A/N: No hay explicación que valga XD.
Disclaimer: Naruto no es mío, es de Masashi Kishimoto.
Capítulo VI
Mi vida como una novela de Icha Icha Paradise, Parte I
—¿Pero qué carajo…? ¡Yamanaka! Ino… ¡INO! —Sakura trataba de separarse de su amiga, pero la rubia no se lo permitía, ya que había atrapado su cuello con los brazos y la única forma de separarla, sería haciéndole daño. ¡Oh, por Kami-sama! No podía creer lo que estaba pasando, estaba segura de que tendrías pesadillas por el resto de su vida. Sasuke intentaba separar a Lee con el repelente para pervertidos, cuando ojos se toparon con tan desagradable espectáculo; Naruto, Lee y Tenten se quedaron con la boca abierta, e igual de sorprendidos y horrorizados que él. Neji continuaba tan impasible como siempre, pero con sus ojos observando atentamente la escena.
—¡Ino, aléjate! —la chica por fin pudo quitarse a la rubia de encima, quien la miró con una gran sonrisa de satisfacción en su lindo rostro, orgullosa de sí misma por haber besado a Sasuke-kun antes que Sakura. Era bastante complicado intentar que todo eso tuviera sentido en su mente, pero la Ninja-médico no estaba en condiciones de siquiera intentar pensar en eso ahora.
El Uchiha se quedó con la boca abierta ante lo que sus ojos veían, mientras su perturbado cerebro trataba de procesar lo que había pasado. Pero estaba demasiado sorprendido como para articular alguna frase coherente y además unos fuertes dolores en el vientre lo estaban matando. Así que sólo atinó a tomar a Sakura y a Naruto por el brazo y los alejó lo más rápidamente posible del lugar, ignorando a sus otros compañeros y a la multitud que se había arremolinado para no el espectáculo.
—Eso fue extraño —comentó Tenten a sus dos compañeros, que asintieron, totalmente de acuerdo con ella. Aunque Hyuuga esbozó una sonrisa astuta, que sólo la castaña pudo percibir.
—¿Qué ocurre?
—Nada, pierde cuidado —respondió Neji, saliendo del restaurante, seguido por Lee, Tenten y por Ino, que seguía sumergida en sus fantasías y balbuceaba algo sobre "Sra. Uchiha" y "hermosos niños de cabello azabache y ojos azules como los de ella". Los integrantes del Equipo Gai optaron por ignorar a la rubia y de lo que sea que estuviera hablando y se dirigieron rápidamente a su lugar de entrenamiento habitual.
—Oi, Ino —Tenten intentó sacarla de su trance—. ¿Realmente hay algo entre tú y Uchiha? Lo pregunto porque no me pareció… pues… demasiado receptivo.
—¡Claro que sí, qué acaso no viste como me correspondió! —se indignó la aludida, como si Tenten le hubiese dicho una blasfemia. La castaña prefirió no discutirle, sabía que tratar de razonar con Ino era un punto de no retorno y no es como si fuera la más experimentada en relaciones con chicos con paredes de hielo.
—Si tú lo dices.
Lee y Neji iban considerablemente más adelante que ellas; La verdad es que no les interesaba enterarse de las tórridas fantasías amorosas de Ino, aunque Lee se mantenía atento por si el nombre de Sakura salía en la conversación. El Hyuuga estaba ensimismado en sus propios pensamientos; el equipo siete siempre le había parecido extraño, pero ahora estaba seguro de que Uchiha Sasuke y Haruno Sakura ocultaban algo… y él lo iba a descubrir.
Ser una mujer es jodidamente molesto…
No eran ni las siete de la tarde, pero Sasuke se encontraba ya con el pijama puesto, cubierto por una manta y con un humor y unos cólicos igualmente insoportables. Tanto así, que hasta su "padres" temían acercársele y sólo se habían limitado a dejarle una bandeja con comida afuera de su puerta y deseado las buenas noches anticipadas.
