Los personajes no son míos, eso está más que claro, pero la historia es de mi completa autoría.
Anteriormente...
A los quince minutos escuchamos como llamaban a la puerta.Con Rosalie y Jasper compartimos una mirada profunda. No necesitábamos hablar para saber quién era. Escuchamos como conversaban en la puerta. Pasos que se dirigían hacia el salón y vimos las figuras de dos hombres aparecer por el pasillos. El primero que vi fue Carlisle, pero la segunda silueta que divisé me dejó sin aliento.
Segundo Capítulo
Era un hombre alto, como de metro ochenta, delgado pero con músculos claramente marcados, pero bien disimilados. Cabello cobrizo, que se encontraba desordenadamente ordenado. Seguí bajando por su rostro para encontrarme con un par de esmeraldas que mostraban un brillo especial en ellas. Eran hermosos. Los ojos más bellos que jamás he visto. En ellos se podía ver claramente la alegría. Continué con mi escrutinio y descubrí unos pómulos y una nariz perfectamente respingada, unos labios rellenos en su medida justa y un mentón perfectamente definido. Su cuerpo estaba enfundado en unos jeans negros ajustados y una camisa del mismo color con los últimos tres botones superiores desabotonados, lo que dejaba ver el inicio de su perfecto pecho. Era realmente sexy. Volví a subir la misma por ese hermoso ser hasta llegar nuevamente a sus esmeraldas y perdiéndome en ellas. Al cabo de un segundo vi como él posaba sus ojos en los míos y juro que sentí mis piernas temblar. Era una mirada penetrante. Devastadora. Sexy. Profunda.
Me di cuenta de que me había quedado prendada de sus ojos así que rápidamente desvié mi vista hacia Alice, quien alternaba su mirada entre Edward y yo. Finalmente se encontró con la mirada de Rosalie quien volvió a regalarle una mirada cómplice, pero esta vez acompañada de una sonrisa. Alice correspondió de la misma forma el gesto. De reojo vi como Esme se acercaba a su hijo ¿cuánto tiempo me quedé embobada con este hombre?
-¡Edward querido! Tanto tiempo sin verte- dijo Esme abrazando por la cintura a su hijo. No necesitaba verle el rostro pasa saber que lloraba. Todos la conocíamos muy bien. Vi con ternura como este dios abrazó a su madre reconfortándola y dedicándole palabras de amor- Te extrañé hijo.
-Yo también madre, no sabes cuánto…- Oí como Edward le respondía a Esme mientras secaba las lagrimas que corrían por las mejillas de ésta. Quedé perdida en esa suave y dulce voz de terciopelo. Era tan varonil…
-¡Edward!- Ese grito llamó mi atención- ¡Hermanito tantos años! No sabes cómo te he extrañado…- Esta vez era Alice la que abrazaba a Edward. ¿En qué momento Esme se separó de su hijo? Dios, debería prestar más atención.
-Nos hiciste falta hermano- Emmett decía. Volví a enfocar mi vista en la entrada de la sala y comprendí que ahora era Emmett quien estaba con Edward. ¡Dios, pon más atención!
-Edward, quiero presentarte a tres personas que son muy importantes en nuestras vidas- dijo Carlisle poniendo una mano en el hombro de Edward- hijo, ellos son Rosalie Hale, novia de Emmett, Jasper Hale, novio de Alice y Bella Swan, nuestra hija y amiga de los chicos. Ese fue el indicio de nuestra entrada en el show. Al escuchar nuestros nombres nos pusimos de pie automáticamente. Edward pasó la vista de cada uno de los rostros de sus nuevos conocidos haciendo una pequeña reverencia con su cabeza como saludo. Por último posó por segunda vez sus orbes esmeraldas en mí. Me observo con detenimiento y luego de unos segundos que para mí fueron horas, se acercó a mí con pasos elegantes, tomó mi mano y dejó un sutil beso en mis nudillos.
-Es un placer conocerte Bella- dijo con la voz más sexy que jamás oí. Me sonrojé como una idiota.
-El gusto es mío. Al fin puedo conocerte Edward- dije sacando voz de no sé dónde. No entiendo como pude sonar tan segura si mis piernas temblaban descontroladas. Delicadamente deslicé mi mano lejos de la suya y desvié mi mirada posándola en Alice. Quien estaba con su pequeña mano cubriendo su boca al igual que Esme y Rosalie. Las tres tenían un brillo en sus ojos que no logré descifrar.
-Bueno, ya que estamos todos ¿porqué no pasamos a la mesa?- dijo Esme.
-Si Ma' muero de hambre- Concordó Emmett con su madre. Todos reímos y nos dirigimos hacia en enorme comedor.
Todo se veía perfecto. Esta vez Esme si que se había lucido. La mesa estaba a rebozar de comida. Y lucía hermosa, muy al estilo Cullen. Nos sentamos rápidamente, Carlisle de cabecera de mesa con Esme a su derecha a su izquierda estaba Emmett, Rosalie a su lado y yo al lado de ésta. A la derecha de Carlisle estaba Alice, a su lado estaba Jasper y justo en frente de mi se ubicó Edward.
