"IRONIAS"…
-17-
Aquella noche realmente ninguna de las dos pudo dormir, irónicamente ambas habían permanecido en silencio en sus respectivas camas pensando en un mismo hombre aunque por distintas razones: El pintor.
Amaneció y Suzette fue la primera en levantarse, trató de no hacer ruido y simplemente dejó una pequeña nota sobre su cama. Se vistió lo más rápido que pudo y salió. Abajo, a unas cuantas calles, estaba ya Taylor esperándola:
-Hola preciosa! –La saludó dándole un abrazo-...Y bien, a donde iremos?
-Vámonos, no quiero que Carol nos encuentre aún aquí… En el camino te explico.
Taylor tuvo que conformarse con esa respuesta; La invitó a subir al auto y empezaron un viaje que sería breve. Mientras tanto, Suzette iba callada, viendo hacia la nada, hasta que Taylor se atrevió a sacarla de sus pensamientos:
-Qué pasa Suzette? Qué es lo que te preocupa?
-Es Nathan…es decir, Nicholas Leman…
-No debes preocuparte demasiado; Hoy mismo James y yo seguiremos averiguando sobre él, buscaremos los supuestos documentos que presentó ante el abogado del finado Laurent…Si todo eso es falso, entonces pasará una linda temporada en prisión.
Aunque Taylor estaba muy seguro de que se haría justicia contra Nicholas Leman acusándole por algún delito, en realidad Suzette esperaba que otro tipo de "justicia" recayera sobre aquel hombre, una justicia que estaba más allá de la simple prisión terrenal a la que podría ser sometido en este mundo.
Poco después, ella le indicó a Taylor detenerse porque finalmente habían llegado al lugar al que ella quería ir.
-Y esta casa de quién es? –Preguntó Taylor confundido-.
-Travis me trajo ayer aquí…en este lugar están los cuadros y ese pintor…
-Pero Suzette! No podemos estar aquí! –Dijo dando un brinco- Tenemos que irnos de inmediato!
La rubia de ojos azules le detuvo sujetándole el brazo con fuerza para impedir que él nuevamente pusiera en marcha el automóvil; Taylor se sorprendió ante este acto y al mirarla a los ojos vio que estaba a punto de llorar.
-Por favor Taylor, debo hacerlo, no me queda mucho tiempo! Por favor ayúdame!
-Es muy importante esto verdad? Porqué no me dices qué pasa? No es suficiente todo lo que ya escuchaste de labios del dueño de los cuadros? Qué más falta por descubrir?
-Ya no se trata de ese hombre, sino de mí…debo enfrentarme a esto yo sola…Cuando vuelva te prometo que te diré absolutamente todo.
Taylor tuvo que hacer un esfuerzo para aceptar que aún entre pareja, hay asuntos que no corresponde a ambos arreglar directamente; Tenía que respetar las necesidades de Suzette y confiar en ella, darle libertad de resolver sus propios asuntos…y la dejó ir.
-Está bien, aquí te espero.
-Gracias.
Se dirigió a la entrada y llamó a la puerta, el mayordomo le abrió y la dejó entrar; Supuso que visitaría al Señor de la casa y le explicó que en ese momento no se encontraba, pero…
-En realidad vengo a ver al Sr Nathan A. Laurent –Dijo firmemente-.
-El Sr. Laurent está en su habitación, hoy no quiso salir al jardín para continuar su obra.
El mayordomo gentilmente le llevó hasta la habitación que ocupaba el pintor.
-Sr. Laurent? Hay una joven que desea verlo –Le avisó el mayordomo sin abrir la puerta aún-.
-Está bien, que pase por favor! –Respondió animosamente-.
Al ver que una diminuta mano de piel blanca abría la puerta, el corazón del pintor se estremeció porque anhelaba que aquella mano perteneciera a cierta rubia de ojos verdes, sin embargo no fue así. Al momento de tener frente a él a Suzette, nuevamente palideció e hizo un esfuerzo por sonreír, le saludó cortésmente y fingió sorpresa por su visita.
-Tal vez le apetezca salir a caminar al jardín, no es muy bien visto que una joven tan hermosa se encuentre a solas en la habitación de un caballero –Dijo haciéndole una reverencia-.
Suzette permanecía ahí parada, en silencio y mirando fijamente a aquel pintor con unos ojos fríos y penetrantes, sin expresión alguna en el rostro...
