A/N: Tuve una semana de esas, tenía muchas evaluaciones, había discutido y terminado con mi novio, pero todo se arregló ayer, ¡en la noche :D! Creo que me fue bien en mis pruebas y volví con mi BF! (Kinda…). Así que estoy de mucho humor, por lo que subo este capítulo editado ahora. :P

Disclaimer: Naruto no es mío, es de Masashi Kishimoto. Yo no gano nada, sólo el desgaste de mis neuronas y mi teclado.

Capítulo III
Desearía que un capítulo de Icha Icha Paradise pudiese solucionar mi problema

Oh, mierda. Sakura se mordió el labio con nerviosismo, mientras Sasuke entornaba los ojos debido a la mala suerte que habían tenido. Genial, pensó el Uchiha. Esto era justamente lo que necesitaban para terminar el día. Sin contar el perfume dulzón que se había puesto en la mañana y que ya lo estaba intoxicando, además de los incomodísimos zapatos que llevaba.

—K-Kakashi… —fue lo único que atinó a decir Sakura, mientras que Sasuke le enviaba una mirada retadora y casi insolente a su sensei; y aquello hubiese sido una escena de lo más común, si no se encontraran en el cuerpo equivocado. Lamentablemente, ninguno de los dos recordó esto último y ni siquiera recordaron comportarse o aparentar ser el otro.

—¿Van a contarme lo que está pasando? —preguntó el aludido, con su tono tranquilo de siempre, mientras miraba a cada uno de forma escéptica—. O… ¿tendré que averiguarlo por mí mismo? —sonrió detrás de su máscara, después de pronunciar esto último.

Vio, complacido, que sus alumnos suspiraron resignados. Aunque su expresión tranquila no tardó en cambiar a una de sorpresa, en cuanto prosiguieron a contarle todo lo sucedido.

Definitivamente, ni siquiera en un capítulo del Icha Icha se hubiese llevado una sorpresa así.


—¡Ya no como ramen! —Sakura tomó el plato de Sasuke y lo acercó a ella, ante la mirada hostil del chico—. ¿No sabes todos los carbohidratos que tiene esta cosa?, ¿acaso no habías notado que ya no lo comía?

Los tres ninjas habían decidido continuar su conversación en su puesto de comida habitual, Ichikaru Ramen, sabiendo que de un momento a otro aparecería Naruto, por lo que aprovecharían de ponerlo al tanto de todo de inmediato.

—No, porque no me importa lo que hagas —respondió hastiado el Uchiha, quitándole el plato de vuelta. Pero Sakura volvió a apartárselo, con un movimiento rápido. Sasuke golpeó la mesa con su puño—. ¡Vamos, quiero comer! Tu estúpida amiga me paseó por toda la ciudad, y como tenía que comportarme tal cual lo harías tú, no pude probar nada más que una asquerosa bebida dietética en todo el día.

—Ese no es mi problema —le respondió ella—. Toda la grasa que comes se va directo a mis caderas —agregó, mientras señalaba su propio cuerpo—. Pero como a ti eso no te importa o tienes un metabolismo distinto del mío, yo puedo comer todo lo que quiera en tu lugar.

Sasuke rodó los ojos. ¿A qué venía esta preocupación con el peso? En lo que menos tenía que preocuparse la chica en ese momento, era su figura. Podría interesarse en mejorar otras cosas más importantes, como su horrible temperamento o fuerza de rinoceronte.

—Eso es porque yo no estoy gordo como tú —contestó entre dientes. Aunque considerara que la chica estaba perfecta así, no dejaría pasar la oportunidad de burlarse de ella. Sobretodo sabiendo lo irascible que se ponía Sakura con este tema. Y efectivamente, la chica lo pateó por debajo de la mesa, pero este se movió a tiempo.

En un abrir y cerrar de ojos, comenzaron a discutir de nuevo.

Kakashi sólo se limitaba a observarlos de vez en cuando, indiferente, mientras leía su infaltable libro.

—Sensei —sin ánimo alguno de seguir discutiendo con Sasuke, Sakura se volvió hacia su maestro, mientras dejaba su tazón de ramen a un lado—. ¿Vas a ayudarnos?

