"SUEÑO VITAL"…
-13-
En aquella habitación solitaria, abriendo lentamente sus ojos, paseó la mirada por las paredes y la luz de aquella lámpara le cegó por un instante; En su rostro se reflejaba la confusión que experimentaba, todo le pareció ajeno y lejano, como si de un sueño se tratara.
Incapaz de moverse, siguió paseando la mirada después de recuperarse de aquel resplandor inicial y vio aquellas imágenes cuidadosamente: Todas evocaban momentos felices, momentos que su memoria se empeñaba en inmortalizar de algún modo.
No eran aquellos cuadros que tenía colgados en las paredes de su estudio, eran las verdaderas imágenes que su memoria atesoraba de lo que fue su vida alguna vez. Curiosamente todos sus momentos felices estaban relacionados a una sola persona: Ella.
-Nunca me sentí solo después de conocerte –Dijo hablando con el aire-… Tú me diste aquello que tanto necesitaba yo en aquel momento…y desde entonces me dediqué a cuidar de ti siempre que pude hacerlo.
Nuevamente las lágrimas le impedían seguir con aquel recorrido por el pasado y se entristecía al recordar lo que Travis le había informado. Pese a que siempre había demostrado una gran fortaleza de carácter, pasaron más días y él se negó a salir de esa casa, después se negó a levantarse de la cama y finalmente se negó a tener contacto con alguien más aparte del médico, el mayordomo y ese joven que desde hace mucho tiempo se había convertido en un buen amigo.
-No puedes seguir así…
-Tú no entiendes… -Interrumpió hostilmente a Travis-.
-Claro que entiendo: Has abandonado todo por tu terquedad de seguir ahí en esa cama, compadeciéndote de ti mismo en vez de correr a su lado para obligarla a despertar!
-No sabes cómo me siento.
-Claro que lo sé! Es que acaso crees que eres el único que sufre?... Quiero que ella despierte!...Pero parece que se niega a escucharme…y es lógico si recordamos que por culpa mía ella está así.
Travis apretó los puños y después se secó rápidamente aquellas lágrimas silenciosas que una vez más le traicionaban frente aquel hombre.
-En realidad yo soy el único responsable de lo que le ocurrió… -Dijo el hombre que yacía en la cama-.
-Lo cierto es que… yo soy también responsable de lo que le ocurrió a ella… He sido tu cómplice todo este tiempo…y estaba tan impaciente por recuperarla…que sentí que mi mundo se acababa cuando vi que ella podría morir… Pero tal vez tú…puedas convencerla de volver.
-Crees que de algo sirva que yo…me acerque a ella otra vez?
-Debes hacerlo…Algo o alguien debe obligarla a volver con nosotros…o mejor dicho, contigo –Dijo Travis en tono resignado-.
-Si ella descubre la verdad…y se entera de mi existencia…tal vez la pierdas para siempre…
-Eso ya lo sé… -Reconoció tristemente-.
-Y aún así me pides que me presente ante ella?
Travis no dijo nada ante esa pregunta y el otro comprendió qué tan fuerte debía ser el amor que le tenía a Carol como para estar dispuesto una vez mas a renunciar a ella. Después de unos instantes, con pausada voz volvió a decirle:
-Travis…necesito que hagas algo por mí: Quiero que traigas a Nathan Laurent.
-Quién es él? –Preguntó suspicaz-.
-Es el hombre que pintó todos aquellos cuadros que tengo en el Estudio…Es el único que pudo plasmar exactamente mis recuerdos del pasado…
-Y para qué lo quieres ahora? –En realidad Travis no entendía qué importancia podría tener llamar a un pintor mientras Carol estaba en el Hospital Jacob-.
-Quiero que él…pinte un último cuadro para mí…
Travis miró a aquel hombre en silencio y repentinamente le inspiró una especie de compasión; No logró saber qué tipo de cuadro sería el que quería, pero sí le quedó muy claro que en verdad se trataba del que sería el "último cuadro".