-En esta habitación no hay ningún caballero! –Súbitamente respondió- No me engañarás nuevamente como hace muchos años!
-De qué me habla señorita? –Dijo aparente confundido-.
-Tanto tiempo ha pasado que ya no me recuerdas? En cambio yo te recuerdo cada día, a cada momento, desde el amanecer hasta el anochecer!... Eres inolvidable Nathan...o debo llamarte Nicholas Leman?...
El pintor sintió que un balde de agua fría le caía encima, había sido descubierto su fraude y no supo qué decir; En cambio Suzette tenía mucho más que agregar:
-Tal vez prefieras que te llame con tu nombre original... "Nemrod, el Alquimista"!
Sintió que el alma se le salía del cuerpo, efectivamente Suzette lo había descubierto! Pero no solo respecto a su nombre, sino a todo su pasado! Hizo una mueca de ira, pero supo que ya no tenía caso seguir fingiendo y luego sonrió burlonamente.
-Así que me has reconocido!... Ha pasado mucho tiempo desde aquellas noches en que retozábamos juntos en mi cama –Dijo lascivamente-.
-Qué has venido a buscar? –Preguntó ignorando su último comentario-.
-Lo que me pertenece! –Grito ya sin importar que alguien pudiese escucharlos-.
-Carol no te ama! No te amó antes como Neil Leagan y ni siquiera supo de tu existencia como Nemrod hace casi quinientos años!
-Y crees que eso me importa?... Después de tantos años, aún no me conoces! Te tuve a ti y la tendré a ella también!
-No te dejaré hacerle daño a ella!
-A ti qué mas te da lo que suceda con Cándida! Tantos años deseándola! Tantos años imaginándome como sería el momento de estar con ella!... Tú mejor que nadie sabe lo que es vivir con un deseo insatisfecho así que también sabes que no me detendré hasta conseguir lo que quiero!
El pintor tenía razón, irónicamente Suzette comprendía la fuerza de ese deseo y sabía de lo que podría ser capaz.
-Todos esos cuadros son el reflejo de tus deseos verdad?... Pero también son reflejo de tu alma podrida!... Qué crees que dirá ella cuando los vea? De verdad crees que correrá a tus brazos?... Si tanto la amas, porqué hacerle daño a ella despojándola de su propio cuerpo dejando que se quemara en una hoguera? Qué clase de amor puede ser ese? -Finalmente Suzette había perdido el control y le gritaba a viva voz en cuello-.
-Amor? Yo no sé qué es amar! Deseaba a Cándida! Pero ella solo tenía ojos para Terius! Siempre me consideró un pordiosero lunático! Al ver que ella nunca se entregaría a mi, en realidad no me importó arrancarle el alma y quedarme solo con su precioso cuerpo!...
Suzette sintió que la sangre se le congelaba, ahora las cosas eran bastante claras: En realidad el alquimista siempre tuvo en mente quedarse con Cándida a cualquier precio y ella había sido solo un instrumento para los fines que aquel hombre perseguía. Lloraba de ira, hubiese querido destrozar al pintor con sus propias manos!
- Y yo sin darme cuenta, te serví en charola de plata la oportunidad de poseerla!
-Vaya, no eres tan tonta como creí! -La miró de pies a cabeza y agregó- Lo único que lamento es no poder tenerlas a ambas otra vez!
-No lograrás hacerla igual de infeliz que a mi! -Dijo al tiempo que lo miraba ferozmente-.
-Y qué harás para impedírmelo? Tú fuiste su verdugo aquella vez y ahora quieres ser su salvadora?
La discusión estaba subiendo de tono y Suzette sabía que esto podría acabar mal, sin embargo, deseaba que esta vez él también pagara por todo el dolor que le había causado, deseaba justicia, deseaba poder descansar en paz. Entonces la pregunta que asaltó su mente fue: Por quién estaba haciendo todo esto realmente? Por Carol o por ella misma? Seguramente por ambas.
Carol despertó y se sorprendió al ver que Suzette ya no estaba acostada, no tenían clases porque ya era sábado; Pesadamente se levantó y vio su reloj:
-Las 8am, tengo suficiente tiempo para arreglarme e ir a "Destello"… A donde fue esta vez Suzette?
Casi al salir de la recámara alcanzó a ver un pequeño trozo de papel sobre la cama de Suzette, era la nota que le dejó antes de salir:
-"Buen día dormilona! Saldré con Taylor. Nos veremos más tarde"… Últimamente pasas mucho tiempo con él Suzette! Bueno, supongo que así debe ser –Y salió de la habitación-.
