Falso Hogar
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-¿seguro que ese color estará bien?- una joven ojiperla observaba como su marido se encargaba de sobrepintar la cuna rosa que su padre les había regalado.
-tu padre lo hace aposta, le dije que sería un niño pero no lo entiende- menciono el Uchiha con molestia al recordar como las últimas semanas, cierto hombre mayor de ojos perla se había encargado de hacerle la vida imposible, claro está, con ayuda de una chiquilla ojiperla hermana de su esposa.
-vamos, Naru, sabes que mi padre te quiere, a su manera claro, pero te quiere- menciono con una sonrisa la joven.
-¡vaya forma de querer!- menciono con molestia- le pediré que no me quiera tanto- respondió en un tono sarcástico, Hinata tan solo masajeo lentamente sus hombros.
Se siente bien- aquel pensamiento ya no asustaba al joven azabache, quien comenzaba a acostumbrarse a las repentinas muestras de afecto por parte de la ojiperla; después de todo, ya habían pasado 4 meses desde que aquello comenzo.
Meses durante los cuales, el Uchiha comenzaba a entender la razón por la que Naruto no tomo venganza, tal como él lo hizo en su tiempo de juventud.
-¿y que haremos con estas muñecas?- menciono divertida, al observar la caja que su padre le había enviado.
Desde hace unos meses atrás, por una simple casualidad, su padre y su esposo, habían comenzado una ridícula competencia de ¨compra compulsiva¨, solo que su padre deseaba que el bebe fuera niña y su marido le decía que sería niño, al inicio aquello era muy molesto, pues se la pasaban las veinticuatro horas del día discutiendo, pero ahora, le parecia demasiado divertido ver como se comportaban ambos.
-¡lo ves!- menciono molesto el joven, a un Uchiha no se le retaba de esa manera y menos si se trataba de su hijo, ese viejo cascarrabias se la iba a pagar.
-Vamos, amor, dejen esa absurda pelea sin fundamentos, deberían dedicarse a consentirme- menciono la joven con un ligero puchero, acción que provoco un ligero sonrojo en el azabache.-anda Naru-chan- la joven comenzo a acorralar al chico hacia una de las esquinas de aquella hermosa habitación ahora color azul.
-H-Hina-Sasuke cayó en cuenta de que en cualquier momento llegarían los Hyuga, y si Neji lo veía en aquella situación, seguramente se molestaría- vayamos a preparar la comida para tu familia- menciono besando la frente de la joven y tomando su mano, en dirección a la amplia cocina.
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Hinata se había sorprendido un poco al oir aquello, Naruto nunca gustaba de entrar a la cocina y menos con intención de prepararle algo a su padre, al menos que ese "algo" fuese veneno o estuviese caducado, aun no comprendía muy bien la relación entre sus dos hombres, pues algunas veces se llevaban bien pero la mayoría de las ocasiones, se dedicaban a molestarse el uno al otro.
-veamos- Sasuke estaba tan concentrado eligiendo los ingredientes de una comida que había aprendido a cocinar en uno de sus viajes, que no noto la mirada enamorada que la ojiperla le enviaba.
-Naru- el Uchiha giro levemente su cabeza para poder apreciar como la Hyuga le sonreía, gesto al cual respondió inconscientemente-no vayas a quemar la cocina, déjame ayudarte- menciono la chica tomando un delantal lila que estaba en la entrada.
-No hina- menciono decidido el chico- debes tratar de no esforzarte tanto.
-Pero, estoy embarazada, no enferma- menciono algo molesta, su esposo no le había permitido hacer nada durante estos meses, él la cargaba para subir las escaleras, él llegaba y limpiaba la casa, hacia las compras, los pagos, la llevaba al hospital, y lo único que le permitía hacer era cocinar, pero en este momento ni aquello.
-lo sé, pero es mejor ser cuidadosos-menciono el chico arrebatándole la caja de cerillos que la joven había logrado atrapar en un descuido del Uchiha.
-pero yo quiero cocinar- menciono la chica comenzando a sacar los sartenes y la vajilla de los cajones.
-he dicho que ¡no!- el joven le arrebato todo aquello y comenzo a sacar los ingredientes de la alacena.
-y yo he dicho que ¡sí!- la joven comenzo a aventar todos los ingredientes a una cacerola negra que se encontró a lado de la estufa.
-hina, deja eso- la joven le enseño la lengua y el chico rodo los ojos color zafiro.
-no quiero- la joven comenzo a mezclar los ingredientes, mientras que ¨Naruto" perdía la paciencia.
-he dicho que no cocines- el joven la tomo del brazo y con la mayor delicadeza posible para una situación como aquella, la atrajo hacia su pecho y la apreso con su brazo izquierdo, mientras que con el derecho se dedicaba a seguir con la mezcla de la cena.