La comida transcurrió en total normalidad. A excepción de que Edward no dejó de mirarme en toda la cena. Conversamos de todo tipo de trivialidades, tratando de informar a Edward de cómo nos conocimos y a que nos dedicábamos cada uno. Así éste se fue enterando de que su hermano mayor era un prestigioso abogado dueño de un bufete asociado con su novia, que Alice era presidenta de La Vogue, una de las revistas más influyentes en el mundo de la moda, además que tenía una tienda en el centro de NY. Y prosiguieron con Jasper.
-¿Jasper a qué te dedicas?- Preguntó Edward en tono serio mientras tomaba un poco de vino de su copa.
-Soy Psicólogo- respondió él con toda naturalidad- Y tengo un consultorio particular- terminó con cierto toque de arrogancia. De soslayo si como Alice miraba embobada a Jasper con orgullo.
-Es uno de los mejores de la ciudad- agregó Carlisle- Debo decir que en el hospital lo he recomendado muchísimas veces y no he recibido ningún reclamo.
-Carlisle por favor, no es cierto. Yo solo hago mi trabajo. Y lo disfruto bastante a decir verdad- comentó Jasper con modestia. Aunque todos en la mesa sabíamos que Carlisle no mentía. Es uno de los mejores de NY.
-Me alegra saber eso Jasper- dijo Edward- Supongo que eres buen partido para mi hermana. De pronto cambió la dirección de su mirada para posarla en mí, sentí como se me aceleraba el corazón- ¿Y tú Bella, a qué te dedicas?- pregunto haciendo que todos enfocaran su atención en mi. Sentí como me sonrojaba.
-Emm… Yo soy editora de Cursack Books- dije tratando de tranquilizar mi corazón. Latía rápidamente como si quisiera salir de mi pecho.
-Es editora en jefe de esa editorial- añadió Esme, mirándome con orgullo. Le sonreí tiernamente- Es una de las mejores. Sé por fuentes muy confiables que están considerando hacerla parte de la directiva.
-Hay Esme, estas exagerando- dije haciendo un ademán con mi mano para quitarle importancia- Son solo rumores. Yo no lo creo. Aunque eso no me preocupa. Amo lo que hago. Me encanta leer y escribir sobre lo que leo. Cada palabra es como una puerta hacia un mundo nuevo para mí- dije con aire soñador mirándolo directamente a él. Edward me escuchó atentamente con una expresión en su rostro que no logre identificar. Sacudió ligeramente la cabeza y me miró directamente a los ojos.
-Es fascinante la manera en la que hablas de lo que haces. Puedo ver que amas tu trabajo. Y la verdad es que concuerdo contigo en varios aspectos. Leer es como viajar hacia otro mundo, el de nuestra imaginación. Nos lleva hacia universos distintos, oníricos, con tendencias incluso un tanto irreales. Pero es realmente genial, ¿no te parece?
-Si- concordé con él- Es genial compartir lo que pienso con alguien más. Ninguno de los chicos disfruta de leer como lo hago yo. Para mí no hay nada mejor que un vaso de jugo y un buen libro para leer a mano. Es todo lo que pido.- Terminé de divagar con una sonrisa. Edward no dejaba de mirarme. Asique, como es de esperar, el calor no demoró mucho en subir a mis mejillas. Sentí una risita y conduje mi mirada hacia donde provenía el sonido para ver a una Rosalie con la boca tapada con la mano y observándome. La fulminé con la mirada logrando que ella me mostrase la lengua. Muy madura.
-Edward…- ¡Oh no, Dios, otra vez no!- ¿Qué es lo que haces mirando así a nuestra pequeña Bells?- ¡Maldito Emmett y su estúpido complejo de hermano mayor! Qué más puedo decir, adivinen cual fue mi reacción…
-¡Y tú vas Bella y te sonrojas!- Sentenció Emmett indignado. Jasper inmediatamente enfocó su vista en mi y observó a Edward enfurecido. Si las miradas mataran…
Edward miraba con una sonrisa entre su hermano y su cuñado. Yo no podía más que fulminarlos a ambos. ¡Desde cuándo tan sobreprotectores si constantemente me veían con Jacob! Finalmente Edward soltó una carcajada y cambió de tema dedicándome una sonrisa. Divíno.
La cena trascurrió así, entre miradas por parte de Edward, risitas por parte de Alice o Rosalie y sonrojos de mi parte.
Después de conversar por un momento prolongado y de enterarnos que Edward es Pediatra- cosa que casi hace que pierda la conciencia por tanta ternura- , que trabajará en el mismo hospital que Carlisle, y se compró un piso acá en NY para asentarse permanentemente, acordamos que era el momento de las despedidas.
Nos despedimos de Esme y Carlisle dándoles las gracias por su hospitalidad y luego, en la entrada, uno a uno se fueron despidiendo de Edward, deseándole buena noche y prometiendo volver a juntarnos. Cuando fue mi turno alcé la vista para encontrarme con una sonrisa ladina que se me torno la más hermosa que jamás había visto. Me quedé prendada de sus esmeraldas como una estúpida. Vamos Bella, despierta. Pareces tarada mirándolo como un pedazo de carne. Recuerda que tienes novio. Agité ligeramente mi cabeza para volver a la realidad y despedirme.
