Falsa familia.

Sentía la mirada del Kazekage sobre su morena nuca. Desde el día de ayer Gaara no dejaba de mirarle de manera sospechosa, sabía de antemano que no le agradaría la idea de verlo con esa apariencia, pero no podía hacer nada en ese momento, Hinata se encontraba entre ambos.

-dime"Naruto"… que ha pasado con las reformas del hospital…de las que hablamos hace unos meses..- el pelirrojo lo estaba hartando.

-las reformas van bien- Hinata se encontraba muy ajena de toda esa platica, ella observaba atentamente a los niños del parque, aquellos que corrían libremente, sintiéndose emocionada imaginándose a su pequeño corriendo de la misma manera.

-me alegro- el pelirrojo le sonrió de manera burlona, desde que habían llegado a la aldea, Gaara no paraba de mandarle indirectas o de intentar hacerlo quedar mal frente a Hinata.- Hinata-san, debería descansar, por favor permítale a mis subordinados llevarla a su habitación- la ojiperla sonrió agradecida, aunque no se sentía cansada, no quería ser una molestia para ambos hombres ocupados.- gracias, Gaara.-

Sasuke frunció levemente su ceja izquierda, ¿desde cuándo le había permitido a Hinata hablarle con tal familiaridad a otro hombre que no fuera él?

-de nada- el pelirrojo levemente miro tras de sí, se dio cuenta de la molestia que su persona representaba para el chico rubio tras de sí.- Hinata- menciono esto besando la mano de la ojiperla, quien en lugar de sonrojarse le sonrió.

Sasuke sentía arder su sangre. Gaara realmente tenia ganas de morir ese día.

Hinata se marcho al lugar que debía habitar hasta el nacimiento de su hijo. Aun seguía pensando en las razones por las que tenían que estar en Suna, pero prefería no hacerle mucho caso a sus pensamientos y dar un paseo por las calles de aquella aldea.

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-asi que temporal- Sasuke se encontraba bajo el interrogatorio de Gaara, no pasaron ni unos segundos en cuanto Gaara comenzo con su bombardeo de preguntas.

-si- pero el sabia que lo mejor era responderle, lo último que necesitaba era que Gaara abriera la boca demás y le contara todo a Hinata.

-soy tan solo – definitivamente no era del agrado del Uchiha publicar su vida.- un ninja en una misión- su voz sonó algo dudosa.

-espero que realmente seas solo eso.- el pelirrojo se alejo de él- después de todo, le debes mucho a Naruto- .

-demasiado diría yo….. le debo demasiado…- el Uchiha cerró sus ojos, respiro profundo y saco de sus manos un collar en forma de luna.- ojala le guste.

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-¡!bájame imbécil!- los golpes, las patadas y los intentos de asesinato no cedían.- ¡JODER!, SENSEI DEJEME PASAR O LE JURO QUE..- Kakashi no tuvo mas remedio que dejarlo inconsciente, por lo menos el rubio no había recuperado por completo sus fuerzas y su rapidez.

Frente a él, se encontraba una mujer de edad mayor quien lo miraba perdida en sus pensamientos.- esto es malo- menciono la ex - Hokage acercándose al rubio inconsciente.- ¿Cómo demonios recupero la memoria?

-Tsunade, con todo respeto, creo que es momento de hablar con Naruto acerca de su posición y la del Kyubi, si le decimos claramente las cosas como son, seguramente el tomara una decisión razonable acerca de su hijo y de Hinata. Además, la aldea comenzara a sospechar si no ven a su Hokage.

La ojimiel tan solo se perdió un momento en sus pensamientos, aquello era cierto, si Naruto se enterara de la situación de peligro en la que ponía a su hijo y Hinata estando cerca de ellos, comprendería rápidamente las razones que la llevaron a poner a Sasuke Uchiha a cuidado de su familia, sin embargo ¿Sasuke comprendería las razones? .

-¿crees que estoy haciendo lo correcto, Kakashi?- el peli plateado sonrió ligeramente. – ponerme a decidir una vida sobre otra … sin preguntarle nada a nadie.. es eso lo correcto?.

-haga lo que haga, yo la apoyare.- Hatake le sonrió tranquilamente, aquella platica la habían tenido desde hace bastante tiempo, y a pesar de que no creyó jamás que la ahora ex-Hokage se atreviera a realizar el plan que había trazado, ahora no podía dejarla sola en ello.

- me pregunto si Naruto lo comprenderá…- el rubio pronto despertaría, y quizá en ese momento el odio de ese chico se dirigiría a ella, pero en realidad no se arrepentía, nada de lo que había pasado le sorprendía realmente- es increíble que tanto Sasuke como Naruto sean predecibles, definitivamente no hay mucha diferencia entre ellos, y aun así yo… les estoy marcando la diferencia mas grave de este mundo.

