"URAMI"…
("Rencor"...)
-7-
Taylor ni siquiera había apartado la mirada de los ojos de Carol, había caminado ese tramo completamente absorto en el rostro de la que aún era su novia… Pero después de aquella presentación, después de escuchar aquel nombre, automáticamente su rostro cambio: Palideció y sus ojos se abrieron como platos, sintió como si un alfiler se le clavara en el pecho, volteó desesperadamente hacia aquella persona que ya estaba frente a él como si rogara que no fuera la misma Suzette que él conocía… Pero sus súplicas obviamente no fueron escuchadas.
Hubo segundos de un silencio tenso, Suzette y Taylor se miraron pero ninguno dijo nada, parecía que ambos habían perdido la voz. Carol se sintió extraña y quiso aliviar aquel silencio incómodo:
-Es que acaso no se van a dar el saludo de cortesía por lo menos?
La frase de Carol los forzó a salir de ese estado de estupefacción y Suzette hizo un esfuerzo que le pareció sobrehumano para comenzar a decir:
-Mucho gusto Taylor –Y al mismo tiempo le ofreció su rígida mano para un saludo fingido-.
-Eh…Gusto en conocerte Suzette –Torpemente correspondió al saludo de ella y apenas si rozó aquella pequeña y delicada mano-.
-Vamos a nuestra mesa y ahí platicaremos más a gusto! –Propuso Carol sonrientemente-.
Los minutos ahora parecían ser horas, veía que Carol movía sus labios pero no lograba ni siquiera escuchar lo que decía; Finalmente encontró una excusa simple para alejarse por lo menos un instante de ahí.
-Me disculpan? Necesito ir al baño. –Lentamente Suzette se levantó como si por un instante dudara que sus piernas pudieran sostenerle en pie-.
Taylor también permanecía en silencio y daba gracias a Dios de que Carol estuviese hablando demasiado como siempre solía hacer; Veía de reojo a Suzette y no podía dejar de pensar en lo mal que se estaría sintiendo en este momento.
Ella se dirigió directo al baño sin ver nada más, parecía que el resto de las personas, el ruido de las pláticas y risas ajenas, fueran algo sumamente lejano. Entró al baño con paso más firme…pero justo al cerrar la puerta, las lágrimas amenazaron con desbordarse…
-No puedo…No puedo llorar ahora… -Dijo con la mano derecha presionando insistentemente sus ojos-.
Sabía que aún no tenía oportunidad de desahogarse, no era ni el momento ni el lugar adecuado; si lo hiciera, si comenzara a llorar, sabía que no podría detenerse y entonces todo aquello terminaría muy mal.
-Es mi amiga!...Ella me dijo que luchara por él…Cómo pudo pasar esto?
La tristeza se convirtió en enojo, sujetó con fuerza el lavamanos, quería arrancarlo de su sitio, quería hacerlo pedazos…y probablemente lo habría hecho si hubiese tenido la fuerza suficiente para eso.
-Qué voy a hacer?... Tengo que salir de aquí!
Inmediatamente se le ocurrió algo simple pero efectivo, respiró profundo y secó de sus ojos un par de lágrimas furtivas que habían logrado escapar de su prisión. Revisó su maquillaje en el espejo, ensayó su mejor sonrisa, abrió su celular y salió del baño para dirigirse a la mesa en la que Carol y Taylor estaban.
-De verdad? Claro que voy! Llego en menos de media hora! Besos! –Dijo a aquella pequeña máquina en la cual no había ninguna voz esperando respuesta realmente-.
-Qué sucede Suzette?
-Mi novio me llamó! Dice que el asunto pendiente se ha resuelto, pero quiere que hablemos inmediatamente así que si no les molesta…
-De ninguna manera Suzette, ve a verlo y dale nuestros saludos. Nos veremos en casa más tarde! –Dijo Carol feliz por Suzette-.
-Gracias! …
-Una flor para cada hermosa chica enamorada que hoy se encuentra en este restaurante celebrando este feliz día! –Interrumpió un joven y guapo mesero extendiendo una rosa roja hacia Suzette y luego otra hacia Carol-.
