"CONFUSIÓN?"…

-9-

Caminaba a gran velocidad, quería llegar lo antes posible y poder decirle lo sucedido, no sabía qué hacer, sabía que se había equivocado pero no sabía cómo arreglarlo…

-Por tu cara creo que ha ocurrido otra vez algo malo verdad? Qué hiciste? –Preguntó sin rodeos-.

-Fui a ver a Suzette, estaba preocupado por el accidente que tuvo en la cafetería…pensé que no querría verme así que la llamé…y aceptó que la visitara…Al llegar a su departamento…

Taylor continuó su relato tan detalladamente como le era posible, por lo tanto casi pudo revivir ese momento realmente…

Con mano temblorosa tocó el timbre del departamento, unos segundos después Suzette abrió la puerta y le invitó a pasar.

-De qué quieres que hablemos? –Preguntó ella inmediatamente-.

-Me alegra ver que estás bien… Cuando Carol me… -Interrumpió lo que decía al notar que mencionaba a aquella otra chica que estaba involucrada en todo este asunto-.

-Así que Carol te dijo lo sucedido eh?...Parece que la comunicación ha mejorado entre ustedes verdad? –Dijo con sarcasmo-.

-Suzette yo…

-No me digas nada! –Súbitamente comenzó a gritarle- Tú solo querías divertirte un rato! Jamás tuviste la intención de dejarla a ella y quedarte conmigo! Preferiste dejarme plantada e ir con ella a esa cita!

-Ella jamás me dijo que me presentaría a alguien! Yo planeaba terminar con ella en esa cita!...Jamás imaginé que ustedes se conocieran y mucho menos que hubiese el riesgo de que se encontraran cara a cara!

-Y cómo íbamos a evitar eso? Cada mañana, cada tarde, cada noche!...Todo el tiempo siempre juntas antes de que tú aparecieras!

-Cómo dices? –Taylor no supo si interpretaba correctamente las palabras de Suzette-…Es que acaso tú y ella son...

-Somos amigas desde hace un tiempo y además vivimos juntas! –Dijo al mismo tiempo que le arrojaba una fotografía a los pies-.

-Amigas?...Viven ambas aquí?...-Veía una y otra vez aquella fotografía en la que ambas chicas sonreían y se abrazaban luciendo radiantes-.

-Todo esto parece una broma de muy mal gusto…Sabía que desde hace unos meses ella tenía novio…pero nunca me quiso decir su nombre…Yo te conocí y tampoco quise decirle de ti…Y tú jamás me aclaraste que tenías una novia… Todo es un circo, no lo crees? –Preguntó hiriente-.

-Suzette…lo lamento, perdóname…jamás quise hacerte daño…de hecho yo pensé que me sentía feliz al lado de Carol…pero después terminé pasando más tiempo contigo que con ella y…No supe qué hacer!...Pero es obvio que debí ser sincero con ella…y contigo…

-Aún…podemos…tener una oportunidad… -Dijo lentamente y dando el énfasis exacto a sus palabras-.

-Pero cómo?...La verdad es que he pensado que me dolería perderte…pero ahora veo que tal vez es mejor que yo me aleje y no siga causándoles daño a ambas. –Dijo tristemente Taylor-.

-No dejaré que ella gane!...No dejaré que ella nos separe!...Yo te amo y no voy a perderte por ella!

-Suzette…

Taylor notó el cambió de actitud en Suzette; Le repetía una y otra vez que no permitiría que Carol fuera un obstáculo, pero no lo decía en el tono de quien habla sobre el ser amado…Más bien era como si Suzette peleara una pertenecía.

-Y luego qué sucedió? Qué decidiste hacer? –Interrumpió James-.

-Suzette se acercó y no pude evitar abrazarla…nos besamos…y lentamente entramos a su recámara…

Nuevamente Taylor recordaba claramente el momento en que entró a aquella habitación y vio dos camas gemelas:

-Comparten una habitación?

-Así es.