El hombre peli plateado se sentó a lado del rubio ¿diferencia?, no sabía si realmente era tan grande la diferencia que marcaba la vida de la muerte.

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Una semana, no sabía como había podido soportar tanto una semana en Suna, realmente era un gran ninja para no haber matado lentamente al Kazekage de aquella maldita aldea.

-Naru, ¿estás bien?- seguramente Hinata le decía aquello, al mirar sus ojeras y su aparente fatiga. La última semana había sido la mas estresante en su vida, ni siquiera los acosos de las chicas de cada aldea a la que iba cuando estaba con TAKA, habían sido tan frustrantes.

-no te preocupes hina- su esposa se veía tan hermosa como siempre, aquella calidez que emanaba era hermosa.- mejor descansa, ya sabes que el bebé viene en camino. –la chica se recostó junto a él…. Nuevamente aquel aroma, aun no comprendía si una persona podía cambiar su aroma en tantas ocasiones, desde que se había casado con Naruto, sentía que este había cambiado su aroma en tres ocasiones, sin embargo, seguía siendo el mismo.

La chica sintió los brazos de su esposo rodearle la cintura y pegarla a él, escucho los rápidos latidos del corazón de él; y sé quedo profundamente dormida.

-¿Qué estoy haciendo?- el Uchiha se preguntaba aquello, no comprendía que estaba haciendo, viviendo la vida de alguien mas, amando a una mujer que no debía amar, deseando ser el padre de un hijo que él no había engendrado, ¿Qué estaba haciendo?...

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-es injusto- un joven de ojos color zafiro y cabellos dorados observaba fijamente a las dos personas frente a él.- ¡Jamás lo permitiré!- el chico se levanto bruscamente de su asiento – SERE YO QUIEN LO HAGA, NO EL ..no él…- su voz sonaba quebrada.

Antes de poder decir alguna otra palabra, sintió el golpe de la quinta Hokage en su mejía.

-IDIOTA- la ojimiel tenía un lago de lágrimas en sus ojos. –¿acaso crees que no sé que es injusto?, sin embargo, no hay nadie mas que pueda hacerlo, si pudiera yo lo haría, pero no puedo. Aunque él es un traidor, un asesino, un vengador, es el único que puede hacerlo, entiéndelo, el es nuestro enemigo… y tu…tu eres nuestro salvador, ¿acaso no es correcto elegir tu vida a la de él? , ¿Acaso es un error el pensar en ti y no en él? – la mujer se arrodillo y comenzo a llorar.

-Tsunade… detente- las palabras del chico fueron firmes y claras, un detente que significaba, "yo me hare cargo de todo", "asumiré mi responsabilidad".

-antes de hacerlo, ¿puedo verlos por última vez?- el rubio le miraba con aquellos ojos que mostraban lo de siempre, bondad y amor a cualquier persona.

-De acuerdo, ellos están en Suna, Kakashi te escoltara junto a Sakura…- los ojos de a ojimiel se encontraban rojos – deberías… pensarlo de nuevo.

-gracias abuela, pero yo tome la decisión, así que soy yo quien tiene que tomar la responsabilidad.- el chico le brindo una sonrisa llena de confianza.

-entiendo- Tsunade en realidad no entendía, aun mantenía esperanzas de que su plan funcionara, por eso aun cuando escucho su puerta cerrarse, no le dio una despedida al rubio, presentía que lo volvería a ver. – confió en ti, Sasuke.

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-¿Qué es eso?- una niña pelirroja de ojos color azul, observaba la sombra que se encontraba en los techos de su aldea, una sombra que iba muy rápido, la pequeño se estremeció al escuchar el grito de lo que creyó ser, el fantasma de Suna, de la que su mami le había hablado, la cual se llevaba a los niños cuando no comían las verduras, la pequeño entro corriendo a su casa, donde su mami preparaba la cena.

-quiero verduras- su mamá la observo con rareza.- quiero muchas verduras- después de lo que observo, definitivamente comería muchas verduras.

-¡DUELE!- Hinata arañaba a su esposo, lo pateaba, le jalaba los cabellos y lo maldecía.

-mierda, se está convirtiendo en un monstruo – el joven sentía su cuerpo adolorido. Maldito dobe ya se las pagaría, mira que él fue el que disfruto lo de hacer al niño mientras que él, el gran Sasuke Uchiha, tenía que cargar con las consecuencias de sus acciones.

El hospital se visualizaba cercano, cuando por fin llego con Hinata en brazos, trato de salir huyendo de allí una vez que la Hyuga estuvo en manos de un buen doctor.

-quiere estar presente durante el parto- menciono con una sonrisa la enfermera en turno

-¿eh?- el Uchiha rogaba por haber escuchado mal- no es necesario- pero la maldita enfermera lo llevo a empujones a la sala de parto, donde su hermosa esposa lo estaba liquidando con las miradas que le lanzaba.