Suzette contempló aquella hermosa rosa roja presionándola con fuerza entre sus dedos y una sonrisa temblorosa se asomó en sus labios para luego extenderla hacia Carol diciendo:
-En realidad la feliz pareja de enamorados en este momento son ustedes!... Taylor fue un placer conocerte!... Disfruten la cena!
Se marchó con paso veloz dejando aquella rosa en las manos de Carol. Taylor se desconcertó ante el repentino tono tan alegre y vivaz de Suzette y por eso ni siquiera atinó a responder a su despedida. Carol se sintió contrariada al ver que el tallo de la rosa que Suzette le entregó, tenía unas cuantas gotas de sangre; La rosa tenía dos o tres espinas aún. Después alcanzó a verla salir casi corriendo de ahí y quiso disculparla con Taylor:
-Discúlpala por favor! Cuando se trata de su novio se convierte en una verdadera chiquilla!
-Está bien. Déjala que se vaya. Estará más cómoda con su novio que con nosotros –Y simplemente sujetó la mano de ella, sonriendo lo más tranquilamente que pudo-.
Suzette volteó hacia atrás para verlos, tal vez dentro de su corazón tenía la esperanza de que él fuera corriendo tras ella, pero lo que vio fue muy diferente: Taylor acariciando la mano de Carol.
No pudo más; En cuanto salió del restaurante sus ojos se llenaron de lágrimas y sintió que el piso se hundía bajo sus pies. Echó a correr y subió al primer taxi que encontró en su camino. Iba desconsolada y con el corazón roto. Una y otra vez se preguntaba a sí misma cómo era posible que ocurriera esto, enamorarse así, vivir unos meses maravillosos al lado de…el novio de su mejor amiga.
-Taylor es su novio! Jamás imaginé que él…
Finalmente llegó a casa, sin siquiera avanzar más, solo cerró la puerta y sus piernas terminaron por ceder, cayó de rodillas y apoyó la espalda contra la puerta, con ambas manos se cubrió el rostro y amargamente comenzó a llorar nuevamente, pero esta vez sin control alguno. Los minutos le parecieron eternos y era tan intenso el silencio que lograba escuchar el tic-tac del reloj…y los latidos de su propio corazón roto.
-Cómo pude ser tan tonta?... Ella era su novia y yo ni siquiera lo pensé!...Claro, las llamadas registradas con "T. G." eran suyas: Taylor Graum!...
Lentamente se levantó del suelo, prácticamente se arrastró a la recámara, se acostó y prefirió tratar de dormir, sentía que si continuaba despierta en ese momento, entonces el corazón realmente se le convertiría en polvo y lloraría hasta que sus ojos quedaran completamente secos para siempre.
En aquel restaurante, él se sentía inquieto no sabía qué hacer o decirle a Carol, quería que pronto algo a alguien pudiera sacarlo de ahí. Finalmente hizo algo parecido a lo que hizo Suzette, fue al baño pero ahí llamó a la única persona capaz de ayudarle: James.
-Hola… Necesito que me ayudes, por favor!
-Qué pasa Taylor? –James escuchó angustiado a Taylor y algo le hizo sentir que el caos se había desatado-.
-Llámame en 5 minutos exactamente! Pídeme que vaya a verte lo antes posible! Por favor! –Dijo ya desesperado-.
-Está bien. En cinco minutos. –Y colgó el celular sin preguntar más-.
Taylor volvió a la mesa y continuó "escuchando" lo que Carol le comentaba…pero realmente no podía concentrarse en nada más. Miraba discretamente su reloj, le parecía que la manecilla del segundero pasaba muy lentamente o que incluso de vez en cuando retrocedía un par de espacios.
Finalmente un celular interrumpió el parloteo y Taylor tembloroso y a la vez un poco aliviado contestó:
-Hola James…Ahora?...Bueno, es que… Está bien, tienes razón, iré inmediatamente.
-Qué? –Carol se molestó al escuchar que Taylor iría a no sé donde sin siquiera esperar al menos a cenar juntos asique le arrebató el celular y habló con James-.
