A/N: Uhm… ¿he estado muy ocupada con la universidad? XD

Recuerden que este fic está en una ardua e intensa remodelación; ahora estoy subiendo capítulos revisados y editados, porque realmente el fic era un asco y ahora no está quedando así de horrible (está hasta pasable). Ah y también, me gustaría que se pasaran por mi último oneshot CCAMS y me dijeran qué opinan. Bueno, eso sería. ¡Saludos!

Disclaimer: Naruto no es mío, es de Masashi Kishimoto.

Capítulo V
Sharingan contra Byakugan y de cómo Katy Perry arruinó mi vida

—¡Hi-Hime-chan! —gritó Haruno Keiji, al ver a su preciosa y adorada hija en una posición nada inocente y, por el contrario, bastante comprometedora junto a (no, joder, sobre) Uchiha Sasuke. Como si su cerebro hubiese acabado de procesar la imagen que tenía en frente, el rostro del hombre pasó del blanco total, a un color cereza y luego a un rojo intenso, mientras su cuerpo comenzaba a convulsionarse. Y tal vez lo único que evitó que Keiji se lanzara sobre el Uchiha, fue la oportuna intervención de su mujer.

—Sakura, cariño, ya te he dicho que debes avisar cuando traigas a tu novio a casa —le recordó su madre, con una actitud notoriamente más tranquila que la de su marido. Obviamente ella no veía la escena con la misma gravedad que él, cosa que Sasuke agradeció internamente—. Pero por lo menos usaron protección, ¿verdad?

Sakura se cubrió el rostro con sus manos.

—Porque siempre te lo he dicho, Sakura. ¡Sexo seguro es sexo feliz!

Después de eso, el Uchiha ya no estaba tan agradecido y la chica no sabía en dónde meterse. El señor Haruno abrió la boca, seguramente para torturar a "Sasuke" con el interrogatorio de su vida, cuando su madre intervino justo a tiempo y salvó a Sakura de, seguramente, una experiencia traumática.

—Prepararé té para todos —anunció—. Supongo que te quedarás a cenar, ¿no, Sasuke-kun?

La mujer salió de la habitación, antes de alguien pudiera siquiera replicar, seguida a regañadientes por su marido que murmuraba algo sobre "el clan Uchiha" y "castración", dejando a Sasuke y Sakura a solas nuevamente.

—Idiota —se insultaron al mismo tiempo y pasaron a ignorarse mutuamente.

Sakura suspiró. Definitivamente recordaría aquella noche como la más humillante de toda su vida. Aunque, ¿cómo podía olvidarla? Es decir, sus padres la habían encontrado en su cuarto, a mitad de la noche sentada a horcajadas sobre Uchiha Sasuke. Y está de más decir que esa también fue la cena más incómoda que alguna vez había tenido; su madre no dejaba de hablar de sexo y preguntar cosas bastante íntimas a ambos chicos y, al mismo tiempo, debía lidiar con las preguntas meticulosas y miradas asesinas de su padre durante todo el tiempo.

Sasuke, quien se alegraba de no ser el blanco de las preguntas, estaba seguro de que si las miradas pudiesen matar, Sakura ya estaría tres metros bajo tierra.

—Uchiha —fue la afectuosa despedida de Keiji, antes de cerrarle la puerta de su propia casa en las narices, una vez que la cena había acabado. Sakura suspiró resignada. ¿Qué podía hacer?

¿Decirles que por culpa de las asquerosas galletas de Ino, ella y Uchiha Sasuke habían cambiado de cuerpos, y su sensei adicto a la lectura erótica no los quería ayudar por haber roto uno de sus novelas favoritas?