También tuvo curiosidad por conocer el rostro de aquel artista que tuvo la capacidad de retratar exactamente los recuerdos empolvados de un hombre solitario y aferrado al pasado. Solo una cosa le incomodó: No lograba comprender de qué manera ayudaría eso a Carol en el futuro.
Una vez más extendió aquella pequeña tarjeta de presentación y leyó el nombre del famoso pintor; Se guardó la tarjeta en el bolsillo de su camisa y salió rumbo a ese lugar donde se supone que encontraría a Nathan Laurent.
Pasó aproximadamente un mes, su cuerpo había sanado casi por completo; Le habían colocado ya en una postura más normal en la cama, ya no estaba dentro de una gran burbuja de plástico ni se encontraba en una habitación del área de Terapia Intensiva… Pero qué ocurría en su mente? Se encontraba en un profundo sueño, es verdad, pero podía escuchar perfectamente todo lo que ocurría ahí afuera: Todo ese tiempo había permanecido como testigo mudo de todo aquello que los demás guardaban en su corazón…pero que lo confesaban al entrar en esa habitación, justo frente a ella, creyendo no ser escuchados.
Había registrado diariamente las visitas de aquel joven lleno de remordimientos que no cesaba de llorar desconsoladamente al ver que ella seguía "dormida"; Había también registrado en su memoria las visitas terciadas de aquella chica que una y otra vez le decía "No te preocupes…todo será mejor cuando despiertes"; Además estaban las visitas esporádicas de aquel que hace mucho tiempo fuera su novio y que ahora amaba a su amiga.
Estando así sumergida en su propio sueño, en su propio mundo, inicialmente una y otra vez dio repaso a su situación, a lo que le esperaba en cuanto despertara…y nada de eso le animaba a salir de ese sopor realmente.
-"Qué me espera allá afuera?...Nada…Soledad y desengaño tal vez…Habrá algo por lo que verdaderamente valga la pena dejar mi mundo para volver a aquel mundo de mentiras?...Tal vez sería más feliz aquí, durmiendo para siempre…".
Por absurdo que pareciera, Carol se estaba dejando llevar por la desesperanza y poco a poco perdía las ganas de luchar contra ese sueño que la mantenía en su propio mundo, aislada de los demás. Sin notarlo ella misma, su memoria también empezaba a decidir hacer "limpieza" y gradualmente empezó a desechar cosas pero sin separar lo que era importante y lo que no.
Una mañana, la puerta de su habitación se abrió antes de la hora acostumbrada y unos pasos sólidos delataron la presencia de alguien distinto, de alguien que hasta ahora no había estado ahí, frente a ella:
-Carol…
Apenas escuchar esa voz pronunciando su nombre, pudo tener la certeza de que conocía al que estaba ahí con ella…pero al tratar de recordar el nombre de aquella persona, su mente le negó esa información.
-Perdóname por no venir a verte antes…No tenía valor para verte así… Cuando me enteré de lo que te sucedió…me pareció algo tan irreal…tan cruel…
Entonces pudo escuchar que algunas gotas de agua caían al suelo y supo que aquella persona lloraba. Poco después apareció el Dr. Hewson:
-Vaya! Un nuevo visitante! Es usted el papá de Carol o algún familiar? –Preguntó animosamente el médico-.
-No…Soy su jefe. Ella ha trabajado para mí desde hace unos meses…
-Ya veo.
-Ella llegó a mi vida como un rayo de sol en un cielo nublado sabe?...Siempre tan alegre y sonriente…pero ahora…verla así…
El Sr. Grant no pudo continuar hablando, volvió a sentarse en la silla apoyando su codo derecho en la rodilla del mismo lado mientras presionaba su frente con la mano, ocultando su rostro para que el médico no le viera llorar.
-Entonces ella es muy especial en varios aspectos… -Dijo el médico-.