-Hola James! Soy Carol!... Sí, estamos celebrando San Valentín… Podrías esperar un poco?... Comprendo… Está bien, si no hay opción, entonces… Sí, te paso a Taylor, hasta luego. –Y devolvió el celular a su dueño con un ademán de decepción-.
-James?...Sí, voy para allá.
Acto seguido, Taylor se levantó de su silla y le extendió su mano a Carol:
-Lo lamento… Pero sabes que es importante y no puede esperar.
-Sí, está bien.
Frustrada tuvo que aceptar que su romántica cita terminaba en ese momento. Se despidió de Taylor y emprendió el camino de regreso sola a su departamento pues él se iría directamente a casa de James.
Quiso caminar un poco y distraerse, no tuvo prisa para tomar el autobús porque recordaba que Suzette se había marchado para estar con su novio, así que la casa estaría solitaria.
-Al menos ella sí pasará un feliz San Valentín –Dijo resignada mirando a través de una de tantas ventanas de restaurantes exhibiendo a varias parejas felices-.
Mientras, Taylor a toda prisa llegaba a casa de James, éste lo recibía con inquietud y zozobra al no saber lo que había ocurrido exactamente:
-Wow! Llegaste muy rápido! Eso significa que lo que pasó es muy grave verdad?
-Soy un imbécil! Un completo imbécil! –Gritó Taylor sujetándose la cabeza como si quisiera arrancársela el mismo-.
-Qué pasó Taylor?
Y James supo que aquella plática sería larga, asique se sentó en el sofá y permaneció en silencio mientras escuchaba de voz de Taylor todo lo que había ocurrido desde la mañana en que se había reunido con Suzette…y luego lo que ocurrió en el restaurante. James no emitía ningún sonido de sorpresa, sin embargo, sus ojos y su boca se abrían lentamente sin poder dar crédito a todo lo que estaba sucediendo.
-Es su mejor amiga James!... Le puse el cuerno a Carol con su mejor amiga!
-Y tú qué hiciste después? –Preguntó aún más inquieto-.
-Nada! Me quedé como un estúpido viendo que ella se iba y nos dejaba solos!... Suzette se fue como si nada hubiese ocurrido!
-En verdad no te dijo nada en ningún momento? –Insistió James con tono suspicaz-.
Taylor guardó silencio y recordó aquel momento: Suzette solo sonrió y se despidió… Pero antes de irse dijo una frase, una frase especial: "En realidad la feliz pareja de enamorados en este momento, son ustedes". Justo en ese instante los ojos azules de Suzette habían mirado fijamente a Taylor, tenían un brillo especial que inicialmente confundió con lágrimas pero realmente…
-Ella decidió irse en ese momento para dejar que tú pudieras terminar tu noviazgo con Carol… Por eso es que dijo que en ese momento la pareja de enamorados eran ustedes dos… Esperaba que al terminar la cita, eso cambiara!... Taylor, terminaste con Carol?
Él permaneció en silencio, descubrió que lo que decía James tenía más sentido que lo que él había interpretado inicialmente: Solo pensó que Suzette estaba tan dolida, que esas palabras las había dicho para molestarlo a él.
-Taylor!... Terminaste con Carol? –Volvió a insistir James ya perdiendo un poco la paciencia-.
-No… Me sentía tan confuso por todo lo que estaba pasando que no supe que más hacer… Supuse que si terminaba con Carol en ese momento de todas maneras Suzette ya no me aceptaría a su lado y ni siquiera querría saber de mi!
-Y preferiste conservar por el momento a Carol solo para garantizarte a ti mismo que no te quedarás sin nada? –Dio muestra discreta del enojo que empezaba a sentir por la nueva metedura de pata de su amigo-.
Taylor permaneció en silencio, no sabía qué responderle, no había argumento alguno para rebatir aquella acusación que acertadamente le hacía James. Se sentó en un sillón sintiéndose derrotado.
-Tengo que recuperarla James! Si la pierdo… no sé qué voy a hacer!