¿Cómo es que Sakura puede aguantar esto cada mes? Se preguntaba, mientras estiraba el brazo para alcanzar el té de yerbas que tenía en la mesita junto a la cama. Hizo una mueca de dolor cuando sintió otra punzada en el vientre y rodó en la cama repleta de pastillas, analgésicos, infusiones y ungüentos, cambiando de posición para ver si el dolor disminuía. Si, definitivamente eso era lo más humillante que alguna vez había tenido que pasar. Podía decir con certeza que su orgullo de y su hombría se habían ido al demonio en menos de una semana.
—¡Es que no puedo creerlo! —exclamó Sakura, una vez que ella y Naruto habían llegado hasta su cuarto, para estar los tres reunidos y discutir lo sucedido—. ¡La asquerosa de Ino-puerca me besó, ME BESÓ! ¡Voy a tener pesadillas por el resto de mi vida!
—Vamos, Sakura-chan —Naruto le puso la mano en el hombro, en señal de apoyo—. No puede ser tan terrible, estot seguro de que has pasado por cosas peores.
—¿Estás loco? —ladró la chica, quitando de un manotazo la mano de Naruto—. ¡Ugh! Me… me siento tan lesbiana en este momento.
Sasuke y Naruto prefirieron no hacer comentarios sobre aquello, sabían por experiencia que rebatirle no acabaría en nada bueno.
—Da igual,Tsunade-shishou me dijo que fuera a su oficina —Sakura se levantó de su sillón rosa y le aventó una pequeña caja al Uchiha, que alzó una ceja en señal de incomprensión—. Eso te ayudará durante los días que te queda.
—¿Los días que me quedan? —repitió él, mientras Naruto se desternillaba de la risa—. ¿O sea que esta mierda dura más de un día? ¿Cuánto exactamente tendré que esperar?
—Pues, es relativo. Depende de si el flujo es abundante o no, pero no pasará de seis días —la chica terminó de recoger sus cosas, se despidió de un Naruto aún carcajeándose, pasó de Sasuke totalmente asqueado y salió cerrando la puerta suavemente. Naruto estalló en una ruidosa carcajada.
—Cierra la boca, idiota.
—¡NO LO CREO, SI ES LO MÁS GRACIOSO QUE ALGUNA VEZ HAYA VISTO!
—Dobe… —murmuró el Uchiha, mientras leía las indicaciones del reverso de la caja.
—¿Qué dice la caja, Sasuke-teme? —le preguntó, intentando controlar su risa.
—Te aseguro que no quieres saberlo —respondió, mientras le daba el último sorbo a su té—. Por cierto,¿por qué estás aquí todavía?
—¿Cómo que por qué? —le rebatió el rubio, mientras rebuscaba en los cajones de Sakura—. ¿Tengo que entender que no me quieres aquí, teme?
—Sólo lárgate.
—¿Ves? ¡Esa es la razón por la cual la gente te tacha de asocial! —le indicó, topándose con sorpresa con el diario de vida de Sakura. Interesante—. Necesitas salir de tu cascarón, o jamás podrás revivir ese jodido clan tuyo.
—Vete a la mierda.
—¡Si sigues así, Sakura-chan nuncate va a querer! —canturreó. Sasuke ni se inmutó ante ello, como indicando que eso no era algo que lo preocupara… al menos, no externamente.
—Hn —Sasuke se acomodó en la cama y se concentró en la televisión—. ¿Qué te hace pensar que Sakura me importa?
—¿Ah, sí? —Naruto se aclaró la garganta—. Escucha esto: "Fue en un 14 de Diciembre, una muy hermosa e iluminada noche, en la que Koji y yo por fin tuvimos nuestra primera y mágica noche de amor…"
Sasuke casi se cae del colchón.
—¡Pero qué carajo estás diciendo! —Sasuke le arrebató el pequeño diario, empujándolo con fuerza y leyó lo que seguía. Sus rostro se relajó al instante—. 14 de diciembre… la noche en que terminó su primer informe en el hospital.
Sasuke no podía sentirse más estúpido.
—Sí, te engañé —confirmó Naruto, con una enorme sonrisa en el rostro—. ¡Parece que Sakura-chan síte importa después de todo! ¡Sólo piénsalo, Sasuke-me-creo-genial-porque-soy-un-vengador-aunque-de-verdad-soy-sólo-un-teme-pero-si-te-atreves-a-decirme-la-verdad-te-lanzaré-un-chidori, estás enamorado!