-Pero entonces tal vez yo no deba estar aquí…Debo hablar con Carol, decirle de una buena vez que nuestra relación terminó para que nosotros podamos estar juntos…no quiero causar más daño por no atreverme a hablar directamente!

-No te preocupes, ella no vendrá por ahora…Fue a trabajar y regresará hasta más tarde.

Al escuchar esto, Taylor terminó por ceder ante el deseo de la oportunidad que se le presentaba, entró con ella y cerraron la puerta, ambos comenzaron lo que sería el preludio de su unión pero entonces un sonido los interrumpió:

-Disculpa un momento –Dijo Suzette tomando su celular y saliendo de la habitación rápidamente-.

Taylor no alcanzó a escuchar lo que Suzette decía ni con quien hablaba, pero casi inmediatamente ella entró nuevamente a la habitación:

-No te preocupes; Carol no vendrá definitivamente hasta muy tarde –Dijo con una sonrisa auténtica-.

James había permanecido hasta ahora tranquilo, pero al escuchar esto último, súbitamente se levantó del sillón y alzando la voz dijo:

-No me digas que fuiste tan estúpido como para creerle? Seguramente Carol le había dicho lo opuesto! Seguramente Carol le dijo que se dirigía a casa en ese momento!

-No James! No fue así! Carol llegó unas horas después…pero…

-Pero aún así los encontró a ustedes en la cama, verdad? –Miró a Taylor pero éste no respondió así que continuó- Entonces no hay mucho qué hacer, al menos Carol ya sabe la verdad…

-James…Carol nos vio y salió corriendo sin decir más!...Estoy preocupado por ella!...

-Creo que es un poco tarde para eso.

James tenía razón: Ya era tarde para poder evitarle sufrimiento a Carol, era tarde para decir la verdad pues la verdad misma había quedado al descubierto sin palabra alguna, era tarde para arrepentirse, tarde para pedir perdón…tarde para poder estar tranquilo consigo mismo. Taylor había hecho lo que todos tendemos a hacer: Esperar hasta el último momento para decir lo que verdaderamente queremos decir.


Era casi media noche, Carol estaba exhausta; Había decidido buscar a Suzette en cuanto vio que tardaba en regresar, pero no la encontró en ninguna parte. Al regresar a casa, sin éxito en su búsqueda, el departamento estaba completamente en oscuridad pero eso a Carol no le importó y simplemente dio por hecho que Suzette no había regresado aún; Se quitó su chamarra y la aventó en un sillón; iba hacia su habitación, pero en seco se detuvo, lo que pasó la había confundido aún más.

-No debí decirle nada de lo anterior hasta averiguar qué tanto recordaba… Espero que nada malo le haya sucedido… Dónde estará?... Tal vez… está con él… Él sabrá lo que provocó entre nosotras?...Tal vez ni siquiera recuerda quién es él!...

Carol se preguntaba una y otra vez todas estas cosas; Pero la duda que más le quemaba el alma era saber si en esta ocasión, en esta vida, él había decidido amar a Suzette y no a ella.

-Qué estúpida soy! Si con lo que vi me basta y sobra para comprobar que él la ha elegido a ella esta vez! –Dijo con mezcla de tristeza y dolor-.

En seguida se metió al baño, deseaba ducharse y esperar a que Suzette llegara. Estaba tan preocupada que ni siquiera puso atención a aquello que se encontraba entre las cortinas en la ventana del balcón: un bulto oculto, protegido por la oscuridad.

Minutos después, salió del baño y entró a la recámara, se puso su pijama y al salir de ahí se secaba el cabello con una toalla cuando…

-Quédate quietecita y nada malo te sucederá!...Al menos no todavía! –Dijo una persona que rápidamente se había aparecido detrás y le rodeaba el cuello con un brazo-.

-Suzette? Por favor, suéltame! –Forcejeó pero en ese momento sintió la aguda punta de algo metálico que amenazaba hundirse en su cuello- Qué estás haciendo? Suzette por favor!

-Tienes miedo? No debes temer porque no haré nada que no merezcas!...Solo haré ajuste de cuentas…y creo que tu hermoso rostro será un precio justo! –Dijo al mismo tiempo que arrastraba a Carol hasta quedar frente a un espejo-.

