándola fijamente y esperando una respuesta:

-Me gusta estar contigo y sabes que hemos estado juntos casi siempre…pero es verdad que he estado muy ocupada en estos días…

-En ese caso…tal vez no te molestaría si salgo con alguna amiga mía ocasionalmente… -Dijo en tono provocador-.

-Mientras sea tu amiga creo que no tengo porqué molestarme…Eres mi novio, pero también eres una persona libre y responsable de tus propios actos –Le dijo sonriendo sinceramente-.

-Bueno, entonces si en algún momento salgo con una amiga, te lo diré –Dijo con algo de decepción-.

-Muy bien.

Ella se disponía a marcharse pero nuevamente se acercó a su novio y le besó en los labios para luego mirarlo fijamente a los ojos y decirle:

-Te amo.

-Yo también te amo Carol.

Pero él no se quedó muy tranquilo viendo cómo su novia una vez más estaba tan ocupada que no podría pasar tiempo con él. Después de unos segundos, sintió que alguien tocaba su espalda y escuchó una aguda voz detrás:

-Hola!

Era ella otra vez, con una amplia sonrisa en los labios y la mirada rebosante de alegría, sujetando unos libros y esperando la respuesta al saludo.

-Hola –Inexplicablemente se sintió reconfortado al verla-.

-Estabas esperando a alguien?

-No. Me despedía de… -Hizo una pausa, no sabía si sería buena idea terminar esa frase-.

-Te invito a almorzar!

-Pero yo…

Se detuvo a meditar su respuesta; Qué diría? Que no tenía tiempo?...La verdad es que había planeado almorzar con Carol, pero…Ver detenidamente aquellos ojos con una mirada alegre, le hizo sentir ganas de pasar tiempo ahí, con ella. Sabía que no le interesaba aquella chica y que solo podría verla como una buena amiga, pero…

-Si tú tienes tiempo libre y yo también, entonces…vayamos a almorzar! –Insistió coquetamente ella-.

Instantáneamente una sonrisa apareció también en el rostro de él y sin pensar más, caminó con la joven a la cafetería, pero poco antes de llegar…

-Mejor te invito el almuerzo en otro lugar. Conozco un restaurante muy bueno!

Lo cierto es que en el último momento pensó lo que significaría ir a almorzar en la cafetería de la escuela: Seguramente alguien lo vería y preguntaría porqué estaba con alguien que no era Carol.

-"Te escondes como si estuvieras haciendo algo malo…O es que lo piensas hacer?" –Se dijo a si mismo en silencio-.


Una tarde más en "Destello". La verdad es que Carol se sentía preocupada por haber cancelado nuevamente su cita con su novio y aunque estaba segura de que él trataba de comprenderla, también estaba segura de que…

-Tarde o temprano se cansará…Me abandonará… y yo habré tenido la culpa…

-La culpa de qué? –Intervino una voz-.

Volteó hacia el fondo de la tienda, de ahí provenía esa voz que ya le resultaba bastante familiar: Era el Señor Grant. Por primera vez Carol vio detalladamente a aquel hombre mayor; Probablemente tendría unos 60 años de edad, pero realmente aparentaba tener 10 ó 15 años menos, era alto, apuesto, su voz muy masculina, en su rostro siempre aparecía una sonrisa amable, pero sus ojos…por alguna extraña razón no reflejaban alegría precisamente.

-De qué podría ser culpable esta hermosa señorita? –Preguntó nuevamente sosteniendo la mano de Carol y besándosela en el dorso-.

-De nada Señor Grant…La verdad es que he pensado que si no cuido mi empleo, entonces usted me despedirá…Y eso no me gustaría; Gracias a este trabajo he podido comprar mis libros y todo lo que necesito…Tuve mucha suerte al ser contratada por usted…

-Pero quién habla de despedir a alguien? –Y rió de buena gana- Yo fui quien tuvo la suerte de que aparecieras! Mi trabajo en el Museo de Arte resultó demasiado absorbente en los últimos años y de no ser por ti, seguramente ya habría tenido que vender este lugar…Por cierto, pronto será tu vigésimo cumpleaños no es así?