-No le entiendo…
-Ella ha sido uno de mis pacientes más especiales… Pese a sus quemaduras, su cuerpo ha sanado casi al cien porciento; Mire ese monitor –Dijo señalándole una pequeña pantalla- se encarga de registrar la actividad cerebral que tiene y al parecer todo es normal, pero…sigue inconsciente… Es como si…no quisiera despertar.
-Quiere decir que ella está así porque quiere? –Y mostró un poco de enfado ante tal suposición-.
-No exactamente. Me refiero a que…por alguna razón ella ha dejado de luchar…no tiene voluntad de despertar…Es como si ella no deseara volver a este lugar, a este tiempo… Al menos eso he podido sentir cada vez que estoy aquí, frente a ella… Es que acaso usted no percibe eso?
El Sr. Grant permaneció en silencio ante las palabras del médico y miró fijamente a Carol solo para comprobar que tenía razón: Carol permanecía ahí, acostada tranquilamente, parecía una princesa de un cuento infantil, parecía una "Bella Durmiente"…y podría adivinarse por la paz de su rostro que estuviese donde ahora estuviese, se sentía mucho más tranquila que en el mundo real.
El Dr. Hewson salió de la habitación y dejó al Sr. Grant solo nuevamente; Éste se acercó despacio hasta Carol…y a cada paso que daba, le resultaba aún más evidente aquello que le había dicho el médico. Entonces, lentamente dirigió su mano hacia aquel bello rostro y le acarició suavemente la mejilla diciéndole:
-No tengas miedo Carol…El futuro siempre es impredecible pero…siempre podremos tratar de sonreír y ser felices con lo que tenemos, pese a lo que no tenemos…
El Sr. Grant decidió hablar directo a Carol, esperando que ésta pudiese escucharlo; No sabía si hacía lo correcto, lo único que sabía es que aquel médico había acertado en sus observaciones y que ahora era necesario ayudarla a encontrar una nueva razón de vivir, una nueva razón para volver al mundo real.
Durante todos esos días estuvo preocupada por Carol, pero no podía dejar de pensar en su propia situación; Había optado por seguir viviendo como acostumbraba hacerlo, con sus estudios y con su trabajo…pero bien sabía que tenía un asunto pendiente.
Salió del "Meijikan Café" y se dirigió a la parada del autobús, pero a medio camino, una mano la interceptó y le presionó el brazo con firmeza; Ella dio un brinquito que delató su temor y entonces vio quién era aquella persona que la había tomado por sorpresa…
-Pensé que no querrías volver a verme… -Dijo en tono apagado-.
-Solo quise darte y darme tiempo de asimilar todo esto Suzette…
-Ella aún no ha despertado…Está bien hablar así, ahora?
Taylor sabía muy bien que las circunstancias no eran muy adecuadas, pero necesitaba aclarar su propia situación con Suzette; Por esa razón decidió ser él quien la buscara primero. Le explicó sobre su decisión de permanecer con Carol si lograba recuperarse del accidente…
-Pero eso lo prometiste pensando que ella había intentado quitarse la vida por lo que ambos le hicimos, cierto? –Preguntó Suzette adivinando los sentimientos de culpa que Taylor debió tener en aquel momento-.
-Así es…Pensé que… yo era el responsable de lo que le sucedió…aunque no sabía exactamente lo que la envió al hospital.
-Entonces puedes estar tranquilo y olvidarte de esa "promesa". Lo que esa noche ocurrió en realidad no tiene que ver contigo, sino con Travis: Carol descubrió que él era Terry.
-Tú has hablado con Travis? –Preguntó con un discreto temblor en su voz-.
-Sí… Pero no fue por lo que te imaginas… Solo quería saber si él realmente era Terry…y comprendí que por eso sucedió todo lo demás esa noche.