-De qué hablas? -Dijo horrorizándose al ver que Suzette empuñaba firmemente unas tijeras-.

-Sabes perfectamente a qué me refiero! –Gritó sujetando con más fuerza la cabellera de Carol y presionando con más fuerza aquellas tijeras- Con estas afiladas tijeritas cortaré trozo por trozo la piel que cubre tu hermoso rostro!...Te haré sentir el infierno que yo sentí aquella vez!...Aunque…de una manera un poco diferente…Desafortunadamente no podré ver que te consume el fuego…como tú si pudiste verme a mi!

-No Suzette! Yo jamás quise hacerte daño!...Es que acaso no recuerdas todo lo que sucedió?...Por favor, trata de recordar ese día…Trata de recordar lo que sucedió antes y después de que te llevaran a la plaza para tu ejecución!

Carol tenía el rostro bañado en lágrimas, su voz era una súplica a la que alguna vez fuera como su hermana. Suzette también tenía el rostro bañado en lágrimas pero en sus ojos había una chispa de odio, de sed de venganza. Seguía con las tijeras en la mano, apuntando muy cerca al cuello de Carol.

-Recordar?... Recordar qué?...Recordar el momento en que me estaba quemando en la hoguera? -Gritaba al tiempo de que su mano izquierda tocaba su cabeza con desesperación-

-Por favor Suzette!...Te suplico que no tengas miedo y que recuerdes todo lo que pasó! Por favor! –Suplicó nuevamente Carol-.

Y aún en contra de su voluntad, en cuestión de segundos, una vez más, todo comenzó a hundirse en tinieblas, los muebles, el departamento y todo lo que había alrededor, se convirtió en humo para Suzette y en seguida vio nuevamente aquellos trozos de su historia inconclusos…

Aún se encontraba en aquella cueva con ese hombre vestido con capucha negra y le daba instrucciones:

-Deberás provocar que…ella te acuse de hechicería –Dijo secamente ese hombre-.

-Acaso has perdido la cabeza? Eso sería un suicidio! –Gritó llena de temor y entonces su propia capucha azul marino cayó dejando al descubierto su largo cabello rubio y lacio y su hermoso rostro de piel blanca y ojos azules-.

-El plan no termina ahí…Pero como te dije antes, debes confiar en mí, Samanta.

Ella no podía entender con claridad la propuesta del alquimista, tomando en cuenta la situación en la ciudad, ser acusada de practicar la hechicería seguramente la llevaría a la muerte. Había visto que otras chicas fueron acusadas sin fundamentos…y todas habían terminado en los calabozos, sometidas a múltiples torturas…o en el "mejor" de los casos, consumidas por las llamas de la hoguera…Pero si el alquimista decía la verdad, ella terminaría quedándose con el hombre que amaba.

Nadie le podría obligar a una decisión en especial, el asunto era simple: Rechazar la propuesta del alquimista y regresar a casa resignándose a que su amado estaría fuera de su alcance…o arriesgarse y probablemente conseguir lo que deseaba, aunque desconocía exactamente el precio a pagar.

-Cómo lograré que ella me acuse de ser hechicera? Ella es demasiado…"gentil", jamás se atrevería a hacer ese tipo de acusación aún cuando tuviese pruebas de ello.

-Por eso tendrás mi ayuda…Hasta las personas más…"gentiles" llegan a hacer lo peor en momentos de desesperación…Solo tendrás que aportar el "detonante".

-No entiendo a lo que te refieres –Dijo mientras inconscientemente daba unos pasos hacia atrás-.

El alquimista se giró hacia su mesa de trabajo dando la espalda a Samanta y en silencio puso manos a la obra. Ella solo podía ver que tomaba varios frascos con sustancias coloridas y las mezclaba en un pequeño recipiente. Seguramente serían sustancias poderosas ya que solo utilizaba unas cuantas gotas de cada una.