Llegó a "Destello" y le sorprendió ver que la tienda ya estaba abierta, se alegró al ver eso porque solo significaba una cosa:
-Señor Grant! –Decía con una sonrisa de oreja a oreja-.
-Hola señorita! Me alegro de verte!
Después de su hospitalización Carol no había visto a su jefe y solo mantuvieron contacto escaso por teléfono, además hasta hace poco que volvió a trabajar, así que tenía mucho que contarle y de algún modo, esa mañana le pareció diferente a todas las demás.
-"Sabía que este día sería diferente…" –Se dijo a sí misma-.
Juntos arreglaron y limpiaron los objetos de la tienda, el Sr. Grant preparó un poco de té y Carol lo puso al tanto de las ventas. Todo parecía estar bien pero…
-Dices que compraron el cuadro del "Portal de rosas"?
-Así es! El comprador pagó el precio inicial sin decir nada.
-Quién lo compró? –Preguntó seriamente-.
-Pues no lo sé señor, pagó en efectivo así que no me dio ningún dato… Hice algo mal? –Dijo con zozobra-.
-No, lo que pasa es que ese cuadro lo compré hace tanto tiempo que lo consideré decoración de "Destello" más que un objeto en venta…
Escuchar esto alarmó a Carol porque eso significaba que tal vez ella se había deshecho de algo importante para su jefe.
-Disculpe mi torpeza…yo no quería…
-No te preocupes Carol, ese cuadro me gustaba mucho…pero supongo que algún día tenía que salir de aquí…
-Donde consiguió ese cuadro? –Por primera vez Carol preguntaba sobre la procedencia de un objeto en "Destello"-.
-Bueno, un joven me lo vendió…aunque inicialmente lo conocí por otra cosa…
Carol lo observó con rostro de interrogación y por eso el Sr. Grant comenzó a narrarle una breve historia:
-Poco después de que abriera esta tienda, un día un joven vino a venderme una joya: Era un anillo de oro con incrustaciones de diamantes, decorada con grabados delicados, precioso y al parecer bastante antiguo…
-La sortija a la que usted llama "La prueba del amor de papel"?
-Así es. Me dijo que había pertenecido a sus antepasados pero por problemas económicos se veía forzado a venderla y decidí comprársela. Después de unos meses, curiosamente volví a encontrar a ese joven…bueno, yo no lo recordaba, pero él me reconoció y platicamos un rato; Al parecer su suerte había cambiado y fue entonces cuando me mostró ese cuadro…
Carol escuchaba atentamente el relato y por primera vez se preguntó quién sería aquella persona que pudo tener en su poder la sortija de matrimonio que alguna vez le perteneciera a ella misma.
El Sr. Grant notó que Carol nuevamente se quedaba callada, como si se fuera lejos, a su propio mundo, pero no quiso interrumpir su "viaje" interno.
Poco después de eso, el Sr. Grant salió a atender algunos negocios y dejó sola a Carol como siempre. La mañana transcurría tranquilamente…pero quién podría siquiera imaginar lo que vendría después?
Se dirigió hacia la puerta y fue entonces cuando Suzette tuvo un mal presentimiento que le heló el corazón; Sintió la imperante necesidad de detenerlo e impedir que saliera de aquel lugar.
-No te dejaré hacerle daño a ella! –Dijo sujetándolo del brazo con todas sus fuerzas-.
-Sueltame! Qué te importa si ella vive o muere!
Escuchar estas palabras hizo sentir aún más temor a Suzette, no se perdonaría jamás si Carol resultaba herida por todo esto. El pintor la empujó violentamente y salió corriendo de aquella casa subiendo a uno de los autos que pertenecía a su anfitrión. Tan absorto iba en sus planes que ni siquiera notó el auto de Taylor estacionado cerca de ahí; Poco después apareció Suzette y desesperadamente subió al auto de su novio, suplicándole que manejara a toda velocidad... Sabía bien que el pintor ya no tenía nada que perder al verse descubierto, razón por la que sin duda iría detrás de Carol; Tenían que encontrarla lo antes posible...antes de que el mismo Neil Leagan o mejor dicho, Nemrod "el alquimista", la encontrara.
-Qué está pasando Suzette? –Preguntó confuso Taylor-.
