A/N: ¿Qué puedo decir? XD ¡Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento! Aquí va otro capi editado :-) Que lo disfruten y nos vemos en otra actualización. Besos y gracias por seguir esta extraña historia XD.

Disclaimer: Naruto no es mío, es de Masashi Kishimoto. Yo no gano nada, sólo el desgaste de mis neuronas y mi teclado.

Capítulo IV
Definitivamente tener la testosterona alta es un grave problema

Sasuke y Sakura sospechaban que aquel no sería un buen día.

Como todas las mañanas, el equipo siete se reuniría en el mismo lugar y hora de siempre para comenzar con su entrenamiento. Y parecía que se repetiría la misma rutina diaria; primero llegaría Sasuke, luego Sakura, Naruto y unas horas más tarde Kakashi. Pero, sorpresivamente él ya se encontraba allí y se veía igual de molesto que el día anterior. Y en cuanto su sensei les dedicó una gélida mirada con su único ojo visible, los tres adolescentes comprendieron que definitivamente no iba a ser un buen día…

—Sasuke, Sakura —los llamó Kakashi con ese tono huraño tan poco usual en él—. Dadas las circunstancias y el hecho que ninguno de ustedes se atrevió a decirme quién fue el culpable… —meditó sus palabras un momento—. He decidido que no los ayudaré con su problema.

¿¡QUÉ?! —Sasuke ya se había levantado con un humor terrible en la mañana, y encima ahora tenía que enterarse de esto—. Pero si apenas ayer ibas a ayudarnos.

—Si no hubiesen destruido mi libro, ahora mismo estarían en donde tienen que estar —fue todo lo que contestó, y se alejó de ellos con un desprecio algo infantil.

—¡Pero si todo fue culpa de—! —Uchiha estuvo a punto de decir que todo había sido culpa de la histérica y el dobe, pero "la histérica" lo calló justo a tiempo con un certero golpe y "el dobe" ni siquiera se dio por aludido.

—¿Qué decías, Sasuke? —Preguntó el jounin, aún de espalda a ellos.

¡Mmphdjhhj! —"respondió" el chico con la mano de Sakura sobre su boca.

—Fascinante —replicó con sarcasmo, mientras entornaba los ojos—. Por cierto, tienen el día libre —anunció—. No pregunten, fue idea de Tsunade-sama. Si fuera por mí, los tendría todo el día entrenando sin agua ni comida bajo el sol.

Naruto tragó saliva nerviosamente; y es que aquella amenaza de Kakashi había sonado bastante real. Pero antes de que cualquiera pudiera replicar otra cosa, Hatake desapareció en una nube de humo ante sus ojos.

¡Mou! Siempre hace lo mismo —se quejó el rubio, molesto porque no iba a entrenar ese día. Aunque de pronto, una idea surcó su mente. Podía hacer otra cosa entonces, aprovechando su día libre:

¡Averiguar si Hinata estaba saliendo realmente con Kiba!

Y al igual que Kakashi, se dispuso a largarse de allí, pero unas manos lo detuvieron por el cuello de la chaqueta.

—¿A dónde creer que vas, Naruto? —el aludido volvió a tragar saliva con dificultad ante la mirada envenenada de Sakura. Aunque la de Sasuke no se quedaba atrás. Naruto sintió pánico: No había tenido esa sensación de querer ser asesinado con la mirada por ellos, desde que dieron los exámenes chuunin escritos.

—Dobe —Sasuke lo apuntó con el dedo de forma amenazante (y al estar en el cuerpo de Sakura, a Naruto le parecía más amenazador aún)—. Tienes el plazo de un día para hacer que Kakashi cambie de opinión o…

—¿O qué? —preguntó, temiéndose la respuesta.

—¡O tu pelo rubio se teñirá de rojo con tu propia sangre, cuando yo misma te lo arranque! —el aludido dio un respingo cuando Sakura dijo eso. Incluso Sasuke se vio ligeramente asustado.

Después de esa respuesta poco sutil, Sakura entornó los ojos murmurando algo sobre "hombres estúpidos", y pensó en cómo podría sacarle provecho a su improvisado día libre.