—Pues… —Kakashi hizo la mímica de meditar el tema por un momento, ante la mirada impaciente de Sakura. Sasuke también esperaba su respuesta, igual de ansioso, pero disimulando mucho más sus emociones—. No.

—¡Oh, gracias, Kakashi-sensen! Sabía que podíamos contar contigo y ¡¿QUÉ DIJISTE?!

Tanto Sakura como el Uchiha exclamaron aquello último, a la vez que al segundo casi se le desencajó la mandíbula y Sakura tomaba el tazón vacío y se lo arrojaba al Jounin, con toda la intención de darle un certero golpe en la cabeza. Kakashi lo esquivó con facilidad.

—¿Cómo que no? —preguntó Sakura.

—¿Acaso eres un imbécil? —escupió Sasuke, desdeñosamente.

El jounin carraspeó levemente mientras cerraba los ojos, dejando su lectura de lado.

—Creo que esta sería una perfecta oportunidad para que arreglaran sus diferencias —explicó, ignorando deliberadamente la mirada envenenada que le enviaban de los dos adolescentes—. Los ayudaré cuando estén preparados.

—¿A qué te refieres con "preparados"? —Sakura sintió que comenzaba a palidecer.

—¡A que esta es la situación que he estado esperando por mucho tiempo! La oportunidad perfecta para que se entiendan y aprendan a conocerse —les informó—, y los ayudaré a volver a la normalidad cuando lo logren, es decir, cuando trabajen como equipo y Sasuke… no tienes el sharingan, así que no trates de intimidarme con esa mirada. —le dijo al chico, quien lo observaba con profundo odio.

—Kakashi-sensei, ¡eres es tan malvado! —la voz de Sakura —de Sasuke— comenzó a temblar y el chico, preocupado, temió que fuera a llorar. Oh, no. Sobre su cadáver. Nadie vería llorar a Uchiha Sasuke.

—En el futuro me lo agradecerán —les dijo Kakashi, fallando rotundamente en su intención de tranquilizarlos, mientras cambiaba de página. ¡Ya se iba a acabar el capítulo!—. Ya verán.

—Sólo te niegas a ayudarnos porque Tsunade estaba harta de nuestras peleas —murmuró Sasuke, de forma oscura, mientras le lanzaba una mirada asesina a Sakura, como retándola siquiera a derramar una sola lágrima—, y esta es tu "perfecta solución" del problema.

Kakashi sonrió tras su máscara, obviamente divertido con la efectiva deducción del Uchiha.

—¡Kakashi-sensei, ahí estás! ¡Sakura-chan, Sasuke-teme! —la inconfundible voz de Naruto se hizo notar, seguida rápidamente por su figura, que se acercaba rápidamente y haciendo alboroto como siempre. Aunque frunció el ceño, a medida que se iba acercando. Algo andaba mal; Kakashi lo había saludado moviendo la cabeza sin despegar los ojos de su pornografía (de acuerdo, eso era normal…). ¿Pero desde cuándo Sakura lo ignoraba de ese modo? Y lo más importante, ¿desde cuándo Sasuke lo saludaba de forma tan alegre?

¡Y es que "Sasuke" y "Alegría" no podían ir juntos en una misma frase!

—¿Me he perdido de algo? —preguntó, sentándose junto a ellos.

—No mucho, sólo ha habido pequeños cambios —respondió Sakura, mirando significativamente a Sasuke.

—Hn. Sólo que son los peores cambios que hemos experimentado —murmuró gruñonamente el Uchiha, quitándose su nuevo pelo rosa del rostro.

—¡Oh, ya basta de misterios! —Naruto golpeó la mesa—. ¡Acaso se han invertido los papeles y nadie me avisó! —gritó el rubio, atrayendo la mirada de los demás consumidores—. ¿Qué está pasando aquí? ¡Exijo saber qué es lo que—!

—Cállate, idiota —lo interrumpió Sasuke, poniendo la mano sobre su boca—. No hagas escándalo. Tch, Dobe.

—¿Sa—Sakura-chan? —Naruto se espantó. ¿Acaso su amiga había pasado tanto tiempo con Sasuke, que se le había pegado su amargura natural?

—Ahora no es el momento —Sasuke lo soltó y se cruzó de brazo,s desde su asiento—. Te lo explicaré más tarde en mi casa. Aquí sólo harás más escándalo y terminará enterándose toda la aldea.