Viendo la cara de confusión que tenía Taylor, fue evidente para Suzette que él sabía poco o casi nada del pasado así que decidió darle una explicación de lo ocurrido en 1490 y en 1914; Él permanecía en silencio y sus ojos parecían salir de sus orbitas al escuchar la historia completa. Al finalizar el relato, Suzette tuvo miedo de la reacción que él presentara pero, de alguna manera estaba resignada a lo que pudiera pasar.
-Aún lo…amas? –Preguntó después de un largo suspiro-.
-Amé a Terry, es verdad, pero… Travis me dijo algo que pensé que era cierto: Que yo anduve detrás de su fantasma…
-Entonces de verdad solo estuviste conmigo porque pensabas que yo…
-No. Eso no es así… -Se adelantó unos pasos quedando frente a Taylor y dio media vuelta para poder mirarlo a los ojos- Yo me enamoré de Taylor desde el principio; Después fui descubriendo cosas que me hicieron deducir que tú eras Terry y por eso me sentí aún más feliz, pero eso fue mera casualidad…En realidad, yo te amo por ser quien eres, Taylor.
Él se quedó mudo ante las palabras de Suzette y permaneció inmóvil sin mostrar alguna reacción; Suzette lo interpretó como una señal de que muy probablemente él no sabía qué hacer o cómo explicarle que ya no quería saber más de ella, así que continuó diciéndole:
-Creo que para cualquier persona en tu lugar, sería difícil poder continuar con esto porque constantemente dudarían de mis palabras y mis sentimientos… Además, ya sabes todo sobre mi pasado y…no fui exactamente una "blanca palomita"… Si ya no quieres estar conmigo…yo entiendo… Tal vez merezco quedarme sola por lo que hice.
Taylor permanecía en silencio, mirando fijamente a Suzette sin ser capaz de emitir alguna palabra, se sentía aún más confundido que al principio por todo lo que acababa de serle revelado de boca de la misma Suzette; Sentía que era una completa desconocida para él y al mismo tiempo sentía que aquella chica que tanto amaba seguía ahí, sin cambio alguno, como desde el día en que se conocieron.
El cielo estaba oscurecido pero tapizado de estrellas que titilaban como pequeñas joyas y una suave brisa acariciaba su rostro; Se encontraba en un hermoso bosque, entre los arbustos podía observar las pequeñas luces de muchas luciérnagas y a lo lejos escuchaba la melodía de los grillos.
Pero aquella armoniosa melodía fue interrumpida por el eco de una voz masculina que parecía provenir de todas partes y de ninguna a la vez; El mensaje de aquella voz era directo y bastante claro: "No tengas miedo Carol…El futuro siempre es impredecible pero…siempre podremos tratar de sonreír y ser felices con lo que tenemos, pese a lo que no tenemos…".
Escuchar eso le hizo incorporarse de golpe y mirar hacia todos lados, como si aquel hombre pudiera aparecerse en ese lugar.
-Quién es?...Esa voz…esa voz… -Carol trataba de recordar de quién era aquella voz- Cuando él apareció y me llamó por mi nombre supe enseguida quién era…pero ahora…es como si en unos cuantos segundos se me hubiese olvidado!
Carol terminó de ponerse de pie y comenzó a caminar, buscando al mismo tiempo al dueño de esa voz y entonces, aquella voz dijo algo más: "Por favor…despierta de ese sueño Carol…Nada es igual sin ti…Vuelve con nosotros!".
-Volver?...A donde?...Con quiénes?...De qué sueño me habla?
Giró sobre sí misma viendo hacia todas direcciones, repitiendo aquellas preguntas una y otra vez, pero nadie le respondió.
-Sueño?...Cuál sueño?...Cuál sueño? –Gritó confundida exigiendo una explicación-.
Entonces todo aquel paisaje nocturno se mezcló como la pintura de una acuarela y el escenario cambio: Frente a ella se encontraba una calle solitaria teñida de una luz naranja, el sol estaba cayendo, caminó sin rumbo fijo; Todo el lugar parecía desierto, las tiendas, los restaurantes, todo estaba vacío y silencioso. Caminó hasta el final de esa calle y unos metros más adelante, alcanzó a ver una casa que sobresalía de todas las demás.