Finalmente, agitó suavemente ese pequeño recipiente cuyo contenido era un líquido que se había tornado rojo como la sangre, lo vació a un frasquito y cerrándolo cuidadosamente, nuevamente se giró hacia ella y le extendió la mano:

-Dale a beber un poco de esto y verás que será muy fácil hacerle creer lo que tu quieras…Su mente será tan maleable como la de un niño, al menos por unos minutos la tendrás en tus manos –Dijo con una sonrisa maliciosa en el rostro-.

Samanta lentamente se acercó a él y con mano temblorosa cogió el pequeño frasco, lo miró con mezcla de temor y asombro. Dudando un poco, se atrevió a preguntar:

-Qué es?...No la matará verdad?

-Tranquila. Recuerda que solo queremos que nos preste su mente por unos minutos…si muriera entonces serías acusada de asesinato y lo que quieres no lo conseguirías. Trata de dosificarlo, solo unas gotas cada vez…Probablemente un solo "episodio" no la convencerá de actuar…así que tendrás que hacer uso de tu…imaginación.

Samanta salió de aquella cueva con ese frasquito entre sus manos, era casi media noche así que debía darse prisa en regresar a casa. Solo los hechiceros eran los que estaban en plena actividad a la media noche…y si ella era descubierta en la calle, seguramente se le arrestaría.


Travis había llegado a su departamento muy tarde, decidió acostarse inmediatamente sin siquiera quitarse los zapatos; Trataba de cerrar los ojos y dormir pero por alguna extraña razón se sentía sumamente inquieto.

Recordaba muy bien la expresión de Carol mientras le había contado todo lo sucedido y aunque estaba preocupado por el enfrentamiento que se daría entre ellas, no era eso lo que le producía aquella inquietud.

Tomó su celular rápidamente, pero en seguida permaneció pensativo durante unos minutos, parecía no estar seguro de lo que debería hacer. Sin embargo, al final marcó un número y escuchó pacientemente el tono de marcar y cuando finalmente le respondieron…

-Puedes darme su dirección?...Gracias…Sabes si se encuentra en su casa?...Vaya! Qué casualidad!...Te molesta si voy a verte?...Entonces voy para allá.

Terminó su llamada y tomó su chaqueta, a toda prisa salió de su departamento y se dirigió hacia la casa de su amigo. Mientras manejaba, pensaba seriamente lo que estaba a punto de hacer y esperaba que fuera lo mejor.

-"Tal vez sea mejor así… para todos es mejor así…" –Se dijo a sí mismo-.

Después de unos minutos, detenía su carro en la entrada de una hermosa casa blanca. La calle estaba oscura, ya era de madrugada, pero estaba tranquilo pues había alguien que le esperaba; Se acercó a tocar el timbre pero entonces la puerta se abrió:

-Hola, vi cuando te estacionabas. Pasa.

-Vaya!... Espero no haberte despertado amigo!

-Travis me impresionas! Acaso tratas de ser gentil conmigo por primera vez?

-Bueno…Nunca es tarde para adquirir algunos "buenos modales"!

-Hablas como si ya tuvieses novia o esposa!...Ellas son las que nos inculcan ese tipo de "delicadezas" eh?... Quién es la afortunada? –Preguntó directamente-.

-Tú lo sabes perfectamente… Carol Williams.

Su amigo abrió los ojos como platos e iba a decir algo cuando el mismo Travis le interrumpió:

-Sí, ya sé que su novio es él… o mejor dicho, era…

-Así que ya sabes lo sucedido?...Él vino aquí a platicarme lo sucedido y no tiene mucho tiempo de haberse ido… Cómo es que te enteraste tú? –Preguntó aunque ya se había imaginado la respuesta-.

-Bueno, mi querido James, sabes que he estado en este asunto desde hace mucho tiempo… Así que no me fue difícil enterarme de todo esto a través de la misma Carol…

Sí, aquel que estaba hablando con Travis no era otro más que el mismo James que era el mejor amigo de Taylor.