—¿En tu casa, más tarde? —repitió el chico, sonriendo con una mezcla de broma y lascivia. El Uchiha entrecerró los ojos—. No me malinterpretes, Sakura-chan. Eres atractiva y todo eso, pero yo estoy interesado en Hinata-chan…

Sasuke y Sakura gruñeron. Sakura por el hecho de que Naruto insinuara que ella tenía algún mínimo interés en él, y Sasuke porque… bueno, ni él mismo estaba seguro del por qué.

—Aunque si tantas ganas tienes de que vaya a tu casa esta noche, puedo hacer un esfuerzo por ti y… —pero no pudo seguir hablando, ya que unas manos comenzaron a ahorcarlo.

Idiota—Sasuke lo zarandeó fuertemente y lo miró con un brillo peligroso en los ojos—. Sakura es— Yo soy inalcanzable para ti y para cualquier idiota que se me acerque, a menos que quiera morir lenta y dolorosamente.

—¡Sakura-chan! —Cough— ¿Por qué actúas así? —preguntó el rubio, respirando con dificultad—. ¡Hablas como… como el presumido del teme!

La gente miraba extrañada la escena. Pero Kakashi pasaba de ellos completamente y se encontraba sumergido de nuevo en su lectura. Sakura, por su parte, había pedido otro tazón de ramen, tratando de no sentirse como un objeto porque hablaran de ella, sin que pudiera participar de la conversación

—¡Sakura-chan, ya déjame, era sólo una broma! —Naruto trataba de zafarse inútilmente de su agresor. El agarre y la fuerza empleada se le hacían extrañamente familiar.

—Me voy a casa —Sakura se levantó de golpe, fastidiada por la actitud de sus compañeros. Estaba cansada. Pero casi al instante, Sasuke soltó a Naruto (quien ya podía respirar otra vez) y la siguieron, después de dejar el dinero sobre la mesa.

"Y entonces él le dijo… Siempre estarás en mi corazón" —Kakashi cerró el libro, mientras se levantaba también—. Me encantan estas escenas…


¿¡QUÉ MIERDA ACABAS DE DECIR!?

—¿Por qué tienes que ser siempre tan escandaloso? —comentó Sasuke, entornando sus nuevos ojos verdes.

Él y Naruto se encontraban en el departamento del rubio, ya que (por razones obvias) no podía llegar con un chico al cuarto de Sakura, mucho menos a mitad de la noche. También podría haberse ido a su casa, pero la kunoichi no estaba de humor como para aguantarlos, y les había cerrado la puerta en las narices nada más al llegar a ella.

—¡Es que no lo puedo creer! —Naruto hacía esfuerzos para aguantar la risa—. ¡Esto es lo más gracioso que he escuchado!

—Ya quisiera verte en mi lugar… —contestó rencorosamente el Uchiha—. Sabía que Sakura era molesta, pero no pensé que llegaría a fastidiarme a este punto —comentó mientras se recostaba en el sillón con las manos en la nuca. Su amigo no dijo nada más y se le quedó mirando fijamente por unos segundos. Sasuke sintió una molesta presencia cerca de él y abrió un ojo, sólo para encontrarse de frente con la mirada lasciva de Naruto sobre su cuerpo.

—¿Pero qué carajo crees que haces? —se alarmó y se sentó rápidamente, tapándose lo más que podía con sus piernas—. ¡Soy Sakuke, idiota! —le dijo, casi asqueado con la incómoda situación—. ¡Sasuke!

—¡Sé que eres tú! —se defendió Naruto—. Pero no pude evitar mirar. ¡Esta va a ser la única vez que tenga a Sakura-chan recostada en mi sillón!

—Eres un… —Sasuke no encontraba la palabra adecuada, así que tomó una manta de otro sillón, se dio la vuelta y se cubrió con ella hasta el cuello—. Hasta mañana. Y será mejor que no intentes nada, dobe. O lo primero que verás cuando despiertes será un chidori en tu cara.

—¿Ah, sí? —lo retó nuevamente, mientras Sasuke lo ignoraba—. ¿Y quién es el que sueña con Sakura-chan durantes todas las misiones, eh? —le recordó—. ¡Contesta eso!

