HOGAR
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El sol estaba a punto de iniciar su juego de escondidas con la luna, la noche cubría con el manto oscuro al cielo azul y Sasuke veía aquello como la ironía de su vida, ¿acaso eso no pasaba con él, Naruto y Hinata?, él era la noche que distanciaba al sol de la luna, al verdadero Naruto de su esposa, de su Hinata. Sacudió con cansancio su cabeza, últimamente la Hyuga se comportaba más y más cariñosa, tanto que algo en el Uchiha comenzaba a despertarse… tal vez era su consciencia o la culpa que sentía.
Miro frente a si la imagen que se posaba, en un cuadro de madera grande, la fotografía del equipo siete, no pudo evitar que su rostro formara una sonrisa.
-Aun pienso que ese cuadro se hubiera visto mejor en la sala que en nuestro cuarto, Naru- la joven cerró las ventanas y encendió las luces de la habitación.
-¿no te agrada…- el Uchiha deseaba continuar con la plática y conocer un poco mas de lo que había sucedido durante los dos años en los que había desaparecido.- verme con Sasuke….teme?- su mirada se centro en la pequeña barriga de un mes y medio que tenia la ojiperla.
-Me agrada, cuando hablas de las aventuras que vivieron juntos, cuando sonríes como un niño, le quieres como a un hermano, así que no hay razón para que me desagrade, pero… cuando Sasuke-san vuelva, creo que le gustaría verlo en la entrada, a él y a Sakura- Sasuke se atrevió a mirar directamente a los ojos de la chica, en definitiva aquellos ojos y los de Naruto eran distintos pero ambos le causaban lo mismo; ternura.
-Sí, probablemente le guste, aunque no lo demuestre- Sasuke dirigió su vista nuevamente al recuadro-¿quieres que lo cambie de lugar hinat..hina-chan? - en esta ocasión la ojiperla se sentó sobre la cama en la que ambos dormían. En una de las esquinas se encontraba Sasuke Uchiha su ¨esposo¨. Sin que este se diera cuenta, los dedos de la Hyuga comenzaron a masajearle los hombros.
-¿Q-QUE HACES?- el cuerpo del ¨rubio¨ se tenso, intento apartarse de aquellas manos que le estaban proporcionando un merecido masaje, pero no logro hacerlo de la mejor manera, ya que ahora, la chica se encontraba prácticamente sobre su torso. Las manos de la joven lentamente se dirigían sus mejías y las apretaban suavemente.
-eres muy tierno, Naruto-kun- una risilla traviesa surgió de los labios de la chica, aquello sorprendió al Uchiha, pero pronto un recuerdo reciente le vino a la mente.. Konohamaru…
Todo fue rápido, Sasuke sostenía en ese instante las muñecas de la Hyuga con una fuerza algo exagerada y le dedicaba una mirada reprobatoria, mientras que con sus piernas se encargaba de evitar cualquier intento de huida por parte del cuerpo bajo el.
-deshaz el jutsu, Konohamaru- los ojos de la chica que se habían llenado de la impresión tras las acciones por parte de su esposo, pero tras escuchar aquello se cerraron y se abrieron después de unos segundos, pero en ellos, no había mas que cierta burla, y sin poder evitarlo una risilla salió de sus finos labios.
-Naruto-kun, ¿acaso Konohamaru continua haciéndote este tipo de bromas?- Sasuke la miro algo confundido, aquella voz y aquel tono no lo podía copiar ni en mil años el mocoso ese… por lo tanto ella era la autentica Hinata, cuando su cerebro proceso por completo la información, cierto tono rojo cubrió sus mejías.
-Eres muy malo, confundirme con un niño de apenas 15 años- Sasuke inflo sus cachetes de manera graciosa. Pero nuevamente su cuerpo se tenso al momento en que la chica invirtió los papeles, dejándolo abajo y rosando intencionalmente cierta parte que no debía.–pero aun así, se que no confundirías mis besos con nadie- sus labios se vieron invadidos de un sabor menta que por mas que se negara, le gustaba.