Carol se sorprendió ante el brusco cambio de tema y especialmente ante esta pregunta pues no recordaba haberle dicho algo sobre eso. El Sr. Grant le explicó:

-Lo vi en tu solicitud de empleo!...Sabes? Ese día te regalaré algo especial!

La sonrisa del señor Grant ahora le daba un semblante de nostalgia a su rostro. Carol sintió nuevamente esa calidez en su pecho que solo al lado de ese señor había experimentado. Era un hombre mayor, pero su aspecto era de un hombre atractivo y de menor edad…Eso lo acababa de notar, aunque, esta vez miró con atención el rostro de aquel hombre: Estaba segura de haber visto un rostro parecido en alguna parte, pero, donde?

-Puedes ordenar nuevamente los artículos egipcios? Creo que te hice desordenar todo al buscar ese brazalete que me "vendiste" –Dijo nuevamente sonriendo al ver que sacaba a Carol de sus pensamientos-.

-Sí, por supuesto Señor!

Carol decidió reordenar el área de joyería y se percató de un paquete que no abría aún, eran las nuevas adquisiciones que pronto estarían a la venta. Comenzó a sacar todo aquello de esa caja, mientras limpiaba objeto por objeto, le encantaba imaginar la procedencia de cada una de esas hermosas piezas y la historia que encerraban.

Cada uno de esos objetos era precioso pero algo en el fondo de la caja llamó su atención: era un empaque muy pequeño y entonces cuidadosamente lo desenvolvió; En su interior halló un hermoso crucifijo dorado con la imagen de una religiosa vestida de blanco en el centro.

Lo miró en silencio y con toda lentitud, algo en su pecho pareció oprimirse y sosteniéndolo en sus manos temblorosas, sus ojos derramaron un par de lágrimas y solo dijo en voz baja:

-Señorita Ponny, Hermana María…

Entonces como si apenas reaccionara y se diera cuenta del lugar en el que se encontraba, se secó las lágrimas y terminó de desempacar todo.

Al volver a casa, Carol caminaba pensativa, recordaba aquellas palabras que se dijo a sí misma al sostener ese crucifijo: "Señorita Ponny, Hermana María" y se preguntaba quienes serían esas personas y porqué sus nombres le resultaban tan familiares.

Llegó a casa y encontró a Suzette en la sala hablando por teléfono:

-Sí, yo también la pasé muy bien!...Te dije que no te arrepentirías…Volveremos a salir verdad?...Nos vemos! Descansa!

-Se puede saber quién es la personita con la que hablabas? –Preguntó pícaramente-.

-Es un secreto! Si te digo algo tal vez mis planes no resulten como espero! Solo te diré que hoy no fui a trabajar!...Le pedí permiso a Greta de último momento…y me la pasé muy bien!

Ambas sonrieron y Carol prefirió cambiar el tema de conversación, conocía muy bien a Suzette y sabía que no le revelaría nada más sobre aquella llamada telefónica. Al día siguiente, Carol se sentía inquieta en clase, tenía deseos de ir a "Destello" y ver ese crucifijo de cerca una vez más.

Finalmente pudo salir de la Universidad y dirigirse a su trabajo. En cuanto llegó, se dirigió a la vitrina donde ese crucifijo estaba expuesto, lo miró con extraña fascinación y su corazón se llenó de alegría, entonces, en su mente apareció claramente una imagen:

Una señora mayor, vestida de azul marino, peinada de un chongo y usando lentes se quitaba el crucifijo y se lo ponía en el cuello a una niña rubia de ojos verdes. Mientras, otra mujer más joven, vestida de monja observaba en silencio.

-Ellas son…

-Buenas tardes –Saludó una mujer, era un cliente-.