¡Si claro, eso tenía mucho sentido! Parecía una historia inventada por Naruto…

—¡Sakura-chan! —y precisamente el aludido le hizo señas desde los arbustos, sin siquiera darse por enterado. Sakura se acercó rápidamente, vigilando que no hubiese nadie cerca—. Sé que no tengo por qué meterme en tu vida íntima y mucho menos en la del teme, pero con lo que acaba de pasar, yo me preguntaba…

—No es lo que tu piensas, Naruto, así que ni te esfuerces —lo cortó la chica, entornando los ojos, sabiendo de sobra lo que el rubio iba a preguntar.

—¿En serio? ¡Me alegro mucho! —el chico se tranquilizó notablemente, aunque sabía que la imagen de sus dos mejores amigos juntos lo iba a seguir por un largo tiempo—. Nee, Sakura-chan. ¿Qué ocurrirá mañana? Con esto de que el teme tendrá una cita con Neji.

Sakura lo fulminó con la mirada, por haber osado siquiera a recordárselo.

—No lo sé, Naruto.

—Oh, pero no estés triste, Sakura-chan —Naruto trató de animarla, mientras salía de su escondite—. ¿Vamos por un ramen?

—No tengo dine… —comenzó la kunoichi, pero luego pareció recordar algo y sonrió de la misma forma que Sasuke lo hacía. Naruto alzó una ceja ante eso, con preocupación.

—¿Sakura-chan?

—No, nada —la chica lo tomó por el brazo y siguieron caminado—¡Vamos a comer! Sasuke invita, después de todo.

—¡Yatta! —se alegró Naruto, ante la idea de que el teme sin siquiera saber, le pagara la comida— ¿Pero podrías soltarme? La gente comienza a mirar raro…


Tsunade suspiró. Aún se encontraba en la oficina, a pesar de la hora, ocupada buscando unos papeles. Definitivamente había sido una mala idea darle el día libre a Shizune.

Sacó una de sus adoradas botellas de sake y la bebió para tranquilizar sus nervios; Estaba preocupada por Sakura. Hace días que no iba a entrenar y sólo tenía noticias de ella, gracias a los comentarios de Naruto e Ino. Realmente quería ayudar a su alumna, pero no tenía idea cómo. ¡Y aún no podía creer que Kakashi, siendo su maestro no quisiera ayudarlos!

Y todo porque Naruto (quién más, pensó sarcásticamente) había destruido su edición limitada de ese libro pervertido que tanto le gustaba. Dios, hasta podría culpar a Jiraiya por haber creado el Icha Icha Paradise y…

—¿Icha Icha Paradise? —repitió la rubia. Una idea surcó por su calculadora y brillante mente. Era absurda, descabellada y más que desesperada, pero a estas alturas tenía que probar todo. Su orgullo iba a quedar aplastado, sí, pero todo era por el bien de su querida pupila.

Tenía que hablar con Jiraiya cuanto antes.


—¡Estás lista, frentona! Y no te ves tan desastrosa, después de todo...

Fue el encantador comentario de Ino, mientras aprobaba con la vista la apariencia de su amiga. Sasuke alzó una ceja. ¿Y se suponía que los hombres eran los poco delicados?

—¿Estás segura? —preguntó dudoso, mientras se observaba frente a un gran espejo de cuerpo completo. Pero tenía que reconocerlo, el vestido le quedaba bien… excesivamente bien, para ser más exactos. Frunció el ceño al notar que también dejaba ver mucho más de lo que quisiera que Hyuuga (y cualquier otro) viera.

Joder.

Tuvo ganas de golpearse la cabeza contra la pared. Sabía que en cuanto saliera a la calle, iba a tener todas las miradas sobre su escote, y ahora que lo veía bien era demasiado pronunciado y la tela demasiado delgada…

¡Más le valía a Hyuuga no tener ninguna idea extraña!

—Te ves bien, mujer —insistió la rubia, al ver como fruncía el ceño ante su apariencia—. No sé por qué hoy estás tan cohibida. No es la primera vez que usas ese vestido, frentona.

El Uchiha enfocó todo su odio en la chica. ¡Ella era la culpable de que Sakura se vistiera de forma tan provocativa, haciendo que su concentración y raciocinio comenzaran a flaquear al topársela!