—No sé de que me hablas…

—¡Claro que lo sabes! —Naruto adoptó un tono de voz aún más agudo del que tenía y lo imitó—. "Oh, Sakura… te equivocas, claro que te quiero"

Sasuke se quedó en silencio y, por suerte, la manta ocultaba el leve sonrojo de su cara. Estúpidos sueños.

—¡Lo ves! —El rubio se carcajeó, mientras lo señalaba. Sasuke le hizo una seña muy poco amigable con el dedo del medio—. Aww ¡Esto es tan tierno! Estás enamorado de Sakura, pero es ella la que ahora no te toma en cuenta…

Uchiha apretó los puños. Sólo ignóralo, ignóralo… Cuenta hasta diez o algo.

—¡Esto es aún mejor que la novela de Kakashi! —agregó, sujetándose el estómago que ya le dolía—. ¡Es lo más gracioso que he visto en mi vida!

—Naruto… —comenzó con voz peligrosamente tranquila—. Cállate.

—De acuerdo —el rubio se dio la vuelta para irse a su habitación—. ¿Pero me dejas ver cuando te bañes por la mañana? —Naruto esquivó uno de los cojines del sofá—. ¡Yo sólo decía que…! —pero tuvo que correr y entrar a su cuarto, justo antes de que un jarrón le diera en la cabeza.


Sakura se levantó muy temprano a la mañana siguiente. Ese día tenían una especie de reunión de la academia y quería pasar antes a la floristería de Ino para hablar con ella. Se duchó, vistió, comió algo y se fue rápidamente. Apenas dio dos pasos fuera de su casa y las "arpías" (como ella apodaba al grupo de seguidoras de Sasuke) ya la habían hecho blanco de sus miradas. Intentó pasar de ellas como lo hacía Sasuke, pero a penas se aguantaba las ganas de gritarles un par de verdades.

Caminó por las calles hasta llegar a la tienda de su amiga y, afortunadamente, la encontró saliendo de esta.

—¡Ino-cerda! —¡Mierda!La costumbre no la dejaba—. ¡Yamanaka, espera!

La rubia se sorprendió al reconocer la voz y se volteó hacia "Sasuke", mirándolo como si estuviera soñando. Sakura alzó las cejas y trató de actuar lo más normal posible.

—¿Sasuke-kun? —Ino le sonrió, mientras esta se acercaba—. ¿Qué se te ofrece?

—Yo… —Sakura se rascó la cabeza, mientras pensaba en una respuesta coherente—. Quería preguntarte sobre tus galletas. Joder, como si esto fuera lo más natural.

—¡Oh, vaya! —la rubia tomó sus manos entre las suyas (Sakura alzó la ceja) y se acercó más a la figura de Sasuke—. ¿Vienes a darme las gracias? ¡Eso sólo puede significar que te gustaron mucho!

—No exactamente… —la kunoichi sonrió falsamente, queriendo borrar pronto de su mente el hecho de que su mejor amiga estuviera flirteando con ella—. La verdad es que…

—¡¡UCHIHA!!

Sakura e Ino se voltearon y la primera esquivo por poco el puñetazo certero de Lee.

—¡Lee, qué ocurre! —gritó Ino, molesta porque hubieran fastidiado su momento con "Sasuke".

—Uchiha. Pelea conmigo —el moreno ignoró el comentario de Ino y avanzó hasta Sakura, con actitud desafiante—. Tú y yo. Una pelea. El ganador se queda con el corazón de la bella Sakura.

—¿Qué dices? —Sakura alzó las cejas, molesta porque siguieran tratándola como un objeto sin opinión—. Escucha, Lee, creo que estás confundido.

—¡Claro que lo está! —Yamanaka tomó su brazo de forma posesiva—. Es imposible que Sasuke-kun quiera pelear contigo por el amor de la frentona.

—¡A quién llamas frentona, cerda! —Sakura liberó su brazo y la miró enfadada. Ino, estupefacta, abrió la boca para responder ante ese ataque, pero Lee la interrumpió otra vez.

—¡AJÁ! —señaló a la Haruno acusadoramente—. ¡O sea que los rumores son ciertos! Uchiha Sasuke, no me importa lo que sientas por mi bella flor del cerezo… ¡yo pelearé por su amor hasta la muerte! —se puso en pose de combate.