Era un viernes, ya casi anochecía, acababa de salir de su trabajo y no tenía nada más que hacer por lo que pensó que podría ser buena idea ir al centro comercial. Caminó por las calles, sin rumbo fijo, llegó al centro comercial y vio lo mismo de siempre: un montón de parejas de enamorados, todos parecían tener a alguien especial en sus vidas…pero ella no. Ver estas parejas le hacía sentir cierta soledad en su corazón y se preguntaba una y mil veces si es que su Destino era estar siempre sola; Caminó en silencio y súbitamente se detuvo:

-Será posible que sea él? –Dijo entrecerrando sus ojos para tratar de ver con más exactitud a lo lejos-.

Su corazón pareció darle un vuelco al ver que justamente a unos cuantos metros estaba aquel muchacho que tanto le gustaba a ella.

-Taylor! Taylor espera! Soy yo!–Gritó a viva voz en cuello-.

Cruzó con rapidez la calle y segundos después estaba frente a aquel muchacho; el corazón le latía con fuerza y en su rostro crecía una hermosa sonrisa de esperanza. Pero en cambio él no pareció alegrarse mucho, por el contrario, su reacción fue de…susto?

-Hola Suzette!...No pensé encontrarte por aquí! -Dijo nerviosamente-.

-Sí, es muy extraño verdad?...Pero tal vez esa es la señal de que estamos destinados a encontrarnos una y otra vez no lo crees?

-"Destinados a encontrarnos una y otra vez…será eso posible realmente?" –Se preguntó en silencio y después se limitó a decirle- En realidad…yo no creo mucho en el "Destino" sabes?…Disculpa tengo que irme, se me está haciendo un poco tarde.

Y nuevamente Taylor se alejó dejando a Suzette con la palabra en la boca; Simplemente no lograba comprender la conducta de él.

-Qué extraño es! Actúa tan frío! Simplemente como si me acabara de conocer!

Sonrió amargamente y quiso seguir caminando pero nuevamente se detuvo, volteó lentamente a su izquierda y quiso imaginarse otro tipo de encuentro: Ella corriendo hacia Taylor y él recibiéndola con los brazos abiertos. En ese momento, su mente le hizo una nueva jugada: Por unos segundos pudo ver algo especial que estaba fuera de aquella realidad:

Nuevamente estaba con ese hombre joven y guapo, de cabello castaño y largo, bailando, bañados por una intensa luz, los ropajes de ambos eran extraños, posiblemente disfraces, posiblemente verdaderos. Ambos sonreían, uno muy cerca del otro, felices…enamorados? Sí, eso parecían, una pareja de enamorados moviéndose al compás de un vals dulce y dirigiéndose miradas de enajenación, como si solo ellos dos existieran en ese momento, en ese lugar. Súbitamente el ruido de los aplausos irrumpió en la escena y entonces el panorama completo se reveló: Era un teatro.

Finalmente la realidad: Ella a media acera, la gente pasando a toda prisa a su lado, parejas de enamorados tomados de la mano o abrazados y ella…sola. Decidió volver a casa, ya no tenía deseos de continuar ese paseo solitario. Al entrar al departamento, escuchó el agua de la ducha.

-Carol está aquí? Regresó más temprano de lo que pensé! Entonces tal vez podremos…

El timbre de un celular la interrumpió y descubrió el bolso de Carol en la sala. Suzette se acercó curiosamente y sacó el pequeño teléfono en cuya pantalla se registraba la llamada con dos letras: "T.G."

-"T.G."?...Quién es "T.G."?…

Antes de que pudiera hacer asociación alguna, la puerta del baño se abrió y Suzette se apresuró a meter el celular en el bolso y entregárselo a su amiga:

-Hola! Tu celular está sonando!

-Hola Suzette! Ah muchas gracias! –Dijo apresurándose a sacar el celular y contestar al tiempo que caminaba hacia la recámara para tener privacidad-.

Suzette se quedó en la sala esperando a que Carol terminara de hablar por teléfono. Es cierto que por curiosidad había decidido revisar el celular de su amiga pero pronto desechó la idea de seguir averiguando más por su cuenta.

-"Es mejor esperar a que ella me lo presente" –Se dijo sin pensar más en el asunto-.