—Hn —fue todo lo que dijo, mientras buscaba su bolso y lo llenaba con cosas que suponía que una chica utilizaría. Revolviendo en el tocador, encontró un spray de pimienta y decidió llevarlo también. Después de todo, nunca se sabía que tanto podría acercarse Hyuuga…

—Oi, Sakura.

—¿Sí? —preguntó Sasuke, que seguía fulminando al inofensivo vestido en el reflejo del espejo.

—¿A dónde van a ir? —preguntó la rubia interesada, mientras buscaba algo en su bolso.

—Por ahí, al cine o algo —respondió con voz monótona, pero al ver a Ino rebuscando entre sus cosas, recordó algo—. ¿Trajiste la lista?

—Claro, aquí es… —pero antes de terminar de hablar, Sasuke ya se la había arrancado de las manos y la leía con desesperación muy mal disimulada—… tá.

Ignorándola, el Uchiha estrujó el papel entre sus dedos, frunciendo el ceño a medida que leía. En él habían tres nombres escritos:

Hitoshi Erizawa

Yasuo Inouye

Fukuda Kentaro

¡Y que la lista siga creciendo, frentona!

Ino.

¿Que siga creciendo? En esos momentos tenía ganar de matar a Yamanaka.

Pero para suerte de esos pobres chicos, Sasuke no los conocía de ningún lado.

—¡De dónde salieron estos idiotas! —preguntó de mala manera, mientras gravaba con odio los tres nombres en su retina.

—Pues, si no sabes tú… —comentó Ino, poniéndose de pie—. Yo ni siquiera me acuerdo de sus caras.

Sasuke gruñó. NADIE reconocería sus caras cuando él los encontrara.

—¡Sakura, Neji está aquí! —anunció la madre de la ninja-médico, entrando a la habitación. A Sasuke se le encogió el estómago—. Diviértete, cariño… y no te preocupes por tu padre, aún no llega del trabajo, así que Neji estará a salvo.

Sasuke sonrió forzadamente ante lo paradójica de la situación y bajó las escaleras lo más rápido que sus tacones le permitían.

—Espero que se divierta —comentó la señora Haruno con aire soñador. Ino sonrió junto con ella—. Se merece pasarlo bien en su cita, después de que la interrumpimos anoche con el chico Uchiha…

A Ino se le desencajó la mandíbula ante eso. ¿Sakura y Sasuke-kun?


—Naruto, eso no está bien —sentenció Sakura, mientras se cruzaba de brazos. Los dos se encontraban en la residencia Uchiha, por lo que el rubio parecía sentirse con total libertad de vaciar el refrigerador de Sasuke—. No es correcto.

—¡Pero, Sakura-chan! —protestó él, con un trozo de jamón en la boca. Sakura entornó los ojos y se lo quitó—. ¿Acaso no quieres saber que hará Sasuke?

La chica lo meditó unos segundos. Sabía que no debía espiar, pero…

Se suponía que serías tú la que tuviera una cita con él, le recordó su inner con malicia.

—¡Tienes razón, vamos!

Naruto sonrió y, dejando la cocina hecha un desastre, siguió a Sakura hasta la salida.

¡Apenas podía esperar para ver al teme usando un vestido y en una cita!


Por Dios, ¿en qué estaba pensando cuando decidió ir a esta estúpida cita?

—Sakura —le había saludado Neji, clavando sus penetrantes ojos perlados en los suyo. Este lo miró desafiante—Te ves muy oportuna, hoy. ¿Vamos?

Sasuke miró con recelo el brazo que le ofrecía y lo aceptó a regañadientes, anotándose mentalmente desquitarse con Sakura después.

—¿Y a dónde vamos? —preguntó, para iniciar una conversación. No es que estuviera interesado en platicar con él, pero ya que Sakura parloteaba sin parar, no podía quedarse en silencio. Neji sólo siguió con la vista al frente.