—Si que es violenta —le susurró el rubio a Sasuke. Este sólo gruñó, la verdad es que verse a si mismo siendo un histérico no le hacía la menor gracia.

—Y una histérica.

—¡AÚN SIGO AQUÍ Y LOS ESTOY ESCUCHANDO!

—Hn.


Hyuuga Neji tenía más o menos el mismo estilo de vida que Sasuke; Tenía un club de fans que ignoraba completamente, una simple rutina diaria (levantarse, bañarse, entrenar, comer, entrenar y acostarse), y al igual que el Uchiha prodigio, no descansaba hasta obtener lo que quería. Y precisamente, su nuevo objetivo se paseaba en frente de él, acompañado por Naruto y su rival de todos los tiempos.

¡Naruto! —Sakura lo llamó disimuladamente—. ¿Acaso Neji está mirándome?

—Bueno, técnicamente está mirando al teme —el aludido bufó molesto. Lo que le faltaba: Ser perseguido por un idiota. Un hombre idiota—. Aunque claro, él no sabe que tú eres él y que el teme es tú, así que—

—Mejor olvídalo —Haruno entornó los ojos, pero cuando notó que Neji se acercaba comenzó a ponerse roja—. ¡Mierda!

—¡Mira! ¿Ese no es Sasuke-kun? —un par de niñas iban pasando junto a ellos y una le dijo a la otra—. Sí es él y… ¡OH, POR KAMI! —se llevó una mano a la boca con sorpresa—. ¿Está SONROJADO?

—¡Sí, tienes razón! —su amiga la apoyó—. ¡Se ve tan lindo así!

Y las dos se fueron de ahí riendo como bobas, lanzando una que otra miradita a su amor platónico.

—¡SAKURA! —Sasuke se volteó hacia ella y la tomó por los hombros con fuerza—. ¡Pero qué mierda estás haciendo, idiota! —la zarandeó—. ¿Quieres terminar de arruinar mi imagen por completo o qué?

—¡No puedo evitarlo! —se excusó la chica, zafándose de su agarre. Pero entonces notó que el Hyuuga se estaba aproximando hacia ellos—. ¡Oh, no! Neji se acerca… salúdalo.

—Ni hablar —respondió tajante. Ya estaba furioso, se había levantado con un dolor terrible en todo el cuerpo, estaba más irritable que nunca y tenía un curioso antojo de comer chocolate. Mucho chocolate.

—¡Hazlo!

Iie —esto era el colmo, aún no asimilaba que Lee había estado a punto de besarlo y ahora tenía que ser amable con el idiota de Hyuuga Neji—. No me agrada.

—A ti no te agrada nadie —le recordó Sakura, entornando los ojos.

—Eso no es cierto —Sasuke comenzó a recordar—. Está Kakashi (cuando no está leyendo esa estupidez de libro), Naruto (cuando está quieto), Hinata (porque casi no habla…)

—Sakura —Neji había estado observando la curiosa discusión, hasta que decidió acercarse a "la chica". Sasuke alzó una ceja y la Haruno rogó porque no dijera nada grosero—. Buenos días.

—Ya son tardes —le informó con hostilidad, Sakura le dio un codazo. Hyuuga ni siquiera se inmutó por la aspereza de sus palabras y le enseñó su reloj:

Marcaba las 11:59 a.m.

Idiota sabelotodo, pensó Sasuke, tratando de sonreírle.

—Tienes razón.

—Sí, la tengo.

Uchiha apretó los puños. Alzó la vista hacia Sakura en busca de ayuda, pero esta estaba demasiado nerviosa como para decir algo. Y si lo hacía, lo más probable es que lo dejaría en ridículo en frente de ese niño bonito. Así que agradeció el silencio de la chica.

—¿Y qué se te ofrece, Neji-san?—preguntó, tratando de sonar lo más amable posible.

Naruto tuvo que aguantarse la risa y Sakura alzó una ceja, sorprendida ante la amabilidad del Uchiha. Neji tuvo un amago de sonrisa, que la Haruno no sabría si interpretar como sincera o burlesca, pero al instante el chico se compuso y clavó sus penetrantes ojos perlados en los de Sasuke.