—Cierta tu puta boca.
El Uchiha apretó los puños con fuerza, tratando de controlarse. En circunstancias normales, sólo habría pasado del dobe de su mejor amigo, pero esto de estar "en esos días" lo tenía exageradamente irritable y sensible a cualquier cosa.
—¡Enamorado de Sakura-chan! —continuó el rubio, ignorando el amago del sharingan en los ojos de Sasuke-. ¡Aw, sólo imagina lo lindos que serían sus hijos! Bueno, sólo si salen a Sakura-chan…
3…
—¡Imagina a todos esos pequeños temes igual de amargados que tú corriendo por el jardín de tu casa! —Naruto seguía balbuceando sin parar—. Con la inhumana fuerza de Sakura-chan, el sharingan y el pelo rosa…
2…
—¡Aunque eso no sería nada lindo! —reconsideró—. En especial si nacen con su frente y tu pelo de gallina…
1…
—Naruto… fuera —indicó Sasuke en un tono gélido, mientras señalaba la salida—. Ahora.
—Sí, sí, ya me voy —El Uzumaki se dirigió a la salida, pero antes de cerrar la puerta se volvió hacia Sasuke—. ¡No seas tan irritable, Sasuke-kun! De todas formas, siempre te has comportado como si anduvieras permanentemente con la menstruación.
Naruto cerró la puerta justo antes de que un jarrón malintencionado le golpeara en la cabeza.
—Niños con pelo rosa —repitió, mientras tomaba la caja de tampones que le había comprado Sakura y continuaba leyendo las instrucciones, cuandoparó en seco—. ¿Qué?
Una mueca muy desagradable se formó en su rostro, mientras terminaba de leer.
—¿Que tengo que hacer qué?
Sakura llegó rápidamente a la oficina de la Hokage, ya era muy tarde así que no quedaba casi nadie en el lugar. Llamó a la puerta y entró cuando escuchó la réplica de la rubia.
—¿Me mandó llamar, Tsunade-shishou?
—Sakura —la mujer la observó seriamente desde su escritorio. Dios, su querida y más preciada alumna atrapada en el cuerpo del crío presumido de Uchiha. La kunoichi frunció el ceño, preocupada ante la seriedad en los ojos de su maestra—. En vista de que no han encontrado una solución a su problema (y que quien puede ayudarles no lo hace) —se dirigió a Kakashi, que apareció de la esquina ensombrecida del lugar. Sakura fulminó a su sensei con la mirada y este sonrió apenadamente (o eso supuso ella) detrás de su máscara—. Ya encontré la forma de ayudarlos a ti y a Sasuke.
—¿Habla en serio, Tsunade-shishou? —Sakura se alegró por primera vez en el día, al escuchar esa noticia—. ¡No puedo creerlo! ¿Y qué va a hacer?
—Yo no voy a hacer nada —aclaró, tranquilamente—. Sonustedes son los que van a hacerlo.
—¿Nosotros? —Sakura alzó una ceja—. ¿Quiénes nosotros?
—Pues tú, Sasuke, Naruto de seguro, la chica rubia y vanidosa, la niña tímida de Kurenai, los alumnos de Gai —Tsunade comenzó a lanzar nombres al azar, impacientemente—. No sé, los que quieran participar.
—¿Participar? —Sakuya ya se estaba empezando a preocupar. A simple vista podía percibir que su shishou estaba sobria, ¿pero que tal si había perdido algún tipo de apuesta y pretendía que ellos pagaran de alguna forma extraña?—. Tsunade-shishou, no sé si será por lo aturdida que me siento hoy, pero no la comprendo del todo.
—Se refiere a que tendrán que participar en una audición —explicó Kakashi, como si fuera lo más normal del mundo. Al ver que Sakura no decía nada, continuó—. Es una audición… para la nueva película dirigida por Jiraiya.
—¿La nueva película de Ero-senin? —Sakura abrió los ojos de par en par—. ¡Pero él sólo escribía ese maldito libro pervertido! ¿Cómo vamos nosotros a involucrarnos con algo así?