—Vamos al cine —respondió tranquilamente, sin siquiera preguntarle su opinión.

—Como digas —respondió, totalmente desganado.

Ocultando su chakra, dos espías los seguían a una distancia prudente.

—¿Oportuna? —repitió Naruto por enésima vez, una vez que tomaron asiento dentro de la misma sala del cine que Neji y Sasuke—. ¿Qué clase de halago es ese? Sonó completamente gay.

Sakura lo golpeó en la cabeza.

—Que un hombre sea educado no significa que sea homosexual, Naruto —le susurró, mientras empezaba la película—. Es sólo que él no pasa comiendo ramen o viendo pornografía como tú y Kakashi-sensei.

—¡Eso no es cierto! —se indignó Naruto, haciendo que las personas cercanas a él se molestaran.

—Naruto, no grites durante la película —le reprendió la chica. Por suerte, Sasuke estaba bastante más adelante y no oyó el alboroto que estaba haciendo su amigo.

—Sí, sí… —el rubio se acomodó en el asiento y sacó un puñado de palomitas—. Por cierto, que mierda de película. ¡Apuesto lo que sea a que él tiene otra mujer mucho más sexy que ella!

Sakura entornó los ojos. Era la última vez que venía al cine junto a Naruto.

—Ino-san, no es normal que nosotros hablemos —un chico le susurraba a la rubia, sentados ambos en el otro extremo de la sala—. De hecho, no me agradas mucho…

Yamanaka abrió los ojos, sorprendida e indignada.

—Tú tampoco —contestó la kunoichi, haciendo que Lee se sorprendiera. ¡Él le agradaba a todo el mundo!—. Pero es por una buena causa, créeme.

—¿En serio?

—¿Acaso quieres ver a Sakura con otro hombre? —preguntó Ino, maliciosamente. Lee, ante la posibilidad de que su amada Sakura estuviera con otro (especialmente con el canalla de Uchiha) se inquietó.

—¡SAKURA-SAN JAMÁS ESTARÁ CON SEMEJANTE ARROGANTE Y TRAIDOR! —vociferó, levantándose de su asiento y empuñando su mano en el aire—. ¡MI ADORADA FLOR QUE RESPLANDECE CON EL PODER DE LA JUVENTUD SÓLO SE MERECE LO MEJOR!

Ino le miró extrañada y se concentró en la película, fingiendo no conocerlo.

—¡Oh, por Dios, es Lee! —exclamó Sakura, encogiéndose en su asiento.

—¡Cejas encrespadas! —Naruto se atragantó con su bebida, imitando a su mejor amiga.

—¿Pero qué carajo hace este idiota aquí? —se preguntó Sasuke, a su vez, mientras Lee retomaba su asiento tranquilamente, ignorando los abucheos y miradas de sorpresas del resto de la gente.

—¿Qué dices? —preguntó Neji, sin un ápice de sorpresa en su rostro. Sasuke supuso que se debía a que ya estaba acostumbrado a los arrebatos de Lee.

—Nada, nada —contestó el Uchiha, diciendo lo primero que se le vino a la mente—. Que qué idiota la chica por haber golpeado así a su novio.

Neji alzó las cejas.

—Acaba de enterarse de que es el amante de su madre —le recordó, con un tonillo irónico.

—Seguramente se lo merecía —dijo Sasuke, tomando de su bebida sonoramente para molestarlo.

Exactamente tres horas después de que la madre y el esposo de la protagonista murieran calcinados en un misterioso accidente y ésta huyera con su cirujano plástico, la tediosa película al fin había acabado y ahora ambos chicos se dirigían a un carísimo restaurante para continuar con su "fantástica" cita. Completamente hastiado, Sasuke asentía por inercia a todo lo que Neji decía, aprovechando cualquier oportunidad que se le presentara para fastidiarlo, pero el Hyuuga no parecía inmutarse con nada.