-Adiós, Bella ha sido un gusto conocerte.
-Igualmente Edward- alcé mi mano para terminar nuestra despedida. El tomo mi mano y realizó un leve tirón. Esto provocó que perdiera el equilibrio y cajera en sus brazos. Éste me tomó dulcemente alzando suavemente mi rostro para depositar un casto beso en mi mejilla.
-Espero volver a verte, hermosa- susurró cerca de mi oído. Me estremecí. Se alejo de mí lentamente y me regaló nuevamente esa hermosa sonrisa la que rápidamente catalogué como MI sonrisa.- Nos vemos Bella- dio media vuelta y se alejó con andares elegantes en dirección a un Volvo plateado en el que se montó rápidamente.
Recuperé mi compostura y aireadamente caminé hacia mi querido automóvil. Encendí el motor y me dispuse a salir del condominio, con la cabeza entre las estrellas, para llegar a mi piso.
Desde ese día, nada en mí volvió a ser como siempre. Estaba constantemente suspirando y me sorprendí a mi misma en varias ocasiones pensando en Edward.
La relación con Jacob se volvió extraña. Llevábamos seis meses juntos. Tiempo suficiente para sentir confianza y pasar al siguiente nivel. Pero nada. Él intentaba, de una u otra forma, avanzar en la relación, pero yo instintivamente lo esquivaba. Comencé a sentirme incómoda con él. Extraña. No me sentía igual que antes cuando estábamos juntos y yo sabía que esto era mi culpa.
No volví a ver a Edward desde la cena. Alice y Rose constantemente hacían planes para salir con él a divertirnos, pero yo estaba en otro planeta. En el planeta de Edward.
De a poco, un sentimiento de culpabilidad afloró en mí. No podía estar pensando en Edward. Yo estaba con Jacob. Yo amaba a Jacob. Me auto convencí de que no valía la pena seguir pensando en alguien con el que nunca iba a estar así que con ese pensamiento me dispuse a preparar todo en mi departamento para pasar al siguiente nivel en mi relación.
Al día siguiente busqué a Jacob en el trabajo-si, trabajábamos juntos. Claro que el era un editor subordinado y yo jefa- para avisarle sobre los planes para el viernes. El aceptó gustoso, no era idiota. Sabía que no íbamos a mi casa a cantar villancicos.
Preparé una deliciosa cena para dos, ambienté el lugar muy románticamente. Llené el jacuzzi para estar a gusto si se nos antojaba. Compre un vino buenísimo con la recomendación de Jasper y cubrí toda la habitación y el jacuzzi con pétalos de rosas y velas aromáticas.
Cuando Jacob llegó las cosas iban bien. Cenamos entre risas y mimos. Limpiamos la mesa y cuando me dispuse a lavar la vajilla sentí como Jacob pasaba los brazos por mi cintura aprisionándome contra el mueble y besando mi cuello lentamente. Dejé caer un plato en el lava vajilla y me giré buscando sus labios. Entre toques y besos nos dirigimos hacia la habitación, donde caí en la cama con Jacob encima. Comenzó a bajar un tirante de mi vestido besando la piel que quedaba expuesta.
-Dios Bella, me tienes loco- susurraba Jacob sobre mi piel.
Tomé su rostro con ambas manos y lo dirigí hacia mis labios, donde los entre abrí para invitarlo a explorar. Su lengua rápidamente de adentro en mi boca, descubriéndola. Nos besamos de forma sensual, ardiente.
Sus manos comenzaron a bajar delicadamente por los costados de mi cuerpo. Una se posicionó en mi cintura, mientras que la otra se adueño de uno de mis muslos, el que comenzó a acariciar desde la rodilla, subiendo sutilmente, llevándose el vestido en el camino. Gemí audiblemente.
Su rostro bajó para seguir besando mi cuello, mientras sus manos se entretenían descubriendo mis formas. Comencé a desabrochar los botones de su camisa lentamente. Uno por vez hasta que fui capaz de liberar sus brazos de ella. Jacob tenía un cuerpo de infarto. Su pecho estaba muy bien marcado por unos duros músculos. Sus brazos también estaban bien desarrollados, y con cada flexión de ellos se pueden apreciar como sus músculos se contraen. Sencillamente delicioso.
Su rostro volvió a alcanzar el mío, besándome salvajemente. Sentí como acariciaba mis muslos por su interior ¿En qué momento subió tanto mi vestido? Sin detenerme a responder Jacob alzó mi torso para pasar mi vestido por mi cabeza, dejándome solo en bragas y brasier.
Jacob se alejó para poder observarme. En ese momento una imagen llegó a mi mente. Era Edward con su torso desnudo, en la misma posición que Jacob admirándome.
-Cuanto he esperado por esto Bella. Por fin te tendré. Por fin te haré mía.
Esas palabras me hicieron reaccionar. Edward desapareció de mi campo de visión, dejando solo a Jacob en él. Jadeé. Sentí como si de verdad lo necesitara en ese momento. Quería que él estuviera aquí. Quería que fuera él quien estuviera desvistiéndome. Que él tocara cada centímetro de mi cuerpo. Que me hiciera arder de placer hasta gritar su nombre.