Se acercó y observó que aquella casa no era muy grande pero era hermosa: Sus paredes estaban pintadas de blanco y los marcos de las ventanas y la fachada pintados de un suave color lila; Tenía un pequeño jardín al frente con pinos japoneses y varias rosas de colores, en el centro de ese jardín había un árbol que parecía un bonsái gigante y bajo su sombra había un par de columpios nuevos. Entonces escuchó un sonido peculiar…era la risa de un bebé. Se acercó temiendo que aquel bebé también estuviese solo, como ella ahora lo estaba.
A medida que se acercaba y se asomaba a ese jardín, descubrió que ahí había dos personas: Un hombre y una mujer, ambos sentados en aquellos columpios pero la mujer era quien sostenía a ese bebé sonriente…
-Es preciosa! Cómo le llamaremos? –Dijo emocionado el varón-.
-Tengo el nombre perfecto para ella! Se llamará…
Y el resto de lo que la mujer respondió se hizo inaudible. Carol insistió en acercarse aún más pero los rostros de aquella pareja permanecieron borrosos como si los viera a través de un cristal empañado y lo único que alcanzó a ver más claramente fue la pequeña cabeza del bebé cubierta por un fino cabello rubio y su pequeña manita de piel blanca con un aspecto suave y terso sujetando el pulgar del hombre. Entonces un viento intenso apareció meciendo las ramas de aquel enorme bonsái provocando una suave caída de copos blanquecinos.
-Nieve?... Está nevando!... Está nevando!... Está…ne…van…do…
-Carol? Carol puedes oírme?
El Sr. Grant logró escuchar claramente la débil voz de Carol pronunciando aquellas dos palabras con dificultad, pero pese a llamarla, ella volvió a quedar en silencio, sin gesto alguno; Al parecer nuevamente se sumergía en ese sueño.
Finalmente se convenció de que la respuesta que tanto esperaba, no la escucharía jamás, tristemente comenzó a hacerse a la idea de que se quedaría sin nada. Entonces Greta se acercó y con un tono prudente preguntó:
-Qué es lo que te mantiene tan ausente?
-Eh?... No es nada…bueno, es que Carol… -Se apresuró a mentir-.
-Carol está bien, ella despertará cuando su corazón sane o cuando decida que al menos puede soportar todo lo que aquí le espera… Pero lo que te tiene así, con la mirada perdida en la nada, es algo más…
-A ti no puedo mentirte… Ahora sí ya no tengo duda de que he perdido a la única persona que realmente he amado en esta vida –Reconoció desesperanzada-.
-El hecho de que las cosas no sucedan justo cuando lo deseamos, no significa que no vayan a suceder jamás… Tiempo al tiempo, chiquilla… Tiempo al tiempo… -Se giró sobre sí y comenzó a atender a unos clientes recién llegados-.
Suzette quería que en verdad Greta tuviera razón en lo que le acababa de comentar; Pero sinceramente ya no tenía esperanza alguna de que así sería. Esa tarde trató de distraerse con el trabajo, sin pensar en nada más…pero el rostro de Taylor permaneció fijo en su mente.
Anocheció y se dispuso a volver a su departamento; Le hubiese gustado que el "Meijikan Café" estuviera abierto las veinticuatro horas…al menos así no tendría que volver a casa…a esa fría, oscura y solitaria casa…
-La extraño mucho…ella cree que nadie nota demasiado su ausencia…pero yo sí –Dijo mirando aquel cielo ya cubierto de estrellas-.
Al entrar en su departamento, encendió la luz de la lámpara de la sala, se preparó un café y encendió el televisor; Cambiaba los canales una y otra vez sin mirar nada específicamente y sin siquiera notarlo, una pesada somnolencia le invadió y sus ojos se cerraron…
-Suzette! Suzette! Abre los ojos! Por favor Suzette! –Le gritaban desesperadamente-.