—¿Ya van a ordenar? —la camarera se acercó hasta ellos para tomar su pedido, recorriendo con la vista al Hyuuga sin ningún tipo de discreción.

—Yo quiero la orden número cuatro —Neji dejó su menú en la mesa, esperando a que su acompañante ordenara.

—Yo quiero el número…

—Y una ensalada para la señorita —completó el Hyuuga prodigio, mientras la mesera se daba la vuelta y llevaba sus pedidos hasta la cocina.

Sasuke apretó los puños y pretendió que todo estaba bien, con una sonrisa más que forzada. Aunque, claramente, nada estaba bien; ni la cita, ni la comida, ni la compañía, ni el dolor que sentía debajo del estómago desde ayer, y que parecía haberse incrementado. Además, sentía su pecho más adolorido que nunca (desde que era mujer, claro) y estaba sumamente sensible. Era vergonzoso, humillante y obviamente se lo llevaría consigo a la tumba, pero incluso se había conmovido en una de las escenas de la película.

¡Un Uchiha conmovido por una simple y tonta película!

¡Ugh! Estúpidas hormonas de Sakura.

—¿Sakura, te sientes bien? —preguntó Neji.

—Sí, perfectamente —contestó, esbozando una mueca de dolor que indicaba exactamente lo contrario—. Voy al baño.

Sasuke se puso de pie rápidamente, mientras Neji se acomodaba en su asiento, suspirando.

Esto estaba resultando más difícil de lo que pensaba.

Sasuke entró al baño de mujeres, llevándose por delante todo lo que estuviera a su paso y buscó en su bolso algo que pudiera aliviar aquel maldito dolor. ¿Pero qué le estaba pasando a Sakura? Revisó: Perfume, un kunai, lápiz labial, aerosol anti-violadores, cosas inservibles— ¿Condones? No recordaba haber… oh, claro. La madre de Sakura.

—Haruno —lo llamó una voz detrás de él. Sasuke entornó los ojos, molesto por haberse topado con alguien conocido y se volteó para encontrarse con una chica de su edad, castaña y con el pelo recogido en dos moños. Tenten del equipo de Gai.

—Hn.

—¿Es cierto lo que dicen los rumores? —preguntó la chica, yendo directo al grano.

Sasuke entornó los ojos nuevamente. No le agradaban las entrometidas.

—¿Qué rumores?

—Eh, ¿que tú y Neji están saliendo? —respondió irónicamente, alzando una ceja.

—No es asunto tuyo —respondió Sasuke de forma brusca, devolviendo las cosas a su bolso, ignorando la mirada extrañada de una chica que vio los preservativos—. ¿Qué miras?

La chica sólo sonrió nerviosamente y se largó lo más rápido que pudo. Tenten frunció el ceño. Según recordaba, Sakura era bastante agradable, no la arpía antipática que tenía en frente.

—¿Estás en tus días o algo? —preguntó, exasperada.

Sasuke se volteó hacia ella, sorprendido. ¡Eso es!

—Sí —le contestó, mientras la empujaba hasta la salida del baño, buscando algo de privacidad—. Gracias, Temari.

—Soy Tenten —le aclaró la chica, ya fuera.

—Hn —Sasuke cerró de un portazo, mientras su cerebro trataba de asimilar lo que estaba sucediendo. Definitivamente, cuando toda esta pesadilla acabara no volvería a ver a Sakura de la misma manera.


Ino entornó los ojos, después de que Lee terminara de desahogarse por enésima vez.

—Calma, no es para tanto —comentó la rubia, feliz de que al parecer Sakura estuviera interesada en Hyuuga y pareciera haberse olvidado del Uchiha.

—¿¡Qué no es para tanto! —repitió el admirador número 1 de Gai-sensei, con lágrimas en los ojos—. NEJI, MI AMIGO, MI RIVAL... ¡JUNTO A SAKURA-SAN! LA BELLA FLOR QUE RESPLANDECE CON—!