Me quedé inmóvil sobre la cama al descubrir la nueva revelación que estaba ante mis ojos. Sentí como Jacob me quitaba el brasier y comenzaba a besar mis pechos. Uno a la vez. También lo sentí bajar por mi abdomen dejando besos húmedos en él buscando llegar a su objetivo. Yo seguía inmóvil tirada sobre la cama. No lo podía creer. Quería que Jacob parara. Quería dejar de hacer lo que estábamos haciendo. Quería salir corriendo de la habitación. Pero seguí allí.
De pronto sentí como Jacob comenzaba a deslizar mis bragas por mis muslos. Ese movimiento fue lo que encendió el botón de mi cerebro que hizo que tomara las manos de Jacob y detuviera sus movimientos. Él alzó la vista con el ceño fruncido y cuando su mirada choco con la mía se me aguaron los ojos, así que todo lo que hice fue saltar de la cama, tomar mi bata y correr hacia la sala, dejando a Jacob como una estatua.
Y ahí me encuentro ahora. No sé por cuánto tiempo. Podrían haber sido minutos, horas, no lo sé.
Al cabo de un periodo indeterminado de tiempo sentí una mirada sobre mí. Al levantar la vista me encontré con un Jacob confundido, pero en sus ojos claramente predominaba la frustración. Suspiré.
Me sentí una mierda. La peor persona del mundo.
Él esperó a que yo estuviera lista. No presionó. Y yo… no hago más que tener a Edward todo el día en mi cabeza.
¡Maldito Edward!
Estaba hecha una mierda por dentro. Todo por la maldita culpa que me estaba carcomiendo. Se me llenaron otra vez los ojos de lágrimas. Traidoras.
Alejé mi mirada de la suya. Me sentía una maldita traidora. Está bien, estamos claros en que no he hecho nada. Pero sigo sintiéndome así. Estúpida culpa.
De soslayo pude ver como se acercaba y se sentaba mi lado.
-Bella…- Dijo con tranquilidad-¿Qué sucede, cariño?
-Jacob… Preferiría que me dejaras sola- dije tratando de sonar segura. Claramente no lo logré. Se me quebró la voz. Demonios...
-Bella, no estás bien. No quiero dejarte sola, cielo. No puedo.- Dijo con convicción. Estoy segura que no me veía nada bien.
-Tranquilo Jake, solo estoy hormonal. Nada del otro mundo. Solo necesito descansar.
-¿Segura?- Yo me estaba hartando. ¡Pero qué mierda me pasa! Yo no soy así. Jamás me he hartado de Jacob ¡Jamás!
-Segura- Confirmé tratando de componer una sonrisa y así me dejara en paz. Por su reacción pude ver que no funcionó.
-Está bien- suspiró- Pero tenemos una conversación pendiente- Palidecí en ese instante. No pude evitar pensar en qué hubiese pasado si Jacob supiera de la existencia de Edward. O de si al menos supiera que yo ya lo conocía. Morí internamente. Y al mismo tiempo agradecí que éste hecho no sucediera- Llámame a penas te sientas mejor- rogó- Te amo- se acercó a mi rostro para despedirse. Mi reacción le sorprendió tanto a él como a mí.
Moví mi rostro hacia el lado opuesto a donde él se encontraba, esquivando el beso y así poder recibir solo uno en mi mejilla. Abrí los ojos por el asombro.
Jacob se quedó inclinado enfrente de mi estático. Yo sólo subí mis pies al sofá y abracé mis rodillas con mis brazos. Luego de un momento se recuperó, tomó sus llaves y se marchó, no sin antes voltear en mi dirección antes de cerrar la puerta.
Al saberme sola en mi piso, rompí en un llanto histérico. ¿Qué se supone que debería pensar? ¿Por qué me estaba pasando esto? Yo estaba tan bien sola...
¿Y qué tiene Edward que no paro de pensar en él? Bueno, eso SI tiene respuesta. Si el solo recordar ese cuerpo perfecto y ése par de esmeraldas... Comenzaba a sudar frío.
Necesitaba sacarme a Edward de la cabeza. Lo necesitaba ¡Ya! Me repetía una y otra vez. No recuerdo en qué momento me dormí en el frío suelo.
-Bella, llama a Jacob, está muy preocupado- trataba de convencerme Ángela, pero yo no tenía ánimos. ¿Cómo se supone que hablas con una persona que rechazas antes de acostarte con él? Simplemente no sabía que decir. O como empezar a disculparme.
-No Bella. No lo hagas si no quieres. No tienes porqué llamarlo- Decía Rosalie fulminando a Ángela con la mirada. Ella tampoco se quedaba atrás. Alice sonreía mientras miraba la escena divertida. Estábamos almorzando en un restaurant italiano mientras las chicas se debatían en una especie de guerra donde Ángela estaba dentro del equipo "Apoyemos a Jacob" y Rosalie y Alice luchaban a favor del clan "Odiemos a Jacob eternamente".
Habían pasado ya dos semanas desde el incidente con Jacob y Edward. Bueno, solo con Jacob. Edward nunca estuvo allí.
Desde ese día no he vuelto a ver a Jacob. Solo me llamaba él. Y cuando lo hacía dejaba que la máquina contestadora tomara la llamada. Era constante el repiqueteo del teléfono o la cancioncita en mi móvil. Como fastidiaba que llamara tanto.