En algún otro lugar, dentro del bullicio citadino, dos jóvenes se acababan de reunir en un bar y comenzaban una plática sobre cosas rutinarias; sin embargo en algún momento…

-Te lo tenías bien guardado eh?

-De qué hablas?

-No te hagas tonto Taylor! Vi que te despedías de aquella preciosa de ojos azules! Por eso es que no quisiste decirme nada sobre ella verdad? La querías para ti solo!

-No es lo que te imaginas James, no tengo nada que ver con ella, pero…

-Qué pasa?... Desde hace días te noto preocupado… Es por la rubia de ojos azules?

-Se llama Suzette…a decir verdad… últimamente la he encontrado en mi camino con demasiada "frecuencia"…

-No me digas que tienes miedo de que te esté "acosando"! –Y en seguida James carcajeó al punto de que casi caía del banco en el que estaba-.

-No es eso exactamente idiota! –Dijo Taylor furioso al ver a su amigo destartalarse de risa-.

-Ok! No te enojes!... Entonces qué pasa con la preciosa Suzette?

-Es como si nuestros caminos estuvieran destinados a cruzarse una y otra vez… Sí, ya sé que suena tonto y cursi…pero eso parece…

-Bueno, si ella se pone en tu camino una y otra vez…porqué no te "sacrificas" y le das lo que tanto pide a gritos?... Y si no quieres dárselo tú…yo podría… –Dijo con aire provocador y morboso-.

-Hablas como un completo estúpido!… -Dijo muy enojado-.

-Ok, amigo, disculpa… Hablando en serio, esa chica no te interesa?

-Es bonita y dulce…pero…

-Entonces realmente…sientes algo por ella, verdad?

-Claro que no!…Creo que me gusta…pero… sabes que yo…

-Amigo, si ella solamente te gustara no tendrías problema en divertirte un rato y hacerle pasar un buen momento!... Sinceramente te sugiero que te des prisa en decidir qué es lo que quieres…

-Lo dices como si fuera tan fácil!

-Solo tienes que abrir bien los ojos!... Tienes dos opciones, así que elige la más adecuada para ti!

Las palabras de James hacían eco en Taylor; Sabía que su amigo tenía razón, algo sentía por Suzette seguramente… pero no estaba seguro de lo que era. Tendría que definir sus sentimientos… Muy probablemente eso es lo que le hacía falta urgentemente, de lo contrario ocurriría un desastre… Sin embargo él ni siquiera podía imaginar en ese momento lo que su destino le guardaba.

Pero ambos olvidaban un pequeño detalle: En ocasiones nuestra mirada no es suficiente para observar las cosas aún cuando son bastante obvias. Sin duda de esto nos damos cuenta más tarde y generalmente eso nos produce un profundo dolor.


Otro fin de semana, Carol decidió llegar muy temprano a "Destello" para limpiar y ordenar todos los artículos. Nuevamente no sabía por donde empezar y decidió cambiar de sitio un jarrón chino…pero al moverlo, inevitablemente tiró un objeto metálico más pequeño. Su rostro palideció al ver lo que había caído al suelo: Era una cajita musical en forma de un cofrecillo metálico, de cuadros azules y dorados, decorada con una rosa dorada en el centro de la cubierta. Al tenerla en sus manos se dio cuenta de lo pequeña que realmente era y temió que se hubiese roto. Con mucho cuidado la limpió y revisó: al parecer estaba intacta.

-Solo falta averiguar si funciona…

La abrió lentamente y entonces escuchó una melodía que pareció provocarle la evocación de…recuerdos?

Usaba un abrigo rojo con blanco y una gorra que hacía juego; Caminaba en el andén de la estación del tren acompañada por un joven de cabello oscuro y lentes. Una chicharra sonó y ella supo que tenía que abordar el tren, en ese momento, él le extendió su mano y…

-Candy…Este es un regalo, un invento especial…Es la caja de la felicidad!

-Es una caja de música! Qué belleza! Gracias!

-Cada vez que abras la caja y oigas la música te sentirás más feliz!