-Él es capaz de matarla! Taylor debemos impedir que le haga daño a Carol!... Él no solo es Neil Leagan, sino también Nemrod, el alquimista!
Mientras Taylor manejaba, Suzette lo ponía al tanto de todo lo ocurrido, de sus sospechas, de sus recuerdos al respecto…y de sus conclusiones.
-Debiste decírmelo antes Suzette! Ese hombre no tiene escrúpulos! Si fue capaz de hacerte algo así hace quinientos años, creo que lo volvería a hacer ahora!
-No quería que ustedes resultaran lastimados con todo esto!... Si Travis o tú lo hubiesen sabido antes, seguramente habrían querido matarlo con sus propias manos!
El pintor logró adelantarse por mucho y llegar rápidamente a "Destello", que era el lugar donde imaginó que seguramente estaba Carol en ese momento; Entró apresuradamente sin importarle saber si Carol estaba sola o con algún cliente; Ella asustada lo reconoció simplemente como aquel que compró el "Portal de rosas"…
-Qué le pasa? Porqué entra así?
-Candy! Ya no puedo seguir ocultando más mi identidad! Tenemos que irnos de aquí! –Al decir esto último, la tomó del brazo con fuerza tratando de sacarla de la tienda-.
-Pero de qué me habla? Qué quiere? Suélteme!
-Es que no me reconoces Candy? -La sujetó por ambos hombros con fuerza y le dijo- Soy Anthony!
-An…Anthony?
-Por favor Candy, no hay tiempo! Tenemos que salir de aquí! Después te explicaré todo! Confía en mi!
Al mismo tiempo Taylor y Suzette estaban casi por llegar, pero en ese momento el semáforo cambió a luz roja.
-No puede ser! –Gruñó Taylor golpeando el volante-.
-Me adelantaré!
-Suzette espera!
Taylor no tuvo tiempo de tratar de detenerla porque ya había dado un portazo y enseguida atravesaba la calle. Tuvo que conformarse con desear que ojalá Carol no estuviese ahí en ese momento; Siguió a Suzette con la mirada hasta que llegó a "Destello" y la vio entrar.
-No creas nada de lo que él te diga Carol! Es un farsante! Un mentiroso! Él es Neil Leagan! -Gritó Suzette desesperadamente-.
-Qué? –Preguntó asustada Carol sin poder comprender nada de lo que sucedía-.
En cuestión de segundos, Nicholas sacó de su bolsillo una navaja y se dirigió hacia Carol, Suzette apenas si alcanzó a reaccionar y correr hacia él! Ambos forcejearon y por un instante el filo de aquella navaja quedó a la deriva, poco después se escuchó un lamento…
-Qué está pasando? –Gritaba Carol horrorizada-.
Gradualmente Suzette se desplomaba al suelo como si fuese un muñeco de trapo; Negándose a rendirse, con sus manos trataba de aferrarse a las piernas de Nicholas intentando evitar que se acercara a Carol.
-Suzette! –Gritaba Carol al ver que tenía una mancha roja en el pecho haciéndose más grande cada vez, tiñendo de rojo aquel vestido que originalmente era azul-.
Nicholas se liberó de aquellas manos, machacó sin piedad los finos y delgados dedos de Suzette y le pateó la cara provocando que ella emitiera un grito de dolor. Luego se dirigió hacia Carol que, paralizada, estaba en un rincón llorando desesperadamente, con la mirada fija en Suzette.
-Vendrás conmigo quieras o no! –Le amenazó-.
Cuando ya estaba a solo unos pasos de poder tocar a Carol, algo o alguien cayó sobre Nicholas: Era Taylor! Carol solo atinó a ir con Suzette y abrazarla con fuerza, mientras Nicholas lograba zafarse de Taylor y huía de "Destello"; Taylor rápidamente aventó su celular hacia Carol y salía detrás del pintor al mismo tiempo que decía:
-Llama a una ambulancia Carol!
Con manos temblorosas, Carol logró marcar el número de ayuda viendo al mismo tiempo salir a Taylor detrás de Nicholas.
La persecución se tornó feroz: Cruzaron un par de callecitas y la siguiente era la avenida principal, Nicholas estaba logrando escapar pero Taylor parecía estar a punto de alcanzarle. En un último intento desesperado, se atrevió a cruzar a toda velocidad la avenida y…
El chirrido de unas llantas derrapando sobre el asfalto, el ruido de un golpe, la visión de algo que salía volando por los aires, el sonido de un cráneo rompiéndose al chocar contra el asfalto, luego, aquel cuerpo rodando unos metros como si fuera un costal de papas.