—Pues resulta que su nuevo libro pervertido ha tenido tanto éxito que decidió llevarlo al cine. Degenerado y todo, no se puede negar su talento para atraer al público —masculló la quinta Hokage rodando los ojos, mientras Kakashi asentía bastante emocionado por la noticia—, y el casting se realizará aquí, en Konoha.
—Ya… —la Haruno entendía cada vez menos—. ¿Y eso cómo nos va a ayudar a Sasuke y a mí?
La Hokage y el Jounin sonrieron misteriosamente. Eso a Sakura no le gustó en lo absoluto.
—Jiraiya estaría muy entusiasmado con el proyecto —prosiguióla mujer—, y si es que la película es un éxito, se regalarán volúmenes de todos sus libros a sus lectores más frecuentes —sus ojos castaños se clavaron en Kakashi, quien se revolvió algo incómodo en su lugar.
—En otras palabras, Kakashi-sensei nos está indirectamente obligando a participar en la audición sólo para recuperar sus estúpidos libros —dedujo la Ninja-médico, dirigiendo una mirada de reproche hacia su sensei.
—Muy perceptiva, Sakura —la halagó Tsunade—. No cabe duda de por qué serás mi sucesora. Considera esto como una misión.
La chica bufó.
—¿Tengo otra opción?
—¡Ese es el espíritu, Sakura! —la alentó Tsunade, mientras la chica se dirigía a la puerta, completamente derrotada y pensando en por qué no podía tener un solo sensei normal—. ¡Oh, y recuerda que sólo seleccionarán a ocho personas!
Sakura paró en seco.
—Así es, eso significa que tienen que quedar entre esos ocho. Ingéniatelas.
—Por cierto, el casting empieza mañana a primera hora. Sé puntual —le señaló Kakashi, como si él no fuera la persona con menos moral en la aldea para aconsejar algo así.
—Hn — murmuró la chica, antes de cerrar con un fuerte portazo.
—Ya está comenzando a comportarse como Uchiha, será mejor que esto funcione y vuelvan pronto a la normalidad —había una clara expresión de fastidio en el rostro de la Hokage—. No quiero pensar en lo irritable que puede ser ese mocoso con ovarios y un útero adolorido.
Kakashi supo que ese era un buen momento para desaparecer.
—¡PUTA MADRE! —Sasuke soltó tal alarido, que Sakura lo observó con una ceja alzada. ¿Era el mismo Sasuke valiente, fuerte, frío e inmutable de siempre?—. ¡Joder, Sakura, eso duele!
—¡No seas exagerado! —le reprendió la chica, mientras retiraba la cera de su pierna y ponía a calentar más—. No es para tanto, yo lo hago siempre.
—¿Por qué las mujeres tienen que hacer cosas tan extrañas? —se preguntó, mientras se acariciaba la pierna con cuidado.
—¡Ya deja de comportarte como una niñita, tenemos que ir a la audición y quedar seleccionados! —le recordó, mientras le aplicaba más cera a la otra pierna—. Es la única forma de que Kakashi sea feliz y se digne a ayudarnos.
—Ese pervertido de mierda —masculló el Uchiha, pensando en lo horrible que sería el día de mañana.
No había estado nada feliz cuando Sakura había llegado hasta él y le había comentado la "ingenioso" solución de todo el asunto. Además, estaba lo del periodo (que ya de por sí era humillante), su irritabilidad, su ultra-sensibilidad y con todo un séquito de pervertidos queriendo comiéndoselo con la mirada, pensando que es Sakura. Y por alguna razón, que otros miraran a la Sakura le molestaba, y mucho.
—¿En qué piensas? —le preguntó la chica, mientras limpiaba el baño tras finalizar la sesión de belleza.
—No es tu asunto —respondió él secamente, aunque la voz de Sakura no sonaba tan cortante como hubiese querido. Miró a la Haruno para dedicarle alguna de sus gracias, pero al ver el rostro de ella se arrepintió inmediatamente; parecía demasiado triste.