—Sí, sí, ya me sé esa parte —Ino lo cortó, con la vista fija en la mesa de Neji y su mejor amiga—. Yo y todos en la sala del cine... —agregó.

—Pero…

—¡Calla! Aquí viene Sakura —ambos ninjas se escondieron tras su menú, mientras observaban a la "pareja" en silencio.

En una mesa no muy lejana, Sakura apretaba los puños al ver lo mal que se estaba comportando Sasuke con Neji. Definitivamente, lo iba a matar.

—Sakura-chan, deberíamos ordenar. Estoy muriendo de hambre y el mesero nos está mirando con mala cara —propuso Naruto, escuchando como sus tripas rugían con fuerza. Sakura miró hacia el camarero, desinteresadamente y luego volvió la vista a la mesa de Hyuuga y Sasuke, en donde el primero estaba siendo completamente ignorado por el segundo.

—¡Tienes razón! —concedió la chica, molesta y dispuesta a ordenar lo más costoso del local.

Hyuuga no era ningún idiota, sabía perfectamente que Lee, Ino, Naruto y "Sasuke" estaban espiándolos desde hace horas y, claramente, su cita también lo sabía pero había optado por ignorarlos también.

—Y, ¿cómo estuvo la comida? —preguntó cordialmente, dejando su plato a un lado.

Sasuke frunció el ceño. Bajo ningún concepto, esa mini-ensalada podía llamarse comida.

—Estuvo bien.

—¿Sabes? He notado que estás muy extraña, Sakura-san—comentó el castaño, con algo parecido a diversión en su voz—. Te estás comportando exactamente igual a Uchiha.

—¿De qué hablas? —Sasuke se puso serio y enfrentó la mirada del Hyuuga.

Neji sonrió genuinamente por primera vez en el día, bajo la tensa mirada del Uchiha.

—Y la verdad es que me gustas mucho —confesó con la tranquilidad que lo caracterizaba, mientras Sasuke sentía cómo le comenzaba a hervir la sangre—. Me estaba preguntando si, ¿querrías ser mi…?

—Olvida a Sakura, Hyuuga —contestó el chico con un tono frío y obviamente sin meditar su respuesta. Hyuuga lo miró y sonrió orgullosamente y sólo en ese instante, Sasuke se dio cuenta de lo predecible que había sido.

Mierda.

—Estaba esperando a que confesaras, Uchiha—contestó, antes de que el aludido pudiese siquiera abrir la boca—. Te tardaste demasiado, pensé que después de esa horrible película tú mismo me lo dirías desesperado.

—¿De qué hablas, Hyuuga?, ¿acaso estás drogándote o…? —pero antes de que pudiera continuar, Neji le puso una cuchara frente a sus ojos y pudo ver que lo había terminado por delatarlo: Tenía el Sharingan activado.

Doblemente mierda.

—Tenía mis sospechas, pero tenía que estar seguro —le comentó, sirviéndose otra copa de vino—. Quería verte y hablar contigo.

—¿Y por eso me invitaste a salir? —preguntó, extrañado y algo asqueado. ¡Ugh! La imagen mental era intolerable: Lo único peor que Hyuuga tras Sakura, era que además estuviera tras de él.

—Claro que no —se ofendió el castaño, igual de asqueado que él por la sola idea—. ¿Realmente crees que yo podría gustar de ti?

Para evitar que se le siguiera revolviendo el estómago, Sasuke prefirió guardarse cualquier tipo de comentario y dio por zanjado el tema.

—Sabía que algo andaba mal contigo y Sakura —prosiguió Neji, mirando en dirección a la chica—. Por eso te invité a salir, para que me lo confirmaras tú mismo.

—¿Por qué tanto interés en el asunto? No te agrado y tú no me agradas, así que la única posibilidad es que estés preocupado por Sakura, me imagino —comentó Sasuke, usando el tono más desinteresado que tenía. Sin embargo, Hyuuga era tan inteligente como él.