-Qué…pasó? –Lentamente sus parpados se abrieron y vio una imagen borrosa de alguien frente a ella-.
Trató inútilmente de enfocar mejor la imagen de ese rostro para poder verlo con claridad y entonces vio que algo parecido a pintura, escurría sobre unos cristales que la separaban de esa persona. Después solo alcanzó a escuchar nuevamente aquella voz:
-Suzette por favor despierta! –Le ordenó-.
-Cuando yo esté preparada…vendrás…por mi? –Preguntó Suzette con débil voz-…Prométeme que… vendrás por mí –Suplicó finalmente-.
Siguió balbuceando una y otra vez aquella frase y entonces el timbre de la puerta la hizo incorporarse súbitamente:
-Eh?... Me quedé dormida!... La puerta…alguien llama a la puerta, quien podrá ser a estas horas?
Torpemente miró alrededor suyo como si quisiera confirmar que continuaba en su departamento, se dirigió hacia la puerta y abrió sin siquiera preguntar quién era.
-Debieras tener cuidado aún más si estás sola en casa.
-Taylor!
Él la miró y entró silenciosamente al departamento y solo hasta que Suzette cerró la puerta, comenzó a hablar:
-Yo amaba a Carol…al menos eso pensaba antes de que tú aparecieras… Pero lo cierto es que poco a poco…te amé a ti sin siquiera darme cuenta…Sé que debí decirte sobre aquella visita de Travis…debí enfrentarme a la realidad pero…tenía miedo de lo que pudieras decirme…tenía miedo de que en realidad amaras al que creíste que yo era…Y por un momento, solo por un momento, pensé que si esa era la única manera de que te quedaras a mi lado, entonces estaba dispuesto a convertirme en lo que no soy, a convertirme en Terry Granchester.
-Taylor no…
-Espera, aun no termino… Como verás, soy igual que tú porque yo también estuve dispuesto a tomar una identidad que no me pertenecía…y al menos un tiempo, así lo hice al guardar silencio y no revelarte quién era Terry realmente... Estuve dispuesto a mentirte por el resto de mi vida si era necesario…Solo para que te quedaras conmigo.
No hubo necesidad de más palabras; Suzette comenzó a llorar en silencio al ver que él extendía sus brazos hacia ella sin emitir juicio alguno, sin pedir explicación alguna. Ella mejor que nadie, podía comprender sus sentimientos y el porqué hubiese estado dispuesto a mentirle, a decirle toda la vida que él era Terry Granchester aún sin serlo.
Resignado a no obtener respuesta vio que era hora de marcharse, entonces le dedicó una última mirada y le estrechó la mano suavemente, dio media vuelta para dirigirse a la salida pero entonces… esa fina mano débilmente presionó sus dedos.
-Esta nevando… -Dijo Carol mirándolo fijamente con tristeza y derramando lágrimas en silencio-.
-Carol! Al fin despertaste! –Dijo el Sr. Grant entusiasmado-…Doctor!... Doctor! Carol ha despertado!
Un par de minutos después, el Dr. Hewson y una enfermera entraban corriendo a aquella habitación y se alegraban al ver que efectivamente Carol tenía sus ojos abiertos…
-Enfermera, por favor tome sus signos vitales –Indicó el médico-.
Carol no dijo nada más en todo ese rato ni emitió sonido alguno, simplemente observaba fijamente al Sr. Grant y escasas lágrimas volvían a correr por sus mejillas.
-Finalmente nuestra "Bella Durmiente" despertó de su largo sueño! –Dijo entusiasmado el médico-.
Después de una rigurosa revisión, el médico constató que Carol se encontraba mentalmente en perfectas condiciones. La puso al tanto de su evolución física durante todos aquellos días en que estuvo sumergida en su profundo sueño y por supuesto adjudicó el "milagro" de su despertar al Sr. Grant:
-Si no hubiese venido este caballero, seguiría durmiendo!... No sé qué hizo, pero, si hubiera yo sabido que usted tenía el poder para despertarla, lo habría hecho venir inmediatamente! –Concluyó dirigiéndose al Sr. Grant-.
