Los personajes no me pertenecen. La historia es de mi completa autoría.
Capítulo 1
Las cosas no estaban resultando bien. Tampoco es que estuvieran resultando mal. La verdad es que no sabía cómo estaba resultando. Me sentía como un verdadera estúpida sentada en el sofá de la sala de mi piso, con la cara entre las manos y sollozando. Tampoco sabía porque estaba así. Todo lo que sabía era que me sentía tarada. Una verdadera tarada.
Estuve años tratando de llegar a este momento. De poder disfrutar de esta manera la calidez de su cuerpo. Las caricias que me regalaban sus manos. Sus húmedos besos esparcidos por toda mi anatomía. Pero ahora que estoy logrando lo que quiero, que por fin tengo a Jacob en mi cama, a punto de hacerme el amor, me alejo y huyo hacia el salón. ¿Ya dije que soy una estúpida?
Aunque sé que esto tiene una explicación. Pero sinceramente no me atrevo a aceptarla.
Juro por lo más sagrado que amé, amo y amaré eternamente a Jacob Black. Ha sido mi amigo de toda la vida, casi hermanos ya que nuestros padres eran buenos amigos. Yo vivía en Forks con mis padres Charlie y Renee Swan. Y Jacob vivía solo con su padre, Billy, en La Push, una localidad en las cercanías de Forks.
Con Jacob éramos amigos, muy amigos; éramos los más grandes amigos que existieron. Él desde siempre ha sido un chico con cuerpo de infarto: alto, pecho musculoso y brazos enormes, de piel bronceada de una manera provocativa, y con unos hermosos y transparentes ojos marrón. Dije éramos, porque desde que Jacob se enteró a los catorce años de mis sentimientos hacia él nada volvió a ser igual. Las cosas cambiaron. Él se alejó. Huyó lo más lejos que pudo de mi. Nunca supe a donde. Seguí mi vida con la tristeza impregnada en mi diario vivir. Prácticamente no tenía más amigos que él. Sólo quedo Ángela Weber, amiga mía y de Jacob desde la infancia. Ella trató de sacarme de la pena en la que me había hundido. A los catorce años un abandono te mata por completo. Y eso pasó conmigo.
Logré, gracias a la ayuda de Ángela, vivir con la pena. Entre al instituto de Forks, a los diez y ocho años egresé con honores y me mudé a Nueva York con mi mejor amiga para estudiar Literatura. Cuál fue mi sorpresa al encontrar el primer día de clases en la facultad a nada más ni nada menos que Jacob, mi gran amor.
No negaré que todos los esfuerzos que hice durante cinco años se fueron al demonio. Porque así fue. Mande todo a la mierda en cuanto lo vi. Aun tenia dignidad asique no realice el acercamiento. Él lo hizo. Y todo comenzó de nuevo como hace cinco años atrás.
Buenos amigos. Sí, eso fuimos los tres durante los años en la facultad. Unidos como ningunos. Oculte lo que sentía por miedo a que él huyera de nuevo. Durante esos años conocí a los que se volvieron mis grandes amigos: Alice y Emmett Cullen; y Rosalie y Jasper Hale. Alice es hermana menor de Emmett y novia de Jasper, mide 1,50 mt, es pequeña, su cabello es negro y corto y apunta en distintas direcciones, sus ojos son de un penetrante azul y tiene aspecto como de duende. Ella estudiaba diseño de modas debido a su debilidad por ella. Emmett es lo opuesto a Alice. Es enorme y musculoso. Su cabello consiste en unos hermosos rizos oscuros. Sus ojos son azul intenso al igual que los de Alice y en ambas mejillas descansan unos pequeños hoyuelos que le dan un toque tierno e infantil. Estudia derecho al igual que su novia Rosalie.
Rosalie es hermana melliza de Jasper y novia de Emmett . Ella es una mujer divina, con curvas perfectas ubicadas en los sitios adecuados y con proporciones exactas. Su cabello es dorado como el sol con pequeños rizos en las puntas. Sus ojos son de un turquesa arrebatador que le quita el aliento a cualquiera.
Jasper es hermano mellizo de Rosalie y novio de Alice. Él, al igual que Emmett, posee musculatura desarrollada, pero en menor proporción. Es alto y delgado. Su cabello es rubio oscuro y sus ojos son de un celeste trasparente. Estudia psicología. Los cuatro se aman, literalmente. Son el amor de su vida y cursilerías por el estilo. Lo bueno es que respetan mi soltería. Ellos, fueron los únicos que no me apoyaron en la decisión que tomé de conquistar a Jacob. Especialmente Alice.
-Bella, te lo digo: Ese hombre no es para ti- Repetía cada vez le hablaba de lo que sentía por Jacob.