—¡Bien! —la chica abandonó el baño, más que molesta con la actitud de su compañero. ¡Es por eso que lo detestaba tanto! Era tan grosero, frío, autosuficiente, egocéntrico, inteligente, valiente… ¡Por favor, a quién engañaba!
No podía odiarlo ni aunque quisiera. No lo había podido hacer en todos estos años y, sinceramente, creía que nunca podría. Sakura sonrió amargamente. ¿Cuánto tiempo, cuántos años, cuántas noches pasó llorando por él? Demasiadas… y de repente llega como si nada, derrumbando fácilmente todas las barreras que había formado contra él cuando había estado ausente y desmoronaba su mundo de nuevo.
Otra vez, concluyó la kunoichi, mientras regresaba a la mansión Uchiha, y como siempre, la única que sufre con todo esto, soy yo.
Con esa triste conclusión, siguió su camino hasta la casa del chico, perdiéndose en la oscuridad de la noche.
Sasuke se metió en la cama, perdido en sus propios pensamientos. Vio el diario de la chica sobre el escritorio y sintió la irresistible tentación de leerlo. Siempre había sido educado en ese sentid, al menos. Respetaba la privacidad y la intimidad de los demás, pero la posibilidad de enterarse de todosy cada uno de los pensamientos, secretos y deseos de Sakura le resultaba extrañamente inquietante. Sobretodo después de verla tan triste…¡Pero qué demonios le estaba pasando!
Debía alejarse de Naruto y Kakashi por un tiempo. Con ese pensamiento, apagó las luces y se cubrió con las mantas hasta la cabeza, como si eso de pudiera evitar la tentación de leer el diario.
Pasaron unos segundos y las luces volvieron a prenderse en la habitación.
—Sólo unas cuantas páginas… —murmuró, tomando el pequeño libro.
—¿Audición para la nueva película de Icha Icha P-Paradise? —repitió Hinata sorprendida, mientras un leve sonrojo cubría sus pálidas mejillas—. Naruto-kun, yo… yo no podría…
—¡Oh, vamos, Hinata! —el chico le puso una mano sobre el hombro para alentarla, haciendo que la chica enrojeciera de golpe—. Tú eres muy… ¡Eh, Hinata! —movió una mano delante de sus ojos—. ¿Estás bien?
Hinata asintió, aún algo cohibida. A pesar de todos los años que habían pasado, Naruto aún no se daba cuenta de sus sentimientos. Sakura, Kakashi e incluso Sasuke se lo habían insinuado más de una vez, pero el chico simplemente no se daba por aludida.
— YBien, ¿entonces aceptas? —le preguntó con una brillante sonrisa en la cara. Hinata iba a decir que no, que por ningún motivo haría algo así, pero al nerviosismo ante tal gesto por parte del chico, sin contar que lo tenía más cerca que de costumbre estaban haciendo un caos en su mente, di que no di que no di que no…
—Claro Naruto-kun, lo que tú digas.
—¡Genial! —el chico se levantó de su asiento y tomó a Hinata de la muñeca. La chica dio un respingo ante el contacto—. ¡Vamos a registrarnos antes de que cierren las inscripciones!
—Sí…
Neji, que pasaba por allí para encontrarse con sus compañeros de equipo, se detuvo y frunció el ceño cuando vio tan particular escena; su prima prácticamente arrastrada por Naruto hacia un enorme tumulto de gente. Abriéndose paso entre la multitud, comenzó a avanzar para ver de qué se trataba, pero una conocida voz lo detuvo.
—Buenos días, Neji.
—Oh, buenos días, Tenten.
—No sabía que también querías participar en esto —le comentó, extrañada y haciendo esfuerzos para contener la risa. Pero al ver cómo el Hyuuga prodigio la miraba como si no tuviera idea de qué diablos estaba hablando, se detuvo—. ¿No vas a participar, verdad?
—¿Se puede saber a qué te refieres? —Neji ya se estaba impacientando.
—Pues… al casting para la película, claro —le respondió tranquilamente—. Ya sabes, Icha Icha Paradise…
Neji alzó una ceja.
—No sabía que fueras aficionada a ese tipo de lectura, Tenten.