No había nada más que hacer, la visión del cuerpo era bastante clara, sin perder más tiempo se giró y volvió hacia "Destello", ahí encontró a Carol llorando como niña pequeña, sosteniendo en brazos a Suzette.
-Suzette! Suzette! Abre los ojos! Por favor Suzette! –Le gritaba desesperadamente Carol-.
-Qué…pasó? –Respondió confusa y lentamente sus parpados se abrieron, viendo una imagen borrosa de alguien frente a ella-.
Trató inútilmente de enfocar mejor la imagen de ese rostro para poder verlo con claridad y entonces vio que algo parecido a pintura, escurría sobre unos cristales que la separaban de esa persona. Nuevamente hizo un esfuerzo por enfocar la visión y finalmente el rostro de Carol se hizo visible aunque al mismo tiempo descubrió que aquello escurriendo no era pintura sino su propia sangre; Fue entonces que recordó aquel sueño que tuvo hace poco estando sola en su departamento y comprendió que en realidad era la predicción de su propia muerte, irónicamente ese había sido su "sueño vital".
-Suzette por favor despierta! –Le ordenó la rubia de ojos verdes-.
-Suzette! –Gritaba desgarradoramente Taylor llegando hasta ella y levantándola ligeramente entre sus brazos-.
-Donde…está...Nemrod? –Preguntó con dificultad-.
-Él esta muerto –Le respondió con voz entrecortada mientras de sus ojos emanaban lágrimas- .
-Per-dóname...Taylor...Sabes que tenía que...hacerlo… Te...amo...
-Lo sé, Suzette...lo sé... –Dijo Taylor tratando de tranquilizarla-.
-Porqué Suzette? –Preguntó Carol aún confundida y horrorizada-.
-Él era Neil Lea-gan...y también...el al-qui-mista...-Dijo con pocas fuerzas-.
-Alquimista?
Carol quiso decir algo más pero entonces Suzette comenzó a cerrar los ojos, el profundo sueño de la muerte le invitaba a entrar en él para ya no volver. Taylor la abrazó con más fuerza y entonces balbuceó:
-Cuando yo esté preparada…vendrás…por mi? –Preguntó Suzette con débil voz-...Prométeme que… vendrás por mí –Suplicó finalmente-.
Sin tener tiempo de esperar la respuesta, aquellos ojos azules se cerraron para no volver a abrirse, dando un último suspiro casi imperceptible, despidiéndose de este mundo y de su existencia como "Suzette".
Pese a todo lo ocurrido, en el rostro de Suzette se dibujaba una sonrisa tranquila; parecía haber muerto en paz, satisfecha al saber que logró evitar que Carol, su amiga, sufriera daño nuevamente.
Finalmente la ambulancia llegó, pero era demasiado tarde, no había vidas qué salvar pero sí dos cuerpos qué levantar.
Aturdido, sin saber qué hacer, sin saber cual dolor sería mayor: El dolor físico o el dolor que sentía su alma, su única reacción fue llamarlos y pedirles que vinieran. No podían creer lo que había sucedido, sin embargo, no había tiempo de dar detalles ni de sorprenderse, los trámites legales, los trámites del funeral, todo tuvieron que hacerlo solo ellos dos.
Obviamente se hizo una averiguación y tuvieron que explicar a grandes rasgos los descubrimientos cibernéticos acerca de Nicholas Leman y su supuesta relación con el finado Laurent. Aquellos días fueron difíciles, los medios de comunicación cubrieron la noticia convirtiéndola en un escándalo al dejar al descubierto que Nicholas Leman era un falsificador, un fraude, un ladrón!
Pero pese a todo eso al menos algunas cosas sí lograron manejarlas con mayor discreción gracias a la presión que ellos ejercieron sobre la policía y los periodistas, al menos así no resultarían más dañadas aquellas personas que últimamente habían entrado en contacto con Leman.
Aún sin conocer los detalles importantes de lo ocurrido, fueron ellos dos quienes se encargaron de cuidarlos y trataron de sanar sus heridas…o al menos ayudarles a mantenerse en pie ya que ambos habían perdido a una persona importante en sus vidas: Uno perdió a la mujer que amaba y otra perdió a la que consideraba su hermana.