-Eres increíblemente cínico!…No entiendo a qué juegas desde hace varios meses!...De hecho me sorprendió que permitieras que Taylor se le acercara en vez de hacerlo tú!

-Todo a su debido tiempo… -Dijo Travis sacando un cigarrillo y encendiéndolo rápidamente-.

-Bueno, pero si ya sabes que Taylor la cambió estúpidamente por su amiga Suzette, entonces porqué no actúas ya?

-Haré algo mejor para todos… Y precisamente Taylor me ayudará a conseguir lo que quiero…

-No me gusta esa mirada tuya…

-Lo dices como si yo fuera capaz de hacerle daño! –Y con sus labios sopló una bocanada de aquel humo oscuro-.

-Y no es así?

-Claro que no!... –Travis sintió culpa porque bien sabía que en algún momento tendría que hacer algo con lo que no estaba muy de acuerdo-.

-Y si ya te di la dirección de él, entonces en qué más te puedo servir? –Preguntó James cruzándose de brazos-.

-Dime lo que viste… Él ama a Suzette?

-Sí, lamentablemente se enamoró de ella aunque su novia era Carol…

-Entonces ha decidido quedarse con ella, cierto?

-Así es…

Se dirigió a la salida y simplemente se despidió de James diciéndole:

-Gracias amigo… Me has ayudado mucho y ahora sé qué debo hacer exactamente.

Sin decir más, salió de aquella casa y volvió a manejar; Esta vez sabía muy bien hacia donde ir y con quien hablar. Lo único que le preocupaba era el no saber qué tan dispuesto estaría el otro a cooperar en esto. Finalmente llegó a una zona residencial y se detuvo, buscó lugar en el estacionamiento e identificó el sitio a donde se dirigía.

-Le di tiempo suficiente para regresar a casa…

Tocó aquel timbre y esperó a que alguien abriera, después de unos instantes volvió a tocar y finalmente vio una luz encenderse en el interior.

-Hola, busco a Taylor Graum.

Taylor abrió la puerta y miró con extrañeza a aquel joven frente a él: Si acaso era uno o dos años mayor y un poco más alto…pero estaba seguro que jamás en su vida lo había visto, por lo tanto no tenía idea de qué era lo que quería aquel muchacho con él.


Carol había logrado retirar la mano de Suzette cuidadosamente mientras ésta parecía estar dentro de un torbellino de pensamientos dentro de sí misma. Estando una frente a la otra en aquel departamento, Suzette no podía creer lo que su propia mente ahora le mostraba, Carol seguía observándola a una distancia prudente y entonces Suzette confundida dijo:

-El frasco que ese hombre me dio era para dárselo a ella…quién era "ella" realmente?

-Tú lo sabes muy bien. –Dijo Carol secamente-.

-Porqué yo querría hacer algo contra ti?...

-Porque tú querías algo que era mío…

Nuevamente la mente de Suzette pareció dar vueltas y entonces vio la respuesta a su pregunta:

Esa noche, a la hora de la cena, Samanta se preparó lo mejor posible y se dedicó a atender en todo momento a Terius. Cándida vio con agrado esta actitud y supuso que Samanta simplemente estaba agradecida porque su esposo estuvo de acuerdo en dejarle quedarse a trabajar para ellos.

Ya al ser hora de descansar, en el dormitorio Samanta cepillaba su cabello mirándose al espejo con una gran sonrisa en los labios y sin darse cuenta pronunció en voz alta las palabras que Terius le había dedicado:

-Mi señor me llamó así: "Bella jovencita"! –Dijo entre suspiros y con una hermosa sonrisa en su rostro-.

-No hagas castillos en el aire chiquilla! –Dijo Marie, la cocinera, una mujer de edad mayor- El señor Terius es muy bueno y amable con todos! Pero…sus ojos solo pueden ver a una sola mujer: Mi señora Cándida…No devuelvas lodo cuando te han obsequiado oro chiquilla.

-No entiendo de que me habla –dijo secamente Samanta mirándose fijamente en el espejo-.