Sakura, suspirando, vio que no tenía más remedio que pelear contra él; y ya estaba preparándose, cuando justo en ese momento Naruto y el verdadero Sasuke aparecieron entre la multitud. Cabe decir que el moreno se encontraba ya irritado, porque estaba usando una falda que mostraba mucho más de lo que quisiera que otro hombre le viera a Sakura.

—¡Naruto, detén la pelea! —le advirtió su amigo—. Esa estúpida me dejará en ridículo si pelea contra Lee.

—¿Y cómo la detengo—?

—¡Ve! —lo empujó, antes de que el chico pudiera decir nada más, y cayó entre Sakura y Rock Lee.

—¿Qué… qué tal, chicos? —saludó, mientras se levantaba—. ¿Es un día demasiado bonito como para pelerar, no?

—No interfieras, Naruto —contestaron los dos ninjas al mismo tiempo.

—¿Sabes, Lee-san? —Sasuke hizo a un lado a Naruto, tras comprobar su ineficiencia, y se dirigió al aludido—. Escuché que Gai-sensei dijo que ya no eras su alumno favorito, ¿es verdad?

Pasaron unos instantes de silencio, en los que Lee comenzó a palidecer.

—¿Qué dices, Sakura-san? —preguntó, con miedo en su voz—. ¡A quiénes se refiere!

—Pues… —Sasuke dijo el primer nombre que se le vino a la cabeza—. Sabaku no Gaara.

—¡QUÉ!—gritó, perforándole los oídos a los demás reunidos ahí—. ¡¿GAARA DEL DESIERTO?! —Lee se enfureció más y las cosas comenzaron a temblar a su alrededor.

Sasuke alzó una ceja.

—¡¿CÓMO ES ESO POSIBLE?! —se preguntó, con lágrimas en los ojos—. ¡NI SIQUIERA ES ALUMNO SUYO! —los demás se alejaron a una distancia prudente de él—. ¡NO LE HA DADO UN SPANDEX COMO A MI! —se señaló a sí mismo—. ¡DE HECHO… ÉL NI SIQUIERA VIVE AQUÍ!

—Calma, Cejas encrespadas… —Naruto trató de tranquilizarlo—. Después de la reunión puedes encargarte de él.

—Tienes razón —el chico se calmó rápidamente, como si nada, retomando su pose habitual—. ¡Pero ahora debo hablar con Gai-sensei! —saltó hasta el techo de una casa y se giró hacia ellos—. Pero Uchiha-san … lo nuestro no ha terminado aún.

Antes de que Sasuke pudiera replicarle, este desapareció del lugar.

—Vaya fracasado —comentó Sasuke por lo bajo. Naruto asintió.

—¡Oh, vaya! Se nos hace tarde —anunció Ino, tomando del brazo a Sakura y caminando junto a ella, ante la mirada de fastidio de esta y la avergonzada del Sasuke real. Naruto sólo iba riendo todo el camino.

—O-Ohayo, Naruto-kun —Hinata, que lo venía siguiendo escondida detrás de los arbustos y las farolas que encontraba, se atrevió a saludarlo en la entrada de la academia. Los demás (excepto Sasuke) sonrieron y se fueron de allí, dejando solos a los dos ninjas. Naruto no entendió esta actitud, pero le sonrió a la chica, como siempre.

—¿Qué tal, Hinata? —le saludó animadamente, como siempre. Tenía la seria sospecha de que la chica iba detrás de él desde hace tiempo, pero como nunca se atrevió a decirle nada, no quería preguntarle. Aunque tenía que admitir que le gustaba un poco.

—Muy bien. ¿Y tú? —la chica odiaba ser tan tímida y, secretamente, admiraba a Naruto por tener esa facilidad para expresarse. Aunque eso no era ningún secreto—. Yo quisiera…

—Nos vemos luego —el rubio la cortó a la mitad del comentario, para alcanzar a sus amigos. Ya los había perdido de vista.

Hinata se quedó con la palabra en la boca.

¡Pero cómo odiaba también la facilidad que tenía para ignorarla! ¿Cuándo se iba a dar cuenta de lo que sentía por él?