Decidieron dividirse las tareas: Uno se llevaría a Carol y otro se llevaría a Taylor. Por comodidad, James se llevó a su casa a Taylor y Travis fue quien se mudó temporalmente a casa de Carol.
-En el último momento decidió decirme porqué era tan importante para ella el pintor…
-A qué te refieres? –Preguntó James confundido-.
-Sabía que algo le preocupaba pero… Si la hubiese obligado a decírmelo tal vez yo…
-Taylor, Suzette sabía lo que estaba haciendo, ella tomó esa difícil decisión…
-Y si se equivoca?... Y si jamás vuelve?
James no comprendía mucho de lo que Taylor decía ya que éste parecía tener un monólogo sin siquiera notar la presencia de nadie más. El rostro de Taylor era pálido, sus ojos rodeados por unas profundas ojeras, los labios secos, la mirada triste al principio y recientemente vacía. Por un instante, James consideró que Taylor podría perder contacto con la realidad en cualquier momento… Después de todo, no es tan raro que eso le ocurra a alguien que no logra asimilar ni superar una pérdida tan dolorosa.
-Quién volverá? –Preguntó James deseando escuchar una respuesta lógica-.
Pero Taylor no contestó; Como un sonámbulo, o mejor dicho como un zombi, se dirigió a una silla vacía que estaba cerca de una ventana y se sentó mirando hacia afuera como si esperara la llegada de alguien.
-Debes comer un poco…al menos toma agua sí?
-Porqué tiene que morir quien menos lo esperas?...
-Cómo dices?
Carol miraba fijamente a Travis con los ojos cristalizados de tanto llorar, estaba ojerosa y pálida, había perdido peso, dormía poco y comía menos que poco, casi nada. No había dicho nada desde que él y James recibieron la llamada de Taylor aquel fatídico día. De hecho ella ni siquiera quiso alejarse del cuerpo de Suzette, tuvo que ser Travis precisamente quien le obligara a soltar la mano de su amiga y después la llevara en brazos al auto.
Físicamente no había resultado con alguna lesión…pero por dentro sabía muy bien que su corazón estaba destrozado. Se negó a moverse, se negó a hablar y pareció tener la firme intención de dejarse morir; Pero Travis sabía que solo con tiempo se podrían curar ese tipo de heridas. Esta era la primera vez que Carol hablaba y era para preguntar justamente aquellas cosas que no tienen explicación concreta porque tal vez son solo ironías de la vida.
-Porqué las personas buenas se mueren demasiado pronto?...Porqué la gente malvada es la que gana siempre?... Porque no fui yo quien murió antes en el Hospital Jacob?
La voz de Carol subió de tono gradualmente hasta convertirse en un grito desgarrador al preguntar esto último. Travis no supo qué decir y solo se apresuró a abrazarla presionándola contra su pecho, tal vez lo único que tenía que hacer es estar ahí, a su lado, en silencio, escuchándola sin necesidad de hacer o decir nada más.
-Yo estuve ahí y no pude hacer nada! Traté de detener la sangre que le salía…pero no pude hacer nada por ella!
Carol lloró amargamente golpeando débilmente el pecho de Travis con sus pequeños puños, negándose a aceptar lo que había ocurrido. Finalmente, estando en el regazo de Travis por casi dos horas más, sintiéndose fatigada de tanto llorar, durmió profundamente.
Ambas situaciones eran difíciles pero por mucho que fuera el deseo de una recuperación rápida, en realidad ese tipo de cosas no dependían de ellos dos solamente. Por la noche, los "cuidadores" intercambiaban llamadas y se comentaban lo sucedido durante ese día, trataban de animarse uno al otro para no perder a esperanza.
-Otro día bastante largo verdad? –Dijo James por teléfono-.
-Así es… Esto no solo resulta cansado para el que sufre…
-También resulta agotador para los que están cerca, no es así?…
-Pero finalmente hoy habló! –Respondió Travis con cierto ánimo-.
-Y qué pasó?...
James permaneció en silencio unos segundos después de que Travis le mencionara las preguntas que hizo Carol y después se atrevió a decir:
-Tal vez…es tiempo de darle respuestas aunque ella no haya hecho las preguntas adecuadas…
Travis sabía perfectamente a qué se refería, pero sinceramente le atemorizaba que eso en vez de ayudar, perjudicara más el estado de Carol. El resto de la noche se la pasó en vela pensando en la sugerencia de James, probablemente tenía razón…pero cómo comenzar a decir algo que tal vez ella no quiera escuchar?