-es-espera..Hinata…- la joven beso sus mejías, beso su cuello y Sasuke sentía despertar algo prohibido, algo que no debía ser despertado, no por la Hyuga, algo que nadie había logrado despertar en él, ni con la mas potente alarma en el mundo; deseo.
La joven comenzo a desabotonar la camisa azul cielo que tenía puesta su ¨esposo¨, mientras que besaba una y otra vez sus labios, un beso que comenzaba a ser cada vez mas pasional. Mientras tanto Sasuke intentaba detener aquella locura.
¨Mierda, Naruto me castrara….seguro que me castra ¨
El Uchiha estaba dispuesto a separarse de la chica y salir de la habitación hasta que sintió como la joven hacia fricción con su rodilla hacia cierto amiguito que no dudo en hacerle sentir algo que nunca, pero nuca fue parte de él; placer.
-ahh- un gemido involuntario y la sensación más placentera del mundo le hicieron entender a la joven que aquello estaba más allá de lo que se esperaba pudiera provocar en su Naruto, y aquello le dio valor para continuar.
¨Detenla, has que se detenga… oblígala a detenerse¨ gritaba la consciencia del Uchiha… ¨a la mierda con todo¨ Sasuke tomo de la cintura a la joven quien se sorprendió ante el movimiento, el Uchiha acaricio lentamente los labios de Hinata y se adueño de ellos, aspiro el aroma de su cuello y beso hasta dejar marcado sus labios en el, sus manos acariciaban libremente las piernas de la ojiperla y su intimidad comenzaba a hacer contacto constantemente con la de su ¨esposa¨.
-Naruto-kun….ahhh…Naruto-kun- sus labios aprisionaron los de la joven, no deseaba escuchar ese nombre, no en este momento.
Sus manos acariciaron los cabellos de la Hyuga y tomaron rumbo a los senos de la chica, los cuales comenzo a acariciar, sentía demasiado calor esparcido en su cuerpo y a cada beso correspondía una nueva caricia por parte de la ojiperla a su toros o a su espalda, cuando sus manos se dirigían a desabotonar el vestido lila de la chica, esta le menciono algo que escucho entre un pequeño susurro.
-Te amo, Sasuke-kun….- los ojos de Sasuke se abrieron, su respiración agitada y el temblor en sus manos le hicieron sudar en frio… un sueño…. Mierda ¿Qué clase de sueño era ese? .
-¿pasa algo Hokage-sama?- shizune tenía en la mano un balde de color naranja. -debería ser menos irresponsable y dejar de andarse durmiendo en horas de trabajo.-menciono la joven ofendida por haber visto a su Hokage dormido sobre la montaña de papeles que debía firmar.
-eh?- la cara de total confusión plantada en el rostro del rubio le causo gracia a shizune, quien por esta vez dejo pasar aquel acto imprudente, así que decidió retirarse, claro estaba confirmando que el uzumaki comenzara nuevamente con el papeleo.
-esta mujer terminara volviéndome loco- el Uchiha olvido por completo el sueño que había tenido minutos antes, pero su corazón definitivamente no lo olvidaría tan fácil.
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La luz de la luna y las sombras de las estrellas caían sobre sus cabellos rubios, sus orbes azules se mantenían enfocados en aquellos puntos rojos que se le hacían inalcanzables. Fresas en la madrugada. ¿Quién podía tener ese ridículo antojo?, aun no comprendía que era lo que sucedía.
Si pensaba todo detenidamente llegaría a un extraña conclusión, de eso estaba seguro, los primeros días de relación con la joven Hyuga habían sido tranquilos, con el pretexto de que en su estado necesitaba cuidarse mucho mejor, había logrado convencer a la joven para dormir en habitaciones separadas.
Los besos quedaban reducidos a saludos en la mejía y uno que otro roce de labios, a lo cual la joven no reacciono mal, su trabajo como Hokage lo mantenía lo suficientemente ocupado como para regresar tarde a la casa, aunque la ojiperla le llevaba el almuerzo a su oficina, lo cual agradecía, después de todo no podía de la noche a la mañana dejar de ingerir aquel alimento maligno, ¨su ramen¨, por lo que se veía obligado a consumirlo, a excepción de los almuerzos donde la joven le llevaba comidas deliciosas y nutritivas, Sasuke sonrió ante este pensamiento.