Caminando por las calles atestadas de parejas de enamorados, no pudo evitar sentirse sola: Ese día había planeado algo muy especial que simplemente no terminó como esperaba, al menos no para ella. Súbitamente recordó aquello que Travis le había dicho cuando la acompañó a "Destello": "Supongo que pasarás San Valentín con tu novio, pero… si no es así y no tienes nada mejor que hacer… tal vez podríamos celebrar juntos". Sí, aquellas fueron las últimas palabras que le dijo y poco después salió de la tienda sin siquiera esperar la respuesta de ella.
-Tal vez debí haber aceptado su invitación y entonces habríamos pasado un buen momento seguramente… -Se dijo para sí distraídamente-.
-Aceptar la invitación de quién? –Dijo una voz atrás de ella-.
-Travis! –Dijo al girarse con rapidez viendo quién le hablaba-.
Se sorprendió al verlo ahí con ella… pero más le sorprendió verlo vestido de esa manera: Un traje gris con una camisa lila, sin corbata, pero con una bufanda de seda al cuello y zapatos negros.
-Qué tanto observas eh?... Acaso luzco tan extraño?
-No, es que…creo que nunca te había visto así…pareces…distinto –Dijo lentamente-.
-Pues quita esa cara de sorpresa… Algunas veces tengo que vestirme un poco diferente… Además, no soy el único que se ha "disfrazado" para este día –Y le guiñó un ojo-.
-Veo que vas a una cita muy importante verdad?... Después de todo sí tuviste alguien con quien celebrar hoy, no es así? –Preguntó con curiosidad-.
-En realidad mi "cita" terminó hace un momento… Estaba por irme ya a casa cuando vi una rubia parada en medio de la nada y eso llamó mi atención. Tu cita ya terminó también no es así? Qué te parece si vamos a tomar un café?
Carol se sintió tranquila a su lado y hasta cierto punto feliz por la invitación, así que no dudó en aceptar. Entraron a una cafetería. Comenzaron por hablar de cosas sin importancia pero después…
-Te veo mucho más tranquila y sonriente ahora Carol –Y colocó su brazo sobre la mesa, inclinándose un poco hacia ella-.
-Así es. Creo que ya todo será diferente esta vez… Suzette tiene a quién amar y yo ya no tendré que preocuparme más…
-Preocuparte? Porqué? –Preguntó y después dio un sorbo a su taza de café-.
-No es nada, solo…tonterías. En realidad… me sentía hasta cierto punto "culpable" por tener un novio y ver que Suzette no.
-La quieres mucho, verdad?
-Es como mi hermana menor… No soportaría ver que ella no es feliz…por eso quería que ella también tuviera a alguien que la amara.
-Cómo se conocieron ustedes? Si recuerdo bien… ustedes viven juntas no es así?
-Sí, vivimos juntas… La conocí hace unos años…
Carol se sumergió en recuerdos de aquella época en que vio por primera vez a Suzette…Sin embargo esos recuerdos le hicieron sentir nostalgia…y al mismo tiempo cierta incomodidad.
-En otra ocasión te contaré cómo la conocí. –Y en seguida cambió de tema-.
Travis notó que ella no quería hablar de nada de eso en ese instante, así que prefirió no insistir y aceptar el cambio de tema que tan bruscamente inició ella. De cierta manera le parecía un tanto extraño que ella se negara a hablar sobre la chica que consideraba como su propia hermana, pero ya averiguaría más tarde sobre eso, por ahora, solo quería disfrutar de la compañía de Carol.
A Carol le pareció irónico ver cómo habían resultado las cosas: Finalmente había terminado por pasar ese día con la persona que menos imaginó…pero eso no le molestaba en absoluto. Al parecer también se sentiría "culpable" después por esto.
Después de un par de horas, ambos salieron de ese lugar y él se ofreció a acompañarla a casa; Subieron a un taxi y se despidió de ella frente a la entrada del edificio donde vivía.
-Finalmente sé donde vives! –Exclamó Travis contento-.
-Así es. Un día te invitaré a comer!
Travis solo sonrió y levantó su mano derecha haciendo una señal de despedida; Ella se dirigió hacia el edificio y entro. Finalmente el taxi se comenzó a alejar.