A la mañana siguiente, Travis llamó a la puerta y sin esperar respuesta entró a la recámara; Carol estaba aún cubierta con la colcha pero sus ojos estaban abiertos.
-Buen día! –Dijo él animosamente-.
-Jamás habrá buen día para mí otra vez! –Respondió con enojo-.
-Carol, amanecer vivo un día más es maravilloso, eso lo convierte en un buen día…
-Cómo puedo sentirme feliz de vivir un día más si he perdido a la persona más querida para mi? Porqué las personas que más quiero tienen que dejarme sola? Porqué tenía que pasarme esto a mí?
Carol volvía a hacer preguntas que no tenían una respuesta en sí; Travis guardó silencio un momento, después en tono más serio le dijo:
-Es tiempo de acabar con la autocompasión, levantarte y dejar de hacer preguntas que tal vez no tienen respuesta…O es que de verdad piensas que eres la única que sufre? Te olvidas de Taylor?
Al decir esto último, Travis había elevado un poco la voz; Esto hizo que Carol lo mirara asustada pero no se atrevió a decir nada más y entonces él agregó:
-Te preparé el baño, así que levántate y báñate.
-No quiero ir a ninguna parte, déjame en paz!
Sin siquiera esperarlo, Travis jaló con rudeza las cobijas que cubrían a Carol, ella gritó y se encogió en un rincón de la cama.
-Qué haces? –Preguntó asustada-.
Travis no dijo ni una sola palabra, miró a Carol por unos instantes, súbitamente la jaló de uno de sus tobillos y se abalanzó sobre ella tratando de desabrochar la blusa de la pijama, ella le arañó los brazos tratando de impedirlo; Él se enfureció y con una sola mano la sujetó con fuerza de ambas muñecas mientras que con la mano que le quedaba libre optó por hacer trizas la pijama que usaba.
Carol gritaba más y más, pero eso no hizo que él se detuviera. Trozo por trozo fue desprendiendo la pijama hasta dejarla solo en ropa interior. En ese momento, él la miró en silencio y sin expresión en su rostro…pero unos segundos después, de un par de tirones la despojó de aquellas dos últimas prendas dejándola ahora sí completamente desnuda!
Travis parecía haber perdido los estribos, parecía ser otra persona! Realmente se había desesperado ante la postura de autocompasión que ella tomó durante todos estos días, por eso es que parecía que finalmente estaba decidido a obligarla a cambiar de actitud.
Estando solos ellos dos en aquella habitación, Travis de pie frente a Carol, en silencio y observándola; Carol trataba de cubrirse los senos con una mano mientras con la otra intentaba abrazar sus piernas, no sabía qué sucedería ahora, no podía imaginar lo que Travis estaba pensando ni lo que intentaría hacer enseguida.
Continuará...
Hola! Qué les pareció este capítulo? Pobre Suzette T-T...pero todo pasa por alguna razón, de eso no hay duda.
Elemental mi querido Watson, digo mi querida Parnaso, elemental! Vaya que haces deducciones certeras...aunque...(tiruriru-tiruriru...música de suspenso jeje). Ese otro punto también lo verás pronto!
Andru110! Bienvenida a la historia! Me alegra que te mantenga con los ojitos pegados al monitor jeje. Ehhh...sip, te sugiero que esperes a hacer el juicio final sobre ese personaje jeje. Gracias por tus palabras. Espero que este capítulo te haya resuelto algunas dudas (si es que las tenías, claro).
Cilenita79! Bueno, en realidad ya solo falta que nuestro personaje misterioso se digne a actuar...y de eso dependerá lo que ocurra con Candy...ella tomará la mejor decisión (eso supongo).
Miriam! Así es, las máscaras caen poco a poco...No te preocupes, que aún cuando lo que deseamos no se nos conceda, podremos ser felices de otra manera...si Candy comprende eso, entonces lo logrará...Y eso se aplica a Terry también...Pero veremos qué pasa con estos dos. ) Al menos por ahora Neil recibió un poco de lo que se merecía, no crees?...Por otro lado, de algún modo tu corazonada es cierta.
Chicas me despido por ahora. Abrazos a todas! Nos leemos en cuatro dias!
Cuidense mucho.