-¿Cómo sabes eso Alice?- Siempre le respondía con la misma frase.
-Solo lo sé- Agregaba señalando con uno de sus dedos su cabeza.
Y ese era el ritual de todas nuestras salidas. Al final terminaba rodando los ojos y negando con la cabeza.
Y realice mi plan. Con ayuda de Ángela, claro está- ya que no cuento con Alice ni ninguno de mis otros amigos, porque todos apoyaban a la pequeña-duende-demonio-. Fue más fácil de lo que pensamos. Cuando solo llevábamos tres semanas de ejecución, Jacob me invitó a cenar y me declaró su amor.
Yo no cabía en mi tanta felicidad. El destino sonreía ante mis ojos. Tenía un trabajo excelente como Editora en jefe de una editorial de prestigio- con futuro prometedor, palabras de mi jefe, debo agregar- , el chico que amo también me ama y tengo cinco amigos que son lo mejor que puedo tener.
Llevaba tres meses saliendo con Jacob cuando se desató una tormenta en mi vida.
Estaba con Alice duende-hiperactivo Cullen en el centro comercial realizando nuestras "Tardes mensuales de compras locas", cuando llegan noticias inesperadas.
-Mis padres decidieron adelantar la cena de aniversario- Dijo Alice tomando un poco de café después de dejar en banca rota a medio centro comercial.
-¿Porqué? – Me extrañó. Los padres de Alice son muy estrictos en cuanto a fechas y horarios. Jamás cambiaban fechas ya acordadas. Aunque a veces si habian algunas excepciones, claro está.
-Al parecer, ajustaron la fecha para que coincidiera con el regreso de mi hermano mayor…- Dijo pensativa.
Era raro ver a Alice tan ida. Era más común verla saltando y bailando por todo el centro comercial. Pero yo sabía muy bien porque estaba así. Su hermano, Edward, volvía después de casi diez años de ausencia. Y ella lo extrañada horrores. El problema es que Alice aun no asimila que su querido hermano vuelve, porque cuando lo haga la veremos de nuevo corriendo y bailando alrededor de nosotros como siempre lo ha hecho.
Y así pasaron los días a la espera de la cena para el aniversario de los padres de Alice. Se preguntaran porque estoy invitada si no formo parte de la familia. Fácil: amo a los padres de Alice, son mis segundos padres acá en NY y, por supuesto Emmett y Jasper me tratan como su fuera su hermana pequeña. Así que apenas conocí a la familia completa no me he despegado ni de Carlisle ni de Esme Cullen. Asisto sagradamente a cada uno de sus aniversarios y festivos.
Con el que no me encariñé porque nunca conocí fue a Edward. Él es el hijo "de en medio" como se dice de la familia Cullen. Jamás lo he visto, claro que sé mucho de él porque su familia, y en especial Alice y Esme lo adoran. Según nos contó un vez Alice, se fue a los quince años a Londres a estudiar medicina y música. Nunca regresó ni siquiera en vacaciones. Nada. Siempre me pareció raro. Pero al ver como Alice sufría por su ausencia nunca me atreví a preguntar.
Ella realmente lo amaba. Era como su héroe. Su ejemplo a seguir. Lo adoraba con el alma. Por eso es que aun no procesaba la noticia. En menos de una semana entraría en razón. Y así fue. Se dio cuenta que era verdad dos días después de nuestra excursión al centro comercial.
Estaba dormida. Eso era seguro, por las estupideces que estaba soñando. En la lejanía sentía una música que me parecía familiar. Pero no lograba identificar de donde provenía en sonido. Cuando este se incrementó desperté del todo. Cogí el teléfono de la mesita de noche y contesté la llamada sin mirar la pantalla.
-¿Hola?- Dije adormilada.
-¡Bellaa!- Tuve que alejar el teléfono de mi oído.
-¿Alice? ¿Qué demonios haces llamándome a las… ¡Cuatro de la madrugada!- Grité enojada.
-¡Bella! ¡Bella no lo puedo creer! ¡Edward vuelve! ¡Estoy tan feliz!- Del otro lado de la línea se escuchaba como alguien saltaba. Supongo que debe ser ella.
-¡Demonios Alice, deja de saltar!- Se escuchó del otro lado del teléfono. Solté una risita.
-Alice, si ya sabias eso, ¿porqué te pones feliz ahora? ¡Por Dios, lo sabes hace dos días!- Dije riendo.
-Soy feliz, soy feliz, soy feliz…- Alice ni siquiera me contestó, estaba cantando. Sonreí como una tonta al ver que ella volvería a ser la misma.
Corte la llamada y me dispuse a dormir de nuevo. Estaba entregándome a los brazos de Morfeo cuando vuelvo a sentir la música del celular. Intenté cogerlo de la mesita pero solo lo tiré al suelo.