—Mañana saldremos —le dijo en un tono que parecía más una orden que una propuesta—. Pasaré por ti a las 6:00 p.m. No me hagas esperar.

Neji desapareció y Sasuke se quedó ahí, con la palabra en la boca, mientras sentía cómo se formaba un dolor agudo en su estómago que se incrementaba poco a poco. Naruto no pudo aguantar un segundo más y se carcajeó en su cara, mientras que Sakura aún no asimilaba lo que acababa de ocurrir.

¿Sasuke y Neji… En una cita?


—Kakashi, ¿estás seguro? —Tsunade no aprobaba el comportamiento del jounin, ya que a pesar de que era lo más divertido que había escuchado en mucho tiempo, sabía que Sakura no debía estar pasándola muy bien—. ¿Qué pasará si no pueden resolverlo?

—Lo harán, son listos —replicó él, mientras se levantaba de la silla—. Les hará bien trabajar juntos, últimamente se llevan pésimo.

—Kakashi… —la Hokage también se levantó—. ¿No estás haciendo esto sólo porque perdiste tu libro, verdad

—Claro que no —se defendió el jounin, haciéndose el ofendido—. Sólo lo hago por el bien de mis alumnos.

—Ajá… —Tsunade esperó que se largara de su oficina y bebió un poco de sake. La verdad es que no le había creído ni una palabra.


—Tenten me va a matar —repitió Sakura por quinta vez, bastante preocupada, mientras Sasuke se recuperaba de lo que acababa de sucederle.

—Hyuuga Neji… acaba de pedirme una cita… —Uchiha comenzó a recordar lo sucedido con la mirada perdida—. Y supuestamente acepté… Joder, ¿por qué mejor alguien no me mata de una vez?

Naruto iba a decir algo, pero Sakura lo calló.

—Mírale el lado positivo, Sasuke-chan —Sasuke frunció el ceño, era obvio que Naruto estaba más que empeñado en burlarse de él—. Será una gran anécdota que contarle a sus nietos.

—¿Nuestros nietos? —preguntó Sakura, alarmada.

—Claro que no —el rubio hizo un gesto con la mano—. Me refiero a los de Hyuuga y el idiota este —señaló a Sasuke, que se debatía entre matar a Naruto o matarse a él mismo.

—¡Ni lo digas, Naruto! —soltó la chica, dándole un golpe en la cabeza.

—¡Sakura-chan, eres demasiado violenta!

Uchiha iba a interrumpir su infantil discusión para decir que por nada del mundo se humillaría y saldría con Hyuuga Neji, pero luego analizó la situación con más detalle: Era un hecho que a Sakura le gustaba aquel idiota, y lo peor es que parecía ser recíproco… bueno, ya tenía una nueva misión: Destruir cualquier indicio de relación entre Sakura y Hyuuga.

—¿En qué piensas, Sasuke? —Sakura entrecerró los ojos, como si adivinara sus pensamientos—. Conozco esa mirada.

—Bien por ti —Sasuke siguió esbozando esa sonrisa autosuficiente y astuta, que tanto irritaba a sus compañeros.

—Ni se te ocurra hacer lo que estoy pensando.

—No sabía que pensaras, así que no puedes culparme… —respondió tajantemente, marchándose a su casa temporal. Sakura le arrojó un kunai, pero este lo esquivó fácilmente.

—¡Lo odio! —se lamentó la chica, suspirando tristemente—. Va a arruinar mi vida.

—No es para tanto, Sakura-chan —la consoló el rubio con unas palmadas amistosas en el hombro—. Ya se va a arreglar todo, confía en mí.

Al parecer, la chica olvidó que ahora lucía como Sasuke y abrazó a Naruto como solía hacerlo antes, y no pasó mucho para que la gente comenzara a mirar hacia ellos. El rubio trató de alejarse lo más discretamente posible.

—Sakura, Sakura-chan. ¡Aléjate! —Naruto trataba de quitársela de encima—. La gente comienza a mirar extraño.