—¡No lo soy! —la kunoichi podía sentir cómo toda la sangre se acoplaba en sus mejillas—. ¡Sólo me pareció raro encontrarte aquí!
—Hn —Neji volvió a mirar hacia el lugar de inscripciones, en donde Naruto y su azorada prima se retiraban de la fila—. ¿Dónde está Lee?
—Probablemente con Gai-sensei, o acosando a Sakura en algún lado. Creo que aún debe estar enfadado con Uchiha por lo de ayer —le dijo, recordando la penosa escena del restaurante.
—¿Uchiha? —precisamente en ese momento, Sasuke y Sakura se dirigían al puesto de inscripciones; la chica con una expresión de aburrimiento nada habitual y él sonrojado, entre nervioso y emocionado. No quería adelantarse, pero creía que ya estaba cerca de armar todo el puzzle—. Tenten, ¿tú querías inscribirte en esta tontería, no?
Tenten abrió mucho los ojos—. ¿Estás bromeando?
Neji no contestó y ella lo interpretó como una señal para que prosiguiera.
—Pero, creí que el clan Hyuuga no participaba en eventos tan… —la castaña se concentró en buscar la palabra adecuada—. Populares.
Neji esbozó una media sonrisa.
—Aunque sea así, no permitiré que Uchiha Sasuke me gane en algo —se excusó rápidamente—. ¿Vamos?
—Si tú lo dices —concedió la chica, pero a medio camino tomó a Neji por el brazo para detenerlo—. ¿Pero te importaría atarte el pelo? —el chico la miró confundido—. Es que no quiero que piensen que mi compañero tiene un pelo más lindo que el mío.
El Hyuuga le lanzó una mirada gélida, pero de todos modos lo hizo.
—Estás inusualmente callada —le comentó Sasuke a Sakura, mientras esperaban su turno sentados en unas bancas.
—¿Desde cuándo tú te preocupas por mí? —le preguntó, bebiendo de su refresco. El Uchiha la miró, incómodamente.
Desde anoche, que leí tu diario y me enteré de cosas que no debía…
—Hn, desde que fuimos asignados como compañeros de equipo a los doce años —le respondió, en un tono igualmente áspero. Sakura lo fulminó con la mirada y se levantó de golpe, alegando que iba a ver si encontraba a Naruto.
Sasuke se llevó una mano a la frente y vio como su silueta se perdía entre la multitud. Eso no había sido precisamente amable. Sabía que no era la persona más amable del mundo, ¿pero por qué le costaba tanto comportarse bien con ella? Pero lo más importante, ¿por qué le importaba siquieraser amable con ella, acaso realmente se estaba…?
—¡Oh, mira a quién tenemos aquí! —una conocida y estridente voz lo sacó de sus meditaciones—. No es otra que Sakura.
—Tú.
—Supongo que con lo de ayer te quedó claro a quién prefiere Sasuke-kun —le comentó presumidamente, inflando su prominente pecho en frente a él, que con el escote tan pronunciado que llevaba no dejaba mucho a la imaginación.
Sasuke la examinó unos segundos, sin el mínimo interés. Inconscientemente bajó la mirada hacia su pecho, satisfecho. Sólo cuando se dio cuenta de lo que acababa de hacer, levantó la vista de nuevo. Shikamaru, que estaba al lado de Ino (no por voluntad propia, dedujo el Uchiha) entornó los ojos y murmuró algo, alejándose de las dos "amigas".
—Creo que ya es hora de que te largues.
—Espero que no termines llorando cuando obtenga el papel principal, niña-frente —emprendió sus pasos para alcanzar a Shikamaru, con su largo y rubio pelo moviéndose al ritmo de sus pasos.
—Mujeres… —murmuró el Uchiha, levantándose también para encontrar a Sakura y a Naruto entre todo el mar de gente que había. Mientras caminaba, ideaba una disculpa más o menos decente para la chica, que no rayara en lo patéticamente sentimental, pero que fuera lo suficientemente aceptable. En su trayecto, pudo sentir cómo uno de los muchos chicos que había allí se le quedó mirando interesadamente, antes de sonreírle a sus amigos y acercarse a él.