-tome de la mano a su esposa, así le dará un gran apoyo moral.- ¡apoyo moral! Eso era una maldita mentira, si tomaba de la mano a Hinata esta lo mataría salvajemente, pero de no hacerlo también lo mataría, sin muchas ganas tomo la mano de su "hermosa esposa" , la cual parecia poseída por un alma endemoniada.

-ven amor- aquella voz parecia de ultratumba, en cuanto la chica le sujeto la mano, comenzo a apretarla, hasta el punto en que pensó, aquella mujer le rompería la mano.

-vamos ya viene, tiene que pujar fuertemente- el chico escuchaba los gritos de su esposa, la cara llena de sudor y las lagrimas de dolor, veía como el doctor trataba de sacar a su hijo. Por alguna razón, a su mente llego el vago recuerdo de su mamá, imagino a ella intentando darlo a luz a él, pero no pudo visualizar a su padre a lado de su madre tal como se encontraba él a lado de Hinata; por el contrario, pensaba en el recuerdo de que el día de su nacimiento, su padre estuvo al lado de Itachi y no de él.

-tranquila- deposito un beso en la frente de la chica, y como si fuese magia, la joven se calmo y el cuarto se lleno del llanto de un recién nacido.

-es un varón-

-es hermoso-

-se ve saludable-

-¿amor, lo has visto? Es hermoso-

-Naruto, es hermoso-

El Uchiha se había paralizado, veía ante sí la viva imagen de Naruto, un recién nacido de ojos color zafiro y cabellos rubios, sin las marcas en las mejías, su piel en lugar de ser bronceada era tan blanca como la de Hinata. Un hijo hermoso y tan parecido a su padre.

-¿quieres cargarlo?-pregunto con una sonrisa la Hyuga.

Tan solo asintió con la cabeza. Su mente se desconecto del mundo, en ese momento tan solo eran él y aquel pedazo de persona, aquel hermoso pequeño que lo miraba sin odio, y sin el rencor con el que todo el mundo lo hacia, aquel que tenía unos ojos enormes, aquel pequeño que se sentía extremadamente cálido entre sus brazos.

-mi hijo- Sasuke comenzo a llorar amargamente. Deseaba que aquellas palabras las hubiera podido escuchar alguna vez de su padre.- mi hermoso hijo- pero a pesar de su dolor, le invadía una alegría inmensa.

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El pelirrojo escucho la puerta de su despacho abrirse lentamente. Suspiro cansado al ver la cabellera rubia de cierto ojiazul.

-¿que es lo que quieres ahora, Sasuke?- sus ojos se toparon ante un chico con un deje de desconcierto pintado en el rostro.

-¿Sasuke?- el chico rubio se acerco al kazekage quien mostro el ceño fruncido.

-mira Uchiha, no tengo tiempo para juegos, además deberías estar con Hinata, ella está demasiado débil para poder hacerse cargo del bebé, así que ve y has tu trabajo..

-mi hijo…- el rubio sintió su corazón acelerarse, las lagrimas se desbordaban de sus orbes azules, ¿su hijo?, ¿Cómo podía ser eso verdad? ¿Cuánto tiempo había pasado desde que cayó en coma?.- ¿ha nacido mi hijo?- el rubio se acerco al pelirrojo quien lo veía extrañado por sus palabras.- ¡RESPONDE! MI HIJO….el ha nacido…¿Dónde están?, ¿están bien?..

-Na-Naruto- el joven kazekage estaba sorprendido, ¿Qué hacia el verdadero Naruto en Suna?.

-llévame con ellos- el pelirrojo se limito a asentir, salió de su despacho junto a un rubio que tenia su corazón acelerado, tan acelerado como un hombre que busca a su esposa y que va a ver por vez primera el rostro de su primer hijo.

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-buenos días- una chica despertaba y veía ante si a los dos hombres que más amaba en el mundo: su esposo y su hijo.

El hombre beso dulcemente sus labios, mientras se recostó junto a ella, en sus brazos se encontraba el pequeño Minato, nombre que había decidido ponerle en nombre al padre de Naruto.

-buenos días, Naruto-kun.- el Uchiha ya no sentía nada al escuchar ese nombre.

La culpa que había tenido las últimas semanas se había ido, al nacer aquel pequeño, sentía que había vuelto a nacer con él.

Aun no caía en cuenta, que el había visto al hijo de Naruto, antes que el verdadero padre lo hubiese hecho. El Uchiha aun no caía en cuenta en que estaba con una falsa esposa, con un falso hijo, con una falsa familia.

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Una familia feliz no es sino un paraíso anticipado.

Sir John Bowring

mangetsu-san

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perdón por la actualización tan lenta O_O