—No me importa, el idiota se lo merece… —dijo, aún inclinada hacia su amigo.

—¡Él sí, pero yo no! —Naruto al fin se libró de ella—. Si quieres hacer ver al teme como un completo gay hazlo sin mí, por favor.

Sakura lo meditó y por primera vez admitió que su amigo estaba en lo correcto.

—Naruto… ¿Qué hacen los hombres en su tiempo libre?


—¿Vas a tener una cita con Hyuuga-No-Me-Divierto-Y-Soy-De-Hielo-Neji? —Ino había escuchado muchas cosas increíbles en su vida, pero que el bloque de hielo humano que era Neji fuera a tener una cita con su mejor amiga, la frentona, se llevaba el premio—. ¡No me lo creo, si hasta pensaba que no le gustaban las mujeres!

Sasuke sonrió ante eso y se dirigió al closet de la habitación, seguido de Ino. El Uchiha comenzó a sacar toda la ropa, creando un desastre en la habitación de Sakura. La rubia lo miró con confusión.

—Sakura, ¿qué se supone qué haces?

—Veo qué carajo me pondré mañana —respondió, sacando otra tonelada de faldas y blusas—. Y como tú eres una chica me puedes ayudar ((porque no tengo idea de esto)).

—Tú también eres chica, Sakura —le recordó la kunoichi, alzando una ceja. ¿Acaso su amiga tenía personalidades múltiples y nunca lo había notado?—. ¿Te sientes bien, estás con tu periodo o algo? Porque estás bastante extraña…

—Sí, lo que sea —Sasuke ignoró a la rubia y fijó la vista en cierta prenda—. Ya he visto a Sakura— digo a mí con esto. ¿Qué opinas?

Ino analizó la prenda que el chico le había plantado en las narices: Era un vestido ligero, color turquesa y algo ceñido. Tenía un ligero escote y se ataba al cuello. La falda llegaba hasta las rodillas y tenía un corte en la pierna derecha.

—Así vas con todo en la primera cita, ¿eh? —dijo Ino con un tono sugerente, mientras se reía. Sasuke alzó una ceja—. ¿Acaso pretendes tirártelo mañana mismo?

—¿Que qué? —genial, otra desagradable imagen mental para agregar. Pero un momento… ¡Como que tirárselo!

¿Acaso… acaso Sakura se acostaba con todos los tipos que salía?

¡Pero si la había visto salir con varios! O sea que… ¡Todos esos bastardos ya se la habían tirado y él no había recibido ni un mísero beso en la mejilla!

¡Si hasta Naruto había salido con ella una vez y—! Oh Dios, iba a MATAR a Naruto.

—Sakura, ¿estás bien? —Ino se le acercó, preocupada al ver que se había puesto excesivamente pálida—. ¿Quieres un vaso de agua?

—Yamanaka…

—¿Si? —preguntó mientras le colgaba el vestido y verificaba que estuviera en perfectas condiciones.

—¿Recuerdas a todos los chicos con los que me he acostado?

El padre de Sakura, que había sido obligado a levantarse de su sillón favorito para ir a decirles a las chicas que la comida ya estaba lista, se le desencajó la mandíbula al escuchar eso.

¿Qué… princesita?


Sakura al fin había descifrado el misterio que siempre se había preguntado: Qué diablos hacían los hombres cuando se reunían. Pero ahora que estaba en un bar rodeada de ellos, realmente prefería haberse quedado con la duda. Ese lugar era como volver a la época de su abuela; repleta de ninjas-cavernícolas arrogantes, groseros y más machistas que los comerciales de "AXE for men".

—…pero le dije a la chica que no podía tener nada serio con ella —Kiba acababa su relato con una sonrisa socarrona y machista, que hizo que a la kunoichi le dieran ganas de abofetearlo—. Soy un espíritu libre.

—Genial —dijo Naruto con asombro, aunque lo único que esperaba es que esa chica no se tratara de Hinata.

—Sí… —le apoyó Shikamaru con voz aburrida y bostezando—. Como sea.