Tal vez debía hacer caso del consejo que le había dado Kiba.


—¡Oh, no! —Sakura se escondió tras unos arbustos cercanos, obligando a Sasuke a hacer lo mismo. Para su suerte, habían logrado despistar a Ino y librado de ella. Pero no habían ni dado dos pasos para entrar cuando la kunoichi los ocultó. Sasuke el envió una mirada de irritación.

—¿Qué te ocurre? —preguntó, mientras Sakura vigilaba el pasillo paranoicamente.

—Es Neji… —respondió, sonrojándose. Y sin saber por qué, Sasuke tuvo una sensación muy desagradable en el estómago.

—¿Y qué? —Uchiha no entendía por qué tanto interés por ese fenómeno de ojos blancos, hasta que una conversación llegó a su mente…

¿Entonces no te gusta, Sakura? esa era la voz de Ino—. Vamos, dime la verdad.

Que-no-me-gusta repitió la chica, con evidente fastidio. Sasuke no pudo evitar sonreír—. Quizá antes, pero ya no. Es un idiota…

Pero un idiota lindo insistió la rubia.

Sí, es lindo admitió, y la sonrisa de Sasuke desapareció tan rápido como había aparecido.

—¿Te gusta ese idiota? —preguntó al fin, sin ningún ápice de sutileza. Sakura lo miró, ofendida, debido a su falta de tacto. Sintió que se sonrojaba aún más—. No lo apruebo —sentenció él.

—¿Perdón? —se indignó la chica—. ¿Y desde cuándo apruebas con quién salgo?

—Desde que estoy en tu cuerpo, idiota —respondió, como si fuera lo más obvio del mundo. Sakura contuvo las ganas de golpearlo, pero optó por contenerse. No quería problemas con Kakashi.

—Se lo he dicho a Naruto —comentó el chico, cambiando el tema. Sakura abrió mucho los ojos—. Pero tranquila, no se lo dirá a nadie —agregó, al ver la mirada asesina que le enviaba su compañera.

Vaya. Sasuke alzó una ceja. No sabía lo intimidante que podía llegar a ser su propia mirada.

—Sasuke-teme, Sakura-chan… ¿Qué hacen escondidos tras los arbustos? —el aludido movió las ramas y hojas, para encontrarse con la mirada sorprendida de sus amigos—. ¿Interrumpo algo?

—No, Naruto.

—Nada, dobe —contestó Sasuke—. Vamos, la reunión ya tuvo que haber comenzado.


Efectivamente, ya había comenzado. Por suerte, era Kakashi el que hablaba en ese momento, así que los dejó entrar sin hacer mayor problemas.

—¿Dónde estabas, Sakura? —Ino, que estaba atrás de donde Sasuke se había sentado, lo miraba recelosa—. ¿Qué hacías con mi Sasuke-kun, eh?

Sasuke pasó a ignorarla inmediatamente y se dispuso a escuchar a Kakashi. Pero Ino no dejaba de reclamarle y enviarle papelitos a cada instante. Estaba verdaderamente, comenzando a hartarse de la idiota amiga de Sakura. Por su parte, la Haruno trataba de prestarle atención a ambas conversaciones, pero no podía escuchar nada ya que Naruto no dejaba de hablarle.

Y así pasaron casi dos horas infernales, hasta que Kakashi y el resto de los maestros por fin terminaron su exposición. Iban a retirarse del aula, con el resto de los ex-alumnos, pero Kakashi los detuvo.

—¿Y cómo les está yendo? —preguntó, mientras recogía sus cosas. Los dos chicos le lanzaron una mirada, que claramente podía leerse como un: "¿Acaso me estás jodiendo?", mientras que Naruto pasaba de ellos, con la vista fija en otra cosa.

—Vamos, no puede ser tan malo —les dijo—. Además, después de meditarlo mucho —Sakura y Sasuke bufaron ante esto—. …pueden volver a la normalidad —aunque eso último hizo que sus caras se iluminaran al instante.

—¿Entonces sí vas a ayudarnos? —preguntó Sakura, feliz con la idea de volver a su cuerpo. Sasuke también se alegraba, internamente.