-Demonios- Lo cogí y contesté la llamada. Ya sabía de quien se trataba- Alice sé que estas feliz pero hay gente que también necesita dormir…- Dije, aun seguía adormilada.
-¿Bella? Soy Jasper. Lo siento pero no sé qué hacer- De fondo se escuchaban llantos- Alice está llorando. Lo único que dice es "volvió" y "Edward". Estoy desesperado Bella no sé qué hacer…- suplicó mi amigo-hermano rápidamente. Diablos, como estaba dormida no recordé que mi amiga-duende es bipolar y la noticia le afectaría de varias maneras.
-Tranquilo Jasper. Ve a la cocina, prepárale un café y ponme a Alice al teléfono.
-Ok. ¿Alice? Mi amor Bella quiere hablar contigo- Al otro lado del línea se escuchó como pararon los sollozos y el teléfono cambio de mano.
-¿Alice? ¿Qué sucede, cariño?
-¡Bells! Yo… Es que… Uhm… Yo… ¡Lo extraño tanto!- Y no se escucho más que los sollozos y lamentos de Alice. Espere pacientemente a que se calmara y una vez lo hizo, pregunte con mayor claridad.
-¿Por qué lloras Alice?- Pregunté mientras escuchaba como hipaba un poco más calmada.
-Es que (hip) No sé (hip) Si estar feliz (hip) O llorar (hip)…
-Feliz, cariño, debes estar feliz. Ahora cálmate y bebe del café que te traerá Jasper. Y no llores, debes estar contenta de tenerlo de nuevo contigo. Además, estas asustando a Jasper y eso no es bueno. ¿De acuerdo?
-De acuerdo- Dijo y puedo decir con seguridad que tenía un adorable puchero en su rostro.
-Descansa amiga y cálmate. Cualquier cosa me llamas. Te quiero.
-Yo también- Me contestó como una niña pequeña- Nos vemos Bella. ¡Jazzy!- Corté la línea negando divertida. Alice estaba realmente loca. Siempre lo ha estado. No hay nada da raro en eso.
Desde ese día no me saque de la cabeza al hermano de Alice. No porque me interesara, yo estaba enamorada de Jacob, sino que era curiosidad por saber que era lo que tenía ese hombre que Alice lo adoraba tanto.
El día de la cena, como siempre, Rose y Alice fueron a mi casa para prepararnos. Alice estaba especialmente entusiasta ese día, pero por el momento preferí culpar a la llegada de su hermano. Aunque en el fondo sabía que había algo más.
-¡Bella! Ponte este vestido nuevo, te verás divina- Dijo pasándome una vestido morado con tirantes de escote en corazón, que caía suelto desde mis pechos, realizando pequeños pliegues en la tela alrededor de mi cuerpo y llegaba justo en medio de mi muslo. Acentuaba mis pequeñas curvas. Me veía realmente bien con él.
-No Alice, quiero ponerme este vestido hoy- Saque de mi enorme armario un vestido rosa pálido, con escote redondo, manga corta y brillante en toda la parte superior del vestido. Caía suelto sin acentuar mi figura hasta bajo mi rodilla- Voy a la cena de tus padres, no a conseguir novio. Además ya tengo.
-Bella, hazle caso a Alice, ella sabe porque te lo dice- Intercedió Rose. No se me escapó la mirada cómplice que compartieron, pero lo deje pasar.
-De acuerdo. Alice, saca los hermosos Manolo morados de mi armario.
-Sí, sí como digas. Tú solo dúchate que nosotras te pondremos hermosa- Y ahí van otra vez con la mirada cómplice.
Cedí con Alice en todo lo que me dijo. Me alisó el cabello, dejándolo caer sobre mis hombros con pequeños rizos en las puntas. Me maquillaron un poco, lo suficiente para resaltar mis grandes y normales ojos marrón intenso. Al verme al espejo ya vestida y maquillada sentí como mi ego creció varios puntos. Me veía maravillosa enfundada en ese vestido y en esos hermosos zapatos de diseñador.
Nos fuimos las tres en mi auto, un flamante Audi TT azul. Sencillamente perfecto. Íbamos cantando nuestras canciones favoritas, gritando los coros como unas locas. La gente nos miraba extraño, pero a nosotras no nos importó. Al cabo de treinta minutos de diversión llegamos a las afueras de NY, y nos adentramos a la villa donde viven los padres de Alice y Emmett. Consistía en un condominio de lujo, con mansiones enormes, con grandes jardines y bastante apartadas las unas de las otras. La casa de los Cullen tenía en mismo aspecto de siempre. Blanca, imponente, con grandes ventanales en el lado frontal, una pequeña escalera que daba hacia la puerta de entrada y hermosas flores que adornaban todo el jardín de bienvenida. Era preciosa. Esme tiene un gusto maravilloso. No por nada es decoradora. Y su marido un excelente médico.