—Sólo están celosos porque no poseen el sex-appeal necesario —comentó Kiba, dándose aires de superioridad. Sakura entornó los ojos (Y creía que Uchiha era el egocéntrico…)—. ¿Verdad, Akamaru?

—¡Arf!

—Eres el único idiota que podría traer a su mascota a un lugar como este —le dijo Shino, bajándole los humos—. ¿No sabes que está prohibido?

—¡No digas eso! —el castaño salió a la defensa al instante—. Akamaru no es sólo una mascota, es casi como una persona. Y hasta apuesto que es más listo que Naruto.

—¡Eh! —se quejó el rubio.

—¿Lo ves?

—Tienes un punto —concedió Shino.

—¡Eh! —repitió Naruto.

Sakura se cubrió la cara con las manos, harta de tanta tontería. No se preguntaba por qué a Sasuke no le gustaba salir con ellos. Se levantó excusándose que iba al baño, justo antes de que empezaran a hablar de Ino y sus otras amigas… y la verdad, no quería escuchar eso.

Mientras caminaba, le llegaban conversaciones y gritos que no tocaban otros temas que no fueran el sexo y los deportes. Sakura entornó los ojos; cavernícolas, definitivamente eran eso. Aún así, se alegraba de ser hombre en ese momento. Si fuese chica de nuevo, lo más probable es que estaría siendo acosada por todos esos ninjas trogloditas, expuesta a sus más primitivos instintos.

—¡Teme, ya estás de vuelta! —le saludó Naruto con una gran sonrisa, cuando la vio regresar. Sakura le devolvió el gesto con dificultad—. ¿Qué cuentas?

—Nada —respondió sacando su dinero, o el de Sasuke mejor dicho—. Sólo que ya me voy…

—¡Pero no te vayas aún! —al parecer, el alcohol había provocado que al rubio se le olvidara que se trataba de Sakura, así que la volvió a sentar con ellos—. ¡Recién estamos comenzando!

—Sí, es cierto —lo apoyó Chouji, pidiéndose otra tabla de comida individual—. Y mejor cuéntanos como vas con Sakura…

—¿Qué dijiste? —la aludida abrió los ojos, alarmada. ¿Así que el bastardo egocéntrico de Uchiha "no" la soportaba, pero sí tenía tiempo para andar hablando de ella a sus espaldas, eh?

—No te hagas el inocente, Uchiha —le dijo Kiba, mientras sonreía—. Que sabemos que vas tras ella desde hace tiempo…

—Yo… —Sakura estaba recibiendo demasiada información como para procesarla correctamente.

—Y me imagino que ya te la habrás tira— —las palabras de Kiba fueron interrumpidas por Naruto, quién le cubrió la boca justo a tiempo. Parecía que había recuperado un poco la razón, y ahora estaba tratando de arreglar la situación. Aunque sabía que Sakura lo recriminaría después.

—Me tengo que ir —Sakura se levantó de allí más furiosa que nunca, azotando la puerta al salir.

—¿Qué le pasa a ese?

—Nada, es muy reservado con sus cosas, sólo eso. Por cierto, Kiba —Naruto aprovechó ese momento para resolver su gran duda—. ¿Qué te traes con Hinata?

—¿Eh?

—¡YA ME OÍSTE!

—Oh, eso —Kiba sonrió maliciosamente.


—¡Adiós Sr. y Sra. Haruno! —Ino se despidió de ellos mientras salía de su residencia—. Gracias por invitarme a cenar.

Sasuke se despidió de ella con un gesto con la cabeza, que no pasó desapercibido por su "padre". ¿Pero qué le estaba pasando a su pequeña princesa?

La rubia se despidió de él también, pensando en las últimas palabras del chico.

Yamanaka, supongo que nos conocemos mucho y todo eso Sasuke la miraba directamente a los ojos—. Así que quiero pedirte un favor.

Tú dirás Ino se había rendido en descubrir que diablos le pasaba a su amiga, así que se lo atribuyó todo a sus cambios hormonales.