En éstas últimas dos semanas me las pasé buscando respuestas. No tenía ni idea de donde había salido ese odio irracional para con Jacob. A mi ese hombre me encantaba. Ahora, el solo hecho de escuchar su voz hacia que quisiera salir corriendo y esconderme bajo una piedra.
Las chicas seguían con su discusión mientras yo analizaba mi situación. Por un lado estaba Edward y por otro Jacob. Está más que claro que siento una atracción física por Edward. Tengo que admitirlo. Pero cómo no si con el solo hecho de pensar en ese cuerpo endemoniadamente bueno, en ese cabello desordenado, pero sexy; y en esas esmeraldas que hacían que mis rodillas comenzaran a temblar. Uff… Creo que hace calor en el restaurant.
Y por otro lado amo a Jacob. O eso creo. Al menos tengo a Jacob conmigo. Está más que claro que Edward es un imposible. No porque yo sea fea. ¡Dios, por supuesto que no lo soy! Tengo lo mío. Pero apenas lo conozco. No lo he visto más de una vez. Un grito de Alice me sacó del trance.
-¡Entonces iremos! Llamaré a los chicos, ¿segura que no quieres ir Ang?- la aludida negó con la cabeza- Entonces iremos los seis. Será lo máximo- Juro que podía escuchar los engranajes funcionar dentro de su cabeza mientras daba pequeños brinquitos en su silla.
-¿De qué hablas Alice? ¿A dónde iremos y con quién?
-¡Ay Bella! Tan despistada…-negó divertida- Hoy iremos nosotras tres y los chicos a Holiday's- Dijo Rosalie mirado a Alice.
¿Seis? ¿Nosotras tres? ¿Los chicos? Un momento… ¡Jake!
-¿Invitarás a Jake?- Ángela soltó una risita. Yo estaba entre sorprendida y aterrada. Alice jamás invitó a Jacob a nada. Solo lo saludaba por cortesía. ¿Y ahora que estaba todo mal entre nosotros se le ocurría semejante cosa?
-¿Estás loca?- preguntó ofendida- Estaba hablando de Edward, Bella. Necesita descansar. Pasa demasiado tiempo en el hospital con los niños- una serie de "Aww" le siguió a su comentario. Alice se quedó pensativa. De pronto, vi como se le iluminaba el rostro al mismo tiempo que a Rosalie y juro que pude ver como se iluminaban un par de bombillas sobre sus cabezas. Ambas se dedicaron una mirada malévola. Sabía perfectamente lo que eso significaba. No era tan despistada. Lo mejor será huir.
-Chicas…- Dije firmando mi carta de libertad- no me siento con ánimos de ir bailar. Quiero estar sola y pensar. Lo necesito.- A medida que hablaba veía como mis amigas cambiaban su mirada por una de reprobación. Esto no estaba dando resultado. Ángela alternaba su mirada entre las chicas y yo con una sonrisa.
-Bella, no vamos a dejar que vayas a encerrarte a tu piso sola para hundirte en tu mierda- abrí la boca de asombro ante las palabras de Alice- A engordar comiendo helado de chocolate- Rodé mis ojos por la lógica de mi amiga- ¡Necesitas distraerte y nosotras somos las indicadas!- Dijo chocando su mano con la de Rosalie y saltando en su asiento.
Sabía que no tenía otra opción. Cuando mis amigas deciden algo tengo que seguirlas si o si. Son capaces de ducharme y vestirme ellas mismas y, sinceramente, deseo conservar mi dignidad. Suspiré audiblemente. Alice y Rosalie comenzaron a aplaudir mientras planeaban nuestra noche encantadas. Sabían que eso significaba su victoria.
Después de mi lamentable derrota, nos dirigimos al centro comercial. Según las chicas, esta salida ameritaba un conjunto nuevo. Las seguí sin rechistar.
Una vez en llegamos en mi Audi, nos dispusimos a buscar los vestidos perfectos. Ángela también necesitaba un conjunto nuevo, ya que esta noche tenía una cita con un chico que le gustaba mucho, Ben. Recorrimos todas las tiendas: Dolce & Gabanna, Kalvin Klein, Dior, Chanel, Zara, Basement, Ralph Lauren e incluso Play Boy, pero no encontramos nada. Cuando ya nos dábamos por vencidas visualizamos cuatro hermosos vestidos en un exhibidor. Corrimos a la tienda.
Allí quedamos maravilladas. Había cuatro hermosos conjuntos de vestido-tacones. Cada una eligió uno y se dirigió a los probadores. Después de probárnoslos e intercambiarlos entre nosotras nos quedamos con los que nos quedaban perfectos.
Rosalie eligió un modelo strapples blanco con estampado negro al estilo chita. El vestido se apegaba a sus curvas de manera provocadora hasta descansar en la mitad de su muslo. Los tacones Jimmy Choo negros cruzados le quedaban divinos.
Alice eligió un vestido también de strapples negro de gasa que caía en trozos haciendo ligeros vuelos por todo el contorno de su cuerpo de duende. Sobre ellos descansaban pequeños lunares blancos. El vestido terminaba en la mitad del muslo de mi pequeña amiga. Los tacones eran cruzados negros con una combinación de tiras gruesas y delgadas. Además contaban de aplicaciones en color dorado que se veían muy lindos.