-Sabes muy bien de qué hablo chiquilla. Mi señor es tan guapo y bueno y mi señora es tan buena que solo se preocupa en ayudar sin ver que la puedan perjudicar…Tú no eres mala, así que no hagas nada de lo que puedas avergonzarte después.

-Le insisto Marie, no comprendo de qué me habla.

Marie solo movió la cabeza negativamente y se dirigió a su cama sin agregar nada más; sabía que había dado en el clavo, muchas jovencitas de todas las clases sociales, habían puesto los ojos en su joven patrón, por eso no se sorprendió al ver que Samanta había caído en lo mismo, pero confiaba en que, como otras veces había sucedido, la chica en cuestión terminara por contemplar a Terius como una especie de "amor platónico" sin atreverse a perturbar la felicidad de ese matrimonio.

Suzette abrió sus ojos de par en par y miró fijamente a Carol; No sabía lo que sentía en ese momento, no sabía quién había hecho daño a quién desde el principio.

-Terius era mi esposo…pero te enamoraste de él!... Y pediste ayuda a ese hombre… Querías que él te ayudara a obtener el amor de Terius…y entonces…

Ante Suzette apareció nuevamente aquella imagen que vio antes, el día que visitó a Carol en "Destello" y notó aquella sortija de matrimonio…

-El anillo…ese anillo pensé que era mío pero… -Y volvía a tocarse la cabeza como si eso le ayudara a recordar más-.

-Era mi sortija de matrimonio Suzette! Mi sortija! –Por un momento Carol parecía perder el control pero inmediatamente trató de contenerse al ver que efectivamente Suzette había interpretado mal algunos datos-.

-Aquella pelea fue por una sortija?…Qué ganaba yo al conseguir…tu sortija, Cándida?...

A Carol se le encogió el corazón al escuchar que Suzette le llamaba con ese nombre, sin embargo eso no era garantía de que pudiera recordar absolutamente todo lo pasado. Vio que por un momento, ella bajaba las tijeras y las colocaba descuidadamente sobre uno de los sillones; Creyó que sería su oportunidad para alejarlas de ahí, pero en seguida Suzette le advirtió:

-No te atrevas a tocarlas!... -El grito lleno de energía se apagó nuevamente y torpemente volvió a tomar las tijeras- Si era a tu esposo a quien yo quería…de qué me serviría una sortija?

La voz de Suzette ahora se tornaba apagada y aún más confusa; se movía como si estuviese mareada pero no bajaba la guardia frente a Carol. Ésta última decidió que trataría de ayudar a Suzette a recordar el doloroso pasado sin importar las consecuencias.

-Aquel líquido que el alquimista preparó…me lo diste a beber durante varios días…en pequeñas porciones tal cual él lo indicó…

-Cómo sé que no estás mintiendo? –Gritó súbitamente otra vez-.

-Porque tú misma me lo confesaste…poco antes de que yo… -Carol comenzó a llorar silenciosamente-.

Y una nueva escena se abrió paso en la confusa mente de Suzette:

Los ojos de Cándida parecían salir de sus orbitas. Volteaba una y otra vez hacia todas partes, gritaba desesperadamente y se jalaba los cabellos; Frente a ella, de pie se encontraba Samanta, con una sonrisa en los labios y diciéndole pausadamente:

-Ahora crees que soy una bruja?...Te ha quedado clara la muestra de mi poder?

-Por favor! No me tortures más! No te he hecho nada malo…Déjame tranquila!...Dejadme tranquila todos!

-Solo debes reconocer mi poder, decir lo que quiero oír!

-Porqué me estás haciendo esto? –Gritaba desgarradoramente arrodillándose en el suelo-.

-Porque quiero que recuerdes quien soy y lo que soy capaz de hacer! Solo tú eres el obstáculo que nos separa! –Gritaba furiosa aquella rubia de ojos azules-.

-De quien hablas? –Preguntaba confundida Cándida-.

-Él será mío y de nadie más!...Seguirás acurrucándote en el suelo pese al montón de serpientes que se enroscan en tus pies?