Bueno, a pesar de que todo marchaba bien, Hinata comenzaba a mostrar los famosos ¨síntomas del embarazo¨, lo extraño era que no presentaba todos los síntomas, tan solo aquellos que tenían relación al estado emocional, pues ahora quería un abrazo todos los días, lo cual ponía al Uchiha entre la espada y la pared, si Sasuke, es decir Naruto, no sonreía todo el tiempo la ojiperla se deprimía e incluso comenzaba a decir que la estaba engañando y que ya no la quería.
Mujeres. Ese fue uno de los pensamientos que dominaron la mente del joven durante dos semanas, pero esto comenzaba a frustrarle, en toda su vida no había tenido una novia, ni tenía la experiencia suficiente como para mantener una relación estable, pero hacia lo que podía.
O si lo ponemos desde otra perspectiva, lo que Tsunade le decía, por ejemplo, hace una semana Tsunade le había aconsejado una cena preparada por él, con el objetivo de hacer sentir a la Hyuga feliz, lamentablemente la cena termino con un intento de violación por parte de la chica hacia su persona, Sasuke no sabía que hacer ante ello, claro hasta que se dio cuenta de que la supuesta chica no era nadie mas que el clon de Konohamaru.
Últimamente aquel mocoso le hacia broma, tras broma, comenzaba a reconsiderar el dejarlo vivo en cada travesura.
El punto de aquello era que Hinata no mostraba ningún síntoma referido a mareos, antojos, deseos compulsivos de sexo (lo cual agradecía), no se sentía gorda, aunque si pensaba que ya no la quería. Ese paraíso solo le había durado unas semanas, pues desde el ¨fabuloso¨ día de ayer, sus pesadillas se volvían realidad, los antojos, mareos vómitos y sonrojos se hacían presentes.
Y ahora se encontraba ahí en ese extraño lugar, luchando como si su vida se fuera en ello, para conseguir que esas malditas fresas maduraran lo suficientemente pronto como para que su sueño de renacer el clan Uchiha no se vea obstruido por el demonio mas peligrosos de todos; Hinata Hyuga.
La mujer que vendía esas dichosas fresas solo lo observaba divertida, viendo su devoción ante las fresas le obsequio una bolsa de las únicas que habían madurado y debido a que toda la aldea conocía el estado de la Hyuga decidió obsequiarlo como un regalo hacia el Hokage.
-gracias- menciono Sasuke sin percatarse que desde hace unas semanas ese "gracias" se hacia común en el.
-de nada, Hokage-sama.- Sasuke salió de aquella pequeña frutería en dirección hacia su casa, cuando ingreso al lugar observo que este estaba sumida de un silencio extremo, sintió como un ligero tic en el ojo izquierdo comenzaba a adueñarse de el
¨ no puede ser cierto….. no lo haría….no se atrevería a hacerme esto…¨
Y como si aquello se hubiera vuelto costumbre, la chica estaba dormida y seguramente cuando despertara, de sus labios solo saldría la misma frase de hace dos días ¨tardaste demasiado, Naruto-kun, Neji ni-san ya me ha traído lo que deseaba, pero gracias¨. Y como si fuese un adivino, allí estaba aquel ojiperla que comenzaba a caerle mal.
-Buenas noches- una pequeña reverencia- …. Uchiha-san – la sorpresa que se reflejaba en el rostro de Sasuke era digna de ser impregnada en una fotografía.
-¿Cómo es que tú?...- el ojiperla sonrió ligeramente.
-esta tarde, pase por el hospital de Konoha, y lo vi… Naruto estaba conectado a unas maquinas y al parecer su estado no es nada favorable, Tsunade-sama me descubrió y se limito a contarme la historia y pedirme que no le comentara nada a mi prima.- el azabache con un gesto le pidió al ojiperla que hablaran de ello en otro lugar, a lo cual Neji acepto con una leve afirmación.
-¿No le dirás nada?-aquella pregunta a pesar de ser demasiado directa, era la indicada para poder iniciar esa conversación.
-no- los ojos perlas se cerraron por un segundo- ella está en un estado delicado- aquello le pareció a Sasuke un reclamo indirecto.