Amaneció y ya era domingo. Carol se levantó más temprano como era su costumbre y salió rumbo a su trabajo. Suzette despertó un par de horas después y al ir a la sala encontró una nota de su amiga:
-"Cuando regresé a casa vi que dormías profundamente así que aguanté mi curiosidad y no quise despertarte; Pero hoy en la noche me platicarás todo con detalles!" … Claro, tengo tiempo suficiente para inventar una buena historia –Se dijo a sí misma-.
En su rostro se dibujó una sonrisa quebradiza y sus ojos tristes se tornaron acuosos. A juzgar por la nota, Carol se encontraba bien, feliz y radiante como siempre, eso solo podía significar una cosa:
-Él no rompió con ella –Se respondió dolorosamente a sí misma-…Prefirió quedarse con ella y no conmigo.
Las lágrimas volvieron a empañarle los ojos y entonces se cubrió con ambas manos pareciendo una niña en desamparo sin saber a quién recurrir. En su mente apareció algo más…algo que no había visto antes:
Aquel guapo actor estaba en el escenario solitario, sosteniendo el libreto, ensayaba una y otra vez con todo su esfuerzo, ella interrumpió con aplausos, pero después:
-No estas actuando para el público…actúas únicamente para esa chica de Chicago!...Sí, para Candy!...Terry me gustas… Te amo! Nunca renunciaré a ti…Ni por Candy ni por nadie…por nadie!
Entonces en la mente de Suzette el rostro de Terry se traslapó con el de Taylor y por segunda vez confirmó lo que hace poco tiempo había reconocido: Ambos eran idénticos. Recordando las breves visiones que había tenido antes, sin duda alguna concluyó que en otra vida ellos estuvieron juntos…y estaba segura de saber quién los separó.
Apretó ambos puños con fuerza, una rabia incontenible se apoderó de ella y sus lágrimas ya no eran tanto de dolor sino de franco rencor!
-Hace mucho tiempo estuvimos juntos y fuimos felices…y tú llegaste a separarnos!...No te permitiré que vuelvas a hacerlo! No dejaré que me lo vuelvas a quitar!
En algún momento consideró la posibilidad de llamar a Greta y decir que no podría ir al "Meijikan Café" por estar enferma, pero en el último momento decidió ir a trabajar y se duchó rápidamente. Llegó a la cafetería y se dispuso a concentrarse más en todas sus actividades, eso le evitaría pensar en lo ocurrido el día anterior.
Eran ya cerca de las dos de la tarde y entonces llegó un cliente que no esperaba…
-Hola Suzette!
-Carol?... Qué haces aquí? –No había pensado en la reacción que tendría al volver a verla pero en ese momento solo identificó sentir sorpresa de verla ahí, sin previo aviso-.
-Discúlpame, no aguanté más la curiosidad!... Así que aproveché mi hora de comida y vine a verte!...Le dije a mi jefe que regresaría a tiempo!
-Pues en realidad no ocurrió nada especial, hablamos y pasamos juntos unas horas, después regresé a casa –Suzette respondió de manera evasiva y simple-.
-Pero y entonces…sí terminó aquel otro "asunto"? –Preguntó Carol tratando de ser discreta-.
Suzette tuvo la suerte de que en ese momento Greta le indicara que debía preparar un postre, así que encendió la estufa y se dispuso a freír algo… Pero eso no fue impedimento para que Carol volviera a preguntar:
-Dime, cumplió su palabra de quedarse contigo realmente? –Carol sonrió de oreja a oreja-.
La pregunta de Carol la percibió llena no de curiosidad, sino de franca burla y morbo, como si ella supiera la verdad y solo fingiera inocente ignorancia de todo lo ocurrido, como si disfrutara hablarle de esa manera tan mordaz y tan cruel para causarle aún más dolor del que ya había sentido la noche anterior…y ver la sonrisa en su rostro, le confirmó esa horrible sensación.