-Gracias Stear.

-Tienes que sentirte feliz Candy.

Y entonces el tren comenzó su marcha y el semblante de aquel muchacho alegre cambió y se llenó de angustia y con desesperada y dolorosa voz le gritaba "Candy! Adiós Candy! Adiós!"

Las manos de Carol temblaban al sostener aquella pequeña caja y sus ojos se llenaron de lágrimas, sintió que su corazón recibía una punzada de dolor y con débil voz se dijo a sí misma:

-Esa fue la última vez que vi a Stear…

-Hablando sola otra vez?

Carol se asustó al darse cuenta que ya no estaba sola; El Señor Grant estaba detrás suyo y entonces se apresuró a secar sus lágrimas y mirarlo con una sonrisa para responderle:

-Estaba pensando en qué lugar guardar esta cajita!

Su jefe la observó por unos segundos y se acercó más a ella, en silencio y con un gesto dulce le obligó a verlo directamente a los ojos y de esa manera confirmó que aquellos hermosos ojos verdes se veían como un par de lagos amenazando desbordarse.

-Has estado llorando… -Y al mismo tiempo vio el objeto que ella sostenía entre sus manos-.

-No!...Bueno…Lo que pasa es que…al ver esta cajita, recordé que hace mucho tiempo me regalaron una igual pero se rompió y…

Torpemente trató de seguir explicando el motivo de sus lágrimas…Pero el Señor Grant comprendió que ella tal vez no quería decirle realmente lo que sucedía, así que no insistió.

-Está bien. No es necesario que me expliques nada…Debo salir y regresaré a la hora del cierre. Podrás quedarte sola sin problema?

-Sí, por supuesto señor.

Durante el resto de la mañana hizo un notable esfuerzo por suprimir la tristeza que aquella melodía le hizo sentir; Estuvo entre joyas y estatuas todo el tiempo, parecía que era interminable su labor y prefería que fuera así porque de esa manera no tendría tiempo para pensar en nada más; Ya a las 2pm, escuchó su estómago protestar y entonces…

-Vaya! A juzgar por los gruñidos de tu estómago, llego justo a tiempo!

Carol miró sorprendida a aquella persona; hace mucho tiempo que no aparecía y ahora, de la nada…

-Qué haces aquí?

-Sí, yo también me alegro de verte! –Dijo irónicamente él-.

-Discúlpame, me da gusto verte…pero sinceramente no imaginé que vendrías aquí.

-Bueno, yo te hablé del empleo y te di la tarjeta recuerdas?...Así que yo soy el responsable de vigilar que estés bien en tu nuevo trabajo!...Vamos a comer?

La sonrisa de ese joven resultó muy persuasiva para Carol; Era su hora de comer, asique sin pensarlo dos veces tomó su abrigo, cerró momentáneamente la tienda y salió con él. Entraron a una cafetería cercana.

Ahí, Carol comenzó a hablarle sobre la forma en que conoció a su nuevo jefe y lo bien que ha pasado estos días desde que comenzó a trabajar en "Destello". Él la miraba con alegría e interés y escuchaba cada una de las palabras que decía.

-… Y en conclusión, debo decir que tengo mucho qué agradecerte porque fue por ti que encontré ese empleo!...Gracias por ayudarme Travis.

Él se estremeció al escuchar que le llamaba por su nombre por primera vez! Sin duda alguna escucharla pronunciar su nombre le había hecho emocionarse, pero trató de ser prudente y con tono neutro le respondió:

-Así que ya sabes mi nombre eh?

-Lo descubrí poco después de la última vez que te vi…Escribirlo detrás de la tarjeta estuvo bien, pero…y si la hubiese tirado o perdido?

-Entonces esta vez te lo habría dicho!... –Despacio se acercó y en tono suave le dijo cerca de su oído algo más- No resistiría ser causante de tu insomnio al no saber quién soy –Y le guiñó un ojo-.