-ya veo- Sasuke miro hacia la ventana, Konoha era hermosa de noche, o eso es lo que le parecia desde ya hace unos días..-entonces, gracias- Neji se limito a sonreír.
-pero te vigilare, por su bien- Sasuke le devolvió la sonrisa, lo cual desconcertó a Neji un poco.
-estoy de acuerdo con ello, pero, no esperes descubrirme lastimándola, cuidare de ella y del bebé de Naruto, hasta que él despierte.
-¿y cuando despierte, que harás después?- Sasuke no comprendió aquella pregunta. Neji había reflexionado acerca de las acciones de Sasuke, incluso él, el ¨Genio Hyuga¨, había sido engañado por la actuación de Uchiha Sasuke, hasta que lo había comprendido, aquello no fue un engaño, no existía falsedad en las acciones de Sasuke, no como Hokage, ni como Naruto, ni como amigo…. Pero tampoco como esposo de su prima.
-Supongo que esperare a que el dobe lo decida cuando despierte- aquello era en parte cierto, él no podía hacer nada sin el consentimiento previo de Naruto.
-¿y si no lo hace?- Un silencio absoluto reino en el ambiente, los ojos de Sasuke se abrieron ante esa pregunta que él jamás se hizo antes…. ¿Qué sucedería si Naruto no despertaba? …. ¿Cómo decirle a la joven Hyuga que su esposo estaba muerto?...¿como decirle al hijo de Naruto, que su padre había muerto?...¿como reaccionaria la aldea al saber que el Hokage había muerto por su culpa?... ¿lo asesinarían entre todos?...¿se ganaría nuevamente el desprecio de la gente?..Aquello realmente no importaba, lo realmente le preocupaba,era saber, ¿ que pasaría con la familia de Naruto?...sacudió ligeramente su cabeza ante esos pensamientos.
-aquello no ocurrirá, ese dobe es fuerte- una sonrisa sincera se formo en sus labios, realmente deseaba convencerse a sí mismo de aquello, de que Naruto despertaría y lo regañaría por haberle dejado en coma, de que Hinata volvería a estar junto a su rubio amigo, de que el pequeño uzumaki podría crecer con una familia completa tal como no lo hicieron ni él, ni Naruto.- el despertara…-
Neji escucho aquello mas como una esperanza que como una afirmación, incluso aquel vengador a sangre fría tenía confianza en los milagros, porque él no necesito preguntarle a Tsunade, para poder estar seguro de algo, Naruto estaba mas muerto que vivo, y no había posibilidad de que despertara, y si lo hacia, si Naruto despertaba, quedaría completamente como un vegetal, sin movimiento alguno, y aquello seria aun más doloroso para su prima y su futuro sobrino, que ver al rubio en una tumba, sonaba cruel, si, pero era tan solo la realidad.
-estaré pendiente- prefirió guardar aquel secreto con él, por lo menos no deseaba que Sasuke no siguiera con aquella misión, sabía que Hinata lo necesitaba, así que no se interpondría en ese plan.-Uchiha-san, gracias por cuidar de Hinata- los ojos de Sasuke mostraron un deje de duda, pero le dedicaron una mirada de gratitud a aquel ojiperla.
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El atardecer era hermoso, había aprendido a valorar cada día, le gustaba ver que cuando la luna hiciera aparición aun seguía vivo, que su aldea seguía en pie, que sus amigos seguían respirando y que su esposa seguía a su lado. Sus rubios cabellos se movían de un lado a otro, sus ojos azules brillaban entre aquel bello atardecer, frente a él se encontraba la puerta de Konoha, regresaba nuevamente al no haber encontrado a su hermano, pero no regresaba triste, porque aun tenía la esperanza de encontrarlo vivo y traerlo de nuevo a casa, a su verdadero Hogar.
-Vaya que te extrañe- sus ojos azules se curvaron ante la sonrisa que en su rostro surgió, metió las manos en su bolsillo izquierdo y saco aquel papel arrugado que le había sido enviado a la aldea del relámpago:
Naruto-kun, espero que estés muy bien, por favor recuerda no comer tanto ramen, prepara algo de comida con vegetales y toma agua, no te esfuerces demasiado, recuerda que no te has recuperado por completo. Regresa pronto, tengo una sorpresa para ti. Te amo.