-Puedo quedarme con ella un poco más?
-Claro que sí señor.
El médico y la enfermera salieron de la habitación y entonces Carol volvió a mirar en silencio al Sr. Grant y sonriendo le dijo:
-Gracias…escuché lo que me decía…y se lo agradezco… -Y nuevamente comenzó a llorar-.
-Tranquila…todo estará bien a partir de ahora…Ya lo verás –Le dijo tratando de animarla-.
En ese momento, la puerta de la habitación volvió a abrirse y poco después, lentamente cayeron aquellas rosas rojas que terminaron esparciéndose en el suelo; Travis se quedó perplejo al ver que Carol había despertado.
-Carol!...Has vuelto!
Con gran ansiedad corrió hasta la cama pisoteando algunas de las rosas esparcidas en el suelo y quiso tomarle la mano…pero entonces ella gritó:
-Vete! No quiero verte nunca más!
Esta vez Carol lloraba de rabia y apretaba con sus puños aquellas sábanas de hospital; Lo miraba como si fuese un animal repulsivo, como si el solo imaginar que la tocara, le resultara algo aborrecible.
-Pero Carol yo… -Esta vez Travis lloraba también-.
-No quiero escucharte! Aléjate de mi vida para siempre!
Travis palideció ante aquellas palabras, no supo qué decir, no supo si tenía derecho a suplicar que Carol no le echara de su lado; Con una mirada triste, confusa y llena de dolor miró al Sr. Grant y éste solo le hizo un gesto que le dejaba muy en claro que era mejor que se fuera.
-Esta bien…me iré…Carol…perdóname.
-Desaparece de mi vida de una buena vez! –Exigió ella-.
Él arrastró lo poco que le quedaba de dignidad y miró las rosas en el suelo, se limpió aquellas lágrimas con el dorso de la mano y salió de ahí, cabizbajo y en silencio. Cerró la puerta y se acurrucó ahí mismo, como un niño: Sentado en el suelo, apoyando la espalda contra la puerta y cubriéndose sus ojos con el brazo. Se odió a sí mismo, quiso haber podido regresar el tiempo atrás hasta el momento en que se atrevió a hablarle a ella por primera vez; Deseó con todas sus fuerzas no haberla conocido, no porque estuviera enojado por su rechazo, sino porque al menos de ese modo no la habría herido como lo hizo.
Suzette y Taylor se enteraron del despertar de Carol y decidieron que era mejor que ella primero la visitase y la pusiera al tanto de lo ocurrido durante todo ese mes que había pasado. Carol se veía repuesta en tan solo unos días y al parecer su estado de ánimo acostumbrado también lo recuperó.
-Me alegra ver que estás completamente recuperada!
-El Dr. Hewson dijo que pronto me dará de alta.
-Es verdad… Carol… -Recordó lo que el Sr. Grant le había comentado sobre la última vez que Travis estuvo en el hospital-…Ya no ha vuelto a visitarte él?
-De quién me hablas? –Preguntó sonriente-.
-De Travis –Aclaró con timidez Suzette-.
Escuchar ese nombre le borró la sonrisa del rostro instantáneamente y luego respondió con indiferencia:
-No. Y espero que nunca se aparezca en mi camino otra vez.
La respuesta de Carol fue tajante y en seguida cambió de tema; Suzette vio que ella seguía muy dolida por todo lo ocurrido y temía que las heridas más graves se encontraran no en el cuerpo…sino en el alma de su amiga.
Finalmente Carol fue egresada del Hospital Jacob y volvió a casa, junto a Suzette. Los primeros días transcurrieron tranquilamente e incluso Carol animó a Suzette a salir con Taylor sin preocuparse por dejarla sola.