La flama de aquella estufa ardía vivamente, desde hace unos minutos el aceite de aquel sartén había comenzado a quemarse, pero Suzette seguía ahí, clavada al piso, en silencio, mirando aquel fuego como si ahí pudiera quemar todos sus pensamientos cual si fueran basura.
Desafortunadamente no previno lo que enseguida sucedió… Súbitamente ese aceite caliente se incendió! Suzette dio un terrible grito y cayó hacia atrás cubriéndose el rostro con ambas manos!
-Suzette! –Carol sintió que le caía un balde de agua fría y no supo qué hacer-.
El estallido de la flama fue terrible, aquellas llamaradas estaban a punto de alcanzar el techo y enseguida Greta apareció cubriendo el recipiente con una tela gruesa y húmeda logrando mitigar el fuego. Los clientes estaban asustados, habían visto que aquella joven mesera había sido alcanzada en pleno rostro por esas llamas!
-Suzette! –Ahora Greta era la que se dirigía rápidamente hasta donde estaba la joven-.
Carol también se acercó y al ver que estaba desmayada se asustó de lo que pudiera haberle pasado, su rostro parecía íntegro, pero…
Inicialmente todo estaba oscuro, a lo lejos escuchaba voces de muchas personas… pero no lograba distinguir lo que decían. Sin embargo, en unos cuantos segundos, aquellas voces se acercaron más y más; Aquellas voces eran gritos furiosos de la muchedumbre repitiendo una y otra vez:
-"Bruja! Quemen a la Bruja!"…
El ruido de los cascos de caballos fue acercándose cada vez, gradualmente aquella oscuridad se disipó y entonces las escenas de lo que estaba ocurriendo se hicieron visibles:
Se vio a sí misma vestida solo con una túnica sucia y desgarrada que en algún momento debió haber sido blanca y ahora lucía casi gris; Su rostro sucio y con unas cuantas lágrimas secas en sus mejillas, en sus ojos se podía ver el terror que estaba experimentando, sus labios secos y partidos por algunas llagas sangrantes, sus manos entrelazadas y atadas con una cuerda, los pies descalzos y polvorientos por el camino terregoso. Frente a ella iba un hombre montado a caballo, vestido completamente de negro, usando una capucha del mismo tono en la cabeza, solo sus ojos eran visibles; Ese hombre tiraba de una soga cuyo extremo terminaba rodeando el cuello de ella! La jalaba como si de un animal se tratara!
Le obligaron a arrodillarse de un golpe, luego, un sacerdote extendió un crucifijo que ella besó en señal de arrepentimiento. Su cuerpo ahora temblaba por completo, el terror la invadía a cada paso, era justo en ese momento en que se daba cuenta del terrible espectáculo que estaba por iniciar. No había posibilidad de dar marcha atrás, empuñando con mayor fuerza ambas manos se dejaba atar a una enorme cruz de madera, habría querido escapar…pero de sobra sabía que todo sería inútil.
Poco después rompía en llanto a viva voz, al ver que colocaban montones de leña a sus pies se acobardó, quiso liberarse pero aquellas gruesas sogas presionaban su cuerpo magullándole la carne y haciéndola sangrar. Unos hombres encendieron las antorchas y lentamente se acercaron hasta ella, entonces supo lo que pasaría enseguida: La quemarían viva!
Ambas mujeres seguían haciendo un esfuerzo por hacerla volver en sí. Uno de los clientes había llamado a una ambulancia pese a que parecía no tener heridas graves, pero era mejor estar seguros de que estaba bien.
-Suzette, reacciona! –Carol la sacudía intentado que abriera los ojos por lo menos-.
En ese momento, Suzette comenzó a balbucear algo incomprensible que cada vez adquirió mayor claridad y se convirtió en un terrorífico grito:
-No por favor! No quiero morir! No me quemen! Por favor no me quemen viva!
Carol se horrorizó ante semejantes palabras y la sacudió con más fuerza aún:
-Suzette reacciona! Abre los ojos! –Le ordenó desesperadamente-.
Ella pareció reconocer la voz de Carol; Pero al abrir los ojos y ver su rostro fijamente, rompió a llorar sin control y la alejó bruscamente empujándola.