Ángela eligió un modelo de tiras gruesas que descansaba sobre sus hombros. El vestido era de lentejuelas con delgadas líneas en tonos más claros que atravesaban todo el torso de éste. Llegaba por sobre el muslo. Muy provocador. Sus tacones eran grises adornados con líneas negras.
El mío, en cambio, consistía en un vestido strapples con tiras que descansaban en mi nuca. El vestido era de un negro intenso ceñido a mi cuerpo, con una serie de broches que comenzaba por entre mis senos bajaba por el lado derecho de mi torso hasta perderse en mi espalda. Los tacones son negros con una alta plataforma. Sencillos pero divinos.
Los vestidos eran Guess de colección y los tacones Jimmy Choo. De otra forma, Alice jamás hubiese cedido en nuestras adquisiciones.
Después de pagar los conjuntos y de comprar maquillaje nos fuimos a mi piso, donde mandamos a Ángela a duchar mientras Alice llamaba a los chicos. Comencé a desesperarme cuando comprendí que iría Edward.
-Alice, por favor no llames a tu hermano, él tendrá cosas mucho más importantes que hacer que salir con nosotras…- supliqué miserablemente. Sí, lo sé, caí muy bajo. ¿Pero qué más puedo hacer?
-Tonterías Bella, estoy segura que le ENCANTARÁ salir con NOSOTRAS- dijo recalcando las palabras "encantará" y "nosotras". Trague pesado.
-Alice te lo…- No me dejo terminar. Puso una mano sobre mi boca mientras que con la otra marcaba en el móvil. Se lo llevó al oído y me miró altaneramente. Un click se escucho en mi cabeza.
Me lancé sobre Alice fallando miserablemente. Ella comenzaba a desesperarse al ver que no contestaban del otro lado de la línea. Al verme con ventaja comencé a perseguir a Alice por toda la a habitación. Demonios, era muy más hábil que yo. Finalmente huyó al baño, subió a mi jacuzzi, que estaba lleno de agua, tomó mi blackberry de la oficina en su mano y me miro amenazadoramente.
Emití un grito ahogado y negué frenéticamente con la cabeza. Alice señalo con un movimiento rápido su móvil y me indicó que me callara. Me senté en silencio en el retrete a esperar. No necesité mucha paciencia.
-¿Edward?… Por supuesto que soy yo, hermanito- rodé los ojos mientras Alice daba pequeños saltitos emocionada- ¿Qué haces?... Ah, ¿estás muy ocupado?- sonreí triunfal hacia ella, quien me enseño su dedo- Ahh…- Volvió a sonreír. Mi sonrisa se desvaneció- ¿Entonces estarás desocupado esta noche?- Nos quedamos en silencio expectantes. Tuve ganas de saltar al lado de Alice y escuchar su conversación, pero las reprimí exitosamente- Estaba pensando en que saliéramos con las chicas y los chicos a bailar a Holiday's… Si hermanito, pero necesitas descansar. Es solo esta noche, ya veremos después… Sí-me miró mientras hablaba- Irá con nosotros- me señaló con su dedo índice. Me cubrí la boca con ambas manos. ¿Había preguntado por mí? ¿Quería que yo fuera? ¿Por qué? De la nada, un sentimiento nuevo y extraño se alojó en mi pecho. Disimuladamente emití una sonrisa- Ok, nos juntamos en el local a las once treinta, llama a los chicos. Te quiero…- colgó con una sonrisa triunfal. Suspiré.
Así nos pasamos el resto de la tarde. Primero preparamos a Ángela que tendría que irse más temprano. Luego nos dedicamos por completo a nosotras. Yo arreglé mi cabello dejando rizos en él, delicados y sexys. Me maquillé en tonos oscuros y a mis labios les apliqué un lipgloss sabor a fresas.
Las chicas se peinaron y maquillaron similar: Alice se maquilló entonos grises y blancos, mientras que Rosalie dedicó su maquillaje por completo a resaltar su mirada. Nos vestimos y dimos los últimos retoques a nuestros atuendos. Tomamos nuestras carteras y salimos de mi piso con el tiempo justo para llegar al local.
Puse mi auto en modo descapotable, subí el volumen del radio y cantamos a todo pulmón en el trayecto de nuestro viaje.
Al llegar vimos como se formaba una enorme fila de gente esperando entrar. Holiday's era mi lugar preferido para divertirnos, es por esto que yo conocía al guardia y realizaba las gestiones para entrar. El dueño es un amigo de Forks. Cada uno de nosotros tenía su lugar favorito y él se encargada de hacer nuestra entrada más fácil. Que puedo decir, cuando te gusta salir, conoces a mucha gente.
Estacioné y entregué las llaves. Al bajar todas las miradas se fijaron en nosotras. Caminamos hacia la entrada cantando aún la última canción que sonó en el radio cuando vimos llegar un Volvo plateado. Las tres nos giramos automáticamente. De él descendieron tres chicos divinos: nuestros chicos. Jasper vestía unos jeans negros descastados y una camisa a juego. Emmett lucía unos pantalones negros con una camisa gris. Y Edward se veía simplemente espectacular. Lucía unos jeans negros ajustados con una camisa a juego también ajustada. Su cabello estaba igual de sexy que siempre y ese hermoso rostro estaba adornado por una bella sonrisa, MI sonrisa.