—No me gusta, que es lo que veo que te preocupa, pero sí me agrada —contestó simplemente. Además, sus intereses iban por otro camino; uno castaño y con una extraña adicción a las armas peligrosas, para más señas—, y de todas formas, no podía dejar pasar esta oportunidad para burlarme de ti.

—Hn.

—¿De qué estarán hablando? —se preguntó Sakura, mientras Naruto engullía su comida como si se fuera a acabar el mundo. La kunoichi se mordió el labio, nerviosa. ¡Estaba casi segura de haber visto a Sasuke activar su Sharingan!

¿Qué podría haber pasado?

—Supongo que ahora que aclaraste tus dudas, todo este circo se terminó —Sasuke se levantó de la mesa, dispuesto a largarse de allí. Genial, ahora Hyuuga estaba enterado de toda la situación, estaba con el periodo, usaba un vestido y Sakura y Naruto gastaban todo su dinero… simplemente genial.

Sasuke se acercó a la mesa de sus compañeros, quienes lo miraron sin saber muy bien qué decir.

—Se acabó, Sakura —le informó a la chica—. Hyuuga lo sabe todo.

—¿¡Qué! —exclamó la ninja-médico, levantándose de golpe—. ¿Cómo lo supo?, ¿ACASO TÚ SE LO DIJISTE?

Naruto se concentró nuevamente en comer.

—Claro que no, él lo adivinó —Sasuke entornó los ojos ante la histeria de la chica. Debía aclararle la situación antes de que pensara cualquier cosa extraña, como que Neji había confirmado su teoría porque él había activado su Sharingan por haberse puesto celoso o cualquier tontería semejante—. Es sólo que…

—¡SAKURA-SAN!

¡SASUKE-KUN!

Fantástico. Lo único que le faltaba.

—¿Y ustedes qué hacen aquí? —preguntó secamente, dirigiéndose a Ino y a Lee, que lanzaban miradas de odio a sus rivales y miradas embelesadas a sus respectivos amores platónicos.

—¡Sakura-san! —Lee le tomó de la mano, mientras Sasuke consideraba seriamente la posibilidad de rociarlo con el spray de pimienta—. ¡Ese malvado Uchiha no te merece, mi bella flor del cerezo!

—Cállate —por alguna razón, no le agradaba en lo más mínimo cómo ese loco en spandex hablaba de Sakura.

—¡Sasuke-kun! —Ino, literalmente, se colgó del cuello de "Sasuke" y escondió la cara en su pecho. Sakura hizo un gesto de desagrado y trató de quitársela de encima—. ¡Dime que no es cierto que te acostaste con Sakura anoche!

¿QUÉ? —Sasuke sujetó a Lee, justo antes de que se lanzara sobre Sakura. Aunque no pudo evitar sonreir con satisfacción al verlo tan molesto por la situación.

—¡Ino, Ino, suéltame! —Sakura intentaba alejarla. ¡Vaya clase de amiga que tenía!—. ¡Suéltame, Ino-cerda! Jamáste haré caso, ¡entiéndelo de una vez!

Todo el local se quedó en silencio, ya que el alboroto que habían causado Ino y Lee había llamado la atención de todos los curiosos. Incluso Sasuke y Naruto observaron a Sakura extrañados. La chica se mordió el labio, ¿acaso había ido demasiado lejos? Y es que si lo pensaba bien, ni siquiera el mismo Sasuke habría dicho algo así.

¡Oh, no! Ahora parecía que su amiga estaba a punto de llorar…

—Ino, lo siento, no quise… —pensó en cómo disculparse, quizás debería explicarle todo lo ocurrido, que en un principio fue su culpa, pero no podía culparla completamente porque…

Pero antes de que pudiera decir o hacer cualquier cosa, e interrumpiendo completamente su corriente de pensamientos, la rubia había juntado sus labios con los suyos… en un beso.