-¡Oye!- la joven inflo los cachetes, aquello era trampa, sin que el chico se diera cuenta, tiro "accidentalmente" harina para pastel sobre la mezcla rara que preparaba su esposo.
-¡Hinata Hyuga!- El chico estaba molesto, que mujer mas necia le había tocado de esposa.
-¡Uzumaki Naruto!- ante esto, Sasuke soltó ligeramente el agarre hacia la joven, aquel nombre le recordaba a su mejor amigo, al esposo de la joven a la cual desde hace unos días le gustaba observar dormir, aquella que le enseñaba nuevas formas de reír, aquella mujer hermosa que sin darse cuenta se ganaba su corazón cada día que pasaba a su lado.
-¡Naru!- el ligero grito de la chica saco de sus pensamientos al Uchiha- mira, dame tu mano- la ojiperla tomo entre sus dedos la mano derecha de su esposo, después coloco ambas manos entrelazadas sobre su barriguita, el joven no entendía muy bien las acciones de la chica, hasta que sintió un ligero golpe sobre la palma de su mano.
-el, él ha pateado mi mano- los ojos abiertos del rubio y su mirada de incredulidad, causaron ternura en la joven.
-si, Naru, te ha pateado- describir el sentimiento de un hombre, al saber la existencia de un ser al que le ha dado vida, es imposible. Describir la actitud del hombre que ha descubierto la existencia de un ser creado por otro es probable, Sasuke no pensaba en que aquella patadita que daba el bebe, era dirigida a su padre, y que él la recibía en lugar de Naruto, Sasuke no quería pensar en que aquel primer movimiento del bebe, podría traer consigo un mar de sentimientos confusos para su corazón, en ese momento, Sasuke Uchiha, quería tan solo, ser dueño de unos ojos color zafiro, de unos cabellos dorados rebeldes, ser Hokage de la aldea oculta entre las hojas, Sasuke tan solo en ese momento, deseaba ser Naruto.
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Los ojos perla hacían contacto con los ojos color zafiro, cada uno concentrado en matarse con la mirada.
-¿crees que esto siga así?... ¿hasta el final de los tiempos?- una chica ojiperla suspiro cansada de aquellas absurdas peleas
-y lo que le siga, Hanabi- un joven pelilargo tomo asiento a lado del chico rubio.
-bien, por lo menos es comestible- menciono con burla el ojiperla mayor, quien esperaba el "contraataque" de su nuero.
El Uchiha lo miro con odio mal disimulado, realmente no entendía como aquel ser pudo haber tenido una hija como Hinata.
-padre, no empecemos nuevamente- la ojiperla frunció ligeramente su ceño izquierdo.
El hombre mayor se limito a suspirar cansadamente, después encontraría algún motivo pequeños para molestar a su nuero.
La comida continuo su rumbo, aquel rumbo típico de una familia feliz y tranquila en la que el suegro intentaba molestar al nuero, en la cual, el primo cuidaba de sus primas menores y en la que un bebe en el vientre de una mujer, sentía el cálido amor que sus seres les enviaban. Así aquel pequeño ser que vivía dentro del vientre de su hermosa madre, siguió creciendo durante los meses siguientes.
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La nieve caía de manera pausada afuera de aquella casa, sus ojos se encontraban demasiado cansados, había sido un día agotador; incluso sentía sus piernas adoloridas, y él que había pensado que ser Hokage, marido, amigo, ninja, nuero y demás sería algo realmente sencillo.
Miraba aquella cabellera azul inundar las sabanas de su cama, cada vez crecía mas y la dueña de aquellos cabellos azulinos se volvía mas hermosa conforme pasaban los meses.
Ocho meses, ocho cortos y hermosos meses habían pasado. Le parecia una maravilla la manera tan rápida en la cual él se había incorporado en aquel mundo, aquel que no era el suyo.
Había días en los que le parecia una tortura la gran mentira que estaba lentamente volviendo una realidad, le comenzaba a ser imposible el solo hecho de tener que imaginar nuevamente su vida anterior, aquella en la cual no existía una chica de ojos perla que le daría un hijo, en la cual no se encontraban aquellas cálidas palabras de amistad que siempre recibía por parte de sus amigos, aquel en el cual no se encontraba un molesto suegro con el cual enfrentarse y por el cual buscar una razón para comenzar una larga pelea, un mundo donde jugar juegos de destreza mental con un buen amigo o donde llegar a casa después de un largo día de trabajo y ser recibido con el cálido amor de una esposa.
Por ello, en las últimas semanas, Sasuke se encontraba lleno de un amargo sentimiento: el miedo.
¿Cuál era la diferencia entre el miedo de él y los demás?, que su miedo tenia nombre, y en este caso era un nombre con gran peso en su vida, Naruto Uzumaki. Y aquel nombre no solo tenía letras, sino que también estaba representado por un cuerpo físico, algo que en aquel mundo era real.