Cuando nos vieron caminaron hacia nosotras en su fase de "supermodelos". Está bien, son novios de mis mejores amigas, son casi mis hermanos, pero Jasper y Emmett estaban de muerte a los ojos de cualquier chica, claro que nunca me han interesado de esa manera. Pero hay que reconocer lo obvio.
Y ahí estaba mi dios griego, mi infierno personal frente a mí. Dios, no me extrañaría que estuviera babeando en este momento. Él era digno de eso. Y de muchas otras cosas más.
-¡Jazzy!- Alice…-Amor te extrañé tanto…-rodé los ojos, ¡se habían visto en la mañana!- Oh, Emmett te ves divino- ella y su ojo críptico.
-Aprendí de la mejor hermanita- aduló Emmett caminando como una modelo. No pude hacer más que reír- ¿Y qué opinas del pequeño Eddie duende, pasa o no la prueba?- dijo Emmett dando paso a Edward, quien echaba humo por las orejas. Lo miré confundida.
-Te dije que no me llames así- dijo entre dientes- Edward con un demonio Emmett, ¡Edward!
-¡Edward, te ves perfecto!- Ok, en este momento estoy de acuerdo con Rosalie. Se veía simplemente perfecto…
-¿Y yo cariño?- dijo Emmett haciendo un puchero
-Oh Emmett pareces un marica- dijo Jasper intentando no reír pero fallando. Todos reímos a carcajadas ante la mirada de odio de Emmett hacia Jasper. De pronto sentí una mirada sobre mí. Me giré de forma automática y ahí estaba él observándome.
-Hola hermosa, nos volvemos a encontrar- saludó volviendo a besar mi mano como la primera vez. Me sonrojé otra vez. Subió su mirada hacia mi rostro, y sin previo aviso depositó un beso en una de mis mejillas- Te ves sencillamente exquisita esta noche. Demasiado deseable para tu propio bien- susurro en mi odio. Me estremecí.
Se alejó lentamente de mi y pude apreciar como mis amigos ahora nos daban su total y completa atención. Las chicas sonreían triunfantes mientras que los chicos me miraban con desaprobación, supongo que por mi atuendo, y miraban con odio a Edward, quien tenía MI sonrisa clavada en el rostro. Emmett iba a comenzar con su discurso de "Bella no deberías vestirte así", así que me vi obligada a interrumpir.
-¿Qué les parece si entramos?- ofrecí mirándolos a todos expectante. Miré con disimulo a las chicas y les hice señas para que me siguieran. Ellas comprendieron en el acto.
-¡Claro Bella! ¿Vamos chicos?- Nosotras caminamos adelante, como siempre, mientras que los chicos se quedaban atrás.
-Bella, tienes que hablar tú con Seth. Sabes que sólo a ti te escucha-fijo Rosalie guiñándome un ojo. Seth es el guardia del club. Es enorme-tanto como Jacob- moreno y fornido. No estaba mal. La verdad es que para Seth soy como su imposible. Es guapo, listo y gracioso, pero no es mi tipo y jamás estaría con él. Pero él no entiende indirectas y está constantemente invitándome a salir aún sabiendo que estoy con Jacob.
Pasamos de largo por la enorme fila de gente esperando y llegamos directo a la puerta del lugar.
-¡Hola Seth!- saludamos las tres al mismo tiempo, como siempre. Cada una besó sus mejillas. Yo me voltee para ver donde estaban los chicos y me encontré con la penetrante mirada de Edward clavada en mi. Trague pesado.
-Seth, veníamos a ver si podías dejarnos pasar. Tenemos tiempo de no ver a Paul y quisimos pasar a saludar- dije lo más coqueta que pude, pero no descaradamente. Las chicas dicen que tengo el coqueteo perfecto para conseguir cosas. La verdad es que no pienso lo mismo.
-Be Bella… Holaa…- No puedo creer que un hombre tanto o más fornido que Emmett tartamudeé con una chica de esa manera- Eh… Uhm… Si…Yo… En ese momento se abrió de golpe la puerta, dejando ver a un chico alto, moreno, de cabello corto y ojos negros.
-¡Chicas, tanto tiempo sin vernos! Me tenían abandonado…- Dijo Paul besándonos en las mejillas a las tres.
-Si Paul, por eso vinimos hoy para estar esta noche contigo, pero Seth aún esta prendado del escote de Bella y no nos deja entrar- dijo Alice con las manos en las caderas. Solté una risita.
-Oh Dios Seth, ¿años viéndola y aún no te acostumbras? ¡Déjalas pasar hermano!- Seth aco las vallas aún con dificultad. Paul negó divertido-¿Vienen solas o con los chicos?- preguntó mirando por encima de nuestro hombro.
-¡Hola Paul!- Todos rodamos los ojos ante la efusividad de Emmett. Emmett amaba a Paul. Se hicieron amigos apenas los presenté e incluso iban juntos al gimnasio. Se veían todos los días. Edward miraba la escena divertido.