Hinata Namikaze
El rubio sonrió, su Hinata era muy dulce, aunque tenia su carácter, ahora que estaba allí se morirá de ganas de saber cuál era la sorpresa, una ligera sonrisa se asomo nuevamente, no podía evitar estar tan feliz, definitivamente los atardeceres en Konoha eran mejor que en cualquier lugar.
Sus pies se dirigieron a su casa, cuando cruzo la puerta de entrada grito a todo pulmón - ¡HINA-CHAN, ESTOY DE VUELTA- una joven ojiperla corrió hacia él, cuando la tuvo entre sus brazos la alzo y le dio tantas vueltas hasta que él se sintió tan mareado como ella.
-Bienvenido a casa, Naruto-kun- el rubio no resistió más y beso aquellos labios sabor menta.
-estoy en casa ahora- sonrió y abrazo nuevamente a su esposa, la tomo de la cintura y la levanto ligeramente para poder aspirar su aroma.- te extrañe mucho, Hina-chan.- Naruto se sentía feliz, tanto que el tiempo le parecia muy corto, cuando menos se dio cuenta ya había oscurecido, pero aquello le importo poco, porque sintió como Hinata se alejaba de él, por lo que inflo graciosamente sus cachetes en señal de molestia.
La joven tan solo sonrió, y le otorgo una cajita azul al uzumaki, quien no entendió muy bien el porqué del regalo.
-¿para mí?- la mirada de la joven brillaba de forma sorprendente, lo cual causo gracia en el rubio.-¿Qué será?- en menos de un microsegundo, el joven Hokage ya había roto la envoltura de aquella pequeña caja, lo que provoco una risilla en la peliazul al parecer Naruto seguía siendo tan impaciente como de costumbre.-Hina-chan- menciono con ternura- este zapato está demasiado pequeño, no es de mi talla- menciono con un ligero tic en el ojo, en sus manos tenía un zapato tan pequeño, que solo le quedaría a un recién nacido, ante este comentario, la atmosfera tan tierna y romántica desapareció.
La joven se llevo la mano a la frente y sentía como su sangre hervía de enojo, sabía que su marido era un despistado, pero su respuesta realmente la volvía loca.
-eso lo sé, N-a-r-u-t-o-kun- menciono con una pequeña aura asesina, pero Naruto se dio cuenta de que su esposa se transformaba en el demonio número uno, aquel que era peor que los Bijus juntos, por lo que comprendió que no había dado la respuesta adecuada.
-¿Hina-chan?-menciono con cierto toque de nerviosismo, lo cual era gracioso, pues el Hokage de Konoha, el mas temido Ninja, el poderoso Naruto Namikaze, se encontraba temblando ante la furia que su querida esposa estaba a punto de desatar.
La joven se tranquilizo, pensó darle una segunda oportunidad al rubio. –No es para ti, Naruto-kun- menciono desapareciendo la aura asesina y cambiándola por una bella y tranquila.
El rubio sonrió, lo cual su esposa interpreto como una señal de que por primera vez su esposo había captado su indirecta.- ya veo….. Entonces mañana lo cambiare- respondió con una sonrisa que desapareció al momento en que un montón de kunais y shurikens volaban hacia él, con la plena intención de matarlo. –pero que dem…-miro a su esposa y la observo furiosa y dolida, así que mientras escapaba de los atentados de asesinato intentaba comprender lo que había hecho mal, hasta que vio como en el fondo de su sala, se encontraba una cuna, fue allí donde su cuerpo se paralizo, gracias a dios que Hinata ya no tenía nada ne la mano que lanzarle, o esta vez si lo hubiera matado..