—Al final lo pensé bien y lo decidí. Esta definitivamente no es la mejor forma de que se lleven mejor —les dijo, mientras salía un momento del aula—. Al contrario, acabarán matándose (o suicidándose). Ya vuelvo. Espérenme aquí.

Sakura sonrió, pero el Uzumaki llamó su atención.

—¡Naruto! ¿Qué haces? —le reprendió, al ver que el chico hurgaba entre los papeles de Kakashi; claramente estaba buscando la ficha personal de alguien—. ¡Mejor dame eso!

—¡No, Sakura-chan! —Naruto y Sakura se peleaban por los papeles, tironeándolos de un lado al otro, mientras Sasuke los observaba alzando una ceja—. ¡Tengo que arruinarle el expediente al idiota de Kiba! —explicó—. ¡Le gusta Hinata-chan!

—¡Idiota! ¡Kiba va tras de todas! —Sakura tiró con aún más fuerza de los papeles, al igual que el rubio—. ¡Dámelos!

—¡NO! Los vi hablando muy acaramelados durante la clase y Hinata-chan no dejaba de reírse.

Los tiraron tanto hasta que… se partieron por la mitad.

Horrorizados, los dos se apresuraron a ordenar lo más posible, metiéndolo en las carpetas y en los cajones. Salieron de allí rápidamente, decidiendo que Kakashi podía encontrarlos más tarde. Sasuke alegaba que debían dar la cara como personas adultas, además de que ya quuería volver a la normalidad, pero los otros dos pasaron de él y lo arrastraron a la salida, contra su voluntad.

Mientras más lejos estuvieran, mejor.

Kakashi no tardó en entrar al aula, con un pergamino en su mano, dispuesto a solucionar el problema de Sasuke y Sakura. Ya sabía cómo resolverlo, pero… sus alumnos habían abandonado la sala. Y como si eso fuera poco, habían hecho un desastre con todos los papeles. Suspirando, comenzó a ordenar; no tenía ganas ni tiempo de hacerlo, así que mientras recogía sus papeles pensaba en la nueva "misión" de sus alumnos: Ordenar y archivar por fecha y tamaño su colección de Icha Icha Paradise. Y hablando de eso… ¿En dónde estaba su…?

Los ojos de Kakashi se abrieron con pánico.

—¿Escucharon algo? —preguntó Sakura, mientras caminaban a casa. Estaba segura de haber oído algún tipo de grito o alarido de desesperación.

—Yo no escuché nada, sólo el ruido de mi estómago —Naruto se frotó el abdomen con desesperación—. ¡Por favor, vamos a comer!

Los otros dos se miraron, entornando los ojos y lo siguieron. Pero no alcanzaron a dar ni dos pasos, cuando Kakashi apareció delante de ellos, con una mirada furibunda y respirando agitadamente.

—¿Sucede algo? —preguntó Sasuke, al ver que tenía el Sharingan activado—. ¿Alguien está atacando la aldea?

—Tantos años… —comenzó el Jounin, con la mirada gacha, ignorando lo que había dicho Sasuke—. Años de esfuerzo, amistad, dedicación, cariño… ¡y así me lo pagan!

Los otros tres lo miraron sorprendidos. Nunca lo habían visto así de alterado.

—¿De qué estas…? —pero Sakura se calló en cuanto Kakashi les mostró el motivo de su furia: Su libro nuevo, dedicado, de edición limitada y plastificada de Icha Icha Paradise estaba roto…

¡Y por la mitad!

Joder… entonces eso fue lo que Naruto y yo destrozamos.

—¡Esto no se los perdonaré! —Kakashi cerró los ojos, mientras recordaba la trágica escena de cuando encontró su hermoso libro hecho pedazos. De sólo recordarlo lo entristecía completamente. El jounin apretó los puños; aquello había sido peor que una traición, aunque hubiera sido un accidente. Y a pesar de que estaba casi seguro de que el responsable, para variar, había sido Naruto, los otros dos también eran cómplices por no haberlo detenido.

Los tres iban a pagar caro; Naruto no iba a volver al puesto de Ichikaru hasta que consiguieran otro libro y, con respecto a Sakura y Sasuke, iban a quedarse de esa forma por mucho, mucho tiempo.

Pero verdaderamente, lo que más le entristecía, era que ni siquiera había terminado de leer el capítulo final.