Suzette se resistió a salir frecuentemente, así que solo un par de veces a la semana tenía una cita con Taylor. Una noche, decidió regresar antes de lo acostumbrado y el entrar al departamento vio todo sumergido en la oscuridad.
-Debe estar dormida ya…Quería alcanzarla para cenar algo juntas…pero ya mañana será…
Al entrar en la recámara tratando de no hacer ruido, escuchó los sollozos de Carol, encendió la luz y ambas se observaron en silencio; Carol tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Sin decir nada, Suzette se acercó a ella y la abrazó mientras seguía llorando desconsoladamente; Carol no sabía qué hacer, no sabía qué sentir… Cómo reaccionar ante el dolor causado por la persona que se ama?
-Estoy sola…Me siento completamente sola! –Dijo entre sollozos-.
-Perdónalo–Dijo Suzette concretamente-.
-Cómo podría yo perdonarle que me haya causado tanto sufrimiento?
Y entonces Suzette permaneció en silencio y la miró a los ojos seriamente, después de unos segundos, en su rostro apareció una tierna sonrisa y le dijo:
-Desde que te conozco, siempre has sido una persona honesta y bondadosa, incapaz de guardar rencor…Eso me lo has demostrado una y otra vez: Primero como Cándida al darme un lugar para vivir, luego como Candy al renunciar al hombre que tanto amabas…y aquí como Carol, guardándote todo el dolor que debiste sentir al recordar lo que yo te había hecho y aún así has estado a mi lado…
-Suzette yo…
-Sé que estás muy dolida también con él…pero creo que vale la pena que le des y te des una segunda oportunidad de ser feliz… Travis te ama de verdad Carol…
-Cómo puedes estar tan segura de eso?
-Porque él hizo algo parecido a lo que yo hice…
Carol no comprendió de qué hablaba Suzette así que la miró en silencio esperando una explicación. Suzette respiró profundamente y después de un momento, con la mayor tranquilidad de la que fue capaz, le dijo:
-Él también estuvo dispuesto a vivir entre las sombras, por amor… Esperaba poder encontrar el momento adecuado para decirte esto y creo que ese momento ha llegado: Carol… Travis no es realmente Terius de Granchester.
Carol palideció al escuchar a Suzette decir eso con tanta seguridad; Se preguntaba qué tipo de pruebas podría tener para afirmar algo así y cómo es que lo habría descubierto. No sabía si realmente quería enterarse de más o preferiría ignorar todo lo relacionado con Travis. Una cosa era segura: Suzette no se atrevería a jugar con algo tan importante a estas alturas de la vida…o sí?
Continuará...
Hola! Una disculpa por haber tardado en actualizar! Hace unos días mi compu murió finalmente y ahora he tenido que usar una que es del año de uuufff y para colmo de dificultades, el programa y el teclado están en japonés...y tardo en adivinar cómo funciona! jejeje
Miriam! Así es, una de nuestras protagonistas no se podía morir! Y en este capítulo se dignó a despertar jejeje...Suzette parece que ahora sí piensa más en frío...pero creo que ahora te he dejado con otra duda verdad?...bueno de eso se trata este asunto jejeje ;)
Sayuri Moon! Ya te había comentado la tragedia de mi compu...aun ando de duelo snif snif, no cabe duda que uno le agarra cierto aprecio a las cosas...pero nimodo, cosas son cosas y afortunadamente se pueden sustituir jejeje.
Chicas que me leen silenciosamente, mil gracias por su tiempo, pero no sean malas! Envienme sus comentarios para asi saber si voy bien o ya meti la pata! En realidad saber sus opiniones es lo que me anima a continuar la historia! (por cierto hoy me apareció una nueva idea para otra historieta jeje ya se me había demorado la inspiración!)
Bueno, andaré medio lenta en esto de subir los capítulos, pero trataré de no tardar demasiado en actualizar!
Por el momento me despido.
Saluditos!