Bajamos de mi preciosura y subimos las tres juntas los cinco escalones que separaban al jardín de la puerta de entrada a la mansión. Tocamos y de inmediato apareció tras la puerta una Esme radiante enfundada en un vestido azul marino con toques a perlados y unas sandalias sencillas. Se veía despampanante. Supongo que la enorme sonrisa que adornaba su rostro ayudaba a su imagen.
-¡Hola queridas! Alice mi niña ¿cómo has estado?- Dijo besando tiernamente la mejilla de su pequeña hija.
-Bien Esme ¿Jasper ya llegó?- Preguntó la duende mirando hacia el interior de la casa por sobre el hombro de su madre.
-Si cariño. Pasa, está en el salón con tu padre y Emmett- Alice ni siquiera espero a que Esme terminara a frase y traspasó el umbral danzando como una bailarina. Esme vió divertida como su hija se alejaba. Luego, fijo su mirada en nosotras.
- Rose, Bella ¿cómo han estado?- Preguntó besando nuestras mejillas.
-Bien, gracias Esme por invitarnos este año nuevamente- Dijo Rose con amabilidad.
-No tienen nada que agradecer queridas- Respondió con dulzura- Ustedes ya son parte de mi familia. Las considero como unas hijas más- dijo con lagrimas en los ojos- Me alegra que hayan venido- hizo un ademán con las manos invitándonos a pasar.
Entramos y nos dirigimos hacia el salón donde se escuchaban risas. Al asomarnos por uno de los pasillos pudimos ver a Carlisle, Jasper, Alice y Emmet riendo descontroladamente. No pudimos hacer más que mirarnos y sonreír como unas idiotas al ver tan felices a nuestros amigos. Esto era genial.
-¡Rose mi amor, te ves preciosa!- Escuché como Emmett decía mientras se levanta del sofá y avanzaba hacia nosotros. Rodé los ojos-¡Bella!- Escuche como gritaba enfurecido- ¿Qué demonios haces vestida así?- No le dirigí la mirada y caminé directamente hacia Carlisle para saludarlo y sentarme a su lado.
-Bella… Emmett te hizo una pregunta- ahora era Jasper el que hablaba. Sonaba tranquilo, calmado, pero yo sabía muy bien que esta era la calma antes de la tormenta. Escuché como Alice y Rose soltaban pequeñas risitas. Rodé los ojos por segunda vez en la noche.
-Déjenla en paz chicos, se ve preciosa- Carlisle intercedió por mí. Yo, dirigí por primera vez la mirada a mis dos hermanos mayores. Les sonreí con aire ganador.
-Bella- Ahí viene Emmett otra vez- No está bien que te vistas así. Tú eres preciosa y algún pervertido puede aprovecharse de eso-dijo con ternura. Estuve casi, a punto de creerle y correr a mi auto a cambiarme. Pero estuve a punto. No moví ni un dedo.
-Chicos- inspiré profundamente para calmarme- sé que me quieren y las cosas que dicen o hacen son para protegerme. Pero me gusta cómo me veo, acá en la casa de Esme no hay pervertidos- Alice y Rosalie volvieron a compartir una mirada cómplice. Me asusté- y vine en auto, así que no me estoy exponiendo.
-Pero…- intentó Jasper.
-Pero nada Jasper. Me siento cómoda como estoy y no me cambiaré, ni me cubriré ni nada que se le parezca. ¿De acuerdo?- pregunté con tono amenazante. Ambos asintieron con la mirada en el suelo- Esta bien.
Y así seguimos charlando de trivialidades. A los quince minutos escuchamos como llamaban a la puerta. Vi de soslayo como los ojos de Alice se iluminaban de inmediato. Emmett dibujó una amplia sonrisa con hoyuelos incluidos en su rostro, Carlisle se puso de pie y se dirigió hacia la entrada mientras Esme hacia su aparición por el salón.
Con Rosalie y Jasper compartimos una mirada profunda. No necesitábamos hablar para saber quién era. Las reacciones de nuestros amigos nos decían todo.
Escuchamos como conversaban en la puerta. Pasos que se dirigían hacia el salón y vimos las figuras de dos hombres aparecer por el pasillos. El primero que vi fue Carlisle, pero la segunda silueta que divisé me dejó sin aliento.
Espero que les haya gustado. Dejé el primer cap para que vieran un poquito de que va la cosa.
Ojalá me dejaran un review con su opinión. Se los agradecería.
Sarih!*