Quiero que me hagas una lista de absolutamente todos los idiotas con los que me he acostado le dijo, mientras le entregaba papel y lápiz—. Y si puedes, incluye direcciones, números telefónicos, pasatiempos y cualquier dato útil, ¿de acuerdo?

¡Sakura, Ino, la comida está lista! gritó su padre desde el pasillo.

Sasuke subió a su habitación, pensando en distintas formas de matar, aniquilar, torturar y castrar a alguien. Estaba a punto de desvestirse, cuando una silueta entró por la ventana. Inmediatamente sacó un kunai, pero al ver que era Sakura se tranquilizó, aunque tenía muchas cosas que decirle en ese momento.

—¡Tengo que hablar contigo! —dijeron al mismo tiempo, bufando con fastidio por ello—. ¡Yo primero!

—¡Yo hablaré primero! —exclamó Sakura, antes de que el Uchiha pudiese protestar—. ¿Realmente le dices a los chicos que te vas a acostar conmigo? ¡Cómo puedes ser tan infeliz!

—¡Qué! —se defendió Sasuke, atónito, sin tomar en cuenta lo tarde que era y el escándalo que estaban haciendo—. Ya quisieras… Oh, claro, sí lo quisiste alguna vez, lástima que fuera a los doce años…

—¡Cómo te atreves a decir eso, bastardo egocéntrico e idiota! —le gritó mientras comenzaba a golpearlo, olvidándose que era su cuerpo—. ¡No me acostaría contigo ni aunque fueras el último hombre de la tierra!

—Hn. ¿Y por eso te acuestas con todo el resto, no? —cuando Sakura se abalanzó sobre él, haciendo que cayeran al suelo, supo que no tendría que haber dicho eso—.¿Haruno?

—Te… voy… a… ¡MATAR!—le gritó y comenzó a ahorcarlo con todas sus fuerzas. Sasuke se la quitó de encima con dificultad.

—Si no fueras una chica, te juro que te mataría —le amenazó con un tono frío y peligroso. Sakura reconoció que hacía tiempo que no lo veía tan furioso—. Aunque pensándolo bien… ¡Ahora no eres una chica!

Y antes de que Sakura pudiera reaccionar, Sasuke se abalanzó sobre ella haciendo que cayeran sobre la cama de la chica, mientras se insultaban, gritaban y golpeaban mutuamente.

—Sakura está en su cuarto, Naruto —la Sra. Haruno le indicó amablemente, mientras su esposo lo taladraba con la mirada. No le hacía la menor gracia que un chico viera a su hija a mitad de la noche.

Pero Naruto se salvó del interrogatorio de su vida, ya que de la habitación de Sakura se escuchaban unos sospechosos gritos y… ¿acaso eran gemidos?

¡PARA POR FAVOR!

¡ESTOY APENAS EMPEZANDO!

¡ME VAS A MATAR, QUÍTATE DE ENCIMA!

¡NO GRITES TANTO!

—¿Qué diablos…? —el sr. Haruno se levantó del sillón de un salto, como si le hubiesen pinchado en el trasero, mientras su mujer se cubría la boca. Por su parte, Naruto subió las escaleras con rapidez para evitar que sus mejores amigos se mataran entre ellos, seguido por los padres de la chica. El rubio abrió la puerta, quedándose con la boca abierta, mientras los señores Haruno se encontraban con una escena muy poco agradable:

Uchiha Sasuke estaba totalmente despeinado, con la ropa mal puesta y acostado en la cama con SU hija (en las mismas condiciones) sentada a horcajadas sobre él, con las manos apoyadas en los costados del chico.

Los dos estaban jadeando y parecían agotados.

—Bueno, por lo menos ya sabemos el porque de los gritos —comentó Naruto cómicamente, tratando de relajar la situación. Pero la mirada de depredador que le enviaron los otros le hizo entender que no había sido lo más adecuado—. ¡B-Bueno! Me t-tengo que ir. Los dejo para que sigan cogien— ¡Conversando! ¡Adios señores Haruno, Sakura-chan, teme!

Y desapareció por la puerta.

Sakura miró a sus padres y luego al Uchiha encima de ella.

Genial, simplemente genial…