-¡desconsiderado!, ¡eres un mal marido!, ¡serás un mal padre!- los ojos del rubio se llenaron de lagrimas, por lo que la Hyuga se sintió culpable. Y se limito a abrazar al rubio- es mentira Naruto-kun, no eres mal esposo, ni serás mal padre..- pero el rubio estaba aun en shock, no por las palabras de la Hyuga, sino por su nuevo descubrimiento.- Naruto-kun…¿estás bien?-
-padre…- como un flash, miles de recuerdo pasaron por su mente, recuerdos en los que él se consumía por la soledad, en los que se visualizaba sin una familia, y por ultimo en el que veía sonreír a su padre, a Minato. -seré padre…- sus ojos lloraban, pero en su rostro se formaba la mas grande sonrisa que el rubio pudiera haber formado en su vida.- seremos padres Hinata.. Padres… ¡los dos!- la Hyuga sonrió y sintió como la felicidad la embargaba.
-Sí, Naruto-kun, seremos padres…- como rayo el joven uzumaki levanto a su esposa y apareció en las tumbas de sus padres, las que hace unos años la aldea había construido en su honor. – Solo quería decirles, que seré padre y que les prometo, que cuidare a mi familia, cuidare de mi esposa y de mis hijos, y les traeré a su nieto, los amo.- nuevamente desapareció y apareció en la cabeza de los Hokage. -¡YO NAMIKAZE NARUTO, EL HOKAGE DE SU ALDEA, SERE PADRE!- Los ciudadanos de la aldea salieron al escuchar tales gritos y al haber escuchado tal noticia los aplausos no se hicieron esperar.
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-vaya, así que a pesar de tenerla pequeña pudo encargar un hijo- el pelinegro recibió un merecido codazo por parte de su esposa-Hina, debe estar tan feliz, necesitamos ir de compras un día de estos.
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-Tsk.- un pelinegro rodo los ojos- los bebés son demasiado problemáticos-un chico gord…robusto, asintió ante el comentario del Nara.
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-Pobre Hina, ahora tendrá que cuidar de dos niños- menciono con cierto deje de burla la pelirosa.- pero eso la hará mas feliz.- sonrió para si misma y regreso a sus labores en el hospital
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-¿Cómo esta?- un ojiperla estaba sudando en frio al ver como su líder se encontraba desmayado.
-Neji, no es por mi padre que me preocupo, tan solo se ha desmayado ante tremenda noticia, pero en cambio, no creo que mi cuñadito encuentre un lugar donde esconderse. –menciono con cierto nerviosismo una ojiperla, mientras que Neji tan solo sintió escalofríos al imaginarse como su tio torturaría a Naruto al saber que él y Hinata… bueno habían encargado un bebé.
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-Te amo, Hina-chan- el rubio beso los labios de la ojiperla.
-también te amo, Naruto, mi Naruto- aquella atmosfera romántica se vio interrumpida por un nuevo grito que se escucho por toda Konoha y que sin duda causo risa en toda la aldea de la hoja.
-¡MALNACIDO, TE ASEGURO QUE TE CASTRO!- cierto ojiperla se encontraba frente al rubio, mientras que este se despedía dulcemente de su esposa antes de desaparecer en una nube de humo, aquella noche sin duda Hinata había reído mas de unas cien veces, al ver lo graciosos que se veían persiguiéndose , mas bien, su padre persiguiendo a su rubio.
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-Es gracioso recordar aquello- menciono la joven, quien guardo aquella foto que por un descuido había visto su marido, en la cual se veía claramente como el rubio huía de su padre.
-HAHAHAHAHAHAHAHAHHAHA- la ojiperla volteo a ver a su rubio, que se encontraba en la alfombra, sujetando con fuerza su estomago, una sonrisa apareció en su rostro, hacia bastante tiempo que no escuchaba esa risa.- es…hahahah…tan….dobe…hahahahahha- Hinata rio junto a Naruto, y cuando este se calmo, lo abrazo.
-Gracias, Naruto-kun- Sasuke se quedo confundido- por estos momentos tan agradables, gracias- la chica lo beso, tan dulcemente que se dejo llevar.- nunca me dejes, por favor, nunca nos dejes- menciono tomando la mano del rubio, la cual llevo a su estomago. Sasuke sintió como su corazón se oprimía.
-Nunca lo hare, Hinata- sus ojos se cerraron unos segundos- nunca te dejare, tampoco me alejare de este bebé, ni de este… mi hogar.
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Mi hogar esta donde estés tu, amor.
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Mangetsu -san