Carol sintió que se ponía roja como un tomate pero al mismo tiempo la palabra "insomnio" la sacudió. Quería contarle todo lo que había estado descubriendo a través de sus sueños…y de los objetos que en la tienda había encontrado hasta el momento…pero no se atrevió.


-Te dije que teníamos que esperar un poco más! –Decía molesto el visitante-.

-Ya te dije que no hay problema…Hasta ahora tengo todo bajo control…

-Si apresuras las cosas tal vez no obtengas lo que deseas!

Una vez más, aquellos hombres se encontraban en aquella casa, pero esta vez el visitante se veía notablemente preocupado…y por alguna extraña razón, también enojado.

-Lo dices porque tú si puedes acercarte!…pero yo…Ni siquiera tengo oportunidad de decir nada! No sé cómo reaccionaría si yo…

-Quieres protegerla no es verdad?...Quieres que ella sea feliz esta vez, no es así?

-Sí…pero yo… -Insistió el dueño de la casa-.

-Te has puesto a pensar que tal vez no puede amarte?... Que es obvio que su felicidad está ahora con alguien más?

Aquellas preguntas le hicieron hervir la sangre. Por supuesto que sabía de aquellas dos posibilidades…grandes posibilidades de hecho. Pero se resistía a tomar en cuenta la probabilidad de que ese gran amor le perteneciera a otro que ya no fuera él.

-Alguien más? Quién? Quién podría merecer más su cariño que yo?... Acaso me dirás que tú eres el más adecuado para estar a su lado ahora?

-Y qué si así fuera? Te olvidas de que yo sí podría amarla libremente! Qué piensas hacer?...Obligarla a amarte?...Obligarla a estar a tu lado como no lo estuvo antes? –El semblante de aquel visitante denotaba enojo e impotencia al mismo tiempo-.

La dureza de estas ultimas preguntas lo vencieron, aquel tenía razón, tal vez sería absurdo ahora obligarla a amarlo. Lentamente se sentó en su sillón y dirigió la vista a la ventana, el otro se sintió culpable al notar que se había excedido en sus palabras hiriéndolo al enfrentarlo con la realidad bruscamente.

-Perdóname… No quise decírtelo de ese modo… Es bastante grosero de mi parte venir a tu casa solo para decirte todo esto…

-Pero tienes razón… Es solo que a veces…me aferro a ella… Quisiera regresar el tiempo…pero eso es imposible… -Dijo mirando aquella pintura en la que se encontraba la imagen de dos personas-.

-No entiendo porqué mandaste hacer aquella pintura especialmente…sería comprensible que ella sola estuviese ahí…pero él?... No me has dicho mucho sobre él ahora que recuerdo! –Dijo el visitante cambiando de tema un poco-.

-Él es…el hombre que de alguna manera me arrebató su cariño…

-"De alguna manera"?... No comprendo… Fueron rivales entonces?

-No exactamente. Él fue un buen amigo mío…También cuidó de ella… A riesgo de sonar arrogante, te aseguro que él, al igual que yo, fue importante en su vida… La diferencia es que él…sí pudo estar con ella de una manera que yo no pude… Él sí pudo disfrutar con ella de lo que yo no pude…

La mirada del dueño de la casa se tornó triste y melancólica y el visitante sin decir palabra alguna se dirigió a una de las sillas; Pacientemente se sentó e hizo un ademán para invitar a aquel hombre a iniciar detalladamente el relato de aquella parte de la historia que aún no conocía.

Continuará...


Hola nuevamente! Decidí subir este capítulo hoy mismo y en un rato más subo el siguiente (aprovecharé que hoy tengo un poco más de tiempo jejeje). Ah, por cierto, la canción que escuchaba Suzette mientras se bañaba, es "The Resurrection" de Lenny Kravitz, aunque decidí solamente traducir una pequeña parte del coro ;) Recuerden que sus comentarios serán bienvenidos!

Avances del cuarto capítulo: Dos personas se acercan cada vez más. Carol cumple años, será un día especial para ella...y para Suzette también! Castillos en el aire...y una dolorosa decepción. Un consejo entre amigas...que tal vez no resulte como esperaban.