-No me toques!... Tú tienes la culpa de todo!...
Ahora era Carol la que parecía estar en shock, Greta se acercó a Suzette y le habló tratando de calmarla, después, con una mirada le señaló a Carol que retrocediera. La ambulancia llegó y entonces subieron a Suzette. Greta se acercó a Carol y le dijo:
-Será mejor que yo vaya con ella en la ambulancia… Está muy alterada. Por favor dile a alguno de mis muchachos que se quede a cargo de la cafetería y alcánzanos en el hospital en seguida.
-Sí, gracias Greta –Dijo en tono ausente tratando de comprender lo que estaba ocurriendo-.
-No te preocupes, pudo ver tu rostro, así que sus ojos están bien. –Y en seguida abordó la ambulancia junto a Suzette-.
Carol estaba en la sala de espera de Urgencias; Aún revisaban a Suzette. Recordaba una y otra vez sus palabras: "No me toques!...Tú tienes la culpa de todo!". No sabía porqué Suzette había reaccionado de esa manera y mucho menos sabía qué era lo que reclamaba…al menos no lo sabía en apariencia.
Siguió pensando una y otra vez en aquello e inevitablemente recordó lo otro que dijo poco antes: "Por favor! No quiero morir! No me quemen! Por favor no me quemen viva!".
-No es verdad… Yo sé perfectamente de qué me está hablando Suzette… No puedo seguir tratando de ocultarlo… No puedo! –Y rompió a llorar en silencio-.
Su mente se encargó de torturarla una vez más evocando perfectamente aquella época, aquel día en que la desgracia agobió su corazón:
-Estás bien querida? –Dijo evidentemente angustiado Terius-
-Qué pasó?...Donde está Samanta? –Preguntó quedamente mientras se incorporaba en su cama-.
-Se la han llevado…Aquellos que trabajan para el Santo Oficio se la han llevado…Seguramente la condenarán…
-No! Terius por Dios! Debemos impedir que la condenen a la hoguera! Ella no ha hecho nada que merezca el castigo de morir y menos de una manera tan cruel! –Decía Cándida con sus ojos inundados en lágrimas y una voz suplicante sujetándose fuertemente a las manos de su esposo-.
-Pero Cándida…Hace unos momentos fuiste tú quien públicamente la acusó de hechicería!
-Dios mío! –Las lágrimas apenas le permitían hablar- Lo que le hice a Suzette en aquella época fue horrible!... Jamás me perdonará por ello, jamás! –Se lamentaba Carol cubriéndose el rostro bañado en lágrimas-.
Finalmente Carol vio que ya no le quedaba mucho tiempo; Se había ilusionado con la posibilidad de que todo fuese diferente esta vez y que el Destino fuese generoso otorgándoles una nueva oportunidad de ser felices. Pero la realidad era que no podía escapar a su pasado…nadie podía hacerlo. Tarde o temprano tendría que enfrentar las consecuencias de sus actos y al parecer ese momento había llegado.
Qué haría? Cómo trataría de resarcir el daño que le había causado a la que ahora consideraba como su hermana? Nada de eso sabía pero en algo tenía que pensar, algo se le tenía que ocurrir porque dentro de poco, Suzette saldría del consultorio médico y entonces no le quedaría más opción que enfrentarla cara a cara.
Le podría hacer aún más daño del que ya le había hecho pese a no ser su intención? Si una persona mata a alguien accidentalmente no por eso está menos muerto o sí? Cambian las características de la situación, es verdad…pero el resultado sigue siendo el mismo. Carol entendía perfectamente esto y sabía que el momento de saldar deudas llegaría pronto.
Continuará...
Hola nuevamente! Espero que este séptimo capítulo resulte ser de su agrado.
Miriam muchas gracias por darte tiempo de leer mi historia! Tranquila, te prometo que solo sufrirán lo necesario cada uno de los personajes jejeje. Y bueno, tus conjeturas van por buen camino...pero es mejor que leas con cuidado para no extraviarte (mientras yo escribía la historia reconozco que tuve que releer varias veces para poder poner todo en el orden adecuado jejeje). Saludos!