Ese miedo, se convertía en una tortura, en aquel sentimiento que carcome el alma de cualquier ser humano: la culpa.
En los últimos meses, nunca fue a visitar a su amigo, por una parte; debido a que Tsunade se lo prohibió, pero, por otra parte; tenía miedo a que Naruto abriera los ojos, y que quisiera de regreso lo que por derecho era suyo.
Pero era tan fácil acostumbrarse a esa vida, una vida en la cual no necesitaba de nada más para ser completamente feliz.
Sin embargo, la culpa lo invadía, hasta la actualidad se encontraba viviendo la vida que le correspondía vivir a su querido amigo, porque a pesar de todo, el seguía queriendo mucho a Naruto.
Pero lo mejor era no comenzar a torturarse con aquellos vanos pensamientos, lo mejor era recostarse y pensar en que misión de rango D mandaría a Konohamaru, después de todo, su venganza contra aquel mocoso era muy sencilla.
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Hinata bajaba las escaleras muy despacio, sentía como su vientre le causaba un inmenso dolor.
-¡aaa!, - sus ojos se cerraban constantemente, mientras que su mano derecha formaba un puño en el cual intentaba concentrar todo su chacra, pronto escucho el cerrojo abrirse y con el las voces de su "esposo" y su padre discutiendo, a pesar del dolor pudo escuchar también las risillas de Hanabi y los bufidos de molestia de su primo Neji.
Sasuke entro a su casa discutiendo con su suegro, nuevamente aquel hombre necio hablaba de que sería niña, pero el orgullosamente presumía de que sería un varón.
-con todo respeto, pero sabe que será niño no se por que inisis…- los ojos zafiro del joven Uchiha se abrieron ante la sorpresa y a su vez el miedo de ver a su "esposa" sentada en las escaleras respirando agitadamente y mostrando una mueca de dolor.- ¡HINATA!- el joven corrió a lado de su esposa.
-¡ya viene!- el Uchiha la miro con confusión
-¿Quién viene?- la Hyuga pese a su dolor le proporciono un ligero golpe a su esposo
-nuestro bebé- menciono con una ligera sonrisa, aunque realmente sentía un dolor mortal.
-¡!¡¿eh?- el Uchiha soltó por una milésima de segundo a la Hyuga al escuchar aquellas palabras, cuando su esposa le iba a recriminar por casi haberla lastimado, se escucho un golpe en seco en el piso de madera de aquella casa.
-¡PADRE!- Hanabi corrió a levantar a su padre, quien se había desmayado ante la sorpresa.
-Hiashi-sama- Neji estuvo tentado a reír sonoramente, aquella escena le había causado tanta risa, hasta el punto de olvidar que su prima daría pronto a luz, pero en su lugar, cierto Uchiha rio llenando la habitación de una alegría contagiosa.
-naru- Hinata hizo un ligero puchero, pero nuevamente sintió un dolor en su vientre.- Naru… llévame con Sakura- el Uchiha se golpeo mentalmente, solo a él se le ocurría reírse cuando su hijo venia en camino.
Tomo a Hinata y a la mochila que ya se encontraba alistada a lado de la puerta de la entrada, y corrió con su esposa en brazos rumbo al hospital de la aldea. Mientras tanto, tanto Neji como Hanabi intentaban despertar a Hiashi.
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Observaba como aquel joven se movía constantemente de un lado a otro, lo veía y se preguntaba así misma si tomo la decisión correcta, al dejar la vida de Naruto en manos de Sasuke.
Desde hace unos meses, lo había observado, aquellos gestos y acciones no eran comunes en él, no esperaba que actuara con tal naturalidad, y había llegado a la conclusión de que el Uchiha no estaba fingiendo ser Naruto, sino por el contrario, Sasuke se había vuelto Naruto, y aquello la llevo a reflexionar acerca de su decisión.
Y lo que era peor, es que no encontraba las palabras adecuadas para decirle que la vida estaba jugando con ellos, que la razón por la cual ella se encontraba en el hospital era porque cierto chico de ojos azules, había despertado.
Sabría el Uchiha aceptar fácilmente que era momento ya, de dejar a Naruto aquel hogar en el que el había comenzado a vivir. ¿Sería capaz el Uchiha de abandonar a su falso hogar?
-Sasuke- pese a que la rubia pronuncio claramente aquel nombre, el joven rubio frente a ella no respondió nada. Al parecer, la respuesta estaba muy clara.
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Dicen que hay lazos en este mundo que no importa cuantas veces se rompan, ya que de alguna forma se encontraran de nuevo, por lo que hoy soy capaz de dejarte ir, no con la esperanza de encontrarte de nuevo sino con el simple recuerdo de que nuestros lazos se unieron en algún momento , en algún espacio o universo alterno ...
Mangetsu-san.