-Hola Paul ¿cómo han estado las cosas por acá?- saludó Jasper. Él es demasiado calmado.
-He estado extrañándolos chicos ¿por qué se han desaparecido por tanto tiempo?
-Trabajo- respondimos todos encogiéndonos de hombros. Soltamos una carcajada mientras alguien se aclaraba la garganta.
-Oh- dije- Lo siento. Paul él es Edward, hermano mayor de Alice y menor de Emmett. Edward él es Paul, dueño de Holiday's.
-Un placer- dijo Edward.
-Espero que tú seas el término medio de tu familia- dijo Paul mirando a Emmett y Alice quienes bailaban y saltaban respectivamente. Reímos.
-Creo que lo soy- respondió Edward
-¿Tú eres el nuevo novio de Bella? O sea, Bella no ha tenido muchos novios solo unos pocos, pero ella estaba con el estúpido de Jacob- rodé los ojos- entonces si tu estas aquí significa que Bella está contigo y que dejó a ese idiota ¿o me equivoco?
-Paul, no le llames así- ahora fue el turno de todos mis amigos de rodar los ojos- Y sí, aun estoy con él.
-Lo siento Bella, no lo sabía.
-No te preocupes. Bueno ¿podemos entrar o no?
-¡Por supuesto! Pasen, adelante- dijo Paul dándonos espacio para entrar. El bar estaba rodeado de gente, como siempre y la pista de baile llena a reventar. Paul nos condujo a una mesa que se encontraba en el segundo piso, en los reservados. Allí nos instaló.
-Donde siempre chicos y ya envío a Leah para que tome sus órdenes. Nos vemos más tarde- se despidió y desapareció por la escalera. Al rato apareció una chica mediana de cabello oscuro liso y piel bronceada.
-¡Hola chicos! Tanto tiempo… ¿Qué les traigo para tomar?- preguntó Leah mientras conversábamos. Las chicas pedimos tres orgasmos y los chicos whisky. Una vez llegaron los tragos tomamos nuestros vasos y las tres bajamos a bailar. La música, estaba sensacional, mientras nosotras movíamos nuestras caderas al ritmo de estas. Bailábamos de forma sensual y pegada las unas a las otras, bebiendo. Así estuvimos bailando. Cuando íbamos en el cuarto trago sentimos como nos separaban y nos llevaban a bailar. Mire a mi secuestrador y me encontré con unas hermosas esmeraldas. Fruncí el ceño.
-¿Me permites bailar contigo, hermosa?- dijo en un susurro cerca de mis labios. Sonreí instantáneamente.
-Por supuesto- dije tomando un trago de mi vaso. Comencé a moverme al ritmo de la música, pegando mi cuerpo cada vez más al de Edward, quien para detenerme posicionó sus manos en mis caderas firmemente, buscando marcar el ritmo de mis movimientos. Cuando lo descubrí me giré pegando mi espalda a su pecho. Cada lugar en donde él me tocaba sentía un calor que se quedaba allí. Volví a mover mis caderas al ritmo de la canción que sonaba cuando sentí como un brazo firme me abrazaba por la cintura al tiempo que comenzaba a mover sus caderas al ritmo de las mías.
-¿Cómo puedes tener novio y moverte de esa manera frente a mí?- preguntó con voz ronca. Me paralicé en ese momento. Él tenía razón. Yo tengo novio. Yo debería estar con él. Pero no quiero estar con él. Quiero estar en los brazos de Edward.
No sé si fue el alcohol lo que ayudo a mi resolución o las sensaciones del momento, pero desde ese momento, saque a Jacob de mi cabeza y me decidí a disfrutar de esta noche y de este hombre.
Comencé otra vez a bailar, me giré para quedar frente a él y le baile sólo a él, me moví solo para él. Contorné mi caderas apoyé mi trasero firmemente en él. Sentí un bulto en sus pantalones y sonreí satisfecha.
Edward me observaba entre maravillado y sorprendido. Tomó él el control de nuestro baile girándome y abrazándome por la cintura. Miró directo a mis ojos mientras marcaba el ritmo de mis caderas.
-Eres demasiado peligrosa para ser legal- dijo muy cerca de mis labios. Sentí su perfume llenándome. Era exquisito. Olía a hombre. Su aliento chocó con mi cara, erizándome la piel. Bajó su mirada a mis labios. Iba a besarme. Podía sentirlo. Lo veía venir. Cerré mis ojos esperando sentir sus labios.
¡Hola! Tal vez no sea el mejor momento de aparecer, pero DEBO hacerlo.
Quiero darles las gracias a todas las que agregaron a alertas o favoritos. Me emociona saber que al menos intentan seguirle el ritmo a esto.
Aquí les dejo un nuevo capitulo. Los chicos ya hacen un contacto mas INTIMO... xD
Espero que les guste el cap & les agradecería que pasaran a dejarme un review para saber que tal les parece...
¡Aps! Dejaré enlaces con los conjuntos de cada una de las chicas en mi perfil, por si desean verlos...
Espero sus comentarios & de nuevo gracias por dedicarle un poco de tiempo...
Sarih!*