Sasuke entornó los ojos, anticipando el lamentable diálogo que tendría que soportar.
—¿Tú eres la pupila de la Hokage, no? —le preguntó, aunque por su sonrisa era obvio que sabía perfectamente que lo era. Sasuke pasó de él y trató (fallando en el intento) de ignorar el hecho de que ese idiota se lo estaba prácticamente comiendo con los ojos—. ¿Eres Haruno Sakura, verdad?
—Déjame en paz —le dijo con voz fría, mientras se contenía para no golpearlo—. No estoy interesada, gracias.
—¡Pero espera, vamos a conocernos mejor! —lo tomó por el brazo, pero Sasuke se soltó con facilidad, alcanzando niveles insospechados de irritabilidad.
—Ya te dije que no estoy interesada —repitió. Caminó unos tres pasos, cuando escuchó su voz de nuevo.
—¡Oh, entonces es cierto lo que dicen en la aldea! —lo dijo lo suficientemente alto como para que todos allí lo escucharan. Más gente comenzó a acercarse al lugar; Sakura, Naruto y Hinata se abrieron paso entre la multitud para ingresar al edificio, quedando en primera fila para escuchar lo siguiente:
—Que eres la… —sonrió despreciablemente—. Puta personal del traidor de Uchiha.
Sus amigos rieron vilmente ante esto, mientras la gente alrededor empezaba a comentar y a murmurar. Sasuke le envió una gélida mirada al tipo, y tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para que su sharingan no se activara casi por reflejo. Sakura se congeló ante esas palabras y miró en dirección al Uchiha que apretaba los puños, llegando a lastimárselos.
—¿No vas a decirme nada? —lo provocó, mientras Sasuke bajaba la mirada y el pelo le cubría parcialmente la cara—. ¿O quieres que llame a tu novio para que te ayude? —como no escuchó ninguna réplica, continuó—. En todo caso, la verdad es que Uchiha no me parece nada más que un idiota egocéntrico y miserable, que traicionó a Konoha y…
Pero no pudo seguir hablando, porque el puño de Sasuke quedó estampado en su rostro. Cayó al suelo inmediatamente y se llevé una mano a la boca y a la nariz, tratando de detener la hemorragia.
—Creo que eso te restará puntos para el casting, Koji —le comentó uno de sus amigos, mientras lo ayudaba a levantarse.
—¡Mejor cállate, imbécil! —estaba más que dispuesto a largarse de allí, pero las palabras de Sasuke lo detuvieron. Levantó la vista y, para alivio de Sakura y los demás, el sharingan no estaba en ellos.
—Sólo te golpeé porque me insultaste —aclaró—. Ya que la mayoría de lo que dijiste de Uchiha Sasuke… puede que sea verdad. Sakura abrió la boca sorprendida, ¿era un tipo de disculpa?
Koji le dirigió una última mirada a ambos antes de desaparecer completamente. Rápidamente, el resto de la gente también comenzó a dispersarse.
—¡Eso fue conmovedor, teme! —exclamó Naruto, limpiándose lágrimas imaginarias del rostro y colgándose de su cuello. El Uchiha entornó los ojos con fastidio, pero sus ojos se encontraron con los de Sakura. Esta le dirigió una mirada algo tímida y sólo moviendo los labios le expresó un sincero "gracias".
Sasuke le respondió un "No fue nada" de la misma manera, mientras revisaban sus números y se aseguraban de estar en el grupo correcto. Justo antes de entrar, Sasuke se acercó a Sakura y haciendo una mueca de verdadero esfuerzo le dijo lo que se había estado guardando hace mucho tiempo.
—Lo siento, Sakura.
La chica no alcanzó a comentar nada, porque en ese momento una monitora ingresó al lugar, indicándoles las instrucciones. Sakura sonrió, agradablemente extrañada. Nunca se habría imaginado que Sasuke se disculparía con ella, y menos sentir que su disculpa había sido tan sincera. La verdad, es que tampoco había sido para tanto.
Pero lo que no sabía, es que esa disculpa abarcaba todo, todo lo que había pasado entre ellos.