Súbitamente Cándida bajó la mirada y lo que vio le hizo emitir más gritos: De la nada aparecieron muchas serpientes negras con una marca amarilla en el dorso de la cabeza, otras con rayas de colores; todas se dirigían hacia ella, se enroscaban en sus pies y amenazaban trepar por sus piernas.

-Nooo por Dios que alguien me ayude!

Trató de correr pero la falda de su vestido se enredó en sus pies y la hizo caer pesadamente al suelo golpeándose la cabeza. Un tanto mareada por el golpe alcanzó a ver que Samanta se acercaba lentamente y al mismo tiempo le ordenaba:

-Solo di lo que ves…di lo que soy…o nadie vendrá a ayudarte!

Sin poder soportar más, siendo vencida por el terror que experimentaba, Cándida gritó con sus últimas fuerzas:

-Eres una hechicera! Eres una bruja! Por favor, alguien ayúdeme! Esta mujer quiere matarme! Quiere hacerme perder la razón!

Justo en ese momento los sirvientes llegaron al lugar y entonces Samanta cambió su actitud y dulcemente ofreció su mano a Cándida para ayudarla a ponerse en pie.

-No te me acerques! –Dijo dando un fuerte manotazo para rechazarla- Eres una bruja! Tienes poderes diabólicos! –Pronunciaba entre llanto y desesperación-

-Mi señora se encuentra bien? –Preguntaban los sirvientes acercándose hasta Cándida-

-No dejeis que esta mujer se me acerque! Por favor! –Suplicaba mirando a los sirvientes horrorizada y sujetando sus manos con fuerza-.

Los sirvientes miraban estupefactos la escena, levantaron a Cándida y se alejaron de Samanta. Minutos después llegaba gente que trabajaba para el Santo Oficio y la arrestaban, llevándosela para hacer un juicio y dictar sentencia.

-Poco después de que aquellos hombres te arrestaran, yo perdí el conocimiento y cuando desperté ya estaba en mi recámara… Terius me dijo lo que yo había hecho… y no sabes lo doloroso que fue saber que yo había sido capaz de algo tan monstruoso… -Y después sollozó amargamente-.

-Me estás diciendo que yo misma fui la que me condené a la hoguera? Eso no tiene sentido! Si tanto amaba a Terius, porqué razón querría morir justo en ese momento?... Tú mientes! Mientes justamente como hace cien años cuando me dijiste que te alejarías de él y permitirías que se quedara a mi lado siempre!

Carol se sorprendió ante estás últimas palabras de Suzette, no sabía cual de sus dos historias le producía más dolor recordar: Aquella vida como Cándida Wellington…o su vida como Candice White.

Ambas estaban repasando algo que ya habían vivido y evocaba dolor, sin embargo parecía algo necesario para tratar de tener una posibilidad de cerrar este nuevo ciclo de una manera distinta.

Pero qué tanto podría resistir cada una ante todos estos recuerdos? Había logrado mantener a Suzette ocupada en recordar haciéndole olvidar al menos por un momento su absurda y peligrosa idea con aquellas tijeras…pero aún no podía escapar! Obligarle a recordar por completo a Suzette podría ser un arma de doble filo pues existía la posibilidad de que en ella apareciera el deseo de redimirse…pero también existía la posibilidad de terminar por reavivar aquellos viejos rencores que nacieron hace cientos del años.

Continuará...


Hola nuevamente! Espero que haya sido de su agrado este noveno capítulo! Parece ser que todavía faltan algunas cosas qué aclarar entre Suzette y Carol...

candycandy forever gracias por continuar acompañándome en esta historia...jejeje, sí son unas cuantas aventuras y sinsabores que están pasando los protagonistas verdad? Ah sí, aquellos dos hombres probablemente tienen algo o mucho que ver en todo esto...pero aún no han actuado directamente. Espero que este noveno capítulo te haya gustado!

Micaela gracias por tu comentario! Espero que con este noveno capítulo puedas evitar acabarte las uñitas al menos por ahora jejeje. No creas, yo también me confundo y también tengo que releer jejeje.

